Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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18 abr 2011

LA PSEUDOIDENTIDAD


Sin embargo, con el fin de ver claramente cómo surge la pseudoidentidad o el ego (que se supone que es la causa y el objeto de la supuesta esclavitud), es necesario comprender el proceso conceptual de la manifestación. Lo que somos nosotros en términos absolutos, nouménicamente, es unidad, subjetividad absoluta sin el más leve rastro de objetividad. La única manera en que se puede manifestar esto-que-somos es por un proceso de dualidad, cuyo comienzo es la agitación de la consciencia, el sentido de "Yo soy". Este proceso de manifestación-objetivación, que faltaba por completo hasta ese momento, implica una dicotomía entre un sujeto que percibe y un objeto que se percibe, entre el conocedor y lo conocido.

El noúmeno (la subjetividad pura) debe permanecer siempre como sujeto único. Por tanto, el supuesto conocedor y lo supuesto conocido son ambos objetos en la consciencia. Éste es el factor esencial que hay que tener en cuenta. Este proceso sólo puede producirse en la consciencia. Toda cosa imaginable, todo tipo de fenómeno que perciben nuestros sentidos y que interpreta nuestra mente es una apariencia en nuestra consciencia. Cada uno de nosotros existe únicamente como objeto y como apariencia en la consciencia de otro. El conocedor y lo conocido son objetos en la consciencia, ambos, pero (y he aquí el punto importante en lo que respecta a la pseudoidentidad) el que conoce al objeto se asume como sujeto del conocimiento de otros objetos en un mundo externo a sí mismo, ¡y este sujeto conocedor considera que su pseudosubjetividad constituye una entidad independiente, autónoma; un "yo" dotado de libre albedrío para obrar!

El principio de la dualidad, que comienza con el sentido de "Yo soy" y en el que se basa toda la manifestación fenoménica, da un paso más cuando la pseudoidentidad, en su papel de pseudobjeto, da inicio al proceso de razonamiento comparando las contrapartes interdependientes y opuestas (tales como lo bueno y lo malo, lo puro y lo impuro, el mérito y el pecado, la presencia y la ausencia, lo grande y lo pequeño, etcétera) y, después de la comparación, discrimina entre ellas. Esto constituye el proceso de conceptualización.




A parte de esta dicotomía del sujeto y el objeto, el proceso de la manifestación fenoménica depende del concepto básico del espacio y el tiempo. A falta del concepto de "espacio", ningún objeto podría hacerse aparente con su volumen tridimensional; del mismo modo, a falta del concepto afín de "tiempo", no podría percibirse el objeto tridimensional ni medirse ningún movimiento, porque no existiría la duración necesaria para que el objeto fuera perceptible. Por tanto, el proceso de la manifestación fenoménica tiene lugar en el espacio-tiempo coceptual, en el que los objetos se convierten en apariencias en la consciencia, que son percibidas y conocidas por la consciencia por medio de un proceso de conceptualización cuya base es una división entre el pseudosujeto que percibe y el objeto percibido. El resultado de identificarse con el elemento conocedor en el proceso de la manifestación produce la concepción de la pseudopersonalidad dotada de libre albedrío personal. Y ésta es toda la base de la "esclavitud" ilusoria.

No comprendáis por pastes todo el proceso de la manifestación fenoménica, dice Maharaj, sino vedlo globalmente en un solo destello de apercepción. Lo Absoluto o lo nouménico es el aspecto inmanifestado de lo que semos, y el fenómeno es el aspecto manifestado. Ambos son no-diferentes. Podría establecerse una analogía burda con la sustancia y su sombra, ¡sólo que lo manifestado sería la sombra de lo inmanifestado sin forma! Lo Absoluto nouménico es intemporal, inespacial, imperceptible por los sentidos; los fenómenos están limitados en el tiempo, tienen una forma limitada y son perceptibles por los sentidos. El noúmeno es lo que somos; los fenómenos son lo que parecemos ser como objetos separados en la consciencia. La identificación de la unicidad (o sujeto) que somos con el estado de separación en la dualidad (u objeto) que parecemos ser constituye la "esclavitud", y la des-identificación (de esta identificación) constituye la "liberación" son ilusorias, porque no hay ninguna identidad que está esclavizada, deseando la liberación; ¡la entidad no es mas que un concepto que surge de la identificación de la consciencia con un objeto aparente, que no es más que una apariencia en la consciencia!.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


