Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


Mostrando entradas con la etiqueta Trascender. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trascender. Mostrar todas las entradas

27 abr 2010

"PESCADO CON PATATAS"


EL DOLOR NO ES EL PROBLEMA

El problema soy yo.
¿Qué soy, en realidad, si no esta resistencia psicológica?
Entretanto, el dolor sigue su curso.


¿Quién puede aceptar que, independientemente de lo que afirmen las enseñanzas espirituales, este cuerpo está condenado a morir? Eso si no está fracasando ya. ¿Podemos aceptar que, en algún momento futuro, imaginario o no, padeceremos un insoportable dolor físico?

Hasta Jesús lloró cuando clavaron sus muñecas en la cruz.

Pero él sabía que eso también era Dios.

Nosotros hemos olvidado que, como una hermosa puesta de sol o el abrazo de un ser querido, el dolor físico también es Dios.

Este mensaje no tiene, pues, nada que ver con la negación ni con la trascendencia del dolor físico, porque eso es imposible. Este mensaje tiene que ver con la realización de que Dios está en todas partes, literalmente en todas partes. Sólo un individuo, es decir un "yo", podría pensar otra cosa. En realidad, "pensar otra cosa" es lo único que el individuo puede hacer.

Pero éste no necesariamente es un mensaje religioso, porque, en lugar de "Dios", podrías decir "Realidad", "Mente de Buda", "Tao", "Espíritu", "Lo que es", "Pescado con patatas" o millones de otras cosas.


Jeff Foster
(Más Allá del Despertar)


24 abr 2010

SEXO


CONOCER EL SEXO




Conocer el sexo significa liberarse de él trascenderlo. Pero incluso tras toda una vida de experiencias sexuales, la gente no hace ningún esfuerzo para comprender que la relación sexual les proporciona una experiencia fugaz del samadhi, una ventana que se abre a la superconsciencia. Esa es la gran fuerza del sexo, la raíz de la atracción hacia el sexo. Eso es lo que cautiva del sexo.

Con una actitud de meditación, coprenderéis esa experiencia pasajera que continuamente tira de vosotros. Y hay formas más fáciles de obtener la misma experiencia: la meditación, la práctica del estado de atención vigilante, el yoga. Todas son formas para obtener la misma experiencia, pero es fundamental saber que esa es la experiencia que nos atrae.

Un amigo mío me escribió para decirme que el tema sobre el que tratan mis charlas le resulta embarazoso. Me pedía que imaginara la incómoda situación de una mujer que asistiera con su hijo a mis conferencias, o de un hombre acompañado por su hija. Decía que no se debía hablar de tales cosas abiertamente. Le dije que no podía ser más ingenuo. Si una madre es sensata, debería compartir sus experiencias sexuales con su hija a su debido tiempo, antes de que su hija entre en el mundo del sexo, antes de que se extravíe por los erróneos senderos del sexo por falta de información y por inmadurez. Un padre respetable e inteligente compartirá sus experiencias con sus hijos para que no vayan por el mal camino, para que no se perviertan.

Pero lo paradójico de la situación consiste en que ni los padres ni las madres tienen una experiencia profunda del asunto. Como no se han elevado por encima del nivel del sexo, temen que si sus hijos oyen hablar del tema también queden enredados en el mismo nivel. Yo le pregunto a esas personas: ¿a quiénes habéis hecho caso para hebros enredado así? ¡Os habéis enredado vosotros mismos! A vuestros hijos les ocurrirá lo mismo; pero ¿no es posible que si vuestros hijos acceden a la comprensión, a la capacidad de pensar, que si se les dan los conocimientos se libren de malgastar su energía, que la conserven y la transformen?

Todos hemos visto carbón muchas veces. Los científicos dicen que es un proceso que dura milenios: el carbón se transforma en diamante y no existen diferencias químicas ni estructurales entre ambos. Un diamante es la manifestación transformada de un trozo de carbón. Un diamante es simplemente carbón.

El sexo es carbón y el celibato un diamante, el estado transformado del carbón. El diamante no es antagónico del carbón; es solo una transformación. Es un viaje que realiza el carbón hasta una nueva dimensión. El celibato no es lo opuesto al sexo, sino una transformación del sexo. Quien sea enemigo del sexo nunca logrará el celibato.

Para llegar a la dimensión del celibato...y hay que llegar, porque al fin y al cabo, ¿que significa el celibato? E celibato significa haber logrado que la conducta y los actos de una persona sea como la de un dios. Significa haber alcanzado la santidad. Y eso se consigue transformando nuestras energías mediante la comprensión.


Osho
(El libro del Sexo)


21 abr 2010

DESPERTAR


SEGUIR DESPERTANDO.


