Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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8 sept 2013

IMÁGENES EN LA IMAGINACIÓN


Sea cual sea el tema que se debate en una sesión, parece como si Maharaj procurara que el debate se ciñiera a la línea correcta de argumentación. Y cada vez que alguien formula una pregunta irrelevante, Maharaj la desecha, con firmeza pero con delicadeza, para volver a llevar la discusión al tema original.

Pero a veces Maharaj tiene que salir de la sala brevemente para algún asunto, y en uno de esos breves intervalos alguien se puso a hablar de cierto político que había aparecido de manera destacada aquella mañana en la prensa. La persona dijo que conocía en persona al político y que éste era un déspota engreído. Otra persona intervino al momento, contradiciendo al que acababa de hablar y afirmando que el hombre en cuestión era un perfecto caballero y que hablar mal de él era una calumnia. Cuando estaba a punto de entablarse una discusión entre los dos, regresó Maharaj y los dos guardaron silencio.

Sin embargo, Maharaj advirtió el silencio repentino y preguntó qué había pasado. Cuando le refirienron las opiniones contrapuestas, aquello le pareció muy divertido. Se quedó sentado en silencio durante unos momentos y después empezó a hablar. «¿Por qué esta diferencia de opiniones?» preguntó. Se debía a que la formación de la opinión se realizaba desde un punto de vista individual, y no desde una percepción integral. Ambas imágenes de una misma persona habían surgido en la imaginación de los espectadores; ambas eran por entero creaciones mentales suyas, sin relación esencial con el objeto, es decir, con la persona a la cual se suponía que se referían. Maharaj dijo que la creación de estas imágenes se debía al funcionamiento de la discriminación dualista: el «yo» y el «otro». Esto es, en efecto, lo que puede llamarse pecado original; esta dualidad (el «yo» y el «otro») es la esclavitud. Y si existe algo semejante a la liberación (en esencia no existe ningún individuo que esté esclavizado), se trata, en efecto, de la liberación de este concepto del «yo» y del «otro». Lo que es necesario -dijo Maharaj- es dejar de hacer juicios conceptuales precipitados de las cosas comno objetos, y volver nuestra atención hacia la fuente subjetiva. Nos pidió que «revirtiéramos» nuestra atención, que volviésemos al estado de la primera infancia, que pensásemos incluso en lo que éramos antes de que naciera este complejo cuerpo-mente, para que dejásemos de conceptualizar constantemente sobre los demás y de enredarnos en simples imágenes mentales..


Llegado este punto, un visitante dijo: «si, Maharaj, veo claramente lo que quieres decir. Pero ¿cómo apartarnos de esta conceptualización continua, que parece ser la trama y la urdimbre misma de nuestra vida consciente?»

Maharaj miró fijamente al que había hecho la pregunta y, casi antes que hubieran terminado de traducírsela al marathi, comentó: «¡Tonterias! No es posible que me hayas entendido en absoluto. Si me hubieras entendido no te surgiría esa pregunta».

Explicó a continuación el proceso de la objetivación. Todo lo que perciben tus sentidos y los que interpreta tu mente en una apariencia en la consciencia, extendida en el espacio-tiempo y objetivada en un mundo que el objeto cognoscente (es decir, tú) considera separado de sí mismo. Y en esto estriba todo el error: en este proceso la percepción no es total.

Lo necesario es ver global e íntegramente, no ver con la mente individual, que es una mente dividida, sino ver desde dentro, ver desde la fuente; no ver desde la manifestación como fenómeno sino desde la fuente misma de toda visión. Entonces, y sólo entonces, habrá percepción total y visión y aprehensión correctas.

Maharaj concluyó diciendo que lo que había dicho tenía una importancia vital y que precisaba reflexión y meditación (manama), no un mero debate verbal.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


7 ago 2013

EL DESPERTAR DEL CUERPO/MENTE


La verdad, la Realización, la Comprensión, el Sí mismo, son todos Uno, a-dvaita, no-dos. Pero la expresión que adopta la enseñanza (consistente en indicadores que apuntan hacia la Comprensión) puede variar mucho en función del «maestro» o «sabio» a través del cual aquella se manifiesta. Tal expresión estará determinada en un grado significativo por la programación y el condicionamiento del organismo cuerpo/mente en el cual la enseñanza se manifiesta. En concreto, el corazón de la enseñanza -su «fundamento» o núcleo irreductible- Hallará una expresión única en cada cual donde haya sucedido la apercepción. Y tal expresión única es, en gran medida, configurada por la vía, la manera, el contexto, las circunstancias bajo la cuales haya ocurrido el evento del Despertar en cada caso.

Quizá sea más sencillo ilustrar esto que explicarlo.

A Ramana Maharshi el Despertar le sucedió cuando era un muchacho. Teniendo la abrumadora sensación de que iba a morir, se tumbó en el suelo y dejó que le sucediera una experiencia de muerte, la cual le llevó a sentir vívidamente lo que ocurre cuando cesan las funciones corporales y mentales al morir. Tras este suceso, tuvo la percatación de que el «yo» que uno piensa que es muere con el cuerpo y la mente; y sin embargo, a pesar de que desapareció tanto este falso «yo» como todo lo demás, aún permaneciá un sentido de pura existencia: la conciencia «Yo Soy». Comprendió entonces que Eso es lo que verdaderamente es el «yo»; no el cuerpo o la mente o la personalidad o el sentido de ser un yo separado, todo lo cual muere, sino el «Yo-Yo» que es eterno. En el caso de Ramana Maharsin, esta fue la comprensión central; y su enseñanza reflejaba esta comprensión central, de modo que Ramana decía a sus oyentes: «simplemente sean», «busquen el Yo soy» o «permanezcan en el Yo»

Muy distinto es el relato que hace Nisargadatta Maharaj acerca de cómo sucedió la Realización. Cuanta que su gurú le dijo que él (Nisargadatta) no era quien pensaba que era, que él no era el cuerpo, sino que en verdad era nada menos que lo Absoluto. Nisargadatta cuenta que él creyó a su gurú, llevó estas palabras a su corazón y, tras meditar y concentrarse en ellas durante tres días, la Comprensión se completó. Así que este es el punto en el que se centraban todas las enseñanzas de Maharaj, y por tanto se dirigía a sus alumnos hablándoles, siempre y sin excepción, en primera persona como lo Absoluto, «Yo soy Eso», y no como un individuo separado; e insistía en que no se hiciera ninguna pregunta que estuviera basada en la identificación con el cuerpo.

De alguien que haya estudiado con un maestro o un gurú antes de sucederle el despertar, lo más probable es que surja la enseñanza de que la vía para por tener un maestro o un gurú, A quien le haya sucedido el despertar de manera espontánea, sin maestro alguno, puede que le surja la idea de que no es necesario ningún gurú. Aquel cuyo despertar se encuentre inextricablemente vinculado con una poderosa experiencia mística que haya sucedido inmediatamente después de un intenso período de meditación, puede muy bien centrar su enseñanza en el misticismo y la meditación.


