Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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17 dic 2014

NO TIENES QUE HACER NADA



Si quieres ser un buen jugador de fútbol, tienes que entrenar mucho. Si quieres ser un buen guitarrista, tienes que tomar clases, practicar diligentemente y lograr un buen contrato. En resumen, muchas cosas en la vida requieren esfuerzo de nuestra parte para que podamos lograr algo. Con la 'iluminación', sin embargo, esto funciona de manera diferente. 


¡Tú no tienes que 'hacer' nada para iluminarte!
No tienes que aplicar ningún método.
No tienes que aprender ninguna técnica.
No tienes que meditar.
No tienes que comer como vegetariano.
No tienes que ir a la India.
No tienes que adorar a ningún gurú.
No tienes que vestirte en forma especial.
No tienes que tomar ningún curso.
No tienes que pasar a través de un renacimiento.
No tienes que estar al pendiente de tu respiración.
No tienes que cambiarte a ti mismo.
No tienes que ser espiritual.
No tienes que limpiar tus chakras.
Ni siquiera tienes que leer libros.

Bueno... excepto este, por supuesto, pero una vez que lo termines, puedes tirarlo a la basura. 

Paul Smit


26 nov 2014

LA ILUMINACIÓN COMO GRAN META.

A la mente le encanta la idea de la iluminación como una especie de lugar distante, casi inalcanzable, de perfecta felicidad permanente, libre de sufrimiento y lleno de omnisciencia, omnipresencia y muchas otras importantes 'omnis'. Y, por supuesto, como toda esta gloria y distinción tiene que ser alcanzada, parece que tiene que ser un largo recorrido a través de la oscura noche del alma, interminables karmas pasados, pecado original, correcto pensamiento, correcta acción y preparación para los bardos. "Es un cuento narrado por un tonto, lleno de ruido y furor, que no significa nada."


Tony Parsons

7 ago 2013

EL DESPERTAR DEL CUERPO/MENTE


La verdad, la Realización, la Comprensión, el Sí mismo, son todos Uno, a-dvaita, no-dos. Pero la expresión que adopta la enseñanza (consistente en indicadores que apuntan hacia la Comprensión) puede variar mucho en función del «maestro» o «sabio» a través del cual aquella se manifiesta. Tal expresión estará determinada en un grado significativo por la programación y el condicionamiento del organismo cuerpo/mente en el cual la enseñanza se manifiesta. En concreto, el corazón de la enseñanza -su «fundamento» o núcleo irreductible- Hallará una expresión única en cada cual donde haya sucedido la apercepción. Y tal expresión única es, en gran medida, configurada por la vía, la manera, el contexto, las circunstancias bajo la cuales haya ocurrido el evento del Despertar en cada caso.

Quizá sea más sencillo ilustrar esto que explicarlo.

A Ramana Maharshi el Despertar le sucedió cuando era un muchacho. Teniendo la abrumadora sensación de que iba a morir, se tumbó en el suelo y dejó que le sucediera una experiencia de muerte, la cual le llevó a sentir vívidamente lo que ocurre cuando cesan las funciones corporales y mentales al morir. Tras este suceso, tuvo la percatación de que el «yo» que uno piensa que es muere con el cuerpo y la mente; y sin embargo, a pesar de que desapareció tanto este falso «yo» como todo lo demás, aún permaneciá un sentido de pura existencia: la conciencia «Yo Soy». Comprendió entonces que Eso es lo que verdaderamente es el «yo»; no el cuerpo o la mente o la personalidad o el sentido de ser un yo separado, todo lo cual muere, sino el «Yo-Yo» que es eterno. En el caso de Ramana Maharsin, esta fue la comprensión central; y su enseñanza reflejaba esta comprensión central, de modo que Ramana decía a sus oyentes: «simplemente sean», «busquen el Yo soy» o «permanezcan en el Yo»

Muy distinto es el relato que hace Nisargadatta Maharaj acerca de cómo sucedió la Realización. Cuanta que su gurú le dijo que él (Nisargadatta) no era quien pensaba que era, que él no era el cuerpo, sino que en verdad era nada menos que lo Absoluto. Nisargadatta cuenta que él creyó a su gurú, llevó estas palabras a su corazón y, tras meditar y concentrarse en ellas durante tres días, la Comprensión se completó. Así que este es el punto en el que se centraban todas las enseñanzas de Maharaj, y por tanto se dirigía a sus alumnos hablándoles, siempre y sin excepción, en primera persona como lo Absoluto, «Yo soy Eso», y no como un individuo separado; e insistía en que no se hiciera ninguna pregunta que estuviera basada en la identificación con el cuerpo.

De alguien que haya estudiado con un maestro o un gurú antes de sucederle el despertar, lo más probable es que surja la enseñanza de que la vía para por tener un maestro o un gurú, A quien le haya sucedido el despertar de manera espontánea, sin maestro alguno, puede que le surja la idea de que no es necesario ningún gurú. Aquel cuyo despertar se encuentre inextricablemente vinculado con una poderosa experiencia mística que haya sucedido inmediatamente después de un intenso período de meditación, puede muy bien centrar su enseñanza en el misticismo y la meditación.


Se puede hallar más ejemplos leyendo a maestros de antaño, como Huang Po, Hui-Neng y otros, o a instructores modernos tales como Tony Parsons o Adyashanti. Puede que parezca que estas expresiones de la enseñanza nuclear, aquello que se reitera constantemente por tratarse de su fundamento, varían mucho o, al menos, poseen énfasis muy diversos. Y esa diferencia se debe en su mayor parte a los diversos antecedentes, culturas, tendencias, circunstancias y experiencias de cada uno de los instrumentos cuerpo/mente, y particularmente a la peculiaridad del propio evento del despertar en cada uno.

En el caso de lo que he venido en llamar, con algún afecto, «la cosa david», el núcleo irreductible de la Comprensión cobró expresión en el primer pensamiento que se formó cuando sucedió ese súbito cambio de percepción ya referido y se vio claramente que «¡no hay nadie en casa!». Hay Presencia, Ser, Conciencia. Hay este aparente cuerpo/mente en el cual, y como el cual, la Presencia fluye, funciona, experimenta. Y eso es todo; no hay un yo individual o entidad o persona separada, excepto como un mero constructo mental.

Por tanto, la expresión aquí gira necesariamente en torno a este fundamento y se regresa siempre a esto mismo, a saber: que es el sentido de ser un yo individual lo que constituye la ilusión, el «cautiverio», el «oscurecimiento» esencial. Cuando este sentido de yo individual se ve como ilusorio, se desvanece, y entonces sucede el despertar del sueño de ser una mismidad individual y separada y queda simplemente Lo Que Es.

Eso a lo que se despierta, eso que es Comprendido, es solo Uno. Pero la expresión en cada instrumento cuerpo/mente es diversa debido a las infinitas variables existentes en la programación y en el condicionamiento de cada instrumento, así como en el guión o la parte o el «destino» que cada cuerpo/mente juega en el infinito despliegue que acaece en la Conciencia. Así, cada personaje posee un diferente sabor y pone un énfasis diferente.


David Carse
(Perfecta Brillante Quietud)


25 feb 2013

NUNCA VAS A ESTAR ILUMINADO


Si no hay nada que podamos hacer para iluminarnos, ¿de qué nos sirve escuchar esta enseñanza?


Para mí, el valor -y el valor siempre se mide en términos muy personales-, el valor de escuchar estas enseñanzas fue que me facilitaron mucho la vida. Esta enseñanza se convirtió en parte de mi, tanto de forma intelectual como fenoménica. La consecuencia -el efecto sobre mi mecanismo cuerpo-mente- fue que mi vida, mis reacciones a las cosas, se hicieron más fáciles. La aceptación de lo que es, en el momento se hizo más frecuente. Cuando estaba reaccionando a algo, surgía en mí el pensamiento: esta reacción es parte del funcionamiento de la Totalidad. Esta reacción no puede ser de otro modo; simplemente está ocurriendo. Y ese reconocimiento cortaba la implicación horizontal de la mente, del proceso de pensamiento que analiza, especula, considera y juzga cada pensamiento y acción. El hecho de cortar con ese proceso te devuelve directamente al momento, te devuelva directamente al aquí, te devuelve directamente al presente; y en el presente es donde está la vida.

Éste es el punto de contacto para experimentar nuestra conexión con la Totalidad, para ver lo Divino en lo ordinario. Esta conexión está siempre ahí. No hay desconexión, nunca ha habido ninguna desconexión. Todo es Uno, Todo es Dios. La experiencia de la desconexión, la experiencia de la separación, queda erradicada aquí, en el Eterno Momento Presente.

