Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


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5 feb 2013

UN SÓLO "YO"


La personalidad del futuro cuerpo será extraída de la totalidad de la Consciencia universal, que es la colección de "nubes de imágenes" que se siguen generando. Esta colección total es distribuida entre los nuevos cuerpos al ser creados, con ciertas características dadas que producirán precisamente aquellas acciones que son necesarias dentro del guión del dramaturgo Divino. A ningún individuo le concierne, como individuo, ninguna entidad previa.


Quizá haya cierto malentendido con respecto al "yo" y el "Yo". Cuando se habla del "Yo" como una cosa real, o del "yo" como un impostor, es probable que se cree una impresión errónea de que cada "yo" tiene un "Yo" real. Eso no es así. Hay miles de millones de "yos" pero sólo un "Yo". ¡e incluso eso es un concepto! ¡Menudo chiste!


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)


8 ago 2012

EL OLVIDO DEL SER



El ego es siempre identificación con la forma, buscarte -y por lo tanto perderte- en alguna forma. Formas no son solo los objetos materiales y los cuerpos físicos. Más fundamentales que las formas externas -objetos y cuerpos- son las formas de pensamiento que surgen constantemente en el campo de la conciencia. Son formaciones de energía, más sutiles y menos densas que la materia física, pero aun así son formas. Lo que tú puede que percibas como una voz dentro de tu cabeza que nunca para de hablar es la corriente de pensamiento incesante y compulsiva. Cuando cada pensamiento absorbe por completo tu atención, cuando estás tan identificado con la voz de tu cabeza y las emociones que la acompañan que te pierdes en cada pensamiento y en cada emoción, entonces estás totalmente identificado con la forma y, por lo tanto, en las garras del ego. El ego es un conglomerado de formas de pensamiento recurrentes y pautas mentales y emocionales condicionadas a las que conferimos un sentido de «yo». El ego surge cuando nuestro sentido del Ser, del «yo soy» que es conciencia sin forma, se enreda con la forma. Esta es la consecuencia de la identificación: el olvido del Ser, el error primordial, la ilusión de separación absoluta que convierte la realidad en una pesadilla.


Eckhart Tolle
(Un Nuevo Mundo, Ahora)

7 jul 2012

DESPERTAR Y LIBERACIÓN


Vivimos una continua cadena de problemas y conflictos internos y externos.
Y la causa de estos problemas y conflictos es el error en que estamos viviendo acerca de nosotros mismos.
Si el ser humano viviera por lo que él es, desde lo que él es, los conflictos desaparecerían al instante o mejor todavía, ni siquiera se producirían.
El ser humano cree ser algo que no es. Cree ser una estructura mental, que él llama "yo" pero que no es su verdadero Yo.
Este error es causa de consecuencias trágicas en el vida.
Estamos hipnotizados, adormecidos, viviendo un sueño en el que creemos ser alguien y algo que no somos. Nuestra realidad verdadera es muchísimo más y mejor que lo que creemos ser.
Pueden darse varias explicaciones sobre este sueño, sobre este error en el que estamos viviendo, desde la explicación religiosa del pecado original hasta la explicación oriental del Karma.
Lo cierto es que la naturaleza humana, la Humanidad, como todo en el Universo está en un determinado período de evolución, en el que la conciencia humana no está todavía en su estadio de desarrollo pleno.
Vivimos dormidos con respecto a las auténticas capacidades de nuestra verdadera realidad interna.
Tarde o temprano hemos de despertar. Pero interesa, por nuestro mejor desarrollo y mayor felicidad, que aceleremos este proceso del despertar.
Se trata, por tanto, de no vivir a medias, de no vivir adormecidos, de no vivir en el error sobre lo que somos, sobre nuestro verdadero ser.
"Ya es hora de despertar del sueño" se nos viene diciendo desde hace dos mil años en la Biblia.
Pero el hombre enbebido en sus adelantos científicos y técnicos sigue dormido, sigue encerrado en el error acerca de la verdadera realidad de sí mismo.
La Humanidad se ha debatido, en el transcurso de su historia en continuas y crueles luchas y guerras para liberarse de la opresión, de la esclavitud y explotación con que unos hombres, pueblos o razas trataban de someter a otros.
La historia de la Humanidad es una continua serie de esfuerzos denodados por liberarse unas personas de otras, unos pueblos de otros, unas razas de otras... Era el anhelo de liberarse de unas ataduras y dependencias externas. Pero no es la falta de libertad externa, la peor esclavitud y dependencia que sufren los hombres, sino esa otra dependencia de las ideas pegajosas de la mente que esclavizan e impiden ver y mirar con ojos limpios y libres.
Son muy pocos los que sienten la demanda interior de liberarse de las garras y cadenas de ese fantasma monstruoso que es su falso "yo", se esclavizador ego, que es el causante de las rivalidades odiosas, de las ambiciones desmedidas, de los deseos de poder, de las envidias, de las guerras...
Pero para despertar y liberarnos de nuestro error, de nuestro falso "yo", hemos de VER, hemos de darnos cuenta de que estamos dormidos y que estamos en el error. Y eso no es fácil porque casi nadie quiere convencerse de que está dormido y de que está viviendo desde una idea falsa de sí. Hace falta mucho valor y humildad sincera para reconocer que estamos dormidos.


