Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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15 mar 2012

PREGUNTA ABIERTA


Este es un tema interesante. Y me gustaría saber vuestra opinión al respecto.
El tema es el siguiente:

¿Hubo algún momento en la historia del universo, que existiera la Conciencia Absoluta sin mundo, sin manifestación?

¿Puede existir la Conciencia Absoluta sola, sin manifestación, sin que no haya otra conciencia que observe a la Conciencia Absoluta?


Medítalo  bien.
Espero tu comentario.
Gracias

9 mar 2012

TAO: ORIGEN SUTIL DEL UNIVERSO


La energía original del universo es insondable e incomprensible. Está más allá del tiempo y del espacio. Contiene tanto la existencia como la no-existencia. Sin embargo, no es ni una ni otra. Los sabios antiguos de una región del mundo la denominaron el Tao. El Tao, como el Origen Sutil del universo, crea todas las cosas, las nutre y sustenta, para hacerlas volver a su sutil fuente. Los seres realizados de la antigüedad revelaron la verdad sutil según la cual el universo tiene aparentemente dos aspectos. El primero es lo no-manifiesto -la unidad no dividida o vacío último-; se dice que ya existía antes "del nacimiento del Cielo y de la Tierra". En este aspecto la energía primordial del universo es indiferenciable, absolutamente plena y completa. El otro aspecto es lo manifiesto, el mundo perceptible de la multiplicidad que surgió "después del nacimiento del Cielo y de la Tierra". Aunque parezcan dos aspectos diferentes, lo manifiesto y lo no-manifiesto constituyen en realidad una unidad.


El Tao se manifiesta a través del proceso activo de expresarse a sí mismo. La creación puede considerarse como el proceso que crea la organización de la energía primordial indiferenciable, y en la cual ésta es polarizada en dos categorías distintas denominadas yin y yang. Aunque el aspecto activo (yang) se origine primero, su presencia implica la posibilidad de una perspectiva relativamente estática (yin), gracias a cual la acción puede ser percibida. Es imposible experimentar directamente o definir de forma absoluta la cualidad de una acción (yang) en el espacio. Sólo puede percibirse en relación a una perspectiva (yin) solidificada que coincida y se corresponda con aquélla.


Hua-Ching Ni
(El Tao De La Vida Cotidiana)


1 dic 2011

EL BUSCADOR ES LO BUSCADO


Una pareja de europeos vinieron a visitar a Maharaj durante cerca de una semana. Tanto el marido como la mujer llevaban muchos años interesados por la metafísica Vedanta, y habían estudiado el tema a fondo. Sin embargo, en su visión y en su conducta general se apreciaba un aire de cansancio, casi de frustración, que indicaba claramente lo mismo que se confirmó después: no tenían una aprehensión clara de la verdad, a pesar de su búsqueda asidua a lo largo de mucho tiempo, en el transcurso de la cual habían viajado mucho y habían solicitado la orientación de muchos gurúes, aunque sin éxito. ¡Ahora se preguntaban, quizá, si aquél iba a ser un nuevo ejercicio inútil y frustrante!

Después de hablar de sus antecedentes, en respuesta a las preguntas habituales de Maharaj, se sentaron como desmadejados. Maharaj los miró unos instantes y les dijo: "Os ruego que comprendáis que no tengo nada en absoluto que daros. Lo único que haré será poner ante vosotros un espejo espiritual para mostraros vuestra naturaleza verdadera. Si entendéis el significado de lo que digo, con claridad, de manera intuitiva (no simplemente verbal) y lo aceptáis con la convicción más profunda y con la inmediatez más directa, no os harán falta más conocimientos. Este entendimiento no es una cuestión de tiempo (de hecho, es anterior al concepto del tiempo), y cuando tiene lugar, se produce de manera repentina, casi como una descarga de aprehensión intemporal. Constituye, en la práctica, una cesación repentina del proceso de la duración, una fracción de segundo en la que se suspende el funcionamiento del proceso del tiempo mismo (mientras tiene lugar la integración con lo que es previo a la relatividad) y se produce la aprehensión absoluta. Cuando esta semilla de aprehensión ha echado raíces, el proceso de la liberación relativa de la esclavitud imaginada puede seguir su propio curso, pero la aprehensión misma siempre es instantánea.

"La clave del proceso de comprensión de lo que digo es la 'espontaneidad'. La manifestación de todo el universo es como un sueño, el sueño cósmico, exactamente igual que el sueño microcósmico de un individuo. Todos los objetos son objetos soñados, todos son apariencias en la consciencia, ya se trate del sueño que surge espontáneamente como sueño individual personal durante el reposo, o el sueño viviente de la vida en el que todos somos soñados y vividos. Todos los objetos, todas las apariencias, son soñados por seres sensibles en la consciencia.
Los seres sensibles son, por tanto, tanto soñadores como figuras soñadas; no hay un sonador único como tal. Cada sueño del universo se encuentra en la consciencia que está dentro de un aparato psicosomático particular, que es el medio a través del cual ocurre la percepción y la interpretación y que se toma erróneamente por una entidad individual. En el sueño profundo no hay ensueños y, por tanto, no hay universo. Sólo cuando utilizas la mente dividida existes aparte de los 'otros' y el mundo.
Tú no tienes ningún control de los objetos en tu sueño personal, siendo uno entre ellas el objeto que eres 'tú' en tu sueño. Todo es espontáneo; y, sin embargo, todo objeto de tu sueño personal no es otra cosa que tú. En el sueño de la vida asimismo, todos los objetos (todos los 'individuos', aunque se opongan el uno al otro en el sueño) sólo pueden ser lo-que-tú-eres. Todo funcionamiento, toda acción en la vida, por tanto, no puede ser más que acción espontánea, porque no hay entidad que realice ninguna acción. ¡Tú eres (Yo soy) el funcionamiento, el sueño, la danza cósmica de Shiva!
Recuerda, por último, que todo sueño de cualquier tipo debe ser necesariamente fenoménico, una apariencia en la consciencia cuando la consciencia está 'despierta', es decir, cuando la consciencia es consciente de sí misma. Cuando la consciencia no es consciente de sí misma no puede haber ensueños, como sucede en el sueño profundo."


