Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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21 ene 2013

CONOCIMIENTO


La posesión del Conocimiento, si no va acompañada por una manifestación y expresión en la práctica y en la obra, es lo mismo que el enterrar metales preciosos: una cosa vana e inútil.
El Conocimiento, lo mismo que la Fortuna, deben emplearse. La ley del uso es universal, y el que la viola sufre por haberse puesto en conflicto con las fuerzas naturales.



El Kybalion

20 nov 2010

CONOCIMIENTO


En otra sesión, Maharaj sacó a relucir otro aspecto más de este mismo tema, es decir, del hecho de que la gente acude a él deseosa de conocimientos. En esta ocasión preguntó:

<¿Qué es este "conocimiento" que deseáis, este conocimiento acerca del cual tomáis apuntes? ¿Qué uso daréis a esos apuntes? ¿Habéis pensado en este aspecto de la cuestión?




La verdadera cuestión es ésta -prosiguió-: ¿Teníais alguna necesidad de conocimiento hace cien años? Eso que no sabéis y no podéis conocer, eso es vuestro estado verdadero. Esto que tomáis por real porque se puede objetivizar, esto es lo que parecéis ser. Todo conocimiento que estéis buscando ahora acerca de vuestro estado verdadero es incongnoscible, porque vosotros sois lo que buscáis. Lo único que podéis obtener a modo de conocimiento se halla al nivel conceptual, es el conocimiento que obtendríais como apariencia externa. Tal "conocimiento" no difiere en nada de la "ignorancia", pues se trata de contrapartes interrelacionadas al nivel conceptual. Dicho de otro modeo, la comprensión al nivel de la mente no significa más que conceptualización, y por tanto es completamente ilusoria. Os ruego que comprendáis la diferencia entre este conocimiento conceptualizado y la apercepción intuitiva que no se encuentra a nivel conceptual. De hecho, apercibir es una visión total o interna que se diferencia de manera vital de la simple visión intelectual. Cuando hay apercepción, desaparece por completo la dualidad de las contrapartes, que es la base de la comprensión meramente intelectual. No hay lugar para que "alguien" piense que ha comprendido algo a base de razonamiento y de lógica. La comprensión verdadera es apercepción espontánea, intuitiva, libre de elección y completamente no dualista. Meditad sobre lo que he dicho.>


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


10 sept 2010

EXPERIMENTAR EL GRAN MISTERIO


En el fondo de nosotros mismos, todos sabemos que caminamos entre espejismos pues a aquello de allí lo llamo "pájaro", pero, en realidad, no tengo ni idea de qué es, a aquello otro lo llamo "árbol" pero, en realidad, es un misterio divino que me deja boquiabierto y mudo cuando lo contemplo, a aquello de allí lo llamo "gato" pero ¿qué es eso? Todo esto es un misterio y cualquier explicación que yo pueda dar acerca de esto sólo es una interpretación de los hechos, una teoría, un cuento superpuesto a una realidad que existe con anterioridad a la interpretación, que existe sin necesidad de que interfiera la mente humana.

No obstante, esa cosa que señalo y que llamo "gato" ¿es acaso un cuento?, y esa otra cosa que señalo y que llamo "árbol", ¿es acaso un cuento? "¡Por supuesto que no !", exclamarás. Pero ¿has conocido alguna vez algo que no sea un cuento?

¿De verdad quieres saber qué es esa cosa de allí? Pues entonces deja que se calle la mente. Ve, camina hacia allí. Toca esa cosa que llamamos "árbol". Siente sus formas, su textura. Escúchalo, huélelo, pruébalo incluso. Fíjate en todas las criaturas que viven en él. Obsérvalo detalladamente: esas formas increíbles, repartidas por la corteza, esos líquenes que crecen en el tronco. Míralo con atención con más atención.

¿De verdad es un "árbol"? ¿De verdad sirve esa palabra para reflejar lo que es?