20 nov 2010

CONOCIMIENTO


En otra sesión, Maharaj sacó a relucir otro aspecto más de este mismo tema, es decir, del hecho de que la gente acude a él deseosa de conocimientos. En esta ocasión preguntó:

<¿Qué es este "conocimiento" que deseáis, este conocimiento acerca del cual tomáis apuntes? ¿Qué uso daréis a esos apuntes? ¿Habéis pensado en este aspecto de la cuestión?




La verdadera cuestión es ésta -prosiguió-: ¿Teníais alguna necesidad de conocimiento hace cien años? Eso que no sabéis y no podéis conocer, eso es vuestro estado verdadero. Esto que tomáis por real porque se puede objetivizar, esto es lo que parecéis ser. Todo conocimiento que estéis buscando ahora acerca de vuestro estado verdadero es incongnoscible, porque vosotros sois lo que buscáis. Lo único que podéis obtener a modo de conocimiento se halla al nivel conceptual, es el conocimiento que obtendríais como apariencia externa. Tal "conocimiento" no difiere en nada de la "ignorancia", pues se trata de contrapartes interrelacionadas al nivel conceptual. Dicho de otro modeo, la comprensión al nivel de la mente no significa más que conceptualización, y por tanto es completamente ilusoria. Os ruego que comprendáis la diferencia entre este conocimiento conceptualizado y la apercepción intuitiva que no se encuentra a nivel conceptual. De hecho, apercibir es una visión total o interna que se diferencia de manera vital de la simple visión intelectual. Cuando hay apercepción, desaparece por completo la dualidad de las contrapartes, que es la base de la comprensión meramente intelectual. No hay lugar para que "alguien" piense que ha comprendido algo a base de razonamiento y de lógica. La comprensión verdadera es apercepción espontánea, intuitiva, libre de elección y completamente no dualista. Meditad sobre lo que he dicho.>


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


11 nov 2010

DIOS


Dios. Cuánto poder le hemos dado a esa palabra. Hemos matado por ella, hemos sentido una gran culpa por ella, hemos sufrido enormemente por ella y demasiadas personas han muerto por ella. El significado de la misma palabra puede cambiar bastante de una cultura a otra y de una persona a otra. Pero ¿qué es en realidad? No la palabra, sino la cosa en sí misma.

La mayoría de las personas que viven en el mundo afirma creer en eso llamado Dios. Si no durante sus vidas, al menos al final de ellas, cuando luchan por seguir respirando. ¿Realmente existe ese Dios en el que tanto confiamos? ¿O es una creación de la mente humana provocada por nuestro estado de inseguridad?

Esta idea de Dios tiene una historia, un comienzo. Me dirás que Dios siempre ha existido y existirá eternamente. Pero mira la realidad y te mostrará una imagen muy distinta. No hace tantos años, los seres humanos creían en varios dioses. En la actualidad decimos que eran sólo ideas, creencias y conceptos de seres ignorantes, supersticiosos y primitivos. ¿Somos distintos nosotros? Luego llegó un puñado de personas y dijeron: "No, sólo hay un Dios y su nombre es Jehová". Pero ¿acaso es esto más real que las versiones anteriores de ese mismo concepto?

Decimos amar a Dios, pero Dios es insondable. Entonces, ¿a quién, o qué, amas? ¿Amas la idea de Dios? No has visto a Dios, de modo que ¿cómo sabes que está ahí? Ah, claro, ves señales de Dios por todas partes, pero ¿se trata de Dios o es simplemente la vida? En realidad no conoces a Dios, ¿no es verdad? Sólo crees en la idea de Dios. Es más una esperanza que una realidad. Sin embargo, esa esperanza nos ha mantenido ciegos y bajo el control de quienes afirman conocer a Dios mejor que nosotros. Ellos no saben nada. Están tan perdidos como tú respecto a qué es en realidad esta idea de Dios.

