Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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4 dic 2016

LA LIBERACIÓN DEL ALMA


Para alcanzar la meditación más profunda no solo debes tener la habilidad de enfocar completamente tu conciencia en un único objeto, sino que debes tener la habilidad de hacer que dicho objeto sea la conciencia misma. En el estado más elevado de meditación, el foco de la conciencia se dirige sobre sí misma, es decir, sobre Ti Mismo.

Cuando contemplas la naturaleza de Ti Mismo, estás meditando. Por eso la meditación es el estado más elevado, porque es el retorno a la raíz de tu ser, a la simple conciencia de darte cuenta de que te das cuenta. En cuanto te das cuenta de la conciencia misma, alcanzas un estado totalmente diferente: ahora te das cuenta de quién eres. Te has convertido en un ser despierto. En realidad, eso es la cosa más natural del mundo. ¡Heme aquí!

Aquí estoy y aquí he estado siempre. Es como si hubieras estado en el sofá viendo la televisión tan totalmente inmerso en el programa que te olvidaste de quién eras y dónde estabas. Alguien te ha dado una sacudida y súbitamente recuperas la conciencia de que estás sentado en el sofá viendo la televisión. No ha cambiado nada, solo la conciencia de ti mismo. Simplemente has dejado de proyectar tu sentido del yo sobre ese objeto de conciencia en particular que era la televisión. Entonces has despertado. Eso es la espiritualidad. Esa es la naturaleza de Ti Mismo. Eso es quien tú eres.


En cuanto recuperas la conciencia de Ti Mismo, este mundo deja de ser un problema. Simplemente es algo que estás observando. El mundo cambia sin cesar, pero eso no representa ningún problema para ti. Cuanto más dispuesto estés a dejar que el mundo sea algo de lo que simplemente de das cuenta, más te permitirá el mundo que seas tú quien eres: la conciencia, el Sí Mismo, El Atman, el Alma.

Entonces te das cuenta de que no eres quien pensabas. Ni siquiera eres un ser humano. Lo que sucede es que simplemente estás observando a un ser humano. Instalado en tu propio centro de conciencia, empezarás a tener experiencias profundas. Serán experiencias profundas e intuitivas de la verdadera naturaleza de Ti Mismo. Descubrirás que eres inmensamente amplio. Cuando empieces a explorar la conciencia en vez de quedarte atrapado meramente en la forma, te darás cuenta de que tu conciencia parece pequeña y limitada, debido solamente a que la enfocas en objetos pequeños y limitados. Eso es exactamente lo que sucede cuando te enfocas exclusivamente en la televisión: no hay nada más en tu mundo que lo que aparece en la televisión. Pero si tomas distancia y retornas a la conciencia de Ti Mismo, además del aparato de televisión y el programa que emite, puedes verte a ti mismo y también toda la habitación. De igual modo, en lugar de enfocarte tan concentrada y limitadamente en los pensamientos, las emociones y el mundo sensorial de este ser humano particular que encarnas, puedes dar un paso atrás y verlo todo a la vez. Puedes pasar de lo finito a lo infinito. ¿No es acaso esto lo que han estado tratando de decirnos Cristo, Buda y todos los grandes santos y sabios de todos los tiempos y de todas las religiones?


Una de esos grandes santos, Ramana Maharshi, solía preguntar: "¿Quién soy yo?" Ahora nos damos cuenta de que esta es una pregunta muy profunda en realidad. Plantéatela sin cesar, constantemente. Pregúntatela y te darás cuenta de que tú eres la respuesta. No hay respuesta intelectual posible: la respuesta eres tú. Sé la respuesta y todo cambiará.

La liberación del alma
(Michael A. Singer)

7 ago 2013

EL DESPERTAR DEL CUERPO/MENTE


La verdad, la Realización, la Comprensión, el Sí mismo, son todos Uno, a-dvaita, no-dos. Pero la expresión que adopta la enseñanza (consistente en indicadores que apuntan hacia la Comprensión) puede variar mucho en función del «maestro» o «sabio» a través del cual aquella se manifiesta. Tal expresión estará determinada en un grado significativo por la programación y el condicionamiento del organismo cuerpo/mente en el cual la enseñanza se manifiesta. En concreto, el corazón de la enseñanza -su «fundamento» o núcleo irreductible- Hallará una expresión única en cada cual donde haya sucedido la apercepción. Y tal expresión única es, en gran medida, configurada por la vía, la manera, el contexto, las circunstancias bajo la cuales haya ocurrido el evento del Despertar en cada caso.

Quizá sea más sencillo ilustrar esto que explicarlo.

A Ramana Maharshi el Despertar le sucedió cuando era un muchacho. Teniendo la abrumadora sensación de que iba a morir, se tumbó en el suelo y dejó que le sucediera una experiencia de muerte, la cual le llevó a sentir vívidamente lo que ocurre cuando cesan las funciones corporales y mentales al morir. Tras este suceso, tuvo la percatación de que el «yo» que uno piensa que es muere con el cuerpo y la mente; y sin embargo, a pesar de que desapareció tanto este falso «yo» como todo lo demás, aún permaneciá un sentido de pura existencia: la conciencia «Yo Soy». Comprendió entonces que Eso es lo que verdaderamente es el «yo»; no el cuerpo o la mente o la personalidad o el sentido de ser un yo separado, todo lo cual muere, sino el «Yo-Yo» que es eterno. En el caso de Ramana Maharsin, esta fue la comprensión central; y su enseñanza reflejaba esta comprensión central, de modo que Ramana decía a sus oyentes: «simplemente sean», «busquen el Yo soy» o «permanezcan en el Yo»

Muy distinto es el relato que hace Nisargadatta Maharaj acerca de cómo sucedió la Realización. Cuanta que su gurú le dijo que él (Nisargadatta) no era quien pensaba que era, que él no era el cuerpo, sino que en verdad era nada menos que lo Absoluto. Nisargadatta cuenta que él creyó a su gurú, llevó estas palabras a su corazón y, tras meditar y concentrarse en ellas durante tres días, la Comprensión se completó. Así que este es el punto en el que se centraban todas las enseñanzas de Maharaj, y por tanto se dirigía a sus alumnos hablándoles, siempre y sin excepción, en primera persona como lo Absoluto, «Yo soy Eso», y no como un individuo separado; e insistía en que no se hiciera ninguna pregunta que estuviera basada en la identificación con el cuerpo.

De alguien que haya estudiado con un maestro o un gurú antes de sucederle el despertar, lo más probable es que surja la enseñanza de que la vía para por tener un maestro o un gurú, A quien le haya sucedido el despertar de manera espontánea, sin maestro alguno, puede que le surja la idea de que no es necesario ningún gurú. Aquel cuyo despertar se encuentre inextricablemente vinculado con una poderosa experiencia mística que haya sucedido inmediatamente después de un intenso período de meditación, puede muy bien centrar su enseñanza en el misticismo y la meditación.


Se puede hallar más ejemplos leyendo a maestros de antaño, como Huang Po, Hui-Neng y otros, o a instructores modernos tales como Tony Parsons o Adyashanti. Puede que parezca que estas expresiones de la enseñanza nuclear, aquello que se reitera constantemente por tratarse de su fundamento, varían mucho o, al menos, poseen énfasis muy diversos. Y esa diferencia se debe en su mayor parte a los diversos antecedentes, culturas, tendencias, circunstancias y experiencias de cada uno de los instrumentos cuerpo/mente, y particularmente a la peculiaridad del propio evento del despertar en cada uno.

En el caso de lo que he venido en llamar, con algún afecto, «la cosa david», el núcleo irreductible de la Comprensión cobró expresión en el primer pensamiento que se formó cuando sucedió ese súbito cambio de percepción ya referido y se vio claramente que «¡no hay nadie en casa!». Hay Presencia, Ser, Conciencia. Hay este aparente cuerpo/mente en el cual, y como el cual, la Presencia fluye, funciona, experimenta. Y eso es todo; no hay un yo individual o entidad o persona separada, excepto como un mero constructo mental.

Por tanto, la expresión aquí gira necesariamente en torno a este fundamento y se regresa siempre a esto mismo, a saber: que es el sentido de ser un yo individual lo que constituye la ilusión, el «cautiverio», el «oscurecimiento» esencial. Cuando este sentido de yo individual se ve como ilusorio, se desvanece, y entonces sucede el despertar del sueño de ser una mismidad individual y separada y queda simplemente Lo Que Es.

Eso a lo que se despierta, eso que es Comprendido, es solo Uno. Pero la expresión en cada instrumento cuerpo/mente es diversa debido a las infinitas variables existentes en la programación y en el condicionamiento de cada instrumento, así como en el guión o la parte o el «destino» que cada cuerpo/mente juega en el infinito despliegue que acaece en la Conciencia. Así, cada personaje posee un diferente sabor y pone un énfasis diferente.


