Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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15 sept 2013

CÓMO CAMBIAR EL MUNDO




"Sé el cambio que quieres ver..."
Mahatma Gandhi 


Es muy fácil quedar atrapado en las historias mentales acerca de qué es lo que está mal con el mundo. Una vez que te metes en ese camino, te das cuenta que hay millones de cuentos que contar. La mente es genial a la hora de reunir cualquier evidencia que indique que la vida es una mierda y que mañana estará peor.

Nos han enseñado a creer que el cambio vendrá como resultado de enfocarnos en, y resistir lo "malo", lo "injusto", lo "incorrecto" que hay en el mundo. Imaginamos que, con el fin de que se dé una sanación primero debemos ver un gran problema. Y que si no vemos ningún problema, es porque nos estamos engañando y entonces debemos crear uno. Necesitamos algo en qué ocuparnos, ¿o no? Necesitamos imaginar un futuro. O al menos eso es lo que nos dicen. 

¿Qué pasaría si en realidad no hay ningún problema? ¿Qué pasaría si no hay errores en este momento? ¿Qué pasaría si ninguna escena de alguna película, sin importar lo dolorosa o fuerte o "problemática" que fuera tuviera la capacidad de estropear o descomponer la película? ¿Qué pasaría si dejáramos de quejarnos o de pelear en contra o de resistir lo que está "mal" en los demás, en la economía, en el ambiente, en nuestros gobiernos, y así sucesivamente? ¿Qué pasaría si, en lugar de tratar de cambiar a los demás y al mundo, en lugar de estar peleando en contra de lo que creemos que está "mal", esperando a que otros nos hagan felices e íntegros, trascendemos ese juego del "bien vs. el mal" y realmente empezáramos a vivir nuestro propio cambio, de manera alegre y sin tener que mirar atrás? 

¿Qué pasaría si, antes de intentar cambiar el mundo primero honramos la perfección inherente de la vida tal y como realmente es? ¿Qué tal si, en lugar de estar comparando qué tan horrenda es la vida ahora con cómo debería ser "algún día" nos diéramos cuenta que todo está en su justo lugar, incluyendo la injusticia, el dolor, la pena, la crueldad y la percepción de los "problemas"? 

¿Qué tal si, tan sólo por un momento, dejáramos de jugar a ser Dios, renunciando a controlar lo incontrolable y honráramos la apariencia actual de la vida, la manifestación de este momento, exactamente como es? ¿Qué pasaría si, tan sólo por un instante, confiáramos en el movimiento de la vida, no en las imágenes ni tampoco en los ideales? ¿Qué pasaría si decimos SÍ a la forma en como las cosas están ahora? 

¿Acaso eso sería renunciar al cambio? ¿O sería más bien el inicio de una verdadera transformación? 

¿En realidad tenemos la necesidad de venir desde un lugar de ira, de resentimiento, de amargura y frustración para lograr cambios saludables? ¿Realmente necesitamos decir NO a la vida? ¿No es de ahí precisamente de donde vino la miseria, en primer lugar? 


¿Podríamos, en cambio, venir desde un lugar de total alineación con cómo son las cosas? ¿Podría nuestra voluntad de cambiar al mundo provenir desde el SÍ a todas las cosas, un SÍ al actual ritmo del cambio, un SÍ a todo eso que parece meterse en nuestro camino (¿el camino de quién?), un SÍ a cualquier frustración e incluso a la decepción que podría llegar a visitarnos dentro de la escena presente, y un alegre y juguetón SÍ en constante expansión hacia cualquier posibilidad? 

