Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


Mostrando entradas con la etiqueta Liberación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Liberación. Mostrar todas las entradas

11 ago 2012

LA LIBERACIÓN

Quizás lleves algún tiempo intentando adquirir cosas.

Todas estas actividades en las que haces algo para conseguir algo están relacionadas con la liberación del cuerpo.

Tu cuerpo no puede ser liberado.


Está condenado a desaparecer.

Tu cuerpo está atado por el nacimiento, el hambre, la enfermedad, la muerte, la genética y el entorno.

No obstante, si diriges la mirada a eso que interpenetra tu cuerpo, a eso que rodea tu cuerpo, a eso en lo que surge tu cuerpo, a eso por lo que existe y a lo que retorna, te encontrarás con la libertad misma.

Este encuentro es la liberación.




Gangaji.

7 jul 2012

DESPERTAR Y LIBERACIÓN


Vivimos una continua cadena de problemas y conflictos internos y externos.
Y la causa de estos problemas y conflictos es el error en que estamos viviendo acerca de nosotros mismos.
Si el ser humano viviera por lo que él es, desde lo que él es, los conflictos desaparecerían al instante o mejor todavía, ni siquiera se producirían.
El ser humano cree ser algo que no es. Cree ser una estructura mental, que él llama "yo" pero que no es su verdadero Yo.
Este error es causa de consecuencias trágicas en el vida.
Estamos hipnotizados, adormecidos, viviendo un sueño en el que creemos ser alguien y algo que no somos. Nuestra realidad verdadera es muchísimo más y mejor que lo que creemos ser.
Pueden darse varias explicaciones sobre este sueño, sobre este error en el que estamos viviendo, desde la explicación religiosa del pecado original hasta la explicación oriental del Karma.
Lo cierto es que la naturaleza humana, la Humanidad, como todo en el Universo está en un determinado período de evolución, en el que la conciencia humana no está todavía en su estadio de desarrollo pleno.
Vivimos dormidos con respecto a las auténticas capacidades de nuestra verdadera realidad interna.
Tarde o temprano hemos de despertar. Pero interesa, por nuestro mejor desarrollo y mayor felicidad, que aceleremos este proceso del despertar.
Se trata, por tanto, de no vivir a medias, de no vivir adormecidos, de no vivir en el error sobre lo que somos, sobre nuestro verdadero ser.
"Ya es hora de despertar del sueño" se nos viene diciendo desde hace dos mil años en la Biblia.
Pero el hombre enbebido en sus adelantos científicos y técnicos sigue dormido, sigue encerrado en el error acerca de la verdadera realidad de sí mismo.
La Humanidad se ha debatido, en el transcurso de su historia en continuas y crueles luchas y guerras para liberarse de la opresión, de la esclavitud y explotación con que unos hombres, pueblos o razas trataban de someter a otros.
La historia de la Humanidad es una continua serie de esfuerzos denodados por liberarse unas personas de otras, unos pueblos de otros, unas razas de otras... Era el anhelo de liberarse de unas ataduras y dependencias externas. Pero no es la falta de libertad externa, la peor esclavitud y dependencia que sufren los hombres, sino esa otra dependencia de las ideas pegajosas de la mente que esclavizan e impiden ver y mirar con ojos limpios y libres.
Son muy pocos los que sienten la demanda interior de liberarse de las garras y cadenas de ese fantasma monstruoso que es su falso "yo", se esclavizador ego, que es el causante de las rivalidades odiosas, de las ambiciones desmedidas, de los deseos de poder, de las envidias, de las guerras...
Pero para despertar y liberarnos de nuestro error, de nuestro falso "yo", hemos de VER, hemos de darnos cuenta de que estamos dormidos y que estamos en el error. Y eso no es fácil porque casi nadie quiere convencerse de que está dormido y de que está viviendo desde una idea falsa de sí. Hace falta mucho valor y humildad sincera para reconocer que estamos dormidos.


Lo cierto es que todos, excepto esas pocas personas realizadas e iluminadas, estamos dormidos en un mayor o menor grado. Y en este sueño estamos encarcelados.
No es fácil de este sueño y este error. Porque es un error inveterado, transmitido de generación en generación (pecado original?) como si fuera una verdad apodíctica e incontrovertida.
Vemos además que en la vida social diaria, las grandes personalidades viven así. Y ¿cómo vamos a dudar de que esas autoridades en política, en las letras, en las ciencias y hasta en la religión van a estar en el error y en la ignorancia? Se nos hace difícil entender que los que rigen la sociedad en los distintos campos del saber estén inmersos en el error y la ignorancia de algo tan importante. Su autoridad se nos impone y nos resulta casi imposible que casi todos estén y vivan en ese error lamentable.
Ello hace que ciertos atisbos y chispazos de iluminación que de vez en cuando brillan en nuestra conciencia, no tengan continuidad efectiva y pasen como meros instantes de lucidez sin más consecuencias.
Todos hemos tenido más de una vez esos momentos felices de iluminación. Todos hemos sentido deseos e intentos de despertar. Pero seguimos en la cárcel de la ignorancia y el error, que nos impiden ver, vivir y gozar de la verdadera realidad luminosa y amorosa que SOMOS.
No es volar lo que cuesta, sino soltar las amarras de la ilusión, el error y la ignorancia.
Y no basta que veamos y nos demos cuenta de que estamos dormidos y aprisionados en la impotencia errónea de nuestro sueño.
Es necesario, ante todo, que nuestro deseo y anhelo de despertar y liberarnos sea tan PROFUNDO y SINCERO que se constituya en lo más importante de nuestra existencia.
Para realizar este anhelo de despertar no es necesario encerrarse en un monasterio o retirarse a la soledad del desierto.
Cada uno en su propia actividad y trabajo cotidiano puede despertar y liberarse.
No es necesario dejar nada ni renunciar a nada. Lo único que hay que dejar, y abandonar es la ignorancia y el apego a las cosas o ideas que nos atenazan e inmovilizan.
La mente suele estar apegada a sus ideas y creencias y se convierte en el peor enemigo para nuestra liberación interior.
Otro inconveniente o dificultad entre los hombres de nuestro tiempo para disponerse a este despertar interior es la supuesta cultura y la técnica.
Se han conseguido logros maravillosos en el campo de la ciencia y la técnica. Es cierto. Quedamos extasiados ante ciertos brillantes descubrimientos, de tal manera que hasta los hombres cultos más humanistas llegan a pensar y proponer el desarrollo de la cultura como el objetivo máximo y último de la vida del hombre sobre este planeta.
La ciencia y la técnica se han lanzado obsesiva y alocadamente sobre los objetos de su búsqueda y conocimiento, olvidando al sujeto y la fuente de donde brota todo el deseo de expresión y manifestación.
El orgullo científico o seudocientífico ha embobado y cerrado la mente sobre sí misma, sin darnos cuenta de que la mente no es nada, que sólo es el conjunto de contenidos de conciencia y que el sujeto de la conciencia, el "Yo" superior de cada ser humano sigue siendo el eterno desconocido.
Bebemos, nos bañamos en las aguas residuales del río, mientras ignoramos y menospreciamos la fuente que es lo más cercano y lo más nuestro que tenemos.
Preferimos ser cultos o eruditos a ser sabios.
Es cierto que la incultura es ignorancia. Pero también es cierto que hay mucha cultura y educación que es "ignorancia instruida". Y todos sabemos que no faltan por esos mundos algunos excepcionales incultos que son verdaderos sabios.
No hay por qué defender la sabiduría frente a la cultura. Ambas son compatibles. Y estamos llamados a ser sabios cultos. Pero es muy triste que la Humanidad camine alocada tras los objetivos de la ciencia y la técnica mientras se olvida de beber del pozo de la Sabiduría que está dentro de cada uno de nosotros y que es la verdadera ciencia de la vida.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)



25 jun 2012

ILUMINACIÓN Y CUERPO-MENTE


La iluminación repentina sí produce cierto cambio en la perspectiva del organismo cuerpo-mente "individual" particularmente en el período entre lo que un sabio taoísta denomina "iluminación" y la "liberación". Incluso después de que ocurre la iluminación el individuo debe forzosamente continuar funcionando, durante el resto de su vida, como un organismo cuerpo-mente separado. Por supuesto que no puede haber una regla absoluta con respecto a los cambios que ocasionará el hecho de que la iluminación haya ocurrido. Por lo general, el individuo en cuestión continuará viviendo como vivía antes, pero no es totalmente improbable que su gusto por el placer sufra una sutil transformación. Puede que la gente halle que este individuo ya no es tan "buena compañía" como solía ser. Puede que él ahora disfrute más de su soledad.


