Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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22 mar 2014

LA MEDITACIÓN ES LO QUE SOMOS

Rupert Spira: Una manera de describir la meditación sería decir que es como dormirse pero permaneciendo despierto. Por la noche cuando nos acostamos, simple y gradualmente dejamos partir todo; dejamos que el mundo nos deje, dejamos que el cuerpo nos deje y entramos en el estado de sueños que son simplemente pensamientos e imágenes.
De hecho, no entramos en el estado de sueño sino que el mundo y el cuerpo nos dejan, y tan sólo pensamientos e imágenes permanecen. El pensamiento malinterpreta esto como el estado de sueño y, al cabo de un tiempo, los pensamientos y las imágenes también nos dejan y tan sólo nuestro ser esencial permanece.
Ésta es la esencia de la meditación: Permitir que todo lo que pueda partir se vaya, abandonar todo lo que se puede abandonar —pensamientos, imágenes, percepciones, sentimientos— y aquello que permanece es nuestro ser esencial. Todo aquello que realmente hemos anhelado en nuestra vida reside verdaderamente allí. Así que, ahora, duérmete mientras permaneces despierto.
Esto es lo que quería decir Ramana Maharsi cuando dijo "sé lo que eres". Sé, conscientemente, esta presencia de consciencia abierta y vacía que es inherentemente libre de pensamientos, sensaciones y percepciones.
No hay ninguna necesidad de deshacerse de los pensamientos, sensaciones y percepciones; simplemente ve que no los necesitas. Ellos te necesitan a ti, pero tú no los necesitas. La imagen necesita la pantalla, pero la pantalla no necesita la imagen.
El pensamiento nos dice que somos una entidad que pasa del estado de vigilia al estado de sueño, y del estado de sueño al estado de sueño profundo. Esto no es cierto; somos esta presencia consciente eternamente abierta y despierta que jamás cesa de ser y de conocerse a sí misma.
De vez en cuando, toma la forma de pensamientos e imágenes y el pensamiento etiqueta esto como el estado de sueños. De vez en cuando, toma la forma de sensaciones y percepciones y el pensamiento etiqueta esto como el estado de vigilia. En ningún momento la consciencia se mueve a través de los estados, sino que los estados se mueven en la presencia consciente y no la presencia consciente en los estados.
No nos despertamos en el mundo, es el mundo que despierta en nosotros. Es el mundo que se duerme y desaparece durante la noche, mientras que nosotros permanecemos eternamente despiertos; nosotros, yo, presencia consciente.
¿Por qué buscamos dormir por la noche? Porque existimos allí de manera pacífica y feliz, sin pensamientos, sentimientos, sensaciones, ni percepciones. Cada noche experimentamos el hecho de que existimos perfectamente bien sin la mente, el cuerpo y el mundo.
No tenemos que dormirnos para experimentar esto. No tenemos que apagar la película para darnos cuenta que la pantalla es inherentemente libre de las imágenes que aparecen en ella. La pantalla es libre, aparezcan o no las imágenes en ella. No necesitamos dormirnos para experimentar la inherente libertad de nuestro propio ser. Nuestro propio ser está brillando y resplandeciendo en el corazón de la experiencia veinticuatro horas al día siete días de la semana. Pensamientos, sentimientos, sensaciones y percepciones fluyen a través de nosotros sin dejar traza alguna.
Nada puede realmente tocarnos, aunque nosotros tocamos íntimamente todas las cosas. Nada puede verdaderamente dañar nuestro ser más profundo. Mantente en contacto con tu ser esencial, no es difícil. Es como no perder de vista la pantalla mientras dura la película. La pantalla no está escondida en algún lugar en la película, sino que está resplandeciendo a plena vista.
De la misma manera, nuestro ser esencial no está escondido en el cuerpo o la mente, sino que está justo en la superficie de toda experiencia, resplandeciendo a plena luz.
No pases por alto tu ser esencial. Permanece con él, haz de él tu morada en vez de hacerla en pensamientos y sentimientos. Deja que pensamientos y sentimientos habiten en ti, pero tú no habites en ellos.
Ved que cuando empezamos nuestro diálogo no hay nada que realmente cambie. No es que acabe la meditación y empiece la conversación, la verdadera meditación es ser conscientemente la presencia de la consciencia y somos siempre esa presencia de la consciencia. En otras palabras, la meditación es lo que somos, no algo que hacemos.
Puede haber meditación con diálogo o meditación sin diálogo; puede haber pantalla con imagen o sin imagen. Para la pantalla no hay diferencia alguna en que haya imagen o no. En nuestro caso, el único propósito de la imagen es apuntar hacia la pantalla, de la misma manera que el único propósito de nuestro diálogo es apuntar hacia nuestra naturaleza esencial; y después realinear la mente, el cuerpo y el mundo con nuestro ser esencial.
Tan sólo es un ser separado el que entra y sale de la meditación. De la misma manera es sólo desde el punto de vista del ser separado que entramos y salimos de los tres estados: Vigilia, sueños y sueño profundo. Desde el punto de vista de la consciencia, que es el único punto de vista real, ni entramos ni salimos de la meditación y ni entramos ni salimos de los tres estados: Vigilia, sueños y sueño profundo.
Extraído de un diálogo - Barcelona (España), 17 de febrero de 2013


Artículo de: http://www.advaitainfo.com/


8 ago 2012

EL OLVIDO DEL SER



El ego es siempre identificación con la forma, buscarte -y por lo tanto perderte- en alguna forma. Formas no son solo los objetos materiales y los cuerpos físicos. Más fundamentales que las formas externas -objetos y cuerpos- son las formas de pensamiento que surgen constantemente en el campo de la conciencia. Son formaciones de energía, más sutiles y menos densas que la materia física, pero aun así son formas. Lo que tú puede que percibas como una voz dentro de tu cabeza que nunca para de hablar es la corriente de pensamiento incesante y compulsiva. Cuando cada pensamiento absorbe por completo tu atención, cuando estás tan identificado con la voz de tu cabeza y las emociones que la acompañan que te pierdes en cada pensamiento y en cada emoción, entonces estás totalmente identificado con la forma y, por lo tanto, en las garras del ego. El ego es un conglomerado de formas de pensamiento recurrentes y pautas mentales y emocionales condicionadas a las que conferimos un sentido de «yo». El ego surge cuando nuestro sentido del Ser, del «yo soy» que es conciencia sin forma, se enreda con la forma. Esta es la consecuencia de la identificación: el olvido del Ser, el error primordial, la ilusión de separación absoluta que convierte la realidad en una pesadilla.