Lo cierto es que todos, excepto esas pocas personas realizadas e iluminadas, estamos dormidos en un mayor o menor grado. Y en este sueño estamos encarcelados.
No es fácil de este sueño y este error. Porque es un error inveterado, transmitido de generación en generación (pecado original?) como si fuera una verdad apodíctica e incontrovertida.
Vemos además que en la vida social diaria, las grandes personalidades viven así. Y ¿cómo vamos a dudar de que esas autoridades en política, en las letras, en las ciencias y hasta en la religión van a estar en el error y en la ignorancia? Se nos hace difícil entender que los que rigen la sociedad en los distintos campos del saber estén inmersos en el error y la ignorancia de algo tan importante. Su autoridad se nos impone y nos resulta casi imposible que casi todos estén y vivan en ese error lamentable.
Ello hace que ciertos atisbos y chispazos de iluminación que de vez en cuando brillan en nuestra conciencia, no tengan continuidad efectiva y pasen como meros instantes de lucidez sin más consecuencias.
Todos hemos tenido más de una vez esos momentos felices de iluminación. Todos hemos sentido deseos e intentos de despertar. Pero seguimos en la cárcel de la ignorancia y el error, que nos impiden ver, vivir y gozar de la verdadera realidad luminosa y amorosa que SOMOS.
No es volar lo que cuesta, sino soltar las amarras de la ilusión, el error y la ignorancia.
Y no basta que veamos y nos demos cuenta de que estamos dormidos y aprisionados en la impotencia errónea de nuestro sueño.
Es necesario, ante todo, que nuestro deseo y anhelo de despertar y liberarnos sea tan PROFUNDO y SINCERO que se constituya en lo más importante de nuestra existencia.
Para realizar este anhelo de despertar no es necesario encerrarse en un monasterio o retirarse a la soledad del desierto.
Cada uno en su propia actividad y trabajo cotidiano puede despertar y liberarse.
No es necesario dejar nada ni renunciar a nada. Lo único que hay que dejar, y abandonar es la ignorancia y el apego a las cosas o ideas que nos atenazan e inmovilizan.
La mente suele estar apegada a sus ideas y creencias y se convierte en el peor enemigo para nuestra liberación interior.
Otro inconveniente o dificultad entre los hombres de nuestro tiempo para disponerse a este despertar interior es la supuesta cultura y la técnica.
Se han conseguido logros maravillosos en el campo de la ciencia y la técnica. Es cierto. Quedamos extasiados ante ciertos brillantes descubrimientos, de tal manera que hasta los hombres cultos más humanistas llegan a pensar y proponer el desarrollo de la cultura como el objetivo máximo y último de la vida del hombre sobre este planeta.
La ciencia y la técnica se han lanzado obsesiva y alocadamente sobre los objetos de su búsqueda y conocimiento, olvidando al sujeto y la fuente de donde brota todo el deseo de expresión y manifestación.
El orgullo científico o seudocientífico ha embobado y cerrado la mente sobre sí misma, sin darnos cuenta de que la mente no es nada, que sólo es el conjunto de contenidos de conciencia y que el sujeto de la conciencia, el "Yo" superior de cada ser humano sigue siendo el eterno desconocido.
Bebemos, nos bañamos en las aguas residuales del río, mientras ignoramos y menospreciamos la fuente que es lo más cercano y lo más nuestro que tenemos.
Preferimos ser cultos o eruditos a ser sabios.
Es cierto que la incultura es ignorancia. Pero también es cierto que hay mucha cultura y educación que es "ignorancia instruida". Y todos sabemos que no faltan por esos mundos algunos excepcionales incultos que son verdaderos sabios.
No hay por qué defender la sabiduría frente a la cultura. Ambas son compatibles. Y estamos llamados a ser sabios cultos. Pero es muy triste que la Humanidad camine alocada tras los objetivos de la ciencia y la técnica mientras se olvida de beber del pozo de la Sabiduría que está dentro de cada uno de nosotros y que es la verdadera ciencia de la vida.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)



1 jul 2012

EL DOLOR


¿Quién dice que este mensaje tiene que ver con liberarse del dolor?

No es posible liberarse del dolor. Este cuerpo no es sino una máquina de dolor. Este cuerpo se marchitará, el cáncer lo arrasará, el corazón dejará de latir, las extremidades fallarán y respirar se tornará insoportable. La libertad, en tal caso, parecerá imposible, una historia fantástica soñada por personas que tienen demasiado tiempo libre. ¿Estamos dispuestos a aceptar eso?

