Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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8 sept 2011

ASCETISMO


P: ¿Crees que hay algún beneficio en el refinamiento/purificación del instrumento físico (el cuerpo) a través de prácticas ascéticas como el celibato, el ayuno, etc?

MW: Por razones obvias, es importante tener un cuerpo sano. Aparte de eso, no veo ninguna razón para realizar cualquier práctica ascética. El problema no es el cuerpo. Es la mente condicionada.

El celibato tampoco es necesario. No veo ninguna necesidad de rechazar lo que es una función natural del cuerpo y la fuerza vital. Si te pierdes en el deseo, obsérvalo. Averigua si el deseo es tu necesidad natural o si lo estás utilizando para sentirte seguro, necesitado, poderoso o cualquier otra razón aparte del sexo. El sexo es puro en sí mismo. Lo que nosotros le añadimos debido a las necesidades del ego es otra cosa. Nos han dicho, con demasiada frecuencia, que el sexo es impuro y que es un pecado. ¡Qué disparate! Es justamente la mente-ego la que nos dice esas tonterías.

Que un maestro les pida a sus alumnos que sean célibes es muy parecido a que les pida que dejen de orinar, o que no evacuen el vientre. Puedes dejar de hacerlo durante una temporada, pero con el tiempo la naturaleza seguirá su curso.

Photo by Guillem



Si una persona realmente siente que se beneficiaría siendo célibe, por la razón que fuere, puede intentarlo. No obstante, no esperes despertar por ello. Yo he sido célibe durante casi quince años y no me parece gran cosa. Podría tener relaciones sexuales cada hora durante los próximos quince años y tampoco significaría nada para mí. Sólo que yo no duraría quince años, ni quince horas.

Cuando uno ve claramente cuál es el problema que le impide ver la realidad, ve todas esas otras cosas desde una perspectiva distinta y éstas pasan a ocupar el lugar que les corresponde en la vida.

Es cuanto al ayuno: puede ser saludable hacerlo de vez en cuando, por el bien del cuerpo. También puede ayudar a despejar la mente si estamos llenos de toxinas y nos permite expulsarlas. En cuento a si ayuda a que uno despierte, creo que la ayuda que puede aportar es mínima.

Desde luego, me doy cuenta de que el tema es más amplio de lo que se ha dicho aquí. Pero es importante ver que el verdadero despertar no tiene nada que ver con todo esto.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)


24 abr 2010

SEXO


CONOCER EL SEXO




Conocer el sexo significa liberarse de él trascenderlo. Pero incluso tras toda una vida de experiencias sexuales, la gente no hace ningún esfuerzo para comprender que la relación sexual les proporciona una experiencia fugaz del samadhi, una ventana que se abre a la superconsciencia. Esa es la gran fuerza del sexo, la raíz de la atracción hacia el sexo. Eso es lo que cautiva del sexo.

Con una actitud de meditación, coprenderéis esa experiencia pasajera que continuamente tira de vosotros. Y hay formas más fáciles de obtener la misma experiencia: la meditación, la práctica del estado de atención vigilante, el yoga. Todas son formas para obtener la misma experiencia, pero es fundamental saber que esa es la experiencia que nos atrae.

Un amigo mío me escribió para decirme que el tema sobre el que tratan mis charlas le resulta embarazoso. Me pedía que imaginara la incómoda situación de una mujer que asistiera con su hijo a mis conferencias, o de un hombre acompañado por su hija. Decía que no se debía hablar de tales cosas abiertamente. Le dije que no podía ser más ingenuo. Si una madre es sensata, debería compartir sus experiencias sexuales con su hija a su debido tiempo, antes de que su hija entre en el mundo del sexo, antes de que se extravíe por los erróneos senderos del sexo por falta de información y por inmadurez. Un padre respetable e inteligente compartirá sus experiencias con sus hijos para que no vayan por el mal camino, para que no se perviertan.

Pero lo paradójico de la situación consiste en que ni los padres ni las madres tienen una experiencia profunda del asunto. Como no se han elevado por encima del nivel del sexo, temen que si sus hijos oyen hablar del tema también queden enredados en el mismo nivel. Yo le pregunto a esas personas: ¿a quiénes habéis hecho caso para hebros enredado así? ¡Os habéis enredado vosotros mismos! A vuestros hijos les ocurrirá lo mismo; pero ¿no es posible que si vuestros hijos acceden a la comprensión, a la capacidad de pensar, que si se les dan los conocimientos se libren de malgastar su energía, que la conserven y la transformen?

Todos hemos visto carbón muchas veces. Los científicos dicen que es un proceso que dura milenios: el carbón se transforma en diamante y no existen diferencias químicas ni estructurales entre ambos. Un diamante es la manifestación transformada de un trozo de carbón. Un diamante es simplemente carbón.

El sexo es carbón y el celibato un diamante, el estado transformado del carbón. El diamante no es antagónico del carbón; es solo una transformación. Es un viaje que realiza el carbón hasta una nueva dimensión. El celibato no es lo opuesto al sexo, sino una transformación del sexo. Quien sea enemigo del sexo nunca logrará el celibato.

Para llegar a la dimensión del celibato...y hay que llegar, porque al fin y al cabo, ¿que significa el celibato? E celibato significa haber logrado que la conducta y los actos de una persona sea como la de un dios. Significa haber alcanzado la santidad. Y eso se consigue transformando nuestras energías mediante la comprensión.


Osho
(El libro del Sexo)