Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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16 feb 2012

AMOR (parte 2)


No podemos enamorarnos o dejar de enamorarnos de este amor. Nos enamoramos o no de un amor que se extrae, de algún modo, de la esencia del amor. Esta otra clase de amor también forma parte de la experiencia vital de la mayoría de los seres humanos, pero yo estoy hablando del amor que se limita a ser. Cuando lo reconocemos por primera vez nos llevamos una gran sorpresa al descubrir que este amor que procede directamente de nosotros, aquí mismo, está enamorado de todas las cosas.
"¿Cómo puede ser eso? Se supone que yo no amo a aquellas personas cuya filosofía difiere de la mía."
"¿Qué hace aquí ese amor? Estamos en polos totalmente opuestos del espectro político."
"¿Por qué te amo? ¿Cómo entró en mí ese amor? ¿Qué clase de amor es éste?"
Es un amor profundo. Un amor sinónimo de la Verdad. Cuando este amor está presente, la Verdad está presente. Cuando la Verdad está presente, esta conexión, este amor profundo, está presente.
Muchas de las historias en torno a Jesús describen esta clase de amor. La gente que le rodeaba le decía constantemente lo que no podía amar: "Lapidaremos a esta prostituta. Dios no ama a este tipo de personas". Pero Jesús, completamente conectado, sabía que este amor es indiscriminado. No lo recibe alguien porque sea simpático o noble. Simplemente es. Ama a todo el mundo indiscriminadamente. La mayor parte de las enseñanzas de Jesús se basaban en esta clase de amor. Incluso lo expresó ante los responsables de su muerte, cuando dijo: "Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen". Eso procede de un amor que no tiene fin, ni siquiera cuando se está enfrentando a la muerte. Ésa es la voz del amor. La mente podría decir: "Eh, van a matarme. Tengo derecho a dejar de mostrar amor". Pero la verdad no se rige por esa ley; no sigue las reglas del juego fabricado por la mente. Ama de todas formas. No comete errores: este amor no tiene nada que ver con volverse noble, valioso o santo. Es un amor que existe desde antes. Ha estado aquí desde siempre y siempre estará aquí. Este amor simplemente es.
Te viste obligado a obviar este amor para poder seguir siendo un yo separado, pero no dejó de existir. En realidad, ése es nuestro mayor temor: descubrir que amamos todas las cosas y todas las personas que nuestra mente preferiría no amar. El miedo al amor, al amor verdadero, es posiblemente el único miedo que supera el miedo a la muerte. El descubrimiento del amor como componente de tu naturaleza es el comienzo del fin de todo lo que creías separado. Te enfadas con los demás porque el amor está ahí y tú no quieres que esté. Por eso los que se divorcian suelen atacarse mutuamente. Como están divorciándose creen que no deberían seguir enamorados. Pero el amor sigue ahí. Tal vez no te guste, tal vez no quieras vivir con alguien, pero el amor sigue ahí, porque no podemos amar una cosa para dejar de amarla después. Si la gente es capaz de admitir que el cariño o la conexión siguen ahí, aunque la parte romántica del amor haya desaparecido, su energía podrá liberarse. Y es preferible acostumbrarse a esto con una persona, pues terminarás descubriendo que ese amor está en todos los seres. Simplemente está ahí. Es un acuerdo sellado. No importa quién sea. Si aceptas el amor sabrás cuándo es preferible quedarse con alguien y cuándo es mejor dejarlo.
El amor verdadero no tiene nada que ver con querer a alguien, con estar de acuerdo con esa persona o con ser compatible con ella. Es un amor hacia la unidad, un amor que ve a Dios en todas las máscaras, y se reconoce en todas ellas. Sin él, la Verdad se convierte en una abstracción fría y analítica y deja de ser la Verdad auténtica. La Verdad se expone para abrirse a esta conexión íntima con todo el mundo. Aunque a la personalidad no le guste, existe una íntima conexión. Unas veces saldrá al frente y se mostrará con obviedad. Otras veces se quemará en el fondo, como las brasas, para todo. Cuando reconozcas una conexión profunda sentirás que, gracias a ese amor, las paredes de la oposición se caerán naturalmente. No se caerán sólo estas paredes,también sentirás amor por todos los seres humanos, y por la vida como tal.
Es como el amor de un padre hacia su hijo: aunque a veces te sientas frustrado, este amor es constante. Es como la vida, que unas veces te vuelve loco y otras es realmente agradable. Este amor va más allá de los momentos buenos o difíciles, que siguen aconteciendo. Cuando despiertes a este amor que trasciende todos los momentos, buenos o malos, tu relación con la vida experimentará una revolución radical. Este amor no tiene opuestos, como el odio, pues está presente en todo, en todos los momentos. Cuando lo entiendes es como una revolución, pues cuando ves que este amor que eres ama lo que no se puede amar, lo que aparentemente no debes amar o lo que la cultura no te permitía amar, y ves que no le presta ninguna atención a las normas del ego, te das cuenta de que es otro tipo de amor.
Tienes que hacerme el favor de comprender que el amor del que estoy hablando no es excluyente y, por tanto, no excluye otras expresiones de amor. El amor de la amistad, el amor del matrimonio y otros muchos tipos de amor tienen su propia forma de ser y de moverse por el mundo. Pero yo me estoy refiriendo a la esencia que forma parte de todos los sabores del amor. El verdadero amor espiritual, una conexión que no podemos describir con palabras. Este amor es el único que tiene el poder de transformar nuestra relación con la vida, con los demás y con el mundo. Este amor es atemporal. Es incontenible.
Cuando la gente despierta a este amor, con frecuencia escucho: "Adya, es demasiado para mí: me va a destrozar". ¡Es ridículo! ¿Demasiado para ti? Eres transparente. Estás vacío. Simplemente te atraviesa y te trasciende. ¡A través de ti y más allá! Si intentas aferrarte a él, será demasiado para ti. Evidentemente, si te aferras a la idea de tus fronteras personales, de tus límites, no podrás contenerlo. No podemos limitar el amor, pues nunca tuvo ese destino.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)


