Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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8 ago 2012

EL OLVIDO DEL SER



El ego es siempre identificación con la forma, buscarte -y por lo tanto perderte- en alguna forma. Formas no son solo los objetos materiales y los cuerpos físicos. Más fundamentales que las formas externas -objetos y cuerpos- son las formas de pensamiento que surgen constantemente en el campo de la conciencia. Son formaciones de energía, más sutiles y menos densas que la materia física, pero aun así son formas. Lo que tú puede que percibas como una voz dentro de tu cabeza que nunca para de hablar es la corriente de pensamiento incesante y compulsiva. Cuando cada pensamiento absorbe por completo tu atención, cuando estás tan identificado con la voz de tu cabeza y las emociones que la acompañan que te pierdes en cada pensamiento y en cada emoción, entonces estás totalmente identificado con la forma y, por lo tanto, en las garras del ego. El ego es un conglomerado de formas de pensamiento recurrentes y pautas mentales y emocionales condicionadas a las que conferimos un sentido de «yo». El ego surge cuando nuestro sentido del Ser, del «yo soy» que es conciencia sin forma, se enreda con la forma. Esta es la consecuencia de la identificación: el olvido del Ser, el error primordial, la ilusión de separación absoluta que convierte la realidad en una pesadilla.


Eckhart Tolle
(Un Nuevo Mundo, Ahora)

6 nov 2011

EL INICIO DEL VERDADERO VIAJE ESPIRITUAL


El inicio del viaje espiritual es lo que yo denomino "vida después del despertar". En lugar de ser una vida vivida desde un ego separado, desde ilusión o desde la personalidad del ego, se trata de una vida vivida desde la comprensión consciente de nuestra verdadera naturaleza, que es la conciencia. Y eso es, de hecho, una vida nueva. Es un comienzo. Es el final de la identificación con los pensamientos, con las sensaciones y con la personalidad del ego; no obstante, en contra de lo que mucha gente cree, eso no es la meta de la espiritualidad. En realidad es el inicio del verdadero viaje espiritual, el comienzo de una nueva forma de vida. Es el inicio de un descubrimiento constante de la vida, pues comprendes que tú eres espíritu en forma de ser humano.


La espiritualidad reside en esto: en despertar a quien eres, a lo que eres. A lo largo de los años, mi trabajo con la gente me ha permitido descubrir dos elementos que, en mi opinión, son los más útiles y poderosos para el despertar. El primero consiste en desarrollar una actitud meditativa desde la que podemos deshacernos del control a un nivel muy profundo y en la que permitamos que todo sea lo que es. El segundo elemento consiste en comprometernos seriamente con nuestra inteligencia y con nuestra curiosidad innata a través de la indagación meditativa. Por separado, cualquiera de estos dos elementos podría quedar incompleto: la indagación separada de la meditación podría volverse intelectual y abstracta; la meditación separada de la indagación podría perdernos por diversos estados espirituales. Los dos elementos combinados proporcionan la energía necesaria, el ímpetu necesario para obtener un vislumbre de comprensión acerca de tu verdadera naturaleza. Y, al fin y al cabo, de eso trata la espiritualidad.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)

15 dic 2010

AUSENCIA DE VOLICIÓN PERSONAL


El gurú intenta generar en su discípulo la convicción de que lo que él es en realidad es la Consciencia subjetiva y sin forma. Esto sólo puede lograrse, como buen sabe el gurú, eliminando la falsa identidad. El seudo-sujeto de los seudo-objetos, el único factor que obstruye la realización de su identidad real por parte del discípulo, debe ser eliminado. Ashtavakra le repite a su discípulo que todo lo que hay es Consciencia en la cual aparece espontáneamente este universo. El universo es sólo una aparición, una ilusión como la ilusión de la cuerda que se toma erróneamente por una serpiente. Una vez que se ha eliminado la falsa identidad no hay nada que impida al discípulo ser su verdadera identidad y, lo que es más importante aun, vivir su vida desde el punto de vista de su verdadera identidad, en una "silenciosa identificación con el no-ser".