Se puede hallar más ejemplos leyendo a maestros de antaño, como Huang Po, Hui-Neng y otros, o a instructores modernos tales como Tony Parsons o Adyashanti. Puede que parezca que estas expresiones de la enseñanza nuclear, aquello que se reitera constantemente por tratarse de su fundamento, varían mucho o, al menos, poseen énfasis muy diversos. Y esa diferencia se debe en su mayor parte a los diversos antecedentes, culturas, tendencias, circunstancias y experiencias de cada uno de los instrumentos cuerpo/mente, y particularmente a la peculiaridad del propio evento del despertar en cada uno.

En el caso de lo que he venido en llamar, con algún afecto, «la cosa david», el núcleo irreductible de la Comprensión cobró expresión en el primer pensamiento que se formó cuando sucedió ese súbito cambio de percepción ya referido y se vio claramente que «¡no hay nadie en casa!». Hay Presencia, Ser, Conciencia. Hay este aparente cuerpo/mente en el cual, y como el cual, la Presencia fluye, funciona, experimenta. Y eso es todo; no hay un yo individual o entidad o persona separada, excepto como un mero constructo mental.

Por tanto, la expresión aquí gira necesariamente en torno a este fundamento y se regresa siempre a esto mismo, a saber: que es el sentido de ser un yo individual lo que constituye la ilusión, el «cautiverio», el «oscurecimiento» esencial. Cuando este sentido de yo individual se ve como ilusorio, se desvanece, y entonces sucede el despertar del sueño de ser una mismidad individual y separada y queda simplemente Lo Que Es.

Eso a lo que se despierta, eso que es Comprendido, es solo Uno. Pero la expresión en cada instrumento cuerpo/mente es diversa debido a las infinitas variables existentes en la programación y en el condicionamiento de cada instrumento, así como en el guión o la parte o el «destino» que cada cuerpo/mente juega en el infinito despliegue que acaece en la Conciencia. Así, cada personaje posee un diferente sabor y pone un énfasis diferente.


David Carse
(Perfecta Brillante Quietud)


14 nov 2012

EL ORGULLO DEL EXITO


«He trabajado duro y ahora me considero un hombre de mucho éxito. Sería un hipócrita si no reconociera que estoy bastante satisfecho de mis logros y, sí, algo orgulloso también. ¿Hago mal?»

Un visitante extranjero se dirigió con estas palabras a Sri Nisargadatta Maharaj una tarde. Tenía unos cuarenta y cinco años; era un hombre arrogante, seguro de sí mismo y algo agresivo. La conversación transcurrió después de esta manera:


Maharaj: Antes de que consideremos lo que «está bien» y lo que «está mal», haz el favor de decirme quién hace esa pregunta.

Visitante: [algo sorprendid o]:  ¿Cómo? Pues «yo», claro está.

M: Y ¿quién es ése?

V: Este «yo» que está sentado delante de ti.

M: ¿Y crees que ése eres tú?

V: Tú me ves. Yo me veo. ¿Qué duda puede haber?

M: ¿Te refieres a este objeto que tengo delante? ¿Cuál es tu primer recuerdo de este objeto que crees que eres? Remóntate todo lo que puedas.

[Después de unos momentos]: El primer recuerdo que tengo quizá sea estar en brazos de mi madre, recibiendo sus caricias.

M: Siendo niño de pecho, quieres decir. ¿Dirías que el hombre de éxito de hoy es ese mismo niño de pecho que no podía valerse por sí mismo, o es alguien distinto?

V: Es el mismo, sin duda.


M: Bien. Ahora, volviendo la vista atrás más aún, estarás de acuerdo en que ese niño de pecho que recuerdas es el mismo niño que dio a luz tu madre, que es su momento era tan desvalido que ni siquiera era capaz de darse cuenta de lo que la pasaba cuando su cuerpecito realizaba las funciones físicas naturales y sólo sabía llorar cuando sentía hambre o dolor.

V: Sí, yo era ese niño.

M: Y antes de que el niño adquiriera su cuerpo y naciera, ¿qué eras?

V: No entiendo.

M: Sí entiendes. Piénsalo. ¿Qué sucedió en el vientre de tu madre? ¿Qué se desarrolló para convertirse en un cuerpo, con huesos, sangre, médula, músculos, etcétera, a lo largo de nueve meses? ¿Acaso no fue un espermatozoide que se combinó con un óvulo en el vientre femenino, dando orígen así a una nueva vida y pasando muchas vicisitudes a lo largo del proceso? ¿Quién custodió esta nueva vida durante este período de vicisitudes? ¿No es ese espermatozoide infinitamente pequeño el que está ahora tan orgulloso de sus logros?
¿Y quién te encargó especialmente a ti? ¿Tu madre? ¿Tu padre? ¿Te deseaban especialmente a ti por hijo? ¿Tuviste  algo que ver con el hecho de nacer como hijo de esos padres determinados?

V: Me temo que en realidad no me lo he planteado así nunca.

M: Exactamente. Pues plantéatelo así. Entonces, quizá llegues a tener alguna idea de tu identidad verdadera. A partir de entonces, considera si puedes estar verdaderamente orgulloso de lo que has «conseguido».

V: Creo que empiezo a entender dónde quieres ir a parar.

M: Si profundizas en la cuestión, te darás cuenta de que el origen del cuerpo (el espermatozoide y el óvulo) es en sí la esencia de los alimentos que consumieron los padres, que la forma física está compuesta y alimentada por los cinco elementos que constituyen los alimentos, y también que con mucha frecuencia, el cuerpo de una criatura se convierte en alimento de otra criatura.

V: Pero, sin duda, yo, como tal, debe ser otra cosa que este cuerpo de alimentos.

M: Sí que lo eres, pero no eres «una cosa». Entérate de qué es lo que da sensibilidad a un ser sensible, aquello sin lo cual ni siquiera sabrías que existes tú mismo, ni mucho menos que existe el mundo exterior. Y, por último, profundiza más todavía y analiza si esta cualidad de ser, si esta consciencia misma no está sujeta al tiempo.

V: Profundizaré en las diversas cuestiones que has planteado, sin duda, aunque debo reconocer que jamás había estudiado estos terrenos hasta ahora y que me siento casi aturdido por mi ignorancia de las nuevas esferas que has abierto ante mí. Vendré a verte de nuevo, maestro.

M: Siempre serás bienvenido.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


31 oct 2012

EL SABER PURO


El saber puro no es impartido por otro:

llega sin preguntas.


Es aquel que está escuchando:

es tu propia y verdadera naturaleza.