¿Qué son conceptos tales como «Yo no soy mi cuerpo», si no meras creencias, mecanismos de defensa contra lo inevitable? Frente al dolor físico fracasa todo intento de racionalizar, intelectualizar o "comprender". Independientemente de lo mucho que se esfuerce en pensar o en dejar de pensar en ello, el individuo no puede escapar del dolor. El dolor está aquí y es la resistencia al dolor la que genera los problemas. El dolor sólo se convierte en un problema cuando el "yo" entre en escena y, con él, la resistencia al dolor.


Sólo el ser humano convierte el dolor en un problema elaborando historias sobre un hecho completamente natural para el organismo físico. Así es como lo que no es más que una sensación que se despliega instante tras instante, una expresión dinámica de la vitalidad, acaba formando parte de una narración compleja y habitualmente espantosa, que tiene una duración incierta y un final que suele ser terrible.

Pero, en realidad, no es necesaria ninguna narración. El dolor es suficiente y es muy real. De hecho, el dolor es todo lo que hay, y "nosotros" no somos más que el intento de escapar de ese dolor.

Huyendo del dolor nos creamos a nosotros mismos.


Jeff Foster
(Más Allá Del Despertar)


27 jun 2012

LO QUE VE LA CONCIENCIA







Pregunta:

¿Es el cuerpo quien ve?  ¿O es la mente, el yo o la conciencia?
Si la respuesta es la conciencia  ¿qué es lo que ve exactamente?


Francis Lucille:

El que ve es el Yo y la conciencia. Son uno y lo mismo. Ve el cuerpo como sensaciones corporales  (dolor,  placer,  sed,  frío,  etc.),  el mundo como percepciones sensoriales  (sonidos, olores, etc.),  el intelecto como pensamientos e imaginaciones.



Francis Lucille
(Preguntas Y Respuestas)

7 may 2012

NI SENTIDOS NI PROPÓSITOS


Así pues, ¿Qué queda por decir? Muy poco. La comunidad buscadora está embobada con los instructores y las enseñanzas y la búsqueda y el despertar, pero desde aquí es muy obvio que no hay nada que buscar y nada que enseñar. La gran función continúa, y aunque este cuerpo/mente es totalmente parte de la función también él, ahora todo se ve desde una perspectiva muy distinta: está claro que no son los cuerpos/mente los que ven.

No hay ningún "sentido" ni ningún "propósito". Los personajes soñados, meros personajes de película en esta telenovela que es la vida, pasan sus vidas angustiados intentando descubrir su propósito. ¡Se toman tan en serio a sí mismos! Desde aquí se atestigua y se sabe que todo sufrimiento, toda angustia, todo anhelo, pérdida, dolor, confusión, daño, todo intentar con todas las malditas fuerzas, forma todo ello parte de la sustancia del sueño, es todo ello creación nuestra en nuestros intentos de salir de donde no estamos.


Autosuperación personal, práctica espiritual, búsqueda, intentos de recorrer la senda, de seguir la vía; todo ello son intentos de extraernos del agujero que creamos precisamente con nuestros intentos. Es como estar en arenas movedizas; luchamos instintivamente y creemos que eso sirve de ayuda, cuando en realidad es esa lucha, en sí misma, lo que constituye el problema. La lucha, la búsqueda, no es más que el sentido de yo individual intentando perpetuar su historia. No hay nada que buscar. La ilusión es la apariencia de separación; no hay nada que está separado, nada. Solo hay Uno, no-dos, y Eso Es. Y todo lo demás, no es. Y Ese "no-dos" que es Lo Que Es, es lo que es "Yo", aquí. Todo cuanto Es, es no-algo, es Esto-Mismo-idad, es Esta Yo-idad, es lo que "Yo" es, que es Todo Lo Que Es.


David Carse
(Perfecta Brillante Quietud)

29 mar 2012

SIMPLEMENTE EXISTENCIA


· Por una parte, es como si yo hubiera escogido venir aquí hoy pero, al mismo tiempo, es como si supiera que eso ha sucedido por sí solo.

Todo sucede, simplemente: la película se proyecta sobre la pantalla, incluido el relato mental. Por eso, da la sensación de que existe un "yo" que escoge venir hoy aquí aunque, en realidad, no existe más que el suceso automático de llegar aquí hoy y el relato mental que se va produciendo también de forma automática. No hay un individuo ahí que esté pensando esos pensamientos: esos pensamientos simplemente surgen en la consciencia. Todo se constata en este momento: la consciencia está constatando el contenido de la consciencia. Si nos centramos en el relato mental, da la sensación de que se toman decisiones aunque, en realidad, todo eso es algo completamente espontáneo todas estas cosas que aparecen en este momento no son nada.

· Entonces, ¿no hay un proceso de elección?

En la película hay una elección aparente. Cuando alguien te pregunta: "¿Quieres un té?" y tú respondes: "Sí"... Si fuésemos capaces de desconectar un solo minuto la banda sonora de esta película, veríamos que ahí delante hay una persona y que, un minuto después, llega una taza de té y que, más tarde, se produce el acto de bebérselo. Lo que pasa es que a todo eso se le añade una banda sonora en la que se incluyen los pensamientos de si escojo tal o cual cosa, etc. Todo funciona con el piloto automático pero, aparentemente, existe un proceso de elección... que es la gracia de este asunto.

