Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


Mostrando entradas con la etiqueta Religión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Religión. Mostrar todas las entradas

5 mar 2012

BREVE HISTORIA DE LA NO-ESPIRITUALIDAD


Sabía que la visión moderna del mundo había comenzado justo después de la caída del periodo histórico conocido como "oscurantismo medieval". En aquellos tiempos la ciencia no existía en Occidente, no se puede hablar de que existiera el pensamiento independiente y se sabía muy poco de las causas naturales. Los miembros de la poderosa Iglesia católica mandaban en la mente de las personas y decretaron que todos los eventos que ahora consideramos como naturales dependían únicamente de la mano de Dios, incluyendo el nacimiento, todos los retos y los obstáculos en la vida, la muerte y lo que siguiera a ella (Cielo o Infierno). Los eclesiásticos se autonombraron interpretes exclusivos de la voluntad divina. Y lucharon con denuedo durante siglos para descalificar cualquier opinión contraria.

Sin embargo, comenzó el Renacimiento, motivado por la creciente desconfianza en los eclesiásticos y por una conciencia creciente que daba a entender que el verdadero conocimiento del mundo que nos rodea estaba deplorablemente incompleto. Pronto llegaron otras influencias: la invención de la imprenta, un mayor interés por las filosofías de los antiguos griegos y los descubrimientos de los astrónomos como Copérnico y Galileo, que contradijeron la astronomía a la que se adhería la Iglesia.

Al llegar la Reforma protestante -un rechazo directo a la autoridad papal- las estructuras del mundo medieval comenzaron a caer y con ellas cayó también la visión tradicional de la realidad humana.

Ése es el momento en el que comienza la Era Moderna. Durante siglos el clero había dictado un propósito estrictamente teológico para la existencia y los eventos naturales. Y cuando esa visión de la vida llegó a erosionarse por completo, se dejó a los seres humanos en una profunda incertidumbre existencial, especialmente en lo relacionado con la espiritualidad. Si el clero (que siempre había dictado las reglas de la realidad espiritual) estaba equivocado, ¿dónde hallar la verdad?.

Los pensadores optimistas de la época dieron con una solución. Seguiríamos el modelo de los antiguos griegos. Encomendaríamos a la ciencia la labor de investigar este mundo repentinamente nuevo en el que nos hallábamos. Y, llevados por el entusiasmo del momento, incluimos en la encomienda nuestras preguntas espirituales más profundas, como nuestra razón de ser en el mundo, la vida después de la muerte y el destino de la humanidad.


Con este nuevo mandato la ciencia se encargó de mirar el mundo de forma objetiva y de informar sobre lo observado. Con el paso de los siglos logró un mapa maravilloso de las realidades físicas de la naturaleza; el mapa incluía temas que iban desde el movimiento de las galaxias y de los planetas a la biología de nuestros cuerpos, pasando por la dinámica de los sistemas climatológicos y los secretos de la producción de alimentos. Nunca logró recompensarnos con un análisis objetivo de nuestra situación espiritual.

En este momento crucial tomamos una decisión crítica de corte psicológico. A falta de respuestas existenciales optamos por dedicar nuestra atención a otra cosa. A la espera de las respuestas existenciales nos dedicamos a asentarnos en este mundo nuestro y a procurar la mejora de la humanidad. Abatimos nuestra incertidumbre al procurar que nuestro mundo laico tuviera mayor abundancia y fuera más seguro.

Y eso es justamente lo que hicimos. En los siguientes siglos se logró la mayor abundancia material que el mundo ha registrado. Pero aun cuando dedicamos nuestra energía a la mejora de la circunstancias físicas, mientras seguíamos esperando respuestas espirituales de la ciencia, ésta cada día se alejaba más de este mandato original.

De hecho, con el paso de los siglos, la ciencia se ocupó cada vez menos de los aspectos espirituales. En cierto sentido, estas preguntas habían sido víctimas del éxito de la ciencia en el dominio de lo físico. Cuanto mayor era el éxito de la ciencia al explicar el mundo externo -y conforme creó nuevas tecnologías que incrementaron el nivel de seguridad de la población- menor importancia se atribuyó a las cuestiones espirituales. Los científicos comenzaron a pensar que era  mejor dejar los asuntos más profundos a las religiones: "Nosotros nos dedicaremos al mundo físico".

Cuando las teorías de Newton comenzaban a filtrarse en la ciencia, el desprecio del mundo espiritual era casi completo. Newton estableció la matemática que definía el universo como una entidad que funcionaba enteramente por sí misma, siguiendo leyes mecánicas básicas, de manera predecible, igual que una máquina gigante. Ahora podía hablarse del universo desde una perspectiva laica. Dios no movía las estrellas en el cielo. Lo hacía la gravedad.


Esta visión moderna, laica y materialista nació y fue apoyada por la ciencia para luego exportarla al planeta entero. La idea de Dios o de una experiencia espiritual más profunda parecía ahora no sólo innecesaria sino improbable. Y en cuanto a las evidencias de una realidad espiritual -los estados superiores de conciencia, la Sincronización, las premoniciones, la guía intuitiva y las experiencias de la vida después de la muerte- resultó muy cómodo calificarlas como alucinaciones patológicas o engaños religiosos, y así se eliminaron del debate estas cuestiones por completo. incluso muchas instituciones religiosas que tenían el problema de una congregación en constante disminución se orientaron hacia actividades laicas y sociales en lugar de discutir la experiencia espiritual genuina.