Nisargadatta Maharaj

27 ene 2012

EL PROPÓSITO ESENCIAL DE PARAMARTHA


Maharaj nos insta constantemente a que no omitamos, olvidemos, pasemos por alto ni despreciemos el propósito esencial de todo paramartha, es decir, de la comprensión última, que es que conozcamos nuestro svarupa, es decir, nuestra identidad verdadera. ¿Cuál es nuestra identidad verdadera? Maharaj diría: inmanifestada e inmóvil, nuestra identidad es Unidad Absoluta: la Conciencia Pura que no se da cuenta de sí misma; cuando se halla manifestada, funcionando en la dualidad, nuestra identidad es la consciencia que se busca a sí misma como lo "otro", porque "no puede tolerar su propia presencia". En otras palabras, dice Maharaj, en nuestro estado original intemporal, inmutable, de Absoluta Noumenalidad, el cuerpo-y-consciencia ha aparecido como una enfermedad pasajera, sin causa ni motivo, dentro del "funcionamiento" total de la Consciencia Impersonal en su papel de prajna. Cada una de la formas fenoménicas persiste durante el período que tiene asignado y, al cabo de su plazo de vida, desaparece de manera tan espontánea como su aparición; y la consciencia, aliviada de su limitación física, sin ser ya consciente de sí misma, se disuelve en la Conciencia: nadie nace ni muere. La consciencia, para manifestarse, necesita formas físicas para funcionar, y está creando constantemente formas nuevas y destruyendo formas viejas.


Si éste es el proceso natural del funcionamiento total de la consciencia, surge la pregunta: ¿Cómo cobran existencia la entidad individual y su esclavitud? Una respuesta breve, dice Maharaj, sería decir que la consciencia, circunscrita por los límites de la forma física y sin encontrar ningún otro apoyo, se engaña a sí misma identificándose con el cuerpo determinado y crea así una pseudoidentidad; y esta pseudoidentidad, que se toma a sí misma equivocadamente como hacedora de los actos (que, en realidad, forman parte del funcionamiento espontáneo total del prajna), debe aceptar las consecuencias y someterse a la esclavitud de la idea del karma y su proceso de causa y efecto.


Ramesh S.Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)

1 dic 2011

EL BUSCADOR ES LO BUSCADO


Una pareja de europeos vinieron a visitar a Maharaj durante cerca de una semana. Tanto el marido como la mujer llevaban muchos años interesados por la metafísica Vedanta, y habían estudiado el tema a fondo. Sin embargo, en su visión y en su conducta general se apreciaba un aire de cansancio, casi de frustración, que indicaba claramente lo mismo que se confirmó después: no tenían una aprehensión clara de la verdad, a pesar de su búsqueda asidua a lo largo de mucho tiempo, en el transcurso de la cual habían viajado mucho y habían solicitado la orientación de muchos gurúes, aunque sin éxito. ¡Ahora se preguntaban, quizá, si aquél iba a ser un nuevo ejercicio inútil y frustrante!

Después de hablar de sus antecedentes, en respuesta a las preguntas habituales de Maharaj, se sentaron como desmadejados. Maharaj los miró unos instantes y les dijo: "Os ruego que comprendáis que no tengo nada en absoluto que daros. Lo único que haré será poner ante vosotros un espejo espiritual para mostraros vuestra naturaleza verdadera. Si entendéis el significado de lo que digo, con claridad, de manera intuitiva (no simplemente verbal) y lo aceptáis con la convicción más profunda y con la inmediatez más directa, no os harán falta más conocimientos. Este entendimiento no es una cuestión de tiempo (de hecho, es anterior al concepto del tiempo), y cuando tiene lugar, se produce de manera repentina, casi como una descarga de aprehensión intemporal. Constituye, en la práctica, una cesación repentina del proceso de la duración, una fracción de segundo en la que se suspende el funcionamiento del proceso del tiempo mismo (mientras tiene lugar la integración con lo que es previo a la relatividad) y se produce la aprehensión absoluta. Cuando esta semilla de aprehensión ha echado raíces, el proceso de la liberación relativa de la esclavitud imaginada puede seguir su propio curso, pero la aprehensión misma siempre es instantánea.

"La clave del proceso de comprensión de lo que digo es la 'espontaneidad'. La manifestación de todo el universo es como un sueño, el sueño cósmico, exactamente igual que el sueño microcósmico de un individuo. Todos los objetos son objetos soñados, todos son apariencias en la consciencia, ya se trate del sueño que surge espontáneamente como sueño individual personal durante el reposo, o el sueño viviente de la vida en el que todos somos soñados y vividos. Todos los objetos, todas las apariencias, son soñados por seres sensibles en la consciencia.
Los seres sensibles son, por tanto, tanto soñadores como figuras soñadas; no hay un sonador único como tal. Cada sueño del universo se encuentra en la consciencia que está dentro de un aparato psicosomático particular, que es el medio a través del cual ocurre la percepción y la interpretación y que se toma erróneamente por una entidad individual. En el sueño profundo no hay ensueños y, por tanto, no hay universo. Sólo cuando utilizas la mente dividida existes aparte de los 'otros' y el mundo.
Tú no tienes ningún control de los objetos en tu sueño personal, siendo uno entre ellas el objeto que eres 'tú' en tu sueño. Todo es espontáneo; y, sin embargo, todo objeto de tu sueño personal no es otra cosa que tú. En el sueño de la vida asimismo, todos los objetos (todos los 'individuos', aunque se opongan el uno al otro en el sueño) sólo pueden ser lo-que-tú-eres. Todo funcionamiento, toda acción en la vida, por tanto, no puede ser más que acción espontánea, porque no hay entidad que realice ninguna acción. ¡Tú eres (Yo soy) el funcionamiento, el sueño, la danza cósmica de Shiva!
Recuerda, por último, que todo sueño de cualquier tipo debe ser necesariamente fenoménico, una apariencia en la consciencia cuando la consciencia está 'despierta', es decir, cuando la consciencia es consciente de sí misma. Cuando la consciencia no es consciente de sí misma no puede haber ensueños, como sucede en el sueño profundo."


Llegados a este punto, el varón de la pareja hizo una pregunta. Lo que quería saber era. "Si todos nosotros no somos más que figuras soñadas, sin ningún libre albedrío para elegir ni para obrar, ¿por qué debemos preocuparnos por la esclavitud o por la liberación? ¿Por qué hemos de vinir siquiera a ver a Maharaj?"