Estando sencillamente presente, toda esa preocupación por las opciones desaparece. Cuando se produce la identificación con el personaje, todo este filosofar nos "distrae" del presente. Surgen pensamientos sobre qué hay que escoger, pensamientos que implican cierta distracción. Todo lo que surja dentro del contenido -ya sea una conversación acerca de las distintas opciones, pensamientos sobre esas opciones o cualquier otra cosa- es lo que tiene de entretenido esta película, desaparece por completo cualquier deseo de que algo de esto cambie. En ese momento, lo que hay es lo que es.

· Simplemente existencia.

Sí, sin ninguna preocupación por nada de todo esto. Mientras exista ese identificarse y ese dejarse de identificar con el personaje, este tipo de conversaciones seguirá teniendo validez pero, cuando todo eso empieza a desaparecer -toda esa escenificación de la búsqueda- y se va "recordando" que nuestra verdadera naturaleza es Unidad, sencillamente, sólo existe "vivir en el presente".

· Entre otros personajes aparentes.

Sí, uno ya no se preocupa de plantear hipótesis, ni de si hoy o no elección y todas esas cosas. En este "saber" innato, se vive una vida corriente. Por tanto, no es que se tenga que sentir necesariamente una dicha suprema aunque hay un "desahogo", una "facilidad". La búsqueda desaparece; desaparece la agitación que conlleva la búsqueda.

· Entonces, ¿qué sentido tiene la vida?

La vida no tiene un sentido determinado: esta película de la vida es el pasatiempo cósmico. Esa pregunta surge desde el punto de vista del "yo", de la identificación con el personaje de la película. Al mantener la identificación con el personaje, también se mantiene una búsqueda constante de una razón de su existencia, de un sentido; parece que el sentido "supremo" de la vida es lo que suele denominarse el "Despertar": volver a despertar en la Unidad.

Pero la Unidad ya existe. Ese "estar despierto" ya existe plenamente y, cuando se deja de tomar en serio el relato mental, lo que hay en el presente es lo que es. No hay nada fuera del presente. Este personaje no tiene ni pasado ni futuro. Puede que el cuento se mantenga pero se deja de tomar en serio.


· ¿Es correcto decir entonces que los pensamientos siempre se refieren al pasado y al futuro?

También puede haber pensamientos sobre el presente.

Pero, cuando se trata del presente, en realidad lo experimentamos, más que pensar en él...

El relato mental puede aparecer -o no- simultáneamente con otras imágenes, y puede haber pensamientos sobre esas imágenes, en lugar de sobre otras cosas que nos distraigan de ellas. Todos y cada una de los pensamientos surgen en el presente, y muchos de ellos nos distraen del presente. Algunos de esos pensamientos sobre el presente constituyen lo que se denomina "comprensión intelectual", que es el reflejo del "saber" innato que surge en forma de pensamiento. Se nos recuerda nuestra verdadera naturaleza a base de pensamientos pero, como los pensamientos (como parte del contenido de la consciencia) son fugaces -siempre aparecen y se van-, cuando surge un recordatorio -que denominamos "comprensión intelectual"- se puede volver a "olvidar", es decir, ese recuerdo puede desaparecer; sin embargo, cuando se quita la más cara de los pensamientos, se percibe que ese "saber" innato es nuestra verdadera naturaleza, y ya no se necesitan pensamientos: el acto de comprender queda obsoleto.

· Lo que resulta realmente extraño es que a veces siento muy claramente que, simplemente, existo en un espacio sin pensamientos; sencillamente, "sé" que esto es Lo-Que-Es, que esto es el presente. Sin embargo, se mantiene una expectativa muy sutil de que tiene que haber algo más.

Sí, pero eso sigue siendo el fenómeno del embelesamiento aunque, como bien dices, sea algo sutil: la idea de que la Unidad se puede encontrar como parte del contenido de la consciencia o si uno se desliga de él. El recuerdo de nuestra verdadera naturaleza -o el surgimiento del "saber" innato- interrumpe inmediatamente la búsqueda dentro del contenido o neutraliza el motivo para escapar de él. Nuestra verdadera naturaleza es Unidad -no es ni exclusivamente contenido de consciencia ni exclusivamente consciencia- pero puede seguir produciéndose el juego de identificarse y dejarse de identificar con el personaje una y otra vez, por sutil que sea.

A menudo, se reconoce que nuestra naturaleza es Unidad pero el juego de la "espera", que consiste en esperar a que se produzca el acontecimiento final, el evento final, se mantiene muy sutilmente. Cuando el "saber" innato se introduce en el guión, se revela ese "desahogo", esa "facilidad". Es entonces cuando la búsqueda desaparece progresivamente y ese "esperar" tan sutil queda cada vez más socavado.

