Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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14 ene 2013

TODO FORMA PARTE DEL GUIÓN


Cuando uno está en esto de forma permanente, ¿se incremente la comprensión intelectual con el paso del tiempo?

La comprensión intelectual no se incrementa: la comprensión queda obsoleta. La comprensión intelectual sólo existe desde el punto de vista de la identificación con el personaje. Cuando en el guión de la película, se empieza a introducir el «saber» innato de cuál es tu verdadera naturaleza, en un principio aparece en forma de búsqueda y de comprensión intelectual; sin embargo, progresivamente, el guión se empapa de un «saber» intrínseco y, entonces, ya no hay ninguna necesidad de comprender.


Simplemente forma parte del cuento.

Sí, desde el punto de vista del personaje de la película, la comprensión intelectual lo es todo: le da la sensación de que tiene que «entender» muchas cosas pero, en realidad no es más que el reconocimiento de su verdadera naturaleza que está impregnando el guión por medio de la comprensión intelectual. Cuando se revela el «saber» innato, ya no hay ninguna necesidad de entender nada y se ve que nunca la ha habido; que, en cualquier momento, uno se puede desprender completamente de la autoconciencia y que todo eso no tiene ninguna importancia, Por tanto, no hay ninguna necesidad de entender nada. La comprensión intelectual es el guión de la película.
Cuando reconoces que tu verdadera naturaleza es Unidad -una sencilla presencia-, ¿qué necesidad tienes de entenderla? La presencia es lo que existe. Todo es tal y como es: los personajes que aparecen, las historias que se montan, los terremotos y las tragedias, las grandes alegrías y absolutamente todo lo demás. Ésa es la representación teatral, dentro de la cual, cuando se produce la identificación con el personaje, un montón de cosas pueden parecer importantes pero, en realidad, nada lo es. Sólo son importantes desde el punto de vista del guión de esa representación.



Entonces, las cosas por las que te has interesado hasta ahora -cualquiera de esas cosas pero, básicamente, cuestiones intelectuales como la filosofía, por ejemplo-... ¿Todo eso desaparece?

Todo lo que esté relacionado con el funcionamiento de esta vida desde la perspectiva del personaje queda obsoleto. Existe la vida, tal y como es, pero intentar entenderla de alguna manera constituye una búsqueda del que está identificado con el personaje. No hay más que la película que aparece en la pantalla.
Ahora bien, desde un punto de vista práctico, si hablamos de hobbies como tricotar; la jardinería, la arqueología o algo así, es posible que se sigan haciendo porque el personaje tiene ciertas tendencias y con esas actividades no se intenta encontrar una forma de escapar del guión de la película sino que constituyen un mero pasatiempo dentro de ella. Sin embargo, todo lo que tenga que ver con salirse de la película e intentar encontrarle un sentido queda obsoleto, deja de despertar interés.


Pero la película prosigue tal cual, no puede ser de otra manera. Todo coexiste.

Por supuesto.


Y la representación teatral se mantiene.

Claro, puede que se continúe con el «relato», pero ya se le ha quitado la máscara; el embelesamiento ha dejado de hipnotizarnos. La vida de este personaje sigue manifestándose pero el personaje en sí se ha quedado sin motivos para escapar de la película porque ya la ve como es realmente. La Unidad ya existe, tanto se hay en ella un guión que se está desarrollando como si no. Puede que el relato se mantenga pero se sabe que no es más que eso -un cuento-, y por eso se puede llevar una vida corriente.
Sin embargo, a quien está identificado con el personaje de la película, esa «vida corriente» le parece algo extraordinario; es ausencia de tensión o de agitación existencial le parece algo extraordinario.
Si se produce una ausencia repentina de autoconciencia, es probable que el desahogo brote en forma de éxtasis, por ejemplo. Sin embargo, en lo que ahora aparece bajo la forma de «lo corriente», ya no existe motivo alguno para buscar esa dicha suprema ni nada más: la búsqueda ya ha sido desenmascarada. Todo forma parte del guión de la película, En ese desahogo  no hay ninguna necesidad de buscar nada.


¿Ese desahogo es, en parte, un reconocimiento de que no hay nada que hacer ni nada que se pueda hacer?

Todo es perfecto tal y como es, de por sí. A ese «yo» que se pondría a hacer algo ya se le ha quitado la máscara. Cuando acaba esa búsqueda de algo que hacer, de alguna forma para cambiarlo todo, no se crea o se genera el desahogo o la paz interior: es algo que ya existe de por sí pero ha estado velado por el embelesamiento.


Nathan Gil
(Ya Estás Despierto)


20 sept 2012

CONCIENCIA


Eres Conciencia, Unidad, lo único que es, la fuente y la aparición de todo: todo lo que aparece, surge y desaparece en la consciencia*, Eso es lo único que sucede siempre. La gente pasa, las nubes pasan, las conversaciones continúan, los pensamientos surgen y desaparecen: todo se desarrolla en este momento en la consciencia.

Esta aparición en forma de personaje es, de por sí, la perfecta expresión de Unidad. No se necesita que nada cambie para nada: no se necesita ningún «Despertar» ni ninguna «Iluminación» -Todo eso no es más que el guión de una obra de teatro-, Ya, de por sí, no hay más que «estar despierto» en Unidad, tanto si uno está embelesado por el juego de las imágenes como si descansa en el reconocimiento de su propia naturaleza.