Este tipo de cambios están destinados a suceder ya que, aunque la identidad con el cuerpo individual debe continuar necesariamente para que el cuerpo cumpla sus funciones en la vida, el sentido de ser el hacedor, el sentido de ser una entidad separada está ausente. En otras palabras, aunque el individuo continúa viviendo su vida más o menos como antes, ya no se involucra personalmente con nada de lo que pasa. Sea lo que sea que pase puede que tenga una reacción inmediata, pero es totalmente superficial, como una suave ola en la superficie de un lago. Sea lo que sea que pase será presenciado, sin ningún sentimiento personal de participación o de estarse involucrando.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)


20 jun 2012

CAMINO DE LA VERDAD



Tras años de búsqueda sin encontrar nada, sale a la luz la futilidad de todo ese proceso. La vida cotidiana es ya de por sí lo que andamos buscando y ahora mismo, en este preciso momento, existe una perfección que la mente, sumida en su búsqueda, no puede percibir. En realidad, cuesta darse cuenta de todo esto cuando uno está metido en un camino espiritual, porque cualquier camino hacia la libertad implica, por el simple hecho de existir, que la libertad es algo que no está aquí, que la liberación no es esto, que no nos basta con este momento actual. Pero la verdad es una tierra desprovista de caminos.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)



18 may 2012

PENSAMIENTOS DE ILUMINACIÓN


¡Ojalá  nunca hubiera conocido toda esta historia de la iluminación! Me estoy volviendo loco. ¡Voy a necesitar trescientos años más para despertar!



Lo que dices es verdad. Es una maldición. No son más que conceptos, información de segunda mano que has ido recibiendo. Tienes que olvidar todo eso y regresar a ti mismo. Regresa a este momento. Rechaza todo lo que cualquiera te pueda haber dicho. Todo eso puede ser falso. Fíate de las pruebas que te aporta tu momento presente. Regresa a la conciencia, a la conciencia de las cosas que hay en la habitación, a tu respiración.

Ese pensamiento de que "voy a necesitar otros trescientos años para despertar"... ¿te das cuenta de que no es más que un pensamiento que acaba de surgir en la conciencia ahora? ¿Te das cuenta de que, si te lo crees, te va a deprimir? Siente las sensaciones que te produce ese pensamiento. Siente la contracción de energía. Siente la separación.

Tú eres el espacio, la inmensidad en la que surge el mundo. Sin embargo, los pensamientos proclaman que tú eres un "yo" insignificante, sólo una persona en un mundo enorme. Sin embargo, te repito que los pensamientos no son más que pensamientos y, en realidad, son inofensivos, no son el enemigo. ¿Te das cuenta de que todo eso no son más que pensamientos, de que tan sólo son un montón de imágenes mentales? Y ese concepto de un "tú perfecto e iluminado no es más que una imagen, una imagen de ti mismo en un estado perfecto en algún momento futuro, ¿verdad que sí? ¿Te das cuenta de que el problema es esa imagen? Quitando esa imagen, esa imagen de perfección en el futuro, no hay ningún problema. No obstante, la imagen no es el enemigo. No es más que una imagen: deja que esa imagen exista. ¡Debes hacerlo porque va a seguir ahí tanto si la dejas existir como si no! Y, entonces, puede que surja otra posibilidad al permitir que exista...


Si ves a Buda, mátalo, reza un dicho zen, es decir, la imagen de Buda, la imagen de la iluminación, la imagen de la perfección es precisamente lo que te mantiene en la búsqueda. Sin embargo, fíjate en algo: todos estos ideales creados por la mente aparecen en la conciencia. No son personales. Son como nubes que pasan flotando: están un rato y se van como todas las cosas, inofensivas, inocentes. Tú mismo.

Esa imagen de un "tú" futuro surge ahora pero te tiende una trampa al proclamar que existe un futuro en el que podrías ser más feliz, estar más iluminado, más liberado. Pero ¿dónde existe ese futuro además de como forma de pensamiento, de un pensamiento que surge ahora?

¿Existe realmente eso que llamamos futuro? ¿Existe realmente eso que llamamos pasado? ¿No será que lo único que existe es un eterno presente en el que surgen pensamientos de "pasado" y de "futuro"?

¿No seguirá sucediendo esto mismo dentro de cinco minutos?, ¿dentro de cinco años? ¿Existe algún momento que no sea ahora? ¿Existe algún momento en el que el pasado y el futuro no surjan meramente como pensamiento? ¿No anula esto tu fantasía de liberarte en algún momento futuro?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)



19 mar 2012

LA VIDA ES UN REGALO

Agradece al Gran Espíritu interior
todo lo que se despliega como vida.

Todo es un regalo, tanto lo dulce como lo amargo.


Todo favorece nuestra madurez: el  saber
y el discernimiento profundizan a fin de liberarnos
de la hipnótica influencia de la mente.

Esto es Bendición.


Mooji
(Palabras Surgidas Del Silencio)

6 feb 2012

SIMPLEMENTE OCURRE


· ¿De modo que se produce una rendición y una aceptación de que, a cada momento, todo lo que ocurre, todo lo que surge es exactamente tal como debe ser?

No, no tiene nada que ver con eso, en absoluto. No tiene nada que ver con la aceptación. Esto no tiene que ver nada con que alguien acepte lo que está ocurriendo en el momento, porque no está ocurriendo nada, no hay momento y tampoco hay "alguien".


· ¿Tiene algún sentido que la unidad reconozca a la unidad?

La unidad no reconoce a la unidad. Sólo hay unidad. No hay acción. Todo lo que hay es esto. El ser es totalmente inactivo y en su seno surge la acción aparente.


· Si nadie sabe el aspecto que tiene esta pared para Tony Parsons, parece que hay un sentido de separación.
Lo cual es contradictorio..., ¿entiendes lo que quiero decir?

Sí. En el sueño de ser un individuo separado, todas las cosas surgen únicamente porque sólo hay eso. De modo que, en ese sueño, todo es total y únicamente para ese buscador aparente. En la liberación persiste esa cualidad de algo "único". La diferencia es que allí no queda nadie a quien le está ocurriendo eso. Simplemente ocurre. Y lo que también se ve es el misterio de que es la nada (o no-cosa) surgiendo como "cualidad de único". Es totalmente incomprensible. Nunca puede entenderse que en la liberación, cuando no hay nadie, cuando toda separación se ha caído, sigue habiendo una celebración de la dualidad única que parece surgir. Pero esa dualidad es contemplada como el juego de ser. De modo que entonces se celebra la aparente dualidad.

· Y entonces, ¡nosotros aún seguimos celebrando?

La aparente dualidad, o este mundo que vemos, este sueño que vemos, entonces es celebrado por "nadie".


· ¿Cómo dualidad y no-dualidad?

No hay dos. La unidad surge y aparece como dos.

· Es un misterio, una paradoja.

Sí. Nunca lo entenderás porque tú estás ahí, intentando entenderlo. Cuando no hay nadie ahí sólo hay ser.

·¿No es eso ausencia de mente?

No. El pensamiento sigue ocurriendo. No hay nada equivocado en ninguna parte. En la liberación todo puede ocurrir. No se niega nada, y eso incluye el pensar. La idea de que, de algún modo, el pensamiento está divorciado de la unidad sólo es otra forma de ignorancia. Todo lo que hay es el ser pensando. "Quiero una taza de té." "Me estoy quedando en bancarrota." "Ella no me quiere." Los pensamientos surgen. Un pensamiento surge, otro pensamiento surge, otro pensamiento surge... Eso son pensamientos ocurriendo, y hay momentos en los que los pensamientos no ocurren.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)



9 ene 2012

¿TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN?


