Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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21 mar 2013

SALIR DE LA MENTE Y METERSE EN LOS SENTIDOS


La Meditación Auténtica consiste en salir de la mente y en meterse en los sentidos para sentir lo que realmente estemos sintiendo. En vez de limitarnos a escuchar nuestros pensamientos, escuchamos lo que sucede a nuestro alrededor. En vez de distraernos totalmente en las películas insignificantes de la mente nos fijamos en lo que tengamos delante. En Meditación Auténtica estamos en el cuerpo para trascenderlo. Lo paradójico es que la mayor puesta de entrada para trascender la forma sea, precisamente, a través de la forma. Por tanto  cuando te sientes a meditar conecta con tus sentidos (conecta con cómo te sientas, con lo que oigas, con lo que percibas, con lo que huelas). De hecho tus sentidos te anclan al momento presente. 


Cuando tu mente empiece a divagar, ánclate en los sentidos  Ponte a escuchar. ¿Qué sonidos son externos? Ponte a sentir. ¿?Cómo se siente tu cuerpo? Métete en la sensación que percibas, en el sentido cinestésico de tu cuerpo, y también en tu sensación en relación a la habitación. Ponte a oler. ¿A qué huele desde la posición en la que te encuentras? Utiliza tus sentidos para abrirte a tu mundo interior y al mundo que te rodea. Así podrás enraizarte en una realidad más profundo que la de tu mente, y también podrás concéntrate en otro lugar. Permitir que todo sea lo que es resulta extraordinariamente sencillo, aunque es más difícil de lo que la gente imagina. Si lo haces realmente bien, estarás intensamente con tus cinco sentidos, intensamente presente en relación a tu cuerpo, a tu experiencia. En cambio, si te sientes somnoliento tendrás que regresar a tus sentidos. Tu cuerpo es una bellísima herramienta, pues te permite anclar la conciencia en un sentido más profundo de la realidad.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


26 dic 2012

INDAGACIÓN MEDITATIVA


 Cuando sentamos las bases para permitir que todo sea lo que es del modo más sencillo y profundo, y saboreamos esa experiencia, entonces entra en juego el siguiente elemento de la meditación.

Este elemento es la indagación meditativa. Normalmente pasamos por alto esta parte de la meditación y, sin embargo, es muy importante.


Si nos limitamos a permitir que todo sea lo que es de un modo profundo, del modo más profundo y libre posible, ese mismo enfoque podría conducirnos, por sí mismo, a un estado de sequía espiritual o de falta de implicación interna. La indagación nos ayuda a utilizar la energía de nuestra curiosidad natural, de nuestro anhelo espiritual, para fomentar la comprensión radical en la naturaleza de nuestro propio ser.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)

17 nov 2012

VIVE IGUAL QUE MEDITAS


Que la gente se siente a meditar es hermoso. En mi experiencia, a casi todo el mundo le vendría bien sentarse un rato a meditar en silencio todos los días, ya fueran veinticinco minutos o cuarenta y cinco. Si te apetece sentarte más tiempo, hazlo. Tal vez te apetezca sentarte una hora al día; tal vez dos. Una vez más, se trata de reconectarte con lo que te apetezca hacer. No con lo que quiera hacer tu mente, sino con lo que quiera hacer tu corazón.

No obstante, cuando hablo de meditación no me refiero solamente a lo que hacemos cuando nos sentamos formalmente. La meditación también tiene que ver con la vida y con la forma de vivir. Si sólo aprendemos a meditar bien cuando estamos sentados, por muy profunda que sea la meditación no llegaremos muy lejos. Incluso si te sientas a meditar durante tres horas al día, eso sigue dejando veintiuna horas en las que no estás sentado meditando. Y si te sientas a meditar dos minutos a día entonces pasarás una enorme cantidad de tiempo sin meditar.

