Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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4 dic 2016

LA LIBERACIÓN DEL ALMA


Para alcanzar la meditación más profunda no solo debes tener la habilidad de enfocar completamente tu conciencia en un único objeto, sino que debes tener la habilidad de hacer que dicho objeto sea la conciencia misma. En el estado más elevado de meditación, el foco de la conciencia se dirige sobre sí misma, es decir, sobre Ti Mismo.

Cuando contemplas la naturaleza de Ti Mismo, estás meditando. Por eso la meditación es el estado más elevado, porque es el retorno a la raíz de tu ser, a la simple conciencia de darte cuenta de que te das cuenta. En cuanto te das cuenta de la conciencia misma, alcanzas un estado totalmente diferente: ahora te das cuenta de quién eres. Te has convertido en un ser despierto. En realidad, eso es la cosa más natural del mundo. ¡Heme aquí!

Aquí estoy y aquí he estado siempre. Es como si hubieras estado en el sofá viendo la televisión tan totalmente inmerso en el programa que te olvidaste de quién eras y dónde estabas. Alguien te ha dado una sacudida y súbitamente recuperas la conciencia de que estás sentado en el sofá viendo la televisión. No ha cambiado nada, solo la conciencia de ti mismo. Simplemente has dejado de proyectar tu sentido del yo sobre ese objeto de conciencia en particular que era la televisión. Entonces has despertado. Eso es la espiritualidad. Esa es la naturaleza de Ti Mismo. Eso es quien tú eres.


En cuanto recuperas la conciencia de Ti Mismo, este mundo deja de ser un problema. Simplemente es algo que estás observando. El mundo cambia sin cesar, pero eso no representa ningún problema para ti. Cuanto más dispuesto estés a dejar que el mundo sea algo de lo que simplemente de das cuenta, más te permitirá el mundo que seas tú quien eres: la conciencia, el Sí Mismo, El Atman, el Alma.

Entonces te das cuenta de que no eres quien pensabas. Ni siquiera eres un ser humano. Lo que sucede es que simplemente estás observando a un ser humano. Instalado en tu propio centro de conciencia, empezarás a tener experiencias profundas. Serán experiencias profundas e intuitivas de la verdadera naturaleza de Ti Mismo. Descubrirás que eres inmensamente amplio. Cuando empieces a explorar la conciencia en vez de quedarte atrapado meramente en la forma, te darás cuenta de que tu conciencia parece pequeña y limitada, debido solamente a que la enfocas en objetos pequeños y limitados. Eso es exactamente lo que sucede cuando te enfocas exclusivamente en la televisión: no hay nada más en tu mundo que lo que aparece en la televisión. Pero si tomas distancia y retornas a la conciencia de Ti Mismo, además del aparato de televisión y el programa que emite, puedes verte a ti mismo y también toda la habitación. De igual modo, en lugar de enfocarte tan concentrada y limitadamente en los pensamientos, las emociones y el mundo sensorial de este ser humano particular que encarnas, puedes dar un paso atrás y verlo todo a la vez. Puedes pasar de lo finito a lo infinito. ¿No es acaso esto lo que han estado tratando de decirnos Cristo, Buda y todos los grandes santos y sabios de todos los tiempos y de todas las religiones?


Una de esos grandes santos, Ramana Maharshi, solía preguntar: "¿Quién soy yo?" Ahora nos damos cuenta de que esta es una pregunta muy profunda en realidad. Plantéatela sin cesar, constantemente. Pregúntatela y te darás cuenta de que tú eres la respuesta. No hay respuesta intelectual posible: la respuesta eres tú. Sé la respuesta y todo cambiará.

La liberación del alma
(Michael A. Singer)