Entonces, ¿qué es lo que conoces realmente? ¿Te conoces a ti mismo, o a ti misma? ¿Sabes algo con certeza? ¿Cuál es el proceso de conocer? ¿Conocer es lo mismo que creer? ¿Una creencia es alguna vez real? ¿O es sólo algo que nos hace sentir cómodos en un mundo que está, claramente, desquiciado? ¿Piensas profundamente en las cosas? Si es así, ¿qué es lo que realiza el acto de pensar? O, mejor dicho, ¿quién es el que realiza el acto de pensar?

La mayoría de nosotros, en realidad, no pensamos. Aceptamos algo de acuerdo con nuestro condicionamiento y luego decimos creer. Naces, tus padres te dicen quién eres y lo que eres. Vas a la escuela y te cuentan la historia de acuerdo con las creencias culturales de tu sociedad. Asistes a la escuale dominical, te hablan de Dios y te cuentan toda la historia de tu sistema de creencias. La mayoría de vosotros nunca se ha parado a pensar realmente si todo eso es verdad. El mero hecho de que la gente haya estado creyendo en algo durante mucho tiempo no lo convierte en verdad. Sin embargo, nos pasamos la vida pensando que esas cosas deben ser ciertas. "¡¡Está escrito!!" ¿Y qué? Averigua con certeza quiénes escribieron todo aquello en lo que crees y si realmente sabían algo más que tú. ¡Piensa! Deja libre a tu mente y reflexiona profundamente sobre todo esto. No te preocupes, Dios no te hará nada por cuestionarte las cosas.

¡No se parece muchísimo este asunto al de Santa Claus? De niños, nos mentían acerca de ese tipo que nos traía regalos si nos portábamos bien y que sabía si eras bueno o no lo eras. Por lo tanto, más te valía ser bueno. ¿Dónde está la diferencia entre tu Dios y Santa Claus?

Dios es un concepto creado por el ego para sentirse más seguro. El ego es el concepto, la creencia de que , de algún modo, estás separado del resto de la vida. Esto provoca un estado de inseguridad profundamente arraigado. Por consiguiente, a partir de ese estado de inseguridad creamos a un ser superior que nos protegerá y nos amará. Un dios que tiene un hogar que nos está esperando después de la muerte, si creemos en él. Si no hay ningún ego, no hay ninguna necesidad de dios. Y no hay ningún ego. El ego también es un sueño, un concepto, una creencia. Sin embargo, es nuestro sentido de la identidad. Nos identificamos con nuestras creencias condicionadas y luego las protegemos, como si fuesen reales. Pero no son reales, como tampoco lo es tu dios.

Ahora bien, algunos de nosotros tenemos una idea más amplia de lo que es Dios. Vemos que Eso, Dios, es la totalidad de la creación, tanto manifestada como potencial. Esto es mucho más sutil y exacto. Proviene de un nivel de percepción mucho más libre. Si uno está más allá del ego ilusorio, las palabras utilizadas para expresar este estado superior pueden ser muy exactas. Pero si se trata sólo de un nivel más sutil de creencias, no es mucho mejor que el antiguo concepto de Dios. La realidad no necesita a ningún dios. No necesitamos a un dios que sea bueno. Si estamos despiertos, somos buenos por naturaleza, no por Dios.

Cuando uno entre profundamente en lo que es y llegue al abismo del no saber, y ya no se aferre a nada, entonces caerá en la Vida. No sólo no necesitará palabras para expresarlo, sino que verá claramente que Eso, la Vida, no puede ser expresado de ninguna forma. No hay ninguna necesidad de expresar lo que uno es. Simplemente con respecto a lo que te está ocurriendo en cuanto ser vivo llamado "tú". Ésta es la libertad. Ésta es la Vida. Éste es el Amor. Está aquí mismo, en este momento, ahí donde tú te encuentras. Eres tú.