14 nov 2010

ILUMINACIÓN ESPONTÁNEA


-Asocias la iluminación con la espontaneidad, con vivir intensamente nuestra humanidad, con la caída de nuestras máscaras e incluso con la vulnerabilidad. ¿Puedes explicar esta iluminación tan humana diría yo, tan alejada de esoterismos?

-Los seres humanos creen que la divinidad es algo que está separado de la humanidad, y no lo está. Para poder ser divin@, tengo que abrazar mi humanidad y lo únic@ que soy. Todo lo que soy es justamente esa verdad absoluta de ese amor absoluto en cada momento. Pero estoy teniendo una experiencia humana, y los seres humanos tienen emociones. Cuando nos estamos amando a nosotros mismos incondicionalmente, elevamos la frecuencia de vibración hasta tal punto que experimentamos la unidad con todo y podemos ver la perfección. Es una experiencia progresiva de expansión que culmina en un instante en que la ilusión cae, y eso es iluminación.
Yo estaba desesperada; quería ser libre y escuchaba a todos y estaba muy abierta, pero lo más importante era que escuchaba internamente desde un lugar de vulnerabilidad. Escuché mi voz y tomé unos pasos. Esos pasos son los mismos que han seguido todos los iluminados: Jesús, Buda, Osho... Son los mismos pasos en realidad, solo que en cada caso tienen una expresión diferente. El resultado, la experiencia, es la misma: saber el amor en todo.





-Dices que Jesús o Buda hicieron lo mismo, ¿Qué es "lo mismo" que hicieron todos ellos?

-Cuando leo a quien sea que está iluminado, todos atravesaron los mismos pasos: soltar sus apegos, sus adicciones, entrar en lo desconocido y transformar su despertar en lo más importante. Hay que conocerse a sí mismo. Tengo que abrazar mi divinidad para poder unificarme con esa Consciencia permanentemente.
En realidad, leí a los Maestros después de haber tenido la experiencia, y pude entenderles. Pero si uno trata de percibir al Maestro a través de la ventana de percepción sucia que tiene, a través de la dualidad, no puede. Para poder entender al Maestro tienes que serlo, tienes que tener tu experiencia y la experiencia en sí es muy inocente; este es el gran chiste cósmico. Cuando despiertas, te das cuente de que es el amor y que tú eres inmortalmente y eternamente eso. Y que en realidad nada importa, porque es un juego; pero antes todo importaba mucho, todo era muy serio.
Ojo que iluminarse no quiere decir que no vayamos a seguir evolucionando. Porque sí que evolucionamos, y empujamos todos para evolucionar más, porque el juego va de eso.