Los años me han permitido comprobar que incluso los meditadores realmente buenos se olvidan de su meditación cuando se levantan del cojín. Mientras meditan son capaces de liberarse de sus ideas, de sus creencias, de sus opiniones y de sus juicios. Pero, en cuanto se separan del cojín, sienten (de algún modo) la necesitad de recuperar todo eso de nuevo. La Meditación Auténtica es algo que vive realmente con nosotros. Podremos estar haciendo cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier parte. Podrás estar conduciendo hacia tu calle permitiendo que todo sea lo que es. Podrás practicar dejando que el tráfico sea lo que es. Podrás practicar permitiéndote sentir lo que sientas. Podrás dejar que el tiempo sea como es. O podrás experimentar la próxima vez que veas a tu amigo o a tu amante. ¿Qué sucede cuando te encuentras con esa persona y permites que sea totalmente lo que es? ¿Qué sucede cuando me permito ser completamente lo que soy? ¿Qué ocurre? ¿Cómo nos implicamos? ¿Qué cambia? Así que la Meditación Auténtica puede ser una meditación muy activa, una meditación muy comprometida.

De hecho, debemos ver la meditación como algo que va más allá de cuando estamos sentados en un lugar tranquilo. Si no, la espiritualidad y nuestra vida cotidiana se convertirán en dos cosas distintas. Ése es el engaño fundamental: creer que existe algo llamado «mi vida espiritual» y otra cosa llamada «mi vida cotidiana». Cuando nos despertamos a la realidad descubrimos que todo es igual. Todo es la expresión ininterrumpida del espíritu.


¿Qué pasaría si tu vida, y no sólo el rato que pasas meditando, se basase en permitir que todo fuese lo que es? Supondría una revolución en la vida de casi todo el mundo. Que la base de tu existencia, su fondo profundo, consistiera en permitir que todo fuese lo que ya es representaría una revolución. Implica permitir que todo sea lo que fue y lo que es ahora, y lo que podría ser. ¿Que pasaría si basases la vida, todas esas horas en las que no estás sentado en silencio, en permitir que todo fuese lo que es?

Si lo hicieras tu vida podría volverse muy interesante. Pues la meditación es segura. Te sientas en tu cojín, en tu silla o en tu banco, y te hacer un ovillo en tu postura preferida, ¿verdad? Te da seguridad; es como regresar al útero, y eso es maravilloso, pues descubres un lugar seguro, un lugar que nadie te puede quitar, y eso resulta agradable. Es realmente agradable. Pero cuando empezamos a abrirnos y consideramos la meditación, más allá de un lugar seguro, una forma de afrontar la vida, ésta se vuelve muy interesante, ¿no? Empezamos a dejar de resistirnos a la experiencia, empezamos a descubrir algo muy potente y poderoso.

Comenzamos a descubrir lo más esencial, la verdad de nuestro ser. Empezamos a descubrir que nuestra naturaleza esencial la conciencia, siempre permite que todo sea lo que es. Por eso meditamos de esta forma, pues la conciencia y lo está haciendo así: permite que todo sea lo que es. La conciencia no se resiste a nada. La conciencia no se enfrenta a lo que es. ¿Te has dedo cuenta? La conciencia, o tu verdadera naturaleza, permite que todo sea lo que es. Si estás teniendo un bien día, tu verdadera naturaleza te deja tener un buen día. Y si estás teniendo un día horrible, tu verdadera naturaleza no se pone en medio como un obstáculo, ¿verdad? Permite que sea lo que es. Aunque ésa sea su base, la conciencia va más allá.

He comprobado que una de las claves para ser verdaderamente libre es vivir igual que medito. Cuando permitimos que todo sea realmente lo que es, cuando nos permitimos esa atmósfera interior, esa actitud interna de no aferrarnos a nada, ese espacio resulta muy fértil: es un estado de conciencia muy potente. Esos momentos de entrega te darán la oportunidad de recibir algo creativo. Es el espacio en el que surge la visión., la revelación. Así que no se trata de dejar que todo sea lo que es a modo de simple objetivo, sino como una meta. Si lo conviertes en un objetivo te perderás la esencia, que consiste en permitir que todo sea simplemente lo que es; ésa es la base, la actitud subyacente. Desde esa actitud subyacente podrán suceder muchas cosas. En ese espacio surgirá la sabiduría, los «ajás». En ese espacio recibiremos el regalo de lo que necesitemos ver. Es el espacio donde la totalidad de la conciencia, y no sólo una pizca de nuestra conciencia mental, podrá informarnos. Y, por último, es el espacio en el que surgirá la conciencia. Es el espacio en el que nos daremos cuenta de que somos conciencia, el material no manifestado del ser.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


