Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


30 ago 2012

NADA QUE DEFENDER


Jamás he tenido la sensación de la que la liberación tuviese algo que ver conmigo, con el personaje que el mundo conoce como Jeff. Jamás me he considerado nada especial.

Porque eso fue, de hecho, lo que desapareció, la sensación de que Jeff era algo especial. ¡Pero el descubrimiento más sorprendente fue que la libertad que tanto había estado buscando no tenía nada que ver conmigo! No tenía nada que ver con lo que, hasta entonces, había hecho o dejado de hacer. Nada que ver con el esfuerzo, nada que ver con el logro y nada que ver con añadir algo al buscador. Nada de eso, absolutamente nada. El buscador acabó, de una vez por todas, destruído.

Aquí no hay nada que defender. Yo no escribo ni hablo con la intención de demostrar la "adecuación" de mi visión de la no-dualidad, signifique eso lo que signifique. No tengo la menor necesidad de afirmar ni prometer nada sobre la transmisión de este mensaje, porque jamás lo he considerado "mío". Yo no necesito contrastar ni comparar esta visión con ninguna otra. No tengo la menor necesidad de condenar a los maestros por no estar tan "despiertos" o no ser tan "no-dualistas" como yo, signifique eso lo que signifique. Esto no es una competición ni una guerra, es el amor incondicional. Y nadie, aunque pudiera, quiere poseerlo. Es demasiado precioso para ello.


Y eso, en mi opinión, nos obliga a ser humildes. Quizás la humildad sea el "rasgo distintivo" de la liberación. Yo sólo puedo hablar de la experiencia. Jeff, como ves, se ve continuamente humillado gracias a este juego divino, absurdo y precioso, ante la sorpresa de lo que es. Y sabe perfectamente que sus palabras se asemejan mucho, en este sentido, al maullido de un gato o al ladrido de un perro. Forman sencillamente parte de la canción del Ser, de la danza divina entre la totalidad y una nada que se manifiesta en todo, como todo y como nada que, cada mañana, canta y resplandece desde el cepillo de los dientes, desde el pescado con patatas fritas que cruje mientras lo mastico en la playa, desde la cálida brisa de otoño que acaricia suavemente mis mejillas y también, obviamente, desde la mierda de perro que piso al volver a casa ensuciando mis zapatos nuevos.

La vida discurre, pero no hay nadie a quien le ocurra. Y cuando no hay nadie, tampoco hay nadie de quien deba defenderme o ante quien deba presumir de mi comprensión o de mi expresión. No hay nadie aquí entonces que pueda seguir creyéndose todo esto, nadie que pueda cuidar de lo que el mundo piensa o deja de pensar sobre ellos o sobre su "mensaje".

Nada que defender... ésta es la esencia fundamental que este libro trata de transmitir.




Jeff Foster
(Una Ausencia muy Presente)

14 ago 2012

INFINITO Y NADA


En todas partes opciones infinitas, infinitas posibilidades.

Un infinito y, al mismo tiempo, nada,

y cuando tratamos de cogerlo con las manos,

sólo atrapamos un puñado de nada.




Haruki Murakami
(The Elephant Vanishes)

11 ago 2012

LA LIBERACIÓN

Quizás lleves algún tiempo intentando adquirir cosas.

Todas estas actividades en las que haces algo para conseguir algo están relacionadas con la liberación del cuerpo.

Tu cuerpo no puede ser liberado.


Está condenado a desaparecer.

Tu cuerpo está atado por el nacimiento, el hambre, la enfermedad, la muerte, la genética y el entorno.

No obstante, si diriges la mirada a eso que interpenetra tu cuerpo, a eso que rodea tu cuerpo, a eso en lo que surge tu cuerpo, a eso por lo que existe y a lo que retorna, te encontrarás con la libertad misma.

Este encuentro es la liberación.




Gangaji.