Y los individuos terminaron siguiendo el ejemplo de la ciencia y otras instituciones. El mundo parecía tan normal y manejable que se tenía la impresión de que las preguntas de corte espiritual eran ya innecerarias. Poco a poco fuimos expulsándolas de nuestra conciencia cotidiana también.

"Dedícate a trabajar duro", nos decíamos, "y concéntrate en mejorar tu vida. Disfruta de todas las bondades de lexistencia moderna. Olvídate de si conocer el sentido de la vida te aporta una guía para el camino o conlleva relaciones más profundas con los demás. Concéntrate en las cosas de todos los días y te sentirás bien hasta el final. Si el tema de la muerte te preocupa o si las preguntas sin respuesta se acumulan en su mente, dedícate a actividades triviales hasta que los pensamientos y las inquietudes desaparezcan".

Sabía que precisamente en este momento éramos capaces de ver la verdad psicológica de nuestra historia. Dispusimos que la ciencia descubriera la verdad de nuestra existencia espiritual y al fracasar ésta, nos dedicamos a mejorar las condiciones materiales. Luego, de forma gradual, todos olvidamos aquello que estábamos esperando. Poco a poco nuestra preocupación se convirtió en una obsesión psicológica en toda regla.


Al igual que sucede con cualquier conducta obsesiva diseñada para reprimir algo -en nuestro caso, las respuestas acerca del verdadero propósito de la vida-, se requiere todavía más actividad frenética para evitar que recordemos lo que nos persigue y asusta.

Cuando la visión del mundo de la modernidad llegó a su punto de máxima influencia (en algún momento a finales del siglo XX), dicha conducta obsesiva había ayudado a alentar las carreras de docenas de psicólogos existencialista, quienes se encargaron de trazar el mapa de una gran variedad de conductas que usamos los hombres para no despertar a la verdad: trabajar de manera compulsiva, ir de compras, decorar, ordenar, comer, apostar, drogarse, tener sexo, fumar, correr, hacer ejercicio, chismorrear, ver programas sobre celebridades o deportes, y las infinitas actividades que derivan de la necesidad de reconocimiento por parte de los demás: nuestros quince minutos de fama.

Podemos encontrar estas obsesiones en todas partes. Y entre éstas se incluye la más irónica compulsión de todas, especialmente en los últimos años: el fanatismo religioso en el que las personas se mantienen dormidas, ajenas a la experiencia espiritual real al concentrarse únicamente en las doctrinas y las trampas de una religión particular, hasta el punto de tratar de forzar a los demás a creer en los postulados.

Por fortuna y con el paso de los años hemos comenzado un lento despertar. Durante las últimas décadas algo parece haber irrumpido en la psique humana. ¿Por qué? Quizá porque la resistencia natural de la represión se agotó o por los esfuerzos que teóricos del potencial humano realizaron en las décadas de 1970 y de 1980. Otra razón puede ser la máxima influencia que la generación del baby boom, por una cuestión estrictamente cuantitativa, alcanzó en la década de 1990, pues ellos cuestionaron todos los aspectos de la cultura humana.

En cualquier caso, nuestra preocupación por la vida material empezó a derrumbarse. Igual que los hombres en peligro de morir ahogados tratan de alcanzar la superficie, nosotros empezamos a tratar de respirar el aire de un sentido más noble. Desde entonces, con sus comienzos en falso y errores, un mayor número de personas han podido avistar un nuevo mundo de maravillas a su alrededor.


James Redfield
(La Duodécima Revelación)




26 jun 2011

VIDA


Todo lo que hay es la Consciencia. Cuando la Consciencia-en-descanso se pone en movimiento surge la manifestación. El funcionamiento de la manifestación es la VIDA, tal como la conocemos. Nada puede ocurrir en la vida, a menos que sea la voluntad de la Fuente o Consciencia.




Cuando se pierde la fe en la voluntad de Dios -¡incluso esto sería la voluntad de Dios!- entran en juego la benevolencia y la compasión. Cuando se pierden la benevolencia y la compasión, surge la moralidad con sus "haz esto" y " no hagas aquello". Cuando se pierde la moralidad, entran los dogmas religiosos. Como la religión es la cáscara y no el meollo de la fe en Dios, comienzan las guerras religiosas.


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)

15 mar 2011

EVA ILLOUZ EN LA CONTRA DE LA VANGUARDIA


Eva Illouz, filosofa; decostructora de la autoayuda, la psicología y las nuevas religiones.





Durante siglos, el ideal del hombre culto era el equilibrio.
¿En qué sentido?
Lograr la ausencia de emociones intrusas en la paz del alma. Si las dominabas, alcanzabas la ataraxia.
Y si no, eras un esclavo de tus pasiones.
El cristianismo transforma ese ideal de la paz interior en el de “la paz de Dios”; y las pasiones, en pecados. Y va un punto más allá en cuanto a reprimir el sexo. Ahora ya no se trata de no practicarlo: eso es fácil...
¡Qué me va a contar!
El cristiano debe conseguir no desearlo. Y eso requiere un cambio profundo en su conciencia, que es lo más importante de su vida.
Entonces el dinero era un pecado más.
Hasta el protestantismo, que da una vuelta de tuerca materialista a ese ideal; ya no se trata de dominarse y contemplar a Dios en la pobreza; para ser bueno y feliz debes trabajar duro y ser honesto y así llegarás a rico, que equivale a ser santo. Y, con esa moral victoriana, Inglaterra conquista el mundo.