Llegados a este punto, el varón de la pareja hizo una pregunta. Lo que quería saber era. "Si todos nosotros no somos más que figuras soñadas, sin ningún libre albedrío para elegir ni para obrar, ¿por qué debemos preocuparnos por la esclavitud o por la liberación? ¿Por qué hemos de vinir siquiera a ver a Maharaj?"

Maharaj se rió y dijo: "¡Parece que has llegado a una conclusión correcta por un camino equivocado! Si lo que quieres decir es que ya estás convencido, sin la menor sombra de duda, de que el objeto con el que te has identificado no es, en realidad, más que un fenómeno completamente desprovisto de sustancia, de independencia y de autonomía (una mera apariencia soñada en la consciencia de otro), y de que, por tanto, esa mera sombra no puede plantearse nunca la cuestión de la esclavitud ni de la liberación, y de que, en consecuencia, no tienes la menor necesidad de venir a escucharme, entonces tienes toda la razón. ¡Siendo así, no sólo tienes la razón, sino que ya estás liberado! Pero si lo que quieres decir es que debes seguir visitándome simplemente porque no eres capaz de aceptar que eres una simple figura soñada, sin ninguna independencia ni autonomía, entonces me temo que no has dado siquiera el primer paso. Y, de hecho, mientras exista una entidad que busca la liberación, no podrá encontrarla nunca.
Míralo de esta manera sencilla: ¿Cuál es la base de cualquier acción? La necesidad. Comes porque existe esa necesidad; tu cuerpo evacua porque tiene esa necesidad. Me visitas por la necesidad de visitarme y de escuchar lo que digo. Cuando existe una necesidad, la acción se sigue de manera espontánea, sin intervención alguna por parte de ningún actor. ¿Quién siente la necesidad? La consciencia, por supuesto siente la necesidad por medio del aparato psicosomático. Si tú crees que eres ese aparato, ¿acaso no se trata de un error de identidad por el cual se asume la carga de la esclavitud y se busca la liberación? Pero ¡en realidad, el indagante, el buscador, es lo buscado!"

Se hizo un silencio absoluto en la sala mientras todos reflexionaban sobre lo que había dicho Maharaj. La pareja de visitantes se quedó sentada con los ojos cerrados, sin atender en absoluto a lo que ocurría a su alrededor, mientras el resto de los visitantes iban saliendo de la sala uno tras otro.



Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)

19 jun 2011

DESPUES DE MORIR


Dices que cuando muramos nos reuniremos con...

No, no, no. ¿Cómo podría haber reunificación cuando no hay nada desunido?

Pero nosotros no sentimos esa unidad.

Mientras nos limitamos a soñar que somos una parte de la unidad, eso es separación. Cuando se despierta del sueño, sólo hay unidad. No hay nada que sienta, conozca o sea consciente.

¿Y qué ocurre entonces?

No hay entonces y no hay ahora, ni antes de ahora. Todo lo que hay es la nada pareciendoocurrir dentro de otra cosa que aparece como tiempo.

¿No hay diferencia? ¿No hay diferencia entre ahora y el momento de mi muerte?

¿Quién va a morir? No hay nadie que nazca o muera. No hay diferencia entre esto y el momento de tu muerte, pero tú piensas que hay una diferencia. Piensas que estás sentado ahí. Piensas que eres lo que ha ocurrido y lo que ocurrirá...; ésta es la naturaleza del sueño hipnótico de la separación.

Sí, claro. ¿De modo que esta nada absoluta es una energía que podríamos llamar "amor"?

Bueno, esta nada absoluta es nada y lo es todo. Esta nada absoluta es vacío y plenitud.



(Photo by Guillem)



¿Es amor?

Podrías decir que la naturaleza de no ser nada y ser todas las cosas es quietud, silencio, lo sin causa, lo no-relacionado, el amor impersonal incondicional; pero sólo son palabras tratando de describir lo indescriptible.

Hum..., la nada que somos -bueno, esa nada que es- ahora parece tener conciencia.

Conciencia, conocimiento, visión, audición son la nada surgiendo como esos aparentes fenómenos dentro de la totalidad.

¿Y esa conciencia que es una parte de la nada seguirá estando allí al morir?

Ves, aún sigues aplicando el tiempo a la seidad eterna. El darse cuenta, como la conciencia del tiempo o de estar separado, simplemente es una experiencia personal. Simplemente es lo que está ocurriendo aparentemente en la manifestación..., en la historia.

¿De modo que simplemente es parte de la conciencia?

Sí, el darse cuenta simplemente es otra cosa que ocurre, aparentemente. Ése es el sentido que le doy a la palabra "conciencia". Algunas personas creen que la conciencia es seidad, pero yo pienso que eso es muy engañoso, porque en sí misma la conciencia requiere algo de lo que ser consciente. De modo que si hay un "darse cuenta", hace falta otra cosa de la que darse cuenta. Sigue habiendo una actividad que requiere de esta y de eso.

Bien, en mi caso, la energía se está expresando a sí misma...

No se está expresando a sí misma; volvemos al profundo misterio. Sólo está la nada, y el darse cuenta es la nada emergiendo como darse cuenta.

¿Pero no habías dicho que todo es energía?

Sí, pero al responder a tu pregunta digo que todo no es más que pura energía, y el darse cuanta parece ocurrir dentro de ello.

Y la energía inteligente, ¿no sería darse cuenta?