Se dicen cosas muy diversas y a veces contradictorias sobre la libertad en el hombre.
Se dice que el hombre es libre o debe ser libre...
Se habla de muchas clases de libertad, entre los manoseados derechos humanos.
Se cacarean y alaban las libertades democráticas en los países que gozan de gobiernos democráticos...
Hace unos años se han acuñado esas dos palabritas, caballo de batalla de defensores y detractores de la "Teología de la liberación".
Si observamos este contradictorio mundo en que vivimos, podemos observar que una pequeña parte de sus habitantes, digamos una cuarta parte más o menos de la Humanidad, disfruta de un anhelado bienestar y elevado confort material.
Los países llamados ricos o desarrollados corren y se afanan día a día tras nuevas comodidades y un mayor y más sofisticado confort.
Los países pobres, en cambio, unas tres cuartas partes de la Humanidad, se debaten en la pobreza y sobreviven con dificultad en medio de un hiriente subdesarrollo en unos pocos y una sobrecogedora miseria en el resto.
Se considera que los países y los individuos ricos son libres porque tienen capacidad de acceder a la cultura, de expresarse, de comprar y vender, de ir y venir...
Los pobres, se dice, viven esclavizados a su miseria, incapaces de valerse por sí mismos por falta de medios técnicos, culturales, económicos...
Ante este panorama, ciertas mentes bien intencionadas y sensibles a los problemas de los más pobres han levantado la voz: Es necesario liberar a los hombres que viven esclavizados en su pobreza y víctimas en muchos casos de injusticias evidentes y lacerantes.
Es sorprendente el observar con qué facilidad la gente piensa y habla de lo que otros piensan y hablan sin ponerse a juzgar por sí mismos. Sobre todo si se trata de algo novedoso o llamativo.
Para poder unir esas dos palabritas "teología" y "liberación" hacen falta muchos equilibrios intelectuales.
Teología es el tratado o estudio de Dios. Y si quieren ampliarlo más, podría hasta hablarse de las relaciones del hombre con Dios.

Dios no es libre. Dios es lo que es y no puede ser otra cosa.
A Dios no se le pueden aplicar los calificativos humanos, aunque eso es lo que se hace constantemente por la influencia judeo-cristiana de la Biblia en que se habla de Dios como de una persona con infinito poder, sabiduría, vengador y castigador, deseoso de ser alabado y glorificado, como una persona que piensa y proyecta lo que va a hacer...
Dios hace lo único que puede y tiene que hacer. La elección es de nuestra mente. Y toda supuesta elección que atribuyamos a Dios es proyección de nuestra mente humana. En Dios todo es un eterno presente. Cualquier noción de tiempo que le atribuyamos de "antes" o "después" es una simple proyección de nuestra mente, que no sólo crea el tiempo para sí, sino que lo atribuye también a Dios.


Dios no es libre. La elección es un signo de deficiencia. Dios ES la Plenitud. La Plenitud no puede elegir nada. ES Todo. En Él tampoco existen el antes y después. Todo es simultáneo. Todo es un eterno presente.
El hombre realizado o el hombre identificado con el Ser Uno, con Dios, tampoco es libre. Entonces es lo que Es.
Pero el ser humano existencial, viviendo con esta corporeidad, esta afectividad y esta mente, está sujeto a las leyes del tiempo y espacio, a las necesidades para su subsistencia, lo mismo que al aprendizaje del pasado y los proyectos del futuro.
El ser humano, en este estado existencial en que vivimos, está condicionado siempre a unas ciertas limitaciones y dependencias que le impiden ser totalmente libre.

La liberación humana consiste en eliminar todos aquellos condicionamientos que le impiden al ser humano actuar y vivir como tal ser humano, esto es, actuar y vivir expresando lo que es como capacidad consciente y amorosa. La actividad externa puede estar coartada por ciertas limitaciones y prohibiciones impuestas desde fuera. Pero la actitud interna de la persona seguirá siendo libre.
Pero la gran dificultad para una auténtica liberación interior humana reside en la dependencia y subordinación a que se ve sometida la persona a su "ego". Liberarse de esta dependencia del "ego" es la verdadera y auténtica liberación humana. Mientras la persona sea persona, es decir, mientras viva encarnada con un cuerpo y con una mente, no podrá prescindir de su "ego", pero podrá liberarse de su dependencia y condicionamiento.


Una verdadera teología de la liberación debería centrarse en esta liberación, sin querer negar con esto, la necesidad de liberarse también de ciertos condicionamientos físico-materiales que le son impuestos injustamente desde fuera, a la persona.
Por sus mismos términos, una teología de la liberación, parece que debería consistir en descubrir el camino por el que la persona se sintiera libre para encontrarse con Dios.
Todos los conocimientos de todos los teólogos del mundo son nada, comparados con la visión de una vivencia y experiencia mística directa de Dios.
Esto mismo es lo que dijo el más grande teólogo de todos los tiempos, Sto. Tomás de Aquino. Cuando un hermano de religión le recriminó por qué no seguía escribiendo tantas cosas maravillosas acerca de Dios como había escrito hasta entonces, Tomés de Aquino le dijo: Mira, hermano, después de haber tenido una experiencia directa de Dios y conocido lo que Él es, todo lo que ha escrito me parece paja.
Y resulta que en las facultades de Teología se sigue enseñando y estudiando aquella paja y no se enseña en cambio a tener ese contacto y experiencia directa de Dios.
Así como la teología está centrada en teorías y disquisiciones intelectuales accidentales o inútiles (paja) acerca de Dios, que nada tienen que ver con la auténtica relación con Dios, ¿no estará también la llamada teología de la liberación tratando de la liberación menos importante, de la liberación que no libera a la persona?
La auténtica y verdadera liberación que nos puede conducir a una vida digna de personas nos prepara el camino para una auténtica realización personal, que es lo mismo que el cumplimiento de nuestra misión de personas, es la liberación de nuestro "ego", de las egocéntricas pretensiones vanidosas del ego o del yo inferior, de la personalidad.
Es una sana intención la de eliminar las injusticias sociales y con ellas la miseria de los pueblos. Pero mientras el ser humano no se libere de la esclavitud a la que lo someten las exigencias de su "ego" no se conseguirá dar un paso hacia un auténtico bien integral del hombre.
Para que el hombre pueda llegar a Dios, que parece que es el fin de la teología de la liberación, porque si no, no se justificaría su ¡nombre, ha de liberarse de sí mismo. No basta liberarlo de la miseria.
Llamemos a las cosas por su nombre. Trabajar por la justicia es una noble empresa que nos atañe a cada uno en su propia vida, empezando por ser justo uno consigo mismo y con su entorno más cercano.
Mientras los que trabajan, hablan o escriben sobre la liberación de los pobres, no estén liberados ellos mismos de las esclavitudes del ego vanidoso y ambicioso, del sutil egoísmo disfrazado de trabajo social o apostolado, podrá pensarse que todo es una escapatoria. O una disquisición intelectual más. O una de tantas escenas de cara a la galería

No es fácil casar las dos palabras: teología y liberación, si a la liberación no se le da el auténtico sentido de la realización humana; y no sólo la liberación de la pobreza.


Darío Lostado

(Somos Amor)

29 dic 2011

DOLOR


Resulta sorprendente que esta sensación de dolor también sea esto. Cuando era un buscador espiritual quería liberarme del dolor y el sufrimiento y alcanzar un estado imaginario y elusivo, del que había oído hablar a maestros y gurúes, llamado "iluminación". ¡Yo no quería el dolor, yo quería liberarme del dolor!

Pero ahora me doy cuenta de que lo que está generando dolor es precisamente mi intento de liberarme del dolor. El dolor y la "liberación del dolor", como blanco y negro, arriba y abajo, ausencia y presencia y sujeto y objeto, siempre van de la mano. Los opuestos se crean y sostienen mutuamente. Mi búsqueda de una forma de escapar del dolor no era sino un rechazo del dolor, disfrazado de una búsqueda noble, respetable y "espiritual". Y lo mismo sucedía con la búsqueda de una iluminación "fuera de aquí", que no era más que el simple rechazo de lo que aquí está sucediendo.

El dolor se había convertido en enemigo. Lo que es se había convertido en el enemigo.

