Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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26 ene 2013

EL SENDERO DE LA ELIMINACIÓN


 Antes de descubrir qué somos realmente, debemos empezar por descubrir lo que no somos. Si no, nuestras suposiciones seguirán contaminando toda la investigación. A esto podríamos llamarlo el sendero de la eliminación. En la tradición cristiana lo llaman la Vía Negativa, el sendero negativo. La tradición hindú del Vedanta lo llama Neti-neti , que significa «esto no, eso no». Todos ellos son senderos de eliminación, formas de descubrir lo que somos a través de lo que no somos.

Empezamos por observar nuestras ideas acerca de lo que somos. Todos tenemos muchísimas ideas de las que ni siguiera somos conscientes, así que empezamos por observas las cosas más sencillas sobre nosotros. Por ejemplo, observamos nuestra mente y nos damos cuenta de que en ella hay pensamientos. Claramente, existe algo o alguien que se da cuenta de los pensamientos. Aunque no sepas qué es, sabes que está ahí. Los pensamientos vienen y van, pero el testigo de los pensamientos permanece.

Si los pensamientos vienen y van, entonces tú no eres los pensamientos. El hecho de darse cuenta de que tú no eres los pensamientos tiene mucha importancia , pues la mayoría de la gente presume que ellos son lo que piensan. La gente se identifica con lo que piensa. Sin embargo, hasta un simple vistazo a tu propia experiencia para demostrarte que tú eres el testigo de tus pensamientos. Tú no eres lo que piensas que eres. Hay algo más primordial que observa los pensamientos.

También existen las sensaciones. Todos tenemos sensaciones emocionales. Felicidad, tristeza ansiedad, alegría, paz. Tenemos sensaciones en el cuerpo, ya sean de energía (una contracción por aquí, una apertura por allá) o el simple picor en el dedo de un pie. Existen diversas sensaciones y también existe un testigo de esas sensaciones. Existe algo que es el testigo y que toma nota de todas tus sensaciones. Así que tienes sensaciones y tienes conciencia de esas sensaciones. Las sensaciones vienen y van, pero la conciencia de las sensaciones permanece. Y aunque no tengamos que negar ninguna de las sensaciones que experimentamos, debemos saber que nuestra identidad más verdadera y profunda no es una sensación. No puede serlo, pues hay algo más primario, anterior a la aparición de las sensaciones: la conciencia de esas sensaciones.


Esto mismo se lo podemos aplicar a las creencias. Tenemos muchas creencias y tenemos la conciencia de esas creencias. Las creencias podrán ser espirituales, creencias sobre tu vecino sobre tus padres, sobre ti mismo (éstas suelen ser las más dañinas),  y sobre una gran variedad de cosas. Las creencias son pensamientos que asumimos como verdad. Todos podemos ver que nuestras creencias han ido cambiando según hemos ido creciendo, según hemos ido avanzando por la vida. Las creencias vienen y van, pero la conciencia de las creencias es anterior a las creencias; es más primaria. Entonces podemos ver fácilmente que nosotros no podemos ser nuestras creencias. Las creencias son algo de lo que somos testigos, algo que vemos, algo que percibimos. Pero las creencias no nos dicen quién es el observador; no nos dicen quién es el que las percibe. El observador o el que las percibe, el testigo, es anterior a las creencias.

Todo el mundo tiene un ego y una personalidad. Normalmente creemos que somos nuestro ego, que somos nuestra personalidad. Y, sin embargo, al igual que con los pensamientos, con las sensaciones y con las creencias, vemos que también existe un testigo de esa personalidad. Existe un ego-personalidad, llamado «tú» y también existe una observación del ego-personalidad, una conciencia del ego-personalidad. La conciencia del ego-personalidad. Por consiguiente, tu personalidad no puede ser tu naturaleza esencial más profunda. Hay algo más primario que observa tu ego-personalidad: la conciencia.