22 mar 2014

LA MEDITACIÓN ES LO QUE SOMOS

Rupert Spira: Una manera de describir la meditación sería decir que es como dormirse pero permaneciendo despierto. Por la noche cuando nos acostamos, simple y gradualmente dejamos partir todo; dejamos que el mundo nos deje, dejamos que el cuerpo nos deje y entramos en el estado de sueños que son simplemente pensamientos e imágenes.
De hecho, no entramos en el estado de sueño sino que el mundo y el cuerpo nos dejan, y tan sólo pensamientos e imágenes permanecen. El pensamiento malinterpreta esto como el estado de sueño y, al cabo de un tiempo, los pensamientos y las imágenes también nos dejan y tan sólo nuestro ser esencial permanece.
Ésta es la esencia de la meditación: Permitir que todo lo que pueda partir se vaya, abandonar todo lo que se puede abandonar —pensamientos, imágenes, percepciones, sentimientos— y aquello que permanece es nuestro ser esencial. Todo aquello que realmente hemos anhelado en nuestra vida reside verdaderamente allí. Así que, ahora, duérmete mientras permaneces despierto.
Esto es lo que quería decir Ramana Maharsi cuando dijo "sé lo que eres". Sé, conscientemente, esta presencia de consciencia abierta y vacía que es inherentemente libre de pensamientos, sensaciones y percepciones.
No hay ninguna necesidad de deshacerse de los pensamientos, sensaciones y percepciones; simplemente ve que no los necesitas. Ellos te necesitan a ti, pero tú no los necesitas. La imagen necesita la pantalla, pero la pantalla no necesita la imagen.
El pensamiento nos dice que somos una entidad que pasa del estado de vigilia al estado de sueño, y del estado de sueño al estado de sueño profundo. Esto no es cierto; somos esta presencia consciente eternamente abierta y despierta que jamás cesa de ser y de conocerse a sí misma.
De vez en cuando, toma la forma de pensamientos e imágenes y el pensamiento etiqueta esto como el estado de sueños. De vez en cuando, toma la forma de sensaciones y percepciones y el pensamiento etiqueta esto como el estado de vigilia. En ningún momento la consciencia se mueve a través de los estados, sino que los estados se mueven en la presencia consciente y no la presencia consciente en los estados.
No nos despertamos en el mundo, es el mundo que despierta en nosotros. Es el mundo que se duerme y desaparece durante la noche, mientras que nosotros permanecemos eternamente despiertos; nosotros, yo, presencia consciente.
¿Por qué buscamos dormir por la noche? Porque existimos allí de manera pacífica y feliz, sin pensamientos, sentimientos, sensaciones, ni percepciones. Cada noche experimentamos el hecho de que existimos perfectamente bien sin la mente, el cuerpo y el mundo.
No tenemos que dormirnos para experimentar esto. No tenemos que apagar la película para darnos cuenta que la pantalla es inherentemente libre de las imágenes que aparecen en ella. La pantalla es libre, aparezcan o no las imágenes en ella. No necesitamos dormirnos para experimentar la inherente libertad de nuestro propio ser. Nuestro propio ser está brillando y resplandeciendo en el corazón de la experiencia veinticuatro horas al día siete días de la semana. Pensamientos, sentimientos, sensaciones y percepciones fluyen a través de nosotros sin dejar traza alguna.
Nada puede realmente tocarnos, aunque nosotros tocamos íntimamente todas las cosas. Nada puede verdaderamente dañar nuestro ser más profundo. Mantente en contacto con tu ser esencial, no es difícil. Es como no perder de vista la pantalla mientras dura la película. La pantalla no está escondida en algún lugar en la película, sino que está resplandeciendo a plena vista.
De la misma manera, nuestro ser esencial no está escondido en el cuerpo o la mente, sino que está justo en la superficie de toda experiencia, resplandeciendo a plena luz.
No pases por alto tu ser esencial. Permanece con él, haz de él tu morada en vez de hacerla en pensamientos y sentimientos. Deja que pensamientos y sentimientos habiten en ti, pero tú no habites en ellos.
Ved que cuando empezamos nuestro diálogo no hay nada que realmente cambie. No es que acabe la meditación y empiece la conversación, la verdadera meditación es ser conscientemente la presencia de la consciencia y somos siempre esa presencia de la consciencia. En otras palabras, la meditación es lo que somos, no algo que hacemos.
Puede haber meditación con diálogo o meditación sin diálogo; puede haber pantalla con imagen o sin imagen. Para la pantalla no hay diferencia alguna en que haya imagen o no. En nuestro caso, el único propósito de la imagen es apuntar hacia la pantalla, de la misma manera que el único propósito de nuestro diálogo es apuntar hacia nuestra naturaleza esencial; y después realinear la mente, el cuerpo y el mundo con nuestro ser esencial.
Tan sólo es un ser separado el que entra y sale de la meditación. De la misma manera es sólo desde el punto de vista del ser separado que entramos y salimos de los tres estados: Vigilia, sueños y sueño profundo. Desde el punto de vista de la consciencia, que es el único punto de vista real, ni entramos ni salimos de la meditación y ni entramos ni salimos de los tres estados: Vigilia, sueños y sueño profundo.
Extraído de un diálogo - Barcelona (España), 17 de febrero de 2013


Artículo de: http://www.advaitainfo.com/


12 oct 2013

EL ARTE DE LA MEDITACIÓN


Simplemente siéntate sin hacer nada.
Al principio será muy difícil, la cosa MÁS difícil del mundo al empezar. Al final, la más sencilla.
Es tan fácil que por eso es tan difícil.


Si le dices a alguien que simplemente se siente y no haga nada, se pondrá nervioso; empezará a sentir hormigas subiéndole por las piernas o que le está pasando algo en el cuerpo.
Se inquieta mucho, porque siempre se ha mantenido ocupado. Es como un coche con el contacto encendido y el motor sonando, a pesar de que no va a ir a ninguna parte. El motor ruge y se calienta más y más.
Se te ha olvidado cómo desconectar la ignición.
En eso consiste la meditación: el arte de quitar el encendido.


Osho
(Meditación)


21 mar 2013

SALIR DE LA MENTE Y METERSE EN LOS SENTIDOS


La Meditación Auténtica consiste en salir de la mente y en meterse en los sentidos para sentir lo que realmente estemos sintiendo. En vez de limitarnos a escuchar nuestros pensamientos, escuchamos lo que sucede a nuestro alrededor. En vez de distraernos totalmente en las películas insignificantes de la mente nos fijamos en lo que tengamos delante. En Meditación Auténtica estamos en el cuerpo para trascenderlo. Lo paradójico es que la mayor puesta de entrada para trascender la forma sea, precisamente, a través de la forma. Por tanto  cuando te sientes a meditar conecta con tus sentidos (conecta con cómo te sientas, con lo que oigas, con lo que percibas, con lo que huelas). De hecho tus sentidos te anclan al momento presente. 