Muchos maestros lo equiparan con los sueños. ¿Has despertado alguna vez de un sueño placentero y te has vuelto a dormir porque querías seguir soñando? Te das la vuelta, te duermes otra vez, te vuelves a despertar y te das cuenta de que estabas soñando, aunque estás grogui y ni siquiera sabes si te quieres despertar. Mas adelante, a lo largo del día, estás mucho más despierto y lo ves todo con más claridad. La mayoría de los maestros espirituales siguen groguis aun después de un gran despertar espiritual. Se mueven hacia delante y hacia atrás, sin saber si quieren despertarse o no, pues perciben que eso implica un mundo totalmente distinto. Quieren despertar de lo malo y seguir soñando con lo bueno. Quieren, literalmente, dormirse de nuevo en sus relaciones personales, pues saben que si se despiertan del todo las cosas tal vez cambien de un modo inesperado.

Cuando estás grogui sientes que tienes que dejar muchas cosas, y no sabes bien si quieres despertarte o no. Pero cuando estás realmente despierto, sabes que es un sueño, y no quieres regresar. Si deseas ser totalmente libre, tienes que hacer el esfuerzo de despertarte del todo. Entonces dejarás de interesarte por lo que no es verdad y te interesarás únicamente por la verdad. El estado de sueño que implica separación, con todos sus disfraces, dejará de interesarte.

¿Quién controla el sueño cuando sueñas por la noche? Tú eres el soñador, el que tira de todas las cuerdas. Todos los personajes del sueño están convencidos de que ellos son los que están haciendo que las cosas sucedan así. Pero el soñador es quien lo orquesta todo. Cuando sueñas lo olvidas. El soñador trascendental es el que genera el sueño del mundo. Si quieres que la gracia no te abandone en el funcionamiento del mundo, tendrás que tener esto presente constantemente. Para regresar al mundo no necesitas dejar de lado la trascendencia, eso es un mito.


Toda esta idea de la integración y la creencia de que no podemos permanecer en la trascendencia sólo tiene sentido hasta que nos ponemos a examinarla y nos preguntamos si es cierto. Cuando observes tu propia experiencia y te preguntes cómo funciona la realización, empezarás a darte cuenta de que muchas de las cosas que decimos son una mera ridiculez: es como si un ciego se pusiese a mirar a otro ciego.

Lo que estás viendo, y esto a lo que llamas maestro, es tu propia creación, es tu sueño, lo estás creando en este preciso instante. Si te das la oportunidad de hacerte consciente, te darás cuenta de que lo estás creando y de que la separación entre la persona que escucha y la que habla es una mera ilusión. Si estás despierto, lo habrás visto claramente. Pero los condicionantes pueden arrastrarte de nuevo al sueño. No importa. Debes seguir cuestionándote el sueño.

Algunas veces experimentamos un flechazo con alguna experiencia inusual, pero nos perdemos algo más profundo: comprender quién la origina. Tenemos que preguntarnos: "¿Por qué he recibido esa percepción?". Cuestiónatelo. La curiosidad y la búsqueda son importantes. Si tienes una experiencia trascendente es para que te aferres intuitivamente a la Verdad, que es lo que las cosas realmente son. En términos espirituales, la pregunta "¿qué soy? es lo que nos lleva al núcleo de las cosas.


Tú eres inteligencia infinita, pero debes ser lo suficientemente serio para descubrir lo que es verdad por ti mismo. Para hacerlo, tendrás que abrirte a la posibilidad de que todo lo que has estudiado sea un error. Si no, ¿cómo podrás descubrir lo que en verdad es? Cuando te abres del todo, la Verdad se vuelve totalmente obvia. La personas que son espirituales creen que la Verdad siempre está oculta. Pero no está escondida. Lo que se pone en medio es la idea de esta verdad. Descubre el lugar de lo que en verdad es. Lo único que existe es el Uno, que se manifiesta bajo la forma de todas las cosas. Reflexiona y medita sobre esto hasta que lo comprendas del todo. Despierta a lo que eres.


Adyashanti
(La Danza del Vacío)


29 ene 2010

LA VIDA ES UN JUEGO


Esto es lo único que existe, aunque nos pasemos la vida buscando algo más, de mil y una formas distintas.


Y esto, ¿qué es?

Visiones del presente, sonidos del presente, olores del presente, pensamientos del presente... Recuerdos del pasado desde el presente, ideas en el presente de lo que pueda traer el futuro... Deseo presente de una solución definitiva a los problemas, de placer permanente, de felicidad permanente... Ideas en el presente de mí mismo, de mis logros y mis fracasos, de lo difícil que ha sido mi vida y de todos mis problemas... Respiración en el presente, el corazón que late en el presente, facturas de gas amontonadas en la mesa de la cocina en el presente, el maullido del gato en el presente, los gritos de los niños en la calle en el presente, dolor en el pecho en el presente, anhelo en el presente por algo más que esto, sensación de frustración en el presente por no acabar de conseguirlo, deseo en el presente de liberarme de todo esto definitivamente...

