Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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18 may 2012

PENSAMIENTOS DE ILUMINACIÓN


¡Ojalá  nunca hubiera conocido toda esta historia de la iluminación! Me estoy volviendo loco. ¡Voy a necesitar trescientos años más para despertar!



Lo que dices es verdad. Es una maldición. No son más que conceptos, información de segunda mano que has ido recibiendo. Tienes que olvidar todo eso y regresar a ti mismo. Regresa a este momento. Rechaza todo lo que cualquiera te pueda haber dicho. Todo eso puede ser falso. Fíate de las pruebas que te aporta tu momento presente. Regresa a la conciencia, a la conciencia de las cosas que hay en la habitación, a tu respiración.

Ese pensamiento de que "voy a necesitar otros trescientos años para despertar"... ¿te das cuenta de que no es más que un pensamiento que acaba de surgir en la conciencia ahora? ¿Te das cuenta de que, si te lo crees, te va a deprimir? Siente las sensaciones que te produce ese pensamiento. Siente la contracción de energía. Siente la separación.

Tú eres el espacio, la inmensidad en la que surge el mundo. Sin embargo, los pensamientos proclaman que tú eres un "yo" insignificante, sólo una persona en un mundo enorme. Sin embargo, te repito que los pensamientos no son más que pensamientos y, en realidad, son inofensivos, no son el enemigo. ¿Te das cuenta de que todo eso no son más que pensamientos, de que tan sólo son un montón de imágenes mentales? Y ese concepto de un "tú perfecto e iluminado no es más que una imagen, una imagen de ti mismo en un estado perfecto en algún momento futuro, ¿verdad que sí? ¿Te das cuenta de que el problema es esa imagen? Quitando esa imagen, esa imagen de perfección en el futuro, no hay ningún problema. No obstante, la imagen no es el enemigo. No es más que una imagen: deja que esa imagen exista. ¡Debes hacerlo porque va a seguir ahí tanto si la dejas existir como si no! Y, entonces, puede que surja otra posibilidad al permitir que exista...


Si ves a Buda, mátalo, reza un dicho zen, es decir, la imagen de Buda, la imagen de la iluminación, la imagen de la perfección es precisamente lo que te mantiene en la búsqueda. Sin embargo, fíjate en algo: todos estos ideales creados por la mente aparecen en la conciencia. No son personales. Son como nubes que pasan flotando: están un rato y se van como todas las cosas, inofensivas, inocentes. Tú mismo.

Esa imagen de un "tú" futuro surge ahora pero te tiende una trampa al proclamar que existe un futuro en el que podrías ser más feliz, estar más iluminado, más liberado. Pero ¿dónde existe ese futuro además de como forma de pensamiento, de un pensamiento que surge ahora?

¿Existe realmente eso que llamamos futuro? ¿Existe realmente eso que llamamos pasado? ¿No será que lo único que existe es un eterno presente en el que surgen pensamientos de "pasado" y de "futuro"?

¿No seguirá sucediendo esto mismo dentro de cinco minutos?, ¿dentro de cinco años? ¿Existe algún momento que no sea ahora? ¿Existe algún momento en el que el pasado y el futuro no surjan meramente como pensamiento? ¿No anula esto tu fantasía de liberarte en algún momento futuro?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)



14 oct 2011

EL ÚLTIMO DÍA


Cada día es como si fuera el último día de mi vida.

Cuando no sólo se comprende intelectualmente sino que se ve, con absoluta claridad, que el pasado y el futuro sólo resultan "reales" porque son unos constructos de la mente que surgen en este momento, la vida adopta una dimensión completamente nueva. La vida, vivir, se convierte en tu máxima prioridad; es decir, el momento que se está viviendo lo constituye todo, sin dejar nada afuera.

Dejas de vivir en el pasado y en el presente, por decirlo de algún modo, para regresar inmediatamente al lugar del que nunca te marchaste, al lugar en el que todo sucede, al lugar que constituye tu verdadero hogar. Y todo resulta nuevo, fresco, vivo, espontáneo, en perpetuo cambio. Es como un renacer constante.

