Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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25 feb 2013

NUNCA VAS A ESTAR ILUMINADO


Si no hay nada que podamos hacer para iluminarnos, ¿de qué nos sirve escuchar esta enseñanza?


Para mí, el valor -y el valor siempre se mide en términos muy personales-, el valor de escuchar estas enseñanzas fue que me facilitaron mucho la vida. Esta enseñanza se convirtió en parte de mi, tanto de forma intelectual como fenoménica. La consecuencia -el efecto sobre mi mecanismo cuerpo-mente- fue que mi vida, mis reacciones a las cosas, se hicieron más fáciles. La aceptación de lo que es, en el momento se hizo más frecuente. Cuando estaba reaccionando a algo, surgía en mí el pensamiento: esta reacción es parte del funcionamiento de la Totalidad. Esta reacción no puede ser de otro modo; simplemente está ocurriendo. Y ese reconocimiento cortaba la implicación horizontal de la mente, del proceso de pensamiento que analiza, especula, considera y juzga cada pensamiento y acción. El hecho de cortar con ese proceso te devuelve directamente al momento, te devuelva directamente al aquí, te devuelve directamente al presente; y en el presente es donde está la vida.

Éste es el punto de contacto para experimentar nuestra conexión con la Totalidad, para ver lo Divino en lo ordinario. Esta conexión está siempre ahí. No hay desconexión, nunca ha habido ninguna desconexión. Todo es Uno, Todo es Dios. La experiencia de la desconexión, la experiencia de la separación, queda erradicada aquí, en el Eterno Momento Presente.

El valor de esta enseñanza está en eso, no en hacer que te ilumines. Esta enseñanza no es eficaz para hacer que te ilumines, porque tú nunca vas a estar iluminado. Y esto no se debe a una limitación por tu parte, ni por parte de la enseñanza, sino más bien al hecho de que NADIE EN TODA LA HISTORIA DEL UNIVERSO ha estado iluminado nunca. No hay personas iluminadas.


La iluminación, fenomenológicamente, es un suceso impersonal. El efecto de este evento impersonal sobre un mecanismo cuerpo-mente particular es muy variable. En cualquier caso, no produce a un superhombre.
Ramesh fue la única persona a la que oí hablar de estas cosas. Estoy seguro de que hay muchos otros que han hablado de ello, que hablan y que hablarán, pero, en mi experiencia limitada, él es el único que ha llegado a abordar este punto crucial en la cuestión de la iluminación, de «quién» está iluminado, de qué es lo que uno «consigue» iluminándose. Él continúa hablando de esto cada mañana a las diez en su centro de Bombay. Él sólo habla de esto de que no hay iluminación personal, de que tú no te vas a iluminar, de que cuando se produce la iluminación en el mecanismo cuerpo-mente, ¡el efecto neto de tal suceso es que el mecanismo cuerpo-mente al que le ocurre sabe que no existe nada relacionado con la iluminación personal!


Ahora bien, esto ayuda a explicar por qué ahora mismo (abril de 1999) sólo unas treinta personas asisten a las charlas diarias de Ramesh. Ha estado hablando regularmente sobre esto durante doce años, y anteriormente habló varios años más a los visitantes ocasionales. Tiene diez libros publicados en doce lenguas y sólo van a verle treinta personas. ¡Habrá algunos más cuando mejore el tiempo y sea más llevadero estar en Bombay! ¡Entonces el número de personas se disparará hasta unas cincuenta o sesenta! Obviamente, éste no es un mensaje muy atractivo para la mayoría de los buscadores. La idea de que tú NO vas a conseguir lo que deseas no vende. Lo que vende es decir que si lo haces bien, si lo perfecciones, y te esfuerzas en ello, si eres suficientemente diligente, ¡LO CONSEGUIRÁS!

¡Y yo te ayudaré! (Risas)

No fueron únicamente las enseñanzas de Ramesh transmitió las que fueron benéficas para mí personalmente -después de todo, ¿quién me importa más que yo mismo? (risas)-, sino la presencia de Ramesh, porque hubo una Resonancia, porque se produjo una conexión, y en la Resonancia, en la conexión, ocurrió algo muy profundo. Resulta muy difícil hablar de ello porque las palabras son muy limitantes, son muy inadecuadas para describir  lo que ocurre en la conexión entre el gurú y el discípulo  Aquello fue una gran bendición para mí como mecanismo cuerpo-mente que se consideraba a sí mismo un agente separado, atrapado en la red de los deseos y decepciones... Para mí, esa relación, esa conexión, ha sido la experiencia más profunda de mi vida. Y uno nunca sabe dónde va a ocurrir, o con quién. Pero cuando ocurre, es absolutamente mágica.


Wayne Liquorman
(Aceptación De Lo Que Es)


5 ago 2012

DESPERTAR


El propósito de mi enseñanza es la iluminación, despertar de la ilusión del estado de separación para alcanzar la realidad del Uno. En pocas palabras, lo que pretendo es que comprendas lo que eres. Es posible que también descubras otros elementos en esta enseñanza, los cuales surgen simplemente como respuesta a las necesidades concretas de los demás en un determinado momento, pero básicamente lo único que me interesa es que te despiertes.

La iluminación significa despertar a lo que en verdad eres y vivir en consecuencia. Realízate y sé, realízate y sé. La realización en sí misma no basta. La plenitud de la realización consiste en ser, y esto implica actuar, hacer y expresar lo que hayas comprendido. Es muy complejo, una forma de vivir completamente nueva: vivir en la realidad desde la realidad, y no desde las ideas programadas, los impulsos o las creencias de tu mente soñadora.

La verdad es que tú ya eres lo que buscas. Estás buscando a Dios con sus propios ojos. Esta verdad es tan simple y tan chocante, tan radical y tan tabú, que te la pierdes fácilmente en la tormenta de tu búsqueda. Tal vez hayas oído ya lo que te estoy diciendo y es posible que incluso te lo creas, pero lo que te pregunto es si lo has comprendido con todo tu ser. ¿Lo estás viviendo?


Mi discurso pretende despertarte, no darte un método para soñar mejor. Esto último lo sabes hacer muy bien. Podré parecerte amable y muy suave, en función de tu estado mental y emocional, pues en otras ocasiones tal vez no te parezca tan amable ni tan suave. Posiblemente te sientas mejor después de hablar conmigo, pero eso es secundario al despertar. ¡Despierta! Tú eres todos los Budas vivientes. Eres el vacío divino, la nada infinita. Lo sé porque yo soy lo que tú eres y tú eres lo que yo soy. Deshazte de todas las ideas e imágenes de la mente; aparecen y desaparecen, y ni siquiera las generas tú. ¿Por qué prestas tanta atención a tu imaginación, cuando la realidad existe para que te realices en este preciso instante?

Pero no creas que la iluminación es el final. La iluminación es el final de la búsqueda, el final del buscador, pero también es el comienzo de una vida protagonizada por tu verdadera naturaleza. Descubrirás algo totalmente nuevo: la vida desde la unidad, encarnando lo que eres, una expresión humana de esta unicidad. Indefectiblermente te conviertes en el Uno;  eres el Uno. La pregunta es si eres o no una expresión consciente del Uno. ¿Está despierto ese Uno? ¿Has recordado lo que en verdad eres? Y si lo has hecho, ¿lo estás viviendo? ¡Estás viviendo desde el Uno, de un modo realmente consciente?