El valor de esta enseñanza está en eso, no en hacer que te ilumines. Esta enseñanza no es eficaz para hacer que te ilumines, porque tú nunca vas a estar iluminado. Y esto no se debe a una limitación por tu parte, ni por parte de la enseñanza, sino más bien al hecho de que NADIE EN TODA LA HISTORIA DEL UNIVERSO ha estado iluminado nunca. No hay personas iluminadas.


La iluminación, fenomenológicamente, es un suceso impersonal. El efecto de este evento impersonal sobre un mecanismo cuerpo-mente particular es muy variable. En cualquier caso, no produce a un superhombre.
Ramesh fue la única persona a la que oí hablar de estas cosas. Estoy seguro de que hay muchos otros que han hablado de ello, que hablan y que hablarán, pero, en mi experiencia limitada, él es el único que ha llegado a abordar este punto crucial en la cuestión de la iluminación, de «quién» está iluminado, de qué es lo que uno «consigue» iluminándose. Él continúa hablando de esto cada mañana a las diez en su centro de Bombay. Él sólo habla de esto de que no hay iluminación personal, de que tú no te vas a iluminar, de que cuando se produce la iluminación en el mecanismo cuerpo-mente, ¡el efecto neto de tal suceso es que el mecanismo cuerpo-mente al que le ocurre sabe que no existe nada relacionado con la iluminación personal!


Ahora bien, esto ayuda a explicar por qué ahora mismo (abril de 1999) sólo unas treinta personas asisten a las charlas diarias de Ramesh. Ha estado hablando regularmente sobre esto durante doce años, y anteriormente habló varios años más a los visitantes ocasionales. Tiene diez libros publicados en doce lenguas y sólo van a verle treinta personas. ¡Habrá algunos más cuando mejore el tiempo y sea más llevadero estar en Bombay! ¡Entonces el número de personas se disparará hasta unas cincuenta o sesenta! Obviamente, éste no es un mensaje muy atractivo para la mayoría de los buscadores. La idea de que tú NO vas a conseguir lo que deseas no vende. Lo que vende es decir que si lo haces bien, si lo perfecciones, y te esfuerzas en ello, si eres suficientemente diligente, ¡LO CONSEGUIRÁS!

¡Y yo te ayudaré! (Risas)

No fueron únicamente las enseñanzas de Ramesh transmitió las que fueron benéficas para mí personalmente -después de todo, ¿quién me importa más que yo mismo? (risas)-, sino la presencia de Ramesh, porque hubo una Resonancia, porque se produjo una conexión, y en la Resonancia, en la conexión, ocurrió algo muy profundo. Resulta muy difícil hablar de ello porque las palabras son muy limitantes, son muy inadecuadas para describir  lo que ocurre en la conexión entre el gurú y el discípulo  Aquello fue una gran bendición para mí como mecanismo cuerpo-mente que se consideraba a sí mismo un agente separado, atrapado en la red de los deseos y decepciones... Para mí, esa relación, esa conexión, ha sido la experiencia más profunda de mi vida. Y uno nunca sabe dónde va a ocurrir, o con quién. Pero cuando ocurre, es absolutamente mágica.


Wayne Liquorman
(Aceptación De Lo Que Es)


16 dic 2012

ILUMINACIÓN ES VIVIR EL PRESENTE


Es más fácil de lo que crees.
Se le ha inculcado al ser humano vivir con la mente puesta en el pasado o en el futuro y de esa forma se pierde el presente.
El presente, como la palabra lo indica, es el regalo, el obsequio, la iluminación del eterno ahora, la captación de la realidad última, el origen de la vida. Los místicos lo han llamado de distintas formas.


El cerebro no esta plenamente en el presente, sino una milésima de segundo detrás de la realidad. Se necesita esa pequeña fracción de tiempo para procesar la información.
Y la iluminación no sería otra cosa que el cerebro activado completamente y recolocado en la realidad.


Guillermo Ferrara
(El Secreto De Adán)

17 oct 2012

QUITANDO MÁSCARAS


Estudiante: A veces veo que mis puntos de vista son ilusiones, y entonces me siento completo. Pero después vuelvo a quedarme atrapado en la separación. ¿Qué necesitamos para dejar de movernos hacia delante y hacia atrás, para pasar de los momentos puntuales de iluminación a la realización permanente?

Adyashanti: Disuelve al que está haciéndose la pregunta. «¿Cuándo dejaré de tener momentos puntuales de realización para conseguir la iluminación permanente?» ¿Puedes sentir al que se está haciendo esta pregunta? No es más que un movimiento de la mente.
Las cosas no son más que una mera capa de conceptos. En zen tenemos un dicho: «En un momento dado eres un Buda y al instante siguiente eres un ser sintiente». Unas veces eres un Buda; otras, un ser sintiente, pero no dejas de ser el Buda en todo momento, pues ambas cosas son simples máscaras. El ser sintiente es una máscara. El Buda es otra máscara. Cuando las retiramos el ser sintiente y el Buda son lo mismo.


Estudiante: Y no te puedes referir a ello de ninguna forma.

Adyashanti: No. Es lo no enmascarado, el vacío. Como decía Huang Po, «manifestarse como Buda no es más grandioso, y manifestarse como ser sintiente no es inferior».

Estudiante:  Suelo apegarme a esta sensación de caída libre.

Adyashanti:  El apego a las sensaciones de caída libre sigue siendo un apego. Y genera sufrimiento, pues las sensaciones agradables no son eternas. Las sensaciones cambiarán. Al verlo, te relajas. Dejas de aferrarte a las experiencias espontáneamente, incluso a las que son maravillosas. Vamos más allá de la realización, más allá de las máscaras del ego y del Buda. Cuando nos quitamos ante el vacío la máscara densa y vamos más allá, lo único que queda es el «ahhhhhh».


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)


20 sept 2012

CONCIENCIA


Eres Conciencia, Unidad, lo único que es, la fuente y la aparición de todo: todo lo que aparece, surge y desaparece en la consciencia*, Eso es lo único que sucede siempre. La gente pasa, las nubes pasan, las conversaciones continúan, los pensamientos surgen y desaparecen: todo se desarrolla en este momento en la consciencia.

Esta aparición en forma de personaje es, de por sí, la perfecta expresión de Unidad. No se necesita que nada cambie para nada: no se necesita ningún «Despertar» ni ninguna «Iluminación» -Todo eso no es más que el guión de una obra de teatro-, Ya, de por sí, no hay más que «estar despierto» en Unidad, tanto si uno está embelesado por el juego de las imágenes como si descansa en el reconocimiento de su propia naturaleza.


Todo lo que aparece en el presente, ya sea corriente o extraordinario, constituye el contenido de la consciencia. La consciencia y el contenido son lo mismo: Conciencia.  eres Conciencia: despierta, consciente y , en este momento, adopta la apariencia de todas las cosas.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



* : Ante la ausencia, en castellano, de dos términos tan distintos como son "conscienciousness" y "awareness" en inglés, se ha optado por traducir el primero como «Conciencia» en el sentido de «existencia despierta pero carente de identificación con forma individual alguna», y el segundo como «consciencia», en el sentido de «percepción consciente» (N. del T.) 

5 ago 2012

DESPERTAR


El propósito de mi enseñanza es la iluminación, despertar de la ilusión del estado de separación para alcanzar la realidad del Uno. En pocas palabras, lo que pretendo es que comprendas lo que eres. Es posible que también descubras otros elementos en esta enseñanza, los cuales surgen simplemente como respuesta a las necesidades concretas de los demás en un determinado momento, pero básicamente lo único que me interesa es que te despiertes.

La iluminación significa despertar a lo que en verdad eres y vivir en consecuencia. Realízate y sé, realízate y sé. La realización en sí misma no basta. La plenitud de la realización consiste en ser, y esto implica actuar, hacer y expresar lo que hayas comprendido. Es muy complejo, una forma de vivir completamente nueva: vivir en la realidad desde la realidad, y no desde las ideas programadas, los impulsos o las creencias de tu mente soñadora.

La verdad es que tú ya eres lo que buscas. Estás buscando a Dios con sus propios ojos. Esta verdad es tan simple y tan chocante, tan radical y tan tabú, que te la pierdes fácilmente en la tormenta de tu búsqueda. Tal vez hayas oído ya lo que te estoy diciendo y es posible que incluso te lo creas, pero lo que te pregunto es si lo has comprendido con todo tu ser. ¿Lo estás viviendo?


Mi discurso pretende despertarte, no darte un método para soñar mejor. Esto último lo sabes hacer muy bien. Podré parecerte amable y muy suave, en función de tu estado mental y emocional, pues en otras ocasiones tal vez no te parezca tan amable ni tan suave. Posiblemente te sientas mejor después de hablar conmigo, pero eso es secundario al despertar. ¡Despierta! Tú eres todos los Budas vivientes. Eres el vacío divino, la nada infinita. Lo sé porque yo soy lo que tú eres y tú eres lo que yo soy. Deshazte de todas las ideas e imágenes de la mente; aparecen y desaparecen, y ni siquiera las generas tú. ¿Por qué prestas tanta atención a tu imaginación, cuando la realidad existe para que te realices en este preciso instante?