Todo lo que aparece en el presente, ya sea corriente o extraordinario, constituye el contenido de la consciencia. La consciencia y el contenido son lo mismo: Conciencia.  eres Conciencia: despierta, consciente y , en este momento, adopta la apariencia de todas las cosas.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



* : Ante la ausencia, en castellano, de dos términos tan distintos como son "conscienciousness" y "awareness" en inglés, se ha optado por traducir el primero como «Conciencia» en el sentido de «existencia despierta pero carente de identificación con forma individual alguna», y el segundo como «consciencia», en el sentido de «percepción consciente» (N. del T.) 

2 ago 2012

EL JUEGO DE LA BÚSQUEDA


A veces pienso que, como la vida no es gran cosa, es mejor tirar para delante, ponerme las pilas y hacer todo lo que esta tristeza de mente mía decida que tengo que hacer. Sin embargo, de ese modo, me pierdo toda la belleza que nos rodea.

Ése es el guión más frecuente de esta película de la vida: la Conciencia aparece en forma de un "individuo" que se pasa el tiempo intentando llegar a algún sitio.

Para poder acabar.

Claro, para poder acabar, para que al final se pueda descansar: al final, en lugar de durante, que es esto, el presente.

Y no da tregua, ¿verdad?

Desde el punto de vista de la identificación con el personaje, no da tregua. Esa búsqueda del fin de los problemas no se acaba nunca porque siempre surgen nuevos problemas.

Lo más divertido de todo esto es que -si es verdad (como me está empezando a parecer que es) que cada momento es una invitación para ver eso- al mismo tiempo que vas como un loco de un lado para otro haciendo esto o aquello, en cada instante siempre hay algo que te dice: «¡Párate y mira!»


Claro, ese mensaje se cuela entre toda esa prisa: se cuela en el juego de recordarnos nuestra verdadera naturaleza.

Yo me he llegado a sentir exhausto de tanto buscar y no encontrar nada. Me he sentido absolutamente agotado, harto, hasta diría que deprimido, porque me daba cuenta de que nada de esto tiene ningún sentido, pero continuaba, aunque no se me desvelaba nada: seguía esperando a que se produjera algún tipo de Despertar.

Siempre se hace una proyección hacia el futuro, aunque sea de forma sutil, como el juego de la espera.

No me refiero a sumirme en la dicha suprema... aunque también debo decir que ese «desahogo», esa «facilidad», esa sensación de permitir que penetre en tu vida la belleza de todo lo que sucede a tu alrededor -de abrazarlo, por así decirlo- no se me ha ocurrido nunca. Hace mucho años que no siento nada así. Supongo que eso también formará parte del guión pero, en el fondo, sigo creyendo que, si no consigo algo, a menos que esté a lo mío -igual que todos los demás, que parecen estar a lo suyo- habré fracasado.

Al identificarnos con el personaje, nos parece que nosotros hacemos todas las cosas porque las ideas surgen junto con las acciones. El guión nos dice que «yo estoy haciendo tal cosa» mientras que, en realidad, las imágenes aparecen proyectadas en la pantalla y el relato mental discurre simultáneamente.

Me acabo de dar cuenta de lo que acabo de hacer al hablar: me he dividido en dos al decir «yo», «mi experiencia». Sin embargo, eso sólo sucede dentro de la película, donde parece que hagamos eso.

Sí, ahora bien, cuando se acaba el juego de la búsqueda no importa que se utilicen los términos «yo», «mi» o «mío», porque ya no hacen referencia a la identificación con el personaje.

Lo personal.

Exacto.



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)


29 mar 2012

SIMPLEMENTE EXISTENCIA


· Por una parte, es como si yo hubiera escogido venir aquí hoy pero, al mismo tiempo, es como si supiera que eso ha sucedido por sí solo.

Todo sucede, simplemente: la película se proyecta sobre la pantalla, incluido el relato mental. Por eso, da la sensación de que existe un "yo" que escoge venir hoy aquí aunque, en realidad, no existe más que el suceso automático de llegar aquí hoy y el relato mental que se va produciendo también de forma automática. No hay un individuo ahí que esté pensando esos pensamientos: esos pensamientos simplemente surgen en la consciencia. Todo se constata en este momento: la consciencia está constatando el contenido de la consciencia. Si nos centramos en el relato mental, da la sensación de que se toman decisiones aunque, en realidad, todo eso es algo completamente espontáneo todas estas cosas que aparecen en este momento no son nada.

· Entonces, ¿no hay un proceso de elección?

En la película hay una elección aparente. Cuando alguien te pregunta: "¿Quieres un té?" y tú respondes: "Sí"... Si fuésemos capaces de desconectar un solo minuto la banda sonora de esta película, veríamos que ahí delante hay una persona y que, un minuto después, llega una taza de té y que, más tarde, se produce el acto de bebérselo. Lo que pasa es que a todo eso se le añade una banda sonora en la que se incluyen los pensamientos de si escojo tal o cual cosa, etc. Todo funciona con el piloto automático pero, aparentemente, existe un proceso de elección... que es la gracia de este asunto.