Todas mis charlas versan sobre el despertar o la vida tras el despertar. Independientemente de cuál  parezca  ser el tema de mi charla, en realidad sólo estoy hablando de estas dos cuestiones.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)

9 jul 2012

LA VOLUNTAD DE DIOS

Ramesh: La voluntad de Dios prevalece en todo, desde la cosa más pequeña hasta el acontecimiento más grande. Ése es mi concepto. Ayer un misionero australiano y sus dos hijos fueron inmolados dentro de un carro. ¿Leyeron los comentarios de la viuda? Me conmovieron profundamente. Dijo: "Todo ser humano tiene un lapso de vida otorgado por Dios, nadie puede cambiarlo". Y dijo esto al sucederle esta tragedia no a alguien ajeno a ella, sino a su esposo y a sus hijos.  Me quedé asombrado por lo profundo de la comprensión, desde el corazón. Lo que ella estaba indicando es que el lapso de vida de todo organismo cuerpo-mente es otorgado por Dios, y nadie puede cambiarlo.
Así que lo que estoy diciendo es que la voluntad de Dios prevalece en las cosas más pequeñas y en los acontecimientos más grandes. La voluntad de Dios prevaleció cuando ocurrió la manifestación, y será la voluntad de Dios cuando la manifestación desaparezca en la nada nuevamente.

Karen: Mi pregunta es acerca de lo que sucede al morir. ¿Qué es la muerte?

Ramesh: Lo que sucede es que aquello que existía antes del nacimiento continúo existiendo después de la muerte del objeto cuerpo-mente. Un objeto creado. Un objeto destruido.

Karen: ¿Hay consciencia antes de nacer y después de morir?

Ramesh: Así que esa Consciencia es la Fuente. La Fuente siempre ha estado allí.


Karen: Lo que creo que está diciendo es que a usted la da lo mismo el estar vivo o muerto.

Ramesh: Sí. Exactamente. Da lo mismo. Da lo mismo quién está vivo o muerto. Un objeto es creado y un objeto será destruido. La Fuente crea un objeto y la Fuente destruye el objeto. El lapso de vida de un objeto es determinado por la Fuente.

Karen: Esto es peliagudo, porque a usted no la importa.

Ramesh: Todo lo que hay es Consciencia. Todo lo que hay es la Consciencia. El verdadero problema es: ¿"quién" quiere saberlo? Todo lo que hay es la Fuente. Así que, ¿"quién" es éste que quiere saber nada? Si la Fuente es todo lo que hay, ¿"quién es éste que quiere saber nada? Es únicamente el ego, y el ego es una ficción, Hipnosis Divina. El ego es creado por la Fuente a través de la hipnosis Divina para que puedan ocurrir las interrelaciones humanas entre los egos y para que la vida, tal como la conocemos, que se describe como una ilusión, pueda ocurrir. Todo lo que hay es la Fuente. Todo lo demás es una aparición, una ilusión. Y esta "Karen" que desea saber es parte de la ilusión.

Karen: La fuente no tiene el deseo de saber...

Ramesh: ¿Qué puede saber la Fuente? Para que algo pueda ser conocido, tiene que haber un sujeto y un objeto, y la Fuente es todo lo que hay. ¿Así que dónde está el objeto para que la Fuente, o como quieras llamarla, pueda conocerlo?


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)

3 may 2012

LOS PENSAMIENTOS


Ramesh: Pensamiento y sentimiento, ¡no hay diferencia! Un pensamiento surge. Un sentimiento surge. No hay diferencia. Estudios científicos muestran que lo que tú consideras "tu" pensamiento surge medio segundo después de que digas que es "tu" pensamiento y, por consiguiente, no eres tú el que ha ocasionado ese pensamiento. El pensamiento ocurre y, a causa de ese pensamiento, el cerebro reacciona mecánicamente a él como una computadora a una entrada y ocasiona una salida (una acción) de acuerdo con la programación. Cuando digo "programación" quiero decir que no elegiste nacer de ciertos padres; por consiguiente, no tuviste elección acerca de tus genes, del ADN. Siguiendo esa fórmula, no elegiste nacer dentro de un entorno en particular, dentro del cual recibiste tu condicionamiento. Así que este ADN más el condicionamiento del entorno, sobre los cuales no has tenido control alguno, conforman lo que yo llamo la programación de esta computadora cuerpo-mente. Y lo que piensas que es "tu" acción es simplemente la Fuente, Dios o Ishwara, introduciendo información, la cual genera una salida (acción) de acuerdo con la programación. Entonces, ¿dónde está esa "Salomé" que piensa y ora?


Salomé: No. Eso es otra cosa, porque cuando rezo le agradezco a Él estos pensamientos. "estoy muy agradecida de que me des este sentimiento. Es por Tu gracia que puedo pensar de esta forma y sentir de esta forma. Nada es mía. Es sólo por Tu gracia que siento esto". Así que incluso esta oración es un agradecimiento por poder orar de esta forma.


Ramesh: Así que se trata de una oración hecha por un "yo" individual, ¿no es así? Y lo que estoy diciendo, Salomé, es que realmente no existe un "yo" individual. Sea lo que sea que Salomé piensa que "ella" hace, es simplemente una reacción mecánica del cerebro, de acuerdo con una programación sobre la cual ella no tuvo control alguno, con una entrada sobre la cual ella no tuvo ningún control. Pero tú piensas que "tú" estas haciendo una oración.


Salomé: No. En cuanto pienso eso, le agradezco a Él por darme ese pensamiento, porque no ha sido mi hacer.


Ramesh: ¡Así que aún es Salomé dándole gracias a Dios por haberle dado ese pensamiento y ese sentimiento?


Salomé: Entonces, ¿cómo se sobrepone uno a eso?


Ramesh: Observa, "¿cómo se sobrepone 'uno' a eso?". Sólo existe una manera: no hay acción alguna que sea una acción de Salomé, incluido el orar.¿Quién hizo la oración? Salomé piensa: "Yo hago la oración". Y lo que yo estoy diciendo es que la oración sucede como una reacción mecánica del cerebro a una entrada de información. ¿Y cuál es la entrada? Un pensamiento. El cerebro reacciona a ese pensamiento y ora. Así que la oración ocurre.



Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)



16 feb 2012

AMOR (parte 2)