Dios, la idea de dios, ha matado a millones de personas a lo largo de la historia. Si no fuera tan trágico, sería gracioso. Toda esa gente muriendo por una idea, por un sueño creado por otro sueño: el ego. ¿Durante cuánto tiempo seguiremos estando ciegos? ¿Cuantas personas más tendrán que morir antes de que despertemos? ¿Cuántas culturas serán destruidas en nombre de DIOS? ¿Cuánto más será destruido el medio ambiente por la gente que cree que realmente no importa, porque todos iremos al Cielo cuando todo esto acabe? ¿No es esto una locura? Solamente el ego-mente podría haber creado una distorsión tal de la realidad y después llamarla "El Amor de Dios".

Tienes lo que hace falta, sin la ayuda de Dios, para despertar. Más allá del ego ilusorio, está la sabiduría. Ése es tu verdadero ser. Puedes seguir soñando y evitando la realidad o puedes enfrentarte a ella y empezar a hacerte algunas preguntas. Si tu intención es encontrar la verdad, la encontrarás. Pero si lo único que buscas es un poco de consuelo de esa locura que hoy llamamos nuestras vidas sólo encontrarás más sueños.

Basta con mirar un poco a nuestro alrededor para ver que, verdaderamente, estamos locos. Esto sólo lo pueden cambiar las personas que se interesen profundamente por la vida y la verdad, y que hacen lo que pueden por despertar. Uno a uno, podemos ir despertando y podemos ayudar a otros a despertar. Si no lo hacemos, hay pocas esperanzas para la vida en este maravilloso planeta.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

21 oct 2010

YO SOY BRAHMAN





El Sabio ha comprendido que hay un cuerpo pero que no es su cuerpo, como tampoco él es el cuerpo; hay pensamientos, pero no son sus pensamientos y él tampoco es los pensamientos; hay deseos, pero no son sus deseos y él tampoco es los deseos; hay emociones, pero no son sus emociones y él tampoco es las emociones.
El sabio ha apercibido más allá de toda duda posible que lo que existe, después de que todos los pensamientos, deseos, sentimientos y emociones han sido sencillamente presenciados y atestiguados, es un centro puro de consciencia que no tiene mancha alguna de personalidad. De hecho, la comprensión fundamental es que no existe nada que no sea la Consciencia y que, por lo tanto, no existe la posibilidad de que nadie, ningún yo (o ninguna cosa) se identifique con nada o se desidentifique de ninguna otra cosa. Como dice Ashtavakra: "Aquel que percibe el Brahman como algo separado de sí mismo quizá deba meditar sobre el principio "yo soy Brahman", pero aquel que ha trascendido toda conceptualización y que por lo tanto lo ve todo como no distinto de sí mismo, no tiene nada acerca de qué meditar".



Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)


12 oct 2010

TÚ ERES LA PRESENCIA CONSCIENTE



Uno de los primeros visitantes que se presentaron en cierta sesión era representante de una asociación vedanta europea. Maharaj entró en materia inmediatamente y le preguntó si tenía que hacer alguna pregunta o si quería aclarar algún punto. Cuando el visitante dijo que, antes de hacer ninguna pregunta, prefería escuchar durante un rato lo que decía Maharaj, éste propuso que, ya que era representante de una de las asociaciones vedanta más activas, con un número bastante notable de afiliados, podría abrir él el diálogo refiriéndonos cómo explican este tema, más bien sutil, a un nuevo miembro de la sociedad que se interese por ello.

Visitante: Pues bien, empezamos por hablarle de los ejercicios físicos de yoga, dado que lo que más interesa al occidental es, principalmente, el bienestar de su cuerpo. El yoga le ofrece la posibilidad de realizar proezas de resistencia física, así como alcanzar un grado elevado de concentración mental. Después de un curso sobre los äsanas del yoga, le decimos que "él" no es el cuerpo, sino que es algo aparte del cuerpo.

Maharaj: Esto suscita dos preguntas. En primer lugar, ¿cuál es el punto de partida para conocer siquiera el cuerpo? Dicho de otro modo, ¿acaso no hay algo dentro del cuerpo, a falta de lo cual no serías capaz de conocer ni tu propio cuerpo ni el de otra persona? En segundo lugar, ¿tiene el propio maestro una idea bien clara de su propia "Identidad", en lo que a él concierne? Si él no es el cuerpo, ¿quién o qué es él?

V: No estoy muy seguro de lo que quieres decir exactamente.

