Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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17 dic 2014

NO TIENES QUE HACER NADA



Si quieres ser un buen jugador de fútbol, tienes que entrenar mucho. Si quieres ser un buen guitarrista, tienes que tomar clases, practicar diligentemente y lograr un buen contrato. En resumen, muchas cosas en la vida requieren esfuerzo de nuestra parte para que podamos lograr algo. Con la 'iluminación', sin embargo, esto funciona de manera diferente. 


¡Tú no tienes que 'hacer' nada para iluminarte!
No tienes que aplicar ningún método.
No tienes que aprender ninguna técnica.
No tienes que meditar.
No tienes que comer como vegetariano.
No tienes que ir a la India.
No tienes que adorar a ningún gurú.
No tienes que vestirte en forma especial.
No tienes que tomar ningún curso.
No tienes que pasar a través de un renacimiento.
No tienes que estar al pendiente de tu respiración.
No tienes que cambiarte a ti mismo.
No tienes que ser espiritual.
No tienes que limpiar tus chakras.
Ni siquiera tienes que leer libros.

Bueno... excepto este, por supuesto, pero una vez que lo termines, puedes tirarlo a la basura. 

Paul Smit


1 ago 2013

NO HACER NADA (WU WEI)


No resistirse no significa necesariamente no hacer nada. Lo único que implica es que la «acción» no va a ser reactiva. Recuerda la profunda sabiduría que subyace en la práctica oriental de las artes marciales: no te resistas a la fuerza del oponente. Cede para vencer.

«No hacer nada» cuando estás en un estado de intensa presencia es un poderoso transformador que sana a las personas y las situaciones.

Es radicalmente diferente de la inactividad en el estado de conciencia ordinario -o más bien de inconsciencia- que surge del miedo, de la inercia o de la indecisión. El verdadero «no hacer nada» implica ausencia de resistencia interna e intensa alerta.

Por otra parte, si es necesario actuar, ya no reaccionarás desde tu mente condicionada, sino que responderás a la situación desde tu presencia consciente. En ese estado, tu mente está libre de conceptos, incluyendo el concepto de no-violencia. De modo que..., ¿quién puede predecir lo que harás?


El ego cree que la fuerza reside en resistirse, cuando en realidad la resistencia te separa del Ser, el único estado de verdadera poder. La resistencia es debilidad y miedo disfrazados de fuerza. Lo que el ego considera debilidad es tu Ser en toda su pureza, inocencia y poder. Lo que consideras fuerza es debilidad. Por tanto, el ego existe y se mantiene mediante la resistencia continua, y representa papeles falsos para encubrir tu «debilidad», que en realidad es tu poder.

Hasta que se produce la rendición, buena parte de la interacción humana se limita a cumplir papeles inconscientes. Cuando te rindes, ya no necesitas las máscaras del ego ni sus defensas. Te vuelves muy simple, muy real. «Eso es peligroso», dice el ego. «Te sentirás herido. Serás muy vulnerable.»

Lo que el ego no sabe, por supuesto, es que sólo abandonando la resistencia, haciéndote «vulnerable», puedes descubrir tu verdadera y esencial invulnerabilidad.


Eckhart Tolle
(Practicando El Poder Del Ahora)


17 feb 2010

WU WEI, EL CAMINO DE LA NO ACCIÓN

El otro día reflexionaba en el rincón de un amigo sobre el Carpe Diem, el aquí y ahora, como recobrar la espontaneidad o ese instinto natural con el que todos nacimos y lo importante que es decidir como vivir ese momento. Y al final todo puede ser un arma de doble filo si no entiendes los principios básicos del universo, el Tao, la vida. Sin conciencia la ignorancia nos traerá igualmente sufrimiento.

En el Wu Wei de la filosofía Taoísta queda descrito como es ese aquí y ahora pero conectado a ese instinto, y se define como “la no acción”. Otros lo han descrito como sincronicidad (Jung), o correspondencia y el secreto está en hacer sin hacer. Es un tema quizás contradictorio para nosotros occidentales de mentes cartesianas pero encierra un secreto para liberarse del sufrimiento que no del dolor que es irremediable y al menos rozar la tranquilidad de espíritu.

Ésta es una explicación sencilla que encontré en un libro de Ángel Fernández Castro. “La enciclopedia abreviada del Tai Chi” Ediciones Tao que vale la pena para quien quiera indagar un poco en los principios filosóficos e históricos de este arte. Para el resto os dejo algo que decía así...

“En lo referente a la acción, los seres humanos en nuestro desarrollo personal vamos tomando conciencia de nuestras acciones negativas y , al comprenderlas, las transformamos en positivas, o nos damos cuenta de nuestros errores y, según vamos aprendiendo de ellos, los correginos.

Los chinos no utilizan las palabras “bien” o “mal”. Hay una diferencia fundamental entre la visión taoísta del ying y el yang, y en la occidental de “bueno” y “malo”, pues entre los opuestos “bien” y “mal” no hay punto intermedio de equilibrio que los armonice. No obstante, en el Taoísmo hay tres clases de acción: positiva o yang, negativa o yin y una tercera que es el wu wei, la espontaneidad; ésta va más allá de lo positivo o negativo y deja que surja de un modo natural, se adecua a las circunstancias. Para que esto suceda así, se requiere de una actitud mental apropiada, que es de donde surge la espontaneidad y por eso es una acción sin motivo, sin segundas intenciones. En resumen, una acción espontánea que nace en el mismo instante que se necesita, ni se conocía anteriormente ni será válida para responder a otra vivencia que tengamos posteriormente.