En ausencia de búsqueda, cualquier sensación es bienvenida. Hasta el dolor... aunque no creo que pueda seguir llamándosele "dolor". No tengo la menor idea de lo que es. Sensaciones pasajeras, instante tras instante, pero nada estable a lo que pueda denominar dolor. Y todo emerge y acaba disolviéndose, sin dejar rastro alguno, en la más absoluta vacuidad. ¿Dónde está ahora el dolor que hace tan solo unos instantes me asediaba? Ha desaparecido. El dolor es siempre una historia del dolor, es siempre una historia pasada.

Si tuviese que describirlo diría que es como si hubiera dolor, pero nadie a quien le doliese. Lo único que hay es dolor. Dolor que sucede o no sucede. Eso es todo. Así de sencillo.



¡Pero no nos equivoquemos, el dolor es doloroso! Y cuando, en ocasiones, es muy intenso, Jeff puede llegar a quejarse y hasta maldecir. Pero esas quejas y maldiciones son superficiales y finalmente, tras un período de rechazo, se permite que el dolor sea.

La liberación es muy burda. No hay nadie que pueda impedir nada, nadie que pueda rechazar ningún aspecto de la experiencia. De modo que el dolor es muy burdo y muy intenso. Y, cuando desaparecen todas las defensas, sólo queda la presencia aparente de todo, en sus formas más burdas e inmediatas.

El dolor se despliega ante nadie. Y esto, cuando lo mencionamos, parece una paradoja. ¿No es como se el dolor debiese suceder para alguien? ¿Quién podría, sino una persona, llamarlo dolor? Las palabras jamás podrán llegar a capturarlo. Hay dolor pero, como no hay nadie, no hay dolor. El dolor está ahí pero, simultáneamente, no está.

Y todo desemboca de nuevo en el misterio. Todo concluye en el no-conocimiento. Lo único que queda es esa misteriosa sensación de que el mundo llama "dolor" y rechaza.

"Dolo". En el momento en que lo mencionamos parece como si estuviera ahí, como si fuese algo sólido, como si fuese real. Pero la palabra "dolor" no puede rozar siquiera la vitalidad de lo que está sucediendo. Lo que está sucediendo siempre estará completamente liberado y las palabras nunca dejarán de ser más que meros recordatorios.

¿Dónde guardaré, pues, todos estos analgésicos?



Jeff Foster
(Una Ausencia Muy Presente)


15 dic 2011

UNA BÚSQUEDA SIN FIN


El reino de los cielos se extiende por toda la tierra, pero los hombres y las mujeres no se dan cuenta porque están tan perdidos en su sueño de individualidad que no lo ven.

Creemos que somos personas, individuos nacidos en un mundo indiferente -y en ocasiones cruel- en el que debemos encontrar un significado, un propósito y la felicidad. Y esta creencia está muy extendida, no hay más que pensar en los últimos dos mil años de historia de la humanidad para darse cuenta de que puede que sea un sueño, ¡pero qué convincente resulta!

Perdidos en este sueño, a menudo deseamos poder despertar de él, por ello muchos nos interesamos por la espiritualidad -oriental u occidental-, porque nos promete mucho más que todo eso: una cierta dimensión de la existencia que tenga más sentido, algo divino, puro y maravilloso, algo lleno de paz y desprovisto de sufrimientos. En cualquier caso, ¡algo mejor que este caos terrestre!

A veces oímos hablar de individuos que han alcanzado la iluminación, que han encontrado a Dios o que han experimentado una pérdida total del yo, y hacemos de ellos nuestros maestros, nuestros gurus, porque queremos lo que ellos tienen, porque anhelamos experimentar lo mismo que ellos: parecen ser tan felices, sentir tanta paz, estar tan libres de todo el sufrimiento humano. Hasta puede que dediquemos nuestra vida a seguirlos, a venerarlos, a escuchar sus charlas y a leer sus libros veinticuatro horas al día.

Puede incluso que vendamos nuestra casa, abandonemos a nuestra familia y nos vayamos a meditar a una montaña de India. También es posible que nos cambiemos de nombre, que nos vistamos con ropajes espirituales y que comamos comida espiritual. O que renunciemos al cuerpo, rechacemos todos los deseos y ayunemos hasta quedarnos en los huesos. Ni que decir tiene que todo esto tiene su razón de ser. No hay nada que objetar, todo esto es maravilloso y completamente adecuado, pero no servirá para ponerle fin a la búsqueda: porque mientras sigas haciendo algo para llegar a algún sitio, estarás atrapado en la búsqueda. Mientras te pongas a meditar para alcanzar un estado de paz interior, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras intentes ver que todo es una Unidad, que todo está conectado, que todo es una manifestación de Dios, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas queriendo despojarte del ego, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas intentando estar presente en el momento, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas intentando convertirte en algo distinto de lo que eres, o incluso mientras intentes ser lo que eres, seguirás atrapado en la búsqueda. Incluso seguirás atrapado en la búsqueda si intentas ponerle fin.



¡Tanto intento, tanto esfuerzo! ¡Acaso no es más esfuerzo aún esforzarse tanto por poner fin al esfuerzo? En realidad, esto es lo que se conoce como una situación de "doble vínculo" [Es un doble mensaje, un dilema o una paradoja que los expertos en comunicación denominan "doble vínculo" (en inglés, double bind)]: mal si haces algo y mal si no haces nada.

Entonces, ¡qué hacer cuando no se puede hacer nada? ¡Buena pregunta! Cualquier sugerencia sería una simple forma de mantener viva esa búsqueda. Mientras la mente (y al decir "mente" quiero decir pensamiento) pueda seguir haciendo algo, su continuidad está asegurada. La mente incluso conseguirá mantenerse en pie diciendo: "¡Pues si no hay nada que yo pueda hacer, dejará de buscar!", y hará intentos desesperados por abandonar la búsqueda pero, al mismo tiempo, tendrá asegurada su existencia: una persona aislada que intenta abandonar la búsqueda se siente incluso más desesperada, lo cual la incita a seguir buscando, como el pez que se muerde la cola.

Por tanto, si no hay nada que puedas hacer ni dejar de hacer, ¿qué puedes hacer?

No, no te voy a dar ninguna respuesta. La búsqueda de respuestas a tus preguntas es sólo una búsqueda más.


¿No te das cuenta de que a la mente le encanta hacer preguntas? Porque mientras pueda hacer preguntas tiene asegurada su continuidad: porque existe un concepto de pasado, de futuro, de individualidad, porque hay una persona que es la que hace las preguntas y que acabará encontrando las respuestas.

¿No crees que si realmente hubiera respuestas ya las habrías encontrado? ¿Acaso no te han dado ya bastantes respuestas? ¿Acaso no tienes las estanterías repletas de libros con respuestas, repletos de ellas?

¿Sabes qué ocurre? Que este hacerse más y más preguntas debe continuar porque la mente debe continuar, no quiere tirar la toalla, no quiere morir. Las respuestas a tus preguntas surgen una y otra vez, pero la mente no puede aceptar que sean reales porque eso aniquilaría las preguntas y con ellas, a quien se la plantea. El sujeto que se plantea las preguntas nace y muere con ellas. Ambos son interdependientes.

Por tanto, la mente debe continuar para poder hacer preguntas y esperar respuestas. ¡Su propia existencia está en juego! Y así es como continúa la gran búsqueda: "¡Algún día me liberaré! ¡Algún día me habrá liberado!"

¡Y por qué no hoy? ¡Y por qué no ahora? Y si ahora no ¿cuándo?

¿Qué respuestas estás esperando?