Cuando tu mente empiece a divagar, ánclate en los sentidos  Ponte a escuchar. ¿Qué sonidos son externos? Ponte a sentir. ¿?Cómo se siente tu cuerpo? Métete en la sensación que percibas, en el sentido cinestésico de tu cuerpo, y también en tu sensación en relación a la habitación. Ponte a oler. ¿A qué huele desde la posición en la que te encuentras? Utiliza tus sentidos para abrirte a tu mundo interior y al mundo que te rodea. Así podrás enraizarte en una realidad más profundo que la de tu mente, y también podrás concéntrate en otro lugar. Permitir que todo sea lo que es resulta extraordinariamente sencillo, aunque es más difícil de lo que la gente imagina. Si lo haces realmente bien, estarás intensamente con tus cinco sentidos, intensamente presente en relación a tu cuerpo, a tu experiencia. En cambio, si te sientes somnoliento tendrás que regresar a tus sentidos. Tu cuerpo es una bellísima herramienta, pues te permite anclar la conciencia en un sentido más profundo de la realidad.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


26 dic 2012

INDAGACIÓN MEDITATIVA


 Cuando sentamos las bases para permitir que todo sea lo que es del modo más sencillo y profundo, y saboreamos esa experiencia, entonces entra en juego el siguiente elemento de la meditación.

Este elemento es la indagación meditativa. Normalmente pasamos por alto esta parte de la meditación y, sin embargo, es muy importante.


Si nos limitamos a permitir que todo sea lo que es de un modo profundo, del modo más profundo y libre posible, ese mismo enfoque podría conducirnos, por sí mismo, a un estado de sequía espiritual o de falta de implicación interna. La indagación nos ayuda a utilizar la energía de nuestra curiosidad natural, de nuestro anhelo espiritual, para fomentar la comprensión radical en la naturaleza de nuestro propio ser.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)

17 nov 2012

VIVE IGUAL QUE MEDITAS


Que la gente se siente a meditar es hermoso. En mi experiencia, a casi todo el mundo le vendría bien sentarse un rato a meditar en silencio todos los días, ya fueran veinticinco minutos o cuarenta y cinco. Si te apetece sentarte más tiempo, hazlo. Tal vez te apetezca sentarte una hora al día; tal vez dos. Una vez más, se trata de reconectarte con lo que te apetezca hacer. No con lo que quiera hacer tu mente, sino con lo que quiera hacer tu corazón.

No obstante, cuando hablo de meditación no me refiero solamente a lo que hacemos cuando nos sentamos formalmente. La meditación también tiene que ver con la vida y con la forma de vivir. Si sólo aprendemos a meditar bien cuando estamos sentados, por muy profunda que sea la meditación no llegaremos muy lejos. Incluso si te sientas a meditar durante tres horas al día, eso sigue dejando veintiuna horas en las que no estás sentado meditando. Y si te sientas a meditar dos minutos a día entonces pasarás una enorme cantidad de tiempo sin meditar.

Los años me han permitido comprobar que incluso los meditadores realmente buenos se olvidan de su meditación cuando se levantan del cojín. Mientras meditan son capaces de liberarse de sus ideas, de sus creencias, de sus opiniones y de sus juicios. Pero, en cuanto se separan del cojín, sienten (de algún modo) la necesitad de recuperar todo eso de nuevo. La Meditación Auténtica es algo que vive realmente con nosotros. Podremos estar haciendo cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier parte. Podrás estar conduciendo hacia tu calle permitiendo que todo sea lo que es. Podrás practicar dejando que el tráfico sea lo que es. Podrás practicar permitiéndote sentir lo que sientas. Podrás dejar que el tiempo sea como es. O podrás experimentar la próxima vez que veas a tu amigo o a tu amante. ¿Qué sucede cuando te encuentras con esa persona y permites que sea totalmente lo que es? ¿Qué sucede cuando me permito ser completamente lo que soy? ¿Qué ocurre? ¿Cómo nos implicamos? ¿Qué cambia? Así que la Meditación Auténtica puede ser una meditación muy activa, una meditación muy comprometida.

De hecho, debemos ver la meditación como algo que va más allá de cuando estamos sentados en un lugar tranquilo. Si no, la espiritualidad y nuestra vida cotidiana se convertirán en dos cosas distintas. Ése es el engaño fundamental: creer que existe algo llamado «mi vida espiritual» y otra cosa llamada «mi vida cotidiana». Cuando nos despertamos a la realidad descubrimos que todo es igual. Todo es la expresión ininterrumpida del espíritu.


¿Qué pasaría si tu vida, y no sólo el rato que pasas meditando, se basase en permitir que todo fuese lo que es? Supondría una revolución en la vida de casi todo el mundo. Que la base de tu existencia, su fondo profundo, consistiera en permitir que todo fuese lo que ya es representaría una revolución. Implica permitir que todo sea lo que fue y lo que es ahora, y lo que podría ser. ¿Que pasaría si basases la vida, todas esas horas en las que no estás sentado en silencio, en permitir que todo fuese lo que es?

Si lo hicieras tu vida podría volverse muy interesante. Pues la meditación es segura. Te sientas en tu cojín, en tu silla o en tu banco, y te hacer un ovillo en tu postura preferida, ¿verdad? Te da seguridad; es como regresar al útero, y eso es maravilloso, pues descubres un lugar seguro, un lugar que nadie te puede quitar, y eso resulta agradable. Es realmente agradable. Pero cuando empezamos a abrirnos y consideramos la meditación, más allá de un lugar seguro, una forma de afrontar la vida, ésta se vuelve muy interesante, ¿no? Empezamos a dejar de resistirnos a la experiencia, empezamos a descubrir algo muy potente y poderoso.

Comenzamos a descubrir lo más esencial, la verdad de nuestro ser. Empezamos a descubrir que nuestra naturaleza esencial la conciencia, siempre permite que todo sea lo que es. Por eso meditamos de esta forma, pues la conciencia y lo está haciendo así: permite que todo sea lo que es. La conciencia no se resiste a nada. La conciencia no se enfrenta a lo que es. ¿Te has dedo cuenta? La conciencia, o tu verdadera naturaleza, permite que todo sea lo que es. Si estás teniendo un bien día, tu verdadera naturaleza te deja tener un buen día. Y si estás teniendo un día horrible, tu verdadera naturaleza no se pone en medio como un obstáculo, ¿verdad? Permite que sea lo que es. Aunque ésa sea su base, la conciencia va más allá.