Pero no creas que la iluminación es el final. La iluminación es el final de la búsqueda, el final del buscador, pero también es el comienzo de una vida protagonizada por tu verdadera naturaleza. Descubrirás algo totalmente nuevo: la vida desde la unidad, encarnando lo que eres, una expresión humana de esta unicidad. Indefectiblermente te conviertes en el Uno;  eres el Uno. La pregunta es si eres o no una expresión consciente del Uno. ¿Está despierto ese Uno? ¿Has recordado lo que en verdad eres? Y si lo has hecho, ¿lo estás viviendo? ¡Estás viviendo desde el Uno, de un modo realmente consciente?

Todas mis charlas versan sobre el despertar o la vida tras el despertar. Independientemente de cuál  parezca  ser el tema de mi charla, en realidad sólo estoy hablando de estas dos cuestiones.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)

26 jul 2012

¿QUIÉN SIGUE A QUIÉN?


Las historias sobre líderes religiosos y maestros iluminados son, por supuesto, muy populares. Porque cuando los buscadores leen sobre estados de dicha y perfección, los desean desesperadamente, creándose así una serie de expectativas. Al mismo tiempo, como ven que están lejos de la perfección, esos buscadores pueden sentirse muy frustrados al contemplar sus problemas y anhelos, y al suponer que los profesores iluminados han dejado de tener problemas. Cuando sentimos que nos falta algo en la vida, salimos a buscar una solución. Es posible que consultemos un libro o enseñanza, o a alguien que parece haber resuelto todos sus problemas, o a una organización que pretenda saber del tema. Si queremos tomar el papel de alumno, crearemos un profesor que nos guíe donde queremos ser guiados. Ésa es una posición en la que somos vulnerables y tendemos a creer sin cuestionar. Hacemos cualquier cosa que se nos dice porque tenemos fe implícita en nuestro líder. Asumimos que nosotros no sabemos, y que el líder espiritual que pretende saber resolverá nuestros problemas, responderá a nuestras preguntas y tal vez nos conduzca a la salvación.

Podemos decir que los profesores son cuestión de gusto: cada buscador encontrará aquel profesor que más le encaje. Algunos buscadores buscan un maestro iluminado a quien poder dedicar su vida. Creen que su maestro es importante y tiene poderes espirituales. En algunos casos, lo especial de su maestro se refleja en su propia necesidad de ser especiales. Algunos buscan la parafernalia familiar de los satsang: un profesor vestido completamente de blanco, miradas a los ojos, ocurrencias trascendentales, retratos de gurús, flores, liberaciones emocionales, incienso ardiendo. Todo esto es muy atrayente para el corazón y la mente. El buscador tiene muchas ganas de que el profesor le ofrezca soluciones a sus problemas, y parece haber muchos profesores que pretenden tener respuestas. Algunos de ellos trabajarán nuestros problemas emocionales, otros se enfocarán en nuestros miedos más profundos y sugerirán que pueden resolverlos. Aun hay otros profesores espirituales que usarán nuestra esperanza de iluminarnos para llevarnos a hacer lo que ellos quieren que hagamos. Entonces el buscador y el profesor juegan al juego en el que se cree que el profesor es perfecto y llevará a los discípulos a la perfección. Cualquier tipo de crítica es impensable, y el hecho de que los buscadores creen que no están iluminados y el profesor sí lo está, sólo confirma la distancia existente entre ellos. Vuelve a ser el juego de la separación, aunque no lo llamarán así y preferirán decir que es "el camino hacia la completa salvación" o "el compartir del amor divino" o "el camino único y supremo".

Dividir al Uno en elevado e inferior resulta muy atractivo: energías elevadas y energías inferiores, personas espirituales y personas comunes, libros sagrados y libros malignos, buenos líderes y malos líderes. Tal jerarquía es muy común en los grupos espirituales que rodean a un maestro. En otras palabras, se evita el no-dualismo de la naturaleza de la Liberación para continuar con el juego de la separación. Mientras el gurú siga siendo especial y los devotos sean gente común, éstos seguirán jugando el juego de negar su verdadera naturaleza. La mayoría de los buscadores prefieren seguir siendo buscadores: prefieren ser devotos a los pies de su maestro que reconocer su verdadera naturaleza. Todas estas situaciones muestran claramente que tanto el profesor como el devoto aún están en un juego sutil de separación(1) entre los niveles elevados e inferiores de la espiritualidad, en un partido entre los buenos y los malos, y así sucesivamente. Buena parte de esto se origina en la necesidad de hacer las cosas mejor, en la creencia en una jerarquía, en la creencia en un proceso, en el juego de tener que transitar un camino en busca de un objetivo espiritual. Muchas de estas enseñanzas espirituales se basan en tres conceptos: ignorancia, egocentrismo y negocio. Ignorancia, porque se divide a la Unidad en dos, o más: se la divide en bien contra mal, pasado frente a futuro, mientras que no se dedica atención a la naturaleza no-dualista del Ser. Egocentrismo, porque todo tiene que ver con logros personales: todo tiene que ver "conmigo" llegando a alguna parte. Y negocio, porque tiene que ver con que el profesor y los alumnos hacen un trato por el que a los alumnos se les anima a seguir las reglas del club. Como perros fieles, los devotos están dispuestos a hacer cualquier cosa por su maestro porque esperan una recompensa espiritual.

Algunos profesores no necesitan que los pongamos en un pedestal, no quieren que quienes les escuchan caigan en la idolatría, no les importa parecer imperfectos o tener fallos. Nos estimulan a enfocarnos en el Ser y no en su personalidad. Nos invitan a captar el mensaje sin prestar atención al mensajero. Nos fuerzan a la simplicidad total de lo que es, sin ninguna pretensión de ser espiritualmente especiales. No nos hablan continuamente de su propio maestro, no pretenden haber tenido la experiencia de iluminación más elevada posible, no pretenden haber trascendido el ego, no prometen traernos la salvación, no nos ofrecen ninguna esperanza de un futuro mejor. Lo único que hacen es desenmascarar todos estos juegos y decirnos que sólo podemos ser como somos, no como un líder o un texto sagrado sugiere que deberíamos ser. No nos animan a comparar nuestra historia "espiritual" con la suya o con las experiencias espirituales de otros. Nos dicen que el despertar no tiene nada que ver con que hay otros despertares mayores esperándonos. Nos explican que no es posible dividir a las personas en iluminadas y no iluminadas. Dicen que cuando termina la búsqueda, todo es divino. Todos los colores de la vida pueden aparecer en la Luz. Los colores oscuros y los colores brillantes la "expresan" igualmente, y no hay jerarquía entre unos y otros. En otras palabras: ¡Hasta los malos son divinos! Cuando el juego espiritual queda desenmascarado, todo el mundo es el Gurú. Todo el mundo. Incluso los mentirosos y asesinos aparecen en la Luz, ni más ni menos como los santos y los gurús. Hasta los aspectos sombríos de la vida son sagrados. Tanto los sentimientos de ira como los sentimientos de amor son expresiones de Unidad. Todo es Seidad, todo el mundo está iluminado. Es el final de todas las medidas prescriptivas, el final de intentar ser un buen fantasma, el final de intentar limpiar el espejo, el final de intentar entrar en el club de los maestros.

Cuando un profesor afirma ser "una encarnación de la verdad", cuando sugiere que deberías –como él mismo- sentir el perfume de la paz en todo momento, cuando dice que sólo deberías tener sentimientos positivos, cuando sugiere que esta enseñanza sólo es para almas maduras, cuando su ashram se llama "la Casa de Dios" o "la morada del Absoluto", o cuando dice que "su corazón está despierto a todo el océano de la realidad", todas estas declaraciones son muy atractivas para nuestros corazones y mentes buscadores(2). Especialmente cuando nos ofrecen la esperanza de poder ser como ellos. Y la situación puede ser todavía más confusa cuando realmente sentimos esta apertura y esta paz estando en su presencia. Es posible que nos hagamos adictos a las sensaciones que acompañan a dichos encuentros, y podríamos acabar concluyendo que deberíamos sentirnos así en todo momento.

Deberíamos darnos cuenta de que la Seidad no tiene que ver conmigo y con los demás. La Seidad no tiene que ver con experimentar dicha y paz a los pies del maestro. Algunos, evidentemente, abrirán nuestro corazón, limpiarán nuestra mente, y nos permitirán sentir la sensación que produce esta clara presencia. Todo esto puede ser muy dichoso y sensacional, pero algunas de estas experiencias sólo generan más complicaciones y dificultades. Aunque tales experiencias pueden ser ventanas a la apertura impersonal, pueden fácilmente estimular el juego de la separación entre devoto y profesor, entre las experiencias cumbre y la vida de cada día. En este sentido, las experiencias extraordinarias pueden ser muy engañosas(3).