Maharaj se rió y dijo: "¡Parece que has llegado a una conclusión correcta por un camino equivocado! Si lo que quieres decir es que ya estás convencido, sin la menor sombra de duda, de que el objeto con el que te has identificado no es, en realidad, más que un fenómeno completamente desprovisto de sustancia, de independencia y de autonomía (una mera apariencia soñada en la consciencia de otro), y de que, por tanto, esa mera sombra no puede plantearse nunca la cuestión de la esclavitud ni de la liberación, y de que, en consecuencia, no tienes la menor necesidad de venir a escucharme, entonces tienes toda la razón. ¡Siendo así, no sólo tienes la razón, sino que ya estás liberado! Pero si lo que quieres decir es que debes seguir visitándome simplemente porque no eres capaz de aceptar que eres una simple figura soñada, sin ninguna independencia ni autonomía, entonces me temo que no has dado siquiera el primer paso. Y, de hecho, mientras exista una entidad que busca la liberación, no podrá encontrarla nunca.
Míralo de esta manera sencilla: ¿Cuál es la base de cualquier acción? La necesidad. Comes porque existe esa necesidad; tu cuerpo evacua porque tiene esa necesidad. Me visitas por la necesidad de visitarme y de escuchar lo que digo. Cuando existe una necesidad, la acción se sigue de manera espontánea, sin intervención alguna por parte de ningún actor. ¿Quién siente la necesidad? La consciencia, por supuesto siente la necesidad por medio del aparato psicosomático. Si tú crees que eres ese aparato, ¿acaso no se trata de un error de identidad por el cual se asume la carga de la esclavitud y se busca la liberación? Pero ¡en realidad, el indagante, el buscador, es lo buscado!"

Se hizo un silencio absoluto en la sala mientras todos reflexionaban sobre lo que había dicho Maharaj. La pareja de visitantes se quedó sentada con los ojos cerrados, sin atender en absoluto a lo que ocurría a su alrededor, mientras el resto de los visitantes iban saliendo de la sala uno tras otro.



Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)

23 jul 2011

LA CONDICIÓN DE "ENTIDAD"


En cierta ocasión, durante el transcurso de una sesión, Maharaj explicaba por qué la muerte resulta tan terrible y traumática para las personas corrientes, mientras que para él era una experiencia esperada con interés, pues significaría la liberación de la limitación que el fenómeno del cuerpo impone naturalmente a la consciencia. Cuando el Cuerpo "muere", la consciencia manifestada se libera y se fusiona con la consciencia impersonal como una gota de agua se fusiona con el mar.

Maharaj percibió que un visitante tenía algo que preguntar sobre este punto. Lo miró y le dijo: "Me parece que quieres hacer una pregunta". El visitante se sobresaltó un poco, quizá porque no había llegado a dar forma a una pregunta adecuada para aclarar la duda que acababa de surgirle en la mente. En cualquier caso, tomó la palabra y dijo: "Maharaj ha dicho que lo que sucede realmente en la muerte es que el aliento, la fuerza vital, sale del cuerpo y se mezcla con el aire exterior; la consciencia también sale del cuerpo y se fusiona con la consciencia impersonal, y el cuerpo muerto se destruye de una manera u otra. No queda nada de esa forma física concreta que se creó y se destruyó a su tiempo. Si este proceso se aplica por igual al ignorante y al jñani,¿qué necesidad hay de convertirse en jñani?"

Maharaj respondió: "Cuando hablas del ignorante y del jñani, y de la necesidad de que el ignorante se convierta en jñani, ¿no estás asumiendo que existe un individuo independiente y autónomo, capaz de ejercer la volición personal en función de su libre albedrío? ¿Acaso hay lugar para este tipo de entidades independientes en el proceso por el cual se manifiesta el universo fenoménico?"
"¿Cuál es el marco conceptual básico sin el cual no sería posible la manifestación de los fenómenos? Si no existiera el concepto del 'espacio', que constituye el volumen, ¿podría hacerse aparente un objeto con las tres dimensiones? Y sin otro concepto, el del 'tiempo', ¿podría haberse percibido la aparición de un objeto sin la duración en la que podría conocerse el objeto? Así pues, si el marco que llamamos 'espacio-tiempo' es, de suyo, conceptual, ¿es posible que los objetos que aparecen en el marco conceptual del espacio-tiempo, como son todos los seres humanos, sean otra cosa que fantasmas conceptuales e imaginarios?
"Así pues, comprende firmemente y de una vez por todas que ningún objeto conceptual, aunque sea tomado erróneamente por una entidad separada, puede tener de ninguna manera existencia independiente o volición personal de ninguna clase. Nadie nace; nadie muere. Lo que nace no es más que un concepto. No hay ninguna entidad que liberar. La no comprensión de este hecho constituye la esclavitud de la ignorancia; su apercepción es la libertad de la verdad. Recuerda: la verdad es correspondencia absoluta con la realidad. Es el conocimiento inquebrantable de la naturaleza verdadera del hombre. Es la negación total de la condición de 'entidad' ".


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es LO BUSCADO)


18 abr 2011

LA PSEUDOIDENTIDAD


Sin embargo, con el fin de ver claramente cómo surge la pseudoidentidad o el ego (que se supone que es la causa y el objeto de la supuesta esclavitud), es necesario comprender el proceso conceptual de la manifestación. Lo que somos nosotros en términos absolutos, nouménicamente, es unidad, subjetividad absoluta sin el más leve rastro de objetividad. La única manera en que se puede manifestar esto-que-somos es por un proceso de dualidad, cuyo comienzo es la agitación de la consciencia, el sentido de "Yo soy". Este proceso de manifestación-objetivación, que faltaba por completo hasta ese momento, implica una dicotomía entre un sujeto que percibe y un objeto que se percibe, entre el conocedor y lo conocido.

El noúmeno (la subjetividad pura) debe permanecer siempre como sujeto único. Por tanto, el supuesto conocedor y lo supuesto conocido son ambos objetos en la consciencia. Éste es el factor esencial que hay que tener en cuenta. Este proceso sólo puede producirse en la consciencia. Toda cosa imaginable, todo tipo de fenómeno que perciben nuestros sentidos y que interpreta nuestra mente es una apariencia en nuestra consciencia. Cada uno de nosotros existe únicamente como objeto y como apariencia en la consciencia de otro. El conocedor y lo conocido son objetos en la consciencia, ambos, pero (y he aquí el punto importante en lo que respecta a la pseudoidentidad) el que conoce al objeto se asume como sujeto del conocimiento de otros objetos en un mundo externo a sí mismo, ¡y este sujeto conocedor considera que su pseudosubjetividad constituye una entidad independiente, autónoma; un "yo" dotado de libre albedrío para obrar!

El principio de la dualidad, que comienza con el sentido de "Yo soy" y en el que se basa toda la manifestación fenoménica, da un paso más cuando la pseudoidentidad, en su papel de pseudobjeto, da inicio al proceso de razonamiento comparando las contrapartes interdependientes y opuestas (tales como lo bueno y lo malo, lo puro y lo impuro, el mérito y el pecado, la presencia y la ausencia, lo grande y lo pequeño, etcétera) y, después de la comparación, discrimina entre ellas. Esto constituye el proceso de conceptualización.