Estando sencillamente presente, toda esa preocupación por las opciones desaparece. Cuando se produce la identificación con el personaje, todo este filosofar nos "distrae" del presente. Surgen pensamientos sobre qué hay que escoger, pensamientos que implican cierta distracción. Todo lo que surja dentro del contenido -ya sea una conversación acerca de las distintas opciones, pensamientos sobre esas opciones o cualquier otra cosa- es lo que tiene de entretenido esta película, desaparece por completo cualquier deseo de que algo de esto cambie. En ese momento, lo que hay es lo que es.

· Simplemente existencia.

Sí, sin ninguna preocupación por nada de todo esto. Mientras exista ese identificarse y ese dejarse de identificar con el personaje, este tipo de conversaciones seguirá teniendo validez pero, cuando todo eso empieza a desaparecer -toda esa escenificación de la búsqueda- y se va "recordando" que nuestra verdadera naturaleza es Unidad, sencillamente, sólo existe "vivir en el presente".

· Entre otros personajes aparentes.

Sí, uno ya no se preocupa de plantear hipótesis, ni de si hoy o no elección y todas esas cosas. En este "saber" innato, se vive una vida corriente. Por tanto, no es que se tenga que sentir necesariamente una dicha suprema aunque hay un "desahogo", una "facilidad". La búsqueda desaparece; desaparece la agitación que conlleva la búsqueda.

· Entonces, ¿qué sentido tiene la vida?

La vida no tiene un sentido determinado: esta película de la vida es el pasatiempo cósmico. Esa pregunta surge desde el punto de vista del "yo", de la identificación con el personaje de la película. Al mantener la identificación con el personaje, también se mantiene una búsqueda constante de una razón de su existencia, de un sentido; parece que el sentido "supremo" de la vida es lo que suele denominarse el "Despertar": volver a despertar en la Unidad.

Pero la Unidad ya existe. Ese "estar despierto" ya existe plenamente y, cuando se deja de tomar en serio el relato mental, lo que hay en el presente es lo que es. No hay nada fuera del presente. Este personaje no tiene ni pasado ni futuro. Puede que el cuento se mantenga pero se deja de tomar en serio.


· ¿Es correcto decir entonces que los pensamientos siempre se refieren al pasado y al futuro?

También puede haber pensamientos sobre el presente.

Pero, cuando se trata del presente, en realidad lo experimentamos, más que pensar en él...

El relato mental puede aparecer -o no- simultáneamente con otras imágenes, y puede haber pensamientos sobre esas imágenes, en lugar de sobre otras cosas que nos distraigan de ellas. Todos y cada una de los pensamientos surgen en el presente, y muchos de ellos nos distraen del presente. Algunos de esos pensamientos sobre el presente constituyen lo que se denomina "comprensión intelectual", que es el reflejo del "saber" innato que surge en forma de pensamiento. Se nos recuerda nuestra verdadera naturaleza a base de pensamientos pero, como los pensamientos (como parte del contenido de la consciencia) son fugaces -siempre aparecen y se van-, cuando surge un recordatorio -que denominamos "comprensión intelectual"- se puede volver a "olvidar", es decir, ese recuerdo puede desaparecer; sin embargo, cuando se quita la más cara de los pensamientos, se percibe que ese "saber" innato es nuestra verdadera naturaleza, y ya no se necesitan pensamientos: el acto de comprender queda obsoleto.

· Lo que resulta realmente extraño es que a veces siento muy claramente que, simplemente, existo en un espacio sin pensamientos; sencillamente, "sé" que esto es Lo-Que-Es, que esto es el presente. Sin embargo, se mantiene una expectativa muy sutil de que tiene que haber algo más.

Sí, pero eso sigue siendo el fenómeno del embelesamiento aunque, como bien dices, sea algo sutil: la idea de que la Unidad se puede encontrar como parte del contenido de la consciencia o si uno se desliga de él. El recuerdo de nuestra verdadera naturaleza -o el surgimiento del "saber" innato- interrumpe inmediatamente la búsqueda dentro del contenido o neutraliza el motivo para escapar de él. Nuestra verdadera naturaleza es Unidad -no es ni exclusivamente contenido de consciencia ni exclusivamente consciencia- pero puede seguir produciéndose el juego de identificarse y dejarse de identificar con el personaje una y otra vez, por sutil que sea.

A menudo, se reconoce que nuestra naturaleza es Unidad pero el juego de la "espera", que consiste en esperar a que se produzca el acontecimiento final, el evento final, se mantiene muy sutilmente. Cuando el "saber" innato se introduce en el guión, se revela ese "desahogo", esa "facilidad". Es entonces cuando la búsqueda desaparece progresivamente y ese "esperar" tan sutil queda cada vez más socavado.

· Por eso, da la sensación de que se trata de algo progresivo...

Por supuesto. La Conciencia mantiene en funcionamiento una infinita cantidad de posibilidades. Esa idea tradicional de que se limita al juego del "acontecimiento final" resulta algo anticuada. Como en el presente sólo existe lo que es, todo lo que suceda -incluida esa sensación de que se trata de algo progresivo- y es eso de por sí.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)


29 ene 2012

EL DESENMASCARAR PROGRESIVO


· Yo no puedo percatarme de que existe la consciencia, con su contenido, ¿verdad?