9 sept 2012

HACER CADA VEZ MENOS


TS: Muchos maestros de meditación enseñan a los principiantes alguna práctica de concentración. Luego, cuando ya están acostumbrados a las prácticas básicas de concentración, les dejan relajarse un poco y explorar. Creo que muchos maestros de meditación enseñan la concentración al principio para evitar que los estudiantes se pasen el tiempo divagando en vez de meditando.

Adya: Es muy probable.

TS: ¿Pero no te asusta que la gente que asiste a tus retiros y que no ha recibido esa formación se pierda divagando en sus pensamientos?

Adya: He comprobado que la gente que acude a los retiros generalmente no ha meditado nunca o ha seguido alguna tradición de meditación. En cualquiera de los dos casos tal vez necesiten algo de tiempo para captar lo que yo enseño. Y, por supuesto, cuando dejamos de manipular la mente, muchas veces se vuelve un poco loca durante un tiempo. Pero, según mis descubrimientos, cuanto más tiempo pueda pasar la gente sin manipular (normalmente no estamos hablando de años ni de meses), más naturalmente se irán calmando las cosas. La gente me pregunta: «¿Puedo repetir mi mantra?, ¿puedo observar mi respiración?». Y les digo que por supuesto, que lo hagan si eso les funciona. Si eso te sirve, sigue adelante y hazlo. Limítate a hacer cada vez menos y menos y menos y menos.


Aunque en teoría casi siempre se aprende una práctica de concentración para poder pasar después a relajarte y a deshacerte de ella, la mayoría de la gente en realidad no se relaja. Si te pasas diez años entrenando para poder manipular tu experiencia, esa experiencia te habrá creado un surco profundamente arraigado. Deshacerse de él puede resultar muy difícil. Aparentemente funciona así, en teoría, pero muchas veces las cosas son diferentes.
Creo que la gente, y quizá ciertos maestros (aunque no lo sé a ciencia cierta), a veces temen que la mente no sepa detenerse si dejamos que se vuelva loca durante un tiempo, si dejamos de manipular la experiencia. O temen que la gente se quede perdida, de algún modo. Pero yo he podido comprobar, una y otra vez, que el estado natural realmente comienza a surgir. El maestro zen Suzuki Rashi decía que la mejor forma de controlar una vaca era dándole un campo enorme. Colocando las vallas no muy juntas. Y, en cierto modo, creo que eso es lo que estoy haciendo. Se trata de crear un campo realmente grande y, con el tiempo, la mente dejará de intentar salirse de él. La gente está acostumbrada a seguir otro proceso, pero yo veo constantemente que los que llegan a los retiros tardan un día, dos tres, o a veces cuatro, en empezar a experimentar un proceso natural de relajación y de silencio.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)

30 abr 2012

UNA ACTITUD INOCENTE


Nuestras ideas sobre la meditación suelen estar afectadas por nuestros antiguos condicionamientos: lo que hayamos aprendido al respecto, nuestras creencias, hacia dónde creamos que debiera llevarnos la meditación. Ésta puede servir para un montón de cosas diversas. Algunas personas meditan para conseguir mejor salud física o mental o para aquietar el cuerpo o la mente. Otras meditan para abrir en su cuerpo ciertos canales sutiles de energía, generalmente conocidos como chakras. Algunas personas meditan para desarrollar amor, para desarrollar compasión. Otras meditan para alcanzar estados alterados de conciencia. Otras para intentar adquirir determinados poderes espirituales o psíquicos, llamados siddhis. Y luego tenemos la meditación que sirve para alcanzar el despertar espiritual y la iluminación. Ésta es la meditación que realmente me interesa ( la que sirve para alcanzar el despertar espiritual y la iluminación). La Meditación Auténtica versa sobre esto.

