Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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18 sept 2010

VOLICIÓN


La única práctica que puede liberar al ser humano del veneno de la sensación de ser el hacedor, es el abandono de la identificación con un objeto en particular como "yo". Ese abandono sólo puede ocurrir a través de la fe, de que la volición o el sentido de ser el hacedor es simplemente una inferencia, ya que realmente no hay una entidad que ejercite tal volición. Los seres humanos pueden pensar que "viven" su vida, pero de hecho sus vidas están siendo vividas como parte del funcionamiento total de esta manifestación fenoménica. Todos los eventos juntos constituyen el funcionamiento de la manifestación de acuerdo con la inexorable cadena de causalidad. Sería increíble imaginar que este funcionamiento de la totalidad pudiera dejar ningún lugar o campo para la volición individual.


Por esta razón Ashtavakra alude a la "fe" como el único remedio para la mordedura de serpiente que simboliza la noción de ser el hacedor; fe en que el ser humano existe, no como una entidad cuerpo-mente individual que es meramente un objeto fenoménico, sino como Noúmeno, no como un objeto individual sino como el único Sujeto. Una fe de este tipo provoca la comprensión repentina y espontánea de que "Yo" soy el único sujeto y que la totalidad de la manifestación fenoménica es mi expresión objetiva. "Yo" soy la Consciencia universal dentro de la cual ha surgido espontáneamente la totalidad de la manifestación fenoménica.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)

29 abr 2010

ASHTAVAKRA



PERCEPCIÓN INTUITIVA

Las palabras "Mantener relajado dentro de la Consciencia" conforman la verdadera base de la enseñanzas de Ashtavakra. Él no prescribe una serie de prácticas o disciplinas. Todo lo que es necesario para que ocurra la iluminación es una clara comprensión, aunque en una dimensión muy distinta a la comprensión intelectual. Lo que provoca la comprensión intelectual es la creencia en lo que es comprendido, pero una percepción intuitiva está basada en la fe. La comprensión intelectual -la creencia- está basada en la argumentación, la lógica, el esfuerzo y el conflicto. La percepción intuitiva -la fe- está basada en cierta inevitabilidad ineludible, una aceptación relajada de Lo-Que-Es, totalmente libre de cualquier duda u opinión. (...)

"Fe" no significa necesariamente un conflicto con la razón o un sustituto para la misma. Significa únicamente el no excluir la posibilidad de la existencia de ciertos niveles de realidad, más allá de las percepciones puramente sensoriales. La fe es el poder que es capaz de provocar la apercepción espontánea de la verdad. La fe reconoce intuitivamente el sonido de la verdad y abre el "ojo del corazón" para que pueda apercibir la Verdad.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto de Uno)