La convicción acerca de la verdadera identidad propia, que acontece cuando la falsa identidad es comprendida claramente, lleva al tipo de vida donde está ausente la volición personal. Entonces hay una consciencia plena de que el ser humano está "siendo vivido" como parte intrínseca de la totalidad del funcionamiento del universo. Esto es lo que Ashtavakra quiere decir cuando dice "sé feliz" o "vive feliz", ya que entonces ya no hay volición, no hay un sentido de ser el hacedor, no hay sentido de culpa o esclavitud. En otras palabras, vivir feliz quiere decir vivir de forma natural, espontáneamente, respondiendo a las situaciones externas sin ninguna planificación, sin ninguna noción preconcebida, en resumen, sin la interferencia de la mente. Una respuesta tal ocasionará actividad física, pero no habrá un sentido de ser el hacedor, no habrá la ilusión de volición, porque la actividad física no implicará activación mental. En pocas palabras, la respuesta será espontánea, sin interferencia de la volición propia, y por lo tanto llevará al despertar, a la iluminación. En ausencia del involucramiento de la voluntad propia, todo lo que sucede es una parte integral del funcionamiento del Noúmeno, y la esencia del mismo es el ser testigo de todo hecho sin juicio de ningún tipo. El juzgar presupone dualidad, mientras que el ser testigo está más allá de la dualidad.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)


11 nov 2010

DIOS


Dios. Cuánto poder le hemos dado a esa palabra. Hemos matado por ella, hemos sentido una gran culpa por ella, hemos sufrido enormemente por ella y demasiadas personas han muerto por ella. El significado de la misma palabra puede cambiar bastante de una cultura a otra y de una persona a otra. Pero ¿qué es en realidad? No la palabra, sino la cosa en sí misma.

La mayoría de las personas que viven en el mundo afirma creer en eso llamado Dios. Si no durante sus vidas, al menos al final de ellas, cuando luchan por seguir respirando. ¿Realmente existe ese Dios en el que tanto confiamos? ¿O es una creación de la mente humana provocada por nuestro estado de inseguridad?

Esta idea de Dios tiene una historia, un comienzo. Me dirás que Dios siempre ha existido y existirá eternamente. Pero mira la realidad y te mostrará una imagen muy distinta. No hace tantos años, los seres humanos creían en varios dioses. En la actualidad decimos que eran sólo ideas, creencias y conceptos de seres ignorantes, supersticiosos y primitivos. ¿Somos distintos nosotros? Luego llegó un puñado de personas y dijeron: "No, sólo hay un Dios y su nombre es Jehová". Pero ¿acaso es esto más real que las versiones anteriores de ese mismo concepto?

Decimos amar a Dios, pero Dios es insondable. Entonces, ¿a quién, o qué, amas? ¿Amas la idea de Dios? No has visto a Dios, de modo que ¿cómo sabes que está ahí? Ah, claro, ves señales de Dios por todas partes, pero ¿se trata de Dios o es simplemente la vida? En realidad no conoces a Dios, ¿no es verdad? Sólo crees en la idea de Dios. Es más una esperanza que una realidad. Sin embargo, esa esperanza nos ha mantenido ciegos y bajo el control de quienes afirman conocer a Dios mejor que nosotros. Ellos no saben nada. Están tan perdidos como tú respecto a qué es en realidad esta idea de Dios.

Entonces, ¿qué es lo que conoces realmente? ¿Te conoces a ti mismo, o a ti misma? ¿Sabes algo con certeza? ¿Cuál es el proceso de conocer? ¿Conocer es lo mismo que creer? ¿Una creencia es alguna vez real? ¿O es sólo algo que nos hace sentir cómodos en un mundo que está, claramente, desquiciado? ¿Piensas profundamente en las cosas? Si es así, ¿qué es lo que realiza el acto de pensar? O, mejor dicho, ¿quién es el que realiza el acto de pensar?

La mayoría de nosotros, en realidad, no pensamos. Aceptamos algo de acuerdo con nuestro condicionamiento y luego decimos creer. Naces, tus padres te dicen quién eres y lo que eres. Vas a la escuela y te cuentan la historia de acuerdo con las creencias culturales de tu sociedad. Asistes a la escuale dominical, te hablan de Dios y te cuentan toda la historia de tu sistema de creencias. La mayoría de vosotros nunca se ha parado a pensar realmente si todo eso es verdad. El mero hecho de que la gente haya estado creyendo en algo durante mucho tiempo no lo convierte en verdad. Sin embargo, nos pasamos la vida pensando que esas cosas deben ser ciertas. "¡¡Está escrito!!" ¿Y qué? Averigua con certeza quiénes escribieron todo aquello en lo que crees y si realmente sabían algo más que tú. ¡Piensa! Deja libre a tu mente y reflexiona profundamente sobre todo esto. No te preocupes, Dios no te hará nada por cuestionarte las cosas.

