Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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27 ene 2012

EL PROPÓSITO ESENCIAL DE PARAMARTHA


Maharaj nos insta constantemente a que no omitamos, olvidemos, pasemos por alto ni despreciemos el propósito esencial de todo paramartha, es decir, de la comprensión última, que es que conozcamos nuestro svarupa, es decir, nuestra identidad verdadera. ¿Cuál es nuestra identidad verdadera? Maharaj diría: inmanifestada e inmóvil, nuestra identidad es Unidad Absoluta: la Conciencia Pura que no se da cuenta de sí misma; cuando se halla manifestada, funcionando en la dualidad, nuestra identidad es la consciencia que se busca a sí misma como lo "otro", porque "no puede tolerar su propia presencia". En otras palabras, dice Maharaj, en nuestro estado original intemporal, inmutable, de Absoluta Noumenalidad, el cuerpo-y-consciencia ha aparecido como una enfermedad pasajera, sin causa ni motivo, dentro del "funcionamiento" total de la Consciencia Impersonal en su papel de prajna. Cada una de la formas fenoménicas persiste durante el período que tiene asignado y, al cabo de su plazo de vida, desaparece de manera tan espontánea como su aparición; y la consciencia, aliviada de su limitación física, sin ser ya consciente de sí misma, se disuelve en la Conciencia: nadie nace ni muere. La consciencia, para manifestarse, necesita formas físicas para funcionar, y está creando constantemente formas nuevas y destruyendo formas viejas.


Si éste es el proceso natural del funcionamiento total de la consciencia, surge la pregunta: ¿Cómo cobran existencia la entidad individual y su esclavitud? Una respuesta breve, dice Maharaj, sería decir que la consciencia, circunscrita por los límites de la forma física y sin encontrar ningún otro apoyo, se engaña a sí misma identificándose con el cuerpo determinado y crea así una pseudoidentidad; y esta pseudoidentidad, que se toma a sí misma equivocadamente como hacedora de los actos (que, en realidad, forman parte del funcionamiento espontáneo total del prajna), debe aceptar las consecuencias y someterse a la esclavitud de la idea del karma y su proceso de causa y efecto.


Ramesh S.Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)

27 jul 2011

EGO


¿Cuál es la esclavitud? La esclavitud es: "yo" soy una persona separada con libre albedrío y responsable de mis actos, por lo cual "yo" debo hacer buenas acciones, ¡Cuál es la esclavitud? El ego es la esclavitud. ¿"Quién es feliz o "quién" es infeliz? El ego, el sentido personal de ser el hacedor. El cuerpo no puede ser feliz o infeliz. Así que el que es feliz o infeliz es el ego. ¿Y qué es la liberación? La liberación es el liberarse del sentido alternante de felicidad e infelicidad. La liberación es la comprensión final, total, dentro del corazón, de que no existe un hacedor, no existe el que vivencia.

Cada religión te dice que te deshagas del ego, pero "aquel" a quien las religiones le dicen que se deshaga del ego, ¡es el ego! ¡Le dicen al ego que se deshaga del ego! Que hay que deshacerse del ego, de acuerdo. Pero. ¿quién creó el ego? Tú no creaste el ego. ¿De dónde pudo haber provenido el ego? ¿?De dónde más sino de la Fuente! Llámalo Fuente, Consciencia, Energía Primaria o Dios, no hay diferencia alguna, mientras comprendas que es la Fuente, el Uno-Sin-Segundo.

Así que el ego también ha prevenido de la Fuente. Por eso denomino al ego hipnosis Divina. La hipnosis es que "yo" me considero un ser separado con el sentido de ser el hacedor. ¿Por qué he creado la Fuente la hipnosis de la separación? Porque sin separación no sucederían las interrelaciones humanas. Es únicamente debido a esta separación que tenemos la amistad y la enemistad, el amor y el odio. Todo eso surge únicamente porque cada individuo se considera a sí mismo como un ente separado. Y sin las relaciones entre humanos la vida tal como la conocemos no sucedería.