A parte de esta dicotomía del sujeto y el objeto, el proceso de la manifestación fenoménica depende del concepto básico del espacio y el tiempo. A falta del concepto de "espacio", ningún objeto podría hacerse aparente con su volumen tridimensional; del mismo modo, a falta del concepto afín de "tiempo", no podría percibirse el objeto tridimensional ni medirse ningún movimiento, porque no existiría la duración necesaria para que el objeto fuera perceptible. Por tanto, el proceso de la manifestación fenoménica tiene lugar en el espacio-tiempo coceptual, en el que los objetos se convierten en apariencias en la consciencia, que son percibidas y conocidas por la consciencia por medio de un proceso de conceptualización cuya base es una división entre el pseudosujeto que percibe y el objeto percibido. El resultado de identificarse con el elemento conocedor en el proceso de la manifestación produce la concepción de la pseudopersonalidad dotada de libre albedrío personal. Y ésta es toda la base de la "esclavitud" ilusoria.

No comprendáis por pastes todo el proceso de la manifestación fenoménica, dice Maharaj, sino vedlo globalmente en un solo destello de apercepción. Lo Absoluto o lo nouménico es el aspecto inmanifestado de lo que semos, y el fenómeno es el aspecto manifestado. Ambos son no-diferentes. Podría establecerse una analogía burda con la sustancia y su sombra, ¡sólo que lo manifestado sería la sombra de lo inmanifestado sin forma! Lo Absoluto nouménico es intemporal, inespacial, imperceptible por los sentidos; los fenómenos están limitados en el tiempo, tienen una forma limitada y son perceptibles por los sentidos. El noúmeno es lo que somos; los fenómenos son lo que parecemos ser como objetos separados en la consciencia. La identificación de la unicidad (o sujeto) que somos con el estado de separación en la dualidad (u objeto) que parecemos ser constituye la "esclavitud", y la des-identificación (de esta identificación) constituye la "liberación" son ilusorias, porque no hay ninguna identidad que está esclavizada, deseando la liberación; ¡la entidad no es mas que un concepto que surge de la identificación de la consciencia con un objeto aparente, que no es más que una apariencia en la consciencia!.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


20 nov 2010

CONOCIMIENTO


En otra sesión, Maharaj sacó a relucir otro aspecto más de este mismo tema, es decir, del hecho de que la gente acude a él deseosa de conocimientos. En esta ocasión preguntó:

<¿Qué es este "conocimiento" que deseáis, este conocimiento acerca del cual tomáis apuntes? ¿Qué uso daréis a esos apuntes? ¿Habéis pensado en este aspecto de la cuestión?




La verdadera cuestión es ésta -prosiguió-: ¿Teníais alguna necesidad de conocimiento hace cien años? Eso que no sabéis y no podéis conocer, eso es vuestro estado verdadero. Esto que tomáis por real porque se puede objetivizar, esto es lo que parecéis ser. Todo conocimiento que estéis buscando ahora acerca de vuestro estado verdadero es incongnoscible, porque vosotros sois lo que buscáis. Lo único que podéis obtener a modo de conocimiento se halla al nivel conceptual, es el conocimiento que obtendríais como apariencia externa. Tal "conocimiento" no difiere en nada de la "ignorancia", pues se trata de contrapartes interrelacionadas al nivel conceptual. Dicho de otro modeo, la comprensión al nivel de la mente no significa más que conceptualización, y por tanto es completamente ilusoria. Os ruego que comprendáis la diferencia entre este conocimiento conceptualizado y la apercepción intuitiva que no se encuentra a nivel conceptual. De hecho, apercibir es una visión total o interna que se diferencia de manera vital de la simple visión intelectual. Cuando hay apercepción, desaparece por completo la dualidad de las contrapartes, que es la base de la comprensión meramente intelectual. No hay lugar para que "alguien" piense que ha comprendido algo a base de razonamiento y de lógica. La comprensión verdadera es apercepción espontánea, intuitiva, libre de elección y completamente no dualista. Meditad sobre lo que he dicho.>


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


12 oct 2010

TÚ ERES LA PRESENCIA CONSCIENTE



Uno de los primeros visitantes que se presentaron en cierta sesión era representante de una asociación vedanta europea. Maharaj entró en materia inmediatamente y le preguntó si tenía que hacer alguna pregunta o si quería aclarar algún punto. Cuando el visitante dijo que, antes de hacer ninguna pregunta, prefería escuchar durante un rato lo que decía Maharaj, éste propuso que, ya que era representante de una de las asociaciones vedanta más activas, con un número bastante notable de afiliados, podría abrir él el diálogo refiriéndonos cómo explican este tema, más bien sutil, a un nuevo miembro de la sociedad que se interese por ello.

Visitante: Pues bien, empezamos por hablarle de los ejercicios físicos de yoga, dado que lo que más interesa al occidental es, principalmente, el bienestar de su cuerpo. El yoga le ofrece la posibilidad de realizar proezas de resistencia física, así como alcanzar un grado elevado de concentración mental. Después de un curso sobre los äsanas del yoga, le decimos que "él" no es el cuerpo, sino que es algo aparte del cuerpo.

Maharaj: Esto suscita dos preguntas. En primer lugar, ¿cuál es el punto de partida para conocer siquiera el cuerpo? Dicho de otro modo, ¿acaso no hay algo dentro del cuerpo, a falta de lo cual no serías capaz de conocer ni tu propio cuerpo ni el de otra persona? En segundo lugar, ¿tiene el propio maestro una idea bien clara de su propia "Identidad", en lo que a él concierne? Si él no es el cuerpo, ¿quién o qué es él?

V: No estoy muy seguro de lo que quieres decir exactamente.

M: El cuerpo no es más que un instrumento, un aparato que sería completamente inútil si no fuera por la energía que tiene dentro, el ánima, el sentido "Yo soy", el conocimiento de estar vivo, la consciencia que aporta el sentido de estar presente. De hecho, esta presencia consciente (no la presencia de Fulano ni la de Mengano, sino el sentido de presencia consciente como tal) es lo quees uno, y no la apariencia fenoménica que es el cuerpo. Cuando esta consciencia, sintiendo la necesidad de algún apoyo, se identifica erróneamente con el cuerpo y renuncia a su potencial ilimitado a favor de la limitación de un solo cuerpo concreto, entonces "nace" el individuo. Éste es el primer punto sobre el que el propio maestro debe tener una convicción firme e intuitiva.
El otro aspecto básico es que el maestro debe tener también una comprensión muy clara de cómo se produjo la unión entre el cuerpo y la consciencia. Dicho de otro modo, el maestro no debe tener la menor duda de su propia naturaleza verdadera. Para ello, debe comprender la naturaleza del cuerpo y de la consciencia (o de la seidad, o de la Yo-soy-dad), así como la naturaleza del mundo fenoménico. De lo contrario, todo lo que enseñe no será más que conocimiento prestado y de oídas, conceptos de otros.

V [Sonriendo]: Ése es, precisamente, el motivo por el que he venido. Pasaré aquí cerca de una semana y asistiré a las sesiones de mañana y de tarde.