Eckhart Tolle
(Un Nuevo Mundo, Ahora)

10 jun 2012

SIMPLEMENTE SER.


Hasta que tu vida esté perdido, siempre te preguntarás por qué..., puesto que eso que se busca nunca ha sido perdido y lo que el buscador trata de entender nunca puede ser conocido.
Por eso, en el mensaje del secreto abierto no hay nada que el buscador pueda aprehender y de lo que pueda adueñarse... No se ofrecen estados especiales de dicha, quietud o presencia.
También queda expuesta la falacia de tener que tomarse las cosas muy en serio, de tener una actitud de aceptación o la necesidad de refinar el cuerpo-mente. No se te invitará a mirar dentro para descubrir "tu verdadera naturaleza" o ese estado de conciencia que promete tanto, pero que viene y va con tanta rapidez. Aquí no se ofrece ningún tipo de caramelo espiritual.


Aquí no se hace ninguna concesión a la necesidad que tiene el buscador de ser guiado, a la necesidad de proceso o de enseñanzas del devenir. Aquí no hay papás y mamás especiales, no hay familias espirituales a las que pertenecer. No hay magia, ni carisma, ni transferencia de ningún tipo... Aquí no hay nada que esté a la venta, pero el cuento de hadas del pequeño "yo" podría expirar.
El regalo de estar juntos en esta infinitud palpable hace que lo que eres sea visto como totalidad, sin expectativas ni exigencias. La confusión y la resistencia pueden disolverse a la luz de la apertura, y no quedará nada. De esa nada emerge la plenitud indescriptible y la maravilla de simplemente ser.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)

1 jun 2012

UNO CON EL UNIVERSO




«Cuando hacemos la voluntad de nuestro Ser verdadero, inevitablemente estamos haciendo 


la voluntad del universo. En la magia esto es visto de manera indistinta: 


que cada alma humana es de hecho el alma del universo en sí mismo. Y siempre y cuando 


estés haciendo lo que el universo quiere, entonces será imposible hacer algo mal».




Alan Moore



Gracias, Maribel.

5 may 2012

DESPERTAR: DESCUBRIR QUIÉN ERES


Antes de experimentar mi despertar final hace unos años, me había vuelto loco por la iluminación. Para estudiar zen hay que estar un poco loco. Mi maestra solía decir que "los locos son los únicos que permanecen". Una de mis locuras consistía en levantarme temprano todos los domingos(a eso de las cinco o las cinco y media de la mañana) para sentarme a meditar durante un tiempo extra antes de ir a la meditación de dos horas en grupo con mi maestra. Me sentaba a meditar en una habitación pequeña y me quedaba helado hasta los huesos.

Una de esas mañanas en las que estaba ahí sentado me sucedieron dos cosas, una después de la otra, y eran aparentemente muy paradójicas. En primer lugar obtuve la visión espontánea de que todo era uno. Lo sentí al oír el canto de un pájaro en el jardín; al oír el gorjeo, la siguiente pregunta surgió de mi interior: "¿Qué es lo que oye el sonido?". Nunca me había hecho esa pregunta antes. De pronto me di cuenta de que yo era el sonido del pájaro, y también el que oía al pájaro; comprendí que el oído, el sonido y el pájaro eran manifestaciones de la misma cosa. No puedo decir de qué, pero sí puedo decir que sólo es una cosa. Pensé que todo era muy extraño y me di cuenta de que quien pensaba era otra manifestación más de lo mismo. Me levanté y empecé a deambular por la casa buscando algo que no formase parte del Uno. Pero todo era un reflejo de ese Uno. Todo era divino. Entré en el cuarto de estar. De repente, a mitad del movimiento de un paso, la conciencia (o atención) se separó de todo, ya fuese físico, corporal o exterior.

En el espacio de un solo paso desapareció todo. Luego surgió la imagen de un número infinito de encarnaciones pasadas al menos eso parecía, en la que las cabezas formaban un fila tan larga como abarcaba mi vista. La conciencia comprendió algo así como "Dios mío, he estado identificándome con diversas formas desde hace tropecientas vidas". En ese momento, la conciencia (el espíritu) comprendió que había estado tan identificada con todas esas formas que hasta ese mismo momento se había creído que realmente era una forma.

De repente, la conciencia estaba libre de la forma y existía de manera independiente. Ya no se definía por ninguna forma, fuese ésta la forma de un cuerpo, de una mente, de una vida, de un pensamiento o de un recuerdo. Podía ver todas estas cosas pero apenas podía creerlo. Era como si alguien me hubiese metido un millón de dólares en el bolsillo y yo me lo estuviese sacando continuamente sin creérmelo del todo. Pero tampoco podía negarlo. Aunque esté utilizando la palabra "yo", ahí no había ningún "yo", sólo el Uno.

Estas dos experiencias sucedieron juntas, separadas tan sólo por unos instantes. En la primera me convertí en la Unicidad de todo y en la segunda me convertí en la conciencia (o espíritu), que se despertó completamente y salió de cualquier identificación, incluso de la Unicidad. Al ir más allá de la Unicidad, seguía habiendo uno conciencia básica, pero tenía dos aspectos diferentes: yo soy todas las cosas, y yo no soy absolutamente nada. Esto era el despertar, la realización del Ser.


Lo que sucedió después se que di un paso, un paso normal y corriente. Y me sentí como un bebé cuando da su primer buen paso y mira después a su alrededor como para preguntar si lo has visto, exhibiendo abiertamente su alegría. Así que di otro paso más y sentí algo así como "¡vaya, el primer paso!", y después di otro paso más, y luego otro, y seguí moviéndome en círculos, pues cada paso era como si hubiese dado el primer paso. Era un milagro.

En cada "primer" paso, la conciencia sin forma y la Unicidad se fundían de tal manera que la conciencia, que se había identificado siempre con una forma, estaba entonces en el interior de la forma, exenta de cualquier identificación. No veía a través de ningún pensamiento ni de ningún recuerdo de lo que hubiese sido antes, sino a través de los cinco sentidos, nada más. Libre de cualquier historia o memoria, sentía cada paso como si fuese el primero.

Entonces me vino a la mente algo muy divertido (al menos así lo sentía yo, después de trece años de práctica zen): "¡Vaya acabo de despertarme del zen!". Cuando te despiertas, te das cuenta de que despiertas de todas las cosas, incluso de las que te han ayudado a llegar ahí. A continuación le escribí a mi esposa esta extraña nota: "Feliz cumpleaños. Hoy es mi cumpleaños. Acabo de nacer". Le dejé la nota, y cuando pasé con el coche por delante de nuestra casa de camino a mi grupo de meditación, vi a mi esposa agitando la nota en la mano. No sé cómo pero supo exactamente lo que quería decir.