¡No se parece muchísimo este asunto al de Santa Claus? De niños, nos mentían acerca de ese tipo que nos traía regalos si nos portábamos bien y que sabía si eras bueno o no lo eras. Por lo tanto, más te valía ser bueno. ¿Dónde está la diferencia entre tu Dios y Santa Claus?

Dios es un concepto creado por el ego para sentirse más seguro. El ego es el concepto, la creencia de que , de algún modo, estás separado del resto de la vida. Esto provoca un estado de inseguridad profundamente arraigado. Por consiguiente, a partir de ese estado de inseguridad creamos a un ser superior que nos protegerá y nos amará. Un dios que tiene un hogar que nos está esperando después de la muerte, si creemos en él. Si no hay ningún ego, no hay ninguna necesidad de dios. Y no hay ningún ego. El ego también es un sueño, un concepto, una creencia. Sin embargo, es nuestro sentido de la identidad. Nos identificamos con nuestras creencias condicionadas y luego las protegemos, como si fuesen reales. Pero no son reales, como tampoco lo es tu dios.

Ahora bien, algunos de nosotros tenemos una idea más amplia de lo que es Dios. Vemos que Eso, Dios, es la totalidad de la creación, tanto manifestada como potencial. Esto es mucho más sutil y exacto. Proviene de un nivel de percepción mucho más libre. Si uno está más allá del ego ilusorio, las palabras utilizadas para expresar este estado superior pueden ser muy exactas. Pero si se trata sólo de un nivel más sutil de creencias, no es mucho mejor que el antiguo concepto de Dios. La realidad no necesita a ningún dios. No necesitamos a un dios que sea bueno. Si estamos despiertos, somos buenos por naturaleza, no por Dios.

Cuando uno entre profundamente en lo que es y llegue al abismo del no saber, y ya no se aferre a nada, entonces caerá en la Vida. No sólo no necesitará palabras para expresarlo, sino que verá claramente que Eso, la Vida, no puede ser expresado de ninguna forma. No hay ninguna necesidad de expresar lo que uno es. Simplemente con respecto a lo que te está ocurriendo en cuanto ser vivo llamado "tú". Ésta es la libertad. Ésta es la Vida. Éste es el Amor. Está aquí mismo, en este momento, ahí donde tú te encuentras. Eres tú.




Dios, la idea de dios, ha matado a millones de personas a lo largo de la historia. Si no fuera tan trágico, sería gracioso. Toda esa gente muriendo por una idea, por un sueño creado por otro sueño: el ego. ¿Durante cuánto tiempo seguiremos estando ciegos? ¿Cuantas personas más tendrán que morir antes de que despertemos? ¿Cuántas culturas serán destruidas en nombre de DIOS? ¿Cuánto más será destruido el medio ambiente por la gente que cree que realmente no importa, porque todos iremos al Cielo cuando todo esto acabe? ¿No es esto una locura? Solamente el ego-mente podría haber creado una distorsión tal de la realidad y después llamarla "El Amor de Dios".

Tienes lo que hace falta, sin la ayuda de Dios, para despertar. Más allá del ego ilusorio, está la sabiduría. Ése es tu verdadero ser. Puedes seguir soñando y evitando la realidad o puedes enfrentarte a ella y empezar a hacerte algunas preguntas. Si tu intención es encontrar la verdad, la encontrarás. Pero si lo único que buscas es un poco de consuelo de esa locura que hoy llamamos nuestras vidas sólo encontrarás más sueños.

Basta con mirar un poco a nuestro alrededor para ver que, verdaderamente, estamos locos. Esto sólo lo pueden cambiar las personas que se interesen profundamente por la vida y la verdad, y que hacen lo que pueden por despertar. Uno a uno, podemos ir despertando y podemos ayudar a otros a despertar. Si no lo hacemos, hay pocas esperanzas para la vida en este maravilloso planeta.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

29 sept 2010

LA FALSA IDENTIFICACIÓN ES LA "ESCLAVITUD"


Cierto visitante formuló a Maharaj una pregunta, titubeando bastante. Después de decir que no sabía si su pregunta podía parecer muy elemental, expuso que si el problema de la "esclavitud y la "liberación" procedían, en esencia, del sentido de identificación con el cuerpo, ¿cómo y por qué se producía esta identificación? Añadió, además (quizá decidiendo que "una vez perdido, merecía la pena echarse al río"), que no entendía por qué tiene que tener uno siquiera un conocimiento espiritual, si al final de nuestra vida el resultado es el mismo, tanto para el jñani como para el ignorante: el cuerpo vuelve a los cinco elementos y la consciencia se convierte en nirguna.