No podemos enamorarnos o dejar de enamorarnos de este amor. Nos enamoramos o no de un amor que se extrae, de algún modo, de la esencia del amor. Esta otra clase de amor también forma parte de la experiencia vital de la mayoría de los seres humanos, pero yo estoy hablando del amor que se limita a ser. Cuando lo reconocemos por primera vez nos llevamos una gran sorpresa al descubrir que este amor que procede directamente de nosotros, aquí mismo, está enamorado de todas las cosas.
"¿Cómo puede ser eso? Se supone que yo no amo a aquellas personas cuya filosofía difiere de la mía."
"¿Qué hace aquí ese amor? Estamos en polos totalmente opuestos del espectro político."
"¿Por qué te amo? ¿Cómo entró en mí ese amor? ¿Qué clase de amor es éste?"
Es un amor profundo. Un amor sinónimo de la Verdad. Cuando este amor está presente, la Verdad está presente. Cuando la Verdad está presente, esta conexión, este amor profundo, está presente.
Muchas de las historias en torno a Jesús describen esta clase de amor. La gente que le rodeaba le decía constantemente lo que no podía amar: "Lapidaremos a esta prostituta. Dios no ama a este tipo de personas". Pero Jesús, completamente conectado, sabía que este amor es indiscriminado. No lo recibe alguien porque sea simpático o noble. Simplemente es. Ama a todo el mundo indiscriminadamente. La mayor parte de las enseñanzas de Jesús se basaban en esta clase de amor. Incluso lo expresó ante los responsables de su muerte, cuando dijo: "Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen". Eso procede de un amor que no tiene fin, ni siquiera cuando se está enfrentando a la muerte. Ésa es la voz del amor. La mente podría decir: "Eh, van a matarme. Tengo derecho a dejar de mostrar amor". Pero la verdad no se rige por esa ley; no sigue las reglas del juego fabricado por la mente. Ama de todas formas. No comete errores: este amor no tiene nada que ver con volverse noble, valioso o santo. Es un amor que existe desde antes. Ha estado aquí desde siempre y siempre estará aquí. Este amor simplemente es.
Te viste obligado a obviar este amor para poder seguir siendo un yo separado, pero no dejó de existir. En realidad, ése es nuestro mayor temor: descubrir que amamos todas las cosas y todas las personas que nuestra mente preferiría no amar. El miedo al amor, al amor verdadero, es posiblemente el único miedo que supera el miedo a la muerte. El descubrimiento del amor como componente de tu naturaleza es el comienzo del fin de todo lo que creías separado. Te enfadas con los demás porque el amor está ahí y tú no quieres que esté. Por eso los que se divorcian suelen atacarse mutuamente. Como están divorciándose creen que no deberían seguir enamorados. Pero el amor sigue ahí. Tal vez no te guste, tal vez no quieras vivir con alguien, pero el amor sigue ahí, porque no podemos amar una cosa para dejar de amarla después. Si la gente es capaz de admitir que el cariño o la conexión siguen ahí, aunque la parte romántica del amor haya desaparecido, su energía podrá liberarse. Y es preferible acostumbrarse a esto con una persona, pues terminarás descubriendo que ese amor está en todos los seres. Simplemente está ahí. Es un acuerdo sellado. No importa quién sea. Si aceptas el amor sabrás cuándo es preferible quedarse con alguien y cuándo es mejor dejarlo.
El amor verdadero no tiene nada que ver con querer a alguien, con estar de acuerdo con esa persona o con ser compatible con ella. Es un amor hacia la unidad, un amor que ve a Dios en todas las máscaras, y se reconoce en todas ellas. Sin él, la Verdad se convierte en una abstracción fría y analítica y deja de ser la Verdad auténtica. La Verdad se expone para abrirse a esta conexión íntima con todo el mundo. Aunque a la personalidad no le guste, existe una íntima conexión. Unas veces saldrá al frente y se mostrará con obviedad. Otras veces se quemará en el fondo, como las brasas, para todo. Cuando reconozcas una conexión profunda sentirás que, gracias a ese amor, las paredes de la oposición se caerán naturalmente. No se caerán sólo estas paredes,también sentirás amor por todos los seres humanos, y por la vida como tal.
Es como el amor de un padre hacia su hijo: aunque a veces te sientas frustrado, este amor es constante. Es como la vida, que unas veces te vuelve loco y otras es realmente agradable. Este amor va más allá de los momentos buenos o difíciles, que siguen aconteciendo. Cuando despiertes a este amor que trasciende todos los momentos, buenos o malos, tu relación con la vida experimentará una revolución radical. Este amor no tiene opuestos, como el odio, pues está presente en todo, en todos los momentos. Cuando lo entiendes es como una revolución, pues cuando ves que este amor que eres ama lo que no se puede amar, lo que aparentemente no debes amar o lo que la cultura no te permitía amar, y ves que no le presta ninguna atención a las normas del ego, te das cuenta de que es otro tipo de amor.
Tienes que hacerme el favor de comprender que el amor del que estoy hablando no es excluyente y, por tanto, no excluye otras expresiones de amor. El amor de la amistad, el amor del matrimonio y otros muchos tipos de amor tienen su propia forma de ser y de moverse por el mundo. Pero yo me estoy refiriendo a la esencia que forma parte de todos los sabores del amor. El verdadero amor espiritual, una conexión que no podemos describir con palabras. Este amor es el único que tiene el poder de transformar nuestra relación con la vida, con los demás y con el mundo. Este amor es atemporal. Es incontenible.
Cuando la gente despierta a este amor, con frecuencia escucho: "Adya, es demasiado para mí: me va a destrozar". ¡Es ridículo! ¿Demasiado para ti? Eres transparente. Estás vacío. Simplemente te atraviesa y te trasciende. ¡A través de ti y más allá! Si intentas aferrarte a él, será demasiado para ti. Evidentemente, si te aferras a la idea de tus fronteras personales, de tus límites, no podrás contenerlo. No podemos limitar el amor, pues nunca tuvo ese destino.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)


21 ene 2012

REALMENTE NADA IMPORTA


Ramesh: Yo digo: "Hágase Tu voluntad", lo cual significa que el ser humano no tiene libre albedrío. y sin embargo les digo: "hagan lo que quieran". ¿Qué más libertad quieren? ¿Tienen problemas con estas afirmaciones aparentemente contradictorias? Nazneen, ¿puedes explicar por qué no hay problema para ti? Si no hay problema significa que en realidad no son afirmaciones contradictorias. ¿Puedes explicar esto? Algunas personas podrían decir que son obviamente contradictorias.

Nazneen: Para mí no representan una contradicción porque lo que ha estado sucediendo ha estado sucediendo de todas formas. "yo" no he estado haciendo nada. Así que en realidad no hay un hacedor individual y nunca ha habido un hacedor individual. Así que cuando usted dice: "Hagan lo que quieran", significa que todo lo que ha de suceder ha de suceder.

Ramesh: Espera un minuto, ¿a "quién" le digo "hagan lo que quieran"?

Nazneen: Se lo está diciendo al ego.


Ramesh: Todavía se lo estoy diciendo al ego, que existe. Lo que acabas de decir es que si hay la comprensión de que verdaderamente no hay ego, entonces no hay pregunta. Eso es correcto. Pero ése no es mi punto.
Mi pregunta es: ¿Tiene el ego un problema cuando digo: "Haz lo que quieras -¿qué más libertad quieres?-, y sin embargo, al mismo ego le estoy diciendo: "Hágase Tu voluntad", queriendo decir que no hay libre albedrío? ¿Hay alguna contradicción? El ego hace la pregunta: "¿Cómo vivo dentro de la sociedad si no tengo control sobre mis actos?". Y mi respuesta al ego es: "Haz lo que quieras. ¿Qué más libertad puedes querer?.

Nazneen: Sí, pero su respuesta es que lo que tú quieres y lo que a ti te gusta es lo que Dios quiere y lo que le gusta a Dios.

Ramesh: ¡Ésa es la cuestión! Pero, ¿por qué eso representa un problema? Ése es el tema en cuestión. Y el problema es siempre, siempre, para el intelecto. Todo problema es siempre para el intelecto. El intelecto dice: "Usted me dice que nada sucede, a menos que sea la voluntad de Dios. Por consiguiente, no tengo libre albedrío. Y, sin embargo, me dice que haga lo que quiera y que, además, ¿qué mayor libertad puedo yo querer?". Así que el intelecto dice que estos dos conceptos son contradictorios. ¡Cómo le explicas tú al intelecto -que es el ego, la mente pensante- que no son contradictorios?
La respuesta es que puedes hacer lo que quieras, lo que te venga en gana, pero lo que te viene en gana es exactamente lo que Dios quiere que te venga en gana en ese momento y bajo las circunstancias dadas. Por consiguiente, no hay contradicción. Haz lo que piensas que quieres hacer. ¿Y cómo maneja Dios eso? A través de la programación, Lo que crees querer hacer está basado en la programación: genes más condicionamiento. Dios actúa a través de la programación.
¿Para qué sirve la libertad total de hacer lo que quieres, lo que te viene en gana, si lo que sucede no está bajo tu control? Hasta tal punto no tienes libre albedrío

James: Y, por consiguiente, la libertad es inútil.


Ramesh: ¡Ah! Ésa es la cuestión. Ésa es la conclusión a la que tiene que llegar el ego: la impresión de libertad bajo la cual ha estado durante tantos años es inútil.

Reina: Pero entonces, nada importa realmente.