No le mencioné esta experiencia a mi maestro hasta pasados tres meses, pues me parecía que contárselo no tenía ningún sentido. ¿Qué necesidad tenía de que alguien lo supiese? No sentía necesidad de contárselo a nadie ni de que me felicitasen. Para mí, la experiencia era completa en sí misma. Más adelante descubrí que mi experiencia se correspondía con lo que mi maestro llevaba contándome toda la vida. Entonces comprendí que sus enseñanzas hacían referencia a este despertar. De un modo muy real, esa experiencia, que aún perdura y que todavía hoy sigue siendo la misma, es la base de todo lo que digo.

Cuando realmente empezamos a observar lo que creemos ser, nos volvemos propensos a la gracia. Comenzamos a ver que aunque tengamos diversos pensamientos, creencias e identidades, no nos dicen quiénes somos, ni a nivel individual ni colectivo. Un misterio se hace presente: nos damos cuanta de que cuando nos observamos con atención y cuidado, lo verdaderamente sorprendente es que nos definimos totalmente a partir del contenido de nuestra mente, de nuestros sentimientos y de nuestra historia. Hay muchas formas de espiritualidad que intentan librarse de los pensamientos, de los sentimientos y de los recuerdos para poner la mente en blanco, como se eso fuese un estado espiritual, o un estado deseable. Pero tener la mente en blanco no es necesariamente sabio. En cambio, lo más útil es ver a través de los pensamientos y reconocer que un pensamiento no es más que un pensamiento, una creencia o un recuerdo. Entonces podremos dejar de vincular la conciencia o el espíritu a nuestros pensamiento y a a nuestros estados mentales.

Después de ese primer paso, cuando comprendí que lo que veía a través de mis ojos y de mis sentidos era la conciencia o el espíritu, en vez de los condicionamientos o la memoria, vi que ese mismo espíritu era el que miraba a través de todos los otros ojos. Si miraba desde otro condicionamiento, daba lo mismo; era exactamente igual. Se estaba viendo en todas las cosas, no sólo en los ojos, sino también en los árboles, en las piedras y en las flores.

Lo paradójico es que cuanto más se saborea el espíritu o conciencia a sí mismo, no como pensamiento, idea o creencia, sino como mera presencia o conciencia, más se refleja en todo ese espíritu. Cuanto más despertamos nuestros cuerpos, mentes e identidades, mejor vemos que no son más que meras manifestaciones del mismo espíritu, de la misma presencia. Cuanto más comprendemos que lo que somos es totalmente atemporal, que está fuera del mundo y de todo lo que sucede, mejor comprendemos que esa misma presencia es el mundo, todo lo que sucede y todo lo que existe. Son como las dos caras de una misma moneda.

La mayor barrera para el despertar es pensar que es algo raro. Cuando se cae esta barrera, o al menos empiezas a decirte: "Realmente no estoy seguro de que sea cierta mi creencia de que el despertar es difícil", todo se vuelve accesible de forma instantánea. Como esto es lo único que existe, no puede ser raro ni difícil, a no ser que insistamos en que así sea. La base de todo esto no es teórica, sino experimental. A mí no me lo enseñó nadie, y nadie podrá enseñártelo a ti.

Lo más bonito del despertar es que cuando dejas de reaccionar a tus condicionamiento, la sensación del "yo" que estaba viviendo esta vida deja de existir. La mayoría de la gente está familiarizada con la sensación de un yo que vive esta vida. Pero cuando vamos más allá, la experiencia nos muestra que el amor es lo que hace que esta vida funcione realmente, y ese amor está en todo el mundo, todo el tiempo. Cuando intenta abrirse camino entre tus cosas personales, este amor se disipa, pero sigue ahí. Nadie es dueño de este amor. Todo el mundo es, en esencia, la manifestación de este amor.


A lo largo de tu vida habrás experimentado ocasiones, conscientemente o no, en las que te hayas olvidado momentáneamente del "yo" con el que te habías identificado. Esto puede ocurrir espontáneamente ante una hermosa vista, o cuando olvidas el ego. La gente normalmente pasa por alto estos momentos. Después de experimentar el "momento agradable", volvemos a construir nuestra sensación habitual de identidad. Pero estas oportunidades son, de hecho, pequeñas mirillas a través de las cuales puedes experimentar la verdad. Si te pones a buscarlas, las detectarás. De repente, la mente dejará de pensar en su historia. Tal vez percibas que tu identidad o tu sensación del yo separado se toma un descanso, y lo que tú eres de verdad no desaparece. Entonces te preguntas: "¿Quién soy realmente?. Si mi identidad puede tomarse un descanso y yo no desaparezco, ¿Entonces quién soy?", o mejor: "¿Qué soy cuando desaparezco?".

La mente suele activarse ante la pregunta de "¿quién soy?". Se pone a darle vueltas hasta que surge la verdadera inteligencia y dice: "Espera un momento, eso no es más que pensamiento". Quizá percibas entonces un espacio de tranquilidad entre los pensamientos y, si estás muy presente en ese espacio, dejarás de funcionar con tu identidad habitual. En cuanto la identidad entre en ese espacio, dejarás de sentirte presente. No ser nadie suele ser tan desconcertante para la mente que enseguida se pone a llenar ese espacio. "¿Cómo puedo no ser nadie?" Pero llenarlo con alguien no tiene ningún sentido. Si quieres saber quién eres realmente, experimenta simplemente el espacio, experimenta la apertura y deja que florezca en tu interior. Es la mejor manera de descubrir quién eres.

De este modo, la espiritualidad no sólo se vuelve real, sino también aventurera y divertida. Te preguntarás: "¿Esta apertura, esta presente -como quiera que la llames- es lo que soy?. Empezarás a sentir que estás llegando a algo que no es fruto de la creación de ningún pensamiento, idea o fe. Y cuando comiences a asimilarlo y percibas esta mera conciencia que está libre de toda identidad, te parecerá alucinante. El zen lo denomina lo no creado; es la única cosa de tu alrededor que no ha sido creada por tu mente.