Puedes ser completamente nuevo en la meditación o puedes llevar mucho tiempo meditando, da lo mismo. Lo que importa es la actitud con la que nos pongamos a meditar. A la hora de acercarnos a la meditación, lo más importante es hacerlo desde una actitud abierta, desde una actitud realmente inocente, y lo que quiero decir con eso es que esa actitud no esté afectada por el pasado, por lo que hayamos podido entender de la meditación a través de la cultura, de los medios de comunicación o de las diversas tradiciones espirituales o religiosas que sigamos. Tenemos que acercarnos al concepto de meditación con inocencia y frescura.


Como maestro espiritual, he conocido a una gran cantidad de personas que se han pasado muchísimos años meditando. Una de las generalidades que comentan es que, a pesar de haber meditado durante todo ese tiempo, no sienten ninguna transformación esencial. A muchas personas se les escapa la profundo transformación interna que ofrece la meditación (la revelación espiritual), incluso a los practicantes veteranos. La verdad es que existen razones específicas por las que algunas prácticas meditativas, entre las que se cuenta la que yo seguía, no conducen al prometido estado de transformación. La explicación principal es extraordinariamente sencilla y, por tanto, es fácil perdérsela: nos ponemos a meditar con una actitud equivocada. Asumimos una actitud de control y de manipulación, y por eso nuestra meditación nos conduce, aparentemente, a un callejón sin salida. El ser en estado despierto, el ser en estado iluminado, también es conocido como el ser en estado natural. ¿Es que acaso podríamos alcanzar nuestro estado natural mediante la manipulación y el control?


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


4 jul 2011

MÁS ALLÁ DEL MEDITADOR


El segundo aspecto de la Meditación Auténtica es la indagación meditativa. La indagación meditativa es la práctica de introducir una pregunta (una pregunta espiritual llena de poder y de significado) en el estado mental meditativo. No se trata de hacer una antigua pregunta, sin más; hacemos preguntas que tienen un valor real, preguntas que tienen el poder de atravesar las capas de los condicionamientos para alcanzar nuestra naturaleza esencial. La pregunta más poderosa que nos podemos hacer es "¿quién soy yo, quién es el meditador?". Esta pregunta termina con cualquier tipo de control de la experiencia por parte del ego. Nos preguntamos"¿quién está controlando la experiencia, quién está meditando?". Meditamos, sobre todo, para poder ir más allá del meditador, más allá del ego o de la mente. Mientras el meditador siga controlando, las posibilidades de ir más allá de la mente o del ego serán pocas. Por eso la práctica de la Meditación Auténtica consiste en liberarse del meditador. El comienzo de la meditación te invita a deshacerte del control y a dejar que todo sea tal y como es. Esta práctica desconecta al meditador. Si el meditador no hace nada, se libera sin más del control, deja de intentar cambiar algo.



Cuando decimos "meditador", debemos darnos cuenta de que el meditador es el que controla. El meditador es el que intenta, es el manipulador, el que hace el esfuerzo. Y el meditador tiene una gran implicación en casi todos los estilos de meditación. La mente tiene algo que hacer y algo que dominar, ¡y eso le encanta! A la mente le encanta tener que dominar algo, pues así sigue manteniendo el control. Pero para que un estilo de meditación sea relevante en términos de despertar espiritual (para despertar a la verdadera naturaleza de quien somos y de lo que somos), debemos ir más allá del meditador, más allá del controlador, más allá del manipulador.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


30 ene 2011

EL CAMINO


TS: ¿Te preocupa que el camino que te condujo donde te encuentras no sea el camino que enseñas?