No, percatarse es un hecho espontáneo, propio de desarrollo de la película de la vida, mediante el cual reconocemos la Unidad -nuestra verdadera naturaleza- sirviéndonos del personaje del guión. El embelesamiento con el contenido queda evidenciado: se reconoce que la consciencia existe simultáneamente con su contenido, los dos aspectos de la Unidad.

· Sí, porque, si no existiera la consciencia, el contenido no podría existir. Esta pared no existiría si no hubiera consciencia de ella.

Sí, pero lo más importante es que surgen de forma simultánea. Son, sencillamente, dos aspectos de una sola cosa: la Unidad, la Plenitud. ¡Es la pared que se está viendo a sí misma!

· Efectivamente, pero tú ya has vivido, con anterioridad, en el mundo y lo veías como yo lo veo ahora, ¿verdad?

Bueno, "nosotros" somos apariciones de la Unidad. De este lado, no se ve nada de forma distinta. Lo único que sucede es que a los pensamientos se les ha caído la máscara. El embelesamiento con ese aspecto de la Unidad que constituye el contenido ha dejado de ser el tema exclusivo. Todo lo que aparece sigue viéndose igual, sólo que el relato mental ha pasado a formar parte del paisaje en lugar de ser un "filtro" -como resulta ser cuando existe la identificación con el "yo"-.

· Algo así como parecer que eres una persona, un individuo, que está mirando a una pared.

Exacto.

· ¿Tú has experimentado eso?

Aparentemente, eso sigue siendo igual ahora. Esa sensación de separación, de que una persona está mirando a una pared, resulta funcional: funcional dentro de la obra de teatro, como parte del guión. Sin esa aparente distancia y separación, la obra no podría representarse.

· De acuerdo. Por tanto, ¿no hay nada malo en sentir que se está mirando a una pared?

¡En absoluto!

· Entonces, eso no tiene por qué cambiar para poder reconocer que la Unidad es lo que eres realmente.

Aunque la apariencia de ser este personaje se mantenga, puede existir el reconocimiento de que eso no es lo único que somos. No somos solamente la persona sino también la posibilidad de constatarla: la consciencia, así como su contenido. La Unidad es todo eso, incluida la aparente separación. No se trata de que algo deba cambiar: ahora mismo, ya hay consciencia, y esa consciencia está constatando el contenido de la consciencia en este preciso momento.

· Claro, pero sin ser consciente de que es consciencia.

Dentro del guión, el "tema" de esta conversación parece referirse al hecho de recordar constantemente nuestra verdadera naturaleza; la Unidad en sus dos aspectos de consciencia y de contenido de la consciencia. Está lo que contempla y lo contemplado.

· ¡Pero es que este "yo" tiene ganas de hacer algo! (risas)

¿Qué es lo que quiere hacer ese "yo"?

· Quiere reconocer algo.

¿Es decir, que esa idea que brota se refiere a la objetivación de la consciencia?, ¿para convertirla en algo concreto?, ¿para encontrarla, en realidad, dentro del contenido?

· Sí, para saber qué es.

De acuerdo, pero es que, en realidad, la consciencia no se puede "conocer" porque ella es el "saber" innato. Siempre es algo inmediato. Siempre es ahora mismo. Si se proyecta como un despertar que tiene que acontecer en un futuro, es que algo se está pasando por alto.


· Entiendo que nunca va a existir ningún otro momento.

Exacto. Por tanto, tiene que haber algo en el presente que se está pasando por alto. Estos conceptos de consciencia y contenido de la consciencia son indicadores que apuntan hacia el presente. No hace falta que miremos al futuro para que aparezcan.

· No, no... Por tanto, no hay ningún problema con que brote el pensamiento del "yo": como bien dices, forma parte del decorado. Sin embargo, lo pasamos por alto y el relato parece real.

Exacto.

· El pensamiento del "yo" no es el problema sino el hecho de que se pase por alto.

Así es.

· Pero uno no tiene el control sobre nada. Todo sucede, simplemente, ¿no es así?

Sí, por eso, todo lo que sucede aquí es una descripción no una prescripción.

· Pero, desde mi "yo", da la sensación de que tú tienes un efecto sobre lo que acontece.

Exacto.

· Y, entonces, surge este pensamiento: "Bueno, yo no provoco ningún efecto. Todo acontece, sencillamente", pues no puede existir un efecto si no ha existido otro momento en el que existiera la causa, y sólo existe lo que está sucediendo ahora.

Sí, en esta obra teatral, eso es lo que llamamos comprensión intelectual: el reflejo del "saber" innato. Sigue habiendo un "yo" que comprende y eso, en el guión, parece que tenga un efecto liberador.

· Por tanto, si soy consciente de eso, es porque ya no considero que yo pueda influir de alguna manera sobre lo que vaya a suceder.

Así es.

· En cierto modo, no es muy agradable pensar que tú no influyes en nada.

Ya, pero es que ahora nos hemos vuelto a meter en el relato mientras que, en realidad, ese "yo" que quiere influir sobre algo no es más que una parte de lo que está sucediendo en el momento presente.

