Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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21 nov 2011

EL DESEO


El deseo está en la raíz de la ignorancia (y de la desdicha). El deseo crea los opuestos de aceptable e inaceptable. La adquisición de lo que parece aceptable lleva dentro de sí misma la semilla de lo inaceptable debido al miedo que hay a perder lo que ha sido adquirido.

Incluso en el caso de una enfermedad física, el conocer la causa de la enfermedad es la mitad de la solución. Pero en el caso de una enfermedad psicológica -la desdicha- el conocer la causa es lo único que se necesita, no se necesita ninguna acción directa, porque el enfermedad psicológica no tiene una base concreta. Es un hecho curioso que el ser humano visite a un gurú y busque alguna solución directa, activa por ejemplo una meditación de algún tipo, para deshacerse de la enfermedad psicológica de la desdicha. Lo gracioso es que esa enfermedad psicológica es el resultado de la búsqueda de lo aceptable y ahora se lleva a cabo una nueva búsqueda para eliuminar el resultado de la primera búsqueda. Con la búsqueda de la felicidad llega la nueva búsqueda de una meta espiritual llamada iluminación. La búsqueda continúa perpetuamente hasta que se convierte en frustración. Ésta es la razón por la cual el sabio hace la simple afirmación que la causa básica de la desdicha en el samsara es el "deseo", deseo que lleva ala búsqueda de lo que es considerado aceptable en el momento. En otras palabras, el sabio dice: "abandona el deseo de lo que es considerado aceptable. Estate satisfecho con Lo-Que-Es, sin desear transformarlo en algo mejor. Lo mejor nunca llegará y la búsqueda y la frustración nunca cesarán".


El deseo significa descontento, no estar satisfecho con Lo-Que-Es. La base del deseo es el tiempo y el transcurso del mismo, su duración. El dolor psicológico significa sencillamente el desear algo que no está allí en el momento presente o el rechazar algo que existe en el momento presente. Lo que dice el sabio es muy simple. Él dice que el pasado está muerto y que el futuro es inexistente. Lo que existe es el momento presente, el eterno momento presente desde el cual puede ser presenciado el movimiento ilusorio del futuro hacia el pasado. sino que es la constante dimensión atemporal que está fuera del transcurso y la duración [del tiempo]. Esto tiene que ser así porque el flujo del tiempo no puede ser presenciado excepto desde una posición fuera del transcurso y la duración [del tiempo]. No vivas en las frustraciones o en los éxitos del pasado, no vivas en las proyecciones de los miedos y esperanzas del futura. Mantente en el momento presente y no tendrás que preocuparte ni por la felicidad ni por la desdicha. El "adentro" es el Reino del Cielo, que no tiene que ser "buscado" como un objeto por ningún objeto humano.


Ramesh S. Balsekar.
(Un Dueto De Uno)

21 oct 2010

YO SOY BRAHMAN





El Sabio ha comprendido que hay un cuerpo pero que no es su cuerpo, como tampoco él es el cuerpo; hay pensamientos, pero no son sus pensamientos y él tampoco es los pensamientos; hay deseos, pero no son sus deseos y él tampoco es los deseos; hay emociones, pero no son sus emociones y él tampoco es las emociones.
El sabio ha apercibido más allá de toda duda posible que lo que existe, después de que todos los pensamientos, deseos, sentimientos y emociones han sido sencillamente presenciados y atestiguados, es un centro puro de consciencia que no tiene mancha alguna de personalidad. De hecho, la comprensión fundamental es que no existe nada que no sea la Consciencia y que, por lo tanto, no existe la posibilidad de que nadie, ningún yo (o ninguna cosa) se identifique con nada o se desidentifique de ninguna otra cosa. Como dice Ashtavakra: "Aquel que percibe el Brahman como algo separado de sí mismo quizá deba meditar sobre el principio "yo soy Brahman", pero aquel que ha trascendido toda conceptualización y que por lo tanto lo ve todo como no distinto de sí mismo, no tiene nada acerca de qué meditar".



Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)


17 oct 2010

NO HAY NADIE


Quiero elegir.

Bueno, sueñas que eres alguien que puede hacer eso.

Tengo que hacer una elección.

¿Por qué tendrías que hacer una elección?

No lo sé. Simplemente ocurre.

¡Ah! Absolutamente, simplemente ocurre, Pero lo que le añades es la idea de que tú lo estás haciendo.

Pensaba que era el ser simplemente planteando una pregunta.

Sí, sólo es el ser planteando una pregunta.

Pero yo tuve que hacer una elección.