El darse cuenta surgiría en eso, pero el ser no necesita darse cuanta porque ya lo es todo.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


13 ene 2011

EL OBSERVADOR ES LO OBSERVADO


Este aspecto de las enseñanzas del Advaita, que el observador es lo observado, que todos los objetos dentro de la totalidad de la manifestación son la expresión de la única Realidad subjetiva, es la base misma de la enseñanza y el aspecto más difícil de aceptar para la mente/intelecto. En mi experiencia la imagen que doy a continuación ha sido efectiva en muchos casos para ilustrarlo: supongamos que te hacen diez fotografías con diez disfraces distintos, cada uno de ellos acompañado por el maquillaje apropiado. El observador que no tanga conocimiento de esto creerá naturalmente que se trata de diez fotografías de diez personas distintas. Pero tú sabes que en todas las fotos la persona retratada eres realmente sólo tú mismo. Igualmente, todo lo que ha sucedido en este mundo viviente es que la Consciencia ha creado a los miles de millones de objetos (como representaciones de Sí misma) que constituyen la totalidad de la manifestación.



La Consciencia ha imbuido algunos de estos objetos (animales y seres humanos) con un aspecto de Sí misma llamado "sensibilidad" o "consciencia". Esto les da un sentido de presencia individual por medio del cual se consideran a sí mismos como entidades. En realidad todos los objetos son representaciones tridimensionales de la Consciencia, con diferentes formas y tamaños, cada uno con características inherentes distintas y en una variedad infinita.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)


11 nov 2010

DIOS


Dios. Cuánto poder le hemos dado a esa palabra. Hemos matado por ella, hemos sentido una gran culpa por ella, hemos sufrido enormemente por ella y demasiadas personas han muerto por ella. El significado de la misma palabra puede cambiar bastante de una cultura a otra y de una persona a otra. Pero ¿qué es en realidad? No la palabra, sino la cosa en sí misma.

La mayoría de las personas que viven en el mundo afirma creer en eso llamado Dios. Si no durante sus vidas, al menos al final de ellas, cuando luchan por seguir respirando. ¿Realmente existe ese Dios en el que tanto confiamos? ¿O es una creación de la mente humana provocada por nuestro estado de inseguridad?

Esta idea de Dios tiene una historia, un comienzo. Me dirás que Dios siempre ha existido y existirá eternamente. Pero mira la realidad y te mostrará una imagen muy distinta. No hace tantos años, los seres humanos creían en varios dioses. En la actualidad decimos que eran sólo ideas, creencias y conceptos de seres ignorantes, supersticiosos y primitivos. ¿Somos distintos nosotros? Luego llegó un puñado de personas y dijeron: "No, sólo hay un Dios y su nombre es Jehová". Pero ¿acaso es esto más real que las versiones anteriores de ese mismo concepto?

Decimos amar a Dios, pero Dios es insondable. Entonces, ¿a quién, o qué, amas? ¿Amas la idea de Dios? No has visto a Dios, de modo que ¿cómo sabes que está ahí? Ah, claro, ves señales de Dios por todas partes, pero ¿se trata de Dios o es simplemente la vida? En realidad no conoces a Dios, ¿no es verdad? Sólo crees en la idea de Dios. Es más una esperanza que una realidad. Sin embargo, esa esperanza nos ha mantenido ciegos y bajo el control de quienes afirman conocer a Dios mejor que nosotros. Ellos no saben nada. Están tan perdidos como tú respecto a qué es en realidad esta idea de Dios.

Entonces, ¿qué es lo que conoces realmente? ¿Te conoces a ti mismo, o a ti misma? ¿Sabes algo con certeza? ¿Cuál es el proceso de conocer? ¿Conocer es lo mismo que creer? ¿Una creencia es alguna vez real? ¿O es sólo algo que nos hace sentir cómodos en un mundo que está, claramente, desquiciado? ¿Piensas profundamente en las cosas? Si es así, ¿qué es lo que realiza el acto de pensar? O, mejor dicho, ¿quién es el que realiza el acto de pensar?

La mayoría de nosotros, en realidad, no pensamos. Aceptamos algo de acuerdo con nuestro condicionamiento y luego decimos creer. Naces, tus padres te dicen quién eres y lo que eres. Vas a la escuela y te cuentan la historia de acuerdo con las creencias culturales de tu sociedad. Asistes a la escuale dominical, te hablan de Dios y te cuentan toda la historia de tu sistema de creencias. La mayoría de vosotros nunca se ha parado a pensar realmente si todo eso es verdad. El mero hecho de que la gente haya estado creyendo en algo durante mucho tiempo no lo convierte en verdad. Sin embargo, nos pasamos la vida pensando que esas cosas deben ser ciertas. "¡¡Está escrito!!" ¿Y qué? Averigua con certeza quiénes escribieron todo aquello en lo que crees y si realmente sabían algo más que tú. ¡Piensa! Deja libre a tu mente y reflexiona profundamente sobre todo esto. No te preocupes, Dios no te hará nada por cuestionarte las cosas.

¡No se parece muchísimo este asunto al de Santa Claus? De niños, nos mentían acerca de ese tipo que nos traía regalos si nos portábamos bien y que sabía si eras bueno o no lo eras. Por lo tanto, más te valía ser bueno. ¿Dónde está la diferencia entre tu Dios y Santa Claus?

Dios es un concepto creado por el ego para sentirse más seguro. El ego es el concepto, la creencia de que , de algún modo, estás separado del resto de la vida. Esto provoca un estado de inseguridad profundamente arraigado. Por consiguiente, a partir de ese estado de inseguridad creamos a un ser superior que nos protegerá y nos amará. Un dios que tiene un hogar que nos está esperando después de la muerte, si creemos en él. Si no hay ningún ego, no hay ninguna necesidad de dios. Y no hay ningún ego. El ego también es un sueño, un concepto, una creencia. Sin embargo, es nuestro sentido de la identidad. Nos identificamos con nuestras creencias condicionadas y luego las protegemos, como si fuesen reales. Pero no son reales, como tampoco lo es tu dios.