He comprobado que una de las claves para ser verdaderamente libre es vivir igual que medito. Cuando permitimos que todo sea realmente lo que es, cuando nos permitimos esa atmósfera interior, esa actitud interna de no aferrarnos a nada, ese espacio resulta muy fértil: es un estado de conciencia muy potente. Esos momentos de entrega te darán la oportunidad de recibir algo creativo. Es el espacio en el que surge la visión., la revelación. Así que no se trata de dejar que todo sea lo que es a modo de simple objetivo, sino como una meta. Si lo conviertes en un objetivo te perderás la esencia, que consiste en permitir que todo sea simplemente lo que es; ésa es la base, la actitud subyacente. Desde esa actitud subyacente podrán suceder muchas cosas. En ese espacio surgirá la sabiduría, los «ajás». En ese espacio recibiremos el regalo de lo que necesitemos ver. Es el espacio donde la totalidad de la conciencia, y no sólo una pizca de nuestra conciencia mental, podrá informarnos. Y, por último, es el espacio en el que surgirá la conciencia. Es el espacio en el que nos daremos cuenta de que somos conciencia, el material no manifestado del ser.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


9 sept 2012

HACER CADA VEZ MENOS


TS: Muchos maestros de meditación enseñan a los principiantes alguna práctica de concentración. Luego, cuando ya están acostumbrados a las prácticas básicas de concentración, les dejan relajarse un poco y explorar. Creo que muchos maestros de meditación enseñan la concentración al principio para evitar que los estudiantes se pasen el tiempo divagando en vez de meditando.

Adya: Es muy probable.

TS: ¿Pero no te asusta que la gente que asiste a tus retiros y que no ha recibido esa formación se pierda divagando en sus pensamientos?

Adya: He comprobado que la gente que acude a los retiros generalmente no ha meditado nunca o ha seguido alguna tradición de meditación. En cualquiera de los dos casos tal vez necesiten algo de tiempo para captar lo que yo enseño. Y, por supuesto, cuando dejamos de manipular la mente, muchas veces se vuelve un poco loca durante un tiempo. Pero, según mis descubrimientos, cuanto más tiempo pueda pasar la gente sin manipular (normalmente no estamos hablando de años ni de meses), más naturalmente se irán calmando las cosas. La gente me pregunta: «¿Puedo repetir mi mantra?, ¿puedo observar mi respiración?». Y les digo que por supuesto, que lo hagan si eso les funciona. Si eso te sirve, sigue adelante y hazlo. Limítate a hacer cada vez menos y menos y menos y menos.


Aunque en teoría casi siempre se aprende una práctica de concentración para poder pasar después a relajarte y a deshacerte de ella, la mayoría de la gente en realidad no se relaja. Si te pasas diez años entrenando para poder manipular tu experiencia, esa experiencia te habrá creado un surco profundamente arraigado. Deshacerse de él puede resultar muy difícil. Aparentemente funciona así, en teoría, pero muchas veces las cosas son diferentes.
Creo que la gente, y quizá ciertos maestros (aunque no lo sé a ciencia cierta), a veces temen que la mente no sepa detenerse si dejamos que se vuelva loca durante un tiempo, si dejamos de manipular la experiencia. O temen que la gente se quede perdida, de algún modo. Pero yo he podido comprobar, una y otra vez, que el estado natural realmente comienza a surgir. El maestro zen Suzuki Rashi decía que la mejor forma de controlar una vaca era dándole un campo enorme. Colocando las vallas no muy juntas. Y, en cierto modo, creo que eso es lo que estoy haciendo. Se trata de crear un campo realmente grande y, con el tiempo, la mente dejará de intentar salirse de él. La gente está acostumbrada a seguir otro proceso, pero yo veo constantemente que los que llegan a los retiros tardan un día, dos tres, o a veces cuatro, en empezar a experimentar un proceso natural de relajación y de silencio.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)

21 jul 2012

LA MEDITACIÓN


La mente común es repetitiva, no meditativa.

La mente siempre verbaliza y conceptualiza; al hacerlo nos aparta de la realidad y nos  envuelve en conceptos y palabras. Por eso, para meditar es necesario tener la mente controlada, no dispersa.


La meditación nos da paz al alma y nos hace comprender y distinguir lo verdadero de lo falso. Y en la medida en que la meditación se va haciendo normal en nuestra existencia, se va abriendo el camino de nuestra transformación.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)

14 jun 2012

INDAGACIÓN MEDITATIVA


La indagación meditativa es el arte de hacer una pregunta potente a nivel espiritual. Y una pregunta potente a nivel espiritual nos referirá siempre a nosotros mismos. Porque el descubrimiento de qué y quiénes somos es lo que más nos acerca al despertar espiritual, al despertar de este estado de sueño, de este trance de identificación con el ego. Y para que esto suceda, en la conciencia tiene que surgir alguna energía transformadora. Esta energía debe tener fuerza suficiente como para alejar la conciencia de su trance de separación, despertándola a la verdad de nuestro ser. Nuestro compromiso activo en la indagación nos permite fomentar este vislumbre de comprensión espiritual.