Si el profesor declara poseer y expresar pura Seidad, es probable que el devoto La proyecte en esa persona concreta. Como he dicho antes, resulta muy atractivo para la mente, especialmente cuando el gurú es inteligente, hermoso y carismático, pero tales situaciones reflejan un proceso sutil de personalización de la iluminación. Esta conciencia infinita no puede estar encerrada en un gurú. No hay manera de localizar la Unidad. Eso también significa que no puede estar limitada a un texto religioso, a una montaña sagrada en Israel o en el sur de India, a un templo budista en San Francisco, a un lugar espiritual en el Tíbet o a un templo de Shiva en Texas, porque se refleja  igualmente por todas partes. Algunos profesores dicen que sus ashrams ofrecen un entorno protector para aquellos que quieren tomar conciencia del infinito dentro de sí. Cada vez que se sugiere que la Unidad está más cerca en cierta persona o lugar específico, se evita la naturaleza ilimitada de la Seidad para jugar el juego de la separación. Podemos olvidarnos del río sagrado, del incienso, de la montaña sagrada, del altar y de las velas, del texto sagrado, de las estatuas de Buda, de los Shiva lingams, de los mantras sagrados y de todos los rituales religiosos. Por atractivos que nos resulten todos ellos, pues pretenden señalar hacia la Unidad, más bien apuntan a la división entre elevado e inferior, entre lo espiritual y lo no espiritual. Confirman nuestro interés en las jerarquías y alimentan la necesidad que tiene nuestra mente de división y de dualismo.

(1)Véase también: Tony Parsons, Lo que es, Gaia Ediciones, Madrid, 2002.
(2)Véase también: Paula Marvelly, The Teachers of One, Watkins, 2002.
(3)La palabra "engañoso(a)" no significa que haya algo malo en ellos. Ni siquiera un profesor engañoso puede apartar la Seidad. Cualquier cosa que "nosotros" hagamos o creamos es una expresión de la Luz.

Jan Kersschot
Esto es Ello 

25 jun 2012

ILUMINACIÓN Y CUERPO-MENTE


La iluminación repentina sí produce cierto cambio en la perspectiva del organismo cuerpo-mente "individual" particularmente en el período entre lo que un sabio taoísta denomina "iluminación" y la "liberación". Incluso después de que ocurre la iluminación el individuo debe forzosamente continuar funcionando, durante el resto de su vida, como un organismo cuerpo-mente separado. Por supuesto que no puede haber una regla absoluta con respecto a los cambios que ocasionará el hecho de que la iluminación haya ocurrido. Por lo general, el individuo en cuestión continuará viviendo como vivía antes, pero no es totalmente improbable que su gusto por el placer sufra una sutil transformación. Puede que la gente halle que este individuo ya no es tan "buena compañía" como solía ser. Puede que él ahora disfrute más de su soledad.


Este tipo de cambios están destinados a suceder ya que, aunque la identidad con el cuerpo individual debe continuar necesariamente para que el cuerpo cumpla sus funciones en la vida, el sentido de ser el hacedor, el sentido de ser una entidad separada está ausente. En otras palabras, aunque el individuo continúa viviendo su vida más o menos como antes, ya no se involucra personalmente con nada de lo que pasa. Sea lo que sea que pase puede que tenga una reacción inmediata, pero es totalmente superficial, como una suave ola en la superficie de un lago. Sea lo que sea que pase será presenciado, sin ningún sentimiento personal de participación o de estarse involucrando.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)


18 may 2012

PENSAMIENTOS DE ILUMINACIÓN


¡Ojalá  nunca hubiera conocido toda esta historia de la iluminación! Me estoy volviendo loco. ¡Voy a necesitar trescientos años más para despertar!



Lo que dices es verdad. Es una maldición. No son más que conceptos, información de segunda mano que has ido recibiendo. Tienes que olvidar todo eso y regresar a ti mismo. Regresa a este momento. Rechaza todo lo que cualquiera te pueda haber dicho. Todo eso puede ser falso. Fíate de las pruebas que te aporta tu momento presente. Regresa a la conciencia, a la conciencia de las cosas que hay en la habitación, a tu respiración.

Ese pensamiento de que "voy a necesitar otros trescientos años para despertar"... ¿te das cuenta de que no es más que un pensamiento que acaba de surgir en la conciencia ahora? ¿Te das cuenta de que, si te lo crees, te va a deprimir? Siente las sensaciones que te produce ese pensamiento. Siente la contracción de energía. Siente la separación.

Tú eres el espacio, la inmensidad en la que surge el mundo. Sin embargo, los pensamientos proclaman que tú eres un "yo" insignificante, sólo una persona en un mundo enorme. Sin embargo, te repito que los pensamientos no son más que pensamientos y, en realidad, son inofensivos, no son el enemigo. ¿Te das cuenta de que todo eso no son más que pensamientos, de que tan sólo son un montón de imágenes mentales? Y ese concepto de un "tú perfecto e iluminado no es más que una imagen, una imagen de ti mismo en un estado perfecto en algún momento futuro, ¿verdad que sí? ¿Te das cuenta de que el problema es esa imagen? Quitando esa imagen, esa imagen de perfección en el futuro, no hay ningún problema. No obstante, la imagen no es el enemigo. No es más que una imagen: deja que esa imagen exista. ¡Debes hacerlo porque va a seguir ahí tanto si la dejas existir como si no! Y, entonces, puede que surja otra posibilidad al permitir que exista...


Si ves a Buda, mátalo, reza un dicho zen, es decir, la imagen de Buda, la imagen de la iluminación, la imagen de la perfección es precisamente lo que te mantiene en la búsqueda. Sin embargo, fíjate en algo: todos estos ideales creados por la mente aparecen en la conciencia. No son personales. Son como nubes que pasan flotando: están un rato y se van como todas las cosas, inofensivas, inocentes. Tú mismo.

Esa imagen de un "tú" futuro surge ahora pero te tiende una trampa al proclamar que existe un futuro en el que podrías ser más feliz, estar más iluminado, más liberado. Pero ¿dónde existe ese futuro además de como forma de pensamiento, de un pensamiento que surge ahora?

¿Existe realmente eso que llamamos futuro? ¿Existe realmente eso que llamamos pasado? ¿No será que lo único que existe es un eterno presente en el que surgen pensamientos de "pasado" y de "futuro"?

¿No seguirá sucediendo esto mismo dentro de cinco minutos?, ¿dentro de cinco años? ¿Existe algún momento que no sea ahora? ¿Existe algún momento en el que el pasado y el futuro no surjan meramente como pensamiento? ¿No anula esto tu fantasía de liberarte en algún momento futuro?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)



5 may 2012

DESPERTAR: DESCUBRIR QUIÉN ERES


Antes de experimentar mi despertar final hace unos años, me había vuelto loco por la iluminación. Para estudiar zen hay que estar un poco loco. Mi maestra solía decir que "los locos son los únicos que permanecen". Una de mis locuras consistía en levantarme temprano todos los domingos(a eso de las cinco o las cinco y media de la mañana) para sentarme a meditar durante un tiempo extra antes de ir a la meditación de dos horas en grupo con mi maestra. Me sentaba a meditar en una habitación pequeña y me quedaba helado hasta los huesos.

Una de esas mañanas en las que estaba ahí sentado me sucedieron dos cosas, una después de la otra, y eran aparentemente muy paradójicas. En primer lugar obtuve la visión espontánea de que todo era uno. Lo sentí al oír el canto de un pájaro en el jardín; al oír el gorjeo, la siguiente pregunta surgió de mi interior: "¿Qué es lo que oye el sonido?". Nunca me había hecho esa pregunta antes. De pronto me di cuenta de que yo era el sonido del pájaro, y también el que oía al pájaro; comprendí que el oído, el sonido y el pájaro eran manifestaciones de la misma cosa. No puedo decir de qué, pero sí puedo decir que sólo es una cosa. Pensé que todo era muy extraño y me di cuenta de que quien pensaba era otra manifestación más de lo mismo. Me levanté y empecé a deambular por la casa buscando algo que no formase parte del Uno. Pero todo era un reflejo de ese Uno. Todo era divino. Entré en el cuarto de estar. De repente, a mitad del movimiento de un paso, la conciencia (o atención) se separó de todo, ya fuese físico, corporal o exterior.

En el espacio de un solo paso desapareció todo. Luego surgió la imagen de un número infinito de encarnaciones pasadas al menos eso parecía, en la que las cabezas formaban un fila tan larga como abarcaba mi vista. La conciencia comprendió algo así como "Dios mío, he estado identificándome con diversas formas desde hace tropecientas vidas". En ese momento, la conciencia (el espíritu) comprendió que había estado tan identificada con todas esas formas que hasta ese mismo momento se había creído que realmente era una forma.