¡Qué preguntas te estás planteando?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)

5 dic 2011

LA BÚSQUEDA ES SEPARACIÓN


De modo que esto es la nada siendo todas las cosas. Esto es ser. Todo lo que hay es el ser. Y en ese ser, en esa totalidad, surge la separación.
En esta apariencia, los seres humanos son la única cosa que es autoconsciente. La autoconciencia es exclusivamente humana. Es el sueño. El ser surge y sueña que está separado de sí mismo, y después pasa mucho tiempo buscando por doquier eso que está por todas partes.
De modo que ser es todo lo que hay; la autoconciencia es lo que surge, y el descubrimiento de que sólo hay ser no tiene nada que ver con el buscador. De modo que esto -lo que estamos comunicando aquí- no tiene nada que ver contigo ni conmigo. Yo no tengo algo que tú no tengas. El ser no puede ser conocido.
Cuando eres un niño muy pequeño, sólo hay puro ser. Sólo ser. Y aunque el niño llora y parece hambriento, es el ser; es la expresión del ser llorando, diciendo que hay hambre. Y después viene un momento en la vida de ese niño en el que se produce la separación, cuando la madre le dice al niño: "Tú eres Bill o Mary", y en alguna parte, energéticamente, surge la sensación de ser una persona separada. De repente, por primera vez hay una energía que se contrae hacia esa sensación de separación, y en el cuerpo se produce la sensación de que la piel es tu límite, de que vives dentro de esa frontera, y de que todo lo demás que ocurre, ocurre fuera de ti.
De modo que la vida te está ocurriendo a ti, y en el momento en que comienza la separación, en el momento en que comienza, también comienza la búsqueda, porque la sensación de separación conlleva una sensación de miedo, inadecuación y pérdida. "Lo he perdido todo. ¿Qué es? ¿Qué he perdido? ¿Por qué lo he perdido? ¿Por qué me ha ocurrido esto?" De modo que la búsqueda se produce a partir de ese momento, y el buscador sólo puede vivir en la búsqueda. Durante todo el tiempo en que hay separación, sólo puede haber búsqueda de la no-separación..., por necesidad de volver a casa. Hasta que tu vida está perdida, siempre te preguntarás por qué.
Crecemos en este mundo de separación y nos encontramos con otras personas que están viviendo en este mundo de separación, y todos están de acuerdo en que éste es un mundo separado. Eres un individuo, y o bien tienes que hacer que tu vida funcione, o no. Ésta es la lección simple y básica que se aprende cuando se está separado. Y esa idea de hacer que tu vida funcione; la idea de conseguir cosas -de conseguir amor, de conseguir dinero, de conseguir poder, de conseguir lo que sea- en realidad es el anhelo de volver a casa. Todo deseo refleja el anhelo de volver a casa.


Todo el mundo está buscando. Y la dificultad es que crecemos y creemos que somos individuos, y probablemente creemos que tenemos una mente que comprende, y entonces pensamos que el modo de llenar esta sensación de pérdida es intentar entender por qué hay una sensación de pérdida y hacer algo al respecto, y eso es la ignorancia. Ésa es la dificultad. El problema de la búsqueda es que la búsqueda alimenta la separación. La búsqueda da energía a la separación. De modo que cada vez que intentamos encontrar la plenitud, seguimos siendo el individuo separado intentando encontrar la plenitud. Creemos que podemos conseguir la plenitud. Creemos que nos va a ocurrir. "Me voy a iluminar" o "podría iluminarme. He oído que puedo iluminarme porque he conocido a personas que diven que están iluminadas y que hicieron A, B y C. Ellos meditaron, o autoindagaron, o hicieron algo. De modo que puedo conseguir la iluminación". Pero no existe tal cosa como una persona iluminada. Ninguna persona de esta habitación se iluminará jamás. La idea de la iluminación personal es la ignorancia fundamental que lleva a la gente a seguir adelante con la búsqueda.
La sensación de separación está en la raíz de la búsqueda. Y aunque nuestra vida pueda funcionar durante algún tiempo, por debajo hay una desesperación callada y un impulso de volver a encontrar la unidad. De modo que intentamos iluminarnos con más y más ahínco, pero nunca nos iluminaremos, porque estamos basándonos en un error fundamental.
El despertar -lo que yo llamo el despertar- es despertar del sueño, y el sueño es el sueño de ser un individuo separado. Es un sueño hipnótico y muy poderoso. Si caminas por la calle Hampstead y preguntas a la gente, te dirán: "Sí, yo soy un individuo. Tengo elección y puedo hacer cosas." Eso es el sueño. Y durante todo el tiempo en que se está produciendo el sueño, en cierto sentido estás en una rueda de molino. Eres como un perro persiguiendo su propia cola. Y una de las principales dificultades es que el buscador no tiene ni idea de cómo es la unidad, y por eso está en un estado de anticipación constante.
El despertar es un acontecimiento energético. Es un cambio energético por el que se sale de la contracción y se va a lo ilimitado. La liberación trae consigo la comprensión de que lo único que hay es todas las cosas. Todo lo que hay es el ser. Todo lo que hay es vivacidad. La vivacidad es ser, y todo lo que hay en esta habitación ahora mismo es vivacidad. Las cosas están ocurriendo. La puerta suena cuando entra alguien. Estar sentado en una silla está ocurriendo... Oír una voz, ver a este hombre mover sus brazos..., eso es lo que está ocurriendo. Es la vida ocurriendo. Esto es ser. Esto es el ser "siendo un micrófono" (microfoneando), esto es el ser "siendo una silla", esto es el ser estando vivo.


Cualquier cosa que creas que te está ocurriendo ahora mismo no te está ocurriendo a ti, simplemente está ocurriendo. La vida simplemente ocurre.
Todo lo que hay es ser. Nadie puede enseñarte esto. Esto no es una enseñanza. Yo no puedo enseñarte a sentarte en una silla. No puedo enseñarte a respirar. No puedo enseñar a nadie a ser, porque ser ya es lo único que hay. Simplemente se trata de salir de la percepción "estoy separado de lo que está ocurriendo" y pasar a sólo hay lo que está ocurriendo. Absolutamente simple.
Cuando esto parece ocurrir, la gente viene y dice: "El amante perfectamente constante siempre estuvo allí. La vida, el ser. Y lo extraño es que no puedo contar cómo es esto a nadie más, porque no puede ser conocido. Lo que esto es ni siquiera te lo puedo contar a ti, Tony."
De modo que podemos hablar y compartir ideas, y en cierta medida eso es la parte superficial de esto. Pero energéticamente, hay una sensación de algo que está más allá de la palabras. Tal vez podría describirlo como la sensación de que hay vacío. Sólo vacío. Sólo hay espacio ahí fuera. Ahí no hay nadie. No hay nadie. Sólo hay espacio en el que ocurren cosas. Y toda la idea de que tenías una vida, y de que tienes una vida, y de que tendrás una vida, simplemente se cae. Toda la idea del karma, de causa y efecto, de acción, de hacer, de caminos, simplemente colapsa. Este mensaje lo pone todo "cabeza abajo".



Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)

1 dic 2011

EL BUSCADOR ES LO BUSCADO


Una pareja de europeos vinieron a visitar a Maharaj durante cerca de una semana. Tanto el marido como la mujer llevaban muchos años interesados por la metafísica Vedanta, y habían estudiado el tema a fondo. Sin embargo, en su visión y en su conducta general se apreciaba un aire de cansancio, casi de frustración, que indicaba claramente lo mismo que se confirmó después: no tenían una aprehensión clara de la verdad, a pesar de su búsqueda asidua a lo largo de mucho tiempo, en el transcurso de la cual habían viajado mucho y habían solicitado la orientación de muchos gurúes, aunque sin éxito. ¡Ahora se preguntaban, quizá, si aquél iba a ser un nuevo ejercicio inútil y frustrante!

Después de hablar de sus antecedentes, en respuesta a las preguntas habituales de Maharaj, se sentaron como desmadejados. Maharaj los miró unos instantes y les dijo: "Os ruego que comprendáis que no tengo nada en absoluto que daros. Lo único que haré será poner ante vosotros un espejo espiritual para mostraros vuestra naturaleza verdadera. Si entendéis el significado de lo que digo, con claridad, de manera intuitiva (no simplemente verbal) y lo aceptáis con la convicción más profunda y con la inmediatez más directa, no os harán falta más conocimientos. Este entendimiento no es una cuestión de tiempo (de hecho, es anterior al concepto del tiempo), y cuando tiene lugar, se produce de manera repentina, casi como una descarga de aprehensión intemporal. Constituye, en la práctica, una cesación repentina del proceso de la duración, una fracción de segundo en la que se suspende el funcionamiento del proceso del tiempo mismo (mientras tiene lugar la integración con lo que es previo a la relatividad) y se produce la aprehensión absoluta. Cuando esta semilla de aprehensión ha echado raíces, el proceso de la liberación relativa de la esclavitud imaginada puede seguir su propio curso, pero la aprehensión misma siempre es instantánea.