David Carse
(Perfecta Brillante Quietud)


5 mar 2013

SEPARACIÓN


¿Cuál es el mecanismo que hace posible la separación?

Bueno, no hay un mecanismo; simplemente es lo que parece estar ocurriendo. Lo que ocurre es estar separado, y produce una especie de fascinación: «Estoy separado y puedo hacerlo  Puedo hacer esto.» Es un sueño fascinante.


¿Es simplemente fascinación y te quedas pillado en ella?

Sí, pero no importa, porque es perfecto. No es algo que esté equivocado, es el juego perfecto que juega el ser, el juego de estar totalmente fascinado siendo una entidad separada y haciéndolo todo. El mundo que vemos es una expresión absoluta de lo que parece ser la creatividad o la acción individual. De modo que es el ser surgiendo, totalmente fascinado por la idea de estar separado y de hacer cosas.


Tony, ¿cuál es la diferencia entre tener un vislumbre, o varios, y el despertar?

No hay ninguna. Lo que llamamos un vislumbre, que dura medio segundo, en realidad es la eternidad, de modo que eso es el despertar. Es la existencia de la unidad para nadie.


Porque he tenido vislumbres, y sin embargo no siento que haya ocurrido el despertar.

Bueno, ha ocurrido.


No se lo digas a mi esposa.

No se lo diré a tu esposa. (Riéndose) La cosa más dulce que he oído nunca vino de un americano, que dijo: «La peor pesadilla es que mi espose se ilumine antes que yo.»  (Risas) Y eso no significa que necesariamente vaya a ocurrir nada más.


Bueno, la vida sigue. Pero la liberación no está ahí.

Bueno, está; es todo lo que es, sólo que tú no crees que sea así.


Sí, de acuerdo.

Podría enviarte un certificado si lo deseas. (Risas)


¿Cómo un boletín de notas?

Pero muy caro. (Risas)



Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)




20 sept 2012

CONCIENCIA


Eres Conciencia, Unidad, lo único que es, la fuente y la aparición de todo: todo lo que aparece, surge y desaparece en la consciencia*, Eso es lo único que sucede siempre. La gente pasa, las nubes pasan, las conversaciones continúan, los pensamientos surgen y desaparecen: todo se desarrolla en este momento en la consciencia.

Esta aparición en forma de personaje es, de por sí, la perfecta expresión de Unidad. No se necesita que nada cambie para nada: no se necesita ningún «Despertar» ni ninguna «Iluminación» -Todo eso no es más que el guión de una obra de teatro-, Ya, de por sí, no hay más que «estar despierto» en Unidad, tanto si uno está embelesado por el juego de las imágenes como si descansa en el reconocimiento de su propia naturaleza.


Todo lo que aparece en el presente, ya sea corriente o extraordinario, constituye el contenido de la consciencia. La consciencia y el contenido son lo mismo: Conciencia.  eres Conciencia: despierta, consciente y , en este momento, adopta la apariencia de todas las cosas.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



* : Ante la ausencia, en castellano, de dos términos tan distintos como son "conscienciousness" y "awareness" en inglés, se ha optado por traducir el primero como «Conciencia» en el sentido de «existencia despierta pero carente de identificación con forma individual alguna», y el segundo como «consciencia», en el sentido de «percepción consciente» (N. del T.) 

5 ago 2012

DESPERTAR


El propósito de mi enseñanza es la iluminación, despertar de la ilusión del estado de separación para alcanzar la realidad del Uno. En pocas palabras, lo que pretendo es que comprendas lo que eres. Es posible que también descubras otros elementos en esta enseñanza, los cuales surgen simplemente como respuesta a las necesidades concretas de los demás en un determinado momento, pero básicamente lo único que me interesa es que te despiertes.

La iluminación significa despertar a lo que en verdad eres y vivir en consecuencia. Realízate y sé, realízate y sé. La realización en sí misma no basta. La plenitud de la realización consiste en ser, y esto implica actuar, hacer y expresar lo que hayas comprendido. Es muy complejo, una forma de vivir completamente nueva: vivir en la realidad desde la realidad, y no desde las ideas programadas, los impulsos o las creencias de tu mente soñadora.

La verdad es que tú ya eres lo que buscas. Estás buscando a Dios con sus propios ojos. Esta verdad es tan simple y tan chocante, tan radical y tan tabú, que te la pierdes fácilmente en la tormenta de tu búsqueda. Tal vez hayas oído ya lo que te estoy diciendo y es posible que incluso te lo creas, pero lo que te pregunto es si lo has comprendido con todo tu ser. ¿Lo estás viviendo?


Mi discurso pretende despertarte, no darte un método para soñar mejor. Esto último lo sabes hacer muy bien. Podré parecerte amable y muy suave, en función de tu estado mental y emocional, pues en otras ocasiones tal vez no te parezca tan amable ni tan suave. Posiblemente te sientas mejor después de hablar conmigo, pero eso es secundario al despertar. ¡Despierta! Tú eres todos los Budas vivientes. Eres el vacío divino, la nada infinita. Lo sé porque yo soy lo que tú eres y tú eres lo que yo soy. Deshazte de todas las ideas e imágenes de la mente; aparecen y desaparecen, y ni siquiera las generas tú. ¿Por qué prestas tanta atención a tu imaginación, cuando la realidad existe para que te realices en este preciso instante?

Pero no creas que la iluminación es el final. La iluminación es el final de la búsqueda, el final del buscador, pero también es el comienzo de una vida protagonizada por tu verdadera naturaleza. Descubrirás algo totalmente nuevo: la vida desde la unidad, encarnando lo que eres, una expresión humana de esta unicidad. Indefectiblermente te conviertes en el Uno;  eres el Uno. La pregunta es si eres o no una expresión consciente del Uno. ¿Está despierto ese Uno? ¿Has recordado lo que en verdad eres? Y si lo has hecho, ¿lo estás viviendo? ¡Estás viviendo desde el Uno, de un modo realmente consciente?

Todas mis charlas versan sobre el despertar o la vida tras el despertar. Independientemente de cuál  parezca  ser el tema de mi charla, en realidad sólo estoy hablando de estas dos cuestiones.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)

7 jul 2012

DESPERTAR Y LIBERACIÓN


Vivimos una continua cadena de problemas y conflictos internos y externos.
Y la causa de estos problemas y conflictos es el error en que estamos viviendo acerca de nosotros mismos.
Si el ser humano viviera por lo que él es, desde lo que él es, los conflictos desaparecerían al instante o mejor todavía, ni siquiera se producirían.
El ser humano cree ser algo que no es. Cree ser una estructura mental, que él llama "yo" pero que no es su verdadero Yo.
Este error es causa de consecuencias trágicas en el vida.
Estamos hipnotizados, adormecidos, viviendo un sueño en el que creemos ser alguien y algo que no somos. Nuestra realidad verdadera es muchísimo más y mejor que lo que creemos ser.
Pueden darse varias explicaciones sobre este sueño, sobre este error en el que estamos viviendo, desde la explicación religiosa del pecado original hasta la explicación oriental del Karma.
Lo cierto es que la naturaleza humana, la Humanidad, como todo en el Universo está en un determinado período de evolución, en el que la conciencia humana no está todavía en su estadio de desarrollo pleno.
Vivimos dormidos con respecto a las auténticas capacidades de nuestra verdadera realidad interna.
Tarde o temprano hemos de despertar. Pero interesa, por nuestro mejor desarrollo y mayor felicidad, que aceleremos este proceso del despertar.
Se trata, por tanto, de no vivir a medias, de no vivir adormecidos, de no vivir en el error sobre lo que somos, sobre nuestro verdadero ser.
"Ya es hora de despertar del sueño" se nos viene diciendo desde hace dos mil años en la Biblia.
Pero el hombre enbebido en sus adelantos científicos y técnicos sigue dormido, sigue encerrado en el error acerca de la verdadera realidad de sí mismo.
La Humanidad se ha debatido, en el transcurso de su historia en continuas y crueles luchas y guerras para liberarse de la opresión, de la esclavitud y explotación con que unos hombres, pueblos o razas trataban de someter a otros.
La historia de la Humanidad es una continua serie de esfuerzos denodados por liberarse unas personas de otras, unos pueblos de otros, unas razas de otras... Era el anhelo de liberarse de unas ataduras y dependencias externas. Pero no es la falta de libertad externa, la peor esclavitud y dependencia que sufren los hombres, sino esa otra dependencia de las ideas pegajosas de la mente que esclavizan e impiden ver y mirar con ojos limpios y libres.
Son muy pocos los que sienten la demanda interior de liberarse de las garras y cadenas de ese fantasma monstruoso que es su falso "yo", se esclavizador ego, que es el causante de las rivalidades odiosas, de las ambiciones desmedidas, de los deseos de poder, de las envidias, de las guerras...
Pero para despertar y liberarnos de nuestro error, de nuestro falso "yo", hemos de VER, hemos de darnos cuenta de que estamos dormidos y que estamos en el error. Y eso no es fácil porque casi nadie quiere convencerse de que está dormido y de que está viviendo desde una idea falsa de sí. Hace falta mucho valor y humildad sincera para reconocer que estamos dormidos.