Adya: No, no me preocupa en absoluto. El camino que estoy enseñando es en gran medida el camino que me trajo donde me encuentro. Cuando dirijo un retiro, siempre pasamos cinco o seis días en meditación silenciosa. Pero yo descubrí que mi espiritualidad realmente empezaba a despegar cuando no confiaba exclusivamente en la práctica meditativa. Aunque seguí meditando, en un determinado momento di un giro fundamental y dejé de confiar unilateralmente en la práctica. Veía que, en mi caso, la meditación en sí y por sí misma no funcionaba. No la rechacé totalmente, pero empecé a percibir otro elemento: la indagación. Empecé a cuestionarme fundamentalmente casi todo. Empecé a observar las cosas con mucha profundidad, con mucha intensidad.
Después, por supuesto, la parte del despertar es siempre espontánea. No existe ningún abecé sobre cómo despertar. Pero al mirar atrás vi estas dos cosas: Quietud y silencio, y la habilidad de ser implacablemente honesto conmigo mismo, la habilidad de no engañarme, de no decirme que sabía algo que no sabía, de seguir con mi línea de indagación. Al cabo de un tiempo estos dos enfoques juntos conformaron mi camino espiritual. Y lo que yo enseño es la combinación de estas dos cosas.






TS: En ese sentido, ¿estás enseñando un camino?

Adya: Por supuesto. Un camino sin camino [risas]. Pero sí, podría decirse que es un camino. No es un camino del tipo de "uno más dos son tres", ni "limítate a seguir andando y llegarás a la cima de la montaña". No es un camino en ese sentido. No es un camino que te dé la sensación de estar progresando. Es una forma de estar con la experiencia. Es una forma de estar con uno mismo que, en realidad, deconstruye al yo personal. Aunque no lo sepas, aunque no seas consciente, el camino te va deconstruyendo. El silencio te deconstruye, pero esto no es suficiente para casi nadie. Meditar no es suficiente. Contamos con esta otra parte activa de deconstrucción, que es la pregunta y la indagación directa.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


25 ago 2010

LA INDAGACIÓN


Ts: Cuando la gente dice que su verdadera naturaleza es su conciencia, a veces me suena un poco a retórica vacía, a rodeo espiritual. Aunque sepan dónde deberían llegar mediante la indagación y pronuncien ciertas palabras, en realidad yo estoy viendo a alguien lleno de rabia o a una persona que tiene los nervios destrozados.

Adya: Ésa es una de la razones por las que pongo a la gente a meditar. Considero que es un tiempo de verdad. Si te sientas en silencio durante un rato, antes o después tu negación empezará a desmoronarse, pues el hecho de quedarte ahí sentado mintiéndote sobre lo que ocurre se vuelve muy doloroso. En nuestros retiros la gente se levante, antes o después, y se pone a hablar sobre un miedo de siempre, o sobre un asunto pendiente de resolver que nunca tuvo en cuenta, o sobre la rabia que siguen sintiendo por algo que sucedió veinte años atrás. Basta con sentarse en silencio. Al cabo de un rato la gente empieza a derrumbarse. Y ésa es una de las razones por las que enseño indagación y meditación. Si la gente cree que se ha despertado a su naturaleza verdadera y, sin embargo, no es capaz de quedarse sentada en silencio sin volverse loca, entonces no está ni la mitad de despierta de lo que creía. La meditación es como un horno que saca la verdad al exterior.

Yo suelo explicar que mi objetivo, al poner a la gente a meditar, no es conseguir que se conviertan en buenos meditadores. Cuando meditas sin manipulación (algo que, por supuesto, es nuevo para muchos meditadores), esta especie de descarga termina por producirse de forma bastante natural y la verdad puede surgir de un modo espontáneo. Normalmente descargamos un montón de material que hemos estado reprimiendo a través de la espiritualidad. Cuando te sientas sin manipular, empiezas a ver lo que necesitas y experimentas lo que tienes que experimentar. Tal vez surja antiguas experiencias que llevan esperando treinta años, no a que las adivines o a que las analices, sino simplemente o que las experimentes con conciencia. Y con el tiempo he llegado a descubrir que cuando se produce esta descarga natural, la gente obtiene la energía necesaria para seguir profundizando.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


