Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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5 mar 2013

SEPARACIÓN


¿Cuál es el mecanismo que hace posible la separación?

Bueno, no hay un mecanismo; simplemente es lo que parece estar ocurriendo. Lo que ocurre es estar separado, y produce una especie de fascinación: «Estoy separado y puedo hacerlo  Puedo hacer esto.» Es un sueño fascinante.


¿Es simplemente fascinación y te quedas pillado en ella?

Sí, pero no importa, porque es perfecto. No es algo que esté equivocado, es el juego perfecto que juega el ser, el juego de estar totalmente fascinado siendo una entidad separada y haciéndolo todo. El mundo que vemos es una expresión absoluta de lo que parece ser la creatividad o la acción individual. De modo que es el ser surgiendo, totalmente fascinado por la idea de estar separado y de hacer cosas.


Tony, ¿cuál es la diferencia entre tener un vislumbre, o varios, y el despertar?

No hay ninguna. Lo que llamamos un vislumbre, que dura medio segundo, en realidad es la eternidad, de modo que eso es el despertar. Es la existencia de la unidad para nadie.


Porque he tenido vislumbres, y sin embargo no siento que haya ocurrido el despertar.

Bueno, ha ocurrido.


No se lo digas a mi esposa.

No se lo diré a tu esposa. (Riéndose) La cosa más dulce que he oído nunca vino de un americano, que dijo: «La peor pesadilla es que mi espose se ilumine antes que yo.»  (Risas) Y eso no significa que necesariamente vaya a ocurrir nada más.


Bueno, la vida sigue. Pero la liberación no está ahí.

Bueno, está; es todo lo que es, sólo que tú no crees que sea así.


Sí, de acuerdo.

Podría enviarte un certificado si lo deseas. (Risas)


¿Cómo un boletín de notas?

Pero muy caro. (Risas)



Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)




29 ene 2012

EL DESENMASCARAR PROGRESIVO


· Yo no puedo percatarme de que existe la consciencia, con su contenido, ¿verdad?

No, percatarse es un hecho espontáneo, propio de desarrollo de la película de la vida, mediante el cual reconocemos la Unidad -nuestra verdadera naturaleza- sirviéndonos del personaje del guión. El embelesamiento con el contenido queda evidenciado: se reconoce que la consciencia existe simultáneamente con su contenido, los dos aspectos de la Unidad.

· Sí, porque, si no existiera la consciencia, el contenido no podría existir. Esta pared no existiría si no hubiera consciencia de ella.

Sí, pero lo más importante es que surgen de forma simultánea. Son, sencillamente, dos aspectos de una sola cosa: la Unidad, la Plenitud. ¡Es la pared que se está viendo a sí misma!

· Efectivamente, pero tú ya has vivido, con anterioridad, en el mundo y lo veías como yo lo veo ahora, ¿verdad?

Bueno, "nosotros" somos apariciones de la Unidad. De este lado, no se ve nada de forma distinta. Lo único que sucede es que a los pensamientos se les ha caído la máscara. El embelesamiento con ese aspecto de la Unidad que constituye el contenido ha dejado de ser el tema exclusivo. Todo lo que aparece sigue viéndose igual, sólo que el relato mental ha pasado a formar parte del paisaje en lugar de ser un "filtro" -como resulta ser cuando existe la identificación con el "yo"-.

· Algo así como parecer que eres una persona, un individuo, que está mirando a una pared.

Exacto.

· ¿Tú has experimentado eso?

Aparentemente, eso sigue siendo igual ahora. Esa sensación de separación, de que una persona está mirando a una pared, resulta funcional: funcional dentro de la obra de teatro, como parte del guión. Sin esa aparente distancia y separación, la obra no podría representarse.

· De acuerdo. Por tanto, ¿no hay nada malo en sentir que se está mirando a una pared?

¡En absoluto!

· Entonces, eso no tiene por qué cambiar para poder reconocer que la Unidad es lo que eres realmente.

Aunque la apariencia de ser este personaje se mantenga, puede existir el reconocimiento de que eso no es lo único que somos. No somos solamente la persona sino también la posibilidad de constatarla: la consciencia, así como su contenido. La Unidad es todo eso, incluida la aparente separación. No se trata de que algo deba cambiar: ahora mismo, ya hay consciencia, y esa consciencia está constatando el contenido de la consciencia en este preciso momento.

· Claro, pero sin ser consciente de que es consciencia.

Dentro del guión, el "tema" de esta conversación parece referirse al hecho de recordar constantemente nuestra verdadera naturaleza; la Unidad en sus dos aspectos de consciencia y de contenido de la consciencia. Está lo que contempla y lo contemplado.

· ¡Pero es que este "yo" tiene ganas de hacer algo! (risas)

¿Qué es lo que quiere hacer ese "yo"?

· Quiere reconocer algo.

¿Es decir, que esa idea que brota se refiere a la objetivación de la consciencia?, ¿para convertirla en algo concreto?, ¿para encontrarla, en realidad, dentro del contenido?

· Sí, para saber qué es.

De acuerdo, pero es que, en realidad, la consciencia no se puede "conocer" porque ella es el "saber" innato. Siempre es algo inmediato. Siempre es ahora mismo. Si se proyecta como un despertar que tiene que acontecer en un futuro, es que algo se está pasando por alto.


· Entiendo que nunca va a existir ningún otro momento.

Exacto. Por tanto, tiene que haber algo en el presente que se está pasando por alto. Estos conceptos de consciencia y contenido de la consciencia son indicadores que apuntan hacia el presente. No hace falta que miremos al futuro para que aparezcan.

· No, no... Por tanto, no hay ningún problema con que brote el pensamiento del "yo": como bien dices, forma parte del decorado. Sin embargo, lo pasamos por alto y el relato parece real.

Exacto.

· El pensamiento del "yo" no es el problema sino el hecho de que se pase por alto.

Así es.

· Pero uno no tiene el control sobre nada. Todo sucede, simplemente, ¿no es así?

Sí, por eso, todo lo que sucede aquí es una descripción no una prescripción.

· Pero, desde mi "yo", da la sensación de que tú tienes un efecto sobre lo que acontece.

Exacto.

· Y, entonces, surge este pensamiento: "Bueno, yo no provoco ningún efecto. Todo acontece, sencillamente", pues no puede existir un efecto si no ha existido otro momento en el que existiera la causa, y sólo existe lo que está sucediendo ahora.

Sí, en esta obra teatral, eso es lo que llamamos comprensión intelectual: el reflejo del "saber" innato. Sigue habiendo un "yo" que comprende y eso, en el guión, parece que tenga un efecto liberador.

· Por tanto, si soy consciente de eso, es porque ya no considero que yo pueda influir de alguna manera sobre lo que vaya a suceder.

Así es.

· En cierto modo, no es muy agradable pensar que tú no influyes en nada.

Ya, pero es que ahora nos hemos vuelto a meter en el relato mientras que, en realidad, ese "yo" que quiere influir sobre algo no es más que una parte de lo que está sucediendo en el momento presente.

· Por tanto, se convierte en algo que simplemente constata, en lugar de intentar comprender.

Sí, pero no eres "tú" quien lo constata: simplemente, se constata.

· ¿Cómo se consigue reconocer que eso es lo que tú eres y no ese "yo"? El pensamiento del "yo" no puede conseguirlo. Supongo que lleva tiempo intentándolo...

Claro, el "yo" no puede hacerlo porque el "yo" es lo que queda desenmascarado. Lo único que se puede decir es que como parte del guión de la vida, el embelesamiento con el relato mental se desenmascara de forma progresiva -o repentina-.