Recuerda, la Fuente, habiendo creado este ego a través de la hipnosis Divina, está en el proceso de eliminar la hipnosis en algunos casos, no en todos. Así que el ego -el sentido de separación, la hipnosis Divina, el sentido personal de ser el hacedor- básicamente ha sido destruido por la fuente, en el caso de algunos organismos cuerpo-mente denominados "sabios".

¿Qué es lo que permanece en el caso del organismo cuerpo-mente que llamamos "sabio"? Permanece la programación. Por eso puedes tener a diez sabios, en cada uno de los cuales ha sido eliminado el sentido de ser hacedor, que sin embargo llevan vidas distintas. ¿Por qué? Porque la programación es diferente. En otras palabras, a pesar de que el ego ha sido destruido, la Fuente continúa utilizando los organismos cuerpo-mente de los sabios de la misma forma en que utiliza otros organismos cuerpo-mente: introduciendo información y obteniendo un resultado. Así que los organismos cuerpo-mente de los sabios continúan funcionando exactamente igual que antes, pero sin el sentido de separación y el sentido de ser el ente activo, el hacedor.

Si el organismo cuerpo-mente del sabio está programado para que se enoje con facilidad entonces, antes de que ocurriera la liberación, ese sabio se enfurecía con rapidez. Y después de la iluminación, ese sabio continúa enfureciéndose con rapidez. La programación consiste en que surja el enojo. La única diferencia es que antes el aún no-sabio solía decir: "No debería enfurecerme con mis amigos. A mis amigos no les gusta. Y me dicen que no debo enfurecerme porque me sube la tensión arterial. Por eso controlo mi enojo". Todo eso era el involucrarse por parte del ego, lo cual solía suceder antes de que el ego fuera destruido. ¿Qué sucede después de que el ego ha sido destruido? Cuando surge el enojo, la ira, el sabio no dice: "Estoy enojado. No debería enojarme". Él no dice eso. El enojo que surge y su efecto sin simplemente presenciados, incluidas las consecuencias. Por otro lado, si algo está sucediendo y surge la compasión, anteriormente el ego habría dicho: "Yo soy una persona compasiva y la gente debería respetarme". Pero después de la destrucción del ego ya no ocurren estos pensamientos. El sabio no piensa de esta manera. Todo lo que ve es el surgimiento de la compasión y cómo ésta toma su curso.

La compasión del sabio puede tomar cualquier forma. Si encuentra a alguien herido quizá le ponga una venda, o si ve a algún necesitado le dé algún dinero. De esa forma la compasión surge y toma su propio curso, pero el sabio nunca se involucra en esa acción como "su" acción. De acuerdo con mi concepto , ésa es la única diferencia. El sentido personal de considerarse el hacedor ha sido borrado para siempre. Él sólo presencia las cosas en el momento en que suceden, no las toma como "mi" acción o la acción de otro. Si una acción de otro organismo cuerpo-mente le hace daño al sabio, el dolor estará allí. Pero al saber que nadie hace nada, que todo lo que hay es la Consciencia, el sabio no puede odiar a nadie. ¿A quién va a odiar? Todas las acciones son acciones de Dios. O, si prefieres decirlo de otra manera, todas las acciones son el funcionamiento personal de la Consciencia. Así que, ¿a quién va a odiar el sabio? ¿A la Consciencia? ¿A Dios?

Con la destrucción del ego, el sabio ya no siente orgullo; el sabio ya no siente culpa; el sabio no siente envidia, ni odio por nadie. Así que la ausencia de culpa, orgullo, odio, envidia, hace que la vida sea más pacífica. Y ése ha sido el propósito de la búsqueda: la misma paz que existe en el estado de sueño profundo, pero en el estado de vigilia. Mi concepto de búsqueda espiritual es tener aquella paz que prevalece en el estado de sueño profundo incluso en el estado de vigilia, durante la vida diaria. Y esa paz prevalece en tu vida diaria cuando sucede esto: cuando no hay ego que sienta culpa, orgullo, odio o envidia.