8 ago 2012

EL OLVIDO DEL SER



El ego es siempre identificación con la forma, buscarte -y por lo tanto perderte- en alguna forma. Formas no son solo los objetos materiales y los cuerpos físicos. Más fundamentales que las formas externas -objetos y cuerpos- son las formas de pensamiento que surgen constantemente en el campo de la conciencia. Son formaciones de energía, más sutiles y menos densas que la materia física, pero aun así son formas. Lo que tú puede que percibas como una voz dentro de tu cabeza que nunca para de hablar es la corriente de pensamiento incesante y compulsiva. Cuando cada pensamiento absorbe por completo tu atención, cuando estás tan identificado con la voz de tu cabeza y las emociones que la acompañan que te pierdes en cada pensamiento y en cada emoción, entonces estás totalmente identificado con la forma y, por lo tanto, en las garras del ego. El ego es un conglomerado de formas de pensamiento recurrentes y pautas mentales y emocionales condicionadas a las que conferimos un sentido de «yo». El ego surge cuando nuestro sentido del Ser, del «yo soy» que es conciencia sin forma, se enreda con la forma. Esta es la consecuencia de la identificación: el olvido del Ser, el error primordial, la ilusión de separación absoluta que convierte la realidad en una pesadilla.


Eckhart Tolle
(Un Nuevo Mundo, Ahora)

5 ago 2012

DESPERTAR


El propósito de mi enseñanza es la iluminación, despertar de la ilusión del estado de separación para alcanzar la realidad del Uno. En pocas palabras, lo que pretendo es que comprendas lo que eres. Es posible que también descubras otros elementos en esta enseñanza, los cuales surgen simplemente como respuesta a las necesidades concretas de los demás en un determinado momento, pero básicamente lo único que me interesa es que te despiertes.

La iluminación significa despertar a lo que en verdad eres y vivir en consecuencia. Realízate y sé, realízate y sé. La realización en sí misma no basta. La plenitud de la realización consiste en ser, y esto implica actuar, hacer y expresar lo que hayas comprendido. Es muy complejo, una forma de vivir completamente nueva: vivir en la realidad desde la realidad, y no desde las ideas programadas, los impulsos o las creencias de tu mente soñadora.

La verdad es que tú ya eres lo que buscas. Estás buscando a Dios con sus propios ojos. Esta verdad es tan simple y tan chocante, tan radical y tan tabú, que te la pierdes fácilmente en la tormenta de tu búsqueda. Tal vez hayas oído ya lo que te estoy diciendo y es posible que incluso te lo creas, pero lo que te pregunto es si lo has comprendido con todo tu ser. ¿Lo estás viviendo?


Mi discurso pretende despertarte, no darte un método para soñar mejor. Esto último lo sabes hacer muy bien. Podré parecerte amable y muy suave, en función de tu estado mental y emocional, pues en otras ocasiones tal vez no te parezca tan amable ni tan suave. Posiblemente te sientas mejor después de hablar conmigo, pero eso es secundario al despertar. ¡Despierta! Tú eres todos los Budas vivientes. Eres el vacío divino, la nada infinita. Lo sé porque yo soy lo que tú eres y tú eres lo que yo soy. Deshazte de todas las ideas e imágenes de la mente; aparecen y desaparecen, y ni siquiera las generas tú. ¿Por qué prestas tanta atención a tu imaginación, cuando la realidad existe para que te realices en este preciso instante?

Pero no creas que la iluminación es el final. La iluminación es el final de la búsqueda, el final del buscador, pero también es el comienzo de una vida protagonizada por tu verdadera naturaleza. Descubrirás algo totalmente nuevo: la vida desde la unidad, encarnando lo que eres, una expresión humana de esta unicidad. Indefectiblermente te conviertes en el Uno;  eres el Uno. La pregunta es si eres o no una expresión consciente del Uno. ¿Está despierto ese Uno? ¿Has recordado lo que en verdad eres? Y si lo has hecho, ¿lo estás viviendo? ¡Estás viviendo desde el Uno, de un modo realmente consciente?

Todas mis charlas versan sobre el despertar o la vida tras el despertar. Independientemente de cuál  parezca  ser el tema de mi charla, en realidad sólo estoy hablando de estas dos cuestiones.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)

2 ago 2012

EL JUEGO DE LA BÚSQUEDA


A veces pienso que, como la vida no es gran cosa, es mejor tirar para delante, ponerme las pilas y hacer todo lo que esta tristeza de mente mía decida que tengo que hacer. Sin embargo, de ese modo, me pierdo toda la belleza que nos rodea.

Ése es el guión más frecuente de esta película de la vida: la Conciencia aparece en forma de un "individuo" que se pasa el tiempo intentando llegar a algún sitio.

Para poder acabar.

Claro, para poder acabar, para que al final se pueda descansar: al final, en lugar de durante, que es esto, el presente.