· Por tanto, se convierte en algo que simplemente constata, en lugar de intentar comprender.

Sí, pero no eres "tú" quien lo constata: simplemente, se constata.

· ¿Cómo se consigue reconocer que eso es lo que tú eres y no ese "yo"? El pensamiento del "yo" no puede conseguirlo. Supongo que lleva tiempo intentándolo...

Claro, el "yo" no puede hacerlo porque el "yo" es lo que queda desenmascarado. Lo único que se puede decir es que como parte del guión de la vida, el embelesamiento con el relato mental se desenmascara de forma progresiva -o repentina-.

· Entonces, en el guión, ¿yo he sido un "yo" que intenta desenmascararlo?

Ese "yo" que intenta desenmascararlo, en realidad, forma parte del relato: eso es el embelesamiento. Eso es lo que se está describiendo aquí, en este momento: el final -o el desenmascaramiento- del embelesamiento.


· Ya... y que no te pongas a buscarlo...

Es que no hay opciones. El guión tiene el piloto automático. Todo sucede de forma automática: la identificación aparente con el personaje, la dedicación a la búsqueda y quizás, después, la aparición del reconocimiento de la Unidad en el guión.

· Entonces, aunque yo crea que soy el "yo" y me digan que lo que existe es la Unidad y que ésa es mi naturaleza, ¿no puedo hacer nada para darme cuenta?

No, porque ese "yo" que se ha adoptado, el hecho de centrarse de forma exclusiva en el aspecto del contenido de la Unidad, es lo que queda desenmascarado. El reconocimiento se introduce en el guión pero no es el "yo" el que lo reconoce.

· O sea que se va introduciendo sin que yo tenga que esforzarme lo más mínimo por intentar comprenderlo, porque ello implicaría prolongar el pensamiento de que soy un "yo" que puede hacer algo.

Sí, en el guión parece reforzar al"yo". Claro que siempre puede haber un esfuerzo aparente...

· Me estoy dando cuenta en este momento de que soy el "yo" pero no hace falta que le añada nada, es decir, que él no necesita que se le añada nada.

Exactamente.

· De acuerdo. Por tanto, si sucede algo que dé la sensación de disminuir a ese "yo", sucederá por sí solo, no como consecuencia de que "yo" haga nada al respecto.

Efectivamente pero, desde dentro del guión, puede seguir pareciendo que existe un "yo" que hace algo para conseguir ese fin.

· Parece más fácil ver objetivamente los demás pensamientos. Sin embargo, el "yo" parece algo aparte, algo consistente, y da la sensación de que se mantiene firme. Llevo años pensando en la Iluminación instantánea, en que algo va a hacer "click" y ya lo habré conseguido. Sé que tú dices que no se le puede quitar la máscara de golpe al "yo" pero, cuando dices que también puede ocurrir de forma progresiva, me quedo más tranquila. Tengo la sensación de que, si va a pasar inmediatamente, podré hacer algo para que suceda.

Sí.

· Desde que se le ha abierto la puerta a esa "introducción" progresiva, me gusta mirar libros de otros temas en las librerías, más allá de los que están en la sección "espiritualidad". Me gusta poder estar lo suficientemente relajada como para interesarme por otras cosas como novelas, artesanía y aficiones. Por tanto, si sigue habiendo un "yo", creo que lo voy a dejar tranquilo y voy a dejar que se produzca ese "desenmascaramiento progresivo"

¡Por mí, fenomenal! (risas)



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



21 dic 2011

TODO FORMA PARTE DEL GUION



Ahora que se ha mitigado mucho mi búsqueda, me he dado cuenta de que suelo pensar que tengo que centrar la atención en darme cuenta de que soy consciente, y me da la sensación de que eso es "hacer" algo. Es como si hubiera que ser consciente de la consciencia para que haya consciencia. No sí si me explico...

La consciencia ya existe, tanto si uno la reconoce como si no: todo se constata en el presente. Por lo general, este hecho tan sencillo pasa desapercibido a causa de la exclusiva identificación con el contenido. En la película, cuando se comienza a reconocer esto, puede que el personaje crea que se trata de una lucha en la que tiene que hacer algo para mantenerse consciente. En eso consiste el argumento: en que la vida del personaje aparente se impregna cada vez más de la "visión" de lo ilusoria que es la vida individual.

¿Y no hace falta que uno se dé cuenta para que eso suceda?

No, en absoluto: si no se diera ese constatar, esa consciencia, no aparecería ningún contenido. Por tanto, es algo que ya existe: no es algo que se pueda descubrir o provocar. Es algo que está sucediendo ahora mismo. Ahora mismo, ya hay constatación. Después, está el embelesamiento por el cual surge un cuento en el que el "yo" necesita ser consciente de la consciencia. Sin embargo, cuando ese embelesamiento se desenmascara, desaparece la lucha por ser consciente desde el punto de vista del "yo".

Entonces, lo único que se ve es la película, con todas sus vicisitudes, pero resulta imposible ver lo que la ve.

Claro, lo que ve es lo que está realizando la acción de ver ahora mismo. Ahora mismo, ¿qué es lo que está viendo a este cuerpo, a la pared? ¿Qué es lo que es consciente de estos pensamientos, de estas sensaciones?