Quisiera reiterar que la meditación sin indagación podría abocar en una especie de falta de implicación interna. También podría llevarnos a diversos estados meditativos, pero entrar en estados meditativos y lograr el despertar espiritual son cosas diferentes. Utilizamos la indagación para librarnos de los estados meditativos y de todos los demás estados por los que nos movemos como seres humanos (estados con los que nuestra mente se vincula y se identifica).


Como he dicho anteriormente, en el ámbito de la espiritualidad lo más importante es hacer la pregunta adecuada. La pregunta adecuada es aquella que te da una energía genuina. Lo más importante, dentro de la espiritualidad, es preguntarse ¿qué es lo más importante? ¿En qué consiste la espiritualidad para ti? ¿Cuál es la pregunta que reside en lo profundo de tu corazón? No se trata de la pregunta que debiera estar ahí según alguien,m ni de la pregunta que te hayas aprendido como la adecuada, sino de tu pregunta. Si meditas, ¿por qué lo haces? ¿Qué pregunta estás intentando responder?

Cuando sepas cuál es esa pregunta, de verdad, entonces podrás comenzar el proceso de la indagación. Podrás hacerte esa pregunta silenciosa y meditativamente, y después observar adonde te conduce.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


12 jun 2012

MEDITAR


La Meditación debería convertirse en la atmósfera que te rodea, el medio en el que vives.

Donde quiera que vayas, lleva contigo tu ambiente.


Este es todo mi esfuerzo: por eso no te envío al aislamiento, no te envío a las montañas para que puedas meditar todo el día; porque esto te daría una noción equivocada, la noción de la cantidad.


Osho
(Meditación)

30 abr 2012

UNA ACTITUD INOCENTE


Nuestras ideas sobre la meditación suelen estar afectadas por nuestros antiguos condicionamientos: lo que hayamos aprendido al respecto, nuestras creencias, hacia dónde creamos que debiera llevarnos la meditación. Ésta puede servir para un montón de cosas diversas. Algunas personas meditan para conseguir mejor salud física o mental o para aquietar el cuerpo o la mente. Otras meditan para abrir en su cuerpo ciertos canales sutiles de energía, generalmente conocidos como chakras. Algunas personas meditan para desarrollar amor, para desarrollar compasión. Otras meditan para alcanzar estados alterados de conciencia. Otras para intentar adquirir determinados poderes espirituales o psíquicos, llamados siddhis. Y luego tenemos la meditación que sirve para alcanzar el despertar espiritual y la iluminación. Ésta es la meditación que realmente me interesa ( la que sirve para alcanzar el despertar espiritual y la iluminación). La Meditación Auténtica versa sobre esto.

Puedes ser completamente nuevo en la meditación o puedes llevar mucho tiempo meditando, da lo mismo. Lo que importa es la actitud con la que nos pongamos a meditar. A la hora de acercarnos a la meditación, lo más importante es hacerlo desde una actitud abierta, desde una actitud realmente inocente, y lo que quiero decir con eso es que esa actitud no esté afectada por el pasado, por lo que hayamos podido entender de la meditación a través de la cultura, de los medios de comunicación o de las diversas tradiciones espirituales o religiosas que sigamos. Tenemos que acercarnos al concepto de meditación con inocencia y frescura.


Como maestro espiritual, he conocido a una gran cantidad de personas que se han pasado muchísimos años meditando. Una de las generalidades que comentan es que, a pesar de haber meditado durante todo ese tiempo, no sienten ninguna transformación esencial. A muchas personas se les escapa la profundo transformación interna que ofrece la meditación (la revelación espiritual), incluso a los practicantes veteranos. La verdad es que existen razones específicas por las que algunas prácticas meditativas, entre las que se cuenta la que yo seguía, no conducen al prometido estado de transformación. La explicación principal es extraordinariamente sencilla y, por tanto, es fácil perdérsela: nos ponemos a meditar con una actitud equivocada. Asumimos una actitud de control y de manipulación, y por eso nuestra meditación nos conduce, aparentemente, a un callejón sin salida. El ser en estado despierto, el ser en estado iluminado, también es conocido como el ser en estado natural. ¿Es que acaso podríamos alcanzar nuestro estado natural mediante la manipulación y el control?


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


9 feb 2012

ACABAR CON LA GUERRA A LA MENTE


Yo procedía de la tradición budista zen, y esta tradición cuenta con una larga historia, cuya práctica principal es la meditación. En zen generalmente meditas varias horas al día en la postura sentada, durante un período de tiempo prescrito. Tras practicar este estilo de meditación durante muchos años, descubrí que esta práctica no se me daba muy bien. Creo que muchos de los meditadores noveles creen que la meditación no se les de muy bien (tienen la mente agitada, desean rascarse el cuerpo y experimentan grandes dificultades para calmarse y quedarse quietos). La experiencia de la meditación me resultó muy difícil desde el principio. Y veo que eso mismo le ocurre a mucha gente.

Yo me sentaba a meditar en mi casa y en retiros. En casa dedicaba a la meditación media hora o una hora al día, a veces más. También participaba en retiros y entonces meditaba durante periodos de tiempo mucho más largos. En realidad, mi meditación era casi siempre cualquier cosa menos meditación. Excepto durante unos mágicos instantes en los que la meditación aparentemente acontecía sin más, mi meditación me suponía una gran lucha, un gran esfuerzo para poder (sin gran éxito) calmar la mente, controlar los pensamientos y quedarme quieto. Como no conté con un don particular para meditar desde el principio (para poder controlar la mente y entrar en estado meditativo), al cabo de unos años comprendí que tenía que buscar otra forma de meditar. Era evidente que el método que estaba utilizando no me funcionaba. Entonces comencé a investigar en lo que denomino Meditación Auténtica.