En la Biblia hay una parábola maravillosa que dice que es mucho más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que entre un rico en el reino de los cielos. Si intentas aferrarte a tus identidades, por muy espirituales y santas que sean, es como si intentases pasar un camello por el ojo de una aguja. Tus identidades son demasiado vastas, demasiado grandes, demasiado falsas, demasiado elaboradas como para entrar en la verdad. Pero existe algo que puede pasar por el ojo de la aguja más pequeña. El espacio, tu propia nada, podrá pasar directamente al cielo. Nadie podrá llevarse consigo la más mínima pizca de identidad.

El cielo es la experiencia de entrar en nuestra propia nada. Comprendemos nuestra propia conciencia pura y vemos que somos espíritu puro, sin forma. Reconocemos que el espíritu sin forma es la esencia, la presencia  animada de todas las cosas. Esto es el cielo, pues el espíritu y la esencia están ocupando nuestro cuerpo a cada paso. Éste es el verdadero significado de volver a nacer. Volver a nacer no es sólo una gran experiencia emocional de conversión religiosa. Aunque sea agradable, eso no sería más que cambiarse de ropa. Volver a nacer es nacer otra vez, no ponerse ropa espiritual nueva. Para ser más precisos, antes de nacer comprendemos que la nada eterna es lo que está viviendo esta vida a la que llamamos "mi vida".

Pero comprender esta verdad y despertar espiritualmente no significa que la buena fortuna crezca sin fin en tu vida. Ésa no sería la paz que supera todo entendimiento. Cuando nos sentimos bien en la vida, tener paz es fácil. Pero la vida sigue su ritmo, como un océano en movimiento. Las olas serán altas o pequeñas, pero el océano será igual de sagrado y, como tú no eres nadie, nada te puede hacer daño. La paz que supera el entendimiento reside en esta conciencia, pero tu vida no irá necesariamente mejor. Tal vez se limite a seguir su ritmo, fluyendo simplemente, sin más. A ti te dará igual.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)



25 abr 2012

PRESENTES EN LA VIDA COTIDIANA


Para mantenerse presente en el vida cotidiana resulta útil estar profundamente arraigado en uno mismo porque, de lo contrario, la mente, que tiene una enorme inercia, te arrastra como la crecida de un río.

Mantenerte presente significa habitar tu cuerpo plenamente. Tener siempre parte de tu atención en el campo energético interno de tu cuerpo. Sentir el cuerpo por dentro, por así decirlo. La conciencia corporal te mantiene presente. Te ancla en el ahora.

El cuerpo que puedes ver y tocar no puede llevarte al Ser. Pero este cuerpo visible y tangible sólo es un caparazón externo o, más bien, una percepción limitada y distorsionada de una realidad más profunda. En tu estado natural de conexión con el Ser, esa realidad más profunda puede sentirse a cada momento como el cuerpo interno invisible, la presencia interna que te anima. Por tanto, "habitar el cuerpo" es sentirlo desde dentro, sentir la vida dentro del cuerpo y así llegar a saber que eres más allá de la forma externa.


Estarás desvinculado del Ser mientras tu mente consuma toda tu atención. Si te ocurre esto -y a la mayoría de la gente le sucede continuamente-, significa que no estás en tu cuerpo. La mente absorbe toda tu conciencia y la transforma en materia mental. No puedes dejar de pensar.

Para hacerte consciente del cuerpo, necesitas reorientar tu conciencia mental. Ésta es una de las tareas más esenciales del camino espiritual porque libera enormes cantidades de conciencia que habían quedado atrapadas en el pensamiento inútil y compulsivo. Una manera eficaz de hacerlo es retirar el foco de atención del pensamiento y dirigirlo hacia el cuerpo, donde, al principio, podremos sentir el Ser como un campo energético invisible que da vida a lo que percibimos como nuestro cuerpo físico.


Eckhart Tolle
(Practicando El Poder Del Ahora)

31 mar 2012

TODO LO QUE HAY ES NADA.


· Entonces, ¿es la vivacidad tan real como la nada?

La vivacidad es la nada siendo algo, de modo que la vivacidad es tanto real como irreal; la nada apareciendo como si estuviera viva.

Esto es nada {da una palmada} dando una palmada. Tendemos a pensar que podemos estar en un lugar llamado "liberación" o como más te guste, o incluso en un lugar llamado "ser". El ser está en esto {da una palmada}, todo es ser. Es tan simple e inmediato como eso. Lo que está ocurriendo es esto: vivacidad, ser. No puede ser conocido y no necesita ser conocido ni que nos aferremos a ello.

· Hace años leí un libro de un sanador que decía que está más cerca, más cerca que la respiración, más cerca que las manos y los pies, de modo que está aquí mismo.

Ni siquiera está cerca. Ni siquiera está "aquí mismo"; es todo lo que hay, y no es. Lo que estamos buscando ya está constantemente en lo que es, vivacidad, en lo que está ocurriendo. Es constantemente todo lo que es... y no es.

· No sé si alguien más ha experimentado esto. Un par de veces he estado haciendo algo muy ordinario, como secarme las manos, y de repente he mirado hacia abajo, como si estuviera viendo mis manos por primera vez. Ha sido tan diferente de todas las demás veces que las he visto, que simplemente no podía pasar a otra cosa, quería...; digamos que dejé mis manos ahí hasta que pasé a otra cosa.

Sí, es sorprendente; es la inmediatez de esto, eso está donde está, el secreto está en la esencia de la vivacidad.


· Lo pasamos por alto totalmente, no es así, ¿ya ni siquiera lo vemos?

Oh, no lo notamos en absoluto, siempre estamos esperando lo que va a venir a continuación. Siempre estamos mirando ahí fuera cuando en realidad está justo a nuestro lado, justo en esto. Estamos sentados sobre ello.

Pero lo sorprendentemente paradójico es que lo que distrae al buscador también es el ser inmaculado.

· Tu ejemplo es perfecto cuando das una palmada, porque eso es exactamente lo que es. Es sólo aplaudir, sólo un momento de sorpresa, como soltar una expresión de asombro. Es tan ordinario, tan completamente común, pero es muy bello.

Bien, como dice mi esposa, es una expresión de asombro repentina que se convierte en otra expresión de asombro más delicada, sutil y constante.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


6 feb 2012

SIMPLEMENTE OCURRE


· ¿De modo que se produce una rendición y una aceptación de que, a cada momento, todo lo que ocurre, todo lo que surge es exactamente tal como debe ser?

No, no tiene nada que ver con eso, en absoluto. No tiene nada que ver con la aceptación. Esto no tiene que ver nada con que alguien acepte lo que está ocurriendo en el momento, porque no está ocurriendo nada, no hay momento y tampoco hay "alguien".