M: ¿Estás seguro de que haces lo que debes? Has venido aquí con ciertos conocimientos. Si te empeñas en escucharme, puede que llegues a la conclusión de que todo conocimiento no es más que un fardo de conceptos inútiles y, lo que es más, de que tú mismo eres un concepto. Entonces serás como la persona que descubre de pronto que las riquezas que atesora se han convertido en cenizas de la noche a la mañana. ¿Qué pasará entonces? ¿No sería mejor, más seguro, que te volvieras a tu casa con tus "riquezas" a salvo?

V [Siguiendo la broma]: Correré el riesgo. Prefiero conocer el verdadero valor de las riquezas que creo poseer. Pero, sin embargo, tengo la sensación de que el tipo de riquezas que obtendré después de desechar las riquezas inútiles serán preciosas y estarán libres de todo riesgo de pérdida o de robo.

M: Sea así. Ahora, dime, ¿Quién crees que eres?


V: Dudo que en realidad se pueda expresar con palabras. Pero parece ser que no soy el cuerpo, sino el sentido de presencia consciente.

M: Permíteme que te lo resuma muy brevemente: tu cuerpo es el desarrollo de una emisión de la unión de tus padres, que se concibió en el vientre de tu madre. Esta emisión era esencia de los alimentos consumidos por tus padres. Tu cuerpo está hecho, por tanto, de la esencia de los alimentos, y también está sustentado por los alimentos. Y el sentido de presencia consciente que has citado es el sabor, "la naturaleza" de la esencia de los alimentos que constituye el cuerpo, del mismo modo que la dulzura es la naturaleza del azúcar, que es a su vez la esencia de la caña de azúcar. Pero comprende que tu cuerpo sólo puede existir durante un período de tiempo limitado, y cuando el material de que está hecho termina por deteriorarse hasta el extremo de que "muere", la fuerza vital (el aliento) y la consciencia desaparecen también del cuerpo. Entonces, ¿qué te pasará a "ti"?

V: Pero ¿desaparecería la consciencia? Debo decir que me sorprende bastante oír eso.

M: En ausencia del cuerpo, ¿Puede ser consciente de sí misma la consciencia? La consciencia, en ausencia del cuerpo, ya no estará manifiesta. Entonces, volvemos al punto de partida: ¿Quién eres tú?

V: Como dije antes, en realidad no se puede expresar con palabras.

M: Claro que no se puede expresar con palabras, pero ¿lo sabes? Una vez lo expresaras, se convertiría en un concepto. Pero, aunque concibes un concepto, ¿no eres tú mismo un concepto? ¿No has nacido, en realidad, el vientre mismo de la conceptualización? Pero ¿quién eres tú en realidad? O, si lo prefieres, como lo prefiero yo, ¿qué eres tú?

V: Creo que lo que soy es la presencia consciente.

M: ¡Has dicho que "crees"! ¿Quién es ése que cree esto? ¿Acaso no es tu consciencia misma, en la que aparecen los pensamientos? Y, como hemos visto, la consciencia, o la presencia, está limitada por el tiempo, junto con el cuerpo. Por eso te dije antes que es necesario aprehender la naturaleza de este cuerpo, provisto de fuerza vital (prana) y consciencia.
Tú eres "presencia" sólo en tanto que está allí el cuerpo, un fenómeno manifestado. ¿Qué eras tú antes de que tre vinieran espontáneamente el cuerpo y la consciencia? Digo "espontáneamente" porque ati no te consultaron la posibilidad de que se te diera un cuerpo, ni esperaban tus padres concretamente tenerte "a ti" como a hijo suyo. ¿No eras entonces relativamente "ausencia", más que "presencia", antes de que surgiera el estado de consciencia del cuerpo, o lo que fuera que eras "tú"?

V: No estoy seguro de entender esto.

M: Pues mira. Para que aparezca cualquier cosa, para que exista, tiene que haber un trasfondo de ausencia absoluta; de ausencia absoluta tanto de presencia como de ausencia. Ya sé que no es fácil captar esto. Pero ¡inténtalo! Toda presencia sólo puede "aparecer" a partir de la ausencia total. Si existe presencia, aunque sea presencia de la ausencia, no puede haber ni fenómeno ni conocimiento. Por tanto, la ausencia total, Absoluta, implica la ausencia total de conceptualización. Ése es tu verdadero estado original. Te repito: el "tú" nace en el vientre de la conceptualización. En el estado original de la ausencia total surge espontáneamente una mota de consciencia, el pensamiento "Yo soy", y de ahí surge la dualidad en el estado original de unicidad y plenitud; dualidad de sujeto-objeto, de lo correcto y lo incorrecto, de lo puro y lo impuro, del razonamiento, la comparación, los juicios, etc. Reflexiona sobre esto. Pero me temo que la sesión debe terminar ya.

V: Esto ha sido toda una revelación para mí, aunque llevo estudiando el vedanta bastante tiempo.

M: ¿Tienes clara una cosa: que tú eres anterior a toda conceptualización? Lo que pareces ser como fenómeno no es más que conceptual. ¡Lo que eres en realidad no puede ser comprendido, Por la sencilla razón de que en el estado de conceptualidad no puede haber nadie que comprenda lo que es uno!

V: Maestro, quiero volver esta tarde para recibir más iluminación, y me sentaré a tus pues todos los días mientras esté en Bombay.

M: Serás bienvenido.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


29 sept 2010

LA FALSA IDENTIFICACIÓN ES LA "ESCLAVITUD"


Cierto visitante formuló a Maharaj una pregunta, titubeando bastante. Después de decir que no sabía si su pregunta podía parecer muy elemental, expuso que si el problema de la "esclavitud y la "liberación" procedían, en esencia, del sentido de identificación con el cuerpo, ¿cómo y por qué se producía esta identificación? Añadió, además (quizá decidiendo que "una vez perdido, merecía la pena echarse al río"), que no entendía por qué tiene que tener uno siquiera un conocimiento espiritual, si al final de nuestra vida el resultado es el mismo, tanto para el jñani como para el ignorante: el cuerpo vuelve a los cinco elementos y la consciencia se convierte en nirguna.

Maharaj escucha a veces a los consultantes con los ojos cerrados, sobre todo cuando le hablan en marathi. Maharaj escuchó también a este visitante con los ojos cerrados, pero mientras escuchaba iba cambiando la expresión de su cara. Parecía severo, y pensé que iba a replicar diciendo: "¿Qué pregunta es ésa?" Pero la severidad se tornó en seguida en un gesto dulce y razonable, y Maharaj sonrió.