11 feb 2010

DEJA QUE TODO SEA COMO ES

VIVE IGUAL QUE MEDITAS


Que la gente se siente a meditar es hermoso. En mi experiencia, a casi todo el mundo le vendría bien sentarse un rato a meditar en silencio todos los días, ya fueran veinticinco minutos o cuarenta y cinco.
Si te apetece sentarte más tiempo, hazlo. Tal vez te apetezca sentarte una hora al día; tal vez dos. Una vez más, se trata de reconectarte con lo que te apetezca hacer. No con lo que quiera hacer tu mente, sino con lo que quiera hacer tu corazón.

No obstante, cuando hablo de meditación no me refiero solamente a lo que hacemos cuando nos sentamos formalmente. La meditación también tiene que ver con la vida y con la forma de vivir. Si sólo aprendemos a meditar bien cuando estamos sentados, por muy profunda que sea la meditación no llegaremos muy lejos. Incluso si te sientas a meditar durante tres horas al día, eso sigue dejando veintiuna horas en las que no estás sentado meditando. Y si te sientas a meditar dos minutos al día, entonces pasarás una enorme cantidad de tiempo sin meditar.

Los años me han permitido comprobar que incluso los meditadores realmente buenos se olvidan de su meditación cuando se levantan del cojín. Mientras meditan son capaces de liberarse de sus ideas, de sus creencias, de sus opiniones y de sus juicios. Pero, en cuanto se separan del cojín, sienten (de algún modo) la necesidad de recuperar todo eso de nuevo. La Meditación Auténtica es algo que vive realmente con nosotros. Podremos estar haciendo cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier parte. Podrás estar conduciendo hacia tu calle permitiendo que todo sea lo que es. Podrás practicar dejando que el tráfico sea lo que es. Podrás practicar permitiéndote sentir lo que sientas. Podrás dejar que el tiempo sea como es. O podrás experimentar la próxima vez que veas a tu amigo o a tu amante. ¿Qué sucede cuando te encuentras con esa persona y permites que sea totalmente lo que es? ¿Qué sucede cuando me permito ser completamente lo que soy? ¿Qué ocurre? ¿Cómo nos implicamos? ¿Qué cambia? Así que la Meditación Auténtica puede ser una meditación muy activa, una meditación muy comprometida.

De hecho, debemos ver la meditación como algo que va más allá de cuando estamos sentados en un lugar tranquila. Si no, la espiritualidad y nuestra vida cotidiana se convertirán en dos cosas distintas. Ése es el engaño fundamental: creer que existe algo llamado "mi vida espiritual" y otra cosa llamada "mi vida cotidiana". Cuando nos despertamos a la realidad descubrimos que todo es igual. Todo es la expresión ininterrumpido del espíritu.

¿Qué pasaría si tu vida, y no sólo el rato que pasas meditando, se basase en permitir que todo fuese lo que es? Supondría una revolución en la vida de casi todo el mundo. Que la base de tu existencia, su fondo profundo, consistiera en permitir que todo fuese lo que ya es representaría una revolución. Implica permitir que todo sea lo que fue y lo que es ahora, y lo que podría ser. ¿Qué pasaría si basases la vida, todas esas horas en las que no estás sentado en silencio, en permitir que todo fuera lo que es?

Si lo hicieras, tu vida podría volverse muy interesante. Pues la meditación es segura. Te sientas en tu cojín, en tu silla o en tu banco, y te haces un ovillo en tu postura preferida, ¿verdad? Te da seguridad; es como regresar al útero, y eso es maravilloso, pues descubres un lugar seguro, un lugar que nadie te puede quitar, y eso resulta agradable. Es realmente agradable. Pero cuando empezamos a abrirnos y consideramos la meditación más allá de un lugar seguro, una forma de afrontar la vida, ésta se vuelve muy interesante, ¿no? Empezamos a dejar de resistirnos a la experiencia, empezamos a descubrir algo muy potente y poderoso.