Fíjate en cómo juegan los niños: para ellos -o al menos ésa es la sensación que da-, la vida es un juego, un gigantesco parque infantil en el que todo es fascinante, y no dan la impresión de desear escaparse de la vida y de todos sus problemas, de ascender a alguna dimensión superior o más espiritual. Sin embargo, al parecer, los adultos nos pasamos mucho tiempo intentando escabullirnos del juego de la vida y de todo el sufrimiento que entraña, inevitablemente, el hecho de ser una "persona del mundo". Las formas de evasión más habituales, son la bebida, las drogas, el sexo, el dinero y la meditación.

Como es obvio,gran parte de la espiritualidad tanto tradicional como contemporánea se dedica en gran medida a satisfacer ese mismo deseo. No obstante, lo que se consigue al tratar de saciar dicho deseo es reforzar la idea de que, efectivamente y para empezar, existe un individuo que desea evitar el sufrimiento.

Se sugiere la posibilidad de que quizás lo único que exista sea la apariencia de la vida en el momento presente, sin un individuo en su núcleo que no consigue evadirse por mucho que quiera. En efecto, el individuo es una simple apariencia más en el juego, no es algo que necesite ser aceptado o rechazado, ni trascendidos o negado, sino algo que aparece junto con todas las demás visiones, sonidos, olores, pensamientos y sentimientos.

Este mensaje es muy sencillo, muy evidente. El individuo -el buscador, el sufridor, el fabricante de candelabros- sencillamente aparece como un personaje más en el teatro de la vida y, con él, puede que surja el deseo de evadirse de la vida, lo cual no es más que otra simple apariencia, otro personaje más de la narración.

Y todo esto es perfecto, sin necesidad de que nadie lo acepte o lo rechace, lo trascienda o lo niegue. No hay ningún inconveniente en sufrir, no hay ningún inconveniente en buscar algún tipo de iluminación o liberación espiritual precisamente porque, para empezar, el individuo no existe. "Una persona como núcleo de todo" sólo es otra apariencia, otra creencia, otro papel del guión.

Pero no me malinterpretes: no estoy diciendo que debamos desentendernos de nuestras creencias. No hay ningún inconveniente en tener creencias porque, además, la necesidad de destruirlas o trascenderlas sería, simplemente una creencia más. Por esta razón, lo que digo, no aportará al individuo -es decir, a tí- ninguna creencia nueva ni tampoco intentará destruir ninguna de las creencias que tenga en la actualidad. Para que exista la liberación, no hace falta negar ni rechazar nada porque, en este preciso momento, al tiempo que la vida continúa, la liberación ya existe desde siempre y todo lo que hagamos para alcanzarla es sencillamente una insensatez aunque, eso sí, una insensatez perfectamente aceptable.

Ahora mismo no hay nadie aquí que dirija este espectáculo, ahora mismo no hay nadie aquí que sufra, ahora mismo no hay aquí nadie que anhele liberarse. Lo único que existe es la apariencia de todo eso en el presente. Simplemente esto, nada más. ¿Es tan sencillo, es tan evidente!

El corazón late, pero no eres tú el que lo hace latir. La respiración sucede por sí sola y no eres tú el que la causa. Se oyen sonidos en la habitación, pero no eres tú quien los produce. Se sienten dolores, pero no eres tú quien los causa.

La alegría surge sin que tú lo puedas evitar.

El sol sale y se pone; las flores brotan, se marchitan y mueren; pero tú no estás a cargo de todo este mundo onírico. El juego de los opuestos se representa por sí solo y hay un silencio indetectable que lo abarca todo continuamente y que permite que todo surja exactamente tal y como es.

La totalidad del mundo brota en este espacio vacío, en esta inmensidad sumamente desprovista de toda individualidad y solidez, pero que abraza la individualidad y la solidez como una madre abraza a su recién nacido.

El secreto está ahí, en el latido de tu corazón, en tu respiración, en las visiones, en los sonidos y en los olores que se manifiestan justo donde estás, ahora mismo.

El secreto está aquí. ¿Lo ves?

Además, parar liberarse no hace falta ni reconocer nada lo dicho hasta el momento ni comprenderlo intelectualmente, a diferencia de lo que nos suelen decir los maestros espirituales. No es necesario comprender ninguna de estas palabras. No hay nada que "recibir", nada que trascender, nada que alcanzar. No comprenderlo, no "cogerlo", no lograrlo no son más que apariencias en el juego de la vida ni mejores ni peores que lo contrario. Y todos los pares de contrarios quedan resueltos en esto.

Más allá de las creencias o de la usencia de éstas, más allá de todo lo que puedan afirmar las palabras, más allá de todo lo trascendente, siempre existe esto, ahora y siempre.

Jeff Foster (LaVida Sin Centro)