Lo cierto es que todos, excepto esas pocas personas realizadas e iluminadas, estamos dormidos en un mayor o menor grado. Y en este sueño estamos encarcelados.
No es fácil de este sueño y este error. Porque es un error inveterado, transmitido de generación en generación (pecado original?) como si fuera una verdad apodíctica e incontrovertida.
Vemos además que en la vida social diaria, las grandes personalidades viven así. Y ¿cómo vamos a dudar de que esas autoridades en política, en las letras, en las ciencias y hasta en la religión van a estar en el error y en la ignorancia? Se nos hace difícil entender que los que rigen la sociedad en los distintos campos del saber estén inmersos en el error y la ignorancia de algo tan importante. Su autoridad se nos impone y nos resulta casi imposible que casi todos estén y vivan en ese error lamentable.
Ello hace que ciertos atisbos y chispazos de iluminación que de vez en cuando brillan en nuestra conciencia, no tengan continuidad efectiva y pasen como meros instantes de lucidez sin más consecuencias.
Todos hemos tenido más de una vez esos momentos felices de iluminación. Todos hemos sentido deseos e intentos de despertar. Pero seguimos en la cárcel de la ignorancia y el error, que nos impiden ver, vivir y gozar de la verdadera realidad luminosa y amorosa que SOMOS.
No es volar lo que cuesta, sino soltar las amarras de la ilusión, el error y la ignorancia.
Y no basta que veamos y nos demos cuenta de que estamos dormidos y aprisionados en la impotencia errónea de nuestro sueño.
Es necesario, ante todo, que nuestro deseo y anhelo de despertar y liberarnos sea tan PROFUNDO y SINCERO que se constituya en lo más importante de nuestra existencia.
Para realizar este anhelo de despertar no es necesario encerrarse en un monasterio o retirarse a la soledad del desierto.
Cada uno en su propia actividad y trabajo cotidiano puede despertar y liberarse.
No es necesario dejar nada ni renunciar a nada. Lo único que hay que dejar, y abandonar es la ignorancia y el apego a las cosas o ideas que nos atenazan e inmovilizan.
La mente suele estar apegada a sus ideas y creencias y se convierte en el peor enemigo para nuestra liberación interior.
Otro inconveniente o dificultad entre los hombres de nuestro tiempo para disponerse a este despertar interior es la supuesta cultura y la técnica.
Se han conseguido logros maravillosos en el campo de la ciencia y la técnica. Es cierto. Quedamos extasiados ante ciertos brillantes descubrimientos, de tal manera que hasta los hombres cultos más humanistas llegan a pensar y proponer el desarrollo de la cultura como el objetivo máximo y último de la vida del hombre sobre este planeta.
La ciencia y la técnica se han lanzado obsesiva y alocadamente sobre los objetos de su búsqueda y conocimiento, olvidando al sujeto y la fuente de donde brota todo el deseo de expresión y manifestación.
El orgullo científico o seudocientífico ha embobado y cerrado la mente sobre sí misma, sin darnos cuenta de que la mente no es nada, que sólo es el conjunto de contenidos de conciencia y que el sujeto de la conciencia, el "Yo" superior de cada ser humano sigue siendo el eterno desconocido.
Bebemos, nos bañamos en las aguas residuales del río, mientras ignoramos y menospreciamos la fuente que es lo más cercano y lo más nuestro que tenemos.
Preferimos ser cultos o eruditos a ser sabios.
Es cierto que la incultura es ignorancia. Pero también es cierto que hay mucha cultura y educación que es "ignorancia instruida". Y todos sabemos que no faltan por esos mundos algunos excepcionales incultos que son verdaderos sabios.
No hay por qué defender la sabiduría frente a la cultura. Ambas son compatibles. Y estamos llamados a ser sabios cultos. Pero es muy triste que la Humanidad camine alocada tras los objetivos de la ciencia y la técnica mientras se olvida de beber del pozo de la Sabiduría que está dentro de cada uno de nosotros y que es la verdadera ciencia de la vida.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)



18 may 2012

PENSAMIENTOS DE ILUMINACIÓN


¡Ojalá  nunca hubiera conocido toda esta historia de la iluminación! Me estoy volviendo loco. ¡Voy a necesitar trescientos años más para despertar!



Lo que dices es verdad. Es una maldición. No son más que conceptos, información de segunda mano que has ido recibiendo. Tienes que olvidar todo eso y regresar a ti mismo. Regresa a este momento. Rechaza todo lo que cualquiera te pueda haber dicho. Todo eso puede ser falso. Fíate de las pruebas que te aporta tu momento presente. Regresa a la conciencia, a la conciencia de las cosas que hay en la habitación, a tu respiración.

Ese pensamiento de que "voy a necesitar otros trescientos años para despertar"... ¿te das cuenta de que no es más que un pensamiento que acaba de surgir en la conciencia ahora? ¿Te das cuenta de que, si te lo crees, te va a deprimir? Siente las sensaciones que te produce ese pensamiento. Siente la contracción de energía. Siente la separación.

Tú eres el espacio, la inmensidad en la que surge el mundo. Sin embargo, los pensamientos proclaman que tú eres un "yo" insignificante, sólo una persona en un mundo enorme. Sin embargo, te repito que los pensamientos no son más que pensamientos y, en realidad, son inofensivos, no son el enemigo. ¿Te das cuenta de que todo eso no son más que pensamientos, de que tan sólo son un montón de imágenes mentales? Y ese concepto de un "tú perfecto e iluminado no es más que una imagen, una imagen de ti mismo en un estado perfecto en algún momento futuro, ¿verdad que sí? ¿Te das cuenta de que el problema es esa imagen? Quitando esa imagen, esa imagen de perfección en el futuro, no hay ningún problema. No obstante, la imagen no es el enemigo. No es más que una imagen: deja que esa imagen exista. ¡Debes hacerlo porque va a seguir ahí tanto si la dejas existir como si no! Y, entonces, puede que surja otra posibilidad al permitir que exista...


Si ves a Buda, mátalo, reza un dicho zen, es decir, la imagen de Buda, la imagen de la iluminación, la imagen de la perfección es precisamente lo que te mantiene en la búsqueda. Sin embargo, fíjate en algo: todos estos ideales creados por la mente aparecen en la conciencia. No son personales. Son como nubes que pasan flotando: están un rato y se van como todas las cosas, inofensivas, inocentes. Tú mismo.

Esa imagen de un "tú" futuro surge ahora pero te tiende una trampa al proclamar que existe un futuro en el que podrías ser más feliz, estar más iluminado, más liberado. Pero ¿dónde existe ese futuro además de como forma de pensamiento, de un pensamiento que surge ahora?

¿Existe realmente eso que llamamos futuro? ¿Existe realmente eso que llamamos pasado? ¿No será que lo único que existe es un eterno presente en el que surgen pensamientos de "pasado" y de "futuro"?

¿No seguirá sucediendo esto mismo dentro de cinco minutos?, ¿dentro de cinco años? ¿Existe algún momento que no sea ahora? ¿Existe algún momento en el que el pasado y el futuro no surjan meramente como pensamiento? ¿No anula esto tu fantasía de liberarte en algún momento futuro?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)



10 may 2012

SOMOS LA MISMA ENERGÍA


Pregunta: Me preguntaba cuál es la mejor manera de abrirme a ese campo de energía que transmite un ser iluminado.

MW:  Ese campo de energía es simplemente la claridad de lo que es real. La mayoría de la gente vive en una nube de comprensión errónea y de identificación equivocada, y cuando se encuentra con alguien que ve con claridad puede sentir una energía muy distinta. Pero uno debe estar realmente consciente incluso para poder percibir esto. En mi vida he hablado con personas que sintieron inmediatamente algo muy distinto al estar cerca de mí y respondieron a esa energía. No obstante, la mayoría de la gente no ve, ni siente, nada fuera de lo normal. Cuando una persona acude a alguien que tiene unos conocimientos profundos en cualquier campo y desea comprender lo que esa persona sabe, ¿qué necesita? Prestar atención a lo que se está transmitiendo. De modo que estar abierto es prestar atención. También es importante no dejar que tu condicionamiento se interponga en el camino de esa atención. Con esto no quiero decir que no debieras usar tu buen criterio. No creas simplemente cualquier cosa que te diga un maestro porque te parezca que ha despertado. Es posible que no esté despierto. La energía que buscas está en tu interior ahora mismo. En realidad no necesitas recurrir a nadie para que te sea transmitida. Simplemente observa tu propia mente y cómo se relaciona con la vida. Cuando llegue la respuesta, no lo hará en una forma que sea comprensible para un estado condicionado del ser. Todas las tonterías de la mente-ego se disiparán y te darás cuenta de lo que eres realmente. Entonces no habrá nada que transmitir; simplemente te darás cuenta de que eres esa misma energía que has estado buscando.