La cultura del esfuerzo que hoy revive.
Siempre vuelve en las refundaciones del capitalismo como la que ahora vivimos. Esa moral victoriana niega la buena suerte, porque, para un buen hombre, la buena suerte sólo es el fruto del trabajo duro de cada día.
Y habría que tener algún talento...
El talento supone haber tenido la fortuna de nacer con él, y la moral victoriana sólo reconoce lo ganado con esfuerzo y honestidad.
Siempre recompensados... En el cine.
Se trataba de que aceptaras el orden establecido, y, a cambio, te brindaban la ilusión de que había una escalera social para que cualquiera –con o sin talento o apellidos– que sudara lo suficiente llegara a ser rico.
¿Y usted no cree en ese esfuerzo?
Yo creo en la historia, que muestra la cantidad de casualidad y a menudo desvergüenza requeridas para amasar fortunas. Después, el mito lo forjan los ganadores, que suelen preferir que se les admire por sus méritos personales que por su suerte, porque, como ellos, puede tenerla cualquiera.
¿Por qué vuelve esa moral victoriana?
Porque el colapso financiero ha puesto en evidencia que quienes manejan el sistema hacen trampas y aun así al fin acaban ganando. Y eso hace sentirse idiotas a quienes no las hacen y van a trabajar cada día.
También hay quien disfruta su trabajo.
Para controlar y regenerar el sistema deben volver a convencernos de que si trabajamos duro, tendremos recompensa. Por eso ahora resucitan la cultura del esfuerzo para neutralizar la de casino y la del favor político, que acaban de demostrar que sí son efectivas.
¿Y dónde está la felicidad?
En el XIX estaba en la honradez y en la riqueza, hasta que el psicoanálisis y la psiquiatría, que hasta entonces sólo se habían preocupado de los enfermos mentales, crean una categoría genial: los neuróticos. Y en los 70 democratizan la enfermedad mental.
Ya puedes ir al psicólogo sin estar loco.
Neurótico es cualquiera que sufra un conflicto interno. Es una gigantesca operación de marketing sanitario: si te enamoras de una chica, pero no te conviene, tienes un conflicto y tal vez una neurosis; o si te peleas con tu padre o los vecinos o con tu perro..., tienes conflictos y eres un neurótico.
Y tal vez necesites medicación...
Antes que las píldoras, los psicólogos conciben otro provechoso invento: la autorrealización. Ya ni siquiera necesitas un conflicto para ir a terapia. Ahora, basta con que no te "sientas realizado" para cobrarte la visita.
O al menos para venderte su librito.
Cualquiera puede pagarse ese libro que le ayude a realizarse. Y entonces aparece toda una narrativa –en su mayoría, banal– para ayudarte a realizar “todo tu potencial”.
Género en auge.
Si trabajas mucho, eres workahólico y necesitas ayuda, pero si trabajas poco y no eres ambicioso, también necesitas ayuda, porque te falta autoestima... Debes ir a terapia.
Y se titulan por miles los psicólogos.
Nuestra vida se ve invadida por su palabrería: si te gusta el sexo y lo practicas sin cesar, eres sexoadicta y tienes miedo al compromiso; pero si, en cambio, te enamoras perdidamente de alguien y le eres fiel, eres dependiente e insegura de ti misma.
¡Qué estrés!
El gran cambio respecto a san Agustín o la moral victoriana es que hoy tu objetivo es inalcanzable: está siempre en movimiento.
Y la cartera, tras él...
Te convencen de que debes estar toda tu vida “trabajándote” y para ello necesitas guías, terapia, libros, consultas, pastillas...
¿Y si vas a tu bola y punto?
Somos humanos y requerimos de marcos de referencia e instituciones, pero, como están en crisis, sólo nos queda la psicología para buscar algo de coherencia. Así que ellos siguen ganando. Y ahora, con pastillas: se muere un familiar, te las dan para superar el luto; te abandona la pareja, igual. Llorar, que era lo más natural del mundo, hoy es un trauma que debe tratarse a pastillazos.
Se han medicalizado los sentimientos.
Y las carreras. Un profesional ahora debe lograr lo imposible: ser cordial con sus compañeros, pero competitivo; buen jefe, pero también buen amigo; ser simpático, pero no demasiado, porque sería débil... Ni muy enérgico, porque sería autoritario. Por eso también necesita coaching psicológico.
¿Y si te aceptas como desastre?
Siempre habrá gurús dispuestos a ayudarle: esté tranquilo.


Lluís Amillet
(La Contra de la Vanguardia)
14/03/2011


8 mar 2011

PONTE SERIO


La espiritualidad es importante, pero vivimos en un mundo que se está desmoronando y tenemos que hacer algo al respecto si queremos tener tiempo para evolucionar más allá del ego. El despertar no es sólo para ti; es para toda la vida que hay en el planeta. Si no producimos una verdadera transformación en nuestra especie, pronto ya no tendremos especie, y es posible que nos llevemos con nosotros a todas las demás.