Esta actitud más allá de los opuestos, adaptándose a cada situación sin una reacción positiva o negativa, sino de forma natural y por eso se llama wu wei (no acción). La mayoría de nuestros problemas nos han producido experiencias negativas porque en un principio, nuestra acción ha sido enfocada de forma incorrecta al considerarla como antagónica a otra acción. Es decir, teniendo una reacción hacia alguien, o rechazando algo en lugar de comprender la acción como una totalidad con la realidad misma. Por tanto, en el centro está el equilibrio. La realidad sólo se puede comprender desde el centro, ése es el lugar desde donde surge toda la energía y al que más tarde retorna. El centro es el punto focal de la energía, es el único lugar desde el cual es posible que se vea la totalidad de la situación y así se resuelven tensiones de los opuestos, al contrario que desde los extremos, donde se distorsiona la visión. Cuando los extremos son antagónicos y por tanto no se complementan, nos volvemos violentos y destructivos, mientras que desde el centro somos pacíficos y creativos. En el centro hay un estado de atención sin tensión. Lo podríamos llamar contemplación de la vida, meditación o Tao.”

Es como quedarte en el centro mientras el mundo gira a veces a un ritmo trepidante sin lanzarte a dar vueltas con sus giros, eso sí a veces uno se marea y vomita en el proceso, doy fe. Personalmente creo que una palabra clave para alcanzar Wu Wei es la "Aceptación" sin ella es imposible avanzar y a veces es un camino muy difícil.

Que decir que tanto el Tai Chi como el Aikido se basan en Wu Wei tanto en su principio filosófico como también en el práctico. Y desarrollar esa destreza sin un trabajo personal, casi seguro, es una tarea inalcanzable.

Como diría O'Sensei hagamos que la victoria llegue pronto.


Vanetai (http://vanetaitao.blogspot.com)

25 sept 2009


El Wu-Wei o No-Actuar, la Inacción. Significado real.

El concepto oriental de Wu-Wei,no-acción, inacción, que en occidente es tan a menudo mal interpretado es crucial para aquellos que estan en el camino. Acerquemonos a su comprensión usando el lenguaje mejor adaptado a los trabajos espirituales : El Sanscrito.
En Sanscrito tenemos las dos palabras :
akarma = inacción
akarmakR^it.h = sin hacer nada
En la inacción no hay esfuerzo, es natural. Al contrario, si pretendemos estar sin hacer nada, hay esfuerzo. Cuando la gente se sienta a meditar estan, en muchas ocasiones, tratando de no hacer nada. Y les resulta muy dificil, lo ven como algo inalcanzable. Y abandonan su practica. Cuando estamos inactivos, por el contrario, no hay esfuerzo ninguno. La inactividad viene tras un proceso de relajación y abandono, no tras un proceso en el que intentamos imponernos a nosotros mismos algo, como la inmovilidad. La inmovilidad perfecta solo puede coexistir con una perfecta relajación, con un perfecto abandono en el tao, en la providencia, en el fluir de las corrientes cósmicas. Se llega pues al Wu Wei, a la inacción, a traves del camino de la relajación y el abandono de sí mismo. No se llega a través del camino de la ciencia, la moral o la religión, o esforzandonos en algo. Simplemente relajación y abandono en el tao.
Esto no significa inactividad. Si el tao requiere de nosotros una actividad cualquiera, por supuesto la realizamos. Y en acción, respetamos la no-acción.
La flor, durante la floración está en Wu Wei, no hace nada, simplemente es una flor, y florece.
Si la flor tuviera una mente similar a la humana comenzaría a preocuparse y preguntarse: ¿De qué color serán mis nuevas hojas?. ¿Podría acelerar mi proceso con un poco de fertilizante?. ¿Dónde venden el fertilizante?.
¿Cuánto cuesta?. ¿Qué dosis debería emplear?.¿Seré mayor que la flor de al lado?Este árbol de ahí no me gusta, ¿cómo podría hacerlo desaparecer?. Etc, etc, etc.
Y empezaría a intentar estirarse para engrandecer sus pétalos, y quizás aprendería tai chi para favorecer su proceso de crecimiento.
El humano crea muchas más entidades mentales que una flor. Y, dirige su actuación de acuerdo con estas entidades mentales, en muchas ocasiones en una dirección diferente a la del fluir del tao en ese momento.
Esto genera karma. Es el pecado en la tradición judeo-cristiana. Si uno no actua de acuerdo con el fluir del tao, está pecando. Y si uno trata de permanecer inmóvil durante 40 minutos y el tao le requiere para danzar de alegría, está pecando.
Por el contrario, cada vez que actuamos según el fluir del tao, eliminamos karma. Lo borramos.
Hay que dejarse poseer por el tao y actuar según sus requerimientos.
Hemos de ser como la flauta que ofrece su forma al viento para crear la melodía de la existencia.
Jorge Luis Altimiras Escuder de la existencia.