Un día estaba hablando con mi maestra y ésta me dijo: "Si tu intención es ganarle la guerra a la mente, seguirás en guerra eternamente". Esto me sorprendió mucho. En ese momento me di cuenta de que hasta entonces había entendido la meditación como una batalla contra la mente. Intentaba controlarla, pacificarla, dejarla tranquila. De repente pensé: "Dios mío, eternamente es muchísimo tiempo. Tengo que encontrar otra forma de entender la meditación". Si ese camino implicaba seguir en guerra con la mente por tiempo indefinido, debía encontrar la manera de acabar con esa guerra. Sin apenas darme cuenta, empecé a investigar, silenciosa y profundamente, qué pasaría si dejase de estar en guerra con la mente, con lo que sentía, con la totalidad de mi experiencia humana.

Empecé a meditar de varias formas. Me olvidé de mi concepto sobre la meditación. Mi mente tenía muchos pensamientos acerca de la meditación. La meditación era aparentemente pacífica; debía sentirme de una determinada forma, mayormente calmada. Se supone que la meditación debía llevarme hacia un profundo estado del ser. Pero como era incapaz de dominar la técnica de la meditación tal y como me la estaban ensañando, me vi obligado a descubrir otra forma de meditar, una que no se basase en ninguna técnica. Así que yo me sentaba a meditar y dejaba que mi experiencia se limitase a ser, en lo más profundo. Empecé a dejar de intentar controlar la experiencia. Así fue como comencé a descubrir por mí mismo la Meditación Auténtica. A partir de ese momento, este giro (dar el paso de intentar perfeccionar una técnica o disciplina a librarme de cualquier técnica o disciplina) empezó a conformar mi forma de meditar.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)






6 nov 2011

EL INICIO DEL VERDADERO VIAJE ESPIRITUAL


El inicio del viaje espiritual es lo que yo denomino "vida después del despertar". En lugar de ser una vida vivida desde un ego separado, desde ilusión o desde la personalidad del ego, se trata de una vida vivida desde la comprensión consciente de nuestra verdadera naturaleza, que es la conciencia. Y eso es, de hecho, una vida nueva. Es un comienzo. Es el final de la identificación con los pensamientos, con las sensaciones y con la personalidad del ego; no obstante, en contra de lo que mucha gente cree, eso no es la meta de la espiritualidad. En realidad es el inicio del verdadero viaje espiritual, el comienzo de una nueva forma de vida. Es el inicio de un descubrimiento constante de la vida, pues comprendes que tú eres espíritu en forma de ser humano.


La espiritualidad reside en esto: en despertar a quien eres, a lo que eres. A lo largo de los años, mi trabajo con la gente me ha permitido descubrir dos elementos que, en mi opinión, son los más útiles y poderosos para el despertar. El primero consiste en desarrollar una actitud meditativa desde la que podemos deshacernos del control a un nivel muy profundo y en la que permitamos que todo sea lo que es. El segundo elemento consiste en comprometernos seriamente con nuestra inteligencia y con nuestra curiosidad innata a través de la indagación meditativa. Por separado, cualquiera de estos dos elementos podría quedar incompleto: la indagación separada de la meditación podría volverse intelectual y abstracta; la meditación separada de la indagación podría perdernos por diversos estados espirituales. Los dos elementos combinados proporcionan la energía necesaria, el ímpetu necesario para obtener un vislumbre de comprensión acerca de tu verdadera naturaleza. Y, al fin y al cabo, de eso trata la espiritualidad.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)

3 oct 2011

DEEPAK CHOPRA: COMO MEDITAR.


Nuestras mentes están constantemente activas, siempre saltan de un pensamiento a otro, de una emoción a otra. Para establecer contacto con la inteligencia no circunscrita -el alma universal que reside en nuestro interior y que es parte de todos nosotros- es necesario encontrar un camino que vaya más allá de la neblina de pensamientos distractores que normalmente la ocultan, Es imposible avanzar a través de esta barrera tanto como lo es hacerlo en una neblina real. Si quieres ver al otro lado de la calle en un día de niebla, nada físico que hagas podrá ayudarte. Debes esperar, paciente y tranquilo, hasta que la neblina se disipe y se vaya por sí sola. De vez en cuando se abren claros que te permiten ver qué hay del otro lado. Lo mismo ocurre con los pensamientos. Cuando estamos tranquilos podemos encontrar momentos de silencio puro a los que llamo "claros", y a través de ellos podemos dar un vistazo al nivel más profundo del alma. Cada vistazo incrementa la comprensión; finalmente, nuestra conciencia se expande.


El propósito de la meditación es dejar de pensar por un momento, esperar a que la neblina de pensamientos se disipe y dar un vistazo al espíritu interior. Para la mayoría es muy difícil controlar el torrente de pensamientos. Los principiantes pueden sentirse frustrados, pero la frustración es apenas otro pensamiento, otra emoción que se interpone en el camino. El objetivo es liberar todos los pensamientos con tranquilidad y mesura.


Deepak Chopra
(Sincrodestino)


1 oct 2011

NO SABER = LIBERACIÓN


Estudiante: Has estado hablando de liberar la parte personal, pero me parece que esto también se podría aplicar a la meditación. Cuando medito llego a un lugar en el que estoy despierto, pero no percibo nada, y enseguida me digo: "¿Qué es lo que estoy dejando de detectar?". Entonces la mente se pone a dar vueltas. Así que me sirve de mucho saber que cuando no tengo pensamientos estoy donde debería permanecer el máximo tiempo posible.