· ¿Tiene algún sentido que la unidad reconozca a la unidad?

La unidad no reconoce a la unidad. Sólo hay unidad. No hay acción. Todo lo que hay es esto. El ser es totalmente inactivo y en su seno surge la acción aparente.


· Si nadie sabe el aspecto que tiene esta pared para Tony Parsons, parece que hay un sentido de separación.
Lo cual es contradictorio..., ¿entiendes lo que quiero decir?

Sí. En el sueño de ser un individuo separado, todas las cosas surgen únicamente porque sólo hay eso. De modo que, en ese sueño, todo es total y únicamente para ese buscador aparente. En la liberación persiste esa cualidad de algo "único". La diferencia es que allí no queda nadie a quien le está ocurriendo eso. Simplemente ocurre. Y lo que también se ve es el misterio de que es la nada (o no-cosa) surgiendo como "cualidad de único". Es totalmente incomprensible. Nunca puede entenderse que en la liberación, cuando no hay nadie, cuando toda separación se ha caído, sigue habiendo una celebración de la dualidad única que parece surgir. Pero esa dualidad es contemplada como el juego de ser. De modo que entonces se celebra la aparente dualidad.

· Y entonces, ¡nosotros aún seguimos celebrando?

La aparente dualidad, o este mundo que vemos, este sueño que vemos, entonces es celebrado por "nadie".


· ¿Cómo dualidad y no-dualidad?

No hay dos. La unidad surge y aparece como dos.

· Es un misterio, una paradoja.

Sí. Nunca lo entenderás porque tú estás ahí, intentando entenderlo. Cuando no hay nadie ahí sólo hay ser.

·¿No es eso ausencia de mente?

No. El pensamiento sigue ocurriendo. No hay nada equivocado en ninguna parte. En la liberación todo puede ocurrir. No se niega nada, y eso incluye el pensar. La idea de que, de algún modo, el pensamiento está divorciado de la unidad sólo es otra forma de ignorancia. Todo lo que hay es el ser pensando. "Quiero una taza de té." "Me estoy quedando en bancarrota." "Ella no me quiere." Los pensamientos surgen. Un pensamiento surge, otro pensamiento surge, otro pensamiento surge... Eso son pensamientos ocurriendo, y hay momentos en los que los pensamientos no ocurren.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)



2 feb 2012

¿ES REAL LA ILUMINACIÓN?

 Según algunos maestros, eso que llamamos iluminación no existe. Si con esto quieren decir que no hay ningún individuo separado que se ilumina, estoy de acuerdo. Pero no creo que sea eso lo que quieren decir. Si realmente creen que no existe, lo único que puedo afirmar es que, sencillamente, todavía no han despertado. Es relativamente fácil que alguien que haya oído todo lo que algunos maestros han dicho sobre la iluminación, pero no hay tenido una experiencia directa de ella, llegue a la conclusión de que no existe. Estas personas son conclusionistas. Siguen encerrados en la mente condicionada y no han visto más allá de ella, ni tampoco lo que es anterior a ella.

Muchas personas, después de años de frustración buscando la iluminación, llegan a desilusionarse tanto que simplemente necesitan algo que satisfaga su falta de visión directa. La mente puede llegar a una comprensión intelectual de que la iluminación es un sueño. Sin embargo, para quienes han tenido una visión directa, la iluminación es real.

Ahora bien, cuando digo que es real, esto necesita una aclaración. Es cierto que no hay una entidad separada que despierte, pero sí hay un despertar. Se trata de una experiencia directa de lo que es real, más allá del ego ilusorio. Es la percepción más directa de lo que verdaderamente somos. Aquellas personas que han sido lo bastante afortunadas para vivir este estado de comprensión saben que ésa es la única experiencia real que han tenido.

Cuando despertamos, vemos que todo el proceso del ego-mente nos ha impedido ver aquello que siempre ha estado delante de nosotros, y que constituye nuestra identidad. Entonces todas las palabras desaparecen, el "yo" es visto en su totalidad; no es una cuestión de "Yo soy uno con la realidad", lo único que existe es... Esto. No se puede nombrar, porque está más allá de la abstracción del lenguaje, y de conceptos como algo o nada, vivir o morir, ser o no ser, que son sólo ideas. Ninguna idea es real.

La iluminación nunca es una conclusión. Para llegar a una conclusión uno debe verla con respecto al pasado, como una serie de ideas sobre cómo funcionan las cosas y cómo se han formado. Pero la iluminación no tiene pasado. Tampoco tiene un futuro. Es lo que Es. Es el Ser de la Vida Misma.


En mi caso fui tan afortunado que mi primer despertar llegó antes de que yo "supiera" algo sobre la iluminación. Nunca tuve que cuestionar su realidad. Sólo deseaba profundizar, para comprender lo que había ocurrido. La idea de recurrir a un maestro para que me dijese dónde me encontraba rara vez surgió. Estaba claro que sólo una visión directa iba a serle útil a otros o a mí mismo. Claro que la iluminación no tiene ninguna utilidad para el ego-mente. ¿Por qué motivo querría alguien poner fin a su existencia a sabiendas? El motivo es el sufrimiento. El motivo es la profunda necesidad de conocer la verdad. El motivo es el sentimiento de estar vacíos y huecos.

La mayoría de la gente no llega a un profundo despertar. Muy pocos lo buscan siquiera, o se interesan por él. Y, desde luego, muchos ni siquiera saben que tal cosa existe. Pero incluso si uno no llega a estar profundamente iluminado, puede beneficiarse enormemente de la comprensión de lo que les ocurre a los humanos, de por qué la iluminación tiene tanto valor.

Si llegas a comprender el proceso del ego y a ver cómo funciona en ti y en todos los que te rodean, estarás mucho más cerca del despertar que si simplemente recurres a algún maestro que puede conocer, o no conocer, la verdad. Y no sólo eso, sino que además serás mucho más libre en tu vida cotidiana. Entenderás todas tus relaciones con una mayor claridad. Cuando las cosas se desmoronen, comprenderás cuál es la causa básica. Cada día se convertirá en muchas lecciones sobre lo que no es real, sobre lo que te hace sufrir, sobre lo que te impide ser libre y amar verdaderamente a las personas, a los animales y a toda la vida.

No te desesperes pensando que la iluminación está demasiado lejos de ti. En este preciso instante estás realmente despierto; simplemente no te das cuanta de ello. Y no permitas que quienes no han despertado te digan que no existe tal cosa. La iluminación es real; lo que no es real es el proceso del ego.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

17 dic 2011

EL JUEGO DEL SER


Quería preguntarte por el despertar, porque nosotros lo experimentamos.