No, tú no tuviste. No hay nadie. La pregunta simplemente ocurrió.

¿Qué hice yo?

No hay un tú.

Pensaba que elegía entre hablar o no hablar.

No, simplemente ocurre. El soñador no piensa, el pensamiento ocurre...; el pensamiento llega y pensamos que nosotros estamos pensando. El pensamiento ocurre y soñamos que elegimos actuar a partir de nuestro pensamiento.






Si tomo mi ego y lo disuelvo completamente en la conciencia, ¿qué haría a continuación?

[Risas] Me encanta. Siempre se trata de tu ego, de tu conciencia...; eres un hombre muy rico. No hay nadie. ¿Quién ha sido dueño de un ego alguna vez?

Bueno, yo tengo un ego.

Oh, ¿lo tienes? De modo que eres su propietario. ¿Tienes una casa? ¿Un piso? Tal vez un piso. ¿De modo que eres dueño de un pequeño ego o es un ego semiadosado? No hay nadie. Nadie tiene un ego. Aquí estamos tratando de liberarnos de la idea de poseer. ¿No sería maravilloso dejar caer todas estas pequeñas bolsas llamadas "ego", "libre albedrío" y "deseo", y abandonar también a la persona que las posee? Simplemente deja que estén ahí. Deja que simplemente sean lo que ocurre. Disfruta la desnudez total de la seidad.

¿Y entonces qué te queda?

No te quedará nada; pero lo extraño es que, de todos modos nunca has tenido nada. Sólo sueñas que lo tienes. Surge la idea de que eres una persona separada y entonces crees que posees algo. Es un sueño. Es un sueño denominado "estar separado y poseer cosas". Poseer cosas hace que te sientas real. Cuando no queda nada, esa nada se llena de todas las cosas. La liberación es absoluta pobreza y absoluta abundancia.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


13 may 2010

ILUMINACIÓN Y DESEO.


DESEO Y EMOCIÓN

Wayne, después de la Iluminación, ¿se sigue queriendo cosas?

Se quieren cosas en función del organismo. El organismo está programado y condicionado de tal modo que ha de tener deseos, y algunos de ellos están asociados con el cuerpo, como la necesidad de comer, beber, sexo o calidez. Este tipo de deseos son aspectos del cuerpo, inherentes al mecanismo.

Dependiendo de la naturaleza del mecanismo, ésas son necesidades de supervivencia. ¿Hay otros deseos que excedan estos que has mencionado?

Te refieres al deseo de una hamburguesa "In 'n Out"* específicamente, o al deseo de tomar sushi, que de algún modo están en la parte baja de la escala de supervivencia. (Risas) Esos son deseos específicos. Surgen deseos específicos.

De modo que desear una hamburguesa "In 'n Out" y no ser capaz de tomar una hamburguesa "In 'n Out"...

...puede causar frustración en el mecanismo cuerpo-mente. Cuando un deseo, algo que quieres, no es satisfecho, puede producirse frustración. Todas estas cosas ocurren y son parte del funcionamiento del mecanismo. Ahora bien, la cuestión es si hay un sentido de autoría asociado de algún modo con ello. ¿Hay algún sentido de que "es" mi deseo de una hamburguesa "In 'n Out", o simplemente hay un deseo de una hamburguesa "In 'n Out"?

Pero el hecho de implicarse, y lo que dure la frustración, eso indica que la mente pensante se involucra. ¿Queda ésta descartada?

Bueno, no queda descartada, ni siquiera está allí. Implicarse es pensar: "¿Qué me va a pasar si no me como una hamburguesa "In 'n Out"? (Risas) ¿Sobreviviré? ¿Seré capaz de gestionar la frustración asociada con el hecho de no conseguir una hamburguesa "In 'n Out"? ¿Me volveré loco? ¿Me convertiré en algún tipo de criatura alocada que no quiero ser?". Todo este proceso de involucración deja de ocurrir.

Digamos que la irritación dura 5 minutos. Y después vuelves a pensar:"Maldita sea, si pudiera comerme esa hamburguesa "In 'n Out""... ¿Vuelve a surgir la irritación?