Todos tenemos una gran responsabilidad en lo que ocurre en la vida de este planeta, No desde el sueño del ego, que siente que está haciendo algo bueno por alguna causa, sino comprendiendo que somos uno con toda la vida. Al comprenderlo, hacemos lo que es mejor para todas las formas de vida de una manera natural.

Una oye a muchos maestros espirituales decir que no somos responsables, y es cierto que no hay nadie a quien hacer responsable, pero la Sabiduría tiene su propia acción. Cuando uno despierta conserva tanto la capacidad de ver a través del ojo de la Sabiduría como algunos restos de vida condicionada. Dejamos de estar perdidos en ese condicionamiento, pero éste sigue estando ahí en una gran parte de nuestra relación cotidiana con la vida. El simple hecho de utilizar las palabras que utilizamos ya es un condicionamiento.


Algunos maestros hablan de que nada existe, de que todo es un sueño; sin embargo, se preocupan por cuentas que hay que pagar, conducen un coche, hacen al menos tres comidas al día y disfrutan del sexo. Nada existe que sea como las ideas que tenemos en la mente. Ése es un proceso ilusorio en el que el ego tiene un dominio imaginario sobre lo que aparentemente somos. Sin embargo, aquello que percibimos sigue existiendo, incluso si lo vemos como una imagen holográfica ilusoria. No podemos simplemente ignorar lo que está ocurriendo en nuestro planeta. Una gran parte del despertar de la mente es ver la realidad tal cual es ahora. Meter la cabeza en un agujero espiritual o religioso y seguir ciegos a lo que está ocurriendo nos llevará a todos a la tumba.
La codicia de nuestro gobierno y de las grandes empresas está destruyendo el medio ambiente. Con una absoluta despreocupación por la vida futura, continúan contaminando y destruyendo todo lo que se interpone en su camino. Ambos son un ejemplo perfecto del proceso del ego. Funcionan desde un continuo estado de inseguridad. Ese estado de inseguridad les permite justificar cualquier cosa que deseen hacer. Lo que el ego quiere es el control y esto se aplica igualmente a gobiernos y corporaciones. Ciertamente, las religiones organizadas son otro gran negocio con los mismos problemas de control que tienen los gobiernos.
En la mayoría de los casos, al gobierno le resulta fácil controlar a la gente. Utiliza con nosotros los mismos viejos juegos del ego. Crea temor en las masas, promételes seguridad y dales la esperanza de que algún día serán tan ricas como los propios gobernantes, y las personas pasarán por cualquier aro que pongas delante de ellas. Utiliza el patriotismo, agita la bandera y la gente estará dispuesta a matar en nombre de su país. Las empresas utilizan este método tanto como los gobiernos. No hay un punto donde acaben éstos y empiecen los grandes negocios. Son lo mismo. Los negocios controlan al gobierno y éste controla a la gente. (...)


Esto debe acabar y eso sólo puede ocurrir cuando la gente despierte de verdad. No sólo ecológica y políticamente, sino también espiritualmente. No podemos luchar contra los gobiernos y mejorar las cosas. Hacerlo sería caer en los mismos juegos de guerra que ellos han utilizado con todos los demás. Tenemos que ver la verdad y compartir lo que vemos con todo aquel que quiera escuchar. Sin embargo, lo más importante que debemos ver es la ignorancia que existe en nosotros mismos y ser conscientes de que nosotros también intentamos controlarlo todo en nuestras vidas para sentirnos seguros. Los gobiernos son meramente una expresión mayor de lo que todos, como egos, llevamos en nuestro interior. Cuando despertemos, ya no podrán seguir mintiéndonos, ya no buscaremos seguridad fuera de nosotros mismos y actuaremos impulsados por el amor. Sólo entonces veremos cuál es nuestra verdadera relación con toda la Vida.

Éste es un asunto muy serio, más que cualquier otro. Significa la vida o la muerte para nosotros. Si piensas que estoy siendo excesivamente dramático, no tienes más que echar una mirada a lo que ha estado ocurriendo en el mundo en los últimos cien años y cómo se ha estado intensificando últimamente. Todos sabéis que lo que estoy diciendo es verdad y que no va a cambiar por sí solo. Cada uno de nosotros tiene que ver esto claramente y, a partir de esa visión, tendrá lugar la acción. Es posible que te sientas incapaz de realizar cualquier cambio en el mundo exterior, pero puedes hacer algo más importante en el interior de tu propio ser. Es ahí donde reside el núcleo del problema. Puedes realizar un cambio revolucionario en tu interior. No tú en cuanto ego, pero al ir más allá de tu propio sueño podrás ver claramente la pesadilla que el ego ha creado en el mundo. La solución está en manos de cada uno de nosotros. En este mismo momento.


Melvyn Wartella.
(Ego, Evolución E Iluminación)

20 sept 2010

EXISTENCIA APARENTE


Este instante es el único lugar en el que emergen todas las cosas y nada puede aparecer si no lo hace ahora. Cualquier idea que tengas de ti mismo sólo puede emerger en este instante.