Maharaj escucha a veces a los consultantes con los ojos cerrados, sobre todo cuando le hablan en marathi. Maharaj escuchó también a este visitante con los ojos cerrados, pero mientras escuchaba iba cambiando la expresión de su cara. Parecía severo, y pensé que iba a replicar diciendo: "¿Qué pregunta es ésa?" Pero la severidad se tornó en seguida en un gesto dulce y razonable, y Maharaj sonrió.

Empezó entonces a hablar con suavidad, con los ojos todavía cerrados. "Vamos a empezar por lo fundamental en la consciencia. Si no eres consciente el mundo no existe para ti, ya que no puedes conocer nada. Esta consciencia (en la que uno conoce el universo fenoménico) es todo lo que somos. Mientras estamos en el mundo fenoménico, sólo podemos percibir eso; no podemos ser eso-que-somos hasta que nos despertemos del sueño de lo fenoménico, comprendamos que el sueño es sueño y dejemos de conceptualizar y objetivizar. Éste es el principio esencial básico: el noúmeno es la sustancia, el fenómeno es simple reflexión... los dos son no-diferentes.
El punto siguiente que debes entender es éste: en el mundo fenoménico, cuando "tú" ves a "él", ambos son objetos que se ven mutuamente como apariencias en la consciencia. Pero entiende esto: no hay ningún sujeto que vea al otro como objeto. Sólo hay el acto de ver, que funciona como un aspecto concreto del potencial del noúmeno. Esto se aplica también a todos los demás actos de oír, tocar, gustar, etcétera. Todo ello es, en esencia, "funcionamiento".
Sigamos adelante. Este "funcionamiento" tiene lugar por medio de la física, del aparato psicosomático que como fenómeno, en sí mismo no es más que una manifestación y, por tanto, también es un aspecto del noúmeno, como la sombra lo es de la sustancia. Mientras no haya una entidad individual que pretenda tener libre elección de acción todo funcionamiento fenoménico tiene lugar espontáneamente y no surge la cuestión de la "esclavitud" y de la "liberación".



Pero lo que sucede es que el núcleo funcional de una forma psicosomático (podríamos llamarlo, a efectos de nuestro análisis, la consciencia "personal", a pesar de que la consciencia como tal no se puede dividir) se reviste de una subjetividad espuria como entidad separada, aunque en sí mismo no es más que un objeto, ya que el noúmeno es el único sujeto. Así se crea la pseudoentidad que se supone que nace, vive y muere. También se supone que esta pseudoentidad tiene autoridad independiente para elegir y decidir; y, con esta supuesta autoridad independiente, también se asume la responsabilidad de todo lo que sucede en el funcionamiento del mundo manifestado, es decir, los sufrimientos de este mundo, los pecados y los méritos esperados, y la consiguiente "esclavitud" y necesidad de "liberación".
¿No queda ahora clara la situación? Lo-que-somos se identifica erróneamente de manera relativa con lo-que-no-somos, y esto último es la pseudoentidad. La "esclavitud" surge de esta identificación. Es esta pseudoentidad la que sufre culpabilidad y esclavitud y la que busca liberación. "Yo" no puedo sufrir de ninguna manera, porque "Yo" no está dotado de ningún instrumento para experimentar sensaciones. Toda vivencia, agradable o desagradable, sólo la puede experimentar ese objeto fantasma, producto de una identificación errónea, llamado "yo".
Ahora, finalmente, comprende lo que sucede en el caso del jñani. El jñani ha apercibido la ilusión básica del universo manifestado, así como su papel aparente como fenómeno mientras éste sigue su viaje asignado de la vida, y "vuelve a casa" después. Parece como si viviera la vida como cualquier otro hombre, pero la diferencia significativa es que se ha desidentificado a sí mismo de la pseudoidentidad y por tanto, no padece sufrimientos.
En el caso de la persona ignorante, la pseudoidentidad (que es, en sí misma una ilusión) sigue por el mundo soñado, que es la manifestación, creyendo que es una entidad independiente con aparente voluntad. Y sufre, porque se ve envuelta en la noción de la causalidad, llamada karma, que incluye también el concepto del renacer.
Lo Nouménico Absoluto se manifiesta por medio de millones de formas que se crean y se destruyen a cada momento, y en este funcionamiento espontáneo no hay ningún lugar para el concepto de ninguna entidad. Por tanto, cualquier acción (positiva o negativa) que se base en el concepto de una entidad autónoma e independiente supone que no se han captado los fundamentos esenciales del Advaita. Mientras haya una pseudoidentidad que se considere a sí misma un buscador espiritual que trabaja para conseguir la "liberación", seguirá la "esclavitud". Debe percibirse de manera profunda, intuitiva, que el buscador es lo buscado. Cuando esto sucede, el buscador desaparece."