Y no da tregua, ¿verdad?

Desde el punto de vista de la identificación con el personaje, no da tregua. Esa búsqueda del fin de los problemas no se acaba nunca porque siempre surgen nuevos problemas.

Lo más divertido de todo esto es que -si es verdad (como me está empezando a parecer que es) que cada momento es una invitación para ver eso- al mismo tiempo que vas como un loco de un lado para otro haciendo esto o aquello, en cada instante siempre hay algo que te dice: «¡Párate y mira!»


Claro, ese mensaje se cuela entre toda esa prisa: se cuela en el juego de recordarnos nuestra verdadera naturaleza.

Yo me he llegado a sentir exhausto de tanto buscar y no encontrar nada. Me he sentido absolutamente agotado, harto, hasta diría que deprimido, porque me daba cuenta de que nada de esto tiene ningún sentido, pero continuaba, aunque no se me desvelaba nada: seguía esperando a que se produjera algún tipo de Despertar.

Siempre se hace una proyección hacia el futuro, aunque sea de forma sutil, como el juego de la espera.

No me refiero a sumirme en la dicha suprema... aunque también debo decir que ese «desahogo», esa «facilidad», esa sensación de permitir que penetre en tu vida la belleza de todo lo que sucede a tu alrededor -de abrazarlo, por así decirlo- no se me ha ocurrido nunca. Hace mucho años que no siento nada así. Supongo que eso también formará parte del guión pero, en el fondo, sigo creyendo que, si no consigo algo, a menos que esté a lo mío -igual que todos los demás, que parecen estar a lo suyo- habré fracasado.

Al identificarnos con el personaje, nos parece que nosotros hacemos todas las cosas porque las ideas surgen junto con las acciones. El guión nos dice que «yo estoy haciendo tal cosa» mientras que, en realidad, las imágenes aparecen proyectadas en la pantalla y el relato mental discurre simultáneamente.

Me acabo de dar cuenta de lo que acabo de hacer al hablar: me he dividido en dos al decir «yo», «mi experiencia». Sin embargo, eso sólo sucede dentro de la película, donde parece que hagamos eso.

Sí, ahora bien, cuando se acaba el juego de la búsqueda no importa que se utilicen los términos «yo», «mi» o «mío», porque ya no hacen referencia a la identificación con el personaje.

Lo personal.

Exacto.



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)


26 jul 2012

¿QUIÉN SIGUE A QUIÉN?


Las historias sobre líderes religiosos y maestros iluminados son, por supuesto, muy populares. Porque cuando los buscadores leen sobre estados de dicha y perfección, los desean desesperadamente, creándose así una serie de expectativas. Al mismo tiempo, como ven que están lejos de la perfección, esos buscadores pueden sentirse muy frustrados al contemplar sus problemas y anhelos, y al suponer que los profesores iluminados han dejado de tener problemas. Cuando sentimos que nos falta algo en la vida, salimos a buscar una solución. Es posible que consultemos un libro o enseñanza, o a alguien que parece haber resuelto todos sus problemas, o a una organización que pretenda saber del tema. Si queremos tomar el papel de alumno, crearemos un profesor que nos guíe donde queremos ser guiados. Ésa es una posición en la que somos vulnerables y tendemos a creer sin cuestionar. Hacemos cualquier cosa que se nos dice porque tenemos fe implícita en nuestro líder. Asumimos que nosotros no sabemos, y que el líder espiritual que pretende saber resolverá nuestros problemas, responderá a nuestras preguntas y tal vez nos conduzca a la salvación.

Podemos decir que los profesores son cuestión de gusto: cada buscador encontrará aquel profesor que más le encaje. Algunos buscadores buscan un maestro iluminado a quien poder dedicar su vida. Creen que su maestro es importante y tiene poderes espirituales. En algunos casos, lo especial de su maestro se refleja en su propia necesidad de ser especiales. Algunos buscan la parafernalia familiar de los satsang: un profesor vestido completamente de blanco, miradas a los ojos, ocurrencias trascendentales, retratos de gurús, flores, liberaciones emocionales, incienso ardiendo. Todo esto es muy atrayente para el corazón y la mente. El buscador tiene muchas ganas de que el profesor le ofrezca soluciones a sus problemas, y parece haber muchos profesores que pretenden tener respuestas. Algunos de ellos trabajarán nuestros problemas emocionales, otros se enfocarán en nuestros miedos más profundos y sugerirán que pueden resolverlos. Aun hay otros profesores espirituales que usarán nuestra esperanza de iluminarnos para llevarnos a hacer lo que ellos quieren que hagamos. Entonces el buscador y el profesor juegan al juego en el que se cree que el profesor es perfecto y llevará a los discípulos a la perfección. Cualquier tipo de crítica es impensable, y el hecho de que los buscadores creen que no están iluminados y el profesor sí lo está, sólo confirma la distancia existente entre ellos. Vuelve a ser el juego de la separación, aunque no lo llamarán así y preferirán decir que es "el camino hacia la completa salvación" o "el compartir del amor divino" o "el camino único y supremo".