Adyashanti: No necesitas intentar quedarte ahí, pues en realidad nunca has estado en otro sitio. Te des cuenta o no, ahora mismo estás despierto. Estás tan despierto como cuando meditas. Esa iluminación o atención es tan consciente de que mi voz está hablando ahora como de cualquier otra cosa. Es completa y plena, y nunca será más de lo que ya es. Ya está ahí. Por esa razón todos los maestros espirituales han dicho siempre que ya estamos iluminados, lo que ocurre es que no lo sabemos.

Así que la pregunta se convertiría en ¿cómo lo sé? Tienes que empezar a cuestionarte profundamente todo lo que crees sobre ti. Tenemos muchas ideas sobre quiénes somos y lo que somos, pero cuando las cuestionamos se desmoronan enseguida. Entonces llegamos a un punto en el que no sabemos quiénes somos. Y al final estamos seguros de que no lo sabemos en absoluto.

Te das cuenta de que todas las definiciones que tienes sobre ti no son más que un concepto y, por tanto, una mentira. La mente se detiene por la mera razón de que no tiene adónde ir. Evidentemente, esta parada no se puede practicar, porque cualquier práctica para detenerse no sería más que una farsa. La parada sucede como resultado de la visión, de la sabiduría, de la comprensión, y de nada más. No es una técnica. Por eso éste es el camino de la sabiduría. Cuando la mente comprende sus propias limitaciones, se detiene naturalmente. La mente sigue intentando encontrarse sólo cuando está bajo la ilusión de creerse que puede hacerlo. Cuando comprende que no lo puede hacer se detiene, pues entonces sabe que no hay nada que hacer.

Al decir que la mente se detiene, no quiero decir, literalmente, que todos los pensamientos desaparezcan. Ése no es el resultado de la mente que se detiene. Lo que hace es dejar de interpretar la realidad. Entonces te quedas con una realidad en bruto, sin deformaciones. Es la experiencia de la libertad profundo y liberadora. Te alivias de un gran peso. Tus pensamientos no tienen que dejar de pasar por tu mente. No necesitas cambiar nada. Tu mente sólo tiene que hacer una cosa: contemplar con mucha curiosidad la pregunta "¿qué soy yo realmente?". La contemplación de esta pregunta te llevará, precisamente, más allá del pensamiento.

Si te preguntases ahora mismo "¿quién soy yo?", ¿qué es lo primero que dirías?






Estudiante: ¿Lo primero que diría? Que soy la definición que me he dado siempre.

Adyashanti: ¿Eso significa que en realidad no lo sabes?

Estudiante: Si.

Adyashanti: Así que sabes que no lo sabes. Ésa es una revelación increíble en sí misma. Casi siempre dejamos de verla, pues todo el mundo está tremendamente seguro de quién es. Tal vez no lo estuvieses pensando hace cinco minutos, pero en realidad te sentías bastante seguro a nivel emocional y actuabas como si supieras quién eres. Cuando un ser humano se puede hacer esta pregunta seriamente y contesta la verdad, que no lo sabe, en vez de pretender que sí lo sabe, esto tiene una importancia increíble. La alfombra oculta una verdad inmensa que casi siempre permanece escondida. Cuando te haces consciente de que "no sé quién soy", la firmeza desaparece de los cimientos de tu vida.

Cuando llegas a lo desconocido, no has cometido ningún error. No tienes que saber nada, pues eso te llevaría precisamente a la mente y generaría un interminable circulo vicioso. La auténtica liberación está más allá de la mente. Cuando llagas a lo desconocido, en realidad estás a las puestas de la liberación. Lo único que tienes que hacer es sumergirte en el hecho de que no lo sabes. Nos pasamos la vida creyendo que lo sabemos, de forma consciente o inconsciente. y en eso radica toda nuestra experiencia. ¿Cuál es la experiencia del no saber? ¿Cómo te sientes realmente al no saber?

Estudiante: No lo sé, pero me siento genial pensando que no lo sé.

Adyashanti: Bien, acabas de contestarte. Te sientes genial, ¿no es así? Si no te pones a escuchar a la mente diciendo "oh no, necesito saber", y no te asustas; y si acudes directamente a tu sensación, verás que te sientes muy bien, que te sientes muy liberado, desde el principio. No saber es un alivio, pues lo que creías ser es lo que generaba todos los problemas. Es lo que cargaba con todo el peso. Ahora te cuestionas todo eso: ¿qué pasa si estabas equivocado? El mero hecho de pensarlo es estimulante, ¿no?

Estudiante: Tengo ganas de llorar, me siento tan bien.

Adyashanti: ¡Bien! Pues ve justo ahí. Pon tu atención precisamente ahí, eso es todo lo que tienes que hacer. "¿Cómo te sientes al no saber? ¡Oh, es tan maravilloso!" Limítate a descansar ahí. No llegarás al conocimiento sabiendo, sino no sabiendo. Estarás a un millón de kilómetros de todo lo que sabes, cada vez a más profundidad, lo que implica que estarás más allá de la mente. Entonces lo verás en un instante, y lo sabrás.

Estudiante: Podría quedarme atrapado en el placer del no saber.

Adyashanti: Alcanzarás sabiduría por el mero hecho de descansar en el no saber. Es una paradoja. Cuanto más descanses en el no saber, lo que implica no aferrarse nunca a la mente, más directa será tu experiencia de sabiduría. Surgirá en un instante.