· Entonces, en el guión, ¿yo he sido un "yo" que intenta desenmascararlo?

Ese "yo" que intenta desenmascararlo, en realidad, forma parte del relato: eso es el embelesamiento. Eso es lo que se está describiendo aquí, en este momento: el final -o el desenmascaramiento- del embelesamiento.


· Ya... y que no te pongas a buscarlo...

Es que no hay opciones. El guión tiene el piloto automático. Todo sucede de forma automática: la identificación aparente con el personaje, la dedicación a la búsqueda y quizás, después, la aparición del reconocimiento de la Unidad en el guión.

· Entonces, aunque yo crea que soy el "yo" y me digan que lo que existe es la Unidad y que ésa es mi naturaleza, ¿no puedo hacer nada para darme cuenta?

No, porque ese "yo" que se ha adoptado, el hecho de centrarse de forma exclusiva en el aspecto del contenido de la Unidad, es lo que queda desenmascarado. El reconocimiento se introduce en el guión pero no es el "yo" el que lo reconoce.

· O sea que se va introduciendo sin que yo tenga que esforzarme lo más mínimo por intentar comprenderlo, porque ello implicaría prolongar el pensamiento de que soy un "yo" que puede hacer algo.

Sí, en el guión parece reforzar al"yo". Claro que siempre puede haber un esfuerzo aparente...

· Me estoy dando cuenta en este momento de que soy el "yo" pero no hace falta que le añada nada, es decir, que él no necesita que se le añada nada.

Exactamente.

· De acuerdo. Por tanto, si sucede algo que dé la sensación de disminuir a ese "yo", sucederá por sí solo, no como consecuencia de que "yo" haga nada al respecto.

Efectivamente pero, desde dentro del guión, puede seguir pareciendo que existe un "yo" que hace algo para conseguir ese fin.

· Parece más fácil ver objetivamente los demás pensamientos. Sin embargo, el "yo" parece algo aparte, algo consistente, y da la sensación de que se mantiene firme. Llevo años pensando en la Iluminación instantánea, en que algo va a hacer "click" y ya lo habré conseguido. Sé que tú dices que no se le puede quitar la máscara de golpe al "yo" pero, cuando dices que también puede ocurrir de forma progresiva, me quedo más tranquila. Tengo la sensación de que, si va a pasar inmediatamente, podré hacer algo para que suceda.

Sí.

· Desde que se le ha abierto la puerta a esa "introducción" progresiva, me gusta mirar libros de otros temas en las librerías, más allá de los que están en la sección "espiritualidad". Me gusta poder estar lo suficientemente relajada como para interesarme por otras cosas como novelas, artesanía y aficiones. Por tanto, si sigue habiendo un "yo", creo que lo voy a dejar tranquilo y voy a dejar que se produzca ese "desenmascaramiento progresivo"

¡Por mí, fenomenal! (risas)



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



17 dic 2011

EL JUEGO DEL SER


Quería preguntarte por el despertar, porque nosotros lo experimentamos.

Bien, nadie experimenta el despertar, porque nadie despierta. El despertar conlleva darse cuenta de que no hay nadie.

¿Y entonces se vuelve a ir?

Bueno, no; el despertar no se va, tú vuelves. Sólo hay esto, y después hay algo que vuelve y dice: "Bueno, ¿esto es todo?" Todas las enseñanzas tradicionales son una negación de que esto es todo porque lo que en realidad te están diciendo es: "Para encontrar la iluminación tienes que convertirte en algo." La idea misma de que tienes que convertirte en algo es una negación directa de que ya esto es todo lo que hay.

De modo que cuando la iluminación parece ocurrirle a nadie, el buscador vuelve por algún tiempo, el buscador sutil vuelve y dice: "Bien, ¿qué ha sido eso? No sé muy bien lo que ha sido pero lo quiero." De modo que vuelves, y parece que lo ocurrido ya no está allí. Pero, de hecho, es todo y todas las cosas. Y en cierto sentido, más adelante, se ve que quien vuelve y quiere adueñarse de eso, también es eso, y entonces se acaba todo este proceso.


¿Por qué lo negamos o por qué volvemos?

Lo negamos porque hay algo fascinante en buscarlo. Es fascinante. La unidad se gasta una broma a sí misma llamada "convertirse en un individuo separado buscando algo llamado "no ser un individuo separado." Pero {ello} está totalmente fascinado por la búsqueda. Es el juego del ser. Y cuando se ve el todo, todas las cosas, ya no surge la pregunta por qué. Siempre que hay un buscador, el buscador está diciendo básicamente: "¿Por qué ha perdido el paraíso? ¿Dónde está el paraíso?" Pero esto es el paraíso. Incluso el buscarlo, incluso la confusión, la búsqueda es total e inmaculadamente la expresión del infinito. No hay ningún lugar donde ir. No hay nada que esté bien o mal. No hay arriba ni abajo. No hay antes o después. Todo lo que hay es esto. Es asombroso.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)



5 dic 2011

LA BÚSQUEDA ES SEPARACIÓN


De modo que esto es la nada siendo todas las cosas. Esto es ser. Todo lo que hay es el ser. Y en ese ser, en esa totalidad, surge la separación.
En esta apariencia, los seres humanos son la única cosa que es autoconsciente. La autoconciencia es exclusivamente humana. Es el sueño. El ser surge y sueña que está separado de sí mismo, y después pasa mucho tiempo buscando por doquier eso que está por todas partes.
De modo que ser es todo lo que hay; la autoconciencia es lo que surge, y el descubrimiento de que sólo hay ser no tiene nada que ver con el buscador. De modo que esto -lo que estamos comunicando aquí- no tiene nada que ver contigo ni conmigo. Yo no tengo algo que tú no tengas. El ser no puede ser conocido.
Cuando eres un niño muy pequeño, sólo hay puro ser. Sólo ser. Y aunque el niño llora y parece hambriento, es el ser; es la expresión del ser llorando, diciendo que hay hambre. Y después viene un momento en la vida de ese niño en el que se produce la separación, cuando la madre le dice al niño: "Tú eres Bill o Mary", y en alguna parte, energéticamente, surge la sensación de ser una persona separada. De repente, por primera vez hay una energía que se contrae hacia esa sensación de separación, y en el cuerpo se produce la sensación de que la piel es tu límite, de que vives dentro de esa frontera, y de que todo lo demás que ocurre, ocurre fuera de ti.
De modo que la vida te está ocurriendo a ti, y en el momento en que comienza la separación, en el momento en que comienza, también comienza la búsqueda, porque la sensación de separación conlleva una sensación de miedo, inadecuación y pérdida. "Lo he perdido todo. ¿Qué es? ¿Qué he perdido? ¿Por qué lo he perdido? ¿Por qué me ha ocurrido esto?" De modo que la búsqueda se produce a partir de ese momento, y el buscador sólo puede vivir en la búsqueda. Durante todo el tiempo en que hay separación, sólo puede haber búsqueda de la no-separación..., por necesidad de volver a casa. Hasta que tu vida está perdida, siempre te preguntarás por qué.
Crecemos en este mundo de separación y nos encontramos con otras personas que están viviendo en este mundo de separación, y todos están de acuerdo en que éste es un mundo separado. Eres un individuo, y o bien tienes que hacer que tu vida funcione, o no. Ésta es la lección simple y básica que se aprende cuando se está separado. Y esa idea de hacer que tu vida funcione; la idea de conseguir cosas -de conseguir amor, de conseguir dinero, de conseguir poder, de conseguir lo que sea- en realidad es el anhelo de volver a casa. Todo deseo refleja el anhelo de volver a casa.