Así llegamos a nuestra conciencia. Nos damos cuenta de que existe una conciencia. Todo el mundo tiene conciencia. Si estás leyendo estas palabras ahora mismo, la conciencia es lo que las está asimilando. Eres consciente de lo que piensas. Eres consciente de lo que sientes. Así que la conciencia está claramente presente. No es algo que tengas que desarrollar. La conciencia no es algo que tengas que fabricar. La conciencia simplemente es. Es lo que nos permite saber y experimentar lo que sucede.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)

3 nov 2009

SER TESTIGO

EL ESTAR CONSCIENTE SIN ELEGIR Y SIN JUZGAR

Ashtavakra pone en claro que la conceptualización es el resultado del "yo" cuando éste desea o no desea algo. Y cuando el "yo" no está, no hay deseo y cesa la conceptualización, y esto significa la liberación. Esto claramente va directo en contra de los consejos que usualmente brindan las religiones organizadas de "renunciar". Si a una persona religiosa le preguntan por qué uno debería practicar la renuncia, la respuesta, cualquiera que fuese, sería en la línea de que uno debería practicar la renuncia para que uno pueda lograr tal cosa o tal cosa, en algún momento u otro y en algún lugar u otro. En otras palabras, ¡esta renuncia en sí misma está basada en el deseo del "yo" de lograr algo! Lo que expresa Ashtavakra es que el deseo, el "querer" algo, tiene que desaparecer, pero tiene que desaparecer por su propia cuenta, espontáneamente, como resultado de la comprensión y no como una acción deliberada de la propia voluntad. Y el "yo", con sus "quereres" y deseos, desaparece por sí mismo cuando la mente se establece en su fuente (la Consciencia), en un estado de no-mente que es unidad y santidad, que no está manchado por ninguna relación objetiva. Hay conflicto en la relación entre un objeto y otro objeto de mente dividida. Pero cuando ambos están en una relación no-objetiva en la mente total e indivisa, no surge ningún conflicto ya que la fuente de ambos es la misma Consciencia. La relación entre un objeto con la mente dividida y otro objeto con la mente dividida es el samsara; la relación no-objetiva en la mente integral es el nirvana. Cuando está en operación la relación no-objetiva se denomina "ser testigo" o atestiguar, el estar consciente sin elegir y sin juzgar.
Ramesh S. Balsekar (Un dueto de uno)

11 ago 2009

MEDITACIÓN AUTÉNTICA

Adyashanti nos cuenta en que consiste.

La Meditación Auténtica no sigue dirección, objetivo o método alguno. Todos los métodos intentan lograr un determinado estado mental. Todos los estados son limitados, impermanentes y condicionados. La fascinación por los estados sólo conlleva a la vinculación y a la dependencia.
La Meditación Auténtica es vivir desde la conciencia primordial.

La Meditación Auténtica surge espontáneamente en la conciencia cuando no la fijamos sobre los objetos de la percepción. Cuendo empiezas a meditar te das cuenta de qu la conciencia está permanentemente concentrada en algún objeto: en los pensamientos, en las sensaciones corporales, en las emociones, en los recuerdos, en los sonidos etcétera. Esto responde a un condicionamiento mental hacia la concentración y la fijación sobre los objetos. Después, la mente interpreta convulsivamente aquello de lo que es consciente ( el objeto) de un modo mecánico y tergiversado. Empieza a sacar conclusiones basadas en antiguos condicionamientos.

En la Meditación Auténtica abandonamos todos los objetos a su funcionamiento natural. Esto implica dejar de esforzarse en manipular la conciencia o en suprimir de ésta cualquier objeto. En la Meditación Auténtica ponemos el énfasis en estar conscientes: no en estar conscientes de los objetos, sino en descansar en la conciencia primordial. Esta conciencia primordial es la fuente de la que surgen y desaparecen todos los objetos. Al irte relajando en la conciencia, en la escucha, se irá atenuando la contracción compulsiva de la mente sobre los objetos. Serás más consciente del silencio del ser, que te da la bienvenida al descanso y a la aceptación. Si tu actitud es de abierta recetividad, exenta de cualquier objetivo o anticipación, tu condición natural de silencio y quietud se manifestará con más facilidad.

el silencio y la quietud no son estadosy, por tanto, no podemos crearlos ni producirlos. El silencio es el no-estado en el que todas las cosas surgen y desaparecen. El silencio, la quietud y la conciencia no son estados, y nunca los percibiremos totalmente como objetos. El silencio es el eterno testifo sin forma ni atributos. Al ir descansando más profundamente en el testigo, los objetos irán adquiriendo su funcionalidad natural y la conciencia se irá liberando de las contracciones compulsivas, regresando a su no-estado natural de Presencia.

En ese momento, la sencilla pero profunda pregunta de "¿quién soy?" revelará que el ser de cada uno es la indefinida Libertad el Ser, y no la tiranía interminable del ego-personalidad; el ser de cada uno es la Conciencia Primordial en la que todos los objetos surgen y desaparecen como manifestaciones del Eterno Ser No Nacido que TÚ ERES. Adyashanti (prólogo de Meditación Auténtica).