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


2 jun 2010

¿QUIÉN ES QUÉ? (segunda parte)


LA NATURALEZA DE LA CONSCIENCIA Y DE LA MANIFESTACIÓN

Cuando Maharaj nos pide que consideremos a la consciencia como el Dios más elevado y que le recemos pidiéndole orientación, da por supuesto, naturalmente, que seguimos identificándonos con nuestros cuerpos y considerándonos a nosotros mismos como entidades separadas con libertad de acción independiente. Pero el universo manifestado no puede entregar su secreto sobre esta base de la individualidad y de la libertad de acción. Por eso, dice Maharaj, rezad con sinceridad y con fervor a la consciencia, fuente de toda sensibilidad, para que se vayan soltando poco a poco estas ataduras de la entificación, permitiendo a la psique purificada recibir de la consciencia, del sadgurú, el secreto de su naturaleza verdadera.
El apego del ser humano al cuerpo como entidad separada se debe por completo al condicionamiento que recibe de sus padres, de sus mayores y de otros, desde los primeros instantes de su entendimiento, en el sentido de que él es el cuerpo concreto con un nombre concreto. Al cabo de muy poco, queda convencido sin ninguna duda de que él es el cuerpo que está dotado de la fuerza vital del aliento, inspirando y espirando continuamente, y de una consciencia o sensibilidad que aparece y desaparece según se alternan los estados de vigilia y reposo. En realidad, lo único que ha sucedido es que el noúmeno se ha objetivado en millones de formas (entre ellas la forma humana) como fenómenos que constituyen la manifestación total y su funcionamiento, y estos objetos fenoménicos se crean y se destruyen constantemente en el proceso de la manifestación, y ninguno tiene libertad alguna de acción. De hecho, por tanto, no se trata de que los diversos seres humanos posean cada uno una consciencia, sino que es la Consciencia la que posee los millones de formas a través de las cuales se puede objetivar el noúmeno. Si hay una comprensión clara y una convicción profunda del proceso de la aparición y desaparición continua de la manifestación, como ocurre en el caso del jñáni, entonces la consciencia se ve bajo una luz completamente distinta. ENTONCES, la consciencia en acción, es decir, los fenómenos, se ven como los instrumentos perecederos por medio de los cuales tiene lugar la manifestación; aunque, naturalmente, la manifestación no es distinta del noúmeno, sino que sólo el aspecto objetivo del noúmeno, el único sujeto.
Esto no lleva a la cuestión de por qué dice Maharaj que la consciencia está "limitada en el tiempo". La respuesta es que la Consciencia necesita una forma física para manifestarse, y la consciencia manifestada en esa forma sólo puede perdurar mientras perdure la forma física. La forma física está compuesta, sustentada y nutrida por los alimentos, que no son más que la esencia de los cinco elementos(la combinación de los fluidos vitales de los padres que provoca la concepción en el vientre femenino es, de suyo, la esencia de los alimentos consumidos por los padres). Cuando "muere" la forma física, el aliento sale del cuerpo y se disuelve en la conciencia inmanifestada. La consciencia dentro del cuerpo se halla, pues, limitada en su manifestación, en cada caso por el plazo de vida que se ha asignado a cada forma física y por tanto, está limitada en el tiempo.