Ramesh: ¡Ésa es la conclusión final a la que llegas! Nada importa realmente. ¿Cuál es el efecto final de la autorrealización, de la iluminación? Pase lo que pase, no importa. El intelecto dirá: "Cómo me puede decir que nada importa? Por supuesto que importa". Al intelecto todo le importa. Así que "nada importa" es la conclusión, la respuesta, el sentimiento que viene del corazón. Lo que el sabio siente a cada momento es -pase lo que pase- que nada importa. Pero el ego dice: "Por supuesto que importa".
Cuando finalmente la respuesta llega desde el corazón -nada de lo que sucede realmente importa-, ¿qué es lo que esto significa? ¿Cuál es la importancia de que el corazón llegue a esta conclusión? La importancia es que sea lo que sea que el ego perciba que está sucediendo -y que es importante- es realmente una ilusión.
Así que es únicamente después del entendimiento final, total, que nada sucede. Y si nada sucede, ¿qué puede importar? ¿A "quién"? Así  que vuelves a la primera línea del dicho de Ramana Maharshi acerca de la verdad final: "No hay creación, no hay disolución". Si no hay creación, ¿a "quién" le puede importar nada? ¿Lo ves? Así que no es el ego el que dice: "¿Qué importa?". Por supuesto que al ego le importa. Pero cuando el ego es destruido y sucede la comprensión total, final, entonces surge el verdadero sentimiento: ¿ qué importa todo lo que aparece? Porque todo lo que aparece es únicamente eso, ¡una aparición! ¿Y qué importa la aparición? ¿Qué importa eso? ¿Qué es "eso"? El "eso" es una aparición. Nada sucede realmente. Nada es creado. El entendimiento último es que realmente nada importa.


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)


9 ene 2012

¿TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN?


Se dicen cosas muy diversas y a veces contradictorias sobre la libertad en el hombre.
Se dice que el hombre es libre o debe ser libre...
Se habla de muchas clases de libertad, entre los manoseados derechos humanos.
Se cacarean y alaban las libertades democráticas en los países que gozan de gobiernos democráticos...
Hace unos años se han acuñado esas dos palabritas, caballo de batalla de defensores y detractores de la "Teología de la liberación".
Si observamos este contradictorio mundo en que vivimos, podemos observar que una pequeña parte de sus habitantes, digamos una cuarta parte más o menos de la Humanidad, disfruta de un anhelado bienestar y elevado confort material.
Los países llamados ricos o desarrollados corren y se afanan día a día tras nuevas comodidades y un mayor y más sofisticado confort.
Los países pobres, en cambio, unas tres cuartas partes de la Humanidad, se debaten en la pobreza y sobreviven con dificultad en medio de un hiriente subdesarrollo en unos pocos y una sobrecogedora miseria en el resto.
Se considera que los países y los individuos ricos son libres porque tienen capacidad de acceder a la cultura, de expresarse, de comprar y vender, de ir y venir...
Los pobres, se dice, viven esclavizados a su miseria, incapaces de valerse por sí mismos por falta de medios técnicos, culturales, económicos...
Ante este panorama, ciertas mentes bien intencionadas y sensibles a los problemas de los más pobres han levantado la voz: Es necesario liberar a los hombres que viven esclavizados en su pobreza y víctimas en muchos casos de injusticias evidentes y lacerantes.
Es sorprendente el observar con qué facilidad la gente piensa y habla de lo que otros piensan y hablan sin ponerse a juzgar por sí mismos. Sobre todo si se trata de algo novedoso o llamativo.
Para poder unir esas dos palabritas "teología" y "liberación" hacen falta muchos equilibrios intelectuales.
Teología es el tratado o estudio de Dios. Y si quieren ampliarlo más, podría hasta hablarse de las relaciones del hombre con Dios.

Dios no es libre. Dios es lo que es y no puede ser otra cosa.
A Dios no se le pueden aplicar los calificativos humanos, aunque eso es lo que se hace constantemente por la influencia judeo-cristiana de la Biblia en que se habla de Dios como de una persona con infinito poder, sabiduría, vengador y castigador, deseoso de ser alabado y glorificado, como una persona que piensa y proyecta lo que va a hacer...
Dios hace lo único que puede y tiene que hacer. La elección es de nuestra mente. Y toda supuesta elección que atribuyamos a Dios es proyección de nuestra mente humana. En Dios todo es un eterno presente. Cualquier noción de tiempo que le atribuyamos de "antes" o "después" es una simple proyección de nuestra mente, que no sólo crea el tiempo para sí, sino que lo atribuye también a Dios.


Dios no es libre. La elección es un signo de deficiencia. Dios ES la Plenitud. La Plenitud no puede elegir nada. ES Todo. En Él tampoco existen el antes y después. Todo es simultáneo. Todo es un eterno presente.
El hombre realizado o el hombre identificado con el Ser Uno, con Dios, tampoco es libre. Entonces es lo que Es.
Pero el ser humano existencial, viviendo con esta corporeidad, esta afectividad y esta mente, está sujeto a las leyes del tiempo y espacio, a las necesidades para su subsistencia, lo mismo que al aprendizaje del pasado y los proyectos del futuro.
El ser humano, en este estado existencial en que vivimos, está condicionado siempre a unas ciertas limitaciones y dependencias que le impiden ser totalmente libre.

La liberación humana consiste en eliminar todos aquellos condicionamientos que le impiden al ser humano actuar y vivir como tal ser humano, esto es, actuar y vivir expresando lo que es como capacidad consciente y amorosa. La actividad externa puede estar coartada por ciertas limitaciones y prohibiciones impuestas desde fuera. Pero la actitud interna de la persona seguirá siendo libre.
Pero la gran dificultad para una auténtica liberación interior humana reside en la dependencia y subordinación a que se ve sometida la persona a su "ego". Liberarse de esta dependencia del "ego" es la verdadera y auténtica liberación humana. Mientras la persona sea persona, es decir, mientras viva encarnada con un cuerpo y con una mente, no podrá prescindir de su "ego", pero podrá liberarse de su dependencia y condicionamiento.


Una verdadera teología de la liberación debería centrarse en esta liberación, sin querer negar con esto, la necesidad de liberarse también de ciertos condicionamientos físico-materiales que le son impuestos injustamente desde fuera, a la persona.
Por sus mismos términos, una teología de la liberación, parece que debería consistir en descubrir el camino por el que la persona se sintiera libre para encontrarse con Dios.
Todos los conocimientos de todos los teólogos del mundo son nada, comparados con la visión de una vivencia y experiencia mística directa de Dios.
Esto mismo es lo que dijo el más grande teólogo de todos los tiempos, Sto. Tomás de Aquino. Cuando un hermano de religión le recriminó por qué no seguía escribiendo tantas cosas maravillosas acerca de Dios como había escrito hasta entonces, Tomés de Aquino le dijo: Mira, hermano, después de haber tenido una experiencia directa de Dios y conocido lo que Él es, todo lo que ha escrito me parece paja.
Y resulta que en las facultades de Teología se sigue enseñando y estudiando aquella paja y no se enseña en cambio a tener ese contacto y experiencia directa de Dios.
Así como la teología está centrada en teorías y disquisiciones intelectuales accidentales o inútiles (paja) acerca de Dios, que nada tienen que ver con la auténtica relación con Dios, ¿no estará también la llamada teología de la liberación tratando de la liberación menos importante, de la liberación que no libera a la persona?
La auténtica y verdadera liberación que nos puede conducir a una vida digna de personas nos prepara el camino para una auténtica realización personal, que es lo mismo que el cumplimiento de nuestra misión de personas, es la liberación de nuestro "ego", de las egocéntricas pretensiones vanidosas del ego o del yo inferior, de la personalidad.
Es una sana intención la de eliminar las injusticias sociales y con ellas la miseria de los pueblos. Pero mientras el ser humano no se libere de la esclavitud a la que lo someten las exigencias de su "ego" no se conseguirá dar un paso hacia un auténtico bien integral del hombre.
Para que el hombre pueda llegar a Dios, que parece que es el fin de la teología de la liberación, porque si no, no se justificaría su ¡nombre, ha de liberarse de sí mismo. No basta liberarlo de la miseria.
Llamemos a las cosas por su nombre. Trabajar por la justicia es una noble empresa que nos atañe a cada uno en su propia vida, empezando por ser justo uno consigo mismo y con su entorno más cercano.
Mientras los que trabajan, hablan o escriben sobre la liberación de los pobres, no estén liberados ellos mismos de las esclavitudes del ego vanidoso y ambicioso, del sutil egoísmo disfrazado de trabajo social o apostolado, podrá pensarse que todo es una escapatoria. O una disquisición intelectual más. O una de tantas escenas de cara a la galería