Isha
(Entrevista de Francesc Prims)
(ATHANOR, nº 84)


10 jul 2010

SUFISMO


LA GENTE DEL CAMINO


Para un sufí, Dios no es uno idea, es la realidad que vive. No es alguien que está sentado en un trono en los cielos, no; está aquí-ahora, está en todas partes, en todos los lugares. Dios es simplemente un nombre para la existencia en su totalidad.

Pureza significa mente descontenta; así que, por favor, ni te disfraces con la palabra "pureza". No significa hombre que tiene buen carácter. No significa hombre que se comporta de acuerdo con los diez mandamientos. No significa hombre respetado por la sociedad como una buena persona.

El sufí nunca ha sido respetado por la sociedad. El sufí vive una vida tan rebelde que la sociedad casi siempre ha estado asesinando sufíes, crucificándolos, porque el sufí te hace consciente de tu falsedad. Se convierte en un constante sermón en contra de tu artificialidad, en contra de tu fealdad, en contra de tu inhumanidad hacia los seres humanos, en contra de tu máscara en contra de todo lo que tú eres y representas. El sufí se convierte en un constante aguijoneo para la mal llamada sociedad y para la mal llamada gente respetable.

He oído... En cierta ocasión Abu Yasid, un místico sufí, estaba rezando -esto es una parábola, no es un hecho histórico- y Dios le habló diciéndole: "Yasid, ahora te has convertido en uno de mis elegidos, ¿Debo declararlo públicamente?" Abu Yasid se rió. Le contestó: "Sí puedes; si quieres que me crucifiquen. Decláralo. ¿Qué ocurrió cuando declaraste eso acerca de al-Hillaj? Lo crucificaron. Siempre que declaras que alguien lo ha conseguido, la gente lo crucifica inmediatamente. Ellos no te aman y no pueden tolerar a tu gente. Así que si quieres que sea crucificado, decláralo". Y se dice que Dios nunca declaró lo de Abu Yasid. Se lo calló.

Esto es lo que ha ocurrido.
Alguien preguntó a al-Hillaj Mansoor, el más grando místico de todos los tiempos: "¿Cuál es la experiencia última sufí?". Al-Hillaj contestó: "Mañana. Mañana verás cuál es la experiencia última sufí". Nadie sabía qué iba a ocurrir al día siguiente. El hombre la preguntó: ¿Por qué no hoy?". Al-Hillaj contestó: "Tú simplemente espera. Ocurrirá mañana, la última". Y al día siguiente fue crucificado. Y cuando estaba siendo crucificado llamó a gritos al amigo que le había hecho la pregunta. Dijo: "¿Dónde te escondes entre la multitud? Ahora ven u observa lo último del sufismo. Es esto".

Si empiezas a vivir en Dios, te vuelves intolerable para la mal llamada sociedad. La sociedad vive en hipocresía. No puede tolerar la verdad. La verdad tiene que ser crucificada. Puede amar a la iglesia, pero no puede amar a Cristo. Puede amar al Papa del Vaticano, pero no puede amar a Jesús. Ahora que Jesús se ha ido, entonces es bueno; puedes adorarlo. Cuando Mansoor se haya ido podrás hablar de él. Pero cuando está ahí es un fuego. Solo aquellos que estén dispuestos a ser consumidos por el fuego estarán preparados para enamorarse de Mansoor.


Osho
(Sufíes: La Gente Del Camino)




27 abr 2010

"PESCADO CON PATATAS"


EL DOLOR NO ES EL PROBLEMA

El problema soy yo.
¿Qué soy, en realidad, si no esta resistencia psicológica?
Entretanto, el dolor sigue su curso.