Ahora bien, algunos de nosotros tenemos una idea más amplia de lo que es Dios. Vemos que Eso, Dios, es la totalidad de la creación, tanto manifestada como potencial. Esto es mucho más sutil y exacto. Proviene de un nivel de percepción mucho más libre. Si uno está más allá del ego ilusorio, las palabras utilizadas para expresar este estado superior pueden ser muy exactas. Pero si se trata sólo de un nivel más sutil de creencias, no es mucho mejor que el antiguo concepto de Dios. La realidad no necesita a ningún dios. No necesitamos a un dios que sea bueno. Si estamos despiertos, somos buenos por naturaleza, no por Dios.

Cuando uno entre profundamente en lo que es y llegue al abismo del no saber, y ya no se aferre a nada, entonces caerá en la Vida. No sólo no necesitará palabras para expresarlo, sino que verá claramente que Eso, la Vida, no puede ser expresado de ninguna forma. No hay ninguna necesidad de expresar lo que uno es. Simplemente con respecto a lo que te está ocurriendo en cuanto ser vivo llamado "tú". Ésta es la libertad. Ésta es la Vida. Éste es el Amor. Está aquí mismo, en este momento, ahí donde tú te encuentras. Eres tú.




Dios, la idea de dios, ha matado a millones de personas a lo largo de la historia. Si no fuera tan trágico, sería gracioso. Toda esa gente muriendo por una idea, por un sueño creado por otro sueño: el ego. ¿Durante cuánto tiempo seguiremos estando ciegos? ¿Cuantas personas más tendrán que morir antes de que despertemos? ¿Cuántas culturas serán destruidas en nombre de DIOS? ¿Cuánto más será destruido el medio ambiente por la gente que cree que realmente no importa, porque todos iremos al Cielo cuando todo esto acabe? ¿No es esto una locura? Solamente el ego-mente podría haber creado una distorsión tal de la realidad y después llamarla "El Amor de Dios".

Tienes lo que hace falta, sin la ayuda de Dios, para despertar. Más allá del ego ilusorio, está la sabiduría. Ése es tu verdadero ser. Puedes seguir soñando y evitando la realidad o puedes enfrentarte a ella y empezar a hacerte algunas preguntas. Si tu intención es encontrar la verdad, la encontrarás. Pero si lo único que buscas es un poco de consuelo de esa locura que hoy llamamos nuestras vidas sólo encontrarás más sueños.

Basta con mirar un poco a nuestro alrededor para ver que, verdaderamente, estamos locos. Esto sólo lo pueden cambiar las personas que se interesen profundamente por la vida y la verdad, y que hacen lo que pueden por despertar. Uno a uno, podemos ir despertando y podemos ayudar a otros a despertar. Si no lo hacemos, hay pocas esperanzas para la vida en este maravilloso planeta.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

2 nov 2010

ESFUERZO Y AUTOSUPERACIÓN


Esta pregunta acerca de la volición individual y el esfuerzo personal es extremadamente sutil y difícil de comprender. Y, sin embargo, es absolutamente necesario no sólo comprenderla intelectualmente, sino absorberla dentro de lo más profundo de nuestro ser. La dificultad surge porque la mayoría de los Maestros parecen haber enseñado la predestinación en teoría, ¡pero el libre albedrío en la práctica! Jesucristo afirmó que sin la voluntad de Dios ni siguiera un gorrión puede caer, y que los mismos pelos en nuestra cabeza están contados. Y el Corán afirma muy definitivamente que todo el conocimiento y el poder están con Dios, y que Él lleva por el buen camino a quien Él desea y que lleva por el mal camino a quien Él desea. Y, sin embargo, tanto Cristo como el Corán exhortan a los hombres a dar lo mejor de sí, y ambos condenan el pecado. La aparente contradicción se resolvería fácilmente si uno guardara en mente el concepto de la evolución espiritual mencionado anteriormente. La absoluta irrealidad del ser humano individual -y de su así llamado esfuerzo- la comprenderá rápidamente aquel que está al borde mismo de la iluminación, mientras que alguien que se encuentra mucho más abajo en la escala aceptará con más facilidad el concepto de esfuerzo, determinación y concentración... El tipo de ser humano que confía en su esfuerzo personal en cierta fase puede, en una fase posterior, llegar a darse cuenta de que cualquier esfuerzo que se haga es verdaderamente el esfuerzo de la totalidad del funcionamiento de lo manifestado y no es esfuerzo de un hacedor individual ilusorio.




Mientras una persona considere el esfuerzo como su esfuerzo personal con el propósito de lograr algo, estará rechazando la "todopoderosidad" del Todopoderoso. Mientras que una persona desee algo del Todopoderoso, estará rechazando el "Hágase Tu voluntad". El verdadero amor a Dios significa el entregarse a Él sin desear nada, ni siquiera la salvación. (FT 216-217)


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)

18 sept 2010

VOLICIÓN


La única práctica que puede liberar al ser humano del veneno de la sensación de ser el hacedor, es el abandono de la identificación con un objeto en particular como "yo". Ese abandono sólo puede ocurrir a través de la fe, de que la volición o el sentido de ser el hacedor es simplemente una inferencia, ya que realmente no hay una entidad que ejercite tal volición. Los seres humanos pueden pensar que "viven" su vida, pero de hecho sus vidas están siendo vividas como parte del funcionamiento total de esta manifestación fenoménica. Todos los eventos juntos constituyen el funcionamiento de la manifestación de acuerdo con la inexorable cadena de causalidad. Sería increíble imaginar que este funcionamiento de la totalidad pudiera dejar ningún lugar o campo para la volición individual.