"La clave del proceso de comprensión de lo que digo es la 'espontaneidad'. La manifestación de todo el universo es como un sueño, el sueño cósmico, exactamente igual que el sueño microcósmico de un individuo. Todos los objetos son objetos soñados, todos son apariencias en la consciencia, ya se trate del sueño que surge espontáneamente como sueño individual personal durante el reposo, o el sueño viviente de la vida en el que todos somos soñados y vividos. Todos los objetos, todas las apariencias, son soñados por seres sensibles en la consciencia.
Los seres sensibles son, por tanto, tanto soñadores como figuras soñadas; no hay un sonador único como tal. Cada sueño del universo se encuentra en la consciencia que está dentro de un aparato psicosomático particular, que es el medio a través del cual ocurre la percepción y la interpretación y que se toma erróneamente por una entidad individual. En el sueño profundo no hay ensueños y, por tanto, no hay universo. Sólo cuando utilizas la mente dividida existes aparte de los 'otros' y el mundo.
Tú no tienes ningún control de los objetos en tu sueño personal, siendo uno entre ellas el objeto que eres 'tú' en tu sueño. Todo es espontáneo; y, sin embargo, todo objeto de tu sueño personal no es otra cosa que tú. En el sueño de la vida asimismo, todos los objetos (todos los 'individuos', aunque se opongan el uno al otro en el sueño) sólo pueden ser lo-que-tú-eres. Todo funcionamiento, toda acción en la vida, por tanto, no puede ser más que acción espontánea, porque no hay entidad que realice ninguna acción. ¡Tú eres (Yo soy) el funcionamiento, el sueño, la danza cósmica de Shiva!
Recuerda, por último, que todo sueño de cualquier tipo debe ser necesariamente fenoménico, una apariencia en la consciencia cuando la consciencia está 'despierta', es decir, cuando la consciencia es consciente de sí misma. Cuando la consciencia no es consciente de sí misma no puede haber ensueños, como sucede en el sueño profundo."


Llegados a este punto, el varón de la pareja hizo una pregunta. Lo que quería saber era. "Si todos nosotros no somos más que figuras soñadas, sin ningún libre albedrío para elegir ni para obrar, ¿por qué debemos preocuparnos por la esclavitud o por la liberación? ¿Por qué hemos de vinir siquiera a ver a Maharaj?"

Maharaj se rió y dijo: "¡Parece que has llegado a una conclusión correcta por un camino equivocado! Si lo que quieres decir es que ya estás convencido, sin la menor sombra de duda, de que el objeto con el que te has identificado no es, en realidad, más que un fenómeno completamente desprovisto de sustancia, de independencia y de autonomía (una mera apariencia soñada en la consciencia de otro), y de que, por tanto, esa mera sombra no puede plantearse nunca la cuestión de la esclavitud ni de la liberación, y de que, en consecuencia, no tienes la menor necesidad de venir a escucharme, entonces tienes toda la razón. ¡Siendo así, no sólo tienes la razón, sino que ya estás liberado! Pero si lo que quieres decir es que debes seguir visitándome simplemente porque no eres capaz de aceptar que eres una simple figura soñada, sin ninguna independencia ni autonomía, entonces me temo que no has dado siquiera el primer paso. Y, de hecho, mientras exista una entidad que busca la liberación, no podrá encontrarla nunca.
Míralo de esta manera sencilla: ¿Cuál es la base de cualquier acción? La necesidad. Comes porque existe esa necesidad; tu cuerpo evacua porque tiene esa necesidad. Me visitas por la necesidad de visitarme y de escuchar lo que digo. Cuando existe una necesidad, la acción se sigue de manera espontánea, sin intervención alguna por parte de ningún actor. ¿Quién siente la necesidad? La consciencia, por supuesto siente la necesidad por medio del aparato psicosomático. Si tú crees que eres ese aparato, ¿acaso no se trata de un error de identidad por el cual se asume la carga de la esclavitud y se busca la liberación? Pero ¡en realidad, el indagante, el buscador, es lo buscado!"

Se hizo un silencio absoluto en la sala mientras todos reflexionaban sobre lo que había dicho Maharaj. La pareja de visitantes se quedó sentada con los ojos cerrados, sin atender en absoluto a lo que ocurría a su alrededor, mientras el resto de los visitantes iban saliendo de la sala uno tras otro.



Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)

28 nov 2011

ENGANCHADO A LA ILUMINACIÓN


Hice mi primera aparición en el escenario de la vida hace veintisiete años y representé muchos papeles: el de un niño tímido e introvertido, el de un adolescente penosamente acomplejado y, finalmente, en una actuación digna de un Óscar, el de un veinteañero terriblemente confuso y deprimido que sufría una crisis existencial tras otra. Durante gran parte de mi infancia y al principio de mi edad adulta, viví exclusivamente "en mi cabeza", perdido en mis problemas y sumido en el tormento del odio a mí mismo.

Un día, rondaba yo los veinticinco años, después de una profunda depresión que casi me dujo al suicidio, me entró el gusanillo de la espiritualidad. ¡Me harté por fin de mis miserias, me harté de mi tremenda timidez, me harté de mí mismo! Lo que quería era escaparme de todo eso. Deseaba la iluminación espiritual, la liberación, librarme de todo mi sufrimiento. Quería trascender el ego, despojarme de mi yo, fundirme con Dios y dejar atrás esta miserable existencia. Las opciones eran evidentes: o la iluminación espiritual o el suicidio -y en el suicidio no quería ni pensar-.

Entonces me esforcé por leer cientos de libros religiosos y espirituales pesadísimos, escritos por sabios, gurus, maestros y filósofos de largas barbas. Y seguí leyendo y leyendo, y empecé a practicar la meditación. Me hice vegetariano y me dediqué a escuchar esas grabaciones caseras de indios llenos de paz que me hablaban de lo maravilloso que es que la mente está en silencio. Pero aun así, por que hiciera o dejara de hacer, no dejaba de abrasarme por dentro un vehemente deseo de ser libre. Por mucho que lo intentara, no había forma de quitármelo de encima.

Me inquietaba cómo alcanzar ese estado de perfecta quietud y paz del que la gente hablaba desde hacía tantos siglos. Yo tenía momentos de paz, de quietud y de claridad, pero necesitaba desesperadamente que se convirtieran en algo permanente. No es que estuviera encaprichado con la paz: quería la paz por los cuatro costados.

¿Cómo podría estar siempre flotando? ¿Cómo podría evadirme de una vez por todas de esta vida tan corriente? ¿Cómo podría liberarme de mí mismo y de eso que llaman mi "bagaje psicológico"?

Estaba enganchado a la iluminación.



Apretamos el botón de avance rápido hasta hoy y la búsqueda ha terminado o, más exactamente, ya está desenmascarada. O, más exactamente, se está desenmascarando ahora, ahora, ahora.

Eso de la iluminación no existe. Sé que eso es una bofetada en plena cara cuando llevas tanto tiempo buscándola con toda tu alma, con todo tu corazón. La búsqueda espiritual concluye con esta demoledora toma de conciencia: para empezar, nunca ha habido nada que descubrir.

¡Lo vi con tal claridad! No había nada que encontrar porque nunca se había perdido nada. La libertad absoluto había estado en mí desde el principio y, de hecho, era la auténtica naturaleza, que siempre había estado oculta por la búsqueda de objetivos por parte de esa mente tan inagotable como un mono que salta de rama en rama. Mi desesperada búsqueda de la iluminación espritual no había sido más que una prolongación de esa búsqueda permanente de algo más, de algo distinto de lo que existe.

Pero, aun así, todo encajaba y se había desarrollado a la perfección. Eso también quedó claro.

Todas aquellas depresiones y toda aquella timidez se esfumaron para siempre, y la desolación y la frustración se vieron reemplazadas -y así continúan- por espaciosidad, por transparencia, por amor incondicional: un amor que permite que todo sea exactamente tal y como es, un amor que abarca la vida entera con todas sus imperfecciones.



Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


14 oct 2011

EL ÚLTIMO DÍA


Cada día es como si fuera el último día de mi vida.