Comenzamos a descubrir lo más esencial, la verdad de nuestro ser. Empezamos a descubrir que nuestra naturaleza esencial, la conciencia, siempre permite que todo sea lo que es. Por eso meditamos de esta forma, pues la conciencia y lo está haciendo así: permite que todo sea lo que es. La conciencia no se resiste a nada. La conciencia no se enfrenta a lo que es. ¿Te has dado cuenta? La conciencia, o tu verdadera naturaleza, permite que todo sea lo que es. Si estás teniendo un buen día, tu verdadera naturaleza te deja tener un buen día. Y si estás teniendo un día horrible, tu verdadera naturaleza no se pone en medio como un obstáculo, ¿verdad?. Permite que sea lo que es. Aunque ésa sea su base, la conciencia va más allá.

He comprobado que una de las claves para ser verdaderamente libre es vivir igual que medito. Cuando permitimos que todo sea realmente lo que es, cuando nos permitimos esa atmósfera interior, esa actitud interna de no aferrarnos a nada, ese espacio resulta muy fértil: es un estado de conciencia muy potente. Esos momentos de entrega te darán la oportunidad de recibir algo creativo. Es el espacio en el que surge la visión, la revelación. Así que no se trata de dejar que todo sea lo que es a modo de simple objetivo, sino como una meta. Si lo conviertes en un objetivo te perderás la esencia, que consiste en permitir que todo sea simplemente lo que es; ésa es la base, la actitud subyacente. Desde esa actitud subyacente podrán suceder muchas cosas. En ese espacio surgirá la sabiduría, los "ajás". En ese espacio recibiremos el regalo de lo que necesitemos ver. Es el espacio donde la totalidad de la conciencia, y no sólo una pizca de nuestra conciencia mental, podrá informarnos. Y por último, es el espacio en el que surgirá la conciencia. Es el espacio en el que nos daremos cuenta de que somo conciencia, el material no manifestado del ser.


Adyashanti (Meditación Auténtica)


8 oct 2009

¿SIRVEN DE ALGO LAS TÉCNICAS DE MEDITACIÓN?



SEGÚN ADYASHANTI LA MEDITACIÓN ES UN MEDIO, NO UN FIN.

Mucha gente, yo mismo incluido, procedemos de diversas tradiciones en las que aprendemos a meditar a través de una técnica. Aprendemos diversas formas de control, como la de concentrarnos en la respiración o en diferentes partes del cuerpo. En la tradición zen generalmente nos concentramos en la zona que se encuentra justo debajo de las fosas nasales. A menudo aprendemos a sentarnos en una determinada postura, con la espalda derecha, y a respirar de una determinada forma. Estas técnicas y disciplinas se llevan enseñando cientos y miles de años, y yo no les resto valor o mérito. Lo tienen. Lo que digo, sin embargo, es que cuando nos deshagamos de esas técnicas, cuando empecemos a dejar de concentrarnos, nos podremos acercar al estado natural de nuestro ser. Estas técnicas suelen oscurecer nuestro estado natural de conciencia. Al principio de mis retiros suelo decir que sé que cada persona sigue un estilo para meditar o para concentrarse. Algunas personas repiten un mantra. Otras observan su respiración. Algunas realizan prácticas de visualización. Lo que le digo al grupo es que hacen bien en implicarse en estas prácticas al inicio de la sesión de meditación. Son medios perfectamente adecuados para traer la mente al momento presente. Te permiten reunir la energía y las fuentes físicas de la mente activa en el aquí y el ahora. No obstante, les propongo que en cualquier periodo de meditación, se den también un espacio para deshacerse de la técnica que estén usando. Si estoy observando mi respiración, también experimentaré lo que sucede cuando deje de observarla. ¿Qué pasa cuando dejo de observar la mente? ¿O de repetir un mantra? Estas prácticas nos pueden ayudar a traer nuestra atención al momento presente, ahí resido su valor principal. Pero cuando la atención ya esté en el presente, tendremos la oportunidad de deshacernos de estas técnicas para empezar a investigar el estado natural de nuestro ser.
He comprobado que, si no prestamos atención, estas antiguas tradiciones y técnicas ( yo aprendí muchas, y de hecho tienen un gran valor) se convierten a menudo en un fin en lugar de en un medio para alcanzar un fin. Pero, en último término, la espiritualidad no tiene nada que ver en la observación de la respiración. Tiene que ver con el despertar del sueño de la separación y con la comprensión de la verdad de la unidad. En eso consiste, y si nos vinculamos con fuerza a la técnica, podríamos llegar a olvidarlo. Por tanto, podemos comenzar con una pequeña técnica, con una pequeña observación de la respiración, con la recitación de una oración, con la repetición de un mantra o con una visualización; pero yo siempre propongo pasar relativamente rápido a preguntarnos qué sucede cuando permitimos que todo sea lo que es. En ese momento iniciamos el paso del control mental a la Meditación Auténtica. Es una transición revolucionaria. He conocido a muchas personas que la han olvidado. Han olvidado que el instante en el que pueden dejar de controlar (y deberían hacerlo) llega relativamente rápido. Adyashanti (Meditación Auténtica)