Por tanto, cuando desaparece el pensamiento del "yo", no se puede experimentar la consciencia porque no hay nada para experimentarla.

No. La consciencia no es una experiencia.

Simplemente es: de acuerdo. Entonces, ¿no hay absolutamente nada, ya sea sutil o no tan sutil, que surja y que no sea parte del guión?, ¿nada?

Todo lo que aparece, todo lo que brota, es el contenido que se constata en el presente. Eso es lo único que sucede... y cualquier intento por librarse de la identificación o cualquier idea sobre cómo librarse de ella, sobre cómo ser consciente de la consciencia, es la película.



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



19 dic 2011

YO SOY ESO, PERO...

Yo soy Eso, pero... Tengo que ocuparme de mi mismo, sanear mi vida, profundizar, ser más consciente, estar aquí ahora, sumirme en el silencio, salvar el planeta, exteriorizar mis emociones, pensar en positivo, establecerme en el estado del "testigo", sentirme lleno de dicha, encontrar un gurú, ser útil, encontrarle sentido a la vida, tranquilizar la mente, realizar buenas obras, deshacerme del ego, alcanzar la madurez, ser más práctico, iluminarme, encontrar a mi alma gemela, organizar una ceremonia, recibir iniciación, permitirme sentir...



A fin de cuentas, ¿quién soy yo para llevarte la contraria? Si no te importa, mientras te ocupas de todo eso, voy a tomarme un té y a leer el periódico.


NATHAN GILL
(Ya Estás Despierto)

13 dic 2011

CONSCIENCIA Y CONTENIDO DE LA CONSCIENCIA


Nathan, aunque estamos hablando de nuestra verdadera naturaleza, en realidad no existe nada que no lo sea. Todo es nuestra verdadera naturaleza porque todo es Conciencia, incluido ese "yo" que dice que no lo es o que hay algo que no puede conseguir...

Sí, aquí, estamos utilizando esta terminología porque esta pequeña escena de la película de la vida -la aparición de esta habitación llena de personajes- parece tratar sobre el hecho de reconocer que ya se está despierto al cien por cien. Durante casi todo el tiempo, la mayoría de los personajes de la película asumen que son "alguien": por eso, el hecho de reconocer que nuestra verdadera naturaleza es Unidad no puede constituir una escena especial o importante dado que, si contamos el número de personajes que están escuchando este mensaje en esta habitación, nos daremos cuenta de que existen muchos más -otros muchos "alguien"- en muchos otros lugares viendo un partido de fútbol ahora mismo.

En relación con esa analogía tan utilizada de la película proyectada sobre una pantalla, ¿no hay algún ente divino que lo controle todo entre bambalinas, encendiendo y apagando las imágenes?, ¿o es que la película sencillamente sucede?

Esta película sigue su curso por sí sola. Lo "divino" es la película en sí. Tras la película no se esconde ningún ente que la esté proyectando. La película es la apariencia inmanente de la Unidad.

Entonces, en la película -en la representación teatral-, se puede diferenciar el punto de vista de la identificación con el pensamiento del "yo" del de después de haberlo desenmascarado, en el sentido de que, en el segundo caso, ya no es presa del espejismo de estar limitado por el contenido de la consciencia.

Sí, pero la cuestión no es que haga falta eliminar los pensamientos: los pensamientos forman parte del decorado y cuando se los ve como tal, surge ese desahogo natural.

Yo siempre me había imaginado que se producía un gran cambio al desenmascarar al "yo".

No necesariamente... En el caso de algunos personajes puede producirse un reconocimiento repentino de que la Unidad es su verdadera naturaleza y, entonces -puede suceder, aunque no invariablemente-, ese hecho puede implicar una intensa sensación de dicha suprema, una especia de alivio exagerado al desaparecer la tensión. Sin embargo, dado que lo más usual es que al "personaje" de la película se le vaya cayendo la máscara de forma progresiva, ese alivio de la tensión asociada al hecho de creerse "alguien" también aflora de forma progresiva. Como no queda demasiada tensión acumulada, no es necesario que se produzca una "explosión" de dicha suprema.

Nathan, me gusta mucho tu forma de referirte a la Unidad en términos de "consciencia" y de "contenido de la consciencia". Desde entonces, me doy cuenta de que o hay una consciencia que no se despista con nada o, de repente, me quedo sorprendida al darme cuenta de que he estado sumida en un torrente de pensamientos. ¿Podrías hablar un poco más de ese momento de "darse cuenta"?

Ese "darse cuenta", aunque parezca formar parte de esta película y ser algo que realiza el personaje, en realidad sucede por sí solo. Sencillamente, en cada momento presente surge el reconocimiento de tu verdadera naturaleza. Puede que el "yo" venga y se vaya, o puede que no suceda nada.

Y lo único que hacemos es seguir percatándonos de la consciencia y de su contenido.

No es que "tú" sigas percatándote de eso. Como acabamos de decir, es algo que sucede de forma espontánea.

Es constatado pero sin un "alguien" que lo constate.

Sí. Lo que, inicialmente, aparece en la película en forma de comprensión intelectual se disuelve en el "saber" innato y, entonces, ya no se necesitan ni analogías ni entender nada: sólo se "reconoce" nuestra verdadera naturaleza de forma directa, inmediata y sin pensamientos.