· Por eso, da la sensación de que se trata de algo progresivo...

Por supuesto. La Conciencia mantiene en funcionamiento una infinita cantidad de posibilidades. Esa idea tradicional de que se limita al juego del "acontecimiento final" resulta algo anticuada. Como en el presente sólo existe lo que es, todo lo que suceda -incluida esa sensación de que se trata de algo progresivo- y es eso de por sí.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)


29 ene 2012

EL DESENMASCARAR PROGRESIVO


· Yo no puedo percatarme de que existe la consciencia, con su contenido, ¿verdad?

No, percatarse es un hecho espontáneo, propio de desarrollo de la película de la vida, mediante el cual reconocemos la Unidad -nuestra verdadera naturaleza- sirviéndonos del personaje del guión. El embelesamiento con el contenido queda evidenciado: se reconoce que la consciencia existe simultáneamente con su contenido, los dos aspectos de la Unidad.

· Sí, porque, si no existiera la consciencia, el contenido no podría existir. Esta pared no existiría si no hubiera consciencia de ella.

Sí, pero lo más importante es que surgen de forma simultánea. Son, sencillamente, dos aspectos de una sola cosa: la Unidad, la Plenitud. ¡Es la pared que se está viendo a sí misma!

· Efectivamente, pero tú ya has vivido, con anterioridad, en el mundo y lo veías como yo lo veo ahora, ¿verdad?

Bueno, "nosotros" somos apariciones de la Unidad. De este lado, no se ve nada de forma distinta. Lo único que sucede es que a los pensamientos se les ha caído la máscara. El embelesamiento con ese aspecto de la Unidad que constituye el contenido ha dejado de ser el tema exclusivo. Todo lo que aparece sigue viéndose igual, sólo que el relato mental ha pasado a formar parte del paisaje en lugar de ser un "filtro" -como resulta ser cuando existe la identificación con el "yo"-.

· Algo así como parecer que eres una persona, un individuo, que está mirando a una pared.

Exacto.

· ¿Tú has experimentado eso?

Aparentemente, eso sigue siendo igual ahora. Esa sensación de separación, de que una persona está mirando a una pared, resulta funcional: funcional dentro de la obra de teatro, como parte del guión. Sin esa aparente distancia y separación, la obra no podría representarse.

· De acuerdo. Por tanto, ¿no hay nada malo en sentir que se está mirando a una pared?

¡En absoluto!

· Entonces, eso no tiene por qué cambiar para poder reconocer que la Unidad es lo que eres realmente.

Aunque la apariencia de ser este personaje se mantenga, puede existir el reconocimiento de que eso no es lo único que somos. No somos solamente la persona sino también la posibilidad de constatarla: la consciencia, así como su contenido. La Unidad es todo eso, incluida la aparente separación. No se trata de que algo deba cambiar: ahora mismo, ya hay consciencia, y esa consciencia está constatando el contenido de la consciencia en este preciso momento.

· Claro, pero sin ser consciente de que es consciencia.

Dentro del guión, el "tema" de esta conversación parece referirse al hecho de recordar constantemente nuestra verdadera naturaleza; la Unidad en sus dos aspectos de consciencia y de contenido de la consciencia. Está lo que contempla y lo contemplado.

· ¡Pero es que este "yo" tiene ganas de hacer algo! (risas)

¿Qué es lo que quiere hacer ese "yo"?

· Quiere reconocer algo.

¿Es decir, que esa idea que brota se refiere a la objetivación de la consciencia?, ¿para convertirla en algo concreto?, ¿para encontrarla, en realidad, dentro del contenido?

· Sí, para saber qué es.

De acuerdo, pero es que, en realidad, la consciencia no se puede "conocer" porque ella es el "saber" innato. Siempre es algo inmediato. Siempre es ahora mismo. Si se proyecta como un despertar que tiene que acontecer en un futuro, es que algo se está pasando por alto.


· Entiendo que nunca va a existir ningún otro momento.

Exacto. Por tanto, tiene que haber algo en el presente que se está pasando por alto. Estos conceptos de consciencia y contenido de la consciencia son indicadores que apuntan hacia el presente. No hace falta que miremos al futuro para que aparezcan.

· No, no... Por tanto, no hay ningún problema con que brote el pensamiento del "yo": como bien dices, forma parte del decorado. Sin embargo, lo pasamos por alto y el relato parece real.

Exacto.

· El pensamiento del "yo" no es el problema sino el hecho de que se pase por alto.

Así es.

· Pero uno no tiene el control sobre nada. Todo sucede, simplemente, ¿no es así?

Sí, por eso, todo lo que sucede aquí es una descripción no una prescripción.

· Pero, desde mi "yo", da la sensación de que tú tienes un efecto sobre lo que acontece.

Exacto.

· Y, entonces, surge este pensamiento: "Bueno, yo no provoco ningún efecto. Todo acontece, sencillamente", pues no puede existir un efecto si no ha existido otro momento en el que existiera la causa, y sólo existe lo que está sucediendo ahora.