Bien, nadie experimenta el despertar, porque nadie despierta. El despertar conlleva darse cuenta de que no hay nadie.

¿Y entonces se vuelve a ir?

Bueno, no; el despertar no se va, tú vuelves. Sólo hay esto, y después hay algo que vuelve y dice: "Bueno, ¿esto es todo?" Todas las enseñanzas tradicionales son una negación de que esto es todo porque lo que en realidad te están diciendo es: "Para encontrar la iluminación tienes que convertirte en algo." La idea misma de que tienes que convertirte en algo es una negación directa de que ya esto es todo lo que hay.

De modo que cuando la iluminación parece ocurrirle a nadie, el buscador vuelve por algún tiempo, el buscador sutil vuelve y dice: "Bien, ¿qué ha sido eso? No sé muy bien lo que ha sido pero lo quiero." De modo que vuelves, y parece que lo ocurrido ya no está allí. Pero, de hecho, es todo y todas las cosas. Y en cierto sentido, más adelante, se ve que quien vuelve y quiere adueñarse de eso, también es eso, y entonces se acaba todo este proceso.


¿Por qué lo negamos o por qué volvemos?

Lo negamos porque hay algo fascinante en buscarlo. Es fascinante. La unidad se gasta una broma a sí misma llamada "convertirse en un individuo separado buscando algo llamado "no ser un individuo separado." Pero {ello} está totalmente fascinado por la búsqueda. Es el juego del ser. Y cuando se ve el todo, todas las cosas, ya no surge la pregunta por qué. Siempre que hay un buscador, el buscador está diciendo básicamente: "¿Por qué ha perdido el paraíso? ¿Dónde está el paraíso?" Pero esto es el paraíso. Incluso el buscarlo, incluso la confusión, la búsqueda es total e inmaculadamente la expresión del infinito. No hay ningún lugar donde ir. No hay nada que esté bien o mal. No hay arriba ni abajo. No hay antes o después. Todo lo que hay es esto. Es asombroso.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)



5 dic 2011

LA BÚSQUEDA ES SEPARACIÓN


De modo que esto es la nada siendo todas las cosas. Esto es ser. Todo lo que hay es el ser. Y en ese ser, en esa totalidad, surge la separación.
En esta apariencia, los seres humanos son la única cosa que es autoconsciente. La autoconciencia es exclusivamente humana. Es el sueño. El ser surge y sueña que está separado de sí mismo, y después pasa mucho tiempo buscando por doquier eso que está por todas partes.
De modo que ser es todo lo que hay; la autoconciencia es lo que surge, y el descubrimiento de que sólo hay ser no tiene nada que ver con el buscador. De modo que esto -lo que estamos comunicando aquí- no tiene nada que ver contigo ni conmigo. Yo no tengo algo que tú no tengas. El ser no puede ser conocido.
Cuando eres un niño muy pequeño, sólo hay puro ser. Sólo ser. Y aunque el niño llora y parece hambriento, es el ser; es la expresión del ser llorando, diciendo que hay hambre. Y después viene un momento en la vida de ese niño en el que se produce la separación, cuando la madre le dice al niño: "Tú eres Bill o Mary", y en alguna parte, energéticamente, surge la sensación de ser una persona separada. De repente, por primera vez hay una energía que se contrae hacia esa sensación de separación, y en el cuerpo se produce la sensación de que la piel es tu límite, de que vives dentro de esa frontera, y de que todo lo demás que ocurre, ocurre fuera de ti.
De modo que la vida te está ocurriendo a ti, y en el momento en que comienza la separación, en el momento en que comienza, también comienza la búsqueda, porque la sensación de separación conlleva una sensación de miedo, inadecuación y pérdida. "Lo he perdido todo. ¿Qué es? ¿Qué he perdido? ¿Por qué lo he perdido? ¿Por qué me ha ocurrido esto?" De modo que la búsqueda se produce a partir de ese momento, y el buscador sólo puede vivir en la búsqueda. Durante todo el tiempo en que hay separación, sólo puede haber búsqueda de la no-separación..., por necesidad de volver a casa. Hasta que tu vida está perdida, siempre te preguntarás por qué.
Crecemos en este mundo de separación y nos encontramos con otras personas que están viviendo en este mundo de separación, y todos están de acuerdo en que éste es un mundo separado. Eres un individuo, y o bien tienes que hacer que tu vida funcione, o no. Ésta es la lección simple y básica que se aprende cuando se está separado. Y esa idea de hacer que tu vida funcione; la idea de conseguir cosas -de conseguir amor, de conseguir dinero, de conseguir poder, de conseguir lo que sea- en realidad es el anhelo de volver a casa. Todo deseo refleja el anhelo de volver a casa.


Todo el mundo está buscando. Y la dificultad es que crecemos y creemos que somos individuos, y probablemente creemos que tenemos una mente que comprende, y entonces pensamos que el modo de llenar esta sensación de pérdida es intentar entender por qué hay una sensación de pérdida y hacer algo al respecto, y eso es la ignorancia. Ésa es la dificultad. El problema de la búsqueda es que la búsqueda alimenta la separación. La búsqueda da energía a la separación. De modo que cada vez que intentamos encontrar la plenitud, seguimos siendo el individuo separado intentando encontrar la plenitud. Creemos que podemos conseguir la plenitud. Creemos que nos va a ocurrir. "Me voy a iluminar" o "podría iluminarme. He oído que puedo iluminarme porque he conocido a personas que diven que están iluminadas y que hicieron A, B y C. Ellos meditaron, o autoindagaron, o hicieron algo. De modo que puedo conseguir la iluminación". Pero no existe tal cosa como una persona iluminada. Ninguna persona de esta habitación se iluminará jamás. La idea de la iluminación personal es la ignorancia fundamental que lleva a la gente a seguir adelante con la búsqueda.
La sensación de separación está en la raíz de la búsqueda. Y aunque nuestra vida pueda funcionar durante algún tiempo, por debajo hay una desesperación callada y un impulso de volver a encontrar la unidad. De modo que intentamos iluminarnos con más y más ahínco, pero nunca nos iluminaremos, porque estamos basándonos en un error fundamental.
El despertar -lo que yo llamo el despertar- es despertar del sueño, y el sueño es el sueño de ser un individuo separado. Es un sueño hipnótico y muy poderoso. Si caminas por la calle Hampstead y preguntas a la gente, te dirán: "Sí, yo soy un individuo. Tengo elección y puedo hacer cosas." Eso es el sueño. Y durante todo el tiempo en que se está produciendo el sueño, en cierto sentido estás en una rueda de molino. Eres como un perro persiguiendo su propia cola. Y una de las principales dificultades es que el buscador no tiene ni idea de cómo es la unidad, y por eso está en un estado de anticipación constante.
El despertar es un acontecimiento energético. Es un cambio energético por el que se sale de la contracción y se va a lo ilimitado. La liberación trae consigo la comprensión de que lo único que hay es todas las cosas. Todo lo que hay es el ser. Todo lo que hay es vivacidad. La vivacidad es ser, y todo lo que hay en esta habitación ahora mismo es vivacidad. Las cosas están ocurriendo. La puerta suena cuando entra alguien. Estar sentado en una silla está ocurriendo... Oír una voz, ver a este hombre mover sus brazos..., eso es lo que está ocurriendo. Es la vida ocurriendo. Esto es ser. Esto es el ser "siendo un micrófono" (microfoneando), esto es el ser "siendo una silla", esto es el ser estando vivo.