Llega un punto en que uno deja atrás sus viejas "herramientas".

Sí, y es cuando se reconoce que lo único que ha existido desde siempre es la Plenitud o la Unidad.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)

19 nov 2011

¿QUÉ SENTIDO TIENE TODO ESTO?


· Nathan, cada vez me parece menos importante toda esta cuestión del Despertar y, en cambio, me empiezo a plantear: "¿Qué sentido tiene todo esto?". Tengo la sensación de que no tiene ninguna importancia. No sé cómo explicarme...

No hay nada que explicar. Esta película -esta obra teatral de la vida- aparece y, cuando la realidad de los pensamientos se percibe y se acaba el juego en el que uno se identifica con el personaje, se ve que ya se está despierto de por sí y que todo surge de forma espontánea. Todo funciona con el "piloto automático" y, hoy, la escena consiste en que hay una habitación llena de personajes, donde se hacen preguntas y se dan respuestas, pero no hay nadie en el timón.

· Esa imagen del piloto automático me parece muy esclarecedora.

Sí, si utilizamos la analogía de una película que se proyecta en una pantalla, veremos que ahí no hay más que imágenes: que la pantalla y las imágenes son inseparables. Las imágenes aparecen en la pantalla y ya está. Esa idea de que se puede hacer algo al respecto, de que todo esto tiene un significado, sólo surge cuando los pensamientos nos embelesan. Pero es que eso es lo que pone en el guión.

· Pero ¿esas imágenes no tienen consistencia? Son tridimensionales.

Sí, se trata de una película multidimensional que se ve desde dentro y no como un espectador, desde fuera. Esto es la película. Si nos servimos de la analogía de que los personajes humanos son como las células del "cuerpo" de la Conciencia -es decir, que son distintos puntos de vista-, entonces podemos entender mejor que la Conciencia misma es la que está viendo esta película desde todos esos puntos de vista dentro de sí misma. La Conciencia es la película y se está viendo y experimentando a sí misma desde la posición de cada uno de los personajes.

· Hace años, estrenaron una película de Woody Allen en la que uno de los personajes se salía de la película. No recuerdo el título pero puede que nosotros, en tanto que buscadores, estemos intentando hacer lo mismo.

Sí, sólo que fuera de la película no hay nada. No hay más que la película y el hecho actual de constatarla "desde dentro": el hecho de constatarla y lo que se está constatando, es decir, Plenitud, Conciencia.


· Sin ninguna necesidad de escaparse de ella.

No, ése es el objetivo de la espiritualidad tradicional: escaparse del hecho de autoidentificarse como el contenido de la consciencia.

· Pero tampoco consiste en eso...

No, nuestra verdadera naturaleza es Plenitud con los aspectos simultáneos de consciencia y de contenido de la consciencia.

· Aunque siento que el conocimiento se va desarrollando, sigo teniendo con frecuencia una sensación de separación.

No es muy frecuente que, al principio, haya una sensación de Unidad pero, a medida que se produce ese dejarse caer en el "saber" innato, esa sensación de estar confinado al cuerpo físico puede parecer difuminarse, de forma que sigue existiendo un cuerpo aquí pero ya no es "mío". Así la sensación de ser "yo" -este cuerpo- puede resultar más difusa.

· Y ese proceso aparente de evolución puede resultar tan sutil que apenas se nota...

No obstante, "ahí afuera", "en el mundo", este mensaje sobre nuestra verdadera naturaleza no suele propagarse: no forma parte de la "vida cotidiana" en el guión de la película. Por tanto, en la representación teatral de la vida, tendemos a olvidarnos de nuestra verdadera naturaleza. Todos los personajes se comportan como individuos completamente inconscientes de que todos compartimos la mima identidad. Cuando se produce el recuerdo de nuestra verdadera naturaleza, no es difícil ver que todo -todas y cada una de las formas- son mismo. Sin embargo, se mantiene cierta apariencia de separación, de distanciamiento, de perspectiva, como un aspecto funcional para la representación teatral.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)

14 nov 2011

LOS PENSAMIENTOS


· ¿Podemos hablar de la memoria? Los pensamientos surgen una y otra vez, y parecen no interrumpirse nunca... por ejemplo: "Voy a ir a casa a preparar la cena para mi familia". Dan la sensación de ser un derivado de la memoria.

Los pensamientos de la "memoria" surgen en el presente y su contenido constituye el cuento de "mi" familia.

· Entonces, ¿en el presente no existe la familia a menos que estén los miembros físicamente presentes?

En el presente existe todo lo que aparece en el presente: lo que es. Todo lo demás es relato.

· De acuerdo. Por tanto, cuando la familia está físicamente presente, ¿por qué las imágenes de esas personas me resultan familiares mientras que otras imágenes -de personas extrañas, pongamos por caso- no? No consigo quitarme la idea de que la gente, los personajes que aparecen una y otra vez en nuestro relato, tienen una continuidad aparente.

Las imágenes de los familiares, cuando aparecen, conllevan un sensación de familiaridad, un "recuerdo" simultáneo de la vida que "yo" he pasado con "mi" familia. No hay continuidad: sólo hay un presente. Toda esa historia de "mi" familia surge en el presente en forma de relato.