Empezó entonces a hablar con suavidad, con los ojos todavía cerrados. "Vamos a empezar por lo fundamental en la consciencia. Si no eres consciente el mundo no existe para ti, ya que no puedes conocer nada. Esta consciencia (en la que uno conoce el universo fenoménico) es todo lo que somos. Mientras estamos en el mundo fenoménico, sólo podemos percibir eso; no podemos ser eso-que-somos hasta que nos despertemos del sueño de lo fenoménico, comprendamos que el sueño es sueño y dejemos de conceptualizar y objetivizar. Éste es el principio esencial básico: el noúmeno es la sustancia, el fenómeno es simple reflexión... los dos son no-diferentes.
El punto siguiente que debes entender es éste: en el mundo fenoménico, cuando "tú" ves a "él", ambos son objetos que se ven mutuamente como apariencias en la consciencia. Pero entiende esto: no hay ningún sujeto que vea al otro como objeto. Sólo hay el acto de ver, que funciona como un aspecto concreto del potencial del noúmeno. Esto se aplica también a todos los demás actos de oír, tocar, gustar, etcétera. Todo ello es, en esencia, "funcionamiento".
Sigamos adelante. Este "funcionamiento" tiene lugar por medio de la física, del aparato psicosomático que como fenómeno, en sí mismo no es más que una manifestación y, por tanto, también es un aspecto del noúmeno, como la sombra lo es de la sustancia. Mientras no haya una entidad individual que pretenda tener libre elección de acción todo funcionamiento fenoménico tiene lugar espontáneamente y no surge la cuestión de la "esclavitud" y de la "liberación".



Pero lo que sucede es que el núcleo funcional de una forma psicosomático (podríamos llamarlo, a efectos de nuestro análisis, la consciencia "personal", a pesar de que la consciencia como tal no se puede dividir) se reviste de una subjetividad espuria como entidad separada, aunque en sí mismo no es más que un objeto, ya que el noúmeno es el único sujeto. Así se crea la pseudoentidad que se supone que nace, vive y muere. También se supone que esta pseudoentidad tiene autoridad independiente para elegir y decidir; y, con esta supuesta autoridad independiente, también se asume la responsabilidad de todo lo que sucede en el funcionamiento del mundo manifestado, es decir, los sufrimientos de este mundo, los pecados y los méritos esperados, y la consiguiente "esclavitud" y necesidad de "liberación".
¿No queda ahora clara la situación? Lo-que-somos se identifica erróneamente de manera relativa con lo-que-no-somos, y esto último es la pseudoentidad. La "esclavitud" surge de esta identificación. Es esta pseudoentidad la que sufre culpabilidad y esclavitud y la que busca liberación. "Yo" no puedo sufrir de ninguna manera, porque "Yo" no está dotado de ningún instrumento para experimentar sensaciones. Toda vivencia, agradable o desagradable, sólo la puede experimentar ese objeto fantasma, producto de una identificación errónea, llamado "yo".
Ahora, finalmente, comprende lo que sucede en el caso del jñani. El jñani ha apercibido la ilusión básica del universo manifestado, así como su papel aparente como fenómeno mientras éste sigue su viaje asignado de la vida, y "vuelve a casa" después. Parece como si viviera la vida como cualquier otro hombre, pero la diferencia significativa es que se ha desidentificado a sí mismo de la pseudoidentidad y por tanto, no padece sufrimientos.
En el caso de la persona ignorante, la pseudoidentidad (que es, en sí misma una ilusión) sigue por el mundo soñado, que es la manifestación, creyendo que es una entidad independiente con aparente voluntad. Y sufre, porque se ve envuelta en la noción de la causalidad, llamada karma, que incluye también el concepto del renacer.
Lo Nouménico Absoluto se manifiesta por medio de millones de formas que se crean y se destruyen a cada momento, y en este funcionamiento espontáneo no hay ningún lugar para el concepto de ninguna entidad. Por tanto, cualquier acción (positiva o negativa) que se base en el concepto de una entidad autónoma e independiente supone que no se han captado los fundamentos esenciales del Advaita. Mientras haya una pseudoidentidad que se considere a sí misma un buscador espiritual que trabaja para conseguir la "liberación", seguirá la "esclavitud". Debe percibirse de manera profunda, intuitiva, que el buscador es lo buscado. Cuando esto sucede, el buscador desaparece."


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


2 jun 2010

¿QUIÉN ES QUÉ? (segunda parte)


LA NATURALEZA DE LA CONSCIENCIA Y DE LA MANIFESTACIÓN

Cuando Maharaj nos pide que consideremos a la consciencia como el Dios más elevado y que le recemos pidiéndole orientación, da por supuesto, naturalmente, que seguimos identificándonos con nuestros cuerpos y considerándonos a nosotros mismos como entidades separadas con libertad de acción independiente. Pero el universo manifestado no puede entregar su secreto sobre esta base de la individualidad y de la libertad de acción. Por eso, dice Maharaj, rezad con sinceridad y con fervor a la consciencia, fuente de toda sensibilidad, para que se vayan soltando poco a poco estas ataduras de la entificación, permitiendo a la psique purificada recibir de la consciencia, del sadgurú, el secreto de su naturaleza verdadera.
El apego del ser humano al cuerpo como entidad separada se debe por completo al condicionamiento que recibe de sus padres, de sus mayores y de otros, desde los primeros instantes de su entendimiento, en el sentido de que él es el cuerpo concreto con un nombre concreto. Al cabo de muy poco, queda convencido sin ninguna duda de que él es el cuerpo que está dotado de la fuerza vital del aliento, inspirando y espirando continuamente, y de una consciencia o sensibilidad que aparece y desaparece según se alternan los estados de vigilia y reposo. En realidad, lo único que ha sucedido es que el noúmeno se ha objetivado en millones de formas (entre ellas la forma humana) como fenómenos que constituyen la manifestación total y su funcionamiento, y estos objetos fenoménicos se crean y se destruyen constantemente en el proceso de la manifestación, y ninguno tiene libertad alguna de acción. De hecho, por tanto, no se trata de que los diversos seres humanos posean cada uno una consciencia, sino que es la Consciencia la que posee los millones de formas a través de las cuales se puede objetivar el noúmeno. Si hay una comprensión clara y una convicción profunda del proceso de la aparición y desaparición continua de la manifestación, como ocurre en el caso del jñáni, entonces la consciencia se ve bajo una luz completamente distinta. ENTONCES, la consciencia en acción, es decir, los fenómenos, se ven como los instrumentos perecederos por medio de los cuales tiene lugar la manifestación; aunque, naturalmente, la manifestación no es distinta del noúmeno, sino que sólo el aspecto objetivo del noúmeno, el único sujeto.
Esto no lleva a la cuestión de por qué dice Maharaj que la consciencia está "limitada en el tiempo". La respuesta es que la Consciencia necesita una forma física para manifestarse, y la consciencia manifestada en esa forma sólo puede perdurar mientras perdure la forma física. La forma física está compuesta, sustentada y nutrida por los alimentos, que no son más que la esencia de los cinco elementos(la combinación de los fluidos vitales de los padres que provoca la concepción en el vientre femenino es, de suyo, la esencia de los alimentos consumidos por los padres). Cuando "muere" la forma física, el aliento sale del cuerpo y se disuelve en la conciencia inmanifestada. La consciencia dentro del cuerpo se halla, pues, limitada en su manifestación, en cada caso por el plazo de vida que se ha asignado a cada forma física y por tanto, está limitada en el tiempo.