Dividir al Uno en elevado e inferior resulta muy atractivo: energías elevadas y energías inferiores, personas espirituales y personas comunes, libros sagrados y libros malignos, buenos líderes y malos líderes. Tal jerarquía es muy común en los grupos espirituales que rodean a un maestro. En otras palabras, se evita el no-dualismo de la naturaleza de la Liberación para continuar con el juego de la separación. Mientras el gurú siga siendo especial y los devotos sean gente común, éstos seguirán jugando el juego de negar su verdadera naturaleza. La mayoría de los buscadores prefieren seguir siendo buscadores: prefieren ser devotos a los pies de su maestro que reconocer su verdadera naturaleza. Todas estas situaciones muestran claramente que tanto el profesor como el devoto aún están en un juego sutil de separación(1) entre los niveles elevados e inferiores de la espiritualidad, en un partido entre los buenos y los malos, y así sucesivamente. Buena parte de esto se origina en la necesidad de hacer las cosas mejor, en la creencia en una jerarquía, en la creencia en un proceso, en el juego de tener que transitar un camino en busca de un objetivo espiritual. Muchas de estas enseñanzas espirituales se basan en tres conceptos: ignorancia, egocentrismo y negocio. Ignorancia, porque se divide a la Unidad en dos, o más: se la divide en bien contra mal, pasado frente a futuro, mientras que no se dedica atención a la naturaleza no-dualista del Ser. Egocentrismo, porque todo tiene que ver con logros personales: todo tiene que ver "conmigo" llegando a alguna parte. Y negocio, porque tiene que ver con que el profesor y los alumnos hacen un trato por el que a los alumnos se les anima a seguir las reglas del club. Como perros fieles, los devotos están dispuestos a hacer cualquier cosa por su maestro porque esperan una recompensa espiritual.

Algunos profesores no necesitan que los pongamos en un pedestal, no quieren que quienes les escuchan caigan en la idolatría, no les importa parecer imperfectos o tener fallos. Nos estimulan a enfocarnos en el Ser y no en su personalidad. Nos invitan a captar el mensaje sin prestar atención al mensajero. Nos fuerzan a la simplicidad total de lo que es, sin ninguna pretensión de ser espiritualmente especiales. No nos hablan continuamente de su propio maestro, no pretenden haber tenido la experiencia de iluminación más elevada posible, no pretenden haber trascendido el ego, no prometen traernos la salvación, no nos ofrecen ninguna esperanza de un futuro mejor. Lo único que hacen es desenmascarar todos estos juegos y decirnos que sólo podemos ser como somos, no como un líder o un texto sagrado sugiere que deberíamos ser. No nos animan a comparar nuestra historia "espiritual" con la suya o con las experiencias espirituales de otros. Nos dicen que el despertar no tiene nada que ver con que hay otros despertares mayores esperándonos. Nos explican que no es posible dividir a las personas en iluminadas y no iluminadas. Dicen que cuando termina la búsqueda, todo es divino. Todos los colores de la vida pueden aparecer en la Luz. Los colores oscuros y los colores brillantes la "expresan" igualmente, y no hay jerarquía entre unos y otros. En otras palabras: ¡Hasta los malos son divinos! Cuando el juego espiritual queda desenmascarado, todo el mundo es el Gurú. Todo el mundo. Incluso los mentirosos y asesinos aparecen en la Luz, ni más ni menos como los santos y los gurús. Hasta los aspectos sombríos de la vida son sagrados. Tanto los sentimientos de ira como los sentimientos de amor son expresiones de Unidad. Todo es Seidad, todo el mundo está iluminado. Es el final de todas las medidas prescriptivas, el final de intentar ser un buen fantasma, el final de intentar limpiar el espejo, el final de intentar entrar en el club de los maestros.