11 ago 2009

MEDITACIÓN AUTÉNTICA

Adyashanti nos cuenta en que consiste.

La Meditación Auténtica no sigue dirección, objetivo o método alguno. Todos los métodos intentan lograr un determinado estado mental. Todos los estados son limitados, impermanentes y condicionados. La fascinación por los estados sólo conlleva a la vinculación y a la dependencia.
La Meditación Auténtica es vivir desde la conciencia primordial.

La Meditación Auténtica surge espontáneamente en la conciencia cuando no la fijamos sobre los objetos de la percepción. Cuendo empiezas a meditar te das cuenta de qu la conciencia está permanentemente concentrada en algún objeto: en los pensamientos, en las sensaciones corporales, en las emociones, en los recuerdos, en los sonidos etcétera. Esto responde a un condicionamiento mental hacia la concentración y la fijación sobre los objetos. Después, la mente interpreta convulsivamente aquello de lo que es consciente ( el objeto) de un modo mecánico y tergiversado. Empieza a sacar conclusiones basadas en antiguos condicionamientos.

En la Meditación Auténtica abandonamos todos los objetos a su funcionamiento natural. Esto implica dejar de esforzarse en manipular la conciencia o en suprimir de ésta cualquier objeto. En la Meditación Auténtica ponemos el énfasis en estar conscientes: no en estar conscientes de los objetos, sino en descansar en la conciencia primordial. Esta conciencia primordial es la fuente de la que surgen y desaparecen todos los objetos. Al irte relajando en la conciencia, en la escucha, se irá atenuando la contracción compulsiva de la mente sobre los objetos. Serás más consciente del silencio del ser, que te da la bienvenida al descanso y a la aceptación. Si tu actitud es de abierta recetividad, exenta de cualquier objetivo o anticipación, tu condición natural de silencio y quietud se manifestará con más facilidad.

el silencio y la quietud no son estadosy, por tanto, no podemos crearlos ni producirlos. El silencio es el no-estado en el que todas las cosas surgen y desaparecen. El silencio, la quietud y la conciencia no son estados, y nunca los percibiremos totalmente como objetos. El silencio es el eterno testifo sin forma ni atributos. Al ir descansando más profundamente en el testigo, los objetos irán adquiriendo su funcionalidad natural y la conciencia se irá liberando de las contracciones compulsivas, regresando a su no-estado natural de Presencia.

En ese momento, la sencilla pero profunda pregunta de "¿quién soy?" revelará que el ser de cada uno es la indefinida Libertad el Ser, y no la tiranía interminable del ego-personalidad; el ser de cada uno es la Conciencia Primordial en la que todos los objetos surgen y desaparecen como manifestaciones del Eterno Ser No Nacido que TÚ ERES. Adyashanti (prólogo de Meditación Auténtica).