Cualquier cosa que creas que te está ocurriendo ahora mismo no te está ocurriendo a ti, simplemente está ocurriendo. La vida simplemente ocurre.
Todo lo que hay es ser. Nadie puede enseñarte esto. Esto no es una enseñanza. Yo no puedo enseñarte a sentarte en una silla. No puedo enseñarte a respirar. No puedo enseñar a nadie a ser, porque ser ya es lo único que hay. Simplemente se trata de salir de la percepción "estoy separado de lo que está ocurriendo" y pasar a sólo hay lo que está ocurriendo. Absolutamente simple.
Cuando esto parece ocurrir, la gente viene y dice: "El amante perfectamente constante siempre estuvo allí. La vida, el ser. Y lo extraño es que no puedo contar cómo es esto a nadie más, porque no puede ser conocido. Lo que esto es ni siquiera te lo puedo contar a ti, Tony."
De modo que podemos hablar y compartir ideas, y en cierta medida eso es la parte superficial de esto. Pero energéticamente, hay una sensación de algo que está más allá de la palabras. Tal vez podría describirlo como la sensación de que hay vacío. Sólo vacío. Sólo hay espacio ahí fuera. Ahí no hay nadie. No hay nadie. Sólo hay espacio en el que ocurren cosas. Y toda la idea de que tenías una vida, y de que tienes una vida, y de que tendrás una vida, simplemente se cae. Toda la idea del karma, de causa y efecto, de acción, de hacer, de caminos, simplemente colapsa. Este mensaje lo pone todo "cabeza abajo".



Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)

31 oct 2011

EVOLUCIÓN


Rumi Jalaluddin es un poeta persa sufí. Nos da este mensaje evolutivo:


Morí como mineral y llegué a ser planta.
Morí como planta y me alcé como animal.
Morí como animal y fui humano.
¿Por qué debo temer? ¿Cuando fui menos por morir?
Aún, moriré una vez más, como humano
y subiré a las alturas como ángeles benditos.
Y, cuando sacrifique mi alma angelical,
llegaré a ser lo que mente alguna jamás concibió.


La ley de la evolución siempre busca crear un ser más complejo y superior.
Jamás podemos pensar, con nuestra mente humana, lo que seremos al morir, en esta condición humana.


Sí sabemos que seremos UNO con el Ser Absoluto.
Pero esta intuición nos permite disfrutar de ese estado.
Con seguridad será un estado más perfecto que el de ahora, porque lo viviremos sin las limitaciones de nuestro cuerpo y mente humanos.
¿Por qué habríamos de temer morir como humanos cuando vamos a nacer a un Ser Superior?


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)

12 oct 2011

EL MÉTODO ADVAITA


*Buena parte del tiempo siento que me aferro a este sueño porque tengo miedo de las consecuencias que tendría soltarlo. De modo que hay una especie de proceso de pensamiento, los pensamientos que parecen ocurrir constantemente. Da la sensación de que es algo que está resolviendo algo; ya sabes, el parloteo constante.


Absolutamente. Es la mente protegiéndose a sí misma e intentando llegar allí. Pero la ignorancia es que ella cree que hay un lugar al que llegar. Ésa es la función de la búsqueda..., algo separado, tú, y hay un lugar donde llegar. Hay un método, sabes, la gente lo llama "el método Advaita". ¿Cómo puede haber un método Advaita? Advaita significa unidad, o no-dos, o ser. ¿Cómo puede haber un método de acercamiento al ser? ¿Cómo puede haber un acercamiento a eso que ya es? El método de acercamiento es ser. No hay nadie que pueda aproximarse. Todo lo que hay es seidad.





*¿Incluyendo la sensación de que tienes que hacer algo al respecto?


Sí, incluso ese sentimiento es el ser sintiendo la necesidad de hacer algo para ser. El método de acercamiento es el ser haciendo el aparente acercamiento.



Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


29 sept 2011

SER


Ramana dice "Cuando Yo desplaza a yo, permanece siendo YO" y se refiere a esto como la paradoja del verdadero SER.

El Yo, el yo-Ser, aparta la identificación del yo-me-mi-conmigo, retira su creencia de este yo y se queda con Yo soy.

Yo ya significa Ser; el resto llega debido a la distracción.





Mooji
(Palabras surgidas del Silencio)

6 sept 2011

SOMOS FELICIDAD. ¿POR QUÉ LA BUSCAMOS?


Nuestro ser estuvo sumergido desde la eternidad en la plenitud del SER y ahora al estar incorporado y reducido a los límites de nuestro cuerpo y nuestra mente, se siente encarcelado entre las rejas de las limitaciones físicas y mentales.

Mientras cada uno de nosotros no rompamos y superemos esas limitaciones, estaremos siempre añorando "ser nosotros mismos de verdad" en lo que realmente es nuestro ser interior.

Anhelamos la felicidad, porque nuestro ser, que es felicidad-amor, quiere expresarla en nuestra vida existencial. Pero estamos muy identificados con nuestro cuerpo y con las ideas falsas, limitantes, sobre nosotros mismos. Y en esa cárcel y con esa mordaza, jamás podremos ser felices.

Sí. Queremos ser felices porque la naturaleza de nuestro ser interno es inteligencia-amor-felicidad.