Todo el mundo está buscando. Y la dificultad es que crecemos y creemos que somos individuos, y probablemente creemos que tenemos una mente que comprende, y entonces pensamos que el modo de llenar esta sensación de pérdida es intentar entender por qué hay una sensación de pérdida y hacer algo al respecto, y eso es la ignorancia. Ésa es la dificultad. El problema de la búsqueda es que la búsqueda alimenta la separación. La búsqueda da energía a la separación. De modo que cada vez que intentamos encontrar la plenitud, seguimos siendo el individuo separado intentando encontrar la plenitud. Creemos que podemos conseguir la plenitud. Creemos que nos va a ocurrir. "Me voy a iluminar" o "podría iluminarme. He oído que puedo iluminarme porque he conocido a personas que diven que están iluminadas y que hicieron A, B y C. Ellos meditaron, o autoindagaron, o hicieron algo. De modo que puedo conseguir la iluminación". Pero no existe tal cosa como una persona iluminada. Ninguna persona de esta habitación se iluminará jamás. La idea de la iluminación personal es la ignorancia fundamental que lleva a la gente a seguir adelante con la búsqueda.
La sensación de separación está en la raíz de la búsqueda. Y aunque nuestra vida pueda funcionar durante algún tiempo, por debajo hay una desesperación callada y un impulso de volver a encontrar la unidad. De modo que intentamos iluminarnos con más y más ahínco, pero nunca nos iluminaremos, porque estamos basándonos en un error fundamental.
El despertar -lo que yo llamo el despertar- es despertar del sueño, y el sueño es el sueño de ser un individuo separado. Es un sueño hipnótico y muy poderoso. Si caminas por la calle Hampstead y preguntas a la gente, te dirán: "Sí, yo soy un individuo. Tengo elección y puedo hacer cosas." Eso es el sueño. Y durante todo el tiempo en que se está produciendo el sueño, en cierto sentido estás en una rueda de molino. Eres como un perro persiguiendo su propia cola. Y una de las principales dificultades es que el buscador no tiene ni idea de cómo es la unidad, y por eso está en un estado de anticipación constante.
El despertar es un acontecimiento energético. Es un cambio energético por el que se sale de la contracción y se va a lo ilimitado. La liberación trae consigo la comprensión de que lo único que hay es todas las cosas. Todo lo que hay es el ser. Todo lo que hay es vivacidad. La vivacidad es ser, y todo lo que hay en esta habitación ahora mismo es vivacidad. Las cosas están ocurriendo. La puerta suena cuando entra alguien. Estar sentado en una silla está ocurriendo... Oír una voz, ver a este hombre mover sus brazos..., eso es lo que está ocurriendo. Es la vida ocurriendo. Esto es ser. Esto es el ser "siendo un micrófono" (microfoneando), esto es el ser "siendo una silla", esto es el ser estando vivo.


Cualquier cosa que creas que te está ocurriendo ahora mismo no te está ocurriendo a ti, simplemente está ocurriendo. La vida simplemente ocurre.
Todo lo que hay es ser. Nadie puede enseñarte esto. Esto no es una enseñanza. Yo no puedo enseñarte a sentarte en una silla. No puedo enseñarte a respirar. No puedo enseñar a nadie a ser, porque ser ya es lo único que hay. Simplemente se trata de salir de la percepción "estoy separado de lo que está ocurriendo" y pasar a sólo hay lo que está ocurriendo. Absolutamente simple.
Cuando esto parece ocurrir, la gente viene y dice: "El amante perfectamente constante siempre estuvo allí. La vida, el ser. Y lo extraño es que no puedo contar cómo es esto a nadie más, porque no puede ser conocido. Lo que esto es ni siquiera te lo puedo contar a ti, Tony."
De modo que podemos hablar y compartir ideas, y en cierta medida eso es la parte superficial de esto. Pero energéticamente, hay una sensación de algo que está más allá de la palabras. Tal vez podría describirlo como la sensación de que hay vacío. Sólo vacío. Sólo hay espacio ahí fuera. Ahí no hay nadie. No hay nadie. Sólo hay espacio en el que ocurren cosas. Y toda la idea de que tenías una vida, y de que tienes una vida, y de que tendrás una vida, simplemente se cae. Toda la idea del karma, de causa y efecto, de acción, de hacer, de caminos, simplemente colapsa. Este mensaje lo pone todo "cabeza abajo".



Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)

2 ago 2011

TODO LO QUE ES


Bien, comencemos por el principio. Esto ya se ha dicho aquí muchas veces, pero estamos en las trincheras; así que, de vuelta al tajo. Todo lo que hay es Presencia, Conciencia. Esta pura Presencia, la pura Conciencia, Todo Lo Que Es, aparece como todo este mundo de personas y cosas e ideas. No hay personas o entidades separadas de ninguna clase en ninguna parte. Toda separación y distinción entre personas o entidades individuales separadas es parte de la ilusión global compartida, bajo la cual labora eso que se considera a sí mismo como raza humana. ¿A quién puedo explicarle esto?

¡Tú estás haciendo todo esto! Literalmente. Todo es la proyección de la mente en la Conciencia. Es la mente contando historias. Todo el castillo de naipes está siendo constantemente edificado y reforzado a base de contarse la mente a sí misma historias de separación. ¿Puedes verlo? ¡Para! ¡Retrocede! ¡Despierta!

Cuando esto se comprende, cuando se ve, cuando se apercibe, desaparece todo problema o asunto que haya sido conocido jamás o que jamás pudiera llegar a conocerse. Porque todos los problemas o asuntos están basados en distinciones, están basados en una creencia de separación.


Photo by Guillem


Es inevitable que sucedan en la existencia toda la variedad y todo el abanico de eventos y comportamientos y pensamientos y vidas posibles; y es igualmente inevitable que haya partes de esta variedad que no te "gusten". Es solo la ignorancia, a menudo una ignorancia muy soberbia, lo que juzga la infinita variedad y encuentra en ella partes que son "apropiadas" y partes que no lo son.

Todo es el perfecto despliegue de la totalidad en la Conciencia. Aquel que denominamos sabio lo sabe, y sabe que el cuerpo y la mente que otros llamarían "él" o "ella" está incluido en esta comprensión.

Esto no tiene nada de políticamente correcto; pero ¿puedes darte cuenta de que dirigir la rabia y la ponzoña y la indignación contra "alg-uno" a quien erróneamente percibes como separado de ti mismo, y a quien erróneamente percibes como separado de ti mismo, y a quien instalas en un pedestal como si fuera especial y al cual vinculas con un determinado conjunto de reglas arbitrariamente erigidas que prevalecen en una determinada cultura en un determinado momento, solo para que al final te des-ilusione..., es todo ello un completo absurdo?


David Carse
(Perfecta Brillante Quietud)


29 jun 2011

LA VIDA ES LA RESPUESTA


TODO LO QUE HAY es esto. Y esto es ser. Ser..., ser habitación, ser cuerpos, ser asientos. Todo lo que hay es ser. De modo que esta noche vamos a compartir un mensaje raro y revolucionario.

Podemos mirar juntos a la naturaleza del secreto abierto. Es un secreto en cuanto hay alguien buscándolo. Es abierto porque es todo lo que hay.

Todo lo que hay es ser, y el ser es tanto nada como todas las cosas. No hay otro.