De repente, la conciencia estaba libre de la forma y existía de manera independiente. Ya no se definía por ninguna forma, fuese ésta la forma de un cuerpo, de una mente, de una vida, de un pensamiento o de un recuerdo. Podía ver todas estas cosas pero apenas podía creerlo. Era como si alguien me hubiese metido un millón de dólares en el bolsillo y yo me lo estuviese sacando continuamente sin creérmelo del todo. Pero tampoco podía negarlo. Aunque esté utilizando la palabra "yo", ahí no había ningún "yo", sólo el Uno.

Estas dos experiencias sucedieron juntas, separadas tan sólo por unos instantes. En la primera me convertí en la Unicidad de todo y en la segunda me convertí en la conciencia (o espíritu), que se despertó completamente y salió de cualquier identificación, incluso de la Unicidad. Al ir más allá de la Unicidad, seguía habiendo uno conciencia básica, pero tenía dos aspectos diferentes: yo soy todas las cosas, y yo no soy absolutamente nada. Esto era el despertar, la realización del Ser.


Lo que sucedió después se que di un paso, un paso normal y corriente. Y me sentí como un bebé cuando da su primer buen paso y mira después a su alrededor como para preguntar si lo has visto, exhibiendo abiertamente su alegría. Así que di otro paso más y sentí algo así como "¡vaya, el primer paso!", y después di otro paso más, y luego otro, y seguí moviéndome en círculos, pues cada paso era como si hubiese dado el primer paso. Era un milagro.

En cada "primer" paso, la conciencia sin forma y la Unicidad se fundían de tal manera que la conciencia, que se había identificado siempre con una forma, estaba entonces en el interior de la forma, exenta de cualquier identificación. No veía a través de ningún pensamiento ni de ningún recuerdo de lo que hubiese sido antes, sino a través de los cinco sentidos, nada más. Libre de cualquier historia o memoria, sentía cada paso como si fuese el primero.

Entonces me vino a la mente algo muy divertido (al menos así lo sentía yo, después de trece años de práctica zen): "¡Vaya acabo de despertarme del zen!". Cuando te despiertas, te das cuenta de que despiertas de todas las cosas, incluso de las que te han ayudado a llegar ahí. A continuación le escribí a mi esposa esta extraña nota: "Feliz cumpleaños. Hoy es mi cumpleaños. Acabo de nacer". Le dejé la nota, y cuando pasé con el coche por delante de nuestra casa de camino a mi grupo de meditación, vi a mi esposa agitando la nota en la mano. No sé cómo pero supo exactamente lo que quería decir.

No le mencioné esta experiencia a mi maestro hasta pasados tres meses, pues me parecía que contárselo no tenía ningún sentido. ¿Qué necesidad tenía de que alguien lo supiese? No sentía necesidad de contárselo a nadie ni de que me felicitasen. Para mí, la experiencia era completa en sí misma. Más adelante descubrí que mi experiencia se correspondía con lo que mi maestro llevaba contándome toda la vida. Entonces comprendí que sus enseñanzas hacían referencia a este despertar. De un modo muy real, esa experiencia, que aún perdura y que todavía hoy sigue siendo la misma, es la base de todo lo que digo.

Cuando realmente empezamos a observar lo que creemos ser, nos volvemos propensos a la gracia. Comenzamos a ver que aunque tengamos diversos pensamientos, creencias e identidades, no nos dicen quiénes somos, ni a nivel individual ni colectivo. Un misterio se hace presente: nos damos cuanta de que cuando nos observamos con atención y cuidado, lo verdaderamente sorprendente es que nos definimos totalmente a partir del contenido de nuestra mente, de nuestros sentimientos y de nuestra historia. Hay muchas formas de espiritualidad que intentan librarse de los pensamientos, de los sentimientos y de los recuerdos para poner la mente en blanco, como se eso fuese un estado espiritual, o un estado deseable. Pero tener la mente en blanco no es necesariamente sabio. En cambio, lo más útil es ver a través de los pensamientos y reconocer que un pensamiento no es más que un pensamiento, una creencia o un recuerdo. Entonces podremos dejar de vincular la conciencia o el espíritu a nuestros pensamiento y a a nuestros estados mentales.

Después de ese primer paso, cuando comprendí que lo que veía a través de mis ojos y de mis sentidos era la conciencia o el espíritu, en vez de los condicionamientos o la memoria, vi que ese mismo espíritu era el que miraba a través de todos los otros ojos. Si miraba desde otro condicionamiento, daba lo mismo; era exactamente igual. Se estaba viendo en todas las cosas, no sólo en los ojos, sino también en los árboles, en las piedras y en las flores.

Lo paradójico es que cuanto más se saborea el espíritu o conciencia a sí mismo, no como pensamiento, idea o creencia, sino como mera presencia o conciencia, más se refleja en todo ese espíritu. Cuanto más despertamos nuestros cuerpos, mentes e identidades, mejor vemos que no son más que meras manifestaciones del mismo espíritu, de la misma presencia. Cuanto más comprendemos que lo que somos es totalmente atemporal, que está fuera del mundo y de todo lo que sucede, mejor comprendemos que esa misma presencia es el mundo, todo lo que sucede y todo lo que existe. Son como las dos caras de una misma moneda.

La mayor barrera para el despertar es pensar que es algo raro. Cuando se cae esta barrera, o al menos empiezas a decirte: "Realmente no estoy seguro de que sea cierta mi creencia de que el despertar es difícil", todo se vuelve accesible de forma instantánea. Como esto es lo único que existe, no puede ser raro ni difícil, a no ser que insistamos en que así sea. La base de todo esto no es teórica, sino experimental. A mí no me lo enseñó nadie, y nadie podrá enseñártelo a ti.

Lo más bonito del despertar es que cuando dejas de reaccionar a tus condicionamiento, la sensación del "yo" que estaba viviendo esta vida deja de existir. La mayoría de la gente está familiarizada con la sensación de un yo que vive esta vida. Pero cuando vamos más allá, la experiencia nos muestra que el amor es lo que hace que esta vida funcione realmente, y ese amor está en todo el mundo, todo el tiempo. Cuando intenta abrirse camino entre tus cosas personales, este amor se disipa, pero sigue ahí. Nadie es dueño de este amor. Todo el mundo es, en esencia, la manifestación de este amor.


A lo largo de tu vida habrás experimentado ocasiones, conscientemente o no, en las que te hayas olvidado momentáneamente del "yo" con el que te habías identificado. Esto puede ocurrir espontáneamente ante una hermosa vista, o cuando olvidas el ego. La gente normalmente pasa por alto estos momentos. Después de experimentar el "momento agradable", volvemos a construir nuestra sensación habitual de identidad. Pero estas oportunidades son, de hecho, pequeñas mirillas a través de las cuales puedes experimentar la verdad. Si te pones a buscarlas, las detectarás. De repente, la mente dejará de pensar en su historia. Tal vez percibas que tu identidad o tu sensación del yo separado se toma un descanso, y lo que tú eres de verdad no desaparece. Entonces te preguntas: "¿Quién soy realmente?. Si mi identidad puede tomarse un descanso y yo no desaparezco, ¿Entonces quién soy?", o mejor: "¿Qué soy cuando desaparezco?".

La mente suele activarse ante la pregunta de "¿quién soy?". Se pone a darle vueltas hasta que surge la verdadera inteligencia y dice: "Espera un momento, eso no es más que pensamiento". Quizá percibas entonces un espacio de tranquilidad entre los pensamientos y, si estás muy presente en ese espacio, dejarás de funcionar con tu identidad habitual. En cuanto la identidad entre en ese espacio, dejarás de sentirte presente. No ser nadie suele ser tan desconcertante para la mente que enseguida se pone a llenar ese espacio. "¿Cómo puedo no ser nadie?" Pero llenarlo con alguien no tiene ningún sentido. Si quieres saber quién eres realmente, experimenta simplemente el espacio, experimenta la apertura y deja que florezca en tu interior. Es la mejor manera de descubrir quién eres.

De este modo, la espiritualidad no sólo se vuelve real, sino también aventurera y divertida. Te preguntarás: "¿Esta apertura, esta presente -como quiera que la llames- es lo que soy?. Empezarás a sentir que estás llegando a algo que no es fruto de la creación de ningún pensamiento, idea o fe. Y cuando comiences a asimilarlo y percibas esta mera conciencia que está libre de toda identidad, te parecerá alucinante. El zen lo denomina lo no creado; es la única cosa de tu alrededor que no ha sido creada por tu mente.