Y queremos serlo porque no logramos experimentarlo en nuestra vida existencial.
Y no lo logramos porque no salimos de nuestra cárcel.
Y no salimos de nuestra cárcel porque engañosamente creemos que esa es y debe ser nuestra condición.
Y creemos eso porque aún no nos hemos dado cuenta de que cada uno tiene la llave de su propia celda.
Y la llave consiste en la atención permanente y decidida de mirar hacia dentro. La llave es VER, COMPRENDER.
Nadie ve si no se dedica a mirar con intención decidida y sincera.
Quien se pasa su vida mirando solamente hacia fuera, jamás verá lo de dentro.
Si miras hacia dentro, verás que no tienes que buscar lo que ya eres. No tienes que buscar la felicidad que ya eres. Solamente necesitas verla, vivirla y disfrutarla.


Darío Lostado
(Tu Vida Tiene Sentido)

29 jun 2011

LA VIDA ES LA RESPUESTA


TODO LO QUE HAY es esto. Y esto es ser. Ser..., ser habitación, ser cuerpos, ser asientos. Todo lo que hay es ser. De modo que esta noche vamos a compartir un mensaje raro y revolucionario.

Podemos mirar juntos a la naturaleza del secreto abierto. Es un secreto en cuanto hay alguien buscándolo. Es abierto porque es todo lo que hay.

Todo lo que hay es ser, y el ser es tanto nada como todas las cosas. No hay otro.

En todo lo que es surge la idea de separación. Se trata del ser apareciendo como una entidad separada y soñando que es un individuo separado. De modo que lo que aparece es el soñador, y la función del soñador sólo es soñar la separación, soñar que es un individuo. Y cuando ocurre eso hay un sentimiento de incomodidad y también de pérdida. Así es que, desde el momento de la separación cuando eres un niño pequeño, hay búsqueda. El reloj se pone en marcha y la búsqueda ocurre. Y esa búsqueda es el anhelo por llenar esa sensación de pérdida.

Todas las enseñanzas del devenir te enseñan que eres un individuo separado, que tienes elección y que tienes que esforzarte por llegar a alguna parte. Y todo ese sistema de creencias refuerza el poder del sueño y el sentido de separación. Es tan sólo el sueño. Es una historia. Es la historia aparente del ser buscando al ser.

Pero es posible, cuando se está preparado, y no es que alguien está preparado, que se oiga otra cosa...; se oirá otra posibilidad totalmente revolucionaria. Y lo que puede oírse es que hay un despertar del sueño. Pero no será el soñador el que despierte del sueño. El soñador, el buscador, de repente deja de ser, y eso es el despertar.


Ocurre un cambio fundamental en la percepción. Pero no hay nadie que pueda hacer que eso ocurra, y el despertar tampoco le ocurre a nadie. Nadie puede hacerlo por ti, y tú no puedes hacerlo, porque tú, el buscador, sólo puedes funcionar en la historia dinámica de encontrar, de anticipar. "Será en la próxima vez. Será después de la próxima meditación. Será en la próxima página..., las respuestas podrían estar en la página siguiente." El soñador siempre vive en la expectativa. El reloj siempre está en marcha.

Finalmente, la liberación trae consigo la toma de conciencia de que no hay reloj, de que no hay soñador, de que no hay buscador, no hay gurú, no hay despertar o liberación...; todo lo que hay es ser.

Entonces, tal vez descubriremos juntos que pueden surgir preguntas y, en cierto sentido, no habrá respuestas, porque no hay respuesta. La respuesta a la vida es que no hay respuesta. La vida es la respuesta. DE modo que la mente probablemente seguirá luchando e intentando encontrar algo que pueda hacer y elegir, pero aquí puede descubrirse que eso no es posible. Existe el argumento de que el cuestionamiento sigue regenerándose a través de los diálogos, pero eso no tiene por qué ocurrir aquí. Aquí la mente descubre que no hay ningún lugar al que llegar y entonces puede rendirse.

De modo que la vida, esto, está ocurriendo aparentemente. Simplemente está ocurriendo en la nada. Éste es un cambio totalmente fundamental, que es tan simple que confunde absolutamente a la mente. Es simplemente vivacidad, sin nadie que esté vivo.

Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


26 may 2011

LO QUE ES




Amor mío, deja de lado todo este infructuoso pensar y ven a reposar aquí, en el silencio del Ser.
Sólo el ahora existe, y es lo que eres.
Permanece como tal.
No puede haber memoria en el ahora.
No puede haber una historia del ahora: es nuevo.


Mooji
(Palabras Surgidas Del Silencio)


Photo by Guillem.


14 abr 2011

TURIYA



Como respuesta a una pregunta acerca de si era un hecho que aquel que ha comprendido el Sí no experimenta los tres estados de vigilia, sueño y sueño profundo [sin ensueños], Ramana Maharshi aclaró que los tres estados seguirán existiendo y tienen que seguir existiendo durante el resto de la vida del organismo cuerpo-mente. Pero el ser autorrealizado no está identificado con el cuerpo y permanece en el Ser en cada uno de los tres estados. Si permaneces como estás ahora, estás en el estado de vigilia. El estado de vigilia se esconde en el estado de sueño con ensueños, de estar dormido. El estado de sueño con ensueños desaparece cuando estás en el sueño profundo (sin ensueños). Los tres estados van y vienen, pero tú siempre estás ahí.

Maharshi explicó también que en realidad sólo existe un estado, el de la Consciencia o existencia. Los tres estados de vigilia, sueño y sueño profundo son transitorios, pero el estado real continúa existiendo todo el tiempo. Lo que está presente siempre es el sentido impersonal de presencia. Lo que está ausente en el estado del sueño profundo sin ensueños es el sentido personal de presencia. Ramana Maharshi lo explicó de esta manera.




"La Existencia o Consciencia es la única realidad. A la Consciencia más el estar despierto la llamamos vigilia. A la Consciencia más el estar dormido la llamamos sueño. A la Consciencia más el ensueño la llamamos ensueño. La Consciencia es la pantalla sobre la que todas las imágenes van y vienen. La pantalla es real, las imágenes son simples sombras en su superficie... Debido a que el estado de vigilia es largo, imaginamos que es nuestro estado real, pero, en efecto, nuestra naturaleza real es turiya, el cuarto estado que siempre es como es y no sabe nada de los tres estados de vigilia, ensueño o sueño. Ya que denominamos a éstos avasthas (estados), también denominamos al cuarto estado turiya avastha. Pero no es un avastha sino el estado real y natural del Sí (Yo). Cuando esto es comprendido, sabemos que no es un turiya o cuarto estado (un cuarto estado sigue siendo sólo algo relativo) sino que es turiyateeta, el estado trascendente"


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)