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa)


18 abr 2011

LA PSEUDOIDENTIDAD


Sin embargo, con el fin de ver claramente cómo surge la pseudoidentidad o el ego (que se supone que es la causa y el objeto de la supuesta esclavitud), es necesario comprender el proceso conceptual de la manifestación. Lo que somos nosotros en términos absolutos, nouménicamente, es unidad, subjetividad absoluta sin el más leve rastro de objetividad. La única manera en que se puede manifestar esto-que-somos es por un proceso de dualidad, cuyo comienzo es la agitación de la consciencia, el sentido de "Yo soy". Este proceso de manifestación-objetivación, que faltaba por completo hasta ese momento, implica una dicotomía entre un sujeto que percibe y un objeto que se percibe, entre el conocedor y lo conocido.

El noúmeno (la subjetividad pura) debe permanecer siempre como sujeto único. Por tanto, el supuesto conocedor y lo supuesto conocido son ambos objetos en la consciencia. Éste es el factor esencial que hay que tener en cuenta. Este proceso sólo puede producirse en la consciencia. Toda cosa imaginable, todo tipo de fenómeno que perciben nuestros sentidos y que interpreta nuestra mente es una apariencia en nuestra consciencia. Cada uno de nosotros existe únicamente como objeto y como apariencia en la consciencia de otro. El conocedor y lo conocido son objetos en la consciencia, ambos, pero (y he aquí el punto importante en lo que respecta a la pseudoidentidad) el que conoce al objeto se asume como sujeto del conocimiento de otros objetos en un mundo externo a sí mismo, ¡y este sujeto conocedor considera que su pseudosubjetividad constituye una entidad independiente, autónoma; un "yo" dotado de libre albedrío para obrar!

El principio de la dualidad, que comienza con el sentido de "Yo soy" y en el que se basa toda la manifestación fenoménica, da un paso más cuando la pseudoidentidad, en su papel de pseudobjeto, da inicio al proceso de razonamiento comparando las contrapartes interdependientes y opuestas (tales como lo bueno y lo malo, lo puro y lo impuro, el mérito y el pecado, la presencia y la ausencia, lo grande y lo pequeño, etcétera) y, después de la comparación, discrimina entre ellas. Esto constituye el proceso de conceptualización.




A parte de esta dicotomía del sujeto y el objeto, el proceso de la manifestación fenoménica depende del concepto básico del espacio y el tiempo. A falta del concepto de "espacio", ningún objeto podría hacerse aparente con su volumen tridimensional; del mismo modo, a falta del concepto afín de "tiempo", no podría percibirse el objeto tridimensional ni medirse ningún movimiento, porque no existiría la duración necesaria para que el objeto fuera perceptible. Por tanto, el proceso de la manifestación fenoménica tiene lugar en el espacio-tiempo coceptual, en el que los objetos se convierten en apariencias en la consciencia, que son percibidas y conocidas por la consciencia por medio de un proceso de conceptualización cuya base es una división entre el pseudosujeto que percibe y el objeto percibido. El resultado de identificarse con el elemento conocedor en el proceso de la manifestación produce la concepción de la pseudopersonalidad dotada de libre albedrío personal. Y ésta es toda la base de la "esclavitud" ilusoria.

No comprendáis por pastes todo el proceso de la manifestación fenoménica, dice Maharaj, sino vedlo globalmente en un solo destello de apercepción. Lo Absoluto o lo nouménico es el aspecto inmanifestado de lo que semos, y el fenómeno es el aspecto manifestado. Ambos son no-diferentes. Podría establecerse una analogía burda con la sustancia y su sombra, ¡sólo que lo manifestado sería la sombra de lo inmanifestado sin forma! Lo Absoluto nouménico es intemporal, inespacial, imperceptible por los sentidos; los fenómenos están limitados en el tiempo, tienen una forma limitada y son perceptibles por los sentidos. El noúmeno es lo que somos; los fenómenos son lo que parecemos ser como objetos separados en la consciencia. La identificación de la unicidad (o sujeto) que somos con el estado de separación en la dualidad (u objeto) que parecemos ser constituye la "esclavitud", y la des-identificación (de esta identificación) constituye la "liberación" son ilusorias, porque no hay ninguna identidad que está esclavizada, deseando la liberación; ¡la entidad no es mas que un concepto que surge de la identificación de la consciencia con un objeto aparente, que no es más que una apariencia en la consciencia!.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