· Lo que me cuesta entender en ese ejemplo es que... de acuerdo, todo esto es aparente y los pensamientos y las sensaciones simplemente nos hacen creer que la vida es así. Pero ¿qué sucede con la otra persona? ¿Cómo es que ella sincroniza sus sentimientos para sentir exactamente lo mismo; por ejemplo: "¡Qué alegría verte!" o "¡Qué horror! ¡Otra vez esta pesada!"? Su experiencia no es distinta de la nuestra.

No es que haya una serie de personajes individuales que estén sincronizados: todo es una totalidad plena de por sí... la Unidad. Lo que surge dentro y en forma de unidad es una separación aparente. En este momento presente, lo que aparece son todas estas imágenes -los pensamientos, las sensaciones, etc.-, que dan la sensación de aparecer para validarse mutuamente dentro de la película. Ése es el pasatiempo cósmico.

· ¡Pues, entonces, es que a Dios se le da muy bien hacerse el listo!

No hay ningún Dios aparte de esto que aparece en el presente. "Dios" no está por ahí, entre bambalinas, organizándolo todo sino que está aquí, en el presente, apareciendo en forma de todo esto.

· Sin embargo, en el guión, parece que haya una sincronía, ¿no?

Sí, lo parece.

· Lo que quiero decir es que la otra persona también piensa lo mismo. Por tanto, hay dos personas que piensan: "¡Qué ilusión volverte a ver después de veinte años!". ¿Cómo es posible que las dos personas tengan el mismo pensamiento?

En referencia a la analogía del cuerpo humano, al igual que en el cuerpo humano, todo está sincronizado y surge simultáneamente. Desde el punto de vista de cada una de las células o desde el punto de vista de los personajes individuales, lo que existe es esta película en la que parece haber "otros" personajes distintos de nosotros mismos. Al igual que en una película, un personaje aparece por la izquierda y otro por la derecha, pero ambos aparecen en una única película. Quizás el sincronismo de la película resulte desconcertante desde el punto de vista de la identificación con el personaje pero, en realidad, lo único que existe es una sincronización total.



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)

27 oct 2011

DESENVOLVIENDO CARAMELOS

Entonces, si seguimos con la analogía de la pantalla de cine, podríamos decir que puedes contemplar todos los problemas en esa pantalla pero ya no son tuyos.

Exacto.

Lo que pasa es que, aunque se esté viendo una película, uno puede seguir empatizando e identificándose con lo que ve.

Te puedes involucrar completamente y, por esa razón, parecer que son "tus" problemas.

O sea que es como si, cuando estás en el cine, te metes tanto en la película que te olvidas de ti mismo.

Si.

Te "metes" completamente en la película pero, a veces, puedes "salirte" mentalmente y pensar: "Acuérdate de que estás viendo una película", como cuando alguien desenvuelve un caramelo o lo que sea, y el ruido del papel te saca de la película.

Así es, exactamente. ¡Eso es lo que está pasando hoy aquí, que has ido al cine y hay alguien que no para de hacer ruido desenvolviendo caramelos! (Todos ríen.)

Entonces, ¿cómo podemos acordarnos de hacer ruido desenvolviendo los caramelos?

"Tú" no te puedes acordar. Ese "tú" es el embelesamiento que desaparece cuando se produce el ruido al desenvolver el caramelo y eso se introduce en la película del reconocimiento de tu verdadera naturaleza; en otras ocasiones, estás inmersa en ella. El hecho de desenvolver los caramelos sucede cuando sucede: no se puede escoger cuándo.


Supongo que la pregunta, en cierto modo, es: "¿Qué es lo que lo convierte en permanente?".

Nada lo convierte en permanente.
Dentro de la película, la búsqueda de la "permanencia" se traduce en una agitación que parece impedir dicha permanencia. Ni tú ni nadie hace nada ahí: todo sucede espontáneamente.

¿podemos reconocer nuestra propia naturaleza leyendo este mensaje en un libro o escuchándolo en una grabación a tres mil kilómetros de aquí?

Por supuesto, no hay ninguna necesidad de estar en la habitación en la que un personaje está diciendo todo esto, aunque puede dar la sensación de que eso constituye una ayuda. Con respecto a la película, no parece que la lectura de todos esos libros sobre la no dualidad, el advaita y demás, ofrezca tantas "ventajas" como el hecho de interactuar directamente con alguien. Desde el punto de vista del que está identificado con el personaje, el libro puede pasar a ser, perfectamente, un elemento más del relato del "yo" hasta el punto de pensar: "Me he iluminado" o "He despertado".
Sin embargo, cuando estamos en una habitación, en ese cien en el que se escucha el ruido de los envoltorios de los caramelos, no resulta fácil que pase a constituir un elemento más del relato como en el caso del libro porque, aquí, siempre se te recuerda tu verdadera naturaleza de forma directa. Se da la vuelta a todas las preguntas para apuntar hacia la Unidad, hacia el presente: las preguntas suelen incluir un componente del "yo" pero las respuestas que se obtienen no provienen de ese punto de vista. El hecho de apuntar hacia algo de forma directa e inmediata siempre consigue socavar al "yo".


Nathan Gill
(Ya estás despierto)