¿Quién puede aceptar que, independientemente de lo que afirmen las enseñanzas espirituales, este cuerpo está condenado a morir? Eso si no está fracasando ya. ¿Podemos aceptar que, en algún momento futuro, imaginario o no, padeceremos un insoportable dolor físico?

Hasta Jesús lloró cuando clavaron sus muñecas en la cruz.

Pero él sabía que eso también era Dios.

Nosotros hemos olvidado que, como una hermosa puesta de sol o el abrazo de un ser querido, el dolor físico también es Dios.

Este mensaje no tiene, pues, nada que ver con la negación ni con la trascendencia del dolor físico, porque eso es imposible. Este mensaje tiene que ver con la realización de que Dios está en todas partes, literalmente en todas partes. Sólo un individuo, es decir un "yo", podría pensar otra cosa. En realidad, "pensar otra cosa" es lo único que el individuo puede hacer.

Pero éste no necesariamente es un mensaje religioso, porque, en lugar de "Dios", podrías decir "Realidad", "Mente de Buda", "Tao", "Espíritu", "Lo que es", "Pescado con patatas" o millones de otras cosas.


Jeff Foster
(Más Allá del Despertar)


22 ene 2010

¿QUÉ ES LA VERDAD?


Cuando Poncio Pilato preguntó a Jesús: "¿Qué es la verdad?", Jesús permaneció en silencio. No solo eso, la historia dice que cuando Poncio Pilato formuló la pregunta "¿Qué es la verdad?", no esperó a escuchar la respuesta. Dejó la habitación y se alejó. Esto es muy extraño. Poncio Pilato también piensa que no puede haber una respuesta para ella, así que no esperó la respuesta. Jesús también permaneció en silencio porque también sabe que no puede ser respondida.
Pero estas dos comprensiones no son lo mismo, porque estas dos personas son diametralmente opuestas. Poncio Pilato piensa que no puede ser respondida porque no hay verdad; ¿cómo podrías responderla? Esa es la mente lógica, la mente romana. Jesús permanece en silencio no porque no haya verdad, sino porque la verdad es tan inmensa que no puede ser confinada a una palabra, no puede ser reducida a lenguaje. Está ahí. Uno puede ser ella, pero no puede decirla.
Por dos razones diferentes se comportaron casi de la misma forma: Poncio no esperó a escuchar la respuesta, sabía de antemano que no hay verdad. Jesús permaneció en silencio porque conocia la verdad, y sabía que no puede ser dicha. (...)
La pregunta es absolutamente significativa. No hay pregunta más elevada que esa, porque no hay religión más elevada que la verdad. Tiene que ser comprendida; la pregunta tiene que ser analizada. Analizando la pregunta, intentando comprender la pregunta misma, puedes tener una visión de lo que es la verdad. Yo no la responderé, no puedo responderla. Nadie puede responderla. Pero podemos profundizar en la pregunta. Profundizando en la pregunta, la pregunta comenzará a desaparecer. Cuando la pregunta haya desaparecido, encontrarás la respuesta ahí, en el mismo centro de tu corazón. Tú eres la verdad, así que ¿cómo puedes perderla? Quizá te has olvidado de ella, quizá le has perdido la pista, quizá te has olvidado de cómo entrar en tu propio ser, en tu propia verdad.
La verdad no es una hipótesis, la verdad no es un dogma. La verdad no es ni hindú, ni cristiana, ni mahometana. La verdad no es mía ni tuya. La verdad no pertenece a nadie, pero todo el mundo pertenece a la verdad.(...)
En cuanto aparece la interpretación, lo que conoces es la realidad, no la verdad. Esa es la diferencia entre verdad y realidad. La realidad, es la verdad interpretada.
Así que en el momento en que respondes a "¿Qué es la verdad?" se convierte en realidad. Ya no es la verdad. La interpretación ha entrado en ella, la mente la ha coloreado. Y hay tantas realidades como mentes. Existen multirrealidades; la verdad es una, porque la verdad solo se conoce cuando la mente no está ahí. Es la mente la que te mantiene separado de mí, separado de los otros, separado de la existencia. Si miras a través de la mente, entonces la mente te dará una imagen de la verdad. Será solo una imagen, una fotografía de lo que es.

Osho (El Sutra del Corazón)