Cuando uno está despierto, en un sentido muy real, se encuentra vacía. Vacío del condicionamiento que nos mantiene ciegos a la mayoría de nosotros. Si estás comunicándote con alguien que se halla despierto, intenta abrirte y estar vacío tú también. Cuando ambos estáis vacíos al mismo tiempo, existe una energía totalmente distinta. Es la misma energía que reside en ambos, o mejor dicho, los dos sois esa energía, como siempre lo habéis sido.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

5 may 2012

DESPERTAR: DESCUBRIR QUIÉN ERES


Antes de experimentar mi despertar final hace unos años, me había vuelto loco por la iluminación. Para estudiar zen hay que estar un poco loco. Mi maestra solía decir que "los locos son los únicos que permanecen". Una de mis locuras consistía en levantarme temprano todos los domingos(a eso de las cinco o las cinco y media de la mañana) para sentarme a meditar durante un tiempo extra antes de ir a la meditación de dos horas en grupo con mi maestra. Me sentaba a meditar en una habitación pequeña y me quedaba helado hasta los huesos.

Una de esas mañanas en las que estaba ahí sentado me sucedieron dos cosas, una después de la otra, y eran aparentemente muy paradójicas. En primer lugar obtuve la visión espontánea de que todo era uno. Lo sentí al oír el canto de un pájaro en el jardín; al oír el gorjeo, la siguiente pregunta surgió de mi interior: "¿Qué es lo que oye el sonido?". Nunca me había hecho esa pregunta antes. De pronto me di cuenta de que yo era el sonido del pájaro, y también el que oía al pájaro; comprendí que el oído, el sonido y el pájaro eran manifestaciones de la misma cosa. No puedo decir de qué, pero sí puedo decir que sólo es una cosa. Pensé que todo era muy extraño y me di cuenta de que quien pensaba era otra manifestación más de lo mismo. Me levanté y empecé a deambular por la casa buscando algo que no formase parte del Uno. Pero todo era un reflejo de ese Uno. Todo era divino. Entré en el cuarto de estar. De repente, a mitad del movimiento de un paso, la conciencia (o atención) se separó de todo, ya fuese físico, corporal o exterior.

En el espacio de un solo paso desapareció todo. Luego surgió la imagen de un número infinito de encarnaciones pasadas al menos eso parecía, en la que las cabezas formaban un fila tan larga como abarcaba mi vista. La conciencia comprendió algo así como "Dios mío, he estado identificándome con diversas formas desde hace tropecientas vidas". En ese momento, la conciencia (el espíritu) comprendió que había estado tan identificada con todas esas formas que hasta ese mismo momento se había creído que realmente era una forma.

De repente, la conciencia estaba libre de la forma y existía de manera independiente. Ya no se definía por ninguna forma, fuese ésta la forma de un cuerpo, de una mente, de una vida, de un pensamiento o de un recuerdo. Podía ver todas estas cosas pero apenas podía creerlo. Era como si alguien me hubiese metido un millón de dólares en el bolsillo y yo me lo estuviese sacando continuamente sin creérmelo del todo. Pero tampoco podía negarlo. Aunque esté utilizando la palabra "yo", ahí no había ningún "yo", sólo el Uno.

Estas dos experiencias sucedieron juntas, separadas tan sólo por unos instantes. En la primera me convertí en la Unicidad de todo y en la segunda me convertí en la conciencia (o espíritu), que se despertó completamente y salió de cualquier identificación, incluso de la Unicidad. Al ir más allá de la Unicidad, seguía habiendo uno conciencia básica, pero tenía dos aspectos diferentes: yo soy todas las cosas, y yo no soy absolutamente nada. Esto era el despertar, la realización del Ser.


Lo que sucedió después se que di un paso, un paso normal y corriente. Y me sentí como un bebé cuando da su primer buen paso y mira después a su alrededor como para preguntar si lo has visto, exhibiendo abiertamente su alegría. Así que di otro paso más y sentí algo así como "¡vaya, el primer paso!", y después di otro paso más, y luego otro, y seguí moviéndome en círculos, pues cada paso era como si hubiese dado el primer paso. Era un milagro.

En cada "primer" paso, la conciencia sin forma y la Unicidad se fundían de tal manera que la conciencia, que se había identificado siempre con una forma, estaba entonces en el interior de la forma, exenta de cualquier identificación. No veía a través de ningún pensamiento ni de ningún recuerdo de lo que hubiese sido antes, sino a través de los cinco sentidos, nada más. Libre de cualquier historia o memoria, sentía cada paso como si fuese el primero.

Entonces me vino a la mente algo muy divertido (al menos así lo sentía yo, después de trece años de práctica zen): "¡Vaya acabo de despertarme del zen!". Cuando te despiertas, te das cuenta de que despiertas de todas las cosas, incluso de las que te han ayudado a llegar ahí. A continuación le escribí a mi esposa esta extraña nota: "Feliz cumpleaños. Hoy es mi cumpleaños. Acabo de nacer". Le dejé la nota, y cuando pasé con el coche por delante de nuestra casa de camino a mi grupo de meditación, vi a mi esposa agitando la nota en la mano. No sé cómo pero supo exactamente lo que quería decir.

No le mencioné esta experiencia a mi maestro hasta pasados tres meses, pues me parecía que contárselo no tenía ningún sentido. ¿Qué necesidad tenía de que alguien lo supiese? No sentía necesidad de contárselo a nadie ni de que me felicitasen. Para mí, la experiencia era completa en sí misma. Más adelante descubrí que mi experiencia se correspondía con lo que mi maestro llevaba contándome toda la vida. Entonces comprendí que sus enseñanzas hacían referencia a este despertar. De un modo muy real, esa experiencia, que aún perdura y que todavía hoy sigue siendo la misma, es la base de todo lo que digo.

Cuando realmente empezamos a observar lo que creemos ser, nos volvemos propensos a la gracia. Comenzamos a ver que aunque tengamos diversos pensamientos, creencias e identidades, no nos dicen quiénes somos, ni a nivel individual ni colectivo. Un misterio se hace presente: nos damos cuanta de que cuando nos observamos con atención y cuidado, lo verdaderamente sorprendente es que nos definimos totalmente a partir del contenido de nuestra mente, de nuestros sentimientos y de nuestra historia. Hay muchas formas de espiritualidad que intentan librarse de los pensamientos, de los sentimientos y de los recuerdos para poner la mente en blanco, como se eso fuese un estado espiritual, o un estado deseable. Pero tener la mente en blanco no es necesariamente sabio. En cambio, lo más útil es ver a través de los pensamientos y reconocer que un pensamiento no es más que un pensamiento, una creencia o un recuerdo. Entonces podremos dejar de vincular la conciencia o el espíritu a nuestros pensamiento y a a nuestros estados mentales.

Después de ese primer paso, cuando comprendí que lo que veía a través de mis ojos y de mis sentidos era la conciencia o el espíritu, en vez de los condicionamientos o la memoria, vi que ese mismo espíritu era el que miraba a través de todos los otros ojos. Si miraba desde otro condicionamiento, daba lo mismo; era exactamente igual. Se estaba viendo en todas las cosas, no sólo en los ojos, sino también en los árboles, en las piedras y en las flores.

Lo paradójico es que cuanto más se saborea el espíritu o conciencia a sí mismo, no como pensamiento, idea o creencia, sino como mera presencia o conciencia, más se refleja en todo ese espíritu. Cuanto más despertamos nuestros cuerpos, mentes e identidades, mejor vemos que no son más que meras manifestaciones del mismo espíritu, de la misma presencia. Cuanto más comprendemos que lo que somos es totalmente atemporal, que está fuera del mundo y de todo lo que sucede, mejor comprendemos que esa misma presencia es el mundo, todo lo que sucede y todo lo que existe. Son como las dos caras de una misma moneda.

La mayor barrera para el despertar es pensar que es algo raro. Cuando se cae esta barrera, o al menos empiezas a decirte: "Realmente no estoy seguro de que sea cierta mi creencia de que el despertar es difícil", todo se vuelve accesible de forma instantánea. Como esto es lo único que existe, no puede ser raro ni difícil, a no ser que insistamos en que así sea. La base de todo esto no es teórica, sino experimental. A mí no me lo enseñó nadie, y nadie podrá enseñártelo a ti.

Lo más bonito del despertar es que cuando dejas de reaccionar a tus condicionamiento, la sensación del "yo" que estaba viviendo esta vida deja de existir. La mayoría de la gente está familiarizada con la sensación de un yo que vive esta vida. Pero cuando vamos más allá, la experiencia nos muestra que el amor es lo que hace que esta vida funcione realmente, y ese amor está en todo el mundo, todo el tiempo. Cuando intenta abrirse camino entre tus cosas personales, este amor se disipa, pero sigue ahí. Nadie es dueño de este amor. Todo el mundo es, en esencia, la manifestación de este amor.