5 nov 2010

YO NO SOY YO Y MI CIRCUNSTANCIA


Con perdón y respeto al insigne filósofo español, yo soy sólo yo.
Mi circunstancia es sólo circunstancia. Lo que me rodea. Cuando yo soy más yo, mi circunstancia es más circunstancia, más accidental.
Cuando yo soy menos yo, mi circunstancia se constituye más en mi yo. Gobierna a mi yo. Dirige a mi yo. Y yo entonces soy menos yo.
Hay personas que podrían o tendrían que decir: yo no soy yo. Yo soy sólo mi circunstancia.
Porque su yo está dirigido y gobernado, traído y llevado por sus circunstancias.

Yo vivo en unas circunstancias determinadas. Y estas circunstancias van coloreando mi vida, van dándole una apariencia, unas modalidades, un estilo. Creo que éste era el sentido del eminente filósofo.
Pero en la medida que estas formas, estas circunstancias gobiernan, guían, determinan consciente o inconscientemente mi vida, estoy dejando de ser yo.
Cuando son las circunstancias las que configuran mi personalidad yo estoy abdicando de mi yo. Entonces yo no soy director. Se están cambiando los papeles.
Es como el director de orquesta que sigue los movimientos que la orquesta toca y le obliga a mover sus manos en lugar de ser el director el que haga con sus manos que la orquesta acelere o ralentice sus movimientos según su decisión de director.

Yo soy yo.
Las circunstancias deben ser siempre circunstancias. No permitiré que se conviertan en director de mi vida.
Yo conscientemente asumiré las circunstancias de cada momento que por su propia esencia son circunstanciales para mí.
Yo no soy circunstancia.
Soy esencia directora y libre.
Mis circunstancias forman parte de mi yo, en tanto en cuanto dejo de ser yo.
Ser yo significa ser capaz de dirigir consciente y libremente mis propias decisiones a pesar de las circunstancias. No es fácil encontrar personas así.
Pero las hay.
Las cosas como las personas cuanto más valiosas, finas y exquisitas, son más escasas.
No se trata de que la persona viva de espaldas a sus circunstancias, sino que no sea condicionada por ellas.
Todo lo humano tiene grados. La libertad también. Pero el objetivo es aumentar el grado de libertad.
El independizarse más y más de las circunstancias esclavizantes hará que nuestra libertad interior sea mayor.
Los que, al ver las dificultades que esta tarea entraña, desesperan de intentarlo, seguirán cada día más esclavizados a todos los condicionamientos del momento.
Mi tarea cada día es ser más yo mismo.
Liberarme más y más de todo aquello que no soy yo. Eso es crecer, madurar en personalidad.
La personalidad será tanto mayor cuanto mayor sea la libertad interior.
Solemos vivir en una maraña de condicionamientos.
Acostumbrarse a vivir sujetos y esclavizados por los condicionamientos, lleva a vivir acostumbrados a estar entre rejas.
Decidirse a romper las rejas es propio de los audaces y valientes. No suelen ser muchos. Pero los hay afortunadamente.
Tu y yo podemos ser de ellos.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)

29 sept 2010

LA FALSA IDENTIFICACIÓN ES LA "ESCLAVITUD"


Cierto visitante formuló a Maharaj una pregunta, titubeando bastante. Después de decir que no sabía si su pregunta podía parecer muy elemental, expuso que si el problema de la "esclavitud y la "liberación" procedían, en esencia, del sentido de identificación con el cuerpo, ¿cómo y por qué se producía esta identificación? Añadió, además (quizá decidiendo que "una vez perdido, merecía la pena echarse al río"), que no entendía por qué tiene que tener uno siquiera un conocimiento espiritual, si al final de nuestra vida el resultado es el mismo, tanto para el jñani como para el ignorante: el cuerpo vuelve a los cinco elementos y la consciencia se convierte en nirguna.