No es fácil casar las dos palabras: teología y liberación, si a la liberación no se le da el auténtico sentido de la realización humana; y no sólo la liberación de la pobreza.


Darío Lostado

(Somos Amor)

15 dic 2011

UNA BÚSQUEDA SIN FIN


El reino de los cielos se extiende por toda la tierra, pero los hombres y las mujeres no se dan cuenta porque están tan perdidos en su sueño de individualidad que no lo ven.

Creemos que somos personas, individuos nacidos en un mundo indiferente -y en ocasiones cruel- en el que debemos encontrar un significado, un propósito y la felicidad. Y esta creencia está muy extendida, no hay más que pensar en los últimos dos mil años de historia de la humanidad para darse cuenta de que puede que sea un sueño, ¡pero qué convincente resulta!

Perdidos en este sueño, a menudo deseamos poder despertar de él, por ello muchos nos interesamos por la espiritualidad -oriental u occidental-, porque nos promete mucho más que todo eso: una cierta dimensión de la existencia que tenga más sentido, algo divino, puro y maravilloso, algo lleno de paz y desprovisto de sufrimientos. En cualquier caso, ¡algo mejor que este caos terrestre!

A veces oímos hablar de individuos que han alcanzado la iluminación, que han encontrado a Dios o que han experimentado una pérdida total del yo, y hacemos de ellos nuestros maestros, nuestros gurus, porque queremos lo que ellos tienen, porque anhelamos experimentar lo mismo que ellos: parecen ser tan felices, sentir tanta paz, estar tan libres de todo el sufrimiento humano. Hasta puede que dediquemos nuestra vida a seguirlos, a venerarlos, a escuchar sus charlas y a leer sus libros veinticuatro horas al día.

Puede incluso que vendamos nuestra casa, abandonemos a nuestra familia y nos vayamos a meditar a una montaña de India. También es posible que nos cambiemos de nombre, que nos vistamos con ropajes espirituales y que comamos comida espiritual. O que renunciemos al cuerpo, rechacemos todos los deseos y ayunemos hasta quedarnos en los huesos. Ni que decir tiene que todo esto tiene su razón de ser. No hay nada que objetar, todo esto es maravilloso y completamente adecuado, pero no servirá para ponerle fin a la búsqueda: porque mientras sigas haciendo algo para llegar a algún sitio, estarás atrapado en la búsqueda. Mientras te pongas a meditar para alcanzar un estado de paz interior, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras intentes ver que todo es una Unidad, que todo está conectado, que todo es una manifestación de Dios, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas queriendo despojarte del ego, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas intentando estar presente en el momento, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas intentando convertirte en algo distinto de lo que eres, o incluso mientras intentes ser lo que eres, seguirás atrapado en la búsqueda. Incluso seguirás atrapado en la búsqueda si intentas ponerle fin.



¡Tanto intento, tanto esfuerzo! ¡Acaso no es más esfuerzo aún esforzarse tanto por poner fin al esfuerzo? En realidad, esto es lo que se conoce como una situación de "doble vínculo" [Es un doble mensaje, un dilema o una paradoja que los expertos en comunicación denominan "doble vínculo" (en inglés, double bind)]: mal si haces algo y mal si no haces nada.

Entonces, ¡qué hacer cuando no se puede hacer nada? ¡Buena pregunta! Cualquier sugerencia sería una simple forma de mantener viva esa búsqueda. Mientras la mente (y al decir "mente" quiero decir pensamiento) pueda seguir haciendo algo, su continuidad está asegurada. La mente incluso conseguirá mantenerse en pie diciendo: "¡Pues si no hay nada que yo pueda hacer, dejará de buscar!", y hará intentos desesperados por abandonar la búsqueda pero, al mismo tiempo, tendrá asegurada su existencia: una persona aislada que intenta abandonar la búsqueda se siente incluso más desesperada, lo cual la incita a seguir buscando, como el pez que se muerde la cola.

Por tanto, si no hay nada que puedas hacer ni dejar de hacer, ¿qué puedes hacer?

No, no te voy a dar ninguna respuesta. La búsqueda de respuestas a tus preguntas es sólo una búsqueda más.


¿No te das cuenta de que a la mente le encanta hacer preguntas? Porque mientras pueda hacer preguntas tiene asegurada su continuidad: porque existe un concepto de pasado, de futuro, de individualidad, porque hay una persona que es la que hace las preguntas y que acabará encontrando las respuestas.

¿No crees que si realmente hubiera respuestas ya las habrías encontrado? ¿Acaso no te han dado ya bastantes respuestas? ¿Acaso no tienes las estanterías repletas de libros con respuestas, repletos de ellas?

¿Sabes qué ocurre? Que este hacerse más y más preguntas debe continuar porque la mente debe continuar, no quiere tirar la toalla, no quiere morir. Las respuestas a tus preguntas surgen una y otra vez, pero la mente no puede aceptar que sean reales porque eso aniquilaría las preguntas y con ellas, a quien se la plantea. El sujeto que se plantea las preguntas nace y muere con ellas. Ambos son interdependientes.

Por tanto, la mente debe continuar para poder hacer preguntas y esperar respuestas. ¡Su propia existencia está en juego! Y así es como continúa la gran búsqueda: "¡Algún día me liberaré! ¡Algún día me habrá liberado!"

¡Y por qué no hoy? ¡Y por qué no ahora? Y si ahora no ¿cuándo?

¿Qué respuestas estás esperando?

¡Qué preguntas te estás planteando?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)

14 nov 2011

LOS PENSAMIENTOS


· ¿Podemos hablar de la memoria? Los pensamientos surgen una y otra vez, y parecen no interrumpirse nunca... por ejemplo: "Voy a ir a casa a preparar la cena para mi familia". Dan la sensación de ser un derivado de la memoria.

Los pensamientos de la "memoria" surgen en el presente y su contenido constituye el cuento de "mi" familia.

· Entonces, ¿en el presente no existe la familia a menos que estén los miembros físicamente presentes?

En el presente existe todo lo que aparece en el presente: lo que es. Todo lo demás es relato.

· De acuerdo. Por tanto, cuando la familia está físicamente presente, ¿por qué las imágenes de esas personas me resultan familiares mientras que otras imágenes -de personas extrañas, pongamos por caso- no? No consigo quitarme la idea de que la gente, los personajes que aparecen una y otra vez en nuestro relato, tienen una continuidad aparente.

Las imágenes de los familiares, cuando aparecen, conllevan un sensación de familiaridad, un "recuerdo" simultáneo de la vida que "yo" he pasado con "mi" familia. No hay continuidad: sólo hay un presente. Toda esa historia de "mi" familia surge en el presente en forma de relato.