Por esta razón Ashtavakra alude a la "fe" como el único remedio para la mordedura de serpiente que simboliza la noción de ser el hacedor; fe en que el ser humano existe, no como una entidad cuerpo-mente individual que es meramente un objeto fenoménico, sino como Noúmeno, no como un objeto individual sino como el único Sujeto. Una fe de este tipo provoca la comprensión repentina y espontánea de que "Yo" soy el único sujeto y que la totalidad de la manifestación fenoménica es mi expresión objetiva. "Yo" soy la Consciencia universal dentro de la cual ha surgido espontáneamente la totalidad de la manifestación fenoménica.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)

9 jun 2010

¿QUIÉN ES QUÉ? (tercera parte y última)


EL JUEGO DE LA UNICIDAD EN LA DUALIDAD

Si el noúmeno quiere mirarse a sí mismo (ahora estamos conceptualizando, por supuesto), no puede hacerlo sin objetivarse en forma de fenómenos. El noúmeno, al ser subjetividad pura, no puede verse a sí mismo como noúmeno. La manifestación fenoménica, por tanto, no es algo que está fuera, "proyectado" por el noúmeno, sino que es una objetivación como manifestación de él mismo en sí mismo.


Cuando en el noúmeno se agita la consciencia adquiriendo ser, y surge allí el sentido de presencia (Yo soy), aparece al mismo tiempo el sentido de dualidad, el conocedor y lo conocido, el que experimenta y lo experimentado. Pero la dualidad es sólo aparente y no real, porque la unicidad esencial no se puede dicotomizar. Los dos aspectos (la Consciencia en reposo -nouménicamente- y la consciencia en acción -fenoménicamente) no se disgregan ni se unen mutuamente, porque el aspecto dual surge únicamente como concepto. Shiva (el noúmeno) existe en la agitación de la Consciencia porque tal actividad no tiene más fuente que Shiva; y la actividad misma, la manifestación y el funcionamiento (Shakti) tiene lugar en y dentro de Shiva (el noúmeno). La dualidad no es más que una ilusión, un concepto que no afecta ni puede afectar a la unicidad de lo absoluto. ¡No se ha de olvidar que la creación conceptual del universo no es más que "el hijo de una mujer estéril"! Si la dualidad fuera real, cada una de las dos partes tendría una naturaleza propia distinta de la de la otra. Por tanto, la aparición y la desaparición de la dualidad aparente son, ambas, una ilusión que se prolonga ilimitadamente, momento tras momento, sin interrupción. La identidad esencial es innata.
El noúmeno y los fenómenos (o cualesquiera otras palabras que denoten estas condiciones relativas) no son más que nombres que debemos usar para comunicarnos en el estado dual, después de tener lugar la manifestación. Sólo son dos palabras que se usan para describir los dos estados concebidos en el concepto, pero que no pueden alterar la unicidad básica a la que no afectan en absoluto. Pueden levantarse o caer las olas, pero la extensión de agua, como tal , no resulta afectada. La aparición y la desaparición de los fenómenos manifestados en loa Consciencia representa el juego de Shiva (lílá), según el punto de vista tradicional hinduista. Si bien, a efectos de un estudio analítico, se pueden tratar como distintos, el jñána y el bhakti son, en realidad, dos aspectos dfe una misma unidad fundamental. Por eso, al principio de su célebre tratado de filosofía advaita titulado Amritánubhava (la experiencia inmortal), el santo y poeta de Maharashtra, Jnanesvara Maharaj, rinde pleitesía "con la máxima humildad" a esta dualidad aparente de Shiva- Shakti, para que puedan divulgar su naturaleza verdadera (es evidente que aquí "humildad" no significa lo contrario de "orgullo", sino la negación misma de una entidad separada que no puede ser orgullosa ni humilde, por la sencilla razón de que el verdadero conocimiento sólo puede aparecer cuando existe un vacío total).
Podemos entender ahora por qué Maharaj dice que la "consciencia" es el Dios supremo, al que es preciso propiciar con bhakti y con oraciones para que ello divulgue su naturaleza verdadera: limitada en el tiempo en su aspecto conceptual relativo, en lo que concierne al individuo, pero intemporal e inespacial y, por tanto, infinita y eterna, cuando no hay concepción. Una comprensión completa de su naturaleza verdadera aniquilaría al buscador mismo y lo disolvería en la paz eterna de la Consciencia en reposo, en la subjetividad pura, en ello. Toda la manifestación y su funcionamiento en la consciencia (lo que somos en la dualidad) es una simple apariencia, un lílá, como el reflejo del sol en una gota de rocío. La destrucción del reflejo no afecta al sol. La consciencia en acción es el lílá limitado en el tiempo que, al final del período que le corresponde, se funde con la Consciencia en reposo: la Conciencia infinita e incondicionada que no sabe de sí misma.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


2 jun 2010

¿QUIÉN ES QUÉ? (segunda parte)