Maharaj escucha a veces a los consultantes con los ojos cerrados, sobre todo cuando le hablan en marathi. Maharaj escuchó también a este visitante con los ojos cerrados, pero mientras escuchaba iba cambiando la expresión de su cara. Parecía severo, y pensé que iba a replicar diciendo: "¿Qué pregunta es ésa?" Pero la severidad se tornó en seguida en un gesto dulce y razonable, y Maharaj sonrió.

Empezó entonces a hablar con suavidad, con los ojos todavía cerrados. "Vamos a empezar por lo fundamental en la consciencia. Si no eres consciente el mundo no existe para ti, ya que no puedes conocer nada. Esta consciencia (en la que uno conoce el universo fenoménico) es todo lo que somos. Mientras estamos en el mundo fenoménico, sólo podemos percibir eso; no podemos ser eso-que-somos hasta que nos despertemos del sueño de lo fenoménico, comprendamos que el sueño es sueño y dejemos de conceptualizar y objetivizar. Éste es el principio esencial básico: el noúmeno es la sustancia, el fenómeno es simple reflexión... los dos son no-diferentes.
El punto siguiente que debes entender es éste: en el mundo fenoménico, cuando "tú" ves a "él", ambos son objetos que se ven mutuamente como apariencias en la consciencia. Pero entiende esto: no hay ningún sujeto que vea al otro como objeto. Sólo hay el acto de ver, que funciona como un aspecto concreto del potencial del noúmeno. Esto se aplica también a todos los demás actos de oír, tocar, gustar, etcétera. Todo ello es, en esencia, "funcionamiento".
Sigamos adelante. Este "funcionamiento" tiene lugar por medio de la física, del aparato psicosomático que como fenómeno, en sí mismo no es más que una manifestación y, por tanto, también es un aspecto del noúmeno, como la sombra lo es de la sustancia. Mientras no haya una entidad individual que pretenda tener libre elección de acción todo funcionamiento fenoménico tiene lugar espontáneamente y no surge la cuestión de la "esclavitud" y de la "liberación".



Pero lo que sucede es que el núcleo funcional de una forma psicosomático (podríamos llamarlo, a efectos de nuestro análisis, la consciencia "personal", a pesar de que la consciencia como tal no se puede dividir) se reviste de una subjetividad espuria como entidad separada, aunque en sí mismo no es más que un objeto, ya que el noúmeno es el único sujeto. Así se crea la pseudoentidad que se supone que nace, vive y muere. También se supone que esta pseudoentidad tiene autoridad independiente para elegir y decidir; y, con esta supuesta autoridad independiente, también se asume la responsabilidad de todo lo que sucede en el funcionamiento del mundo manifestado, es decir, los sufrimientos de este mundo, los pecados y los méritos esperados, y la consiguiente "esclavitud" y necesidad de "liberación".
¿No queda ahora clara la situación? Lo-que-somos se identifica erróneamente de manera relativa con lo-que-no-somos, y esto último es la pseudoentidad. La "esclavitud" surge de esta identificación. Es esta pseudoentidad la que sufre culpabilidad y esclavitud y la que busca liberación. "Yo" no puedo sufrir de ninguna manera, porque "Yo" no está dotado de ningún instrumento para experimentar sensaciones. Toda vivencia, agradable o desagradable, sólo la puede experimentar ese objeto fantasma, producto de una identificación errónea, llamado "yo".
Ahora, finalmente, comprende lo que sucede en el caso del jñani. El jñani ha apercibido la ilusión básica del universo manifestado, así como su papel aparente como fenómeno mientras éste sigue su viaje asignado de la vida, y "vuelve a casa" después. Parece como si viviera la vida como cualquier otro hombre, pero la diferencia significativa es que se ha desidentificado a sí mismo de la pseudoidentidad y por tanto, no padece sufrimientos.
En el caso de la persona ignorante, la pseudoidentidad (que es, en sí misma una ilusión) sigue por el mundo soñado, que es la manifestación, creyendo que es una entidad independiente con aparente voluntad. Y sufre, porque se ve envuelta en la noción de la causalidad, llamada karma, que incluye también el concepto del renacer.
Lo Nouménico Absoluto se manifiesta por medio de millones de formas que se crean y se destruyen a cada momento, y en este funcionamiento espontáneo no hay ningún lugar para el concepto de ninguna entidad. Por tanto, cualquier acción (positiva o negativa) que se base en el concepto de una entidad autónoma e independiente supone que no se han captado los fundamentos esenciales del Advaita. Mientras haya una pseudoidentidad que se considere a sí misma un buscador espiritual que trabaja para conseguir la "liberación", seguirá la "esclavitud". Debe percibirse de manera profunda, intuitiva, que el buscador es lo buscado. Cuando esto sucede, el buscador desaparece."