Todo lo anterior se puede recapitular de la manera siguiente:

a) El ser humano individual considera la consciencia (con minúscula, adviértase) como parte de la dotación interior de su cuerpo que posee desde que nació. Por eso, en esta etapa Maharaj le dice que su existencia misma depende de su consciencia dentro del cuerpo. Su hubiera nacido sin esta consciencia, "él" habría sido arrojado y destruido como un troza de basura. Por eso, dice Maharaj, comprended que esta consciencia es el único "recurso" que puede servirle para comprender su naturaleza verdadera.

b) A continuación, Maharaj lo saca de la complacencia con que considera que la consciencia es su propiedad personal, diciéndole que él no es un individuo propietario de la consciencia, sino que, por el contrario, la Consciencia (con mayúscula, adviértase) es el aspecto objetivo manifestado de lo Absoluto inmanifestado, y es en ella donde aparece todo el universo, incluyendo los millones de seres humanos; y que, por tanto, él no es más que una parte minúscula de la manifestación total, y todo el espectáculo no es más que una ilusión.

c) Si se ha comprendido claramente esta situación también se percibirá que, mientras exista el cuerpo, nosotros no somos el cuerpo perecedero, el aparato psicosomático que sirve para que tenga lugar la manifestación, sino que somos la consciencia animadora que da sensibilidad al aparato físico. Sin embargo, cuando "muere" el cuerpo y la consciencia manifestada lo abandona y se funde con la consciencia inmanifestada, nosotros somo la Consciencia en reposo, la Conciencia Absoluta.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


16 ene 2010

EVOLUCIÓN ESPIRITUAL = PROCESO IMPERSONAL

Las distintas reacciones al mismo pronunciamiento de la Verdad conforman, en sí misma, el constante transcurrir de la evolución espiritual dentro del funcionamiento impersonal de la Totalidad. Los seres humanos individuales son simplemente los instrumentos a través de los cuales está ocurriendo esta evolución. Y esta evolución comienza cuando la Consciencia se identifica a sí misma como entidad separada al identificarse con cada individuo. La identificación prosigue a través de varias vidas, buscando el placer por medio de los objetos de los sentidos. Entonces, repentinamente, aparece en un organismo cuerpo-mente en particular el sentido de imparcialidad, la no-pasión por los objetos de los sentidos, y comienza el proceso de des-identificación, de búsqueda, que continúa durante varias vidas. Finalmente el proceso concluye en la desidentificación total con el organismo cuerpo-mente como entidad separada. La iluminación ocurre como un suceso impersonal dentro de la Consciencia, a través del instrumento conformado por un organismo cuerpo-mente en particular que ha sido concebido y creado como un organismo lo suficientemente evolucionado como para ser capaz de recibir la apercepción repentina. Es necesario comprender dos aspectos importantes de esta evolución espiritual:

a) La evolución es un proceso impersonal dentro del funcionamiento del Todo y, por consiguiente

b) ninguna entidad individual puede estarse preocupando por ser un hacedor independiente para lograr la iluminación.

La iluminación repentina sí produce cierto cambio en la perspectiva del organismo cuerpo-mente "individual", particularmente en el período entre lo que un sabio taoísta denomina la "iluminación y la "liberación". Incluso después de que ocurre la iluminación el individuo debe forzosamente continuar funcionando, durante el resto de su vida, como un organismo cuerpo-mente separado. Por supuesto que no puede haber una regla absoluta con respecto a los cambios que ocasionará el hecho de que la iluminación haya ocurrido. Por lo general, el individuo en cuestión continuará viviendo como vivía antes, pero no es totalmente improbable que su gusto por el placer sufra una sutil transformación. Puede que la gente halle que este individuo ya no es tan "buena compañía" como solía ser. Puede que él ahora disfrute más de su soledad. Este tipo de cambios están destinados a suceder ya que, aunque la identidad con el cuerpo individual debe continuar necesariamente para que el cuerpo cumpla sus funciones en la vida, el sentido de ser el hacedor, el sentido de ser una entidad separada está ausente. En otras palabras, aunque el individuo continúa viviendo su vida más o menos como antes, ya no se involucra personalmente con nada de lo que pasa. Sea lo que sea que pase puede que tenga una reacción inmediata, pero es totalmente superficial, como una suave ola en la superficie de un lago. Sea lo que sea que pase será presenciado, sin ningún sentimiento personal de participación o de estarse involucrando.

Ramesh S. Balsekar (Un Dueto de Uno)

NOTA: Quiero dar las gracias públicamente a Juan Carlos Acosta Redón por ofrecer a este blog sus estupendos Fractales. Podéis contemplar su obra en: http://fractalpolis.blogspot.com/