LA NATURALEZA DE LA CONSCIENCIA Y DE LA MANIFESTACIÓN

Cuando Maharaj nos pide que consideremos a la consciencia como el Dios más elevado y que le recemos pidiéndole orientación, da por supuesto, naturalmente, que seguimos identificándonos con nuestros cuerpos y considerándonos a nosotros mismos como entidades separadas con libertad de acción independiente. Pero el universo manifestado no puede entregar su secreto sobre esta base de la individualidad y de la libertad de acción. Por eso, dice Maharaj, rezad con sinceridad y con fervor a la consciencia, fuente de toda sensibilidad, para que se vayan soltando poco a poco estas ataduras de la entificación, permitiendo a la psique purificada recibir de la consciencia, del sadgurú, el secreto de su naturaleza verdadera.
El apego del ser humano al cuerpo como entidad separada se debe por completo al condicionamiento que recibe de sus padres, de sus mayores y de otros, desde los primeros instantes de su entendimiento, en el sentido de que él es el cuerpo concreto con un nombre concreto. Al cabo de muy poco, queda convencido sin ninguna duda de que él es el cuerpo que está dotado de la fuerza vital del aliento, inspirando y espirando continuamente, y de una consciencia o sensibilidad que aparece y desaparece según se alternan los estados de vigilia y reposo. En realidad, lo único que ha sucedido es que el noúmeno se ha objetivado en millones de formas (entre ellas la forma humana) como fenómenos que constituyen la manifestación total y su funcionamiento, y estos objetos fenoménicos se crean y se destruyen constantemente en el proceso de la manifestación, y ninguno tiene libertad alguna de acción. De hecho, por tanto, no se trata de que los diversos seres humanos posean cada uno una consciencia, sino que es la Consciencia la que posee los millones de formas a través de las cuales se puede objetivar el noúmeno. Si hay una comprensión clara y una convicción profunda del proceso de la aparición y desaparición continua de la manifestación, como ocurre en el caso del jñáni, entonces la consciencia se ve bajo una luz completamente distinta. ENTONCES, la consciencia en acción, es decir, los fenómenos, se ven como los instrumentos perecederos por medio de los cuales tiene lugar la manifestación; aunque, naturalmente, la manifestación no es distinta del noúmeno, sino que sólo el aspecto objetivo del noúmeno, el único sujeto.
Esto no lleva a la cuestión de por qué dice Maharaj que la consciencia está "limitada en el tiempo". La respuesta es que la Consciencia necesita una forma física para manifestarse, y la consciencia manifestada en esa forma sólo puede perdurar mientras perdure la forma física. La forma física está compuesta, sustentada y nutrida por los alimentos, que no son más que la esencia de los cinco elementos(la combinación de los fluidos vitales de los padres que provoca la concepción en el vientre femenino es, de suyo, la esencia de los alimentos consumidos por los padres). Cuando "muere" la forma física, el aliento sale del cuerpo y se disuelve en la conciencia inmanifestada. La consciencia dentro del cuerpo se halla, pues, limitada en su manifestación, en cada caso por el plazo de vida que se ha asignado a cada forma física y por tanto, está limitada en el tiempo.


Todo lo anterior se puede recapitular de la manera siguiente:

a) El ser humano individual considera la consciencia (con minúscula, adviértase) como parte de la dotación interior de su cuerpo que posee desde que nació. Por eso, en esta etapa Maharaj le dice que su existencia misma depende de su consciencia dentro del cuerpo. Su hubiera nacido sin esta consciencia, "él" habría sido arrojado y destruido como un troza de basura. Por eso, dice Maharaj, comprended que esta consciencia es el único "recurso" que puede servirle para comprender su naturaleza verdadera.

b) A continuación, Maharaj lo saca de la complacencia con que considera que la consciencia es su propiedad personal, diciéndole que él no es un individuo propietario de la consciencia, sino que, por el contrario, la Consciencia (con mayúscula, adviértase) es el aspecto objetivo manifestado de lo Absoluto inmanifestado, y es en ella donde aparece todo el universo, incluyendo los millones de seres humanos; y que, por tanto, él no es más que una parte minúscula de la manifestación total, y todo el espectáculo no es más que una ilusión.

c) Si se ha comprendido claramente esta situación también se percibirá que, mientras exista el cuerpo, nosotros no somos el cuerpo perecedero, el aparato psicosomático que sirve para que tenga lugar la manifestación, sino que somos la consciencia animadora que da sensibilidad al aparato físico. Sin embargo, cuando "muere" el cuerpo y la consciencia manifestada lo abandona y se funde con la consciencia inmanifestada, nosotros somo la Consciencia en reposo, la Conciencia Absoluta.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


31 may 2010

¿QUIÉN ES QUÉ?

EL MAYOR FRAUDE

Maharaj dice que la consciencia es el Mahamaya engañoso y hechicero, que es el mayor engaño que ha existido jamás. Este fascinador sentido de presencia no es más que un sentido, un concepto que se presenta en lo Absoluto Inmanifestado como un huésped no deseado, que se apodera de la casa de manera tan insidiosa que al anfitrión lo invade una sensación de falsa seguridad y de bienestar. Maharaj también lo califica de "enfermedad temporal" que produce un delirio mientras dura.
Este sentido de estar vivo, de estar presente, es tan embriagador que a uno lo hechiza la manifestación que presenta. Uno se apasiona tanto por el espectáculo, que rara vez se preocupa de enterarse de si el espectáculo existe de verdad o si no es más que una visión, una alucinación, un sueño, un espejismo. Uno ve el árbol, y le encanta tanto que uno olvida que el árbol no es más que el desarrollo de la semilla, que es su verdadero origen. El propósito del paramartha (parama-artha, el significado esencial) es buscar la fuente, la semilla. ¿Cuál es la semilla de esta manifestación? Si no eres consciente, ¿existe alguna manifestación de alguna clase?, pregunta Maharaj. Si no eres consciente, ¿Existe para ti el universo? El mundo sólo es cuando eres consciente. Así pues, evidentemente, el universo se contiene en la mota de consciencia (que se supone que existe en un mínimo resquicio del centro del cráneo). La consciencia no puede manifestarse a sí misma, no puede ser consciente de sí misma si no hay un aparato psicosomático: el cuerpo. ¿Cuál es el origen del cuerpo? Evidentemente, el espermatozoide masculino fertilizado en un óvulo del vientre de una mujer. ¿Cuál es el origen del espermatozoide y del óvulo? Los alimentos que consumen los padres. Y bien, pregunta Maharaj, ¿a qué conclusión llegamos? Lo Absoluto, el potencial último, la fuente de todo ¡no puede de ninguna manera ser una cosa tan vulgar como "los alimentos"! Por tanto, ¡esta yo-soy-dad, la consciencia, este sentido de presencia no puede ser más que un concepto, una visión un sueño, una alucinación! Y esta consciencia es la fuente de toda manifestación... ¡de hecho, es la manifestación!
Llegados a este punto, surge un pregunta básica y fundamental, ¿Quién ha llegado a esta conclusión? ¿Quién puede ser, sino "Yo"? "Yo", que soy responsable de todo tipo de manifestación; Yo, que soy todo tipo de fenómeno manifestado; Yo, que estaba presente hace cien años; Yo, que estaba presente antes de que se concibiera el "tiempo"; Yo, que soy la intemporalidad; Yo, que soy la conciencia no consciente de sí misma, pues en éste, mi verdadero estado de Plenitud, de Unicidad, no hay presencia ni ausencia; ausencia de la presencia de presencia, ausencia de la presencia de ausencia, es lo-que-Yo- soy (y todo ser sencible puede decir esto, no de sí mismo, sino como "yo")