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


11 feb 2010

DEJA QUE TODO SEA COMO ES

VIVE IGUAL QUE MEDITAS


Que la gente se siente a meditar es hermoso. En mi experiencia, a casi todo el mundo le vendría bien sentarse un rato a meditar en silencio todos los días, ya fueran veinticinco minutos o cuarenta y cinco.
Si te apetece sentarte más tiempo, hazlo. Tal vez te apetezca sentarte una hora al día; tal vez dos. Una vez más, se trata de reconectarte con lo que te apetezca hacer. No con lo que quiera hacer tu mente, sino con lo que quiera hacer tu corazón.

No obstante, cuando hablo de meditación no me refiero solamente a lo que hacemos cuando nos sentamos formalmente. La meditación también tiene que ver con la vida y con la forma de vivir. Si sólo aprendemos a meditar bien cuando estamos sentados, por muy profunda que sea la meditación no llegaremos muy lejos. Incluso si te sientas a meditar durante tres horas al día, eso sigue dejando veintiuna horas en las que no estás sentado meditando. Y si te sientas a meditar dos minutos al día, entonces pasarás una enorme cantidad de tiempo sin meditar.

Los años me han permitido comprobar que incluso los meditadores realmente buenos se olvidan de su meditación cuando se levantan del cojín. Mientras meditan son capaces de liberarse de sus ideas, de sus creencias, de sus opiniones y de sus juicios. Pero, en cuanto se separan del cojín, sienten (de algún modo) la necesidad de recuperar todo eso de nuevo. La Meditación Auténtica es algo que vive realmente con nosotros. Podremos estar haciendo cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier parte. Podrás estar conduciendo hacia tu calle permitiendo que todo sea lo que es. Podrás practicar dejando que el tráfico sea lo que es. Podrás practicar permitiéndote sentir lo que sientas. Podrás dejar que el tiempo sea como es. O podrás experimentar la próxima vez que veas a tu amigo o a tu amante. ¿Qué sucede cuando te encuentras con esa persona y permites que sea totalmente lo que es? ¿Qué sucede cuando me permito ser completamente lo que soy? ¿Qué ocurre? ¿Cómo nos implicamos? ¿Qué cambia? Así que la Meditación Auténtica puede ser una meditación muy activa, una meditación muy comprometida.

De hecho, debemos ver la meditación como algo que va más allá de cuando estamos sentados en un lugar tranquila. Si no, la espiritualidad y nuestra vida cotidiana se convertirán en dos cosas distintas. Ése es el engaño fundamental: creer que existe algo llamado "mi vida espiritual" y otra cosa llamada "mi vida cotidiana". Cuando nos despertamos a la realidad descubrimos que todo es igual. Todo es la expresión ininterrumpido del espíritu.