En todo lo que es surge la idea de separación. Se trata del ser apareciendo como una entidad separada y soñando que es un individuo separado. De modo que lo que aparece es el soñador, y la función del soñador sólo es soñar la separación, soñar que es un individuo. Y cuando ocurre eso hay un sentimiento de incomodidad y también de pérdida. Así es que, desde el momento de la separación cuando eres un niño pequeño, hay búsqueda. El reloj se pone en marcha y la búsqueda ocurre. Y esa búsqueda es el anhelo por llenar esa sensación de pérdida.

Todas las enseñanzas del devenir te enseñan que eres un individuo separado, que tienes elección y que tienes que esforzarte por llegar a alguna parte. Y todo ese sistema de creencias refuerza el poder del sueño y el sentido de separación. Es tan sólo el sueño. Es una historia. Es la historia aparente del ser buscando al ser.

Pero es posible, cuando se está preparado, y no es que alguien está preparado, que se oiga otra cosa...; se oirá otra posibilidad totalmente revolucionaria. Y lo que puede oírse es que hay un despertar del sueño. Pero no será el soñador el que despierte del sueño. El soñador, el buscador, de repente deja de ser, y eso es el despertar.


Ocurre un cambio fundamental en la percepción. Pero no hay nadie que pueda hacer que eso ocurra, y el despertar tampoco le ocurre a nadie. Nadie puede hacerlo por ti, y tú no puedes hacerlo, porque tú, el buscador, sólo puedes funcionar en la historia dinámica de encontrar, de anticipar. "Será en la próxima vez. Será después de la próxima meditación. Será en la próxima página..., las respuestas podrían estar en la página siguiente." El soñador siempre vive en la expectativa. El reloj siempre está en marcha.

Finalmente, la liberación trae consigo la toma de conciencia de que no hay reloj, de que no hay soñador, de que no hay buscador, no hay gurú, no hay despertar o liberación...; todo lo que hay es ser.

Entonces, tal vez descubriremos juntos que pueden surgir preguntas y, en cierto sentido, no habrá respuestas, porque no hay respuesta. La respuesta a la vida es que no hay respuesta. La vida es la respuesta. DE modo que la mente probablemente seguirá luchando e intentando encontrar algo que pueda hacer y elegir, pero aquí puede descubrirse que eso no es posible. Existe el argumento de que el cuestionamiento sigue regenerándose a través de los diálogos, pero eso no tiene por qué ocurrir aquí. Aquí la mente descubre que no hay ningún lugar al que llegar y entonces puede rendirse.

De modo que la vida, esto, está ocurriendo aparentemente. Simplemente está ocurriendo en la nada. Éste es un cambio totalmente fundamental, que es tan simple que confunde absolutamente a la mente. Es simplemente vivacidad, sin nadie que esté vivo.

Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


18 abr 2011

LA PSEUDOIDENTIDAD


Sin embargo, con el fin de ver claramente cómo surge la pseudoidentidad o el ego (que se supone que es la causa y el objeto de la supuesta esclavitud), es necesario comprender el proceso conceptual de la manifestación. Lo que somos nosotros en términos absolutos, nouménicamente, es unidad, subjetividad absoluta sin el más leve rastro de objetividad. La única manera en que se puede manifestar esto-que-somos es por un proceso de dualidad, cuyo comienzo es la agitación de la consciencia, el sentido de "Yo soy". Este proceso de manifestación-objetivación, que faltaba por completo hasta ese momento, implica una dicotomía entre un sujeto que percibe y un objeto que se percibe, entre el conocedor y lo conocido.

El noúmeno (la subjetividad pura) debe permanecer siempre como sujeto único. Por tanto, el supuesto conocedor y lo supuesto conocido son ambos objetos en la consciencia. Éste es el factor esencial que hay que tener en cuenta. Este proceso sólo puede producirse en la consciencia. Toda cosa imaginable, todo tipo de fenómeno que perciben nuestros sentidos y que interpreta nuestra mente es una apariencia en nuestra consciencia. Cada uno de nosotros existe únicamente como objeto y como apariencia en la consciencia de otro. El conocedor y lo conocido son objetos en la consciencia, ambos, pero (y he aquí el punto importante en lo que respecta a la pseudoidentidad) el que conoce al objeto se asume como sujeto del conocimiento de otros objetos en un mundo externo a sí mismo, ¡y este sujeto conocedor considera que su pseudosubjetividad constituye una entidad independiente, autónoma; un "yo" dotado de libre albedrío para obrar!

El principio de la dualidad, que comienza con el sentido de "Yo soy" y en el que se basa toda la manifestación fenoménica, da un paso más cuando la pseudoidentidad, en su papel de pseudobjeto, da inicio al proceso de razonamiento comparando las contrapartes interdependientes y opuestas (tales como lo bueno y lo malo, lo puro y lo impuro, el mérito y el pecado, la presencia y la ausencia, lo grande y lo pequeño, etcétera) y, después de la comparación, discrimina entre ellas. Esto constituye el proceso de conceptualización.




A parte de esta dicotomía del sujeto y el objeto, el proceso de la manifestación fenoménica depende del concepto básico del espacio y el tiempo. A falta del concepto de "espacio", ningún objeto podría hacerse aparente con su volumen tridimensional; del mismo modo, a falta del concepto afín de "tiempo", no podría percibirse el objeto tridimensional ni medirse ningún movimiento, porque no existiría la duración necesaria para que el objeto fuera perceptible. Por tanto, el proceso de la manifestación fenoménica tiene lugar en el espacio-tiempo coceptual, en el que los objetos se convierten en apariencias en la consciencia, que son percibidas y conocidas por la consciencia por medio de un proceso de conceptualización cuya base es una división entre el pseudosujeto que percibe y el objeto percibido. El resultado de identificarse con el elemento conocedor en el proceso de la manifestación produce la concepción de la pseudopersonalidad dotada de libre albedrío personal. Y ésta es toda la base de la "esclavitud" ilusoria.

No comprendáis por pastes todo el proceso de la manifestación fenoménica, dice Maharaj, sino vedlo globalmente en un solo destello de apercepción. Lo Absoluto o lo nouménico es el aspecto inmanifestado de lo que semos, y el fenómeno es el aspecto manifestado. Ambos son no-diferentes. Podría establecerse una analogía burda con la sustancia y su sombra, ¡sólo que lo manifestado sería la sombra de lo inmanifestado sin forma! Lo Absoluto nouménico es intemporal, inespacial, imperceptible por los sentidos; los fenómenos están limitados en el tiempo, tienen una forma limitada y son perceptibles por los sentidos. El noúmeno es lo que somos; los fenómenos son lo que parecemos ser como objetos separados en la consciencia. La identificación de la unicidad (o sujeto) que somos con el estado de separación en la dualidad (u objeto) que parecemos ser constituye la "esclavitud", y la des-identificación (de esta identificación) constituye la "liberación" son ilusorias, porque no hay ninguna identidad que está esclavizada, deseando la liberación; ¡la entidad no es mas que un concepto que surge de la identificación de la consciencia con un objeto aparente, que no es más que una apariencia en la consciencia!.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


9 ene 2011

LA PAZ DE DIOS



¡Dios mío, todo está vacío! No le encuentro base a nada, nada sobre lo que nada pueda sustentarse. La totalidad del mundo gira en el vacío y yo, sea lo que quiera Dios que sea, no consigo separarme de toda esa nada.