Todos los sonidos son sonidos presentes, todos los sentimientos son sentimientos presentes y todos los pensamientos son pensamientos presentes.

Y aunque nunca pueda ser capturado en palabras, nos pasamos la vida tratando de hacerlo. En este momento, "tú" (es decir lo que crees ser) sólo existe como pensamiento, lo que significa que ahora, en este mismo instante, "tú" no existes. Eso fue, precisamente, lo que vi (aunque nadie lo viera) en ese día lluvioso. El individuo sólo tiene una existencia aparente, no es más que un cuerpo de pensamiento que emerge en el momento presente. El individuo no "existe" como lo hace este árbol o esa flor, jamás puede tener esa solidez, esa certeza o esa forma concreta y definida. Nosotros carecemos de fundamento y flotamos en el océano de la nada. Como dijo Sartre, siempre estamos escapando de nosotros mismos, esforzándonos denodadamente en apresar lo que llamamos "yo" para acabar con un puñado de nada.

Y eso genera una gran ansiedad, porque en algún lugar en lo más profundo de nosotros, sabemos que nuestra realidad se asemeja a la de los castillos de arena. Por ello nos empeñamos en asentar cimientos, en echar raíces, en anclarnos, en aferrarnos a las cosas, en identificarnos con nuestro trabajo, con los demás, con las ideas, con los ideales y con las ideologías, con la expectativa desesperada de que todas esas cosas nos salven y nos proporcionen el ansiado fundamento del que carecemos. Nos identificamos con las creencias, los ídolos, los dioses y las religiones hechas a imagen del hombre, pero todas las creencias existen en la sombra de la duda, lo que no puede sino generar más ansiedad, porque, por debajo de todo tememos que aquello a lo que más nos aferramos acabe disolviéndose. Los budistas siempre han dicho que toda forma es impermanente. Por ello nos aferramos con más intensidad poniendo en marcha un círculo vicioso que da vueltas y más vueltas hasta el momento de la muerte.

Pero lo que se vio ese día de otoño trasciende nuestros frágiles intentos de anclarnos. Lo que ese día se reveló es el secreto de que , en realidad, no existe ningún secreto. Lo que se vio ese día es la evidencia última de que ya estamos anclados en algo que nos trasciende. Siempre estamos anclados en el momento presente, en el Dios que se encuentra más allá de Dios, en lo divino, por más que todo lo que hagamos de por sentado que no lo estamos. Todo lo que hacemos para estar más presentes y para estar más cerca de Dios no hace sino intensificar nuestra alienación de la Fuente. El secreto que tan desesperadamente buscamos a lo largo de nuestra vida se halla ya frente a nosotros y lo divino ya está presente en las cosas más ordinarias de la vida.

Dios siempre está con nosotros. Y eso no es algo que podamos "lograr", porque ya es. Ésa es, en realidad, la esencia misma de la vida.


Jeff Foster
(Más Allá Del Despertar)


6 ago 2010

DIOS POR TODAS PARTES


En vano buscas a Dios porque Lo tienes delante de ti, dentro de y siendo las cosas de este mundo. Alarga tu mano: ahí está la mano de Dios. Mira tus piernas: son las piernas de la divinidad. Ese pájaro que se acaba de posar en esa rama, ¿de verdad crees que eso no es manifestación de Dios?

¡Mira! ¡Mira a tu alrededor! ¡Dios está en todo! Un Dios que no esté en todo es un Dios pequeño, un Dios de la mente, un Dios de creencias, religiones, pensamientos. ¿Acaso eso no se llama idolatría? ¿Acaso no se trata de un mero ídolo fabricado por la mente, fabricado por el hombre?

¡Deshazte de todo eso! Deshazte de todas las religiones, regresa a este momento y contempla al Dios que llevas buscando toda tu vida. Regresa al Ahora constituye la verdadera adoración, la verdadera oración, la verdadera meditación, la verdadera fe, porque sólo a Dios se Le puede ver, sentir, oír y experimentar ahora. ¿Sientes cómo respiras? ¿No es Dios el que respira a través de ti? ¿Sientes cómo te palpita el corazón dentro del pecho? ¿No es eso obra de Dios? ¿De verdad necesitas un futuro para poder encontrarlo? ¿No está contigo ahora mismo? ¿No te está mirando directamente a los ojos?


San Agustín
(Dios Me Es Más Íntimo Que Yo Mismo)


10 jun 2010

GURUJI SRI VAST EN "LA CONTRA"


Guruji Sri Vast, maestro espiritual

"Vivimos atrapados en solucionar problemas"

Tengo 40 años físicos. Nací en el sur de India y vivo entre Suecia y Pondicherry. Casado y con dos hijos de 10 y 8 años. Estoy licenciado en Arquitectura, pero desde niño soy un maestro espiritual. No profeso ninguna religión, somos seres libres y espirituales

Desde los 8 años fui educado para ser un guía espiritual.

¿Por qué?

Me desmayaba, podía pasar un día inconsciente. Los médicos no tenían respuesta, pero mi percepción fue cambiando. Es lo que en India llaman una experiencia samadi.La gente comenzó a explicarme sus problemas y a pedirme consejo. Y mi familia me dejó libre, no me domesticó.

¿Qué significa eso?