Lo cierto es que no tiene nombre, ¿no crees? No es un árbol, ¿a que no? Es una experiencia, una experiencia que cambia a cada momento que pasa, una experiencia que por tanto, no se puede nombrar. La palabra "árbol", el concepto, los conocimientos al respecto... todo eso son cosas del pasado, cosas muertas. Sin embargo, esto, sea lo que sea, está vivo. Un instante nunca es igual al siguiente, y una cosa que está viva nunca puede ser captada por algo que está muerto. Sólo un pensamiento podría decirte lo contrario.


Y este "árbol" no es un ente ajeno a las pequeñas criaturas que viven en él, a los nutrientes y los microorganismos del suelo de los que se alimente, a los líquenes que aparecen por uno de sus lados, a las gotas de lluvia sin las que moriría, a la ardilla que acaba de trepar a lo alto de su copa, a mí mismo cuando apoyo la mano en la corteza, cuando respiro el aire del que él también depende. Todo depende de todo. Este "árbol" no es un ente aislado de todo lo demás. "Árbol " no está aislado del resto de la realidad, de todo lo que llamamos "no-árbol". ¿Dónde se puede ubicar entonces el límite entre "árbol" y "no-árbol"? ¿Cómo se puede limitar la realidad? ¿Cómo iba yo a saber dónde poner el límite?

La realidad es una totalidad única que el pensamiento mata, corta en pedazos, convierte en conocimientos anquilosados, procesa en términos de pasado, porque la mente es incapaz de abarcar la enormidad del todo, es incapaz de comprender ese gran misterio que llamamos vida, es incapaz de tolerar el hecho de que la vida no tenga centro. Por tanto, lo que hace es reducir la realidad, fragmentarla, llamar a esto "árbol", agruparlo junto con todas las cosas que se le parecen - que también reciben el nombre de "árbol"-, y hacer todo esto en nombre del conocimiento, en nombre de la ciencia.

Sin embargo, eso es mentira, es una mentira que la mayoría de nosotros llevamos creyendo toda la vida. No es un árbol. Es lo que es y nosotros lo señalamos y lo llamamos árbol, y nos olvidamos de que no es un árbol sino un misterio divino, y de que el nombre "árbol" es un cuento, un objeto mental, un espejismo.

No obstante, a la mente le satisface la palabra "árbol", ¿no? Una vez que dispone del concepto "árbol", puede dedicarse a crear todo tipo de teorías sobre los árboles y su funcionamiento. Y, sin embargo, los árboles del conocimiento, los árboles de la ciencia, son árboles de la mente. Come del árbol del conocimiento y morirás. Te quedarás atrapado en el pasado, en un pasado que te tortura.

Pero ven aquí. Toca esta corteza. Siéntela mientras contemplas tu "árbol". ¿Qué es lo real?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)



19 jun 2010

SUJETO Y OBJETO


Es sorprendente cómo todo esto de la relación sujeto-objeto está dando vueltas para mí: si puedo percibirlo, lo que pienso que es un sujeto es en realidad un objeto. Cualquier cosa que represente mi sentido del "yo" es en realidad un objeto de percepción, algo que está siendo observado. No obstante, nunca puedo atrapar del todo la cosa que está observándolo.

Claro, porque entonces también sería un objeto. En cuanto "lo atrapas", queda objetivado; y lo único que puedes conocer es un objeto. El sujeto no puede conocerse a sí mismo excepto como objeto. ¡y entonces deja de ser un sujeto!

Y todo esto del "hacer"...: ¿Cómo puede algo que sólo es un sueño pensar que está haciendo algo?

Creo que ahí estás mezclando metáforas, porque el objeto soñado no piensa que es un sueño; piensa que se algo sustancial. Aunque sea un objeto, al menos como objeto es sustancial.


Sí, pero como "objeto subjetivo" es el que hace. La sensación que tengo de ser el que hace es en realidad un objeto en la Conciencia. Por tanto, no hay manera de que pueda comprender esta cosa, no hay modo de que La pueda Ver, no hay modo de que La pueda encontrar... ¿Es esto lo más lejos que se puede llegar?