Nos pasamos la vida resistiéndonos a esa nada que está en el centro de todo. Pero lo que somos realmente es la nada, la verdad. ¡Por tanto, lo que hacemos realmente es resistirnos a nosotros mismos! ¡Nos resistimos a la vida y negamos la base de la existencia, esa base que nos sustenta! Y esto es lo que se considera normal.

En cambio, a quien percibe esta nada e intenta expresarla mediante el lenguaje se le tacha de loco, de tonto, de esquizofrénico, de psicótico, de místico.

¿Cómo expresar la nada? ¿Qué nombre ponerle a lo innombrable? ¿Si intentas hablar de ello es que asumes que hay un "Ello" del que hablar! Si hablas de ello, lo estropeas todo y, si no, también.

El silencio parece ser la única opción. Hablar de algo implica que hay algo de que hablar; implica que alguien habla y que se dice algo. Implica conocimiento. Implica un pasado y un futuro. Implica la división de la conciencia: la causa primordial del autoengaño de la humanidad.

¡Ah, liberarse de ese autoengaño! Sin embargo, el que quiere liberarse de ese autoengaño ya forma parte del autoengaño -es el autoengaño mismo-. La verdad es que no existe escapatoria.




Sin embargo, no hace falta escapatoria alguna. ¡Acéptalo, acéptalo todo, caramba! Autoengaño, yo, pensamientos, pasado, futuro, escapatoria, aprisionamiento: ¡acéptalo, acéptalo todo! Y aceptarlo todo es la muerte. Y morir para ser este momento es vivir de verdad: despojarse de todo pensamiento, de toda idea preconcebida, de toda interpretación y ver, ver con los ojos de un recién nacido, ver con los ojos de un santo. Ver lo que se tiene delante. Desaparecer para dejar paso a esto. Hundirse en lo desconocido, el divino manantial de todo. Relajarse hasta convertirse en el momento presente, que es lo único que existe.

Ahí es donde se encuentra nuestra salvación. Ahí es donde se encuentra la paz de Dios.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


11 nov 2010

DIOS


Dios. Cuánto poder le hemos dado a esa palabra. Hemos matado por ella, hemos sentido una gran culpa por ella, hemos sufrido enormemente por ella y demasiadas personas han muerto por ella. El significado de la misma palabra puede cambiar bastante de una cultura a otra y de una persona a otra. Pero ¿qué es en realidad? No la palabra, sino la cosa en sí misma.

La mayoría de las personas que viven en el mundo afirma creer en eso llamado Dios. Si no durante sus vidas, al menos al final de ellas, cuando luchan por seguir respirando. ¿Realmente existe ese Dios en el que tanto confiamos? ¿O es una creación de la mente humana provocada por nuestro estado de inseguridad?

Esta idea de Dios tiene una historia, un comienzo. Me dirás que Dios siempre ha existido y existirá eternamente. Pero mira la realidad y te mostrará una imagen muy distinta. No hace tantos años, los seres humanos creían en varios dioses. En la actualidad decimos que eran sólo ideas, creencias y conceptos de seres ignorantes, supersticiosos y primitivos. ¿Somos distintos nosotros? Luego llegó un puñado de personas y dijeron: "No, sólo hay un Dios y su nombre es Jehová". Pero ¿acaso es esto más real que las versiones anteriores de ese mismo concepto?

Decimos amar a Dios, pero Dios es insondable. Entonces, ¿a quién, o qué, amas? ¿Amas la idea de Dios? No has visto a Dios, de modo que ¿cómo sabes que está ahí? Ah, claro, ves señales de Dios por todas partes, pero ¿se trata de Dios o es simplemente la vida? En realidad no conoces a Dios, ¿no es verdad? Sólo crees en la idea de Dios. Es más una esperanza que una realidad. Sin embargo, esa esperanza nos ha mantenido ciegos y bajo el control de quienes afirman conocer a Dios mejor que nosotros. Ellos no saben nada. Están tan perdidos como tú respecto a qué es en realidad esta idea de Dios.

Entonces, ¿qué es lo que conoces realmente? ¿Te conoces a ti mismo, o a ti misma? ¿Sabes algo con certeza? ¿Cuál es el proceso de conocer? ¿Conocer es lo mismo que creer? ¿Una creencia es alguna vez real? ¿O es sólo algo que nos hace sentir cómodos en un mundo que está, claramente, desquiciado? ¿Piensas profundamente en las cosas? Si es así, ¿qué es lo que realiza el acto de pensar? O, mejor dicho, ¿quién es el que realiza el acto de pensar?

La mayoría de nosotros, en realidad, no pensamos. Aceptamos algo de acuerdo con nuestro condicionamiento y luego decimos creer. Naces, tus padres te dicen quién eres y lo que eres. Vas a la escuela y te cuentan la historia de acuerdo con las creencias culturales de tu sociedad. Asistes a la escuale dominical, te hablan de Dios y te cuentan toda la historia de tu sistema de creencias. La mayoría de vosotros nunca se ha parado a pensar realmente si todo eso es verdad. El mero hecho de que la gente haya estado creyendo en algo durante mucho tiempo no lo convierte en verdad. Sin embargo, nos pasamos la vida pensando que esas cosas deben ser ciertas. "¡¡Está escrito!!" ¿Y qué? Averigua con certeza quiénes escribieron todo aquello en lo que crees y si realmente sabían algo más que tú. ¡Piensa! Deja libre a tu mente y reflexiona profundamente sobre todo esto. No te preocupes, Dios no te hará nada por cuestionarte las cosas.

¡No se parece muchísimo este asunto al de Santa Claus? De niños, nos mentían acerca de ese tipo que nos traía regalos si nos portábamos bien y que sabía si eras bueno o no lo eras. Por lo tanto, más te valía ser bueno. ¿Dónde está la diferencia entre tu Dios y Santa Claus?

Dios es un concepto creado por el ego para sentirse más seguro. El ego es el concepto, la creencia de que , de algún modo, estás separado del resto de la vida. Esto provoca un estado de inseguridad profundamente arraigado. Por consiguiente, a partir de ese estado de inseguridad creamos a un ser superior que nos protegerá y nos amará. Un dios que tiene un hogar que nos está esperando después de la muerte, si creemos en él. Si no hay ningún ego, no hay ninguna necesidad de dios. Y no hay ningún ego. El ego también es un sueño, un concepto, una creencia. Sin embargo, es nuestro sentido de la identidad. Nos identificamos con nuestras creencias condicionadas y luego las protegemos, como si fuesen reales. Pero no son reales, como tampoco lo es tu dios.

Ahora bien, algunos de nosotros tenemos una idea más amplia de lo que es Dios. Vemos que Eso, Dios, es la totalidad de la creación, tanto manifestada como potencial. Esto es mucho más sutil y exacto. Proviene de un nivel de percepción mucho más libre. Si uno está más allá del ego ilusorio, las palabras utilizadas para expresar este estado superior pueden ser muy exactas. Pero si se trata sólo de un nivel más sutil de creencias, no es mucho mejor que el antiguo concepto de Dios. La realidad no necesita a ningún dios. No necesitamos a un dios que sea bueno. Si estamos despiertos, somos buenos por naturaleza, no por Dios.

Cuando uno entre profundamente en lo que es y llegue al abismo del no saber, y ya no se aferre a nada, entonces caerá en la Vida. No sólo no necesitará palabras para expresarlo, sino que verá claramente que Eso, la Vida, no puede ser expresado de ninguna forma. No hay ninguna necesidad de expresar lo que uno es. Simplemente con respecto a lo que te está ocurriendo en cuanto ser vivo llamado "tú". Ésta es la libertad. Ésta es la Vida. Éste es el Amor. Está aquí mismo, en este momento, ahí donde tú te encuentras. Eres tú.