Todo lo anterior se puede recapitular de la manera siguiente:

a) El ser humano individual considera la consciencia (con minúscula, adviértase) como parte de la dotación interior de su cuerpo que posee desde que nació. Por eso, en esta etapa Maharaj le dice que su existencia misma depende de su consciencia dentro del cuerpo. Su hubiera nacido sin esta consciencia, "él" habría sido arrojado y destruido como un troza de basura. Por eso, dice Maharaj, comprended que esta consciencia es el único "recurso" que puede servirle para comprender su naturaleza verdadera.

b) A continuación, Maharaj lo saca de la complacencia con que considera que la consciencia es su propiedad personal, diciéndole que él no es un individuo propietario de la consciencia, sino que, por el contrario, la Consciencia (con mayúscula, adviértase) es el aspecto objetivo manifestado de lo Absoluto inmanifestado, y es en ella donde aparece todo el universo, incluyendo los millones de seres humanos; y que, por tanto, él no es más que una parte minúscula de la manifestación total, y todo el espectáculo no es más que una ilusión.

c) Si se ha comprendido claramente esta situación también se percibirá que, mientras exista el cuerpo, nosotros no somos el cuerpo perecedero, el aparato psicosomático que sirve para que tenga lugar la manifestación, sino que somos la consciencia animadora que da sensibilidad al aparato físico. Sin embargo, cuando "muere" el cuerpo y la consciencia manifestada lo abandona y se funde con la consciencia inmanifestada, nosotros somo la Consciencia en reposo, la Conciencia Absoluta.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


31 may 2010

¿QUIÉN ES QUÉ?

EL MAYOR FRAUDE

Maharaj dice que la consciencia es el Mahamaya engañoso y hechicero, que es el mayor engaño que ha existido jamás. Este fascinador sentido de presencia no es más que un sentido, un concepto que se presenta en lo Absoluto Inmanifestado como un huésped no deseado, que se apodera de la casa de manera tan insidiosa que al anfitrión lo invade una sensación de falsa seguridad y de bienestar. Maharaj también lo califica de "enfermedad temporal" que produce un delirio mientras dura.
Este sentido de estar vivo, de estar presente, es tan embriagador que a uno lo hechiza la manifestación que presenta. Uno se apasiona tanto por el espectáculo, que rara vez se preocupa de enterarse de si el espectáculo existe de verdad o si no es más que una visión, una alucinación, un sueño, un espejismo. Uno ve el árbol, y le encanta tanto que uno olvida que el árbol no es más que el desarrollo de la semilla, que es su verdadero origen. El propósito del paramartha (parama-artha, el significado esencial) es buscar la fuente, la semilla. ¿Cuál es la semilla de esta manifestación? Si no eres consciente, ¿existe alguna manifestación de alguna clase?, pregunta Maharaj. Si no eres consciente, ¿Existe para ti el universo? El mundo sólo es cuando eres consciente. Así pues, evidentemente, el universo se contiene en la mota de consciencia (que se supone que existe en un mínimo resquicio del centro del cráneo). La consciencia no puede manifestarse a sí misma, no puede ser consciente de sí misma si no hay un aparato psicosomático: el cuerpo. ¿Cuál es el origen del cuerpo? Evidentemente, el espermatozoide masculino fertilizado en un óvulo del vientre de una mujer. ¿Cuál es el origen del espermatozoide y del óvulo? Los alimentos que consumen los padres. Y bien, pregunta Maharaj, ¿a qué conclusión llegamos? Lo Absoluto, el potencial último, la fuente de todo ¡no puede de ninguna manera ser una cosa tan vulgar como "los alimentos"! Por tanto, ¡esta yo-soy-dad, la consciencia, este sentido de presencia no puede ser más que un concepto, una visión un sueño, una alucinación! Y esta consciencia es la fuente de toda manifestación... ¡de hecho, es la manifestación!
Llegados a este punto, surge un pregunta básica y fundamental, ¿Quién ha llegado a esta conclusión? ¿Quién puede ser, sino "Yo"? "Yo", que soy responsable de todo tipo de manifestación; Yo, que soy todo tipo de fenómeno manifestado; Yo, que estaba presente hace cien años; Yo, que estaba presente antes de que se concibiera el "tiempo"; Yo, que soy la intemporalidad; Yo, que soy la conciencia no consciente de sí misma, pues en éste, mi verdadero estado de Plenitud, de Unicidad, no hay presencia ni ausencia; ausencia de la presencia de presencia, ausencia de la presencia de ausencia, es lo-que-Yo- soy (y todo ser sencible puede decir esto, no de sí mismo, sino como "yo")


¿Necesitamos un breve repaso de todo? Aquí está:

1.- La existencia manifestada es fenoménica, y los fenómenos, al ser apariencias cognoscibles sensorialmente y limitadas por el tiempo, son una visión, un sueño, una alucinación y, por tanto, falsos. La existencia inmanifestada es Absoluta, intemporal, inespacial, no se da cuenta de existir, no cognoscible por los sentidos, eterna; por tanto, es verdadera. ¿Quién dice esto? La consciencia, naturalmente, que intenta conocerse a sí misma y no lo consigue, porque el conocer (no existe conocedor como tal) no puede conocer: el ojo no se puede ver a sí mismo, aunque vea todo lo demás. El buscador es lo buscado. Esta es la verdad básica y esencial.



2.- Yo, inmanifestado, soy la potencialidad total, la absoluta ausencia de lo conocido y lo cognoscible, la absoluta presencia de lo desconocido y lo incognoscible. Yo, manifestado, soy la totalidad de todos los fenómenos, la totalidad de lo conocido en la inconcebibilidad de lo desconocido inmanifestado.

3.- Sólo puede existir Yo(el Yo eterno) absolutamente incondicionado, sin el más leve vestigio de atributos, subjetividad pura. El mero pensamiento "mí" es una esclavitud inmediata y espontánea (aunque ilusoria). Que desaparezca de , y entonces, de manera inmediata y espontánea, tú eres Yo.


4.- Fenoménicamente, "mí" (y "tú", y "él") no es más que una apariencia en la consciencia; ¿Cómo puede estar sujeta a esclavitud una apariencia? Nouménicamente, ¿cómo puede Yo (subjetividad pura) necesitar liberación alguna? La liberación no es más que librarse de la idea de que existe "alguien" que necesita liberación.

5.- ¿Cómo puede saber uno si está "progresando" espiritualmente? Es posible que la muestra más clara del "progreso" sea la falta de interés por el progreso y la falta de angustia por la liberación, a raíz de una aprehensión clara de la apercepción instantánea del "funcionamiento" total de nisarga (la naturaleza) en la que no hay lugar para una entidad autónoma.



Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)