Desde niños se nos aleja de la inteligencia natural, de manera que cuando somos adultos acabamos teniendo mucha información pero pocas experiencias. Y creo que eso es lo peor que le puede pasar a la humanidad.

Cuénteme.

El intelecto acumula información, te lees tres libros y escribes el cuarto, no hace falta experimentar. Y la inteligencia natural es la que te permite sentir lo que estás viviendo, no se basa en el pasado. Por ejemplo: tenemos dos sillas idénticas que valen lo mismo; en una pone "fabricada en Alemania" y en otra, "fabricada en China". ¿Cuál escogemos?

Ahora ya le entiendo: la alemana.

... Porque tenemos introducida en nuestro cerebro la información de que esa es mejor. ¿No sería preferible sentarse, probarlas, guiarnos por nuestra propia experiencia? Nuestras relaciones se basan en esa información que se nos introdujo en el pasado y no en lo que vivimos en el presente.

Usted no es un hombre religioso.

La religión nunca le ha dado al hombre la oportunidad de ser él mismo.

¿Cuál es la alternativa?

Considerar a los humanos como individuos y no como una masa que paga impuestos, compra, consume y funciona para que la sociedad funcione. Enseñamos a los niños a ver el mundo con ojos de adulto, corregimos su propia visión de las cosas, les arrebatamos su mentalidad y les inculcamos el mundo de los adultos.

... Y así perpetuamos un prototipo humano.

Por un lado hemos creado pobreza, guerras, calentamiento global, nuevas enfermedades... y por otro, tecnologías para combatirlo.

¿Y qué propone?

La naturalización del ser humano, en vez del adiestramiento. Vivir la vida en esencia, porque vivimos a través de nuestras diferencias, siempre comparando para, al final, querer todos lo mismo: graduarnos, encontrar un buen trabajo, casarnos, tener una bonita casa, hijos y un perro... ¡Pero la vida es mucho más que eso! Así vivimos atrapados en solucionar problemas, no pasamos del estadio de la supervivencia.

... Con más comodidades.

No podemos tratar a la humanidad como un problema que tiene que ser resuelto, debemos cambiar la perspectiva. Es como ir por una autopista a mucha velocidad sin estar seguro de si estás en el camino correcto.

Mejor parar y mirar el mapa.

Sí, porque no necesitas que nadie te diga lo que está bien y lo que está mal. Si eres valiente y auténtico, serás capaz de ver tu vida y escoger tu camino. Ahí empieza la transformación. Pero necesitamos un pequeño espacio para apartarnos de la carretera y mirar el mapa de nuestra vida.

Pero el conocimiento ayuda a saber qué es lo que queremos, ¿no le parece?

No. Amontonamos conocimientos en nuestra cabeza pero no sabemos quiénes somos realmente. La industria nos diseña: nos medica, viste, entretiene, da trabajo, nos retira.

Cierto.

Debemos alejarnos de este mundo al que estamos tan acostumbrados, y para ello dos buenas herramientas son la meditación y el contacto con la naturaleza; porque vivimos en la naturaleza, pero dentro de una bolsa de plástico. Ni siquiera sabemos en qué fase está la luna.

Sólo en vacaciones.

¿No le parece esencial que seamos conscientes del ecosistema del que formamos parte?

La mayoría de la humanidad vive arraigada a la naturaleza y no les va mejor.

Los países pobres han comprado el concepto de vida de los ricos, de los países fríos.

El resultado es que la infelicidad está globalizada.

Antes, en mi pueblo la gente cantaba; ahora ven cantar a otro en la televisión. Todos quieren tener una televisión y una nevera.

¿Toda la humanidad es idiota?

Somos seres creados a base de necesidades que no nos reportan ningún beneficio sustancial. Es hora de cuestionar.

¿Qué ha descubierto en sí mismo?

Que no pertenezco a ningún país, religión, tradición o estructura. Soy un simple ser humano que quiere vivir este día; eso es: realizarse, percibir la belleza de este mundo.

Defíname realizarse.

Si a unos niños les damos una caja de legos con las instrucciones de cómo hacer el coche, todos intentarán reproducirlo, y el mejor será el que se acerque más al modelo. Si no les damos las instrucciones, cada uno hará algo distinto y original.

Todos vivimos con referencias.

Sí, que nos provocan ese sentimiento de estar equivocado, que nos encierra en un mundo pequeño. La realización ocurre cuando estas referencias, cuando las instrucciones que tenemos en la cabeza, desaparecen.

¿Qué cualidad humana admira?

Somos únicos, jamás ha nacido nadie como usted ni nacerá en el futuro, y eso es lo que me inspira: ver seres únicos.


IMA SANCHÍS - 10/06/2010

7 may 2010

RISA


LA VERDADERA RELIGIÓN


¿Por qué esperar motivos? La vida tal como es debería ser suficiente razón para vivir. Es tan absurda, es tan ridícula. Es tan hermosa...¡tan maravillosa!

Es todo tipo de cosas al mismo tiempo. Es una gran broma cósmica.

La risa es la cosa más fácil del mundo si la permitís, pero se ha convertido en algo difícil. La gente ríe muy rara vez, y aun cuando lo hace no es una risa verdadera. Las personas ríen como si le hicieran un favor a alguien, como si cumplieran un cierto deber. La risa es diversión. ¡No es un favor a nadie!. Igual que con el amor. También el amor es diversión. La risa es diversión. Pero, de algún modo, en la mente ha calado hondo que estáis cumpliendo con un deber.