¿Qué pasaría si tu vida, y no sólo el rato que pasas meditando, se basase en permitir que todo fuese lo que es? Supondría una revolución en la vida de casi todo el mundo. Que la base de tu existencia, su fondo profundo, consistiera en permitir que todo fuese lo que ya es representaría una revolución. Implica permitir que todo sea lo que fue y lo que es ahora, y lo que podría ser. ¿Qué pasaría si basases la vida, todas esas horas en las que no estás sentado en silencio, en permitir que todo fuera lo que es?

Si lo hicieras, tu vida podría volverse muy interesante. Pues la meditación es segura. Te sientas en tu cojín, en tu silla o en tu banco, y te haces un ovillo en tu postura preferida, ¿verdad? Te da seguridad; es como regresar al útero, y eso es maravilloso, pues descubres un lugar seguro, un lugar que nadie te puede quitar, y eso resulta agradable. Es realmente agradable. Pero cuando empezamos a abrirnos y consideramos la meditación más allá de un lugar seguro, una forma de afrontar la vida, ésta se vuelve muy interesante, ¿no? Empezamos a dejar de resistirnos a la experiencia, empezamos a descubrir algo muy potente y poderoso.

Comenzamos a descubrir lo más esencial, la verdad de nuestro ser. Empezamos a descubrir que nuestra naturaleza esencial, la conciencia, siempre permite que todo sea lo que es. Por eso meditamos de esta forma, pues la conciencia y lo está haciendo así: permite que todo sea lo que es. La conciencia no se resiste a nada. La conciencia no se enfrenta a lo que es. ¿Te has dado cuenta? La conciencia, o tu verdadera naturaleza, permite que todo sea lo que es. Si estás teniendo un buen día, tu verdadera naturaleza te deja tener un buen día. Y si estás teniendo un día horrible, tu verdadera naturaleza no se pone en medio como un obstáculo, ¿verdad?. Permite que sea lo que es. Aunque ésa sea su base, la conciencia va más allá.

He comprobado que una de las claves para ser verdaderamente libre es vivir igual que medito. Cuando permitimos que todo sea realmente lo que es, cuando nos permitimos esa atmósfera interior, esa actitud interna de no aferrarnos a nada, ese espacio resulta muy fértil: es un estado de conciencia muy potente. Esos momentos de entrega te darán la oportunidad de recibir algo creativo. Es el espacio en el que surge la visión, la revelación. Así que no se trata de dejar que todo sea lo que es a modo de simple objetivo, sino como una meta. Si lo conviertes en un objetivo te perderás la esencia, que consiste en permitir que todo sea simplemente lo que es; ésa es la base, la actitud subyacente. Desde esa actitud subyacente podrán suceder muchas cosas. En ese espacio surgirá la sabiduría, los "ajás". En ese espacio recibiremos el regalo de lo que necesitemos ver. Es el espacio donde la totalidad de la conciencia, y no sólo una pizca de nuestra conciencia mental, podrá informarnos. Y por último, es el espacio en el que surgirá la conciencia. Es el espacio en el que nos daremos cuenta de que somo conciencia, el material no manifestado del ser.


Adyashanti (Meditación Auténtica)


4 jul 2009

ESCLAVITUD vs LIBERACIÓN


Extracto del Ashtavakra Gita.


"Quiere decir esclavitud cuando la mente desea algo o sufre por algo, cuando rechaza o acepta cualquier cosa, cuando se siente feliz o enojada por algo". (verso 79)

"Quiere decir liberación cuando la mente no desea ni sufre, cuando no rechaza ni acepta, cuando no se siente feliz ni enojada". (verso 80)

"Es esclavitud cuando la mente está apegada a cualquier experiencia sensorial. Es liberación cuando la mente está desapegada de todas las experiencias sensoriales". (verso 81)

"Cuando el "yo" está presente, es la esclavitud; cuando el "yo" no está presente, es la liberación. Habiendo comprendido esto, debería ser fácil para ti abstenerte de aceptar o rechazar cualquier cosa". (verso 82).