Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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1 jul 2012

EL DOLOR


¿Quién dice que este mensaje tiene que ver con liberarse del dolor?

No es posible liberarse del dolor. Este cuerpo no es sino una máquina de dolor. Este cuerpo se marchitará, el cáncer lo arrasará, el corazón dejará de latir, las extremidades fallarán y respirar se tornará insoportable. La libertad, en tal caso, parecerá imposible, una historia fantástica soñada por personas que tienen demasiado tiempo libre. ¿Estamos dispuestos a aceptar eso?

¿Qué son conceptos tales como «Yo no soy mi cuerpo», si no meras creencias, mecanismos de defensa contra lo inevitable? Frente al dolor físico fracasa todo intento de racionalizar, intelectualizar o "comprender". Independientemente de lo mucho que se esfuerce en pensar o en dejar de pensar en ello, el individuo no puede escapar del dolor. El dolor está aquí y es la resistencia al dolor la que genera los problemas. El dolor sólo se convierte en un problema cuando el "yo" entre en escena y, con él, la resistencia al dolor.


Sólo el ser humano convierte el dolor en un problema elaborando historias sobre un hecho completamente natural para el organismo físico. Así es como lo que no es más que una sensación que se despliega instante tras instante, una expresión dinámica de la vitalidad, acaba formando parte de una narración compleja y habitualmente espantosa, que tiene una duración incierta y un final que suele ser terrible.

Pero, en realidad, no es necesaria ninguna narración. El dolor es suficiente y es muy real. De hecho, el dolor es todo lo que hay, y "nosotros" no somos más que el intento de escapar de ese dolor.

Huyendo del dolor nos creamos a nosotros mismos.


Jeff Foster
(Más Allá Del Despertar)


29 dic 2011

DOLOR


Resulta sorprendente que esta sensación de dolor también sea esto. Cuando era un buscador espiritual quería liberarme del dolor y el sufrimiento y alcanzar un estado imaginario y elusivo, del que había oído hablar a maestros y gurúes, llamado "iluminación". ¡Yo no quería el dolor, yo quería liberarme del dolor!

Pero ahora me doy cuenta de que lo que está generando dolor es precisamente mi intento de liberarme del dolor. El dolor y la "liberación del dolor", como blanco y negro, arriba y abajo, ausencia y presencia y sujeto y objeto, siempre van de la mano. Los opuestos se crean y sostienen mutuamente. Mi búsqueda de una forma de escapar del dolor no era sino un rechazo del dolor, disfrazado de una búsqueda noble, respetable y "espiritual". Y lo mismo sucedía con la búsqueda de una iluminación "fuera de aquí", que no era más que el simple rechazo de lo que aquí está sucediendo.

El dolor se había convertido en enemigo. Lo que es se había convertido en el enemigo.

En ausencia de búsqueda, cualquier sensación es bienvenida. Hasta el dolor... aunque no creo que pueda seguir llamándosele "dolor". No tengo la menor idea de lo que es. Sensaciones pasajeras, instante tras instante, pero nada estable a lo que pueda denominar dolor. Y todo emerge y acaba disolviéndose, sin dejar rastro alguno, en la más absoluta vacuidad. ¿Dónde está ahora el dolor que hace tan solo unos instantes me asediaba? Ha desaparecido. El dolor es siempre una historia del dolor, es siempre una historia pasada.

Si tuviese que describirlo diría que es como si hubiera dolor, pero nadie a quien le doliese. Lo único que hay es dolor. Dolor que sucede o no sucede. Eso es todo. Así de sencillo.



¡Pero no nos equivoquemos, el dolor es doloroso! Y cuando, en ocasiones, es muy intenso, Jeff puede llegar a quejarse y hasta maldecir. Pero esas quejas y maldiciones son superficiales y finalmente, tras un período de rechazo, se permite que el dolor sea.

La liberación es muy burda. No hay nadie que pueda impedir nada, nadie que pueda rechazar ningún aspecto de la experiencia. De modo que el dolor es muy burdo y muy intenso. Y, cuando desaparecen todas las defensas, sólo queda la presencia aparente de todo, en sus formas más burdas e inmediatas.