¿Necesitamos un breve repaso de todo? Aquí está:

1.- La existencia manifestada es fenoménica, y los fenómenos, al ser apariencias cognoscibles sensorialmente y limitadas por el tiempo, son una visión, un sueño, una alucinación y, por tanto, falsos. La existencia inmanifestada es Absoluta, intemporal, inespacial, no se da cuenta de existir, no cognoscible por los sentidos, eterna; por tanto, es verdadera. ¿Quién dice esto? La consciencia, naturalmente, que intenta conocerse a sí misma y no lo consigue, porque el conocer (no existe conocedor como tal) no puede conocer: el ojo no se puede ver a sí mismo, aunque vea todo lo demás. El buscador es lo buscado. Esta es la verdad básica y esencial.



2.- Yo, inmanifestado, soy la potencialidad total, la absoluta ausencia de lo conocido y lo cognoscible, la absoluta presencia de lo desconocido y lo incognoscible. Yo, manifestado, soy la totalidad de todos los fenómenos, la totalidad de lo conocido en la inconcebibilidad de lo desconocido inmanifestado.

3.- Sólo puede existir Yo(el Yo eterno) absolutamente incondicionado, sin el más leve vestigio de atributos, subjetividad pura. El mero pensamiento "mí" es una esclavitud inmediata y espontánea (aunque ilusoria). Que desaparezca de , y entonces, de manera inmediata y espontánea, tú eres Yo.


4.- Fenoménicamente, "mí" (y "tú", y "él") no es más que una apariencia en la consciencia; ¿Cómo puede estar sujeta a esclavitud una apariencia? Nouménicamente, ¿cómo puede Yo (subjetividad pura) necesitar liberación alguna? La liberación no es más que librarse de la idea de que existe "alguien" que necesita liberación.

5.- ¿Cómo puede saber uno si está "progresando" espiritualmente? Es posible que la muestra más clara del "progreso" sea la falta de interés por el progreso y la falta de angustia por la liberación, a raíz de una aprehensión clara de la apercepción instantánea del "funcionamiento" total de nisarga (la naturaleza) en la que no hay lugar para una entidad autónoma.



Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)

31 mar 2010

REAL E IRREAL


SIMULTÁNEAMENTE REAL E IRREAL

Photo by Guillem


Entonces, ¿es la manifestación real?
Es real e irreal

La pregunta: ¿Es la manifestación real o irreal? está mal concebida.

La manifestación es tanto real como irreal: real en tanto puede ser observada, irreal sobre la base de que no tiene una existencia propia e independiente sin la Consciencia. Así que la única cosa que tiene una existencia propia e independiente es la Realidad, y esa Realidad es la Consciencia.

La Consciencia es la única Realidad. Todo lo demás es un reflejo de esta Realidad dentro de Sí misma.

Ramesh S. Balsekar
(¡A quién le importa!)

14 feb 2010



SOY



Únicamente a través del saber, de la intuición del "Soy"
puede el Absoluto tener el sabor o la experiencia del autoconocimiento, de la existencia de la multiplicidad.

"Soy" es a la vez la puerta que conduce hacia fuera,
a la manifestación y la que conduce hacia dentro,
a la conciencia infinita.


Mooji (Palabras surgidas del silencio)

11 feb 2010

DEJA QUE TODO SEA COMO ES

VIVE IGUAL QUE MEDITAS


Que la gente se siente a meditar es hermoso. En mi experiencia, a casi todo el mundo le vendría bien sentarse un rato a meditar en silencio todos los días, ya fueran veinticinco minutos o cuarenta y cinco.
Si te apetece sentarte más tiempo, hazlo. Tal vez te apetezca sentarte una hora al día; tal vez dos. Una vez más, se trata de reconectarte con lo que te apetezca hacer. No con lo que quiera hacer tu mente, sino con lo que quiera hacer tu corazón.

No obstante, cuando hablo de meditación no me refiero solamente a lo que hacemos cuando nos sentamos formalmente. La meditación también tiene que ver con la vida y con la forma de vivir. Si sólo aprendemos a meditar bien cuando estamos sentados, por muy profunda que sea la meditación no llegaremos muy lejos. Incluso si te sientas a meditar durante tres horas al día, eso sigue dejando veintiuna horas en las que no estás sentado meditando. Y si te sientas a meditar dos minutos al día, entonces pasarás una enorme cantidad de tiempo sin meditar.

Los años me han permitido comprobar que incluso los meditadores realmente buenos se olvidan de su meditación cuando se levantan del cojín. Mientras meditan son capaces de liberarse de sus ideas, de sus creencias, de sus opiniones y de sus juicios. Pero, en cuanto se separan del cojín, sienten (de algún modo) la necesidad de recuperar todo eso de nuevo. La Meditación Auténtica es algo que vive realmente con nosotros. Podremos estar haciendo cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier parte. Podrás estar conduciendo hacia tu calle permitiendo que todo sea lo que es. Podrás practicar dejando que el tráfico sea lo que es. Podrás practicar permitiéndote sentir lo que sientas. Podrás dejar que el tiempo sea como es. O podrás experimentar la próxima vez que veas a tu amigo o a tu amante. ¿Qué sucede cuando te encuentras con esa persona y permites que sea totalmente lo que es? ¿Qué sucede cuando me permito ser completamente lo que soy? ¿Qué ocurre? ¿Cómo nos implicamos? ¿Qué cambia? Así que la Meditación Auténtica puede ser una meditación muy activa, una meditación muy comprometida.