Cuando un profesor afirma ser "una encarnación de la verdad", cuando sugiere que deberías –como él mismo- sentir el perfume de la paz en todo momento, cuando dice que sólo deberías tener sentimientos positivos, cuando sugiere que esta enseñanza sólo es para almas maduras, cuando su ashram se llama "la Casa de Dios" o "la morada del Absoluto", o cuando dice que "su corazón está despierto a todo el océano de la realidad", todas estas declaraciones son muy atractivas para nuestros corazones y mentes buscadores(2). Especialmente cuando nos ofrecen la esperanza de poder ser como ellos. Y la situación puede ser todavía más confusa cuando realmente sentimos esta apertura y esta paz estando en su presencia. Es posible que nos hagamos adictos a las sensaciones que acompañan a dichos encuentros, y podríamos acabar concluyendo que deberíamos sentirnos así en todo momento.

Deberíamos darnos cuenta de que la Seidad no tiene que ver conmigo y con los demás. La Seidad no tiene que ver con experimentar dicha y paz a los pies del maestro. Algunos, evidentemente, abrirán nuestro corazón, limpiarán nuestra mente, y nos permitirán sentir la sensación que produce esta clara presencia. Todo esto puede ser muy dichoso y sensacional, pero algunas de estas experiencias sólo generan más complicaciones y dificultades. Aunque tales experiencias pueden ser ventanas a la apertura impersonal, pueden fácilmente estimular el juego de la separación entre devoto y profesor, entre las experiencias cumbre y la vida de cada día. En este sentido, las experiencias extraordinarias pueden ser muy engañosas(3).

Si el profesor declara poseer y expresar pura Seidad, es probable que el devoto La proyecte en esa persona concreta. Como he dicho antes, resulta muy atractivo para la mente, especialmente cuando el gurú es inteligente, hermoso y carismático, pero tales situaciones reflejan un proceso sutil de personalización de la iluminación. Esta conciencia infinita no puede estar encerrada en un gurú. No hay manera de localizar la Unidad. Eso también significa que no puede estar limitada a un texto religioso, a una montaña sagrada en Israel o en el sur de India, a un templo budista en San Francisco, a un lugar espiritual en el Tíbet o a un templo de Shiva en Texas, porque se refleja  igualmente por todas partes. Algunos profesores dicen que sus ashrams ofrecen un entorno protector para aquellos que quieren tomar conciencia del infinito dentro de sí. Cada vez que se sugiere que la Unidad está más cerca en cierta persona o lugar específico, se evita la naturaleza ilimitada de la Seidad para jugar el juego de la separación. Podemos olvidarnos del río sagrado, del incienso, de la montaña sagrada, del altar y de las velas, del texto sagrado, de las estatuas de Buda, de los Shiva lingams, de los mantras sagrados y de todos los rituales religiosos. Por atractivos que nos resulten todos ellos, pues pretenden señalar hacia la Unidad, más bien apuntan a la división entre elevado e inferior, entre lo espiritual y lo no espiritual. Confirman nuestro interés en las jerarquías y alimentan la necesidad que tiene nuestra mente de división y de dualismo.

(1)Véase también: Tony Parsons, Lo que es, Gaia Ediciones, Madrid, 2002.
(2)Véase también: Paula Marvelly, The Teachers of One, Watkins, 2002.
(3)La palabra "engañoso(a)" no significa que haya algo malo en ellos. Ni siquiera un profesor engañoso puede apartar la Seidad. Cualquier cosa que "nosotros" hagamos o creamos es una expresión de la Luz.

Jan Kersschot
Esto es Ello 

21 jul 2012

LA MEDITACIÓN


La mente común es repetitiva, no meditativa.

La mente siempre verbaliza y conceptualiza; al hacerlo nos aparta de la realidad y nos  envuelve en conceptos y palabras. Por eso, para meditar es necesario tener la mente controlada, no dispersa.