El dolor se despliega ante nadie. Y esto, cuando lo mencionamos, parece una paradoja. ¿No es como se el dolor debiese suceder para alguien? ¿Quién podría, sino una persona, llamarlo dolor? Las palabras jamás podrán llegar a capturarlo. Hay dolor pero, como no hay nadie, no hay dolor. El dolor está ahí pero, simultáneamente, no está.

Y todo desemboca de nuevo en el misterio. Todo concluye en el no-conocimiento. Lo único que queda es esa misteriosa sensación de que el mundo llama "dolor" y rechaza.

"Dolo". En el momento en que lo mencionamos parece como si estuviera ahí, como si fuese algo sólido, como si fuese real. Pero la palabra "dolor" no puede rozar siquiera la vitalidad de lo que está sucediendo. Lo que está sucediendo siempre estará completamente liberado y las palabras nunca dejarán de ser más que meros recordatorios.

¿Dónde guardaré, pues, todos estos analgésicos?



Jeff Foster
(Una Ausencia Muy Presente)


18 feb 2011

EL FINAL DEL SUFRIMIENTO.



Todo lo que hay es esto es decir, esta apariencia presente.

Y en esta apariencia presente también puede haber dolor físico.

Pero el dolor físico sencillamente no es un problema. No lo es, al menos, hasta que el "yo" entra en escena y le llama "dolor". Y con esa etiqueta llega también la implicación de que la experiencia presente es desagradable y la necesidad de desembarazarnos de ella.

Nosotros somos los que creamos el mismo sufrimiento del que tanto nos esforzamos en desembarazarnos. Pero éste no es un nuevo mensaje porque, hace ya miles de años, el Buda se refirió claramente a él.


Decir que hemos creado nuestro propio sufrimiento implica que después de haberlo "comprendido" podemos, si nos esforzamos, acabar con él. Pero tal cosa es imposible, porque esa misma idea es la responsable del sufrimiento.

¿Existiría acaso el sufrimiento si no hubiera alguien que lo conociera como tal? ¿habría sufrimiento si no hubiera nadie que quisiera desembarazarse de él?

¿Existe acaso el sufrimiento separado del deseo de liberarse del sufrimiento?

Y eso, precisamente, es el sufrimiento. Resistencia es sufrimiento. De modo que resistirnos a la resistencia (el objetivo de la mayoría de las llamadas prácticas espirituales) no hace más que alentar e intensificar el problema.

No, el camino para salir del sufrimiento no pasa por la resistencia, ni tampoco por la aceptación.

La resistencia y la aceptación requieren de una persona separada de su sufrimiento, y lo cierto es que, en este mismo instante, la persona separada del sufrimiento no es más que un relato.

No, la forma de salir del sufrimiento no pasa por ningún movimiento con respecto al sufrimiento. Cualquier movimiento con respecto al sufrimiento no hace más que consolidarlo, cualquier movimiento con respecto al sufrimiento no hace más que perpetuar la misma enfermedad que pretende curar.

El único camino para salir del sufrimiento pasa por la muerte, por la muerte del que sufre.

Pero no estoy hablando de la muerte física, porque eso sería demasiado sencillo.

El verdadero camino para salir del sufrimiento pasa por una muerte más radical que la muerte
física. La muerte física ocurre en el tiempo, pero el camino para salir del sufrimiento está fuera del tiempo, porque el tiempo es el que, para empezar, ha creado el sufrimiento ("Pronto me liberaré del sufrimiento...").

El camino para salir del sufrimiento pasa por el mismo sufrimiento.

Recordemos a Jesús en la cruz.


¿Quién es el que está molesto con la situación presente?

¿Quién quiere ahora liberarse de sus problemas presentes?

Cuando, en esos días, trataba de encontrar respuesta a todas estas cuestiones, cuando trataba de ver si existe alguien que sufre, es decir, alguien que pudiera liberarse de su sufrimiento, no encontré nada más que la búsqueda; es decir, no "encontré" absolutamente nada.

"La vida que estoy tratando de entender es el yo que se empeña en comprenderla."

Sí. Y el sufrimiento del que trato de escapar es el mismo yo que está intentando huir.


Jeff Foster
(Más Allá Del Despertar)


22 jul 2010

CONTROLAR LA EMOCIÓN


Ayer me sentí consumido por un intenso enfado al ver unos conejos desatendidos y maltratados. Decidí actuar y llamé a las autoridades, pero la intensa emoción sigue estando presente.