¿Podrías vivir tu verdad, en lugar de esperar a que los demás la vivan? ¿Podrías forjarte tu propio camino, sin tener la expectativa, ni demandarle a otros que te sigan? ¿Podrías "buscar tu felicidad" (no en el camino de alguien más, sino dentro de tu propia alegría, en aquello que te hace sentir vivo) como Joseph Campbell dijo, sin esperar a que los demás estén de acuerdo contigo, o que te aprueben o incluso te tomen en cuenta? Y tal vez lleguen a hacerlo, o no, cuando vean cómo tu propia realidad trabaja para ti, cómo la estás viviendo, cómo es que te llenas de vida y que no estás sólo hablando o predicando sobre la "verdad" desde un lugar completamente falso. Quizás tu alegre transformación será lo más atractivo para ellos. Mucho más atractiva que cualquier discurso, mucho más atractiva que el simple hecho de decirle a alguien cómo debe vivir, cómo debe pensar y cómo debe sentir. Tal vez puedas enseñar a través de tu vivo entusiasmo y no desde tus palabras.

Vive tu verdad sin caer en la tentación de disculparte y ¡deja de intentar cambiar al mundo! Salte del camino, déjate llevar por la profunda aceptación de este momento completamente vivo, y el mundo cambiará por completo para ti, a veces lo hará con formas muy sutiles, que apenas se notan y otras en formas grandiosas. A nivel relativo celebras cualquier cambio o la falta de cambio y te deleitas jugando y descubriendo, y en un nivel más profundo, eres cósmicamente intocable por todo esto, ya que eres la vida misma y porque siempre has sabido que todo ha sido perfecto. 

La mente nunca ha estado a cargo del cambio. 

Jeff Foster
(Traducido por Tarsila Murguía)

11 dic 2011

AUTORIDAD


Jamás le preguntéis a alguien qué está bien y qué está mal.
La vida es un experimento para averiguarlo.

Cada individuo ha de estar consciente, alerta, vigilante, experimentar con la vida y averiguar qué es bueno para él. Sea lo que fuere lo que os aporta paz, lo que os hace felices, lo que os brinda serenidad, lo que os acerca más a la existen y a su inmensa armonía, es bueno. Y aquello que os crea conflicto, desdicha, dolor, está mal. Nadie más puede decidir por vosotros, porque cada individuo tiene su propio mundo, su propia sensibilidad. Es único. De modo que las fórmulas no van a funcionar no han funcionado. Todo el mundo es prueba de ello.


Jamás le preguntéis a alguien qué está bien y qué está mal. La vida es un experimento para averiguarlo. A veces podéis comprometeros con lo que está mal pero eso os aportará su experiencia, os hará conscientes de lo que hay que evitar. A veces quizá hagáis algo bueno y os beneficiaréis inmensamente de ello. Las recompensas no están más allá de la vida, en el cielo y el infierno. Son aquí y ahora.

Cada acción provoca su resultado de forma inmediata. Solo tenéis que estar alertas y vigilar. Llamo maduro al hombre que ha vigilado y averiguado por sí mismo qué está bien, qué está mal, qué es bueno, qué es malo. Y al hacerlo, adquiere una tremenda autoridad. Lo conoce de manera absoluto. Todo el mundo puede decir otra cosa, para él es lo mismo. Posee su propia experiencia y eso es decisivo.


Osho
(Día A Día)

22 sept 2010

VIVIR CON REALISMO


Hablábamos de las noticias del día.
Mi amigo me decía: -¿No ves? el mundo es un asco. Todo es egoísmo. Todo es maldad.

-No todo -le dije-, hay muchas cosas buenas y bellas.

-Tú eres un iluso -contestó-. La realidad de la vida es que cada uno va a lo suyo y la maldad domina todo. Esa es la realidad.