Dios, la idea de dios, ha matado a millones de personas a lo largo de la historia. Si no fuera tan trágico, sería gracioso. Toda esa gente muriendo por una idea, por un sueño creado por otro sueño: el ego. ¿Durante cuánto tiempo seguiremos estando ciegos? ¿Cuantas personas más tendrán que morir antes de que despertemos? ¿Cuántas culturas serán destruidas en nombre de DIOS? ¿Cuánto más será destruido el medio ambiente por la gente que cree que realmente no importa, porque todos iremos al Cielo cuando todo esto acabe? ¿No es esto una locura? Solamente el ego-mente podría haber creado una distorsión tal de la realidad y después llamarla "El Amor de Dios".

Tienes lo que hace falta, sin la ayuda de Dios, para despertar. Más allá del ego ilusorio, está la sabiduría. Ése es tu verdadero ser. Puedes seguir soñando y evitando la realidad o puedes enfrentarte a ella y empezar a hacerte algunas preguntas. Si tu intención es encontrar la verdad, la encontrarás. Pero si lo único que buscas es un poco de consuelo de esa locura que hoy llamamos nuestras vidas sólo encontrarás más sueños.

Basta con mirar un poco a nuestro alrededor para ver que, verdaderamente, estamos locos. Esto sólo lo pueden cambiar las personas que se interesen profundamente por la vida y la verdad, y que hacen lo que pueden por despertar. Uno a uno, podemos ir despertando y podemos ayudar a otros a despertar. Si no lo hacemos, hay pocas esperanzas para la vida en este maravilloso planeta.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

9 nov 2010

¡DEJA DE HACERTE PREGUNTAS!


Hay algo que me despista. Me refiero al control: ¿soy yo quien controla todo esto o no? Desde luego, ésa es la sensación que tengo a veces...

¿Buscas una respuesta? ¿Intentas comprenderlo intelectualmente? De lo que me he dado cuenta es de que no hay respuesta para esa pregunta y cuando nos proponemos encontrarla nos hacemos un lío tremendo. Si hubiera una respuesta a todo eso, ¿no crees que, a estas alturas, ya la habrías encontrado? ¿No será que no hay respuestas verdaderas sino sólo preguntas? ¿No será que todas las preguntas brotan de la sensación de que algo nos falta, de la insatisfacción de la vida actual? ¿Acaso esas preguntas brotan de la sensación de que algo nos falta, de la insatisfacción de la vida actual? ¡Acaso esas preguntas son simplemente un síntoma de ese anhelo de evadirnos de esta vida, una expresión de esa separación? ¿No será que la búsqueda de respuestas es lo que en realidad alimenta esa separación?

Lo que sucede es que yo ya me he hecho todas esas preguntas. Todas las preguntas posibles formuladas por ése de allí ya se han planteado en quien ahora habla. Me he hecho todas las preguntas habidas y por haber, y la mente acabó agotándose con su interminable búsqueda de respuestas. ¡Pero lo más cósmicamente cómico es que nunca he encontrado ninguna respuesta! Lo único que había era una retahíla interminable de preguntas y el desahogo se produjo a medida que éstas se fueron acallando -y, junto con ellas, la suposición de que había respuestas que encontrar-. ¡Ese alivio no es el resultado de un juego de preguntas y respuestas! Ese juego de preguntas y respuestas es la forma que tiene la mente de mantenerse activa, y se mantendrá activa hasta que deje de estar activa. Pero lo bueno es que todo eso no tiene nada que ver contigo.

Esa inmensidad, que es tu verdadera naturaleza, es la que permite que se desarrolle todo este juego tal y como le corresponde. La inmensidad está abierta a todo, hasta al juego de preguntas y respuestas.


La verdad es que la única respuesta a todas tus preguntas es ésta: ¡DEJA DE HACERTE PREGUNTAS! (Pero, claro, la mente es incapaz de acatar esta orden. De ser capaz, la búsqueda se acabaría ahora mismo.)

En cuanto a lo del control, vuelve a lo que existe ahora: la respiración, las sensaciones del cuerpo, los pensamientos que surgen, los ruidos de la habitación. ¿Realmente tiene alguna importancia quién controla todo esto? Puedes enloquecer dándole vueltas al tema y te aseguro que yo enloquecí. Me pasé años amargándome la vida haciendo justamente eso. Todos lo hacemos.

Sin embargo, fíjate: todo sucede. No importa lo que hagas -o lo que no hagas-, todo sucede justamente ahora, espontáneamente. El corazón late, la respiración se mantiene, las sensaciones del cuerpo se suceden, los ruidos de la habitación también se suceden y no hay nadie que provoque todo esto.

Los sonidos se producen pero de hecho ni te enteras. Eso es sólo un pensamiento: "Estoy oyendo los sonidos". ¿Eres capaz de identificar a esa persona aislada que está oyendo? ¿Acaso sólo existen los sonidos?, ¿son simples manifestaciones espontáneas de "vida"?

En realidad, no hay más que Claridad, más que este perfecto surgir de todo. Entonces surge la pregunta: "¿Quién controla todo esto?". Y ahí empieza el problema, cuando aparece la búsqueda, porque tiene que desaparecer esa búsqueda de preguntas para que puedan aparecer el alivio y la calma, un alivio y una calma que llevan ahí desde siempre pero que se han mantenido ocultos por nuestra incesante búsqueda de respuestas. No cabe duda de que la búsqueda es agotadora y frustrante, pero aún así la mente es incapaz de parar... hasta que para. Y todo esto está sucediendo exactamente tal y como tiene que suceder. La mente se está agotando a sí misma. ¡Pues que se agote!

No necesitas ninguna teoría sobre cómo organizar tu vida, sobre si las cosas suceden con o sin creencias, con o sin control. Todo eso son cuentos, pensamientos, historias. Sencillamente, regresa a lo que existe, a lo que está sucediendo justo en este instante. No necesitas nada más. No necesitas ninguna otra práctica espiritual. Este momento es lo único que existe. Este momento es la respuesta. Cualquier pregunta implica que necesitas un futuro para poder encontrar una respuesta. ¡La búsqueda de respuestas conlleva la existencia de unas respuestas que hay que encontrar mediante la búsqueda! ¡Qué maravillosa es la forma que tiene todo esto de crear su propia escenografía y representación! ¡Qué capacidad de convicción tiene este concepto del objetivo futuro! Sin embargo, ese futuro nunca llega y lo único que existe es el eterno presente que permite que surjan pensamientos sobre el futuro y que se esfumen en la Claridad absoluta.

Desear la liberación no deja de ser un deseo como cualquier otro, creamos lo que queramos creer.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


25 oct 2010

PARADOJAS


Y la paradoja constante es que mientras haya separación hay un buscador, y mientras haya un buscador hay separación. Es una paradoja. ¿El principio del fin de esa paradoja está en ver que la separación es eso?

No hay un principio. Podrías decir que el despertar, la maravilla intemporal de esto, revela que pareció haber separación. Pero el reconocimiento de estar separado sólo es el reconocimiento de la separación. Es otra experiencia. Ciertamente hay algo iluminado en eso, pero no es nada más que eso. En otras palabras, entonces tienes alguien que está iluminado con respecto al entendimiento y la comprensión de que la búsqueda alimenta la separación.