De modo que ahí hay una intensa emoción.

¿Y qué hago con ella?

¿Qué hay que hacer con ella?

Me duele. Me siento incómodo con ella.

Ayer me sentí consumido por un intenso enfado al ver unos conejos desatendidos y maltratados. Decidí actuar y llamé a las autoridades, pero la intensa emoción sigue estando presente.

De modo que ahí hay una intensa emoción.

¿Y qué hago con ella?

¿Qué hay que hacer con ella?

Me duele. Me siento incómodo con ella.

De acuerdo, entonces ahí hay incomodidad.

Correcto. ¿Se disuelve por sí sola si te quedas con ella?

¿No forma parte de tu experiencia que la incomodidad acaba pasando? Estoy seguro de que ésta no es la primera vez que te sientes incómodo. Es probable que ni siquiera puedas recordar cuál era la causa de tu incomodidad hace tres incomodidades.

Sí, se disuelve, pero eso no es una respuesta válida. De acuerdo, creo que lo que estoy diciendo es que no quiero ser tan reactivo. Eso es. Quiero salir de esto, detener esta intensa reacción al dolor y al sufrimiento del mundo. No quiero sufrir así. Por eso leo más a Ramesh, y vengo aquí, ¿y, sin embargo, sigo reaccionando!

Sí. De modo que o bien no has sido capaz de dar con una técnica suficientemente buena, a pesar de los muchos años de esfuerzo diligente, o bien tienes que soportarte tal como eres hasta que llegue el momento en que tu condicionamiento, tu programación, cambie.

Sí, ya me dijiste antes que estoy bloquead@, pero no me gusta estar bloquead@. Me duele.

Pero el dolor es inherente a la vida humana. No hay modo de evitar el dolor. Mientras haya Conciencia fluyendo a través de ese mecanismo cuerpo-mente, habrá dolor. Habrá placer y habrá dolor.

Sí, supongo que simplemente tengo que rendirme a este hecho, aceptarlo, aunque me sienta bloquead@ y sienta tanto dolor.

En este instante no parece que tengas un dolor terrible.

¿En este instante? No, ahora no me duele terriblemente. Me refería a cuando estaba experimentándolo. Pero, como dices, el dolor es parte de la vida.

Sí, y cuando surge el pensamiento de que "el dolor forma parte de la vida", ayuda a mitigar el dolor, o más precisamente corta el dolor producido por la reacción al dolor. Esta misma experiencia te permite ver que el dolor viene y va.

Sí. Bien... (Reflexionando.) ¿Vaya! ¿Tengo que volver a probarlo!

De acuerdo. ¿Después nos informas! (Risas.)

Ahora me diento muy bien.

Esto también pasará.


Wayne Liquorman
(Aceptación De Lo Que Es)


27 abr 2010

"PESCADO CON PATATAS"


EL DOLOR NO ES EL PROBLEMA

El problema soy yo.
¿Qué soy, en realidad, si no esta resistencia psicológica?
Entretanto, el dolor sigue su curso.


¿Quién puede aceptar que, independientemente de lo que afirmen las enseñanzas espirituales, este cuerpo está condenado a morir? Eso si no está fracasando ya. ¿Podemos aceptar que, en algún momento futuro, imaginario o no, padeceremos un insoportable dolor físico?

Hasta Jesús lloró cuando clavaron sus muñecas en la cruz.

Pero él sabía que eso también era Dios.

Nosotros hemos olvidado que, como una hermosa puesta de sol o el abrazo de un ser querido, el dolor físico también es Dios.

Este mensaje no tiene, pues, nada que ver con la negación ni con la trascendencia del dolor físico, porque eso es imposible. Este mensaje tiene que ver con la realización de que Dios está en todas partes, literalmente en todas partes. Sólo un individuo, es decir un "yo", podría pensar otra cosa. En realidad, "pensar otra cosa" es lo único que el individuo puede hacer.

Pero éste no necesariamente es un mensaje religioso, porque, en lugar de "Dios", podrías decir "Realidad", "Mente de Buda", "Tao", "Espíritu", "Lo que es", "Pescado con patatas" o millones de otras cosas.


Jeff Foster
(Más Allá del Despertar)