Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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22 ene 2010

¿QUÉ ES LA VERDAD?


Cuando Poncio Pilato preguntó a Jesús: "¿Qué es la verdad?", Jesús permaneció en silencio. No solo eso, la historia dice que cuando Poncio Pilato formuló la pregunta "¿Qué es la verdad?", no esperó a escuchar la respuesta. Dejó la habitación y se alejó. Esto es muy extraño. Poncio Pilato también piensa que no puede haber una respuesta para ella, así que no esperó la respuesta. Jesús también permaneció en silencio porque también sabe que no puede ser respondida.
Pero estas dos comprensiones no son lo mismo, porque estas dos personas son diametralmente opuestas. Poncio Pilato piensa que no puede ser respondida porque no hay verdad; ¿cómo podrías responderla? Esa es la mente lógica, la mente romana. Jesús permanece en silencio no porque no haya verdad, sino porque la verdad es tan inmensa que no puede ser confinada a una palabra, no puede ser reducida a lenguaje. Está ahí. Uno puede ser ella, pero no puede decirla.
Por dos razones diferentes se comportaron casi de la misma forma: Poncio no esperó a escuchar la respuesta, sabía de antemano que no hay verdad. Jesús permaneció en silencio porque conocia la verdad, y sabía que no puede ser dicha. (...)
La pregunta es absolutamente significativa. No hay pregunta más elevada que esa, porque no hay religión más elevada que la verdad. Tiene que ser comprendida; la pregunta tiene que ser analizada. Analizando la pregunta, intentando comprender la pregunta misma, puedes tener una visión de lo que es la verdad. Yo no la responderé, no puedo responderla. Nadie puede responderla. Pero podemos profundizar en la pregunta. Profundizando en la pregunta, la pregunta comenzará a desaparecer. Cuando la pregunta haya desaparecido, encontrarás la respuesta ahí, en el mismo centro de tu corazón. Tú eres la verdad, así que ¿cómo puedes perderla? Quizá te has olvidado de ella, quizá le has perdido la pista, quizá te has olvidado de cómo entrar en tu propio ser, en tu propia verdad.
La verdad no es una hipótesis, la verdad no es un dogma. La verdad no es ni hindú, ni cristiana, ni mahometana. La verdad no es mía ni tuya. La verdad no pertenece a nadie, pero todo el mundo pertenece a la verdad.(...)
En cuanto aparece la interpretación, lo que conoces es la realidad, no la verdad. Esa es la diferencia entre verdad y realidad. La realidad, es la verdad interpretada.
Así que en el momento en que respondes a "¿Qué es la verdad?" se convierte en realidad. Ya no es la verdad. La interpretación ha entrado en ella, la mente la ha coloreado. Y hay tantas realidades como mentes. Existen multirrealidades; la verdad es una, porque la verdad solo se conoce cuando la mente no está ahí. Es la mente la que te mantiene separado de mí, separado de los otros, separado de la existencia. Si miras a través de la mente, entonces la mente te dará una imagen de la verdad. Será solo una imagen, una fotografía de lo que es.

Osho (El Sutra del Corazón)