Pero en realidad pienso que sólo estás hablando sobre la claridad. Lo que hace que todo estalle y se separe es nada. Vas caminando por la calle y entonces no hay nada. ¡Bang! Y después de eso, nada vuelve a ser igual. No importaría que no ocurriera nada más durante el resto de tu vida; aún así, después de eso todo sería diferente. Nunca es lo mismo, nunca volverás donde estabas antes.

Entonces, Tony, ¿es la experiencia de no estar en ninguna parte, o en todas partes, o ambas?

Es indescriptible.

¿De modo que ninguna parte y en todas partes son lo mismo?

Sí, solamente está la nada siéndolo todo, lo absoluto siento relativo.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)





5 may 2010

TONY PARSONS


DESPUÉS DE LA LIBERACIÓN...



Me preguntaba si tus relaciones con la gente cambiaron profundamente cuando te ocurrió todo esto. ¿Perdiste relaciones o adquiriste otras nuevas?

No lo sé. Es posible. Pero eso no es verdaderamente relevante. No hay nadie. Antes de la liberación, y también después, es tan sólo lo que hay. La cosa ni mejora ni empeora. Simplemente es lo que es.

¿De modo que nada cambia de manera importante?

No en el sentido de que los valores o las cosas mejoran para el individuo, no. La liberación no es para el individuo, de modo que esto no tiene valor para la persona individual. De hecho, la liberación es lo peor para el individuo, porque es el final de la individualidad. De modo que no hay nada que ganar y todo que perder. Esto ha perdido todo, y tú aún te tienes a ti mismo.

Después de la liberación, ¿qué hace que te levantes, comas, vayas al trabajo, etcétera?

Antes de esto creías que tenías un motivo, porque tienes una vida y eres "tú" quien lo hace todo...; haces que todo ocurra.
"Tengo mi vida y voy a ir a trabajar cada día porque así ganaré un sueldo y podré pagar las facturas."
Después de la liberación, levantarse, trabajar y pagar las facturas son cosas que ocurren. Curiosamente, nunca han hecho otra cosa que ocurrir, pero tú les añades el "tú". Tú te añades a la historia de ti yendo a trabajar.

Pero si no hubiera nadie, entonces nadie necesitaría ir a trabajar; nadie necesitaría ganar dinero.

No cambia nada porque no hay nadie y no hay necesidad, excepto en el sueño de separación.

A mí me parece que podrías quedarte tumbado y simplemente ser.

Pero ¿Quién está eligiendo tumbarse y simplemente ser?. No hay un alguien. Nadie ha hecho nunca nada. Nadie hará nunca nada. La gente sólo cree que está haciéndolo en el sueño. Tumbarse, ponerse de pie, tomar el desayuno, trabajar, es lo que parece ocurrir, pero tú aún crees que tienes que hacer algo para que ocurra... "Estoy haciéndolo." De modo que el ser añade un "yo" simulado. No hay hacedor, sólo hay eso que parece ocurrir.

Si dejas de alimentar el fuego y simplemente eres...

Pero ¿Quién va a hacer eso?

No lo he calculado.

Ése es el problema. Esto es lo que digo: no hay nadie que pueda elegir dejar de alimentar el fuego y simplemente ser. No hay nadie que tenga que hacer eso. Ser es simplemente ser, con o sin el sueño de la entidad separada. Tú, que buscar el ser, eres una expresión del ser. De modo que el ser no tiene ningún requisito. Lo que es, es ilimitado, totalidad inmaculada.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


17 abr 2010

EDUCACIÓN


EL FRACASO DE LA EDUCACIÓN


Tuve suerte en la escuela porque fui un fracaso. En mis primeros años de colegio, en la década de los cuarenta, no conseguí hacer nada bien. Na sabía (tampoco mis maestros) que era disléxico y que tenía otras incapacidades para el aprendizaje, incluida una mala memoria a corto plazo. Era humillante no comprender lo que se estaba ensañando y ver cómo la mayoría de los otros alumnos no parecían tener problemas. No importaba cuánto me esforzase, seguía fracasando. Iba pasando de curso, no porque estuviese preparado para hacerlo sino sólo a causa de mi edad. Cada año me rezagaba más con respecto a los otros alumnos. ¡Qué bendición resultó ser eso!



Al carecer de la memoria necesaria para aprobar los exámenes, tuve que aprender a ver la esencia de las cosas para ver si las podía entender. No podía acudir a cualquiera de los profesores ni a mis padres porque ellos no tenían respuestas para este problema. Esto me liberó de la necesidad de acudir a los demás en busca de respuestas.

Al comenzar mi búsqueda espiritual, sí leí lo que otras personas tenían que decir, pero siempre me acompañaba la pregunta "¿puedo confiar en que lo que dicen es cierto?". Esto liberó a la mente para que fuese más allá de todo lo que había leído. Nunca le pregunté nada a ningún maestro. Sin embargo, encontré las respuestas que están más allá de lo que ellos decían.

Con nuestro método occidental de enseñanza no conseguimos hacer que las personas entiendan realmente lo que están intentando aprender. Al decirles primero lo que otros piensan del tema y luego hacer preguntas basadas en lo que se ha expuesto, creemos que les hemos enseñado algo. Aquellos que tienen buena memoria son considerados inteligentes. Los que no la tienen son considerados limitados.

De manera que no es ninguna sorpresa que la mayoría de las personas que me escriben intenten comprender siguiendo ese mismo proceso que nunca conduce a una verdadera comprensión. Por supuesto que hay personas inteligentes que hacen verdaderas preguntas que realmente están examinando la totalidad del proceso. Sin embargo, demasiado a menudo sus preguntas revelan el sistema educativo por el que han tenido la desgracia de pasar.

En lugar de hacerle preguntas a otros, debieran hacérselas a sí mismos. Considéralo así: nadie sabe nada, incluido tú mismo. Ve el problema como algo nuevo sin pretender saber nada al respecto. Todas las respuestas están dentro de ti en este preciso instante. Al acudir a otra persona no vas a encontrar una verdadera respuesta.

Desde luego que no tiene nada de malo hacer preguntas, podemos usar la experiencia de otros para ayudarnos a comprender. Pero háztelas primero a ti mismo, y mientras escuches las respuestas de otro, mantén tu mente abierta a tus propias respuestas.

Lo que intento hacer es señalar los verdaderos problemas. Yo no puedo darte las respuestas. No tendría ningún sentido que intentara hacerlo o que tú aceptaras lo que digo sin haberlo encontrado antes en tu propio corazón o en ti propia mente.


La verdadera comprensión siempre proviene de la misma fuente. Sólo existe una única fuente de Sabiduría y no está en nuestras mentes individuales. Se encuentra en la Totalidad de la Vida Misma. No es mi sabiduría o la tuya, sino la nuestra.

Nuestros educadores necesitan ser instruidos sobre cuál es realmente el problema que enfrentamos. Sólo entonces podrán saber lo que deben enseñarles a sus estudiantes. Necesitamos liberarnos del sueño de la separación en que nos mantiene el ego. Si no lo hacemos, acabaremos mal. Hasta ahora, la educación ha fracasado en este sentido. Sin embargo, la educación es un instrumento tan importante que tenemos que usarlo. Una sociedad verdaderamente educada nunca dejaría que unos líderes estúpidos nos llevasen a la guerra. Una sociedad educada vería cuáles son las verdaderas causas del sufrimiento en el mundo y sabría qué hacer al respecto. No habría separaciones entre los países y los gobiernos serían dirigidos por el pueblo. El medio ambiente estaría a salvo porque personas verdaderamente educadas no dañarían aquello que es su propia Vida. Todos los problemas del mundo son básicamente simples de resolver si encaramos los hechos sin que el condicionamiento controle nuestra inteligencia.