No se debería reír para hacer feliz a otro, porque si vosotros no sois felices, no podéis hacer feliz a nadie. Simplemente deberíais reír por voluntad propia, y sin que exista un motivo en particular.

Si empezáis a analizar las cosas, no seréis capaces de dejar de reír. Sencillamente, todo es perfecto para la risa, no falta nada, pero no lo permitimos. Somos muy mezquinos con la risa, con el amor, con la vida. En cuanto sepáis que se puede dejar de ser mezquinos, pasaréis a una dimensión diferente.


La risa es la verdadera religión. Todo lo demás es metafísica.


Osho
(Día A Día)


22 ene 2010

¿QUÉ ES LA VERDAD?


Cuando Poncio Pilato preguntó a Jesús: "¿Qué es la verdad?", Jesús permaneció en silencio. No solo eso, la historia dice que cuando Poncio Pilato formuló la pregunta "¿Qué es la verdad?", no esperó a escuchar la respuesta. Dejó la habitación y se alejó. Esto es muy extraño. Poncio Pilato también piensa que no puede haber una respuesta para ella, así que no esperó la respuesta. Jesús también permaneció en silencio porque también sabe que no puede ser respondida.
Pero estas dos comprensiones no son lo mismo, porque estas dos personas son diametralmente opuestas. Poncio Pilato piensa que no puede ser respondida porque no hay verdad; ¿cómo podrías responderla? Esa es la mente lógica, la mente romana. Jesús permanece en silencio no porque no haya verdad, sino porque la verdad es tan inmensa que no puede ser confinada a una palabra, no puede ser reducida a lenguaje. Está ahí. Uno puede ser ella, pero no puede decirla.
Por dos razones diferentes se comportaron casi de la misma forma: Poncio no esperó a escuchar la respuesta, sabía de antemano que no hay verdad. Jesús permaneció en silencio porque conocia la verdad, y sabía que no puede ser dicha. (...)
La pregunta es absolutamente significativa. No hay pregunta más elevada que esa, porque no hay religión más elevada que la verdad. Tiene que ser comprendida; la pregunta tiene que ser analizada. Analizando la pregunta, intentando comprender la pregunta misma, puedes tener una visión de lo que es la verdad. Yo no la responderé, no puedo responderla. Nadie puede responderla. Pero podemos profundizar en la pregunta. Profundizando en la pregunta, la pregunta comenzará a desaparecer. Cuando la pregunta haya desaparecido, encontrarás la respuesta ahí, en el mismo centro de tu corazón. Tú eres la verdad, así que ¿cómo puedes perderla? Quizá te has olvidado de ella, quizá le has perdido la pista, quizá te has olvidado de cómo entrar en tu propio ser, en tu propia verdad.
La verdad no es una hipótesis, la verdad no es un dogma. La verdad no es ni hindú, ni cristiana, ni mahometana. La verdad no es mía ni tuya. La verdad no pertenece a nadie, pero todo el mundo pertenece a la verdad.(...)
En cuanto aparece la interpretación, lo que conoces es la realidad, no la verdad. Esa es la diferencia entre verdad y realidad. La realidad, es la verdad interpretada.
Así que en el momento en que respondes a "¿Qué es la verdad?" se convierte en realidad. Ya no es la verdad. La interpretación ha entrado en ella, la mente la ha coloreado. Y hay tantas realidades como mentes. Existen multirrealidades; la verdad es una, porque la verdad solo se conoce cuando la mente no está ahí. Es la mente la que te mantiene separado de mí, separado de los otros, separado de la existencia. Si miras a través de la mente, entonces la mente te dará una imagen de la verdad. Será solo una imagen, una fotografía de lo que es.

Osho (El Sutra del Corazón)






26 oct 2009

CRISIS Y TRANSFORMACIÓN

ESTE ESTADO DE CRISIS ¿SERÁ SUFICIENTE PARA PROVOCAR UNA TRANSFORMACIÓN?


