Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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14 jun 2012

INDAGACIÓN MEDITATIVA


La indagación meditativa es el arte de hacer una pregunta potente a nivel espiritual. Y una pregunta potente a nivel espiritual nos referirá siempre a nosotros mismos. Porque el descubrimiento de qué y quiénes somos es lo que más nos acerca al despertar espiritual, al despertar de este estado de sueño, de este trance de identificación con el ego. Y para que esto suceda, en la conciencia tiene que surgir alguna energía transformadora. Esta energía debe tener fuerza suficiente como para alejar la conciencia de su trance de separación, despertándola a la verdad de nuestro ser. Nuestro compromiso activo en la indagación nos permite fomentar este vislumbre de comprensión espiritual.

Quisiera reiterar que la meditación sin indagación podría abocar en una especie de falta de implicación interna. También podría llevarnos a diversos estados meditativos, pero entrar en estados meditativos y lograr el despertar espiritual son cosas diferentes. Utilizamos la indagación para librarnos de los estados meditativos y de todos los demás estados por los que nos movemos como seres humanos (estados con los que nuestra mente se vincula y se identifica).


Como he dicho anteriormente, en el ámbito de la espiritualidad lo más importante es hacer la pregunta adecuada. La pregunta adecuada es aquella que te da una energía genuina. Lo más importante, dentro de la espiritualidad, es preguntarse ¿qué es lo más importante? ¿En qué consiste la espiritualidad para ti? ¿Cuál es la pregunta que reside en lo profundo de tu corazón? No se trata de la pregunta que debiera estar ahí según alguien,m ni de la pregunta que te hayas aprendido como la adecuada, sino de tu pregunta. Si meditas, ¿por qué lo haces? ¿Qué pregunta estás intentando responder?

Cuando sepas cuál es esa pregunta, de verdad, entonces podrás comenzar el proceso de la indagación. Podrás hacerte esa pregunta silenciosa y meditativamente, y después observar adonde te conduce.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


4 jul 2011

MÁS ALLÁ DEL MEDITADOR


El segundo aspecto de la Meditación Auténtica es la indagación meditativa. La indagación meditativa es la práctica de introducir una pregunta (una pregunta espiritual llena de poder y de significado) en el estado mental meditativo. No se trata de hacer una antigua pregunta, sin más; hacemos preguntas que tienen un valor real, preguntas que tienen el poder de atravesar las capas de los condicionamientos para alcanzar nuestra naturaleza esencial. La pregunta más poderosa que nos podemos hacer es "¿quién soy yo, quién es el meditador?". Esta pregunta termina con cualquier tipo de control de la experiencia por parte del ego. Nos preguntamos"¿quién está controlando la experiencia, quién está meditando?". Meditamos, sobre todo, para poder ir más allá del meditador, más allá del ego o de la mente. Mientras el meditador siga controlando, las posibilidades de ir más allá de la mente o del ego serán pocas. Por eso la práctica de la Meditación Auténtica consiste en liberarse del meditador. El comienzo de la meditación te invita a deshacerte del control y a dejar que todo sea tal y como es. Esta práctica desconecta al meditador. Si el meditador no hace nada, se libera sin más del control, deja de intentar cambiar algo.



Cuando decimos "meditador", debemos darnos cuenta de que el meditador es el que controla. El meditador es el que intenta, es el manipulador, el que hace el esfuerzo. Y el meditador tiene una gran implicación en casi todos los estilos de meditación. La mente tiene algo que hacer y algo que dominar, ¡y eso le encanta! A la mente le encanta tener que dominar algo, pues así sigue manteniendo el control. Pero para que un estilo de meditación sea relevante en términos de despertar espiritual (para despertar a la verdadera naturaleza de quien somos y de lo que somos), debemos ir más allá del meditador, más allá del controlador, más allá del manipulador.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


25 ago 2010

LA INDAGACIÓN


Ts: Cuando la gente dice que su verdadera naturaleza es su conciencia, a veces me suena un poco a retórica vacía, a rodeo espiritual. Aunque sepan dónde deberían llegar mediante la indagación y pronuncien ciertas palabras, en realidad yo estoy viendo a alguien lleno de rabia o a una persona que tiene los nervios destrozados.

Adya: Ésa es una de la razones por las que pongo a la gente a meditar. Considero que es un tiempo de verdad. Si te sientas en silencio durante un rato, antes o después tu negación empezará a desmoronarse, pues el hecho de quedarte ahí sentado mintiéndote sobre lo que ocurre se vuelve muy doloroso. En nuestros retiros la gente se levante, antes o después, y se pone a hablar sobre un miedo de siempre, o sobre un asunto pendiente de resolver que nunca tuvo en cuenta, o sobre la rabia que siguen sintiendo por algo que sucedió veinte años atrás. Basta con sentarse en silencio. Al cabo de un rato la gente empieza a derrumbarse. Y ésa es una de las razones por las que enseño indagación y meditación. Si la gente cree que se ha despertado a su naturaleza verdadera y, sin embargo, no es capaz de quedarse sentada en silencio sin volverse loca, entonces no está ni la mitad de despierta de lo que creía. La meditación es como un horno que saca la verdad al exterior.

Yo suelo explicar que mi objetivo, al poner a la gente a meditar, no es conseguir que se conviertan en buenos meditadores. Cuando meditas sin manipulación (algo que, por supuesto, es nuevo para muchos meditadores), esta especie de descarga termina por producirse de forma bastante natural y la verdad puede surgir de un modo espontáneo. Normalmente descargamos un montón de material que hemos estado reprimiendo a través de la espiritualidad. Cuando te sientas sin manipular, empiezas a ver lo que necesitas y experimentas lo que tienes que experimentar. Tal vez surja antiguas experiencias que llevan esperando treinta años, no a que las adivines o a que las analices, sino simplemente o que las experimentes con conciencia. Y con el tiempo he llegado a descubrir que cuando se produce esta descarga natural, la gente obtiene la energía necesaria para seguir profundizando.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


17 ago 2010

MEDITACIÓN


INDAGACIÓN MEDITATIVA


Cuando sentamos las bases para permitir que todo sea lo que es del modo más sencillo y profundo, y saboreamos esa experiencia, entonces entra en juego el siguiente elemento de la meditación.

Este elemento es la indagación meditativa. Normalmente pasamos por alto esta parte de la meditación y, sin embargo es muy importante.

Photo by Guillem.


Si nos limitamos a permitir que todo sea lo que es de un modo profundo, del modo más profundo y libre posible, ese mismo enfoque podría conducirnos, por sí mismo, a un estado de sequía espiritual o de falta de implicación interna. La indagación nos ayuda a utilizar la energía de nuestra curiosidad natural, de nuestro anhelo espiritual, para fomentar la comprensión radical en la naturaleza de nuestro propio ser.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)