Sí, en esta obra teatral, eso es lo que llamamos comprensión intelectual: el reflejo del "saber" innato. Sigue habiendo un "yo" que comprende y eso, en el guión, parece que tenga un efecto liberador.

· Por tanto, si soy consciente de eso, es porque ya no considero que yo pueda influir de alguna manera sobre lo que vaya a suceder.

Así es.

· En cierto modo, no es muy agradable pensar que tú no influyes en nada.

Ya, pero es que ahora nos hemos vuelto a meter en el relato mientras que, en realidad, ese "yo" que quiere influir sobre algo no es más que una parte de lo que está sucediendo en el momento presente.

· Por tanto, se convierte en algo que simplemente constata, en lugar de intentar comprender.

Sí, pero no eres "tú" quien lo constata: simplemente, se constata.

· ¿Cómo se consigue reconocer que eso es lo que tú eres y no ese "yo"? El pensamiento del "yo" no puede conseguirlo. Supongo que lleva tiempo intentándolo...

Claro, el "yo" no puede hacerlo porque el "yo" es lo que queda desenmascarado. Lo único que se puede decir es que como parte del guión de la vida, el embelesamiento con el relato mental se desenmascara de forma progresiva -o repentina-.

· Entonces, en el guión, ¿yo he sido un "yo" que intenta desenmascararlo?

Ese "yo" que intenta desenmascararlo, en realidad, forma parte del relato: eso es el embelesamiento. Eso es lo que se está describiendo aquí, en este momento: el final -o el desenmascaramiento- del embelesamiento.


· Ya... y que no te pongas a buscarlo...

Es que no hay opciones. El guión tiene el piloto automático. Todo sucede de forma automática: la identificación aparente con el personaje, la dedicación a la búsqueda y quizás, después, la aparición del reconocimiento de la Unidad en el guión.

· Entonces, aunque yo crea que soy el "yo" y me digan que lo que existe es la Unidad y que ésa es mi naturaleza, ¿no puedo hacer nada para darme cuenta?

No, porque ese "yo" que se ha adoptado, el hecho de centrarse de forma exclusiva en el aspecto del contenido de la Unidad, es lo que queda desenmascarado. El reconocimiento se introduce en el guión pero no es el "yo" el que lo reconoce.

· O sea que se va introduciendo sin que yo tenga que esforzarme lo más mínimo por intentar comprenderlo, porque ello implicaría prolongar el pensamiento de que soy un "yo" que puede hacer algo.

Sí, en el guión parece reforzar al"yo". Claro que siempre puede haber un esfuerzo aparente...

· Me estoy dando cuenta en este momento de que soy el "yo" pero no hace falta que le añada nada, es decir, que él no necesita que se le añada nada.

Exactamente.

· De acuerdo. Por tanto, si sucede algo que dé la sensación de disminuir a ese "yo", sucederá por sí solo, no como consecuencia de que "yo" haga nada al respecto.

Efectivamente pero, desde dentro del guión, puede seguir pareciendo que existe un "yo" que hace algo para conseguir ese fin.

· Parece más fácil ver objetivamente los demás pensamientos. Sin embargo, el "yo" parece algo aparte, algo consistente, y da la sensación de que se mantiene firme. Llevo años pensando en la Iluminación instantánea, en que algo va a hacer "click" y ya lo habré conseguido. Sé que tú dices que no se le puede quitar la máscara de golpe al "yo" pero, cuando dices que también puede ocurrir de forma progresiva, me quedo más tranquila. Tengo la sensación de que, si va a pasar inmediatamente, podré hacer algo para que suceda.

Sí.

· Desde que se le ha abierto la puerta a esa "introducción" progresiva, me gusta mirar libros de otros temas en las librerías, más allá de los que están en la sección "espiritualidad". Me gusta poder estar lo suficientemente relajada como para interesarme por otras cosas como novelas, artesanía y aficiones. Por tanto, si sigue habiendo un "yo", creo que lo voy a dejar tranquilo y voy a dejar que se produzca ese "desenmascaramiento progresivo"

¡Por mí, fenomenal! (risas)



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



21 dic 2011

TODO FORMA PARTE DEL GUION



Ahora que se ha mitigado mucho mi búsqueda, me he dado cuenta de que suelo pensar que tengo que centrar la atención en darme cuenta de que soy consciente, y me da la sensación de que eso es "hacer" algo. Es como si hubiera que ser consciente de la consciencia para que haya consciencia. No sí si me explico...

La consciencia ya existe, tanto si uno la reconoce como si no: todo se constata en el presente. Por lo general, este hecho tan sencillo pasa desapercibido a causa de la exclusiva identificación con el contenido. En la película, cuando se comienza a reconocer esto, puede que el personaje crea que se trata de una lucha en la que tiene que hacer algo para mantenerse consciente. En eso consiste el argumento: en que la vida del personaje aparente se impregna cada vez más de la "visión" de lo ilusoria que es la vida individual.

¿Y no hace falta que uno se dé cuenta para que eso suceda?