Como el momento presente siempre es nuevo, lo que se va, se va para siempre. Todo se esfuma en ese espacio abierto que eres tú y nunca queda rastro. El mero concepto de "bagaje psicológico" resulta completamente superfluo. Por tanto, la atención se enfoca totalmente en lo que se está haciendo -la acción total, involucrarse completamente- porque ya no existe una persona física que se resista a lo que está sucediendo. En ese espacio abierto a la desaparición de toda resistencia, cualquier cosa es posible. Esto es la fuente de todas las posibilidades.

Photo by Guillem.



Está tan claro que sólo existe el Ahora eterno... sólo existe el Espacio en que todo sucede: de hecho, ya no importa qué es lo que realmente está sucediendo Ahora, porque el Ahora siempre essuficiente y acoge igualmente a todas las formas, con cariño, sin discriminación ni prejuicios. Por tanto, siempre se permite que todo suceda tal y como está sucediendo, porque nunca hay nada fuera de lugar. Es la libertad absoluta en el corazón mismo de la vida, el amor incondicional que lo liga todo, y eso es lo que tú eres en esencia.

Esto es el final del sufrimiento porque es el final del pasado; cada momento es sentido como si fuera el primero y el último de la vida, cada día es sentido como si fuera el primero y el último. Para la mente condicionada, esto resulta muy extraño pero, para ti, es la libertad absoluta. Es lo que todo el mundo busca pero nadie encuentra. Es la iluminación. Es la liberación. Y eso ya lo tienes, sólo que no te has dado cuenta. Sin duda alguna tú eres eso.

Cuando desaparece el individuo aislado, cada día es el último día de tu vida. En el mejor de los sentidos.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


19 oct 2010

EL INDIVIDUO



Sale el sol y, con su cálido resplandor dorado, abraza los árboles, las flores y los pájaros. ¡Qué recordatorio tan glorioso (aunque, evidentemente, no se necesita ningún recordatorio) de que, sencillamente, no hay nada que alcanzar, ningún lugar adonde llegar, nada que hacer...! Tampoco hay nadie que tenga ni la más remota posibilidad de comprender intelectualmente todo esto.

Nada que alcanzar. ¡Sí, ésa fue mi lucha durante un tiempo! Esta pobre mente siempre anhelaba esa experiencia final del despertar, la que "acabaría con todo" de una vez por todas. Sin embargo, un buen día simplemente desaparición esa necesidad de alcanzar la iluminación, así como cualquier deseo de conseguir nada aparte de vivir ese momento. Y me resulta imposible conocer lo que queda, me resulta imposible describirlo. No hay nada más que esto y todo concepto de lo que es esto sencillamente se esfuma y se convierte en una presencia absolutamente incondicional y plena, a la par que maravillosamente desprovista de pasado y futuro.



La liberación en todos y cada uno de los momentos, el despertar en todos y cada uno de los momentos... Aunque la cuestión es ésta: ¡No existe el que tiene que darse cuenta! ¡No existe el que lo experimenta! ¡El individuo no existe en absoluto!.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


29 ene 2010

LA VIDA ES UN JUEGO


Esto es lo único que existe, aunque nos pasemos la vida buscando algo más, de mil y una formas distintas.


Y esto, ¿qué es?

Visiones del presente, sonidos del presente, olores del presente, pensamientos del presente... Recuerdos del pasado desde el presente, ideas en el presente de lo que pueda traer el futuro... Deseo presente de una solución definitiva a los problemas, de placer permanente, de felicidad permanente... Ideas en el presente de mí mismo, de mis logros y mis fracasos, de lo difícil que ha sido mi vida y de todos mis problemas... Respiración en el presente, el corazón que late en el presente, facturas de gas amontonadas en la mesa de la cocina en el presente, el maullido del gato en el presente, los gritos de los niños en la calle en el presente, dolor en el pecho en el presente, anhelo en el presente por algo más que esto, sensación de frustración en el presente por no acabar de conseguirlo, deseo en el presente de liberarme de todo esto definitivamente...

Fíjate en cómo juegan los niños: para ellos -o al menos ésa es la sensación que da-, la vida es un juego, un gigantesco parque infantil en el que todo es fascinante, y no dan la impresión de desear escaparse de la vida y de todos sus problemas, de ascender a alguna dimensión superior o más espiritual. Sin embargo, al parecer, los adultos nos pasamos mucho tiempo intentando escabullirnos del juego de la vida y de todo el sufrimiento que entraña, inevitablemente, el hecho de ser una "persona del mundo". Las formas de evasión más habituales, son la bebida, las drogas, el sexo, el dinero y la meditación.