A lo largo de tu vida habrás experimentado ocasiones, conscientemente o no, en las que te hayas olvidado momentáneamente del "yo" con el que te habías identificado. Esto puede ocurrir espontáneamente ante una hermosa vista, o cuando olvidas el ego. La gente normalmente pasa por alto estos momentos. Después de experimentar el "momento agradable", volvemos a construir nuestra sensación habitual de identidad. Pero estas oportunidades son, de hecho, pequeñas mirillas a través de las cuales puedes experimentar la verdad. Si te pones a buscarlas, las detectarás. De repente, la mente dejará de pensar en su historia. Tal vez percibas que tu identidad o tu sensación del yo separado se toma un descanso, y lo que tú eres de verdad no desaparece. Entonces te preguntas: "¿Quién soy realmente?. Si mi identidad puede tomarse un descanso y yo no desaparezco, ¿Entonces quién soy?", o mejor: "¿Qué soy cuando desaparezco?".

La mente suele activarse ante la pregunta de "¿quién soy?". Se pone a darle vueltas hasta que surge la verdadera inteligencia y dice: "Espera un momento, eso no es más que pensamiento". Quizá percibas entonces un espacio de tranquilidad entre los pensamientos y, si estás muy presente en ese espacio, dejarás de funcionar con tu identidad habitual. En cuanto la identidad entre en ese espacio, dejarás de sentirte presente. No ser nadie suele ser tan desconcertante para la mente que enseguida se pone a llenar ese espacio. "¿Cómo puedo no ser nadie?" Pero llenarlo con alguien no tiene ningún sentido. Si quieres saber quién eres realmente, experimenta simplemente el espacio, experimenta la apertura y deja que florezca en tu interior. Es la mejor manera de descubrir quién eres.

De este modo, la espiritualidad no sólo se vuelve real, sino también aventurera y divertida. Te preguntarás: "¿Esta apertura, esta presente -como quiera que la llames- es lo que soy?. Empezarás a sentir que estás llegando a algo que no es fruto de la creación de ningún pensamiento, idea o fe. Y cuando comiences a asimilarlo y percibas esta mera conciencia que está libre de toda identidad, te parecerá alucinante. El zen lo denomina lo no creado; es la única cosa de tu alrededor que no ha sido creada por tu mente.

En la Biblia hay una parábola maravillosa que dice que es mucho más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que entre un rico en el reino de los cielos. Si intentas aferrarte a tus identidades, por muy espirituales y santas que sean, es como si intentases pasar un camello por el ojo de una aguja. Tus identidades son demasiado vastas, demasiado grandes, demasiado falsas, demasiado elaboradas como para entrar en la verdad. Pero existe algo que puede pasar por el ojo de la aguja más pequeña. El espacio, tu propia nada, podrá pasar directamente al cielo. Nadie podrá llevarse consigo la más mínima pizca de identidad.

El cielo es la experiencia de entrar en nuestra propia nada. Comprendemos nuestra propia conciencia pura y vemos que somos espíritu puro, sin forma. Reconocemos que el espíritu sin forma es la esencia, la presencia  animada de todas las cosas. Esto es el cielo, pues el espíritu y la esencia están ocupando nuestro cuerpo a cada paso. Éste es el verdadero significado de volver a nacer. Volver a nacer no es sólo una gran experiencia emocional de conversión religiosa. Aunque sea agradable, eso no sería más que cambiarse de ropa. Volver a nacer es nacer otra vez, no ponerse ropa espiritual nueva. Para ser más precisos, antes de nacer comprendemos que la nada eterna es lo que está viviendo esta vida a la que llamamos "mi vida".

Pero comprender esta verdad y despertar espiritualmente no significa que la buena fortuna crezca sin fin en tu vida. Ésa no sería la paz que supera todo entendimiento. Cuando nos sentimos bien en la vida, tener paz es fácil. Pero la vida sigue su ritmo, como un océano en movimiento. Las olas serán altas o pequeñas, pero el océano será igual de sagrado y, como tú no eres nadie, nada te puede hacer daño. La paz que supera el entendimiento reside en esta conciencia, pero tu vida no irá necesariamente mejor. Tal vez se limite a seguir su ritmo, fluyendo simplemente, sin más. A ti te dará igual.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)



29 mar 2012

SIMPLEMENTE EXISTENCIA


· Por una parte, es como si yo hubiera escogido venir aquí hoy pero, al mismo tiempo, es como si supiera que eso ha sucedido por sí solo.

Todo sucede, simplemente: la película se proyecta sobre la pantalla, incluido el relato mental. Por eso, da la sensación de que existe un "yo" que escoge venir hoy aquí aunque, en realidad, no existe más que el suceso automático de llegar aquí hoy y el relato mental que se va produciendo también de forma automática. No hay un individuo ahí que esté pensando esos pensamientos: esos pensamientos simplemente surgen en la consciencia. Todo se constata en este momento: la consciencia está constatando el contenido de la consciencia. Si nos centramos en el relato mental, da la sensación de que se toman decisiones aunque, en realidad, todo eso es algo completamente espontáneo todas estas cosas que aparecen en este momento no son nada.

· Entonces, ¿no hay un proceso de elección?

En la película hay una elección aparente. Cuando alguien te pregunta: "¿Quieres un té?" y tú respondes: "Sí"... Si fuésemos capaces de desconectar un solo minuto la banda sonora de esta película, veríamos que ahí delante hay una persona y que, un minuto después, llega una taza de té y que, más tarde, se produce el acto de bebérselo. Lo que pasa es que a todo eso se le añade una banda sonora en la que se incluyen los pensamientos de si escojo tal o cual cosa, etc. Todo funciona con el piloto automático pero, aparentemente, existe un proceso de elección... que es la gracia de este asunto.

Estando sencillamente presente, toda esa preocupación por las opciones desaparece. Cuando se produce la identificación con el personaje, todo este filosofar nos "distrae" del presente. Surgen pensamientos sobre qué hay que escoger, pensamientos que implican cierta distracción. Todo lo que surja dentro del contenido -ya sea una conversación acerca de las distintas opciones, pensamientos sobre esas opciones o cualquier otra cosa- es lo que tiene de entretenido esta película, desaparece por completo cualquier deseo de que algo de esto cambie. En ese momento, lo que hay es lo que es.

· Simplemente existencia.

Sí, sin ninguna preocupación por nada de todo esto. Mientras exista ese identificarse y ese dejarse de identificar con el personaje, este tipo de conversaciones seguirá teniendo validez pero, cuando todo eso empieza a desaparecer -toda esa escenificación de la búsqueda- y se va "recordando" que nuestra verdadera naturaleza es Unidad, sencillamente, sólo existe "vivir en el presente".

· Entre otros personajes aparentes.

Sí, uno ya no se preocupa de plantear hipótesis, ni de si hoy o no elección y todas esas cosas. En este "saber" innato, se vive una vida corriente. Por tanto, no es que se tenga que sentir necesariamente una dicha suprema aunque hay un "desahogo", una "facilidad". La búsqueda desaparece; desaparece la agitación que conlleva la búsqueda.

· Entonces, ¿qué sentido tiene la vida?

La vida no tiene un sentido determinado: esta película de la vida es el pasatiempo cósmico. Esa pregunta surge desde el punto de vista del "yo", de la identificación con el personaje de la película. Al mantener la identificación con el personaje, también se mantiene una búsqueda constante de una razón de su existencia, de un sentido; parece que el sentido "supremo" de la vida es lo que suele denominarse el "Despertar": volver a despertar en la Unidad.

Pero la Unidad ya existe. Ese "estar despierto" ya existe plenamente y, cuando se deja de tomar en serio el relato mental, lo que hay en el presente es lo que es. No hay nada fuera del presente. Este personaje no tiene ni pasado ni futuro. Puede que el cuento se mantenga pero se deja de tomar en serio.


· ¿Es correcto decir entonces que los pensamientos siempre se refieren al pasado y al futuro?

También puede haber pensamientos sobre el presente.

Pero, cuando se trata del presente, en realidad lo experimentamos, más que pensar en él...

El relato mental puede aparecer -o no- simultáneamente con otras imágenes, y puede haber pensamientos sobre esas imágenes, en lugar de sobre otras cosas que nos distraigan de ellas. Todos y cada una de los pensamientos surgen en el presente, y muchos de ellos nos distraen del presente. Algunos de esos pensamientos sobre el presente constituyen lo que se denomina "comprensión intelectual", que es el reflejo del "saber" innato que surge en forma de pensamiento. Se nos recuerda nuestra verdadera naturaleza a base de pensamientos pero, como los pensamientos (como parte del contenido de la consciencia) son fugaces -siempre aparecen y se van-, cuando surge un recordatorio -que denominamos "comprensión intelectual"- se puede volver a "olvidar", es decir, ese recuerdo puede desaparecer; sin embargo, cuando se quita la más cara de los pensamientos, se percibe que ese "saber" innato es nuestra verdadera naturaleza, y ya no se necesitan pensamientos: el acto de comprender queda obsoleto.