Cuando no sólo se comprende intelectualmente sino que se ve, con absoluta claridad, que el pasado y el futuro sólo resultan "reales" porque son unos constructos de la mente que surgen en este momento, la vida adopta una dimensión completamente nueva. La vida, vivir, se convierte en tu máxima prioridad; es decir, el momento que se está viviendo lo constituye todo, sin dejar nada afuera.

Dejas de vivir en el pasado y en el presente, por decirlo de algún modo, para regresar inmediatamente al lugar del que nunca te marchaste, al lugar en el que todo sucede, al lugar que constituye tu verdadero hogar. Y todo resulta nuevo, fresco, vivo, espontáneo, en perpetuo cambio. Es como un renacer constante.

Como el momento presente siempre es nuevo, lo que se va, se va para siempre. Todo se esfuma en ese espacio abierto que eres tú y nunca queda rastro. El mero concepto de "bagaje psicológico" resulta completamente superfluo. Por tanto, la atención se enfoca totalmente en lo que se está haciendo -la acción total, involucrarse completamente- porque ya no existe una persona física que se resista a lo que está sucediendo. En ese espacio abierto a la desaparición de toda resistencia, cualquier cosa es posible. Esto es la fuente de todas las posibilidades.

Photo by Guillem.



Está tan claro que sólo existe el Ahora eterno... sólo existe el Espacio en que todo sucede: de hecho, ya no importa qué es lo que realmente está sucediendo Ahora, porque el Ahora siempre essuficiente y acoge igualmente a todas las formas, con cariño, sin discriminación ni prejuicios. Por tanto, siempre se permite que todo suceda tal y como está sucediendo, porque nunca hay nada fuera de lugar. Es la libertad absoluta en el corazón mismo de la vida, el amor incondicional que lo liga todo, y eso es lo que tú eres en esencia.

Esto es el final del sufrimiento porque es el final del pasado; cada momento es sentido como si fuera el primero y el último de la vida, cada día es sentido como si fuera el primero y el último. Para la mente condicionada, esto resulta muy extraño pero, para ti, es la libertad absoluta. Es lo que todo el mundo busca pero nadie encuentra. Es la iluminación. Es la liberación. Y eso ya lo tienes, sólo que no te has dado cuenta. Sin duda alguna tú eres eso.

Cuando desaparece el individuo aislado, cada día es el último día de tu vida. En el mejor de los sentidos.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


1 oct 2011

NO SABER = LIBERACIÓN


Estudiante: Has estado hablando de liberar la parte personal, pero me parece que esto también se podría aplicar a la meditación. Cuando medito llego a un lugar en el que estoy despierto, pero no percibo nada, y enseguida me digo: "¿Qué es lo que estoy dejando de detectar?". Entonces la mente se pone a dar vueltas. Así que me sirve de mucho saber que cuando no tengo pensamientos estoy donde debería permanecer el máximo tiempo posible.

Adyashanti: No necesitas intentar quedarte ahí, pues en realidad nunca has estado en otro sitio. Te des cuenta o no, ahora mismo estás despierto. Estás tan despierto como cuando meditas. Esa iluminación o atención es tan consciente de que mi voz está hablando ahora como de cualquier otra cosa. Es completa y plena, y nunca será más de lo que ya es. Ya está ahí. Por esa razón todos los maestros espirituales han dicho siempre que ya estamos iluminados, lo que ocurre es que no lo sabemos.

Así que la pregunta se convertiría en ¿cómo lo sé? Tienes que empezar a cuestionarte profundamente todo lo que crees sobre ti. Tenemos muchas ideas sobre quiénes somos y lo que somos, pero cuando las cuestionamos se desmoronan enseguida. Entonces llegamos a un punto en el que no sabemos quiénes somos. Y al final estamos seguros de que no lo sabemos en absoluto.

Te das cuenta de que todas las definiciones que tienes sobre ti no son más que un concepto y, por tanto, una mentira. La mente se detiene por la mera razón de que no tiene adónde ir. Evidentemente, esta parada no se puede practicar, porque cualquier práctica para detenerse no sería más que una farsa. La parada sucede como resultado de la visión, de la sabiduría, de la comprensión, y de nada más. No es una técnica. Por eso éste es el camino de la sabiduría. Cuando la mente comprende sus propias limitaciones, se detiene naturalmente. La mente sigue intentando encontrarse sólo cuando está bajo la ilusión de creerse que puede hacerlo. Cuando comprende que no lo puede hacer se detiene, pues entonces sabe que no hay nada que hacer.

Al decir que la mente se detiene, no quiero decir, literalmente, que todos los pensamientos desaparezcan. Ése no es el resultado de la mente que se detiene. Lo que hace es dejar de interpretar la realidad. Entonces te quedas con una realidad en bruto, sin deformaciones. Es la experiencia de la libertad profundo y liberadora. Te alivias de un gran peso. Tus pensamientos no tienen que dejar de pasar por tu mente. No necesitas cambiar nada. Tu mente sólo tiene que hacer una cosa: contemplar con mucha curiosidad la pregunta "¿qué soy yo realmente?". La contemplación de esta pregunta te llevará, precisamente, más allá del pensamiento.

Si te preguntases ahora mismo "¿quién soy yo?", ¿qué es lo primero que dirías?






Estudiante: ¿Lo primero que diría? Que soy la definición que me he dado siempre.

Adyashanti: ¿Eso significa que en realidad no lo sabes?

Estudiante: Si.

Adyashanti: Así que sabes que no lo sabes. Ésa es una revelación increíble en sí misma. Casi siempre dejamos de verla, pues todo el mundo está tremendamente seguro de quién es. Tal vez no lo estuvieses pensando hace cinco minutos, pero en realidad te sentías bastante seguro a nivel emocional y actuabas como si supieras quién eres. Cuando un ser humano se puede hacer esta pregunta seriamente y contesta la verdad, que no lo sabe, en vez de pretender que sí lo sabe, esto tiene una importancia increíble. La alfombra oculta una verdad inmensa que casi siempre permanece escondida. Cuando te haces consciente de que "no sé quién soy", la firmeza desaparece de los cimientos de tu vida.

Cuando llegas a lo desconocido, no has cometido ningún error. No tienes que saber nada, pues eso te llevaría precisamente a la mente y generaría un interminable circulo vicioso. La auténtica liberación está más allá de la mente. Cuando llagas a lo desconocido, en realidad estás a las puestas de la liberación. Lo único que tienes que hacer es sumergirte en el hecho de que no lo sabes. Nos pasamos la vida creyendo que lo sabemos, de forma consciente o inconsciente. y en eso radica toda nuestra experiencia. ¿Cuál es la experiencia del no saber? ¿Cómo te sientes realmente al no saber?

Estudiante: No lo sé, pero me siento genial pensando que no lo sé.

Adyashanti: Bien, acabas de contestarte. Te sientes genial, ¿no es así? Si no te pones a escuchar a la mente diciendo "oh no, necesito saber", y no te asustas; y si acudes directamente a tu sensación, verás que te sientes muy bien, que te sientes muy liberado, desde el principio. No saber es un alivio, pues lo que creías ser es lo que generaba todos los problemas. Es lo que cargaba con todo el peso. Ahora te cuestionas todo eso: ¿qué pasa si estabas equivocado? El mero hecho de pensarlo es estimulante, ¿no?

Estudiante: Tengo ganas de llorar, me siento tan bien.

Adyashanti: ¡Bien! Pues ve justo ahí. Pon tu atención precisamente ahí, eso es todo lo que tienes que hacer. "¿Cómo te sientes al no saber? ¡Oh, es tan maravilloso!" Limítate a descansar ahí. No llegarás al conocimiento sabiendo, sino no sabiendo. Estarás a un millón de kilómetros de todo lo que sabes, cada vez a más profundidad, lo que implica que estarás más allá de la mente. Entonces lo verás en un instante, y lo sabrás.

Estudiante: Podría quedarme atrapado en el placer del no saber.

Adyashanti: Alcanzarás sabiduría por el mero hecho de descansar en el no saber. Es una paradoja. Cuanto más descanses en el no saber, lo que implica no aferrarse nunca a la mente, más directa será tu experiencia de sabiduría. Surgirá en un instante.