En la Biblia hay una parábola maravillosa que dice que es mucho más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que entre un rico en el reino de los cielos. Si intentas aferrarte a tus identidades, por muy espirituales y santas que sean, es como si intentases pasar un camello por el ojo de una aguja. Tus identidades son demasiado vastas, demasiado grandes, demasiado falsas, demasiado elaboradas como para entrar en la verdad. Pero existe algo que puede pasar por el ojo de la aguja más pequeña. El espacio, tu propia nada, podrá pasar directamente al cielo. Nadie podrá llevarse consigo la más mínima pizca de identidad.

El cielo es la experiencia de entrar en nuestra propia nada. Comprendemos nuestra propia conciencia pura y vemos que somos espíritu puro, sin forma. Reconocemos que el espíritu sin forma es la esencia, la presencia  animada de todas las cosas. Esto es el cielo, pues el espíritu y la esencia están ocupando nuestro cuerpo a cada paso. Éste es el verdadero significado de volver a nacer. Volver a nacer no es sólo una gran experiencia emocional de conversión religiosa. Aunque sea agradable, eso no sería más que cambiarse de ropa. Volver a nacer es nacer otra vez, no ponerse ropa espiritual nueva. Para ser más precisos, antes de nacer comprendemos que la nada eterna es lo que está viviendo esta vida a la que llamamos "mi vida".

Pero comprender esta verdad y despertar espiritualmente no significa que la buena fortuna crezca sin fin en tu vida. Ésa no sería la paz que supera todo entendimiento. Cuando nos sentimos bien en la vida, tener paz es fácil. Pero la vida sigue su ritmo, como un océano en movimiento. Las olas serán altas o pequeñas, pero el océano será igual de sagrado y, como tú no eres nadie, nada te puede hacer daño. La paz que supera el entendimiento reside en esta conciencia, pero tu vida no irá necesariamente mejor. Tal vez se limite a seguir su ritmo, fluyendo simplemente, sin más. A ti te dará igual.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)



11 mar 2012

CONCIENCIA Y PERCEPCIÓN


Oímos a muchos maestros espirituales referirse a la iluminación como el despertar al hecho de que todos somos la conciencia misma. Pero todo depende de cómo estén utilizando la palabra "conciencia"*. Cuando leo lo que la mayoría de estos maestros tiene que decir, me parece evidente que se refieren al uso normal de la palabra. Si éste es el caso, no están indicando correctamente lo que es la iluminación.

Hay una gran diferencia entre conciencia y Conciencia, entre tomar conciencia y ser Consciente. A la mayoría de vosotros os parecerá que hay poca o ninguna diferencia. Para tomar conciencia, uno debe tener una imagen, una idea, un concepto, un recuerdo o una historia en relación con aquello de lo que está tomando conciencia. Cuando contemplas un árbol, sabes que es un árbol con unas ciertas características, de un cierto tipo, tamaño y color. Pero para ser Consciente de tu realidad, necesitas verla directamente, con todo tu ser, sin ninguna idea abstracta acerca de lo que es.

La mente ha construido su propia realidad, o lo que ella llama realidad, a partir de abstracciones de la realidad. Pero ésa no es la Realidad. De modo que decir que todos somos conciencia es no comprender esta Realidad. Ver que somos la Conciencia Misma es mucho más exacto.

Podría parecer que estoy siendo quisquilloso con el uso y el significado de las palabras. Pero es algo mucho más profundo que eso. Si no empezamos a ver cómo funcionan la mente y sus ideas no captaremos el verdadero significado de lo que está más allá de este proceso conceptual.

Todo el problema de la humanidad está en el hecho de vivir en la niebla de las ideas. Las ideas no son reales. No importa cuán cerca parezcan estar de aquello que estamos intentando comprender, describir o explicar, las ideas no son más que imágenes de alguna cosa  nunca la cosa misma.

Estamos tan perdidos en ese proceso, que nos hemos convertido en el proceso, en el ego. Cuando dices que has tomado conciencia de algo, la que lo ha hecho es la máquina de ideas llamada "yo". Y ésta no es consciente en absoluto. En dicho estado, que aceptamos como normal, siempre estamos fuera de la vida, intentando mirar hacia dentro.


Cuando despertamos, cuando nos iluminamos, esa niebla desaparece y uno ve la Realidad directamente, en cuanto pura Conciencia. Cuando somos totalmente conscientes de algo, salimos del mundo de los sueños y entramos en la Realidad, en cuanto la Realidad. Uno ve (no piensa ni cree) con la totalidad de su ser, con  el Corazón, que no hay "fuera" ni "dentro", que sólo hay una Vida en Su Plenitud. Despertamos al hecho de que estamos soñando y que toda la humanidad está soñando. Esto representa una profunda transformación de nuestro Ser. Ya no vemos una cosa o a una persona como algo que está fuera de nosotros. Nosotros somos la Vida y no tenemos fin.

No aceptes eso de que somos conciencia; nosotros estamos más allá, y antes, de la conciencia. Sin embargo, seguimos utilizando la conciencia, porque es una herramienta útil, sin la cual no podríamos estar. Pero la herramienta no es el Ser. Cuando despiertes, verás claramente la diferencia.

La Percepción Directa es nuestra auténtica forma de ver. Cuando la mente, que no es otra cosa que un conjunto de ideas y creencias, está quieta, tenemos una percepción directa de lo que es. Cuando somos totalmente conscientes no ignoramos lo que hay en nuestro entorno. Percibimos con inteligencia y actuamos con claridad. Únicamente las mentes así pueden ver con claridad lo que debe hacerse en el mundo para producir una transformación. Realmente, depende de ti. El hacho de que estés leyendo esto indica que estás preparado para examinar todo el proceso del ego y para liberarte de él. Iremos despertando, uno a uno, y los que despertemos crearemos la energía para ayudar a otros a despertar. No hay nada en nuestro pasado que pueda salvar al mundo. Únicamente en la transformación total hay esperanza.


* Nota: El idioma español dispone de una sola palabra -conciencia- para traducir lo que en inglés son tres términos distintos -awareness, consciousness, conscience-. Awareness y consciousness tiene un significado parecido y conscience se refiere más a la conciencia moral. El autor elige aquí darle un sentido mucho más amplio a la palabra awareness que a la palabra consciousness. Para mantener esta diferencia, awareness ha sido traducido como Conciencia y consciousness como conciencia.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)


4 feb 2012

TORMENTAS SOLARES



Las tormentas solares del 2012 tienen un lado positivo, y de alguna manera, esperanzador. El científico alemán Dieter Broers sostiene que las alteraciones en el campo magnético de la Tierra, provocadas por las tormentas solares, alterarán nuestra percepción del tiempo y de la realidad y, dependiendo de nuestra preparación, producirán en nosotros experiencias de tipo místico, cambios de conciencia, alucinaciones y quizás, poderes mentales.

¿En qué basa Dieter Broers sus teorías sobre las tormentas solares?

Algunos experimentos realizados por Broers lo llevaron a descubrir que el estado de conciencia de una persona puede ser alterado exponiendo el cerebro a campos electromagnéticos de cierta intensidad. De acuerdo con sus investigaciones, un campo magnético normal nos permite mantener un estado de conciencia normal y una percepción del tiempo normal. Por otro lado, un campo magnético severamente anormal o la ausencia del mismo, provoca estados mentales alterados y una distorsión en nuestra percepción del tiempo.

Para Broers, quien tiene treinta años investigando este campo de la ciencia, el efecto de las perturbaciones geomagnéticas creadas por las tormentas solares es similar a los efectos de las drogas alucinógenas. Cuando somos expuestos a este tipo de campos magnéticos, nuestro cerebro produce una serie de sustancias que son las que generan esas alucinaciones o distorsiones de la realidad y el tiempo.

“Los estados mentados alterados son provocados por procesos neuroquímicos y por la producción de sustancias psicoactivas o alucinógenas. Bajo ciertas condiciones, el cerebro es capaz de producir lo que podríamos llamar sustancias ilegales. “

Las tormentas solares de los próximos años podrían hacer que nuestros cerebros generen sustancias capaces de producirnos fuertes alucinaciones. Estas alucinaciones serán totalmente reales para la persona que las experimente y afectarán nuestros sentidos de diferentes formas: el tiempo parecerá moverse más lentamente, veremos presencias extrañas, escucharemos voces, percibiremos fuerzas invisibles y sentiremos una poderosa unión con el universo que nos rodea.



Ilustración de la carátula del libro y el documental "Revolución 2012" de Dieter Broers.

Dieter Broers sostiene que las tormentas solares del 2012 y el 2013 provocarán no sólo estados alterados desconcertantes sino estados extremadamente placenteros que algunos podrían denominar de “iluminación”, como el que experimentaron Moisés, Juana de Arco, y Pablo de Tarso.