· Lo que resulta realmente extraño es que a veces siento muy claramente que, simplemente, existo en un espacio sin pensamientos; sencillamente, "sé" que esto es Lo-Que-Es, que esto es el presente. Sin embargo, se mantiene una expectativa muy sutil de que tiene que haber algo más.

Sí, pero eso sigue siendo el fenómeno del embelesamiento aunque, como bien dices, sea algo sutil: la idea de que la Unidad se puede encontrar como parte del contenido de la consciencia o si uno se desliga de él. El recuerdo de nuestra verdadera naturaleza -o el surgimiento del "saber" innato- interrumpe inmediatamente la búsqueda dentro del contenido o neutraliza el motivo para escapar de él. Nuestra verdadera naturaleza es Unidad -no es ni exclusivamente contenido de consciencia ni exclusivamente consciencia- pero puede seguir produciéndose el juego de identificarse y dejarse de identificar con el personaje una y otra vez, por sutil que sea.

A menudo, se reconoce que nuestra naturaleza es Unidad pero el juego de la "espera", que consiste en esperar a que se produzca el acontecimiento final, el evento final, se mantiene muy sutilmente. Cuando el "saber" innato se introduce en el guión, se revela ese "desahogo", esa "facilidad". Es entonces cuando la búsqueda desaparece progresivamente y ese "esperar" tan sutil queda cada vez más socavado.

· Por eso, da la sensación de que se trata de algo progresivo...

Por supuesto. La Conciencia mantiene en funcionamiento una infinita cantidad de posibilidades. Esa idea tradicional de que se limita al juego del "acontecimiento final" resulta algo anticuada. Como en el presente sólo existe lo que es, todo lo que suceda -incluida esa sensación de que se trata de algo progresivo- y es eso de por sí.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)


11 mar 2012

CONCIENCIA Y PERCEPCIÓN


Oímos a muchos maestros espirituales referirse a la iluminación como el despertar al hecho de que todos somos la conciencia misma. Pero todo depende de cómo estén utilizando la palabra "conciencia"*. Cuando leo lo que la mayoría de estos maestros tiene que decir, me parece evidente que se refieren al uso normal de la palabra. Si éste es el caso, no están indicando correctamente lo que es la iluminación.

Hay una gran diferencia entre conciencia y Conciencia, entre tomar conciencia y ser Consciente. A la mayoría de vosotros os parecerá que hay poca o ninguna diferencia. Para tomar conciencia, uno debe tener una imagen, una idea, un concepto, un recuerdo o una historia en relación con aquello de lo que está tomando conciencia. Cuando contemplas un árbol, sabes que es un árbol con unas ciertas características, de un cierto tipo, tamaño y color. Pero para ser Consciente de tu realidad, necesitas verla directamente, con todo tu ser, sin ninguna idea abstracta acerca de lo que es.

La mente ha construido su propia realidad, o lo que ella llama realidad, a partir de abstracciones de la realidad. Pero ésa no es la Realidad. De modo que decir que todos somos conciencia es no comprender esta Realidad. Ver que somos la Conciencia Misma es mucho más exacto.

Podría parecer que estoy siendo quisquilloso con el uso y el significado de las palabras. Pero es algo mucho más profundo que eso. Si no empezamos a ver cómo funcionan la mente y sus ideas no captaremos el verdadero significado de lo que está más allá de este proceso conceptual.

Todo el problema de la humanidad está en el hecho de vivir en la niebla de las ideas. Las ideas no son reales. No importa cuán cerca parezcan estar de aquello que estamos intentando comprender, describir o explicar, las ideas no son más que imágenes de alguna cosa  nunca la cosa misma.

Estamos tan perdidos en ese proceso, que nos hemos convertido en el proceso, en el ego. Cuando dices que has tomado conciencia de algo, la que lo ha hecho es la máquina de ideas llamada "yo". Y ésta no es consciente en absoluto. En dicho estado, que aceptamos como normal, siempre estamos fuera de la vida, intentando mirar hacia dentro.


Cuando despertamos, cuando nos iluminamos, esa niebla desaparece y uno ve la Realidad directamente, en cuanto pura Conciencia. Cuando somos totalmente conscientes de algo, salimos del mundo de los sueños y entramos en la Realidad, en cuanto la Realidad. Uno ve (no piensa ni cree) con la totalidad de su ser, con  el Corazón, que no hay "fuera" ni "dentro", que sólo hay una Vida en Su Plenitud. Despertamos al hecho de que estamos soñando y que toda la humanidad está soñando. Esto representa una profunda transformación de nuestro Ser. Ya no vemos una cosa o a una persona como algo que está fuera de nosotros. Nosotros somos la Vida y no tenemos fin.

No aceptes eso de que somos conciencia; nosotros estamos más allá, y antes, de la conciencia. Sin embargo, seguimos utilizando la conciencia, porque es una herramienta útil, sin la cual no podríamos estar. Pero la herramienta no es el Ser. Cuando despiertes, verás claramente la diferencia.

La Percepción Directa es nuestra auténtica forma de ver. Cuando la mente, que no es otra cosa que un conjunto de ideas y creencias, está quieta, tenemos una percepción directa de lo que es. Cuando somos totalmente conscientes no ignoramos lo que hay en nuestro entorno. Percibimos con inteligencia y actuamos con claridad. Únicamente las mentes así pueden ver con claridad lo que debe hacerse en el mundo para producir una transformación. Realmente, depende de ti. El hacho de que estés leyendo esto indica que estás preparado para examinar todo el proceso del ego y para liberarte de él. Iremos despertando, uno a uno, y los que despertemos crearemos la energía para ayudar a otros a despertar. No hay nada en nuestro pasado que pueda salvar al mundo. Únicamente en la transformación total hay esperanza.


* Nota: El idioma español dispone de una sola palabra -conciencia- para traducir lo que en inglés son tres términos distintos -awareness, consciousness, conscience-. Awareness y consciousness tiene un significado parecido y conscience se refiere más a la conciencia moral. El autor elige aquí darle un sentido mucho más amplio a la palabra awareness que a la palabra consciousness. Para mantener esta diferencia, awareness ha sido traducido como Conciencia y consciousness como conciencia.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)


2 feb 2012

¿ES REAL LA ILUMINACIÓN?

 Según algunos maestros, eso que llamamos iluminación no existe. Si con esto quieren decir que no hay ningún individuo separado que se ilumina, estoy de acuerdo. Pero no creo que sea eso lo que quieren decir. Si realmente creen que no existe, lo único que puedo afirmar es que, sencillamente, todavía no han despertado. Es relativamente fácil que alguien que haya oído todo lo que algunos maestros han dicho sobre la iluminación, pero no hay tenido una experiencia directa de ella, llegue a la conclusión de que no existe. Estas personas son conclusionistas. Siguen encerrados en la mente condicionada y no han visto más allá de ella, ni tampoco lo que es anterior a ella.

Muchas personas, después de años de frustración buscando la iluminación, llegan a desilusionarse tanto que simplemente necesitan algo que satisfaga su falta de visión directa. La mente puede llegar a una comprensión intelectual de que la iluminación es un sueño. Sin embargo, para quienes han tenido una visión directa, la iluminación es real.

Ahora bien, cuando digo que es real, esto necesita una aclaración. Es cierto que no hay una entidad separada que despierte, pero sí hay un despertar. Se trata de una experiencia directa de lo que es real, más allá del ego ilusorio. Es la percepción más directa de lo que verdaderamente somos. Aquellas personas que han sido lo bastante afortunadas para vivir este estado de comprensión saben que ésa es la única experiencia real que han tenido.

Cuando despertamos, vemos que todo el proceso del ego-mente nos ha impedido ver aquello que siempre ha estado delante de nosotros, y que constituye nuestra identidad. Entonces todas las palabras desaparecen, el "yo" es visto en su totalidad; no es una cuestión de "Yo soy uno con la realidad", lo único que existe es... Esto. No se puede nombrar, porque está más allá de la abstracción del lenguaje, y de conceptos como algo o nada, vivir o morir, ser o no ser, que son sólo ideas. Ninguna idea es real.

La iluminación nunca es una conclusión. Para llegar a una conclusión uno debe verla con respecto al pasado, como una serie de ideas sobre cómo funcionan las cosas y cómo se han formado. Pero la iluminación no tiene pasado. Tampoco tiene un futuro. Es lo que Es. Es el Ser de la Vida Misma.