La meditación nos da paz al alma y nos hace comprender y distinguir lo verdadero de lo falso. Y en la medida en que la meditación se va haciendo normal en nuestra existencia, se va abriendo el camino de nuestra transformación.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)

19 jul 2012

ZEN, AQUÍ Y AHORA, LA MENTE SIN OBJETO


Habitualmente nuestras vidas son dirigidas por el propósito de nuestro propio ego.
El ego es la estructura del carácter que se ha formado en el transcurso de las vivencias significativas en nuestras vidas. En este transcurrir existencial interiorizamos muchos mensajes, que a veces tienen más que ver con un condicionamiento externo (familiar, social, política, religiosa, e.t.c) que con nuestras propias necesidades.
Estamos condicionados por estas experiencias-interiorizadas pasadas. En la mayoría de las veces, esta estructura se vuelve inmóvil y rígida. A esta estructura es a lo que en el Zen le llamamos karma, y en la psicología humanista, carácter neurótico.
Cuando una experiencia-interiorizada se queda fijada en la conciencia, parece que no hay otra posibilidad de cambio, es por lo que muchas veces no sabemos hacer otra cosa diferente a la que hemos hecho durante sucesivas veces , y en consecuencia no encontramos el movimiento que se adapta mejor a nuestras circunstancias y necesidades actuales.
Vivimos el ahora condicionados por el pasado, este condicionamiento es lo que forma la estructura del ego. Esto es decir tanto, como que no vivimos el presente, sino en un mundo virtual que vive en nuestros recuerdos. A esta experiencia le falta la fuerza que fluye en lo actual, lo real, el aquí y ahora.
En la meditación zen, zazen la atención cambia de foco, pasa de estar fijado en el ego, a estar en el sí mismo, en el aquí y ahora, donde hay una carencia de identidad fija, ya que todo está en constante transformación, nada tiene una identidad permanente.
Para zazen utilizamos el propio cuerpo y la respiración, y adoptamos la actitud de no hacer, que es un no ser, el núcleo del sí mismo. En este no hacer surge la mente sin objeto o mente vacía, que como experiencia sume al ser humano en la más profunda intimidad.


Este no hacer que propicia la mente sin objeto, es el núcleo de atención en la meditación y de la mente meditativa, permite que los fenómenos (pensamientos, emociones, sentimientos, movimientos, cosas) que transcurren por nuestra vida sean conscientes, y en consecuencia encontremos la libertad de no seguirlos. En este no seguir surge una consciencia más profunda que no está condicionada por el karma, y que esta ligada profundamente a todo nuestro ser.
En el Zen se le ha puesto diferentes nombres, Vía, Mente Única, Mente de Budha. Es la fuente de sabiduría. Uno, aunque quisiera, no puede apropiársela. Es universal, nos transciende y transciende nuestras posibilidades.
Esta mente no es algo que tenga una identidad propia o carezca de identidad, es más una percepción de consciencia propiciado por la vacuidad, por la no acción que surge espontáneamente cuando la mente está vacía.
Aunque para el ego es traumático, es un bendición encontrar la fuente y el origen del darse cuenta, de la libertad, de la fuerza, la paz y del amor, para abandonar la frenética ansiedad en la que nos sume estar constantemente movilizados por el ego.
El ego es el control, y este siempre nos lleva al trauma, porque definitivamente podemos hacer muy poco por que las cosas no cambien y se transformen.
El ser humano, es para sí mismo, su peor enemigo. Nadie, de cierta forma, puede hacerle daño, si antes no pasa por esa interiorización que el ego asume como suya, y que en la mayoría de las veces subyace en nuestro inconsciente, mandándonos un mensaje que crea la separación entre el aquí y ahora, y la mente, ya que el aquí y ahora siempre es diferente a lo conocido y estructurado en el ego.
El sufrimiento que hay en los seres humanos y en nuestras sociedades, es creado por el ego, es artificial. Esta percepción que es el ego, este yo soy… nos separa de nuestra más intima y profunda intuición, ya que en mismo instante en el que yo soy… nos hacemos diferentes a lo que es antes del yo soy... o sea, el aquí y ahora. Y entonces somos como gotas de agua separadas del océano.
Hay que situar al ego que ocupe su lugar, el funcional, y que no ocupe el primer plano de nuestras vidas. Sino terminaremos esclavos de de las propias experiencias.
En la meditación zen, volvemos a encontrar la mente sin objeto. A partir de este encuentro surge en las personas un sentimiento profundo de pertenencia que nos une a los seres humanos y a la naturaleza. Está nos conecta con el orden universal que está gravado en cada célula de nuestro cuerpo, y en cada fenómeno, continuamente en movimiento.
En este nuevo estar aquí y ahora, no centrado en el ego, las experiencias vividas toman un nuevo matiz, porque en la mente sin objeto es como un recipiente vació y disponible.