No pasamos muchas vidas danzando junto a las mismísimas puestas de la libertad. Hacemos piruetas en el descansillo y nunca sabemos bien quiénes somos. Bastará un chasquido, una vuelta más de ese nudo, para obtener sabiduría, eso es todo. Es tan fácil. No es difícil. Lo que ocurre es que la gente no sabe adónde ir. En cuanto sabes adónde ir y tienes el coraje de ir ahí, es fácil. Dirígete hacia lo desconocido, experimenta lo desconocido, sé lo desconocido. Todo el conocimiento verdadero se despierta en lo desconocido.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)


10 sept 2011

YA ERES LO QUE ESTÁS BUSCANDO


* Llevo años intentando acabar con los pensamientos pero, aunque pase algún tiempo sin pensamientos, siempre acaban regresando. Es difícil estar en un cuerpo lleno de dolores, que se va deteriorando. Este mundo es difícil. ¡Yo no estoy hecho para este mundo!

En la iluminación -puesto que carecemos de una palabra mejor- no se acaban los pensamientos. Sigue habiendo pensamientos sólo que, quizás, lo que se ve es que los pensamientos no son algo personal sino que simplemente surgen en la conciencia y se deshacen en ella. Como las nubes que pasan por el cielo, surgen y se deshacen en el espacio que tú eres.

El error que comete la gente es intentar acabar con los pensamientos. Acabar con los pensamientos está destinado al fracaso y conduce a la frustración, porque intentar eliminar los pensamientos no es más que pensar aún más. Cuando intentamos acabar con los pensamientos, lo que estamos haciendo es añadir aún más capas de pensamiento. ¡Es una batalla perdida!

El motivo por el que digo que tú ya eres libre -que ya estás liberado- es porque, de por sí, el pensamiento no es personal, de por sí, el yo es un espejismo en el sentido de que sólo es algo que aparece en la conciencia.


Si tú ya eres lo que buscas, entonces, ¿por qué da la sensación de que no lo eres? Porque sigues buscando. Ése fue el mensaje esencial de Ramana Maharshi. Sin embargo, a las personas que "no lo acababan de entender" también les enseñó a buscar la raíz del "yo" (autoindagación) porque, al final, se acaba viendo que esa raíz también es un espejismo y, por tanto, que toda búsqueda de esa raíz cae por sí sola. Ésa es la paradoja. Ya eres lo que andas buscando, eres Dios en persona, eres Espíritu, pero como estás convencido de que tú no lo eres, lo buscas en el futuro. Sin embargo, lo que tú seas tiene que estar presente ahora mismo, en este mismo momento. Lo que realmente seas tiene que estar presente ahora mismo al cien por cien y resplandecer más que mil soles juntos.

¿Te das cuenta de que el ego es lo único a lo que se le puede ocurrir buscar la iluminación como si se tratara de un acontecimiento futuro? El ego es lo que desea liberarse del ego. Cuesta creérselo, ya lo sé.

No hay nadie que "no esté hecho para esto". Eso no es ni siguiera posible. La libertad es absolutamente libre. No tiene ningún requisito. Por eso se llama libertad.

* Este mensaje me resulta muy complejo, muy vertiginoso...

Puede que dé esa sensación pero, realmente, es el mensaje más sencillo de todos. Esto es lo único que existe. No obstante, la mente lo interpreta -porque lo único que sabe hacer es interpretar- y dice: "Tengo que hacer algo para conseguirlo". No: todo lo que hagas no será más que añadir pensamientos. Sencillamente, siente cómo se mueven los pensamientos y te trasladan a un momento futuro en el que estarás iluminado. Regresa al momento presente. ¿Quién es ése que quiere iluminarse? Ese ego tiene que estar presente ahora. Ese ego es pensamiento. ¿Quién es consciente del pensamiento? ¿Quién es consciente de ese yo pequeño e individual?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


3 ago 2011

LA LIBERACIÓN


Si tuvieras algo que aconsejarme sobre cómo avanzar, ¿qué me dirías?

En realidad, no creo que sea cuestión de hacer algo más, pero si lo que quieres es hacer algo, ¿quién soy yo para decirte que no lo hagas? Quizás se trate más bien de darse cuenta, aquí mismo, ahora mismo y a cada instante, de cómo la mente siempre quiere algo más, alguna cosa además de esto. Puede que en este momento está esperando que yo le dé alguna respuesta sobre cómo avanzar y, entonces, al no recibir una respuesta, se dirija a la siguiente fuente de respuestas.


Para mí, la liberación, a falta de un término mejor, es simplemente esto: respiración, tengo un agujero en el estómago, pájaros cantando afuera, el pensamiento "tengo que comer algo" o "tengo que presentar esa solicitud antes de mañana", dolor en la rodilla izquierda. ¡Resulta tan maravillosamente sencillo, tan maravillosamente presente!

De acuerdo, esto es la liberación, pero hay veces que no lo parece.

Eso es quizás porque tienes una idea preconcebida de cómo tiene que ser.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


29 jun 2011

LA VIDA ES LA RESPUESTA


TODO LO QUE HAY es esto. Y esto es ser. Ser..., ser habitación, ser cuerpos, ser asientos. Todo lo que hay es ser. De modo que esta noche vamos a compartir un mensaje raro y revolucionario.

Podemos mirar juntos a la naturaleza del secreto abierto. Es un secreto en cuanto hay alguien buscándolo. Es abierto porque es todo lo que hay.

Todo lo que hay es ser, y el ser es tanto nada como todas las cosas. No hay otro.

En todo lo que es surge la idea de separación. Se trata del ser apareciendo como una entidad separada y soñando que es un individuo separado. De modo que lo que aparece es el soñador, y la función del soñador sólo es soñar la separación, soñar que es un individuo. Y cuando ocurre eso hay un sentimiento de incomodidad y también de pérdida. Así es que, desde el momento de la separación cuando eres un niño pequeño, hay búsqueda. El reloj se pone en marcha y la búsqueda ocurre. Y esa búsqueda es el anhelo por llenar esa sensación de pérdida.

Todas las enseñanzas del devenir te enseñan que eres un individuo separado, que tienes elección y que tienes que esforzarte por llegar a alguna parte. Y todo ese sistema de creencias refuerza el poder del sueño y el sentido de separación. Es tan sólo el sueño. Es una historia. Es la historia aparente del ser buscando al ser.

Pero es posible, cuando se está preparado, y no es que alguien está preparado, que se oiga otra cosa...; se oirá otra posibilidad totalmente revolucionaria. Y lo que puede oírse es que hay un despertar del sueño. Pero no será el soñador el que despierte del sueño. El soñador, el buscador, de repente deja de ser, y eso es el despertar.


Ocurre un cambio fundamental en la percepción. Pero no hay nadie que pueda hacer que eso ocurra, y el despertar tampoco le ocurre a nadie. Nadie puede hacerlo por ti, y tú no puedes hacerlo, porque tú, el buscador, sólo puedes funcionar en la historia dinámica de encontrar, de anticipar. "Será en la próxima vez. Será después de la próxima meditación. Será en la próxima página..., las respuestas podrían estar en la página siguiente." El soñador siempre vive en la expectativa. El reloj siempre está en marcha.

Finalmente, la liberación trae consigo la toma de conciencia de que no hay reloj, de que no hay soñador, de que no hay buscador, no hay gurú, no hay despertar o liberación...; todo lo que hay es ser.

Entonces, tal vez descubriremos juntos que pueden surgir preguntas y, en cierto sentido, no habrá respuestas, porque no hay respuesta. La respuesta a la vida es que no hay respuesta. La vida es la respuesta. DE modo que la mente probablemente seguirá luchando e intentando encontrar algo que pueda hacer y elegir, pero aquí puede descubrirse que eso no es posible. Existe el argumento de que el cuestionamiento sigue regenerándose a través de los diálogos, pero eso no tiene por qué ocurrir aquí. Aquí la mente descubre que no hay ningún lugar al que llegar y entonces puede rendirse.

De modo que la vida, esto, está ocurriendo aparentemente. Simplemente está ocurriendo en la nada. Éste es un cambio totalmente fundamental, que es tan simple que confunde absolutamente a la mente. Es simplemente vivacidad, sin nadie que esté vivo.

Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)