El amor que tienes a tu esposa, a tus hijos, a tus amigos. La generosidad de muchas personas, el servicio desinteresado de otros por los que sufren, el amor de las madres, la sonrisa de los niños, el canto de los pájaros, el colorido y aroma de las flores, la belleza de las montañas nevadas...
Todo eso ¿no es real?
También es verdad que es real la guerra, las torturas, las enfermedades, la miseria de muchas gentes frente a la injusticia lacerante de otras.
Pero los que quieren ver solamente esta parte de la realidad se parecerían a los que en un rosal lleno de rosas sólo se fijasen en el cieno que está en sus raíces y no en la belleza de la flor.
Tanto el cieno como la rosa son reales.
Pero el sabiamente optimista sabe ver y gozar de la belleza de las flores a pesar de la podredumbre y muchas veces precisamente a causa de ella.
¿Apreciaríamos bien el día y el sol, si no hubiera noches y días grises?
¿Apreciaríamos la tranquilidad de las calles desiertas de las ciudades los domingos, si no sufriéramos los molestos atascos de los días de trabajo?
¿Por qué nos empeñamos en querer ver sólo las realidades más negras?
¿Acaso los que comentan tanto y tan insistentemente esas realidades oscuras y tétricas de la vida las destruyen o las disminuyen con sus comentarios y lamentaciones?
La gente es egoísta, la gente es interesada e hipócrita, repiten constantemente.
Y naturalmente si todos lo son, piensan que ellas también deben serlo.
Si me odian, yo también odiaré.
Si me pisan, también yo pisaré.
Si me roban, también yo debo robar.
Frente a los que odian, pisan y roban también hay quienes aman, ayudan y respetan.
Son diversas partes de la realidad.
Fijarse solamente en la peor, no es ser realista

Y es muy frecuente ver cómo los cantores de desgracias, injusticias, calamidades y muerte se arrogan el derecho de llamarse realistas y llaman ilusos e idealistas a los que ven , hablan y gozan de esa otra parte de la realidad positiva reconfortante y aleccionadora.
Yo pienso a veces si ellos creerán que todos los que presenciamos ese hipócrita espectáculo somos oligofrénicos.
Hay gente amorosa, desinteresado y generosa.
Y hay tristezas y calamidades que podemos solucionar en lugar de aumentarlas con nuestro cacareado realismo.
Cuando tengas una actitud positiva incluso con los aspectos negativos de la realidad harás que la realidad negra de la vida sea mañana menor.
Tú puedes hacer con tu actitud que justicia, amor, generosidad y deseo de vivir crezcan en muchas personas que desesperaban hacerlo cuando oían hablar a su derredor de imposibilidades de amar y vivir y que el mundo y la vida sólo es un asco.
La vida, a pesar de las noches oscuras, de los inviernos frios, de las injusticias y egoísmos a nivel de naciones, familias, individuos..., a pesar de las guerras y muertes, a pesar de las ingratitudes de los seres más queridos, a pesar de todos los pesares, es bella y digna de vivirse con ilusión.
Quizás tú no puedas cambiar toda esa parte de la realidad negra, negativa y deprimente.
Pero sí puedes cambiar tu modo de verla.
Cuando mires más el día que la noche.
Cuando mires más la generosidad que hay en el mundo.
Cuando veas que el sol sigue brillando para todos.
Tú te sentirás estimulado para cooperar en que la realidad de este mundo, no sea sólo lo que leemos en los periódicos sensacionalistas y morbosos sino que sea una realidad más creativa y bella, positiva y feliz.
Cierra tus ojos y tus oídos al sensacionalismo derrotista.
Y ábrelos a esta otra parte del mundo que también es real y te estimula a ser mejor y más feliz.
He oído decir estos días a un humorista muy conocido que lo único que de verdad se respira en nuestro planeta, en todas las naciones, es envidia y odio; y que él, si pudiera marcharía a otro planeta a vivir.
Yo me quedé pensando qué fácil es querer resolver los problemas dándoles la espalda.
También es relativamente fácil hacer humor negro con las calamidades de la vida.
Quizás sea menos sensacional pero es más positivo estimular para que cunda el ejemplo del bien.

Sí. Existen muchos males en el mundo y son muy reales.
Pero también son reales, muy reales, muchos actos heroicos innominados y desconocidos que no dejan de ser reales por eso. Pero no son sensacionalistas.
¿Por qué el mal hace tanto ruido?
Sigue siendo verdad que el bien no hace ruido y el ruido no hace bien.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)