Como es obvio,gran parte de la espiritualidad tanto tradicional como contemporánea se dedica en gran medida a satisfacer ese mismo deseo. No obstante, lo que se consigue al tratar de saciar dicho deseo es reforzar la idea de que, efectivamente y para empezar, existe un individuo que desea evitar el sufrimiento.

Se sugiere la posibilidad de que quizás lo único que exista sea la apariencia de la vida en el momento presente, sin un individuo en su núcleo que no consigue evadirse por mucho que quiera. En efecto, el individuo es una simple apariencia más en el juego, no es algo que necesite ser aceptado o rechazado, ni trascendidos o negado, sino algo que aparece junto con todas las demás visiones, sonidos, olores, pensamientos y sentimientos.

Este mensaje es muy sencillo, muy evidente. El individuo -el buscador, el sufridor, el fabricante de candelabros- sencillamente aparece como un personaje más en el teatro de la vida y, con él, puede que surja el deseo de evadirse de la vida, lo cual no es más que otra simple apariencia, otro personaje más de la narración.

Y todo esto es perfecto, sin necesidad de que nadie lo acepte o lo rechace, lo trascienda o lo niegue. No hay ningún inconveniente en sufrir, no hay ningún inconveniente en buscar algún tipo de iluminación o liberación espiritual precisamente porque, para empezar, el individuo no existe. "Una persona como núcleo de todo" sólo es otra apariencia, otra creencia, otro papel del guión.

Pero no me malinterpretes: no estoy diciendo que debamos desentendernos de nuestras creencias. No hay ningún inconveniente en tener creencias porque, además, la necesidad de destruirlas o trascenderlas sería, simplemente una creencia más. Por esta razón, lo que digo, no aportará al individuo -es decir, a tí- ninguna creencia nueva ni tampoco intentará destruir ninguna de las creencias que tenga en la actualidad. Para que exista la liberación, no hace falta negar ni rechazar nada porque, en este preciso momento, al tiempo que la vida continúa, la liberación ya existe desde siempre y todo lo que hagamos para alcanzarla es sencillamente una insensatez aunque, eso sí, una insensatez perfectamente aceptable.

Ahora mismo no hay nadie aquí que dirija este espectáculo, ahora mismo no hay nadie aquí que sufra, ahora mismo no hay aquí nadie que anhele liberarse. Lo único que existe es la apariencia de todo eso en el presente. Simplemente esto, nada más. ¿Es tan sencillo, es tan evidente!

El corazón late, pero no eres tú el que lo hace latir. La respiración sucede por sí sola y no eres tú el que la causa. Se oyen sonidos en la habitación, pero no eres tú quien los produce. Se sienten dolores, pero no eres tú quien los causa.

La alegría surge sin que tú lo puedas evitar.

El sol sale y se pone; las flores brotan, se marchitan y mueren; pero tú no estás a cargo de todo este mundo onírico. El juego de los opuestos se representa por sí solo y hay un silencio indetectable que lo abarca todo continuamente y que permite que todo surja exactamente tal y como es.

La totalidad del mundo brota en este espacio vacío, en esta inmensidad sumamente desprovista de toda individualidad y solidez, pero que abraza la individualidad y la solidez como una madre abraza a su recién nacido.

El secreto está ahí, en el latido de tu corazón, en tu respiración, en las visiones, en los sonidos y en los olores que se manifiestan justo donde estás, ahora mismo.

El secreto está aquí. ¿Lo ves?

Además, parar liberarse no hace falta ni reconocer nada lo dicho hasta el momento ni comprenderlo intelectualmente, a diferencia de lo que nos suelen decir los maestros espirituales. No es necesario comprender ninguna de estas palabras. No hay nada que "recibir", nada que trascender, nada que alcanzar. No comprenderlo, no "cogerlo", no lograrlo no son más que apariencias en el juego de la vida ni mejores ni peores que lo contrario. Y todos los pares de contrarios quedan resueltos en esto.

Más allá de las creencias o de la usencia de éstas, más allá de todo lo que puedan afirmar las palabras, más allá de todo lo trascendente, siempre existe esto, ahora y siempre.

Jeff Foster (LaVida Sin Centro)