· Lo que me cuesta entender en ese ejemplo es que... de acuerdo, todo esto es aparente y los pensamientos y las sensaciones simplemente nos hacen creer que la vida es así. Pero ¿qué sucede con la otra persona? ¿Cómo es que ella sincroniza sus sentimientos para sentir exactamente lo mismo; por ejemplo: "¡Qué alegría verte!" o "¡Qué horror! ¡Otra vez esta pesada!"? Su experiencia no es distinta de la nuestra.

No es que haya una serie de personajes individuales que estén sincronizados: todo es una totalidad plena de por sí... la Unidad. Lo que surge dentro y en forma de unidad es una separación aparente. En este momento presente, lo que aparece son todas estas imágenes -los pensamientos, las sensaciones, etc.-, que dan la sensación de aparecer para validarse mutuamente dentro de la película. Ése es el pasatiempo cósmico.

· ¡Pues, entonces, es que a Dios se le da muy bien hacerse el listo!

No hay ningún Dios aparte de esto que aparece en el presente. "Dios" no está por ahí, entre bambalinas, organizándolo todo sino que está aquí, en el presente, apareciendo en forma de todo esto.

· Sin embargo, en el guión, parece que haya una sincronía, ¿no?

Sí, lo parece.

· Lo que quiero decir es que la otra persona también piensa lo mismo. Por tanto, hay dos personas que piensan: "¡Qué ilusión volverte a ver después de veinte años!". ¿Cómo es posible que las dos personas tengan el mismo pensamiento?

En referencia a la analogía del cuerpo humano, al igual que en el cuerpo humano, todo está sincronizado y surge simultáneamente. Desde el punto de vista de cada una de las células o desde el punto de vista de los personajes individuales, lo que existe es esta película en la que parece haber "otros" personajes distintos de nosotros mismos. Al igual que en una película, un personaje aparece por la izquierda y otro por la derecha, pero ambos aparecen en una única película. Quizás el sincronismo de la película resulte desconcertante desde el punto de vista de la identificación con el personaje pero, en realidad, lo único que existe es una sincronización total.



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)

2 nov 2011

GIORDANO BRUNO


“Creo que el universo es infinito como obra del divino e infinito poder, porque hubiera sido indigno de la omnipotencia y de la bondad de Dios crear un solo mundo finito pudiendo crear, además de este mundo, infinitos otros. Por lo tanto, declaro que hay infinitos mundos parecidos al nuestro, el cual, de acuerdo con el sentir de Pitágoras, creo que una estrella de naturaleza análoga a la luna, a los otros planetas y demás astros, cuyo número es infinito, y que todos estos cuerpos celestes son mundos innumerables que constituyen el universo infinito en el espacio infinito, y esto es lo que llamo universo infinito con innumerables mundos; y así tenemos dos linajes de grandeza infinita en el universo y una multitud de mundos. Esto aparece a primera vista contrario a la verdad si se compulsa con la fe ortodoxa. Además, en este universo hay una providencia universal por cuya virtud todos los seres viven, se mueven y perseveran en su perfeccionamiento. Esto lo entiendo en dos sentidos: primero, a la manera como el alma está en todo el cuerpo y en cada una de sus partes, a lo que llamo la naturaleza, sombra o huella de la Divinidad; y segundo, a la manera como esta Dios en todo y sobre todo, por esencia, presencia y potencia, no como parte ni como alma, sino de modo inefable.”

“Además, creo que todos los atributos de Dios son uno solo y el mismo. De acuerdo con los más eminentes teólogos y filósofos concibo tres atributos principales: poder, sabiduría y bondad, o mejor dicho, voluntad, conocimiento y amor. La voluntad engendra todas las cosas; el conocimiento las ordena; y el amor las concierta y armoniza. Así comprendo la existencia de todas las cosas, pues nada hay que no participe de la existencia ni ésta es posible sin esencia, de la propia manera que nada es bello sin belleza, y por lo tanto nada puede escapar a la divina presencia. Así es que por raciocinio y no por verdad substancial la distinción de Dios”.

“Creo que el universo con todos sus seres procede de una Causa primera, por lo que no debe desecharse el nombre de creación a que, según colijo, se refiere Aristóteles al decir que Dios es aquello de que el universo y la naturaleza dependen. Así es que, según el sentir de Santo Tomás, sea o no eterno el universo, considerado en razón de sus seres, depende de una Causa primera y nada hay en él independiente”.

“Con respecto a la verdadera fe, prescindiendo de la filosofía, ha de creerse en la individualidad de las divinas personas, y que la sabiduría, el Hijo de la Mente, llamada por los filósofos inteligencia y por los teólogos Verbo, tomó carne humana. Pero a la luz de la filosofía, dudo de estas enseñanzas ortodoxas, aunque no recuerdo haberlo dado a entender explícitamente, ni de palabra ni por escrito, sino de un modo indirecto, al hablar de otras cosas que con toda sinceridad creo que pueden demostrarse por natural juicio. Así, en lo referente al Espíritu Santo o tercera persona, no lo comprendo de otra manera que como lo entendieron Salomón y Pitágoras, es decir, como Alma del universo compenetrado con el universo, pues según Salomón: “El Espíritu de Dios llena toda la tierra y contiene todas las cosas. Y esto concuerda asimismo con la doctrina pitagórica expuesta por Virgilio en el Texto de la Eneida: “De este espíritu, vida del universo, procede, a mi entender, la vida y el alma de todo cuanto tiene alma y vida. Además, creo en la inmortalidad del alma lo mismo que en el cuerpo, pues en lo que a sustancia se refiere también el cuerpo es inmortal, ya que no hay otra muerte que la disgregación, según parece inferirse de la sentencia del Eclesiastés, que dice: “Nada hay de nuevo bajo el sol. Lo que es será”.


Giordano Bruno
Nola, Nápoles 1548 - Roma, 17 de febrero de 1600
Astrónomo, filósofo, religioso y poeta italiano.



10 sept 2011

YA ERES LO QUE ESTÁS BUSCANDO


* Llevo años intentando acabar con los pensamientos pero, aunque pase algún tiempo sin pensamientos, siempre acaban regresando. Es difícil estar en un cuerpo lleno de dolores, que se va deteriorando. Este mundo es difícil. ¡Yo no estoy hecho para este mundo!

En la iluminación -puesto que carecemos de una palabra mejor- no se acaban los pensamientos. Sigue habiendo pensamientos sólo que, quizás, lo que se ve es que los pensamientos no son algo personal sino que simplemente surgen en la conciencia y se deshacen en ella. Como las nubes que pasan por el cielo, surgen y se deshacen en el espacio que tú eres.

El error que comete la gente es intentar acabar con los pensamientos. Acabar con los pensamientos está destinado al fracaso y conduce a la frustración, porque intentar eliminar los pensamientos no es más que pensar aún más. Cuando intentamos acabar con los pensamientos, lo que estamos haciendo es añadir aún más capas de pensamiento. ¡Es una batalla perdida!

El motivo por el que digo que tú ya eres libre -que ya estás liberado- es porque, de por sí, el pensamiento no es personal, de por sí, el yo es un espejismo en el sentido de que sólo es algo que aparece en la conciencia.


Si tú ya eres lo que buscas, entonces, ¿por qué da la sensación de que no lo eres? Porque sigues buscando. Ése fue el mensaje esencial de Ramana Maharshi. Sin embargo, a las personas que "no lo acababan de entender" también les enseñó a buscar la raíz del "yo" (autoindagación) porque, al final, se acaba viendo que esa raíz también es un espejismo y, por tanto, que toda búsqueda de esa raíz cae por sí sola. Ésa es la paradoja. Ya eres lo que andas buscando, eres Dios en persona, eres Espíritu, pero como estás convencido de que tú no lo eres, lo buscas en el futuro. Sin embargo, lo que tú seas tiene que estar presente ahora mismo, en este mismo momento. Lo que realmente seas tiene que estar presente ahora mismo al cien por cien y resplandecer más que mil soles juntos.