Puede volver a surgir, claro. Toda la cuestión se centra en cuál es la respuesta del ser iluminado a la frustración, o a un deseo, o a algo que quiere. Diría que en lo que tenemos que centrarnos es en que no hay seres iluminados. El efecto de abandonar el sentido de actuación personal en el mecanismo cuerpo-mente es muy variado, y por eso es difícil determinar cuál será la respuesta de un mecanismo cuerpo-mente concreto. Estás preguntando: "¿Cómo se comportará este mecanismo cuerpo-mente? ¿Cómo responderá? ¿Cómo reaccionará?". Lo que está ausente en un mecanismo cuerpo-mente en el que se ha producido la iluminación es la sensación de ser el agente, la sensación de estar involucrado en cualquiera de estas cosas. La respuesta forma parte de la naturaleza del mecanismo cuerpo-mente. Podrías decir que hay un reconocimiento de un deseo, pero incluso decir que hay reconocimiento del deseo de tomar una hamburguesa "In 'n Out" es ir demasiado lejos. Aquello que reconocería que ese deseo está presente ha desaparecido. Simplemente hay deseo de una hamburguesa "In 'n Out". Se produce la consiguiente frustración cuando hay un deseo de una hamburguesa "In 'n Out" y no podemos tomarla, pero eso es experimentado como parte de Lo Que Es. Y dices: "¡Quiero estar iluminado porque no me gusta la frustración; la frustración me frustra y me hace infeliz! ¡No me gusta estar frustrado, no me gusta estar infeliz, no me gusta esa sensación de no conseguir lo que quiero! Por eso, si me ilumino, no voy a tener que experimentar eso más", lo que al mismo tiempo es cierto y no esa cierto. Es cierto en la medida en que no vas a tener que experimentar eso más, pero el alivio o la satisfacción que obtendrías al no experimentarlo tampoco estará allí. (Risas)


Aunque no haya implicación, los sabios iluminados también lloran, ¿verdad?

Desde luego. Hay una gran historia sobre Milarepa que cuenta que uno de sus discípulos iba caminando por un campo y vio a Milarepa sentado en medio del campo llorando inconsolablemente. El discípulo corrió hacia él y dijo:

-Maestro, Maestro, ¿qué es lo que pasa?
Milarepa levantó la mirada y dijo:
-Acabo de recibir la noticia de que mi hijo ha muerto.
-Pero, Maestro, nos has estado diciendo que todo esto sólo es un sueño, una ilusión -dijo el discípulo después de reflexionar un momento.
-Sí, es un sueño, es una ilusión, pero la muerte de un hijo es la ilusión más dolorosa de todas -respondió finalmente Milarepa.


Wayne Liquorman
(Aceptación De Lo Que Es)

* Marca de hamburguesa del oeste de los Estados Unidos.

2 may 2010

DESEO


EL DESEO Y EL DESPERTAR



Siempre estamos escuchando que para poder despertar debemos renunciar al deseo. Parece lógico. Después de todo, es lo que nos han estado enseñando desde hace miles de años, así que debe de ser verdad. ¿O no? Como ocurre con todo lo que encontrarás escrito en estos ensayos, sólo puedo hablar desde mi propia experiencia. Cuando tuvo lugar mi primer Satori, yo tenía deseos. No conocía ninguna enseñanza sobre el deseo; sin embargo, el Corazón/Mente se hizo patente y el estado de haber despertado era evidente.

Comprendo todas las enseñanzas sobre el deseo y puedo entender por qué se imparten. Sólo es el ego el que siente la necesidad del ser libre, de modo que si sigue estando en un estado de deseo es que continúa funcionando en cuanto ego. Sin embargo, si uno no deseara salir de ese estado mental que el ego crea, nadie intentaría comprender jamas.

El deseo también está en el tiempo. No me refiero a la necesidad directa de algo para vivir, alimentos, agua, etc., sino al deseo que crea una imagen en la mente. El ego sólo parece vivir en el tiempo, en el tiempo psicológico, y el despertar sólo puede producirse en el momento presente. Por lo tanto, parecería evidente que si no tenemos ningún deseo, tendremos una mejor oportunidad para despertar. Todo esto tiene sentido, y es lógico, y por ese motivo se ha enseñado de esta forma durante tanto tiempo.

Sin embargo, en mi caso no fue así por una razón: puesto que el deseo está en el tiempo, puede irse en un instante y regresar un instante después. Por un instante podemos estar tan conscientes que el tiempo no existe. En ese momento, uno puede despertar. Cuando ese despertar tiene lugar, ves y comprendes lo mismo que alguien que ha estado libere de deseos durante cien años. Si es que alguna vez ha existido alguien que no haya tenido ningún deseo.

Me parece que la idea de no tener ningún deseo no es más que otro ideal con el que algunos creen que debemos vivir. Los ideales son otra proyección mental del ego.

Cuando uno despierta, muchas de las cosas que antes deseaba simplemente se desvanecen. No se desvanecen gracias a un ideal. Sencillamente las vemos como lo que son y dejan ya de importarnos.