M: El cuerpo no es más que un instrumento, un aparato que sería completamente inútil si no fuera por la energía que tiene dentro, el ánima, el sentido "Yo soy", el conocimiento de estar vivo, la consciencia que aporta el sentido de estar presente. De hecho, esta presencia consciente (no la presencia de Fulano ni la de Mengano, sino el sentido de presencia consciente como tal) es lo quees uno, y no la apariencia fenoménica que es el cuerpo. Cuando esta consciencia, sintiendo la necesidad de algún apoyo, se identifica erróneamente con el cuerpo y renuncia a su potencial ilimitado a favor de la limitación de un solo cuerpo concreto, entonces "nace" el individuo. Éste es el primer punto sobre el que el propio maestro debe tener una convicción firme e intuitiva.
El otro aspecto básico es que el maestro debe tener también una comprensión muy clara de cómo se produjo la unión entre el cuerpo y la consciencia. Dicho de otro modo, el maestro no debe tener la menor duda de su propia naturaleza verdadera. Para ello, debe comprender la naturaleza del cuerpo y de la consciencia (o de la seidad, o de la Yo-soy-dad), así como la naturaleza del mundo fenoménico. De lo contrario, todo lo que enseñe no será más que conocimiento prestado y de oídas, conceptos de otros.

V [Sonriendo]: Ése es, precisamente, el motivo por el que he venido. Pasaré aquí cerca de una semana y asistiré a las sesiones de mañana y de tarde.

M: ¿Estás seguro de que haces lo que debes? Has venido aquí con ciertos conocimientos. Si te empeñas en escucharme, puede que llegues a la conclusión de que todo conocimiento no es más que un fardo de conceptos inútiles y, lo que es más, de que tú mismo eres un concepto. Entonces serás como la persona que descubre de pronto que las riquezas que atesora se han convertido en cenizas de la noche a la mañana. ¿Qué pasará entonces? ¿No sería mejor, más seguro, que te volvieras a tu casa con tus "riquezas" a salvo?

V [Siguiendo la broma]: Correré el riesgo. Prefiero conocer el verdadero valor de las riquezas que creo poseer. Pero, sin embargo, tengo la sensación de que el tipo de riquezas que obtendré después de desechar las riquezas inútiles serán preciosas y estarán libres de todo riesgo de pérdida o de robo.

M: Sea así. Ahora, dime, ¿Quién crees que eres?


V: Dudo que en realidad se pueda expresar con palabras. Pero parece ser que no soy el cuerpo, sino el sentido de presencia consciente.

M: Permíteme que te lo resuma muy brevemente: tu cuerpo es el desarrollo de una emisión de la unión de tus padres, que se concibió en el vientre de tu madre. Esta emisión era esencia de los alimentos consumidos por tus padres. Tu cuerpo está hecho, por tanto, de la esencia de los alimentos, y también está sustentado por los alimentos. Y el sentido de presencia consciente que has citado es el sabor, "la naturaleza" de la esencia de los alimentos que constituye el cuerpo, del mismo modo que la dulzura es la naturaleza del azúcar, que es a su vez la esencia de la caña de azúcar. Pero comprende que tu cuerpo sólo puede existir durante un período de tiempo limitado, y cuando el material de que está hecho termina por deteriorarse hasta el extremo de que "muere", la fuerza vital (el aliento) y la consciencia desaparecen también del cuerpo. Entonces, ¿qué te pasará a "ti"?

V: Pero ¿desaparecería la consciencia? Debo decir que me sorprende bastante oír eso.

M: En ausencia del cuerpo, ¿Puede ser consciente de sí misma la consciencia? La consciencia, en ausencia del cuerpo, ya no estará manifiesta. Entonces, volvemos al punto de partida: ¿Quién eres tú?

V: Como dije antes, en realidad no se puede expresar con palabras.

M: Claro que no se puede expresar con palabras, pero ¿lo sabes? Una vez lo expresaras, se convertiría en un concepto. Pero, aunque concibes un concepto, ¿no eres tú mismo un concepto? ¿No has nacido, en realidad, el vientre mismo de la conceptualización? Pero ¿quién eres tú en realidad? O, si lo prefieres, como lo prefiero yo, ¿qué eres tú?