¿Te das cuenta de que el ego es lo único a lo que se le puede ocurrir buscar la iluminación como si se tratara de un acontecimiento futuro? El ego es lo que desea liberarse del ego. Cuesta creérselo, ya lo sé.

No hay nadie que "no esté hecho para esto". Eso no es ni siguiera posible. La libertad es absolutamente libre. No tiene ningún requisito. Por eso se llama libertad.

* Este mensaje me resulta muy complejo, muy vertiginoso...

Puede que dé esa sensación pero, realmente, es el mensaje más sencillo de todos. Esto es lo único que existe. No obstante, la mente lo interpreta -porque lo único que sabe hacer es interpretar- y dice: "Tengo que hacer algo para conseguirlo". No: todo lo que hagas no será más que añadir pensamientos. Sencillamente, siente cómo se mueven los pensamientos y te trasladan a un momento futuro en el que estarás iluminado. Regresa al momento presente. ¿Quién es ése que quiere iluminarse? Ese ego tiene que estar presente ahora. Ese ego es pensamiento. ¿Quién es consciente del pensamiento? ¿Quién es consciente de ese yo pequeño e individual?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


27 jul 2011

EGO


¿Cuál es la esclavitud? La esclavitud es: "yo" soy una persona separada con libre albedrío y responsable de mis actos, por lo cual "yo" debo hacer buenas acciones, ¡Cuál es la esclavitud? El ego es la esclavitud. ¿"Quién es feliz o "quién" es infeliz? El ego, el sentido personal de ser el hacedor. El cuerpo no puede ser feliz o infeliz. Así que el que es feliz o infeliz es el ego. ¿Y qué es la liberación? La liberación es el liberarse del sentido alternante de felicidad e infelicidad. La liberación es la comprensión final, total, dentro del corazón, de que no existe un hacedor, no existe el que vivencia.

Cada religión te dice que te deshagas del ego, pero "aquel" a quien las religiones le dicen que se deshaga del ego, ¡es el ego! ¡Le dicen al ego que se deshaga del ego! Que hay que deshacerse del ego, de acuerdo. Pero. ¿quién creó el ego? Tú no creaste el ego. ¿De dónde pudo haber provenido el ego? ¿?De dónde más sino de la Fuente! Llámalo Fuente, Consciencia, Energía Primaria o Dios, no hay diferencia alguna, mientras comprendas que es la Fuente, el Uno-Sin-Segundo.

Así que el ego también ha prevenido de la Fuente. Por eso denomino al ego hipnosis Divina. La hipnosis es que "yo" me considero un ser separado con el sentido de ser el hacedor. ¿Por qué he creado la Fuente la hipnosis de la separación? Porque sin separación no sucederían las interrelaciones humanas. Es únicamente debido a esta separación que tenemos la amistad y la enemistad, el amor y el odio. Todo eso surge únicamente porque cada individuo se considera a sí mismo como un ente separado. Y sin las relaciones entre humanos la vida tal como la conocemos no sucedería.

Recuerda, la Fuente, habiendo creado este ego a través de la hipnosis Divina, está en el proceso de eliminar la hipnosis en algunos casos, no en todos. Así que el ego -el sentido de separación, la hipnosis Divina, el sentido personal de ser el hacedor- básicamente ha sido destruido por la fuente, en el caso de algunos organismos cuerpo-mente denominados "sabios".

¿Qué es lo que permanece en el caso del organismo cuerpo-mente que llamamos "sabio"? Permanece la programación. Por eso puedes tener a diez sabios, en cada uno de los cuales ha sido eliminado el sentido de ser hacedor, que sin embargo llevan vidas distintas. ¿Por qué? Porque la programación es diferente. En otras palabras, a pesar de que el ego ha sido destruido, la Fuente continúa utilizando los organismos cuerpo-mente de los sabios de la misma forma en que utiliza otros organismos cuerpo-mente: introduciendo información y obteniendo un resultado. Así que los organismos cuerpo-mente de los sabios continúan funcionando exactamente igual que antes, pero sin el sentido de separación y el sentido de ser el ente activo, el hacedor.

Si el organismo cuerpo-mente del sabio está programado para que se enoje con facilidad entonces, antes de que ocurriera la liberación, ese sabio se enfurecía con rapidez. Y después de la iluminación, ese sabio continúa enfureciéndose con rapidez. La programación consiste en que surja el enojo. La única diferencia es que antes el aún no-sabio solía decir: "No debería enfurecerme con mis amigos. A mis amigos no les gusta. Y me dicen que no debo enfurecerme porque me sube la tensión arterial. Por eso controlo mi enojo". Todo eso era el involucrarse por parte del ego, lo cual solía suceder antes de que el ego fuera destruido. ¿Qué sucede después de que el ego ha sido destruido? Cuando surge el enojo, la ira, el sabio no dice: "Estoy enojado. No debería enojarme". Él no dice eso. El enojo que surge y su efecto sin simplemente presenciados, incluidas las consecuencias. Por otro lado, si algo está sucediendo y surge la compasión, anteriormente el ego habría dicho: "Yo soy una persona compasiva y la gente debería respetarme". Pero después de la destrucción del ego ya no ocurren estos pensamientos. El sabio no piensa de esta manera. Todo lo que ve es el surgimiento de la compasión y cómo ésta toma su curso.

La compasión del sabio puede tomar cualquier forma. Si encuentra a alguien herido quizá le ponga una venda, o si ve a algún necesitado le dé algún dinero. De esa forma la compasión surge y toma su propio curso, pero el sabio nunca se involucra en esa acción como "su" acción. De acuerdo con mi concepto , ésa es la única diferencia. El sentido personal de considerarse el hacedor ha sido borrado para siempre. Él sólo presencia las cosas en el momento en que suceden, no las toma como "mi" acción o la acción de otro. Si una acción de otro organismo cuerpo-mente le hace daño al sabio, el dolor estará allí. Pero al saber que nadie hace nada, que todo lo que hay es la Consciencia, el sabio no puede odiar a nadie. ¿A quién va a odiar? Todas las acciones son acciones de Dios. O, si prefieres decirlo de otra manera, todas las acciones son el funcionamiento personal de la Consciencia. Así que, ¿a quién va a odiar el sabio? ¿A la Consciencia? ¿A Dios?

Con la destrucción del ego, el sabio ya no siente orgullo; el sabio ya no siente culpa; el sabio no siente envidia, ni odio por nadie. Así que la ausencia de culpa, orgullo, odio, envidia, hace que la vida sea más pacífica. Y ése ha sido el propósito de la búsqueda: la misma paz que existe en el estado de sueño profundo, pero en el estado de vigilia. Mi concepto de búsqueda espiritual es tener aquella paz que prevalece en el estado de sueño profundo incluso en el estado de vigilia, durante la vida diaria. Y esa paz prevalece en tu vida diaria cuando sucede esto: cuando no hay ego que sienta culpa, orgullo, odio o envidia.


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa)


11 jul 2011

TODO CUANTO EXISTE ES "LO QUE ES"


Hay una bellísima frase en la Llamada a la oración islámica que lo resume y lo expresa de la mejor manera posible: La 'illaha il' Allah. Dado que la raíz del nombre de Dios, Allah, es la misma que el término que designa "Lo Que Es", la frase puede traducirse de innumerables maneras, todas ellas correctas. "No hay más Dios que Dios". "No hay más realidad que Dios". "No hay más Dios que Dios". "No hay más realidad que Dios". "No hay nada que no sea Dios". "Lo Que Es, es Dios". "Todo cuanto existe es Lo Que Es". Está bien, ¿pero hay alguien que lo entienda de veras?