No permitas que el intento de acabar con tu deseo te absorba de tal forma que acabes estresado, pues ello sólo hará que el ego siga funcionando. Relájate, vive una vida normal. El ego es sólo una pequeña parte de la vida y, ciertamente, no tiene una existencia real en absoluto. Sin embargo, provoca todo tipo de problemas, no porque sea real, sino porque nos lo tomamos como si lo fuera y no somos capaces de ver más allá de él. Averigua qué es todo ese proceso y eso llevará la mente a un estado de madurez en el que podrá liberarse del ego y entonces verás y comprenderás la verdad. Claro que tú no puedes liberarte del ego; es la verdad la que te libera a ti en cuanto ego.

Por favor, ten en cuenta que lo que estoy diciendo no es una critica a otros maestros. Como antes mencioné, sólo puedo hablar desde mi propia experiencia. Si ellos llegaron al despertar poniendo fin al deseo, mis felicitaciones. Yo enseño lo que sé y les deseo lo mejor a todos ellos.

El Buda enseñó que la raíz de todo sufrimiento es el deseo, pero yo no estoy de acuerdo. Ciertamente, si tenemos deseos y éstos no son satisfechos, Hay sufrimiento. Pero se trata de un nivel de sufrimiento muy bajo. El verdadero sufrimiento no proviene del deseo, sino de la identificación errónea con una idea que no tiene realidad: el ego. El estado de inseguridad provocado por el ego es el verdadero sufrimiento y es la causa de la mayor parte del sufrimiento que existe en el mundo.

Duda de todos los maestros, incluido yo. Investiga por ti mismo. El mero hecho de que en el pasado alguien haya dicho que algo es de una forma u otra no lo convierte en verdad. Sólo puedes conocer la verdad cuando es tu verdad, y entonces te conviertes en la Verdad Misma. Demasiados supuestos maestros espirituales tienen la cabeza en las nubes y no comprenden el simple hecho de que el ego no es más que una consecuencia de la evolución del cerebro y que este mundo, tal como lo vemos, es la realidad. Es una conciencia plena, rica y alegre. Huélela, saboréala, baila en ella, cómela, juega en ella y disfruta intensamente de ella.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución e Iluminación)

29 ene 2010

LA VIDA ES UN JUEGO


Esto es lo único que existe, aunque nos pasemos la vida buscando algo más, de mil y una formas distintas.


Y esto, ¿qué es?

Visiones del presente, sonidos del presente, olores del presente, pensamientos del presente... Recuerdos del pasado desde el presente, ideas en el presente de lo que pueda traer el futuro... Deseo presente de una solución definitiva a los problemas, de placer permanente, de felicidad permanente... Ideas en el presente de mí mismo, de mis logros y mis fracasos, de lo difícil que ha sido mi vida y de todos mis problemas... Respiración en el presente, el corazón que late en el presente, facturas de gas amontonadas en la mesa de la cocina en el presente, el maullido del gato en el presente, los gritos de los niños en la calle en el presente, dolor en el pecho en el presente, anhelo en el presente por algo más que esto, sensación de frustración en el presente por no acabar de conseguirlo, deseo en el presente de liberarme de todo esto definitivamente...

Fíjate en cómo juegan los niños: para ellos -o al menos ésa es la sensación que da-, la vida es un juego, un gigantesco parque infantil en el que todo es fascinante, y no dan la impresión de desear escaparse de la vida y de todos sus problemas, de ascender a alguna dimensión superior o más espiritual. Sin embargo, al parecer, los adultos nos pasamos mucho tiempo intentando escabullirnos del juego de la vida y de todo el sufrimiento que entraña, inevitablemente, el hecho de ser una "persona del mundo". Las formas de evasión más habituales, son la bebida, las drogas, el sexo, el dinero y la meditación.

Como es obvio,gran parte de la espiritualidad tanto tradicional como contemporánea se dedica en gran medida a satisfacer ese mismo deseo. No obstante, lo que se consigue al tratar de saciar dicho deseo es reforzar la idea de que, efectivamente y para empezar, existe un individuo que desea evitar el sufrimiento.

Se sugiere la posibilidad de que quizás lo único que exista sea la apariencia de la vida en el momento presente, sin un individuo en su núcleo que no consigue evadirse por mucho que quiera. En efecto, el individuo es una simple apariencia más en el juego, no es algo que necesite ser aceptado o rechazado, ni trascendidos o negado, sino algo que aparece junto con todas las demás visiones, sonidos, olores, pensamientos y sentimientos.