No pasamos muchas vidas danzando junto a las mismísimas puestas de la libertad. Hacemos piruetas en el descansillo y nunca sabemos bien quiénes somos. Bastará un chasquido, una vuelta más de ese nudo, para obtener sabiduría, eso es todo. Es tan fácil. No es difícil. Lo que ocurre es que la gente no sabe adónde ir. En cuanto sabes adónde ir y tienes el coraje de ir ahí, es fácil. Dirígete hacia lo desconocido, experimenta lo desconocido, sé lo desconocido. Todo el conocimiento verdadero se despierta en lo desconocido.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)


4 jul 2011

MÁS ALLÁ DEL MEDITADOR


El segundo aspecto de la Meditación Auténtica es la indagación meditativa. La indagación meditativa es la práctica de introducir una pregunta (una pregunta espiritual llena de poder y de significado) en el estado mental meditativo. No se trata de hacer una antigua pregunta, sin más; hacemos preguntas que tienen un valor real, preguntas que tienen el poder de atravesar las capas de los condicionamientos para alcanzar nuestra naturaleza esencial. La pregunta más poderosa que nos podemos hacer es "¿quién soy yo, quién es el meditador?". Esta pregunta termina con cualquier tipo de control de la experiencia por parte del ego. Nos preguntamos"¿quién está controlando la experiencia, quién está meditando?". Meditamos, sobre todo, para poder ir más allá del meditador, más allá del ego o de la mente. Mientras el meditador siga controlando, las posibilidades de ir más allá de la mente o del ego serán pocas. Por eso la práctica de la Meditación Auténtica consiste en liberarse del meditador. El comienzo de la meditación te invita a deshacerte del control y a dejar que todo sea tal y como es. Esta práctica desconecta al meditador. Si el meditador no hace nada, se libera sin más del control, deja de intentar cambiar algo.



Cuando decimos "meditador", debemos darnos cuenta de que el meditador es el que controla. El meditador es el que intenta, es el manipulador, el que hace el esfuerzo. Y el meditador tiene una gran implicación en casi todos los estilos de meditación. La mente tiene algo que hacer y algo que dominar, ¡y eso le encanta! A la mente le encanta tener que dominar algo, pues así sigue manteniendo el control. Pero para que un estilo de meditación sea relevante en términos de despertar espiritual (para despertar a la verdadera naturaleza de quien somos y de lo que somos), debemos ir más allá del meditador, más allá del controlador, más allá del manipulador.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


30 ene 2011

EL CAMINO


TS: ¿Te preocupa que el camino que te condujo donde te encuentras no sea el camino que enseñas?

Adya: No, no me preocupa en absoluto. El camino que estoy enseñando es en gran medida el camino que me trajo donde me encuentro. Cuando dirijo un retiro, siempre pasamos cinco o seis días en meditación silenciosa. Pero yo descubrí que mi espiritualidad realmente empezaba a despegar cuando no confiaba exclusivamente en la práctica meditativa. Aunque seguí meditando, en un determinado momento di un giro fundamental y dejé de confiar unilateralmente en la práctica. Veía que, en mi caso, la meditación en sí y por sí misma no funcionaba. No la rechacé totalmente, pero empecé a percibir otro elemento: la indagación. Empecé a cuestionarme fundamentalmente casi todo. Empecé a observar las cosas con mucha profundidad, con mucha intensidad.
Después, por supuesto, la parte del despertar es siempre espontánea. No existe ningún abecé sobre cómo despertar. Pero al mirar atrás vi estas dos cosas: Quietud y silencio, y la habilidad de ser implacablemente honesto conmigo mismo, la habilidad de no engañarme, de no decirme que sabía algo que no sabía, de seguir con mi línea de indagación. Al cabo de un tiempo estos dos enfoques juntos conformaron mi camino espiritual. Y lo que yo enseño es la combinación de estas dos cosas.






TS: En ese sentido, ¿estás enseñando un camino?

Adya: Por supuesto. Un camino sin camino [risas]. Pero sí, podría decirse que es un camino. No es un camino del tipo de "uno más dos son tres", ni "limítate a seguir andando y llegarás a la cima de la montaña". No es un camino en ese sentido. No es un camino que te dé la sensación de estar progresando. Es una forma de estar con la experiencia. Es una forma de estar con uno mismo que, en realidad, deconstruye al yo personal. Aunque no lo sepas, aunque no seas consciente, el camino te va deconstruyendo. El silencio te deconstruye, pero esto no es suficiente para casi nadie. Meditar no es suficiente. Contamos con esta otra parte activa de deconstrucción, que es la pregunta y la indagación directa.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


21 oct 2010

YO SOY BRAHMAN





El Sabio ha comprendido que hay un cuerpo pero que no es su cuerpo, como tampoco él es el cuerpo; hay pensamientos, pero no son sus pensamientos y él tampoco es los pensamientos; hay deseos, pero no son sus deseos y él tampoco es los deseos; hay emociones, pero no son sus emociones y él tampoco es las emociones.
El sabio ha apercibido más allá de toda duda posible que lo que existe, después de que todos los pensamientos, deseos, sentimientos y emociones han sido sencillamente presenciados y atestiguados, es un centro puro de consciencia que no tiene mancha alguna de personalidad. De hecho, la comprensión fundamental es que no existe nada que no sea la Consciencia y que, por lo tanto, no existe la posibilidad de que nadie, ningún yo (o ninguna cosa) se identifique con nada o se desidentifique de ninguna otra cosa. Como dice Ashtavakra: "Aquel que percibe el Brahman como algo separado de sí mismo quizá deba meditar sobre el principio "yo soy Brahman", pero aquel que ha trascendido toda conceptualización y que por lo tanto lo ve todo como no distinto de sí mismo, no tiene nada acerca de qué meditar".



Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)