V: Creo que lo que soy es la presencia consciente.

M: ¡Has dicho que "crees"! ¿Quién es ése que cree esto? ¿Acaso no es tu consciencia misma, en la que aparecen los pensamientos? Y, como hemos visto, la consciencia, o la presencia, está limitada por el tiempo, junto con el cuerpo. Por eso te dije antes que es necesario aprehender la naturaleza de este cuerpo, provisto de fuerza vital (prana) y consciencia.
Tú eres "presencia" sólo en tanto que está allí el cuerpo, un fenómeno manifestado. ¿Qué eras tú antes de que tre vinieran espontáneamente el cuerpo y la consciencia? Digo "espontáneamente" porque ati no te consultaron la posibilidad de que se te diera un cuerpo, ni esperaban tus padres concretamente tenerte "a ti" como a hijo suyo. ¿No eras entonces relativamente "ausencia", más que "presencia", antes de que surgiera el estado de consciencia del cuerpo, o lo que fuera que eras "tú"?

V: No estoy seguro de entender esto.

M: Pues mira. Para que aparezca cualquier cosa, para que exista, tiene que haber un trasfondo de ausencia absoluta; de ausencia absoluta tanto de presencia como de ausencia. Ya sé que no es fácil captar esto. Pero ¡inténtalo! Toda presencia sólo puede "aparecer" a partir de la ausencia total. Si existe presencia, aunque sea presencia de la ausencia, no puede haber ni fenómeno ni conocimiento. Por tanto, la ausencia total, Absoluta, implica la ausencia total de conceptualización. Ése es tu verdadero estado original. Te repito: el "tú" nace en el vientre de la conceptualización. En el estado original de la ausencia total surge espontáneamente una mota de consciencia, el pensamiento "Yo soy", y de ahí surge la dualidad en el estado original de unicidad y plenitud; dualidad de sujeto-objeto, de lo correcto y lo incorrecto, de lo puro y lo impuro, del razonamiento, la comparación, los juicios, etc. Reflexiona sobre esto. Pero me temo que la sesión debe terminar ya.

V: Esto ha sido toda una revelación para mí, aunque llevo estudiando el vedanta bastante tiempo.

M: ¿Tienes clara una cosa: que tú eres anterior a toda conceptualización? Lo que pareces ser como fenómeno no es más que conceptual. ¡Lo que eres en realidad no puede ser comprendido, Por la sencilla razón de que en el estado de conceptualidad no puede haber nadie que comprenda lo que es uno!

V: Maestro, quiero volver esta tarde para recibir más iluminación, y me sentaré a tus pues todos los días mientras esté en Bombay.

M: Serás bienvenido.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


29 sept 2010

LA FALSA IDENTIFICACIÓN ES LA "ESCLAVITUD"


Cierto visitante formuló a Maharaj una pregunta, titubeando bastante. Después de decir que no sabía si su pregunta podía parecer muy elemental, expuso que si el problema de la "esclavitud y la "liberación" procedían, en esencia, del sentido de identificación con el cuerpo, ¿cómo y por qué se producía esta identificación? Añadió, además (quizá decidiendo que "una vez perdido, merecía la pena echarse al río"), que no entendía por qué tiene que tener uno siquiera un conocimiento espiritual, si al final de nuestra vida el resultado es el mismo, tanto para el jñani como para el ignorante: el cuerpo vuelve a los cinco elementos y la consciencia se convierte en nirguna.

Maharaj escucha a veces a los consultantes con los ojos cerrados, sobre todo cuando le hablan en marathi. Maharaj escuchó también a este visitante con los ojos cerrados, pero mientras escuchaba iba cambiando la expresión de su cara. Parecía severo, y pensé que iba a replicar diciendo: "¿Qué pregunta es ésa?" Pero la severidad se tornó en seguida en un gesto dulce y razonable, y Maharaj sonrió.