No todos sentiremos lo mismo, o reaccionaremos de la misma manera. Algunas personas experimentarán paz y euforia mientras que otros pasarán por momentos de agresividad y depresión. El factor determinante para tener una experiencia negativa o positiva será el miedo. Mientras que una persona podría escapar aterrorizada ante una presencia extraña, otra podría darse cuenta que esa presencia es parte de su conciencia, y otra podría entablar un dialogo con la misteriosa presencia sobre los orígenes de la vida. Por esto, Broers aconseja que preparemos nuestras mentes meditando.

“Inclusive si usted tiene dudas sobre que tipo de “iluminación” podría experimentar, debería, no obstante, empezar a meditar tan pronto como pueda para que pueda experimentar estos estados alterados de conciencia en un estado receptivo”

Si estamos predispuestos no habrá miedo, y si nos encontramos en un estado receptivo podremos aprovechar la experiencia. Dependerá de nosotros que esas alucinaciones se conviertan en momentos de “iluminación espiritual”.

¿De qué sirven todas estas alucinaciones? ¿qué tiene de positivo todo esto?

Según Broers, muchos pacientes han sido tratados exitosamente usando los efectos de los campos electromagnéticos en el cerebro. La terapia, también llamada “terapia de mega-ondas”, consiste en administrar campos electromagnéticos, idénticos a los que encontramos en la naturaleza, a través de dispositivos colocados en la cabeza de los pacientes. Esta terapia ha tenido un altísimo porcentaje de curaciones exitosas gracias al hecho de que por primera vez, los pacientes son capaces de entender la causa de su problema.

La misma terapia aplicada a pacientes sanos o sin problemas, ha provocado que estos pacientes experimenten un estado de conciencia alterado que les permite ver la realidad y las cosas de este mundo, en un contexto mucho más grande.




Según Broers, una tormenta solar de elevada magnitud afectaria colectivamente a nuestros cerebros y podría ayudar a que tomemos conciencia del daño que le estamos haciendo al planeta, y que tomemos acciones para revertirlo.

“Estos descubrimientos también se pueden aplicar a la situación actual del mundo. Si vemos la crisis global como el síntoma de una enfermedad y miramos profundamente dentro de nosotros, seremos capaces de identificar la causa actual de esta enfermedad. Mientras nuestros esfuerzos para salvarnos se centren en los síntomas de nuestra condición, no encontraremos una cura verdadera. Sólo podremos salvar el planeta si reconocemos, primero, la verdadera causa de la enfermedad. Este tipo de reconocimiento puede ser obtenido a través de la influencia de campos electromagnéticos. Si, por ejemplo, cada ser humano en la Tierra fuera expuesto a estos campos electromagnéticos, una conciencia colectiva nacería en los seres humanos.”

Esta exposición colectiva de la humanidad a campos electromagnéticos de la que habla Broeck, podría ser provocada por una fuerte tormenta solar en los próximos años. El científico alemán cree que una serie de tormentas solares de alta magnitud no sólo provocará experiencias místicas o alucinaciones y cambios de conciencia sobre el daño que le hacemos al planeta, sino que también podría poner en funcionamiento partes del cerebro que nunca hemos utilizado.

“Estoy convencido que actualmente nos encontramos en el medio de un proceso que comprende la restructuración de nuestras redes neuronales, y que el catalizador de este proceso es la elevada actividad solar-geomagnética cuyas consecuencias son temidas por tanta gente. Sin embargo, todos los hechos y descubrimientos, apuntan a la innegable conclusión que la evolución nos permitirá, por primera vez en la historia humana, usar el enorme potencial de nuestros cerebros.”

Para Broers, los humanos usamos una ínfima parte de nuestro cerebro, él sostiene que es como si usáramos el área de una partícula de polvo cuando disponemos de una mansión de quinientos cuartos.

Unas cuantas tormentas solares de elevada magnitud podrían ser suficientes para alterar nuestra realidad. Las alucinaciones serían la primera señal de que estamos usando nuevas áreas de nuestro cerebro. Lo que viene después es terreno desconocido, ¿poderes mentales? ¿telepatía? ¿propiedades cuánticas?, ¿realidades paralelas? ¿otras dimensiones?…



Dieter Broers sostiene que las alteraciones en el campo magnético de la Tierra producirán no sólo un cambio de conciencia sino que nos ayudará a utilizar el verdadero potencial del cerebro humano.

“En vista del hecho que los campos electromagnéticos pueden ayudar a un paciente a identificar la causa de una enfermedad, es muy posible que las fuerzas electromagnéticas del cosmos puedan hacer que la raza humana se de cuenta de la enfermedad que ataca a nuestro planeta. Las condiciones para una expansión de conciencia están dadas.”

Ojalá que no necesitemos ser golpeados por una tormenta solar gigantesca para empezar a revertir la crisis del planeta. Aunque a estas alturas del partido, parece que solo algo así de radical nos hará cambiar de rumbo.


Fuente: Los divulgadores.com

2 feb 2012

¿ES REAL LA ILUMINACIÓN?

 Según algunos maestros, eso que llamamos iluminación no existe. Si con esto quieren decir que no hay ningún individuo separado que se ilumina, estoy de acuerdo. Pero no creo que sea eso lo que quieren decir. Si realmente creen que no existe, lo único que puedo afirmar es que, sencillamente, todavía no han despertado. Es relativamente fácil que alguien que haya oído todo lo que algunos maestros han dicho sobre la iluminación, pero no hay tenido una experiencia directa de ella, llegue a la conclusión de que no existe. Estas personas son conclusionistas. Siguen encerrados en la mente condicionada y no han visto más allá de ella, ni tampoco lo que es anterior a ella.

Muchas personas, después de años de frustración buscando la iluminación, llegan a desilusionarse tanto que simplemente necesitan algo que satisfaga su falta de visión directa. La mente puede llegar a una comprensión intelectual de que la iluminación es un sueño. Sin embargo, para quienes han tenido una visión directa, la iluminación es real.

Ahora bien, cuando digo que es real, esto necesita una aclaración. Es cierto que no hay una entidad separada que despierte, pero sí hay un despertar. Se trata de una experiencia directa de lo que es real, más allá del ego ilusorio. Es la percepción más directa de lo que verdaderamente somos. Aquellas personas que han sido lo bastante afortunadas para vivir este estado de comprensión saben que ésa es la única experiencia real que han tenido.

Cuando despertamos, vemos que todo el proceso del ego-mente nos ha impedido ver aquello que siempre ha estado delante de nosotros, y que constituye nuestra identidad. Entonces todas las palabras desaparecen, el "yo" es visto en su totalidad; no es una cuestión de "Yo soy uno con la realidad", lo único que existe es... Esto. No se puede nombrar, porque está más allá de la abstracción del lenguaje, y de conceptos como algo o nada, vivir o morir, ser o no ser, que son sólo ideas. Ninguna idea es real.

La iluminación nunca es una conclusión. Para llegar a una conclusión uno debe verla con respecto al pasado, como una serie de ideas sobre cómo funcionan las cosas y cómo se han formado. Pero la iluminación no tiene pasado. Tampoco tiene un futuro. Es lo que Es. Es el Ser de la Vida Misma.


En mi caso fui tan afortunado que mi primer despertar llegó antes de que yo "supiera" algo sobre la iluminación. Nunca tuve que cuestionar su realidad. Sólo deseaba profundizar, para comprender lo que había ocurrido. La idea de recurrir a un maestro para que me dijese dónde me encontraba rara vez surgió. Estaba claro que sólo una visión directa iba a serle útil a otros o a mí mismo. Claro que la iluminación no tiene ninguna utilidad para el ego-mente. ¿Por qué motivo querría alguien poner fin a su existencia a sabiendas? El motivo es el sufrimiento. El motivo es la profunda necesidad de conocer la verdad. El motivo es el sentimiento de estar vacíos y huecos.

La mayoría de la gente no llega a un profundo despertar. Muy pocos lo buscan siquiera, o se interesan por él. Y, desde luego, muchos ni siquiera saben que tal cosa existe. Pero incluso si uno no llega a estar profundamente iluminado, puede beneficiarse enormemente de la comprensión de lo que les ocurre a los humanos, de por qué la iluminación tiene tanto valor.

Si llegas a comprender el proceso del ego y a ver cómo funciona en ti y en todos los que te rodean, estarás mucho más cerca del despertar que si simplemente recurres a algún maestro que puede conocer, o no conocer, la verdad. Y no sólo eso, sino que además serás mucho más libre en tu vida cotidiana. Entenderás todas tus relaciones con una mayor claridad. Cuando las cosas se desmoronen, comprenderás cuál es la causa básica. Cada día se convertirá en muchas lecciones sobre lo que no es real, sobre lo que te hace sufrir, sobre lo que te impide ser libre y amar verdaderamente a las personas, a los animales y a toda la vida.