Ojalá que todos podamos despertar y vivir juntos una vida llena de amor y bondad como el Ser Único que somos.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución e Iluminación)


11 abr 2010

UN SUEÑO HIPNÓTICO

LA SEPARACIÓN FICTÍCIA

De modo que esto es la nada siendo todas las cosas. Esto es ser. Todo lo que hay es el ser. Y en ese ser, en esa totalidad, surge la separación.
En esta apariencia, los seres humanos son la única cosa que es autoconsciente. La autoconciencia es exclusivamente humana. Es el sueño. El ser surge y sueña que está separado de sí mismo, y después pasa mucho tiempo buscando por doquier eso que está por todas partes-
De modo que ser es todo lo que hay; la autoconciencia es lo que surge, y el descubrimiento de que sólo hay ser no tiene nada que ver con el buscador. De modo que esto -lo que estamos comunicando aquí- no tiene nada que ver contigo ni conmigo. Yo no tengo algo que tú no tengas. El ser no puede ser conocido.
Cuando eres un niño muy pequeño, sólo hay puro ser. Sólo ser. Y aunque el niño llora y parece hambriento, e el ser; es la expresión del ser llorando, diciendo que hay hambre. Y después viene un momento en la vida de ese niño en el que se produce la separación, cuando la m madre le dice al niño: "Tú eres Bill o Mary", y en alguna parte, energéticamente, surge la sensación de ser una persona separada. De repente, por primera vez hay una energía que se contrae hacia esa sensación de separación,, y en el cuerpo se produce la sensación de que la piel es tu límite, de que vives dentro de esa frontera, y de que todo lo demás que ocurre, ocurre fuera de ti.
De modo que la vida te está ocurriendo a ti, y en el momento en que comienza la separación, en el momento en que comienza también comienza la búsqueda, porque la sensación de separación conlleva una sensación de miedo, inadecuación y perdida. "Lo he perdido todo. ¿Qué es? ¿Qué ha perdido? ¿Por qué lo he perdido? ¿Por qué me ha ocurrido esto?" De modo que la búsqueda se produce a partir de ese momento, y el buscador sólo puede vivir en la búsqueda. Durante todo el tiempo en que hay separación, sólo puede haber búsqueda de la no- separación..., por la necesidad de volver a casa. Hasta que tu vida esté perdida, siempre te preguntarás por qué.
Crecemos en este mundo de separación y nos encontramos con otras personas que están viviendo en este mundo de separación, y todos están de acuerdo en que éste es un mundo separado. Eres un individuo, y o bien tienes que hacer que tu vida funcione, o no. Ésta es la lección simple y básica que se aprende cuando se está separado. Y esa idea de hacer que tu vida funcione; la idea de conseguir cosas -de conseguir amor, de conseguir dinero, de conseguir poder, de conseguir lo que sea- en realidad es el anhelo de volver a casa. Todo deseo refleja el anhelo de volver a casa.


Todo el mundo está buscando. Y la dificultad es que crecemos y creemos que somos individuos, y probablemente creemos que tenemos una mente que comprende, y entonces pensamos que el modo de llenar esta sensación de pérdida es intentar entender por qué hay una sensación de pérdida es intentar entender por qué hay una sensación de pérdida y hacer algo al respecto, y eso es la ignorancia. Ésa es la dificultad. El problema de la búsqueda es que la búsqueda alimenta la separación. De modo que cada vez que intentamos encontrar la plenitud, seguimos siendo el individuo separado intentando encontrar la plenitud. Creemos que podemos conseguir laplenitud. Creemos que os va a ocurrir. "Me voy a iluminar" o "podría iluminarme. He oído que puedo iluminarme porque he conocido a personas que dicen que están iluminadas y que hicieron A, B y C. Ellos meditaron, o autoindagaron, o hicieron algo. De modo que puedo conseguir la iluminación". Pero no existe tal cosa como una persona iluminada. Ninguna persona se iluminará jamás. La idea de la iluminación personal es la ignorancia fundamental que lleva a la gente a seguir adelante con la búsqueda.
La sensación de separación está en la raíz de la búsqueda. Y aunque nuestra vida pueda funcionar durante algún tiempo, por debajo hay una desesperación callada y un impulso de volver a encontrar la unidad. De modo que intentamos iluminarnos con más y más ahínco, pero nunca nos iluminaremos, porque estamos basándonos en un error fundamental.
El despertar - lo que yo llamo el despertar- es despertar del sueño, y el sueño de ser un individuo separado. Es un sueño hipnótico y muy poderoso. Si caminas por la calle y preguntas a la gente, te dirán: "Sí, yo soy un individuo. Tengo elección y puedo hacer cosas." Eso es el sueño. Y durante todo el tiempo en que se está produciendo el sueño, en cierto sentido estás en una rueda de molino. Eres como un perro persiguiendo su propia cola. Y una de las principales dificultades es que el buscador no tiene ni idea de cómo es la unidad, por eso está en un estado de anticipación constante.


El despertar es un acontecimiento energético. Es un cambio energético por el que se sale de la contracción y se va a lo ilimitado. La liberación trae consigo la comprensión de que lo único que hay es todas las cosas. Todo lo que hay es el ser. Todo lo que hay es vivacidad. La vivacidad es ser, y todo lo que hay en esta habitación ahora mismo es vivacidad. Las cosas están ocurriendo. La puerta suena cuando entra alguien. Estar sentado en una silla está ocurriendo... Oír una voz, ver a este hombre mover sus brazos..., eso es lo que está ocurriendo. Es la vida ocurriendo. Esto es ser. Esto es el ser "siendo un micrófono" (microfoneando), esto es el ser "siendo una silla" esto es el ser estando vivo. Cualquier cosa que creas que te está ocurriendo ahora mismo no te está ocurriendo a ti, simplemente está ocurriendo. La vida simplemente ocurre.
Todo lo que hay es ser. Nadie puede enseñarte esto. Esto no es una enseñanza. Yo no puedo enseñarte a sentarte en una silla. No puedo enseñarte a respirar. No puedo enseñar a nadie a ser, porque ser ya es lo único que hay. Simplemente se trata de salir de la percepción "estoy separado de lo que está ocurriendo" y pasar a sólo hay lo que está ocurriendo. Absolutamente simple.
Cuando esto parece ocurrir, la gente viene y dice: "El amante perfectamente constante siempre estuvo allí. La vida, el ser. Y lo extraño es que no puedo contar cómo es esto a nadie más porque no puede ser conocido. Lo que esto es ni siquiera te lo puedo contar a ti, Tony."
De modo que podemos hablar y compartir ideas, y en cierta medida eso es la parte superficial de esto. Pero energéticamente, hay una sensación de algo que está más allá de las palabras. Tal vez podría describirlo como la sensación de que hay vacío. Sólo vacío. Sólo hay espacio ahí fuera. Ahí no hay nadie. No hay nadie. Sólo hay espacio en el que ocurren cosas. Y toda la idea de que tenías una vida, y de que tienes una vida, y de que tendrás una vida, simplemente se cae. Toda la idea del karma, de causa y efecto, de acción, de hacer, de caminos, simplemente colapsa. Este mensaje lo pone todo "cabeza abajo".

(silencio)



Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)