Este mensaje es muy sencillo, muy evidente. El individuo -el buscador, el sufridor, el fabricante de candelabros- sencillamente aparece como un personaje más en el teatro de la vida y, con él, puede que surja el deseo de evadirse de la vida, lo cual no es más que otra simple apariencia, otro personaje más de la narración.

Y todo esto es perfecto, sin necesidad de que nadie lo acepte o lo rechace, lo trascienda o lo niegue. No hay ningún inconveniente en sufrir, no hay ningún inconveniente en buscar algún tipo de iluminación o liberación espiritual precisamente porque, para empezar, el individuo no existe. "Una persona como núcleo de todo" sólo es otra apariencia, otra creencia, otro papel del guión.

Pero no me malinterpretes: no estoy diciendo que debamos desentendernos de nuestras creencias. No hay ningún inconveniente en tener creencias porque, además, la necesidad de destruirlas o trascenderlas sería, simplemente una creencia más. Por esta razón, lo que digo, no aportará al individuo -es decir, a tí- ninguna creencia nueva ni tampoco intentará destruir ninguna de las creencias que tenga en la actualidad. Para que exista la liberación, no hace falta negar ni rechazar nada porque, en este preciso momento, al tiempo que la vida continúa, la liberación ya existe desde siempre y todo lo que hagamos para alcanzarla es sencillamente una insensatez aunque, eso sí, una insensatez perfectamente aceptable.

Ahora mismo no hay nadie aquí que dirija este espectáculo, ahora mismo no hay nadie aquí que sufra, ahora mismo no hay aquí nadie que anhele liberarse. Lo único que existe es la apariencia de todo eso en el presente. Simplemente esto, nada más. ¿Es tan sencillo, es tan evidente!

El corazón late, pero no eres tú el que lo hace latir. La respiración sucede por sí sola y no eres tú el que la causa. Se oyen sonidos en la habitación, pero no eres tú quien los produce. Se sienten dolores, pero no eres tú quien los causa.

La alegría surge sin que tú lo puedas evitar.

El sol sale y se pone; las flores brotan, se marchitan y mueren; pero tú no estás a cargo de todo este mundo onírico. El juego de los opuestos se representa por sí solo y hay un silencio indetectable que lo abarca todo continuamente y que permite que todo surja exactamente tal y como es.

La totalidad del mundo brota en este espacio vacío, en esta inmensidad sumamente desprovista de toda individualidad y solidez, pero que abraza la individualidad y la solidez como una madre abraza a su recién nacido.

El secreto está ahí, en el latido de tu corazón, en tu respiración, en las visiones, en los sonidos y en los olores que se manifiestan justo donde estás, ahora mismo.

El secreto está aquí. ¿Lo ves?

Además, parar liberarse no hace falta ni reconocer nada lo dicho hasta el momento ni comprenderlo intelectualmente, a diferencia de lo que nos suelen decir los maestros espirituales. No es necesario comprender ninguna de estas palabras. No hay nada que "recibir", nada que trascender, nada que alcanzar. No comprenderlo, no "cogerlo", no lograrlo no son más que apariencias en el juego de la vida ni mejores ni peores que lo contrario. Y todos los pares de contrarios quedan resueltos en esto.

Más allá de las creencias o de la usencia de éstas, más allá de todo lo que puedan afirmar las palabras, más allá de todo lo trascendente, siempre existe esto, ahora y siempre.

Jeff Foster (LaVida Sin Centro)

8 jul 2009

EGO


Mientras vivamos encarnados en un cuerpo tendremos un "ego" que regule nuestra vida existencial. Pero el desarrollo de la madurez humana, es decir, el desarrollo y evolución de la conciencia de Sí mismo, de lo que somos en nuestra naturaleza profunda, hace que el ego quede reducido a su lugar, a su propio objetivo que no es otro que el mantenimiento del cuerpo y la personalidad. Solamente eso.
Cuando por el contrario no hay el suficiente desarrollo de la conciencia en una persona, el "ego" asume la dirección total y absoluta de la persona y queda atrapada por los infinitos deseos absurdos sin orden ni medida. La vida entonces se convierte en una carrera alocada de deseos y por ende, de temores sin fin. El "ego" es entonces el dueño de esa vida.
Así puede establecerse esta sucesión de causas y efectos: A mayor inmadurez o lo que es lo mismo a menor desarrollo de la conciencia de sí mismo mayor "ego". A mayor "ego" más deseos y temores. A más deseos y temores, más sufrimiento.
Dario Lostado (Hacia la verdad de ti mismo)