No, en absoluto: si no se diera ese constatar, esa consciencia, no aparecería ningún contenido. Por tanto, es algo que ya existe: no es algo que se pueda descubrir o provocar. Es algo que está sucediendo ahora mismo. Ahora mismo, ya hay constatación. Después, está el embelesamiento por el cual surge un cuento en el que el "yo" necesita ser consciente de la consciencia. Sin embargo, cuando ese embelesamiento se desenmascara, desaparece la lucha por ser consciente desde el punto de vista del "yo".

Entonces, lo único que se ve es la película, con todas sus vicisitudes, pero resulta imposible ver lo que la ve.

Claro, lo que ve es lo que está realizando la acción de ver ahora mismo. Ahora mismo, ¿qué es lo que está viendo a este cuerpo, a la pared? ¿Qué es lo que es consciente de estos pensamientos, de estas sensaciones?

Por tanto, cuando desaparece el pensamiento del "yo", no se puede experimentar la consciencia porque no hay nada para experimentarla.

No. La consciencia no es una experiencia.

Simplemente es: de acuerdo. Entonces, ¿no hay absolutamente nada, ya sea sutil o no tan sutil, que surja y que no sea parte del guión?, ¿nada?

Todo lo que aparece, todo lo que brota, es el contenido que se constata en el presente. Eso es lo único que sucede... y cualquier intento por librarse de la identificación o cualquier idea sobre cómo librarse de ella, sobre cómo ser consciente de la consciencia, es la película.



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



13 dic 2011

CONSCIENCIA Y CONTENIDO DE LA CONSCIENCIA


Nathan, aunque estamos hablando de nuestra verdadera naturaleza, en realidad no existe nada que no lo sea. Todo es nuestra verdadera naturaleza porque todo es Conciencia, incluido ese "yo" que dice que no lo es o que hay algo que no puede conseguir...

Sí, aquí, estamos utilizando esta terminología porque esta pequeña escena de la película de la vida -la aparición de esta habitación llena de personajes- parece tratar sobre el hecho de reconocer que ya se está despierto al cien por cien. Durante casi todo el tiempo, la mayoría de los personajes de la película asumen que son "alguien": por eso, el hecho de reconocer que nuestra verdadera naturaleza es Unidad no puede constituir una escena especial o importante dado que, si contamos el número de personajes que están escuchando este mensaje en esta habitación, nos daremos cuenta de que existen muchos más -otros muchos "alguien"- en muchos otros lugares viendo un partido de fútbol ahora mismo.

En relación con esa analogía tan utilizada de la película proyectada sobre una pantalla, ¿no hay algún ente divino que lo controle todo entre bambalinas, encendiendo y apagando las imágenes?, ¿o es que la película sencillamente sucede?

Esta película sigue su curso por sí sola. Lo "divino" es la película en sí. Tras la película no se esconde ningún ente que la esté proyectando. La película es la apariencia inmanente de la Unidad.

Entonces, en la película -en la representación teatral-, se puede diferenciar el punto de vista de la identificación con el pensamiento del "yo" del de después de haberlo desenmascarado, en el sentido de que, en el segundo caso, ya no es presa del espejismo de estar limitado por el contenido de la consciencia.

Sí, pero la cuestión no es que haga falta eliminar los pensamientos: los pensamientos forman parte del decorado y cuando se los ve como tal, surge ese desahogo natural.

Yo siempre me había imaginado que se producía un gran cambio al desenmascarar al "yo".

No necesariamente... En el caso de algunos personajes puede producirse un reconocimiento repentino de que la Unidad es su verdadera naturaleza y, entonces -puede suceder, aunque no invariablemente-, ese hecho puede implicar una intensa sensación de dicha suprema, una especia de alivio exagerado al desaparecer la tensión. Sin embargo, dado que lo más usual es que al "personaje" de la película se le vaya cayendo la máscara de forma progresiva, ese alivio de la tensión asociada al hecho de creerse "alguien" también aflora de forma progresiva. Como no queda demasiada tensión acumulada, no es necesario que se produzca una "explosión" de dicha suprema.

Nathan, me gusta mucho tu forma de referirte a la Unidad en términos de "consciencia" y de "contenido de la consciencia". Desde entonces, me doy cuenta de que o hay una consciencia que no se despista con nada o, de repente, me quedo sorprendida al darme cuenta de que he estado sumida en un torrente de pensamientos. ¿Podrías hablar un poco más de ese momento de "darse cuenta"?

Ese "darse cuenta", aunque parezca formar parte de esta película y ser algo que realiza el personaje, en realidad sucede por sí solo. Sencillamente, en cada momento presente surge el reconocimiento de tu verdadera naturaleza. Puede que el "yo" venga y se vaya, o puede que no suceda nada.

Y lo único que hacemos es seguir percatándonos de la consciencia y de su contenido.

No es que "tú" sigas percatándote de eso. Como acabamos de decir, es algo que sucede de forma espontánea.