No te desesperes pensando que la iluminación está demasiado lejos de ti. En este preciso instante estás realmente despierto; simplemente no te das cuanta de ello. Y no permitas que quienes no han despertado te digan que no existe tal cosa. La iluminación es real; lo que no es real es el proceso del ego.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

29 ene 2012

EL DESENMASCARAR PROGRESIVO


· Yo no puedo percatarme de que existe la consciencia, con su contenido, ¿verdad?

No, percatarse es un hecho espontáneo, propio de desarrollo de la película de la vida, mediante el cual reconocemos la Unidad -nuestra verdadera naturaleza- sirviéndonos del personaje del guión. El embelesamiento con el contenido queda evidenciado: se reconoce que la consciencia existe simultáneamente con su contenido, los dos aspectos de la Unidad.

· Sí, porque, si no existiera la consciencia, el contenido no podría existir. Esta pared no existiría si no hubiera consciencia de ella.

Sí, pero lo más importante es que surgen de forma simultánea. Son, sencillamente, dos aspectos de una sola cosa: la Unidad, la Plenitud. ¡Es la pared que se está viendo a sí misma!

· Efectivamente, pero tú ya has vivido, con anterioridad, en el mundo y lo veías como yo lo veo ahora, ¿verdad?

Bueno, "nosotros" somos apariciones de la Unidad. De este lado, no se ve nada de forma distinta. Lo único que sucede es que a los pensamientos se les ha caído la máscara. El embelesamiento con ese aspecto de la Unidad que constituye el contenido ha dejado de ser el tema exclusivo. Todo lo que aparece sigue viéndose igual, sólo que el relato mental ha pasado a formar parte del paisaje en lugar de ser un "filtro" -como resulta ser cuando existe la identificación con el "yo"-.

· Algo así como parecer que eres una persona, un individuo, que está mirando a una pared.

Exacto.

· ¿Tú has experimentado eso?

Aparentemente, eso sigue siendo igual ahora. Esa sensación de separación, de que una persona está mirando a una pared, resulta funcional: funcional dentro de la obra de teatro, como parte del guión. Sin esa aparente distancia y separación, la obra no podría representarse.

· De acuerdo. Por tanto, ¿no hay nada malo en sentir que se está mirando a una pared?

¡En absoluto!

· Entonces, eso no tiene por qué cambiar para poder reconocer que la Unidad es lo que eres realmente.

Aunque la apariencia de ser este personaje se mantenga, puede existir el reconocimiento de que eso no es lo único que somos. No somos solamente la persona sino también la posibilidad de constatarla: la consciencia, así como su contenido. La Unidad es todo eso, incluida la aparente separación. No se trata de que algo deba cambiar: ahora mismo, ya hay consciencia, y esa consciencia está constatando el contenido de la consciencia en este preciso momento.

· Claro, pero sin ser consciente de que es consciencia.

Dentro del guión, el "tema" de esta conversación parece referirse al hecho de recordar constantemente nuestra verdadera naturaleza; la Unidad en sus dos aspectos de consciencia y de contenido de la consciencia. Está lo que contempla y lo contemplado.

· ¡Pero es que este "yo" tiene ganas de hacer algo! (risas)

¿Qué es lo que quiere hacer ese "yo"?

· Quiere reconocer algo.

¿Es decir, que esa idea que brota se refiere a la objetivación de la consciencia?, ¿para convertirla en algo concreto?, ¿para encontrarla, en realidad, dentro del contenido?

· Sí, para saber qué es.

De acuerdo, pero es que, en realidad, la consciencia no se puede "conocer" porque ella es el "saber" innato. Siempre es algo inmediato. Siempre es ahora mismo. Si se proyecta como un despertar que tiene que acontecer en un futuro, es que algo se está pasando por alto.


· Entiendo que nunca va a existir ningún otro momento.

Exacto. Por tanto, tiene que haber algo en el presente que se está pasando por alto. Estos conceptos de consciencia y contenido de la consciencia son indicadores que apuntan hacia el presente. No hace falta que miremos al futuro para que aparezcan.

· No, no... Por tanto, no hay ningún problema con que brote el pensamiento del "yo": como bien dices, forma parte del decorado. Sin embargo, lo pasamos por alto y el relato parece real.

Exacto.

· El pensamiento del "yo" no es el problema sino el hecho de que se pase por alto.

Así es.

· Pero uno no tiene el control sobre nada. Todo sucede, simplemente, ¿no es así?

Sí, por eso, todo lo que sucede aquí es una descripción no una prescripción.

· Pero, desde mi "yo", da la sensación de que tú tienes un efecto sobre lo que acontece.

Exacto.

· Y, entonces, surge este pensamiento: "Bueno, yo no provoco ningún efecto. Todo acontece, sencillamente", pues no puede existir un efecto si no ha existido otro momento en el que existiera la causa, y sólo existe lo que está sucediendo ahora.

Sí, en esta obra teatral, eso es lo que llamamos comprensión intelectual: el reflejo del "saber" innato. Sigue habiendo un "yo" que comprende y eso, en el guión, parece que tenga un efecto liberador.

· Por tanto, si soy consciente de eso, es porque ya no considero que yo pueda influir de alguna manera sobre lo que vaya a suceder.

Así es.

· En cierto modo, no es muy agradable pensar que tú no influyes en nada.

Ya, pero es que ahora nos hemos vuelto a meter en el relato mientras que, en realidad, ese "yo" que quiere influir sobre algo no es más que una parte de lo que está sucediendo en el momento presente.

· Por tanto, se convierte en algo que simplemente constata, en lugar de intentar comprender.

Sí, pero no eres "tú" quien lo constata: simplemente, se constata.

· ¿Cómo se consigue reconocer que eso es lo que tú eres y no ese "yo"? El pensamiento del "yo" no puede conseguirlo. Supongo que lleva tiempo intentándolo...

Claro, el "yo" no puede hacerlo porque el "yo" es lo que queda desenmascarado. Lo único que se puede decir es que como parte del guión de la vida, el embelesamiento con el relato mental se desenmascara de forma progresiva -o repentina-.

· Entonces, en el guión, ¿yo he sido un "yo" que intenta desenmascararlo?

Ese "yo" que intenta desenmascararlo, en realidad, forma parte del relato: eso es el embelesamiento. Eso es lo que se está describiendo aquí, en este momento: el final -o el desenmascaramiento- del embelesamiento.


· Ya... y que no te pongas a buscarlo...

Es que no hay opciones. El guión tiene el piloto automático. Todo sucede de forma automática: la identificación aparente con el personaje, la dedicación a la búsqueda y quizás, después, la aparición del reconocimiento de la Unidad en el guión.

· Entonces, aunque yo crea que soy el "yo" y me digan que lo que existe es la Unidad y que ésa es mi naturaleza, ¿no puedo hacer nada para darme cuenta?

No, porque ese "yo" que se ha adoptado, el hecho de centrarse de forma exclusiva en el aspecto del contenido de la Unidad, es lo que queda desenmascarado. El reconocimiento se introduce en el guión pero no es el "yo" el que lo reconoce.

· O sea que se va introduciendo sin que yo tenga que esforzarme lo más mínimo por intentar comprenderlo, porque ello implicaría prolongar el pensamiento de que soy un "yo" que puede hacer algo.

Sí, en el guión parece reforzar al"yo". Claro que siempre puede haber un esfuerzo aparente...

· Me estoy dando cuenta en este momento de que soy el "yo" pero no hace falta que le añada nada, es decir, que él no necesita que se le añada nada.

Exactamente.

· De acuerdo. Por tanto, si sucede algo que dé la sensación de disminuir a ese "yo", sucederá por sí solo, no como consecuencia de que "yo" haga nada al respecto.

Efectivamente pero, desde dentro del guión, puede seguir pareciendo que existe un "yo" que hace algo para conseguir ese fin.

· Parece más fácil ver objetivamente los demás pensamientos. Sin embargo, el "yo" parece algo aparte, algo consistente, y da la sensación de que se mantiene firme. Llevo años pensando en la Iluminación instantánea, en que algo va a hacer "click" y ya lo habré conseguido. Sé que tú dices que no se le puede quitar la máscara de golpe al "yo" pero, cuando dices que también puede ocurrir de forma progresiva, me quedo más tranquila. Tengo la sensación de que, si va a pasar inmediatamente, podré hacer algo para que suceda.

Sí.

· Desde que se le ha abierto la puerta a esa "introducción" progresiva, me gusta mirar libros de otros temas en las librerías, más allá de los que están en la sección "espiritualidad". Me gusta poder estar lo suficientemente relajada como para interesarme por otras cosas como novelas, artesanía y aficiones. Por tanto, si sigue habiendo un "yo", creo que lo voy a dejar tranquilo y voy a dejar que se produzca ese "desenmascaramiento progresivo"

¡Por mí, fenomenal! (risas)



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)