En mi caso fui tan afortunado que mi primer despertar llegó antes de que yo "supiera" algo sobre la iluminación. Nunca tuve que cuestionar su realidad. Sólo deseaba profundizar, para comprender lo que había ocurrido. La idea de recurrir a un maestro para que me dijese dónde me encontraba rara vez surgió. Estaba claro que sólo una visión directa iba a serle útil a otros o a mí mismo. Claro que la iluminación no tiene ninguna utilidad para el ego-mente. ¿Por qué motivo querría alguien poner fin a su existencia a sabiendas? El motivo es el sufrimiento. El motivo es la profunda necesidad de conocer la verdad. El motivo es el sentimiento de estar vacíos y huecos.

La mayoría de la gente no llega a un profundo despertar. Muy pocos lo buscan siquiera, o se interesan por él. Y, desde luego, muchos ni siquiera saben que tal cosa existe. Pero incluso si uno no llega a estar profundamente iluminado, puede beneficiarse enormemente de la comprensión de lo que les ocurre a los humanos, de por qué la iluminación tiene tanto valor.

Si llegas a comprender el proceso del ego y a ver cómo funciona en ti y en todos los que te rodean, estarás mucho más cerca del despertar que si simplemente recurres a algún maestro que puede conocer, o no conocer, la verdad. Y no sólo eso, sino que además serás mucho más libre en tu vida cotidiana. Entenderás todas tus relaciones con una mayor claridad. Cuando las cosas se desmoronen, comprenderás cuál es la causa básica. Cada día se convertirá en muchas lecciones sobre lo que no es real, sobre lo que te hace sufrir, sobre lo que te impide ser libre y amar verdaderamente a las personas, a los animales y a toda la vida.

No te desesperes pensando que la iluminación está demasiado lejos de ti. En este preciso instante estás realmente despierto; simplemente no te das cuanta de ello. Y no permitas que quienes no han despertado te digan que no existe tal cosa. La iluminación es real; lo que no es real es el proceso del ego.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

23 ene 2012

ETERNAMENTE DESPIERTO


Est.: Deshacernos de nuestro ego para experimentar la conciencia... ¿nos deshacemos de él como si fuera la piel de una naranja?

Adyashanti: Deshacernos de la piel sería algo así como tener un sueño en el que acudieses a un terapeuta, empezaras a sentirte cada vez mejor y creyeras que te estabas encaminando. El despertar es como si estuvieras en el sofá contando tu historia, hecho un lío, sin avanzar mucho, y te dieras cuenta, de pronto, de que todo es un sueño, que no es real, que te lo estás inventando. Eso es el despertar. La diferencia es enorme.


Est.: ¿Me lo he inventado todo?

Adyashanti: Absolutamente todo. Pero la conciencia que está en ti no está soñando. Sólo sueña la mente. Se cuenta historias y quiere saber si estás progresando. Cuando te despiertas comprendes: "Vaya, es un sueño. La mente está creando un estado de realidad alterado, una realidad virtual, pero no es verdad, no es más que pensamiento". El pensamiento podrá contar un millón de historias dentro de la conciencia, pero ésta no cambiará ni un ápice. Lo único que cambia es la sensación de cuerpo. Si cuentas una historia triste, el cuerpo reacciona. Y si te cuentas una historia de exaltación, el cuerpo reacciona. Y si te cuentas una historia de exaltación, el cuerpo se siente engreído, confiado. Pero cuando te des cuenta de que sólo son historias, cuando salgas de la mente, del estado de sueño, experimentarás un gran despertar.  no te despiertas, lo que está despierto desde siempre se hace consciente de sí mismo. Tú eres lo que está eternamente despierto.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)

17 dic 2011

EL JUEGO DEL SER


Quería preguntarte por el despertar, porque nosotros lo experimentamos.

Bien, nadie experimenta el despertar, porque nadie despierta. El despertar conlleva darse cuenta de que no hay nadie.

¿Y entonces se vuelve a ir?

Bueno, no; el despertar no se va, tú vuelves. Sólo hay esto, y después hay algo que vuelve y dice: "Bueno, ¿esto es todo?" Todas las enseñanzas tradicionales son una negación de que esto es todo porque lo que en realidad te están diciendo es: "Para encontrar la iluminación tienes que convertirte en algo." La idea misma de que tienes que convertirte en algo es una negación directa de que ya esto es todo lo que hay.

De modo que cuando la iluminación parece ocurrirle a nadie, el buscador vuelve por algún tiempo, el buscador sutil vuelve y dice: "Bien, ¿qué ha sido eso? No sé muy bien lo que ha sido pero lo quiero." De modo que vuelves, y parece que lo ocurrido ya no está allí. Pero, de hecho, es todo y todas las cosas. Y en cierto sentido, más adelante, se ve que quien vuelve y quiere adueñarse de eso, también es eso, y entonces se acaba todo este proceso.


¿Por qué lo negamos o por qué volvemos?

Lo negamos porque hay algo fascinante en buscarlo. Es fascinante. La unidad se gasta una broma a sí misma llamada "convertirse en un individuo separado buscando algo llamado "no ser un individuo separado." Pero {ello} está totalmente fascinado por la búsqueda. Es el juego del ser. Y cuando se ve el todo, todas las cosas, ya no surge la pregunta por qué. Siempre que hay un buscador, el buscador está diciendo básicamente: "¿Por qué ha perdido el paraíso? ¿Dónde está el paraíso?" Pero esto es el paraíso. Incluso el buscarlo, incluso la confusión, la búsqueda es total e inmaculadamente la expresión del infinito. No hay ningún lugar donde ir. No hay nada que esté bien o mal. No hay arriba ni abajo. No hay antes o después. Todo lo que hay es esto. Es asombroso.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)



15 dic 2011

UNA BÚSQUEDA SIN FIN


El reino de los cielos se extiende por toda la tierra, pero los hombres y las mujeres no se dan cuenta porque están tan perdidos en su sueño de individualidad que no lo ven.

Creemos que somos personas, individuos nacidos en un mundo indiferente -y en ocasiones cruel- en el que debemos encontrar un significado, un propósito y la felicidad. Y esta creencia está muy extendida, no hay más que pensar en los últimos dos mil años de historia de la humanidad para darse cuenta de que puede que sea un sueño, ¡pero qué convincente resulta!

Perdidos en este sueño, a menudo deseamos poder despertar de él, por ello muchos nos interesamos por la espiritualidad -oriental u occidental-, porque nos promete mucho más que todo eso: una cierta dimensión de la existencia que tenga más sentido, algo divino, puro y maravilloso, algo lleno de paz y desprovisto de sufrimientos. En cualquier caso, ¡algo mejor que este caos terrestre!

A veces oímos hablar de individuos que han alcanzado la iluminación, que han encontrado a Dios o que han experimentado una pérdida total del yo, y hacemos de ellos nuestros maestros, nuestros gurus, porque queremos lo que ellos tienen, porque anhelamos experimentar lo mismo que ellos: parecen ser tan felices, sentir tanta paz, estar tan libres de todo el sufrimiento humano. Hasta puede que dediquemos nuestra vida a seguirlos, a venerarlos, a escuchar sus charlas y a leer sus libros veinticuatro horas al día.

Puede incluso que vendamos nuestra casa, abandonemos a nuestra familia y nos vayamos a meditar a una montaña de India. También es posible que nos cambiemos de nombre, que nos vistamos con ropajes espirituales y que comamos comida espiritual. O que renunciemos al cuerpo, rechacemos todos los deseos y ayunemos hasta quedarnos en los huesos. Ni que decir tiene que todo esto tiene su razón de ser. No hay nada que objetar, todo esto es maravilloso y completamente adecuado, pero no servirá para ponerle fin a la búsqueda: porque mientras sigas haciendo algo para llegar a algún sitio, estarás atrapado en la búsqueda. Mientras te pongas a meditar para alcanzar un estado de paz interior, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras intentes ver que todo es una Unidad, que todo está conectado, que todo es una manifestación de Dios, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas queriendo despojarte del ego, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas intentando estar presente en el momento, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas intentando convertirte en algo distinto de lo que eres, o incluso mientras intentes ser lo que eres, seguirás atrapado en la búsqueda. Incluso seguirás atrapado en la búsqueda si intentas ponerle fin.



¡Tanto intento, tanto esfuerzo! ¡Acaso no es más esfuerzo aún esforzarse tanto por poner fin al esfuerzo? En realidad, esto es lo que se conoce como una situación de "doble vínculo" [Es un doble mensaje, un dilema o una paradoja que los expertos en comunicación denominan "doble vínculo" (en inglés, double bind)]: mal si haces algo y mal si no haces nada.

Entonces, ¡qué hacer cuando no se puede hacer nada? ¡Buena pregunta! Cualquier sugerencia sería una simple forma de mantener viva esa búsqueda. Mientras la mente (y al decir "mente" quiero decir pensamiento) pueda seguir haciendo algo, su continuidad está asegurada. La mente incluso conseguirá mantenerse en pie diciendo: "¡Pues si no hay nada que yo pueda hacer, dejará de buscar!", y hará intentos desesperados por abandonar la búsqueda pero, al mismo tiempo, tendrá asegurada su existencia: una persona aislada que intenta abandonar la búsqueda se siente incluso más desesperada, lo cual la incita a seguir buscando, como el pez que se muerde la cola.