No. Lo puedes encontrar porque tú eres ello. El único modo que tendrías de encontrarlo es no siendo ello, observándolo..., pero no hay nada que no sea Ello.

Entonces ¿no hay solución, o es que finalmente este ser fenoménico se da cuenta de que no existe realmente...?, aunque, de algún modo, la existencia fenoménica continúa.

La realización no atañe al objeto fenoménico. Estás volviendo a pensar que la realización del sabio es la realización del mecanismo cuerpo-mente que está asociado con el Conocimiento.
Pero a lo que nos estamos refiriendo no es al conocimiento del mecanismo cuerpo-mente. El mecanismo cuerpo-mente del sabio es simplemente como cualquier otro mecanismo cuerpo-mente, es un objeto condicionado. El Conocimiento es pura Subjetividad.

Pero, en ese caso, no habría campo fenoménico en absoluto.

Bien, ahí es donde la cosa llega a ser muy paradójica.

Entonces ¿cómo es convierte uno en pura Subjetividad?

Tienes que intentarlo con mucho, mucho ahínco. (risas) Y si no alcanzas este elevado estado de pura Subjetividad, simplemente es porque no lo intentas con suficiente ahínco.

Volvemos al punto de partida.

Y si me compras eso, también tengo un puente que me gustaría venderte!


Wayne Liquorman
(Aceptación De Lo Que Es)


21 mar 2010

EL CONOCIMIENTO

EL CONOCIMIENTO SIEMPRE ESTÁ EN EL TIEMPO

El otro día, una amiga me contó que había tenido una revelación al darse cuenta de que en realidad ella no podía saber nada. Esto es muy cierto. Utilizamos el conocimiento como si fuese una realidad; sin embargo, el conocimiento nunca puede ser lo que Es.

Claro, en cada uno de estos ensayos se utiliza el conocimiento. Las palabras son sólo palabras y forman parte del conocimiento, pero lo que aquí se intenta es apuntar a la realidad que está entre las palabras y antes del conocimiento.

Si pudiéramos simplemente abandonar todo conocimiento y ver directamente lo que tenemos delante de nosotros, entenderíamos la vida. No "conoceríamos" la vida, sino que la entenderíamos, lo cual significa convertirnos en ella.

Ver lo que sucede, tanto interior como exteriormente, es ser la Esencia de lo que Es. Tenemos una experiencia y luego la recordamos, convirtiendo lo real en una mentira. El conocimiento siempre está en el tiempo. Es historia, y la historia no puede ser la Vida Misma.

Todos nuestros dioses, nuestras creencias, nuestra nacionalidad, raza, historia familiar y todo lo demás que hay en nuestras vidas son conocimientos.

Cuando era niño y miraba a la gente que había a mi alrededor no sabía quiénes eran. Ni siquiera tratándose de mis padres. El cerebro tenía que dar marcha atrás y ponerse un poco más torpe para acceder al conocimiento y saber quiénes eran. En la escuela si el profesor escribía algo en la pizarra y nos pedía que prestásemos atención, mi mente sólo veía el contraste entre blanco y negro. No había ningún conocimiento. Por este motivo, me resultaba muy difícil hacer los trabajos de la escuela y los maestros creían que simplemente era un holgazán, o poco inteligente. Huelga decir que suspendí en todos mis primeros años de escuela; sin embargo, aprendí algo más importante. Aprendí a ver más allá de los conocimientos, a ver el interior de cualquier cosa en la que centraba la atención. Eso, con el tiempo, me proporcionó una auténtica libertad.

Sólo podemos ver una cosa realmente cuando la vemos por primera vez. La segunda vez que la vemos, lo hacemos a través de los conocimientos que tenemos de ella. Estos conocimientos sepultan a esa cosa bajo un montón de ideas. Decimos que conocemos a esta o aquella persona, pero la gente siempre está cambiando. Si creemos que una persona es de cierta manera, basándonos en la historia que conocemos de ella, perderemos de vista la maravilla que está teniendo lugar bajo la forma de ese ser. El hecho de que estemos fuera de sincronía con la realidad del otro puede llevar a conflictos.