Empezó entonces a hablar con suavidad, con los ojos todavía cerrados. "Vamos a empezar por lo fundamental en la consciencia. Si no eres consciente el mundo no existe para ti, ya que no puedes conocer nada. Esta consciencia (en la que uno conoce el universo fenoménico) es todo lo que somos. Mientras estamos en el mundo fenoménico, sólo podemos percibir eso; no podemos ser eso-que-somos hasta que nos despertemos del sueño de lo fenoménico, comprendamos que el sueño es sueño y dejemos de conceptualizar y objetivizar. Éste es el principio esencial básico: el noúmeno es la sustancia, el fenómeno es simple reflexión... los dos son no-diferentes.
El punto siguiente que debes entender es éste: en el mundo fenoménico, cuando "tú" ves a "él", ambos son objetos que se ven mutuamente como apariencias en la consciencia. Pero entiende esto: no hay ningún sujeto que vea al otro como objeto. Sólo hay el acto de ver, que funciona como un aspecto concreto del potencial del noúmeno. Esto se aplica también a todos los demás actos de oír, tocar, gustar, etcétera. Todo ello es, en esencia, "funcionamiento".
Sigamos adelante. Este "funcionamiento" tiene lugar por medio de la física, del aparato psicosomático que como fenómeno, en sí mismo no es más que una manifestación y, por tanto, también es un aspecto del noúmeno, como la sombra lo es de la sustancia. Mientras no haya una entidad individual que pretenda tener libre elección de acción todo funcionamiento fenoménico tiene lugar espontáneamente y no surge la cuestión de la "esclavitud" y de la "liberación".



Pero lo que sucede es que el núcleo funcional de una forma psicosomático (podríamos llamarlo, a efectos de nuestro análisis, la consciencia "personal", a pesar de que la consciencia como tal no se puede dividir) se reviste de una subjetividad espuria como entidad separada, aunque en sí mismo no es más que un objeto, ya que el noúmeno es el único sujeto. Así se crea la pseudoentidad que se supone que nace, vive y muere. También se supone que esta pseudoentidad tiene autoridad independiente para elegir y decidir; y, con esta supuesta autoridad independiente, también se asume la responsabilidad de todo lo que sucede en el funcionamiento del mundo manifestado, es decir, los sufrimientos de este mundo, los pecados y los méritos esperados, y la consiguiente "esclavitud" y necesidad de "liberación".
¿No queda ahora clara la situación? Lo-que-somos se identifica erróneamente de manera relativa con lo-que-no-somos, y esto último es la pseudoentidad. La "esclavitud" surge de esta identificación. Es esta pseudoentidad la que sufre culpabilidad y esclavitud y la que busca liberación. "Yo" no puedo sufrir de ninguna manera, porque "Yo" no está dotado de ningún instrumento para experimentar sensaciones. Toda vivencia, agradable o desagradable, sólo la puede experimentar ese objeto fantasma, producto de una identificación errónea, llamado "yo".
Ahora, finalmente, comprende lo que sucede en el caso del jñani. El jñani ha apercibido la ilusión básica del universo manifestado, así como su papel aparente como fenómeno mientras éste sigue su viaje asignado de la vida, y "vuelve a casa" después. Parece como si viviera la vida como cualquier otro hombre, pero la diferencia significativa es que se ha desidentificado a sí mismo de la pseudoidentidad y por tanto, no padece sufrimientos.
En el caso de la persona ignorante, la pseudoidentidad (que es, en sí misma una ilusión) sigue por el mundo soñado, que es la manifestación, creyendo que es una entidad independiente con aparente voluntad. Y sufre, porque se ve envuelta en la noción de la causalidad, llamada karma, que incluye también el concepto del renacer.
Lo Nouménico Absoluto se manifiesta por medio de millones de formas que se crean y se destruyen a cada momento, y en este funcionamiento espontáneo no hay ningún lugar para el concepto de ninguna entidad. Por tanto, cualquier acción (positiva o negativa) que se base en el concepto de una entidad autónoma e independiente supone que no se han captado los fundamentos esenciales del Advaita. Mientras haya una pseudoidentidad que se considere a sí misma un buscador espiritual que trabaja para conseguir la "liberación", seguirá la "esclavitud". Debe percibirse de manera profunda, intuitiva, que el buscador es lo buscado. Cuando esto sucede, el buscador desaparece."


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)