Doryu Iñiguez

15 jul 2012

NADA ES REAL


· Hace algún tiempo dijiste que no está ocurriendo nada.

· Sí, absolutamente.

· Entonces, ¿cómo puede estar ocurriendo todo al mismo tiempo?

· Ése es el misterio. Esto {da una palmada} es nada ocurriendo. Es nada. Es la nada dando una palmada con las manos. La dificultad para el buscador es que él cree que eso es algo real, que le está ocurriendo en el tiempo. Como el buscador cree ser algo, sólo puede ver todo lo demás como un montón de otros «algos». No se atreve a ver la nada..., le da demasiado miedo.

· ¿Cuál es la respuesta a eso?

· Es un misterio. No hay respuesta. Pero ver eso o no verlo no tiene importancia. Esto es ello. Esto ya es la obra de teatro, el juego del ser. Incluso la frustración de «no estoy viendo esto» es la obra de teatro del ser.

· De modo que no hay causa y efecto; ¿no tiene nada que ver con las condiciones adecuadas?

· No hay condiciones, o causa y efecto, excepto en el sueño del devenir.

· Pero si das un golpe con la mano en una pared...

· Te dolerá.

· El efecto es que te duele.

· Ciertamente parece ser así.


· Entonces, ¿por qué dices que ahí no funciona causa y efecto?

· Sólo parece ser causa y efecto. En la manifestación parece haber causa y efecto, y la dificultad para el soñador es que entonces asocia algún tipo de realidad y un significado fijo a eso. Y después dice: «Bueno, si medito me aquietaré. Eso es causa y efecto. Entonces alcanzaré el objetivo.» No hay yo, no hay objetivo y no hay tiempo para alcanzarlo.

· De modo que hay causa y efecto aparentes, pero no reales.

· No hay nada que sea real. Toda manifestación es tanto real como irreal. Simplemente es el ser. Los gatos son el ser. Los árboles son el ser. Las paredes son el ser. Los seres humanos son el ser y sueñan que están separados del ser.

· Por tanto, ¿no hay nada fuera del sueño?

· Oh sí, el sueño es el sueño de la autoconciencia. El sueño, o se lo prefieres la creencia y la experiencia de estar separado, es exclusivamente humana. Ningún gato se siente separado. Los árboles no se sienten separados. ¿te has encontrado alguna vez con un árbol autoconsciente? Vamos caminando por ahí como el ser buscándose a sí mismo, ése es el sueño del que podemos despertar..., aparentemente.

· Pero si no hubiera seres humanos, ¿seguiría habiendo árboles y gatos?

· No

· ¿No? ¿No los habría? Es como ese viejo dicho: si cae un árbol en el bosque, pero no hay nadie para oírlo...

· Sí. O si un hombre está en el desierto y no hay ninguna mujer en tres mil kilómetros a la redonda, ¿sigue estando equivocado?

{Risas}


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)







13 jul 2012

LA CULPA Y LA QUEJA


Cada circunstancia encierra una enseñanza y es una invitación para mirar lo que ocurre de otra manera. Lo que estamos viendo de cada situación es solamente la superficie, por debajo de ella existe un propósito mayor, una oportunidad para sanar alguna de las dinámicas que se presentan una y otra vez en nuestra vida y que tienen el propósito de hacernos tomar consciencia, madurar, crecer, hacernos responsables de nuestras emociones y nuestra vida.

Tenemos muchas experiencias del pasado en el inconsciente pendientes de ser escuchadas, acogidas e integradas. Esas dinámicas que permanecen en la sombra como hemos visto antes, generan muchos conflictos y turbulencias emocionales en nuestra vida.


Muchas veces, en medio de los conflictos, nos ha parecido que nosotros teníamos la razón y hemos sentido la necesidad de culpar a otros de nuestra infelicidad, nuestros fracasos o nuestras frustraciones.

Esta dinámica de ver la culpa más allá de nosotros tiene un aliado: la queja. Culpa y queja van de la mano en este círculo vicioso que no solo no es real, porque nadie tiene ni la culpa ni la responsabilidad de nuestra vida, sino que, además, genera una dinámica que no nos empodera: empobrece la imagen que tenemos de nosotros y, por lo tanto, mina nuestro amor propio, nos debilita y nos quita el poder de elegir otra manera de hacer las cosas desde la autorresponsabilidad.