Cuando nos enamoramos de alguien creemos que será para siempre. Luego, con el tiempo, ese amor se empieza a desvanecer. Y se desvanece debido a nuestro conocimiento de esa persona. Ya no estamos viendo a la persona directamente. Vemos una historia, con toda una serie de pequeños sufrimientos y malentendidos. Así, tomamos a un ser vivo y lo convertimos en tiempo, en historia.


Necesitamos utilizar el conocimiento para conseguir que se haga algo en el mundo. Lo necesitamos para construir cualquier cosa, para funcionar en nuestra vida cotidiana. Pero también debemos comprender los límites del conocimiento. Dejemos que ocupe su lugar como una herramienta útil. No permitamos que gobierne nuestras vidas.

Como dije antes, en todo lo que está escrito aquí hay conocimiento. No es la verdad de las palabras lo que tiene significado, sino la realidad de la que emanan. Espero que los lectores perciban que sólo estamos apuntando hacia la Realidad. Las palabras no os llevarán a ella y nunca pueden expresar lo que es real. De hecho, ya estás en la Realidad.

El amor no está en el tiempo. Está directamente en este momento. La vida no está en el tiempo. No podemos conocer la vida. Para que la Vida sea, debemos estar completamente presentes con relación a ella. Sólo entonces podremos comprender aquello que es anterior a toda la historia, a todas las ideas y a todos los condicionamientos. Cuando nos damos cuenta de que nunca podremos conocer realmente nada, entonces ser instala en nosotros un estado de serenidad, una quietud del Corazón. En los niveles más profundos de esta revelación, se pierde toda separación. Sólo existe Lo Que Es. Sea lo que sea, está bien; estamos en paz. Somos el Único Ser de todo lo que existe. Y ese Ser no necesita ninguna explicación, ninguna historia y está más allá de todo condicionamiento.



MELVYN WARTELLA (Ego, Evolución e Iluminación)


20 feb 2010

SER EL MAR



Conéctate con el MAR.
Permite que te abrace.
Siente su fuerza, su poder.
Siéntete uno con él.
Percibe la sabiduría que guardan sus aguas. El conocimiento que atesora.
Siente su paz y su entrega.
Cómo tú, evoluciona con Gaia. Su entrega al devenir es absoluta. No se pregunta, no se cuestiona, “no intenta nada”. Sólo es. Es en conciencia.
Es una de las más exquisitas formas que toma la conciencia en el planeta.
Siente su vibración.
Tú tienes un mar interno. Tu cuerpo es agua. Por tanto te es posible y simple acompasar al mar.
Se conciente de esta conexión. Conecta con la fuerza, el poder, la estabilidad espiritual del mar. Conecta con su certeza interior, con su sabiduría. Lo tienes dentro, sólo necesitas sintonizarlo.
Imagina vivir tu vida desplegando las cualidades que el mar te muestra.
Eres uno con toda vida, con toda la vida en todas partes. Puedes tomar de cada forma de vida las cualidades que necesitas para afrontar tu vida con mayor plenitud y libertad. Para vivir tu vida en conexión permanente con lo divino, para ser un ser total.
Comienza con el mar. Te dará la fortaleza que necesitas para transitar esta etapa de la evolución en el planeta.
Todo lo que necesitas está a tu alcance. No necesitas vivir con miedos ni con angustias. Comienza apoyándote en tu identidad profunda con el mar. Podrás expresar aspectos de ti que antes ignorabas. Todo está en ti. Elige y manifiesta lo que necesites, para poder acceder a lo que tu alma te invita a explorar.
Vive en armonía con la totalidad, como ya lo hace tu corazón.
Comienza con el mar.
No necesitas estar en él. Basta con una imagen, con un sonido. Tu imaginación es una herramienta poderosísima. Utilízala.
Comienza a vivir en total comunión con la totalidad. Depende de tu decisión conciente.
Abraza al mar, se el mar. Ya lo eres, sólo concientízalo.


Ashriah (mensaje 210 del Arcangel Gabriel)

PD: Gracias Joy.