Por tanto, si no hay nada que puedas hacer ni dejar de hacer, ¿qué puedes hacer?

No, no te voy a dar ninguna respuesta. La búsqueda de respuestas a tus preguntas es sólo una búsqueda más.


¿No te das cuenta de que a la mente le encanta hacer preguntas? Porque mientras pueda hacer preguntas tiene asegurada su continuidad: porque existe un concepto de pasado, de futuro, de individualidad, porque hay una persona que es la que hace las preguntas y que acabará encontrando las respuestas.

¿No crees que si realmente hubiera respuestas ya las habrías encontrado? ¿Acaso no te han dado ya bastantes respuestas? ¿Acaso no tienes las estanterías repletas de libros con respuestas, repletos de ellas?

¿Sabes qué ocurre? Que este hacerse más y más preguntas debe continuar porque la mente debe continuar, no quiere tirar la toalla, no quiere morir. Las respuestas a tus preguntas surgen una y otra vez, pero la mente no puede aceptar que sean reales porque eso aniquilaría las preguntas y con ellas, a quien se la plantea. El sujeto que se plantea las preguntas nace y muere con ellas. Ambos son interdependientes.

Por tanto, la mente debe continuar para poder hacer preguntas y esperar respuestas. ¡Su propia existencia está en juego! Y así es como continúa la gran búsqueda: "¡Algún día me liberaré! ¡Algún día me habrá liberado!"

¡Y por qué no hoy? ¡Y por qué no ahora? Y si ahora no ¿cuándo?

¿Qué respuestas estás esperando?

¡Qué preguntas te estás planteando?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)

5 dic 2011

LA BÚSQUEDA ES SEPARACIÓN


De modo que esto es la nada siendo todas las cosas. Esto es ser. Todo lo que hay es el ser. Y en ese ser, en esa totalidad, surge la separación.
En esta apariencia, los seres humanos son la única cosa que es autoconsciente. La autoconciencia es exclusivamente humana. Es el sueño. El ser surge y sueña que está separado de sí mismo, y después pasa mucho tiempo buscando por doquier eso que está por todas partes.
De modo que ser es todo lo que hay; la autoconciencia es lo que surge, y el descubrimiento de que sólo hay ser no tiene nada que ver con el buscador. De modo que esto -lo que estamos comunicando aquí- no tiene nada que ver contigo ni conmigo. Yo no tengo algo que tú no tengas. El ser no puede ser conocido.
Cuando eres un niño muy pequeño, sólo hay puro ser. Sólo ser. Y aunque el niño llora y parece hambriento, es el ser; es la expresión del ser llorando, diciendo que hay hambre. Y después viene un momento en la vida de ese niño en el que se produce la separación, cuando la madre le dice al niño: "Tú eres Bill o Mary", y en alguna parte, energéticamente, surge la sensación de ser una persona separada. De repente, por primera vez hay una energía que se contrae hacia esa sensación de separación, y en el cuerpo se produce la sensación de que la piel es tu límite, de que vives dentro de esa frontera, y de que todo lo demás que ocurre, ocurre fuera de ti.
De modo que la vida te está ocurriendo a ti, y en el momento en que comienza la separación, en el momento en que comienza, también comienza la búsqueda, porque la sensación de separación conlleva una sensación de miedo, inadecuación y pérdida. "Lo he perdido todo. ¿Qué es? ¿Qué he perdido? ¿Por qué lo he perdido? ¿Por qué me ha ocurrido esto?" De modo que la búsqueda se produce a partir de ese momento, y el buscador sólo puede vivir en la búsqueda. Durante todo el tiempo en que hay separación, sólo puede haber búsqueda de la no-separación..., por necesidad de volver a casa. Hasta que tu vida está perdida, siempre te preguntarás por qué.
Crecemos en este mundo de separación y nos encontramos con otras personas que están viviendo en este mundo de separación, y todos están de acuerdo en que éste es un mundo separado. Eres un individuo, y o bien tienes que hacer que tu vida funcione, o no. Ésta es la lección simple y básica que se aprende cuando se está separado. Y esa idea de hacer que tu vida funcione; la idea de conseguir cosas -de conseguir amor, de conseguir dinero, de conseguir poder, de conseguir lo que sea- en realidad es el anhelo de volver a casa. Todo deseo refleja el anhelo de volver a casa.


Todo el mundo está buscando. Y la dificultad es que crecemos y creemos que somos individuos, y probablemente creemos que tenemos una mente que comprende, y entonces pensamos que el modo de llenar esta sensación de pérdida es intentar entender por qué hay una sensación de pérdida y hacer algo al respecto, y eso es la ignorancia. Ésa es la dificultad. El problema de la búsqueda es que la búsqueda alimenta la separación. La búsqueda da energía a la separación. De modo que cada vez que intentamos encontrar la plenitud, seguimos siendo el individuo separado intentando encontrar la plenitud. Creemos que podemos conseguir la plenitud. Creemos que nos va a ocurrir. "Me voy a iluminar" o "podría iluminarme. He oído que puedo iluminarme porque he conocido a personas que diven que están iluminadas y que hicieron A, B y C. Ellos meditaron, o autoindagaron, o hicieron algo. De modo que puedo conseguir la iluminación". Pero no existe tal cosa como una persona iluminada. Ninguna persona de esta habitación se iluminará jamás. La idea de la iluminación personal es la ignorancia fundamental que lleva a la gente a seguir adelante con la búsqueda.
La sensación de separación está en la raíz de la búsqueda. Y aunque nuestra vida pueda funcionar durante algún tiempo, por debajo hay una desesperación callada y un impulso de volver a encontrar la unidad. De modo que intentamos iluminarnos con más y más ahínco, pero nunca nos iluminaremos, porque estamos basándonos en un error fundamental.
El despertar -lo que yo llamo el despertar- es despertar del sueño, y el sueño es el sueño de ser un individuo separado. Es un sueño hipnótico y muy poderoso. Si caminas por la calle Hampstead y preguntas a la gente, te dirán: "Sí, yo soy un individuo. Tengo elección y puedo hacer cosas." Eso es el sueño. Y durante todo el tiempo en que se está produciendo el sueño, en cierto sentido estás en una rueda de molino. Eres como un perro persiguiendo su propia cola. Y una de las principales dificultades es que el buscador no tiene ni idea de cómo es la unidad, y por eso está en un estado de anticipación constante.
El despertar es un acontecimiento energético. Es un cambio energético por el que se sale de la contracción y se va a lo ilimitado. La liberación trae consigo la comprensión de que lo único que hay es todas las cosas. Todo lo que hay es el ser. Todo lo que hay es vivacidad. La vivacidad es ser, y todo lo que hay en esta habitación ahora mismo es vivacidad. Las cosas están ocurriendo. La puerta suena cuando entra alguien. Estar sentado en una silla está ocurriendo... Oír una voz, ver a este hombre mover sus brazos..., eso es lo que está ocurriendo. Es la vida ocurriendo. Esto es ser. Esto es el ser "siendo un micrófono" (microfoneando), esto es el ser "siendo una silla", esto es el ser estando vivo.


Cualquier cosa que creas que te está ocurriendo ahora mismo no te está ocurriendo a ti, simplemente está ocurriendo. La vida simplemente ocurre.
Todo lo que hay es ser. Nadie puede enseñarte esto. Esto no es una enseñanza. Yo no puedo enseñarte a sentarte en una silla. No puedo enseñarte a respirar. No puedo enseñar a nadie a ser, porque ser ya es lo único que hay. Simplemente se trata de salir de la percepción "estoy separado de lo que está ocurriendo" y pasar a sólo hay lo que está ocurriendo. Absolutamente simple.
Cuando esto parece ocurrir, la gente viene y dice: "El amante perfectamente constante siempre estuvo allí. La vida, el ser. Y lo extraño es que no puedo contar cómo es esto a nadie más, porque no puede ser conocido. Lo que esto es ni siquiera te lo puedo contar a ti, Tony."
De modo que podemos hablar y compartir ideas, y en cierta medida eso es la parte superficial de esto. Pero energéticamente, hay una sensación de algo que está más allá de la palabras. Tal vez podría describirlo como la sensación de que hay vacío. Sólo vacío. Sólo hay espacio ahí fuera. Ahí no hay nadie. No hay nadie. Sólo hay espacio en el que ocurren cosas. Y toda la idea de que tenías una vida, y de que tienes una vida, y de que tendrás una vida, simplemente se cae. Toda la idea del karma, de causa y efecto, de acción, de hacer, de caminos, simplemente colapsa. Este mensaje lo pone todo "cabeza abajo".



Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)