La queja y la culpa son dos formas de resistencia a la vida.


María García
(El Despertar Del Sol)

11 jul 2012

LA VIDA ES UN MISTERIO


Pregunta: Has dicho que lo más importante es saber quién y qué soy, y luego avanzar hasta lo que es Real. ¿Acaso no es lo mismo conocer lo Real que conocerme a mí mismo?

MW: Depende de a quién te refieras como «tú». El «tú» que crees ser no puede ver lo que es Real, porque ése es el proceso del ego. Cuando uno ve la falsedad del ego y la nada que es, se da cuenta de que uno es lo Real.



Pregunta: Entonces, ¿lo que es un misterio para la persona despierta es un misterio para la Vida también? Quiero decir, ¿el "muro de misterio" es un misterio para la Vida también?



MW: La Vida es un misterio incluso para Sí Misma. Esto suena mal, pero cuando te das cuenta de que todo está en un continuo fluir y de que la Vida es siempre creativa, comprendes que siempre será un misterio maravilloso e insondable. No hay una Vida y un misterio: son lo mismo, y nosotros somos Uno con Todo ello.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

9 jul 2012

LA VOLUNTAD DE DIOS

Ramesh: La voluntad de Dios prevalece en todo, desde la cosa más pequeña hasta el acontecimiento más grande. Ése es mi concepto. Ayer un misionero australiano y sus dos hijos fueron inmolados dentro de un carro. ¿Leyeron los comentarios de la viuda? Me conmovieron profundamente. Dijo: "Todo ser humano tiene un lapso de vida otorgado por Dios, nadie puede cambiarlo". Y dijo esto al sucederle esta tragedia no a alguien ajeno a ella, sino a su esposo y a sus hijos.  Me quedé asombrado por lo profundo de la comprensión, desde el corazón. Lo que ella estaba indicando es que el lapso de vida de todo organismo cuerpo-mente es otorgado por Dios, y nadie puede cambiarlo.
Así que lo que estoy diciendo es que la voluntad de Dios prevalece en las cosas más pequeñas y en los acontecimientos más grandes. La voluntad de Dios prevaleció cuando ocurrió la manifestación, y será la voluntad de Dios cuando la manifestación desaparezca en la nada nuevamente.

Karen: Mi pregunta es acerca de lo que sucede al morir. ¿Qué es la muerte?

Ramesh: Lo que sucede es que aquello que existía antes del nacimiento continúo existiendo después de la muerte del objeto cuerpo-mente. Un objeto creado. Un objeto destruido.

Karen: ¿Hay consciencia antes de nacer y después de morir?

Ramesh: Así que esa Consciencia es la Fuente. La Fuente siempre ha estado allí.


Karen: Lo que creo que está diciendo es que a usted la da lo mismo el estar vivo o muerto.

Ramesh: Sí. Exactamente. Da lo mismo. Da lo mismo quién está vivo o muerto. Un objeto es creado y un objeto será destruido. La Fuente crea un objeto y la Fuente destruye el objeto. El lapso de vida de un objeto es determinado por la Fuente.

Karen: Esto es peliagudo, porque a usted no la importa.

Ramesh: Todo lo que hay es Consciencia. Todo lo que hay es la Consciencia. El verdadero problema es: ¿"quién" quiere saberlo? Todo lo que hay es la Fuente. Así que, ¿"quién" es éste que quiere saber nada? Si la Fuente es todo lo que hay, ¿"quién es éste que quiere saber nada? Es únicamente el ego, y el ego es una ficción, Hipnosis Divina. El ego es creado por la Fuente a través de la hipnosis Divina para que puedan ocurrir las interrelaciones humanas entre los egos y para que la vida, tal como la conocemos, que se describe como una ilusión, pueda ocurrir. Todo lo que hay es la Fuente. Todo lo demás es una aparición, una ilusión. Y esta "Karen" que desea saber es parte de la ilusión.

Karen: La fuente no tiene el deseo de saber...

Ramesh: ¿Qué puede saber la Fuente? Para que algo pueda ser conocido, tiene que haber un sujeto y un objeto, y la Fuente es todo lo que hay. ¿Así que dónde está el objeto para que la Fuente, o como quieras llamarla, pueda conocerlo?


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)