De hecho, debemos ver la meditación como algo que va más allá de cuando estamos sentados en un lugar tranquila. Si no, la espiritualidad y nuestra vida cotidiana se convertirán en dos cosas distintas. Ése es el engaño fundamental: creer que existe algo llamado "mi vida espiritual" y otra cosa llamada "mi vida cotidiana". Cuando nos despertamos a la realidad descubrimos que todo es igual. Todo es la expresión ininterrumpido del espíritu.

¿Qué pasaría si tu vida, y no sólo el rato que pasas meditando, se basase en permitir que todo fuese lo que es? Supondría una revolución en la vida de casi todo el mundo. Que la base de tu existencia, su fondo profundo, consistiera en permitir que todo fuese lo que ya es representaría una revolución. Implica permitir que todo sea lo que fue y lo que es ahora, y lo que podría ser. ¿Qué pasaría si basases la vida, todas esas horas en las que no estás sentado en silencio, en permitir que todo fuera lo que es?

Si lo hicieras, tu vida podría volverse muy interesante. Pues la meditación es segura. Te sientas en tu cojín, en tu silla o en tu banco, y te haces un ovillo en tu postura preferida, ¿verdad? Te da seguridad; es como regresar al útero, y eso es maravilloso, pues descubres un lugar seguro, un lugar que nadie te puede quitar, y eso resulta agradable. Es realmente agradable. Pero cuando empezamos a abrirnos y consideramos la meditación más allá de un lugar seguro, una forma de afrontar la vida, ésta se vuelve muy interesante, ¿no? Empezamos a dejar de resistirnos a la experiencia, empezamos a descubrir algo muy potente y poderoso.

Comenzamos a descubrir lo más esencial, la verdad de nuestro ser. Empezamos a descubrir que nuestra naturaleza esencial, la conciencia, siempre permite que todo sea lo que es. Por eso meditamos de esta forma, pues la conciencia y lo está haciendo así: permite que todo sea lo que es. La conciencia no se resiste a nada. La conciencia no se enfrenta a lo que es. ¿Te has dado cuenta? La conciencia, o tu verdadera naturaleza, permite que todo sea lo que es. Si estás teniendo un buen día, tu verdadera naturaleza te deja tener un buen día. Y si estás teniendo un día horrible, tu verdadera naturaleza no se pone en medio como un obstáculo, ¿verdad?. Permite que sea lo que es. Aunque ésa sea su base, la conciencia va más allá.

He comprobado que una de las claves para ser verdaderamente libre es vivir igual que medito. Cuando permitimos que todo sea realmente lo que es, cuando nos permitimos esa atmósfera interior, esa actitud interna de no aferrarnos a nada, ese espacio resulta muy fértil: es un estado de conciencia muy potente. Esos momentos de entrega te darán la oportunidad de recibir algo creativo. Es el espacio en el que surge la visión, la revelación. Así que no se trata de dejar que todo sea lo que es a modo de simple objetivo, sino como una meta. Si lo conviertes en un objetivo te perderás la esencia, que consiste en permitir que todo sea simplemente lo que es; ésa es la base, la actitud subyacente. Desde esa actitud subyacente podrán suceder muchas cosas. En ese espacio surgirá la sabiduría, los "ajás". En ese espacio recibiremos el regalo de lo que necesitemos ver. Es el espacio donde la totalidad de la conciencia, y no sólo una pizca de nuestra conciencia mental, podrá informarnos. Y por último, es el espacio en el que surgirá la conciencia. Es el espacio en el que nos daremos cuenta de que somo conciencia, el material no manifestado del ser.


Adyashanti (Meditación Auténtica)


22 nov 2009

MANIFESTACIÓN


LA CONSCIENCIA ES TODO LO QUE HAY.




La Consciencia es todo lo que hay. Ésa es la Fuente de la cual ha surgido toda la manifestación. El funcionamiento de la manifestación es la vida tal como la conocemos, y dentro del funcionamiento de la manifestación nada sucede porque sea la voluntad del individuo. Nada puede suceder, a menos que sea la voluntad de Dios, y con Dios me refiero a la Fuente.

Así que, para comenzar, todo lo que hay es la Fuente. Llámalo Consciencia, llámalo el "Yo" [con mayúscula], como decía Ramana Maharshi, llámalo como quieras, pero entiende que a lo que se hace referencia es a la Fuente Una: el Uno-sin-segundo. Todo lo que hay es la Fuente de la cual ha surgido esta manifestación, que es la totalidad de loa objetos. El ser humano es una especie de objeto con el dudoso don adicional del sentido personal de ser el hacedor, que es el ego. Repito, el ser humano no es más que un objeto, una especie de objeto junto con todos los demás objetos que conforman la totalidad de los objetos dentro de la manifestación.

En el funcionamiento de la manifestación hallamos el segundo concepto básico: nadie, ninguna "persona" hace nada. Nada sucede, a menos que sea la voluntad de la Fuente, la voluntad de Dios. Esto significa que el ego es una ilusión. El sentido de autoría personal, el sentido personal de ser el hacedor, es una ilusión. Ésta es la comprensión última.

La comprensión última es que el ego no existe como algo bien diferenciado de la Fuente y que se vuelve uno con Ésta. Mientras digas "yo soy Eso", el "yo" personal es algo separado de la Fuente, y lo que estoy diciendo es que no existe un "yo" personal. El ego no se vuelve uno con la Fuente. El ego desaparece dentro de la Fuente cuando hay una aceptación total e incondicional de que nunca hubo un ego.

RAMESH S. BALSEKAR (¡A quién le importa!)