Hace un tiempo, leí algo acerca de Ilya Prigonine, químico y físico belga nacido en Rusia que ganó el Premio Nobel de química por descubrir que cuando los sistemas se hacen más complejos y alcanzan un cierto estado de tensión se transforman en un sistema de un orden superior.
¡Sí!, pensé cuando leí eso por primera vez. Había visto en mi propia vida que las revelaciones más significativas llegaban después de algún tipo de crisis. Normalmente, tras haber estado pensando en algo que no coseguía comprender, por mucho que lo intentara. Entonces, cuando menos lo esperaba, la revelación/respuesta me llegaba en un instante.
Nosotros, todos los que nos encontramos en la Tierra, estamos en crisis en estos momentos. El proceso del ego nos ha llevado a un punto de absoluta locura. No tienes más que observar lo que está ocurriendo en nuestro gobierno, y en todos los demás, y verás crisis. En el mundo de los negocios, hay demasiadas empresas que han puesto la obtención de beneficios por encima de todas las demás consideraciones y están destruyendo nuestro medio ambiente. Únicamente un ego puede ser tan inconsciente. Estamos echando millones de toneladas de sustancias tóxicas al aire que respiramos, al agua que bebemos y a la tierra en la que sembramos nuestros alimentos. Todos nuestros cuerpos llevan sustancias tóxicas, incluso los de nuestros bebés. Ningún rincón de la Tierra está libre de los derivados de nuestra codicia. Nuestro gobierno protege a quienes contaminan y, a su vez, contaminan tanto, o más, que las empresas.
Hemos estado usando residuos empobrecidos para fabricar las cabezas nucleares que se han utilizado en Irak y Afganistán, residuos que tienen una vida media de cuatro mil quinientos millones de años. Hemos usado esas mismas armas en pruebas realizadas frente a las costas de California y del estado de Washington. Luego nos comemos los mariscos de esas mismas aguas. Si esto no es locura, ¿qué es?
También hemos perdido contacto con la realidad en nuestro entorno social. Hemos permitido que las religiones creadas por el ego nos convirtieran en máquinas de matar, llenas de odio, para defender nuestras creencias frente a las creencias religiosas, igualmente insensatas, de otras personas. Tenemos una raza odiando a otra sin ninguna razón, excepto la inseguridad y las imágenes del ego. Vivimos en medio de mentiras, hasta tal punto que tenemos una idea muy vaga, o ninguna, de cuál es la verdad. Nuestros supuestos líderes nos mienten todo el tiempo. Incluso sabemos que lo hacen; sin embargo no hacemos nada al respecto. La mayoría de nosotros nos hemos convertido en mentirosos. Nuestros hijos ven a los adultos mentir y hacen lo mismo. No estamos educando a nuestros hijos para que piensen libremente y sean veraces. ¿Cómo podríamos enseñarles lo que no sabemos y tampoco honramos? Les estamos enseñando a ser robots indiferentes para que formen parte de las masas de máquinas económicas que están matando la vida en este planeta. La religión está enseñando a nuestros hijos a confiar en DIOS, pues ÉL nos salvará. Eso no va a ocurrir. Nosotros somos los únicos que podemos salvar este planeta. Mientras mantengamos esta apatía y acudamos a otros en busca de ayuda, estaremos permitiendo que la destrucción continúe, hasta que sea demasiado tarde, si no lo es ya.
Nos encontramos claramente, en un estado de crisis. Si no sientes que es así, o estás mal informado, o estás en un estado de negación total. La pregunta es: este estado de crisis ¿será suficiente para provocar una transformación en el mundo capaz de hacernos despertar a tiempo para detener la locura y hacer lo posible por poner fin a la destrucción de nuestro hogar? El despertar espiritual es un despertar total. No tiene nada que ver con dioses, salvadores, danzas cósmicas, ni con ninguna otra cosa. Es ver la realidad de la vida de una forma clara y honesta, y descubrir que somos, verdaderamente, un solo Ser. ¿Tendremos que ver morir en vano a millones de personas más antes de llegar a una crisis lo bastante profunda para producir un verdadero cambio? ¿Es necesario que veamos cómo mueren los océanos? ¿Es necesario que veamos cómo desaparecen las aves? ¿O que nuestros recién nacidos sean tan deformes que ni siguiera parezcan humanos? ¿O que todo el mundo tenga cáncer? Todo esto está ocurriendo en estos momentos, en mayor o menor grado. Y sin embargo, nos sentamos a ver nuestros deportes y nuestras series en la tele, y a beber una cerveza más, mientras cada día mueren de desnutrición más de cuarenta mil niños. Hay millones de personas en este país que no reciben atención médica, mientras nosotros gastamos miles de millones de dólares en guerras contra otros países en busca de beneficios económicos. ¿Qué podra sacudirnos lo suficiente para que actuemos?
¿Qué puedes hacer tú? ¡Observa! Observa cómo funcionas, en qué piensas durante todo el día. Intenta comprender y ver directamente cómo funciona el ego dentro de ti. Fíjate por qué no sientes realmente amor, aunque dices amar. Mira qué es lo que te hace sentir tan inseguro mientras construyes una fachada para aparentar ser fuerte y poderoso. Averigua por qué sientes odio. Por qué sientes que tienes que controlarlo todo y a todos los que participan en tu vida. Observa todo eso. No te limites a pensar en ello; observa directamente tus actos, tus pensamientos y tus miedos. Si realmente empiezas a ver lo que está ocurriendo, puede producirse una transformación. Cuando te hayas transformado, habla con cualquier persona que quiera escuchar e indícale el camino para que ella también pueda ver. Habla con todos los miembros de tu familia y, sobre todo, ¿sé veraz!
La crisis está aquí. ¿Cambiaremos las cosas o permaneceremos echados como tontos apáticos viendo cómo se desmorona todo a nuestro alrededor? ¿Buscaremos juegos mentales religiosos o espirituales, o veremos las realidades de la vida con claridad? El estado más iluminado espiritualmente que puedes lograr es el de ver la realidad. Está a tu alcance, porque eso es lo que en verdad eres. Tienes integridad, quieres entender (de lo contrario, no estarías leyendo esto) y conoces el amor. Aplica ese amor y esa integridad, y deja que esta crisis te haga descubrir el siguiente paso en la evolución de la humanidad.
Melvyn Wartella ( Ego, Evolución e Iluminación)