Dado que no hay ningún "sentido" ni "propósito", es igualmente obvio que "tú", "yo" y todos "nosotros" no estamos "haciendo" nada. No obstante, la sensación es que de algún modo es "adecuado" que parezca que "nosotros" estamos aquí... A fin de cuentas, si la Conciencia está soñando esto con toda su belleza y dolor y maravilla, ¿cómo podría no ser ello adecuado y hermoso? ¡Qué gracioso!; y sin embargo, nadie lo pilla. Cuando digo que la vida "no tiene importancia" o que " no tiene ningún propósito", algunas personas se enfadan: "Bien, pero entonces ¿qué sentido tiene estar aquí?, ¿por qué levantarse por las mañanas?". Cuando lo cierto es que la experiencia evidente es que, aunque nada tiene importancia, ahora todo es más bello y más claro y más simple y disfrutable, incluso las partes difíciles, de lo que jamás lo fue antes de que sucediera el ver. Sí, incluso el caos y la violencia y la locura de la vida. Tanto el amor, como la compasión o la tristeza o la rabia o la aversión se sienten con más claridad y se experimentan más profundamente cuando uno no se enreda con los posibles sentidos o propósitos o las consecuencias que pudieran acarrear. Y sin embargo, las emociones pasan más rápidamente, sin que haya sensación de importancia ni apego manifiesto. Este despertar...

... no implica que no puedas sentir deseo, daño, dolor, dicha, felicidad, sufrimiento o pena. Todavía puedes sentir todo eso, solo que ahora ya no te convence. (Ken Wilber)



David Carse
(Perfecta Brillante Quietud)


26 jun 2011

VIDA


Todo lo que hay es la Consciencia. Cuando la Consciencia-en-descanso se pone en movimiento surge la manifestación. El funcionamiento de la manifestación es la VIDA, tal como la conocemos. Nada puede ocurrir en la vida, a menos que sea la voluntad de la Fuente o Consciencia.




Cuando se pierde la fe en la voluntad de Dios -¡incluso esto sería la voluntad de Dios!- entran en juego la benevolencia y la compasión. Cuando se pierden la benevolencia y la compasión, surge la moralidad con sus "haz esto" y " no hagas aquello". Cuando se pierde la moralidad, entran los dogmas religiosos. Como la religión es la cáscara y no el meollo de la fe en Dios, comienzan las guerras religiosas.


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)

2 may 2011

Sonia Fernández-Vidal, física cuántica en la Contra


"Quizá nuestro cerebro sea un ordenador

cuántico"




¿De qué está hecho todo?

De quarks y electrones.

¿Todo?

Todo.

¿Y de dónde vienen?

Del big bang.

¿Y dónde estaban antes?

No hay antes: tiempo y espacio comienzan ahí.

Cuesta pensarlo.

Podemos teorizar una sístole-diástole de universos, o constantes big bangs en múltiples dimensiones...

¿Qué es un quark? ¿Y un electrón?

Las partículas más elementales de la materia: el núcleo del átomo está hecho de protones, y los protones están hechos de quarks.

¿Y los quarks?

Son partículas vibrantes. Las hay de diversos tipos, algunas muy raras, siendo dos las más comunes: Up y Down.

¿Y los electrones? Partículas que son corpúsculo y onda: orbitan en torno al núcleo. Si el núcleo del átomo fuese una canica en el centro de un estadio de fútbol, ¡el electrón sería la cabeza de un alfiler orbitando por las gradas!

¡Buf, qué distancias!

Sí, el átomo es casi vacío. La materia es una suerte de vacío, una tensión energética.

Así, la materia es casi una ilusión...

Y las propiedades de las partículas subatómicas desafían la lógica de la física clásica.

¿Qué propiedades son esas?

Una partícula está aquí y allí ¡a la vez! Todas están… en todas partes a la vez. Entrelazadas con todas. Y una partícula se teleporta: su estructura puede pasar instantáneamente a otra. Como estar vivo y muerto a la vez.

¿Perdón?

Las partículas elementales ignoran el espacio- tiempo.

Es un desafío para la lógica racional...

Pero nuestro cerebro puede pensar también con lógica cuántica: la fantasía, la imaginación, la intuición, los sueños, la magia... ¡son también funciones neuronales nuestras!

¿La física cuántica explicará un día fenómenos extrasensoriales, la telepatía...?

Inspirará vías de comprensión, propondrá algunas explicaciones desde otra lógica no mecanicista. Entretanto, la ciencia ya estudia la neurología de las emociones, cómo se transmite la información cerebral...

¿Y?

Los microtúbulos neuronales y su entramado en malla pueden ser mecanismos cuánticos en nuestro cerebro. ¡Tu cerebro, máquina cuántica! Quizá llevemos sobre los hombros un ordenador cuántico sin saberlo.

¿Estamos ante un salto científico?

Ante un cambio de paradigma. La física clásica escrutaba la realidad como si fuera algo externo y objetivo, buscándole una explicación mecanicista y determinista...

¿Cómo ve la realidad la física cuántica?

¡Como un continuo del que nuestra conciencia no está separada! Así, en el momento en que te pones a observar esa realidad subatómica… ¡la estás ya modificando!

¿Cómo es eso?

La conciencia del observador interfiere en el comportamiento de las partículas elementales, que reaccionan a la observación. Así, si esperas que una partícula subatómica se comporte como onda, ¡lo hace! Y si esperas que lo haga como corpúsculo, ¡lo hace!

¿Conclusión?

Que la ciencia no puede ya afirmar: “La realidad es tal verdad objetiva”. Hoy debe decir: “La realidad no es tal verdad fija y objetivable, es voluble y cambiante al observarla”.

Pero sólo a escala subatómica, no a escala macroscópica...

Por eso, un gran desafío de la ciencia actual consiste en conectar ambos ámbitos de la física, unificarlos.

¿Con qué implicaciones?

Habrá que aceptar que la lógica racional no va a poder explicarlo todo. Habrá que aceptar la maravilla de la contradicción... que responde a otra lógica.

¿Cuándo nació la física cuántica?

Hace ya un siglo, con Einstein, y luego Planck, Böhr, Schrödinger y su gato...

¿A qué gato se refiere?

Planteó un experimento especulativo: metes un gato vivo en una caja opaca con dos agujeritos, a los que lanzas un electrón. Si pasa por el de la derecha, libera un veneno y el gato muere. Si pasa por el de la izquierda, no hay nada y el gato vive. ¿Y qué hace el electrón? ¡Pues pasa por los dos a la vez! Así, ese gato... ¡está vivo y muerto a la vez!

¿Y de qué sirve todo esto?

Está empezando a aplicarse como técnica de encriptación. En cuanto intentes descifrar un código, este se modificará: ¡será imposible de desencriptar!

¿Podría la física cuántica, por ejemplo, explicar la virtualidad de la homeopatía?

Sugerirá, al menos, caminos nuevos que explorar.

Ser científica y física cuántica, ¿afecta a su manera cotidiana de ser?

Sí, en tres aspectos: uno, me induce a pensar de modo más creativo, lateral; dos, me impulsa a actuar sin victimizarme, a construir mi realidad; y tres, me ayuda a sentir que estamos todos entrelazados.

¿Comprenderemos mejor el funcionamiento del universo con todo esto?

Es lo que anhelan los artistas, los místicos y los científicos: anhelamos lo mismo... Y cada día nos parecemos más.

¿Demostrará la física cuántica la existencia de Dios?

Defíname Dios y entonces hablamos.



VÍCTOR - M. AMELA

(LA contra de la vanguardia)