Es constatado pero sin un "alguien" que lo constate.

Sí. Lo que, inicialmente, aparece en la película en forma de comprensión intelectual se disuelve en el "saber" innato y, entonces, ya no se necesitan ni analogías ni entender nada: sólo se "reconoce" nuestra verdadera naturaleza de forma directa, inmediata y sin pensamientos.

Llega un punto en que uno deja atrás sus viejas "herramientas".

Sí, y es cuando se reconoce que lo único que ha existido desde siempre es la Plenitud o la Unidad.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)

10 nov 2011

TU ÚLTIMA RESPIRACIÓN


Siempre estamos viendo esto por última vez. Nunca podemos estar seguros de contar con otro instante. Esto es precioso y frágil. Siempre es la última vez que verás la silla, la última vez que verás el techo y la última vez que verás la alfombra. Siempre es la última vez que verás tus manos. Y ésta siempre será tu última respiración. Pensar que mañana seguiremos aquí es una muestra de arrogancia extraordinaria. ¿Quién puede dar por sentado que mañana seguirá aquí? ¿Acaso nos lo merecemos? Pero lo más hermoso es que, aun sin merecérnoslo, disfrutamos de ello. Ésa es la gracia. Aunque no nos lo merecemos, disfrutamos de ello... hasta que dejamos de disfrutar.

¡Qué malos, Dios mío, hemos sido! ¡Qué cosas tan feas hemos hecho en nuestra vida! ¡Cómo nos hemos enfadado con los demás! ¡Cuánto les hemos juzgado! ¡Pero la gracia es que, aunque no nos lo merezcamos, esto está, no obstante, aquí! ¡Un auténtico regalo!


No nos merecemos esto. Esto es un regalo que se nos da independientemente de lo que hayamos hecho, independientemente de lo que hayamos logrado o dejado de lograr e independientemente de lo que creamos o dejemos de creer. No somos nada pero, en este mismo instante, se nos ofrece todo. Todo lo que necesitamos. ¡Qué arrogancia pensar que merecemos más! En la raíz de toda búsqueda espiritual está la arrogancia, el narcisismo y el ego. ¡En la raíz está el yo! ¡En la raíz siempre está el yo! ¡Yo me merezco esto! ¡Yo me merezco aquello!

Ahí es donde empieza todo, en el yo. Yo quiero. Yo necesito. Ese "yo", esa persona, que tan sólida y real parece, no está presente en el sueño profundo sin sueños. Ahí sencillamente no hay persona, deseos, objetivos ni necesidades. Es por esto por lo que toda búsqueda se asienta en el vacío, toda búsqueda carece de fundamento, es un mero castillo en el aire.


Jeff Foster
(Una Ausencia Muy Presente)

29 sept 2011

SER


Ramana dice "Cuando Yo desplaza a yo, permanece siendo YO" y se refiere a esto como la paradoja del verdadero SER.

El Yo, el yo-Ser, aparta la identificación del yo-me-mi-conmigo, retira su creencia de este yo y se queda con Yo soy.

Yo ya significa Ser; el resto llega debido a la distracción.





Mooji
(Palabras surgidas del Silencio)

27 jul 2011

EGO


¿Cuál es la esclavitud? La esclavitud es: "yo" soy una persona separada con libre albedrío y responsable de mis actos, por lo cual "yo" debo hacer buenas acciones, ¡Cuál es la esclavitud? El ego es la esclavitud. ¿"Quién es feliz o "quién" es infeliz? El ego, el sentido personal de ser el hacedor. El cuerpo no puede ser feliz o infeliz. Así que el que es feliz o infeliz es el ego. ¿Y qué es la liberación? La liberación es el liberarse del sentido alternante de felicidad e infelicidad. La liberación es la comprensión final, total, dentro del corazón, de que no existe un hacedor, no existe el que vivencia.

Cada religión te dice que te deshagas del ego, pero "aquel" a quien las religiones le dicen que se deshaga del ego, ¡es el ego! ¡Le dicen al ego que se deshaga del ego! Que hay que deshacerse del ego, de acuerdo. Pero. ¿quién creó el ego? Tú no creaste el ego. ¿De dónde pudo haber provenido el ego? ¿?De dónde más sino de la Fuente! Llámalo Fuente, Consciencia, Energía Primaria o Dios, no hay diferencia alguna, mientras comprendas que es la Fuente, el Uno-Sin-Segundo.

Así que el ego también ha prevenido de la Fuente. Por eso denomino al ego hipnosis Divina. La hipnosis es que "yo" me considero un ser separado con el sentido de ser el hacedor. ¿Por qué he creado la Fuente la hipnosis de la separación? Porque sin separación no sucederían las interrelaciones humanas. Es únicamente debido a esta separación que tenemos la amistad y la enemistad, el amor y el odio. Todo eso surge únicamente porque cada individuo se considera a sí mismo como un ente separado. Y sin las relaciones entre humanos la vida tal como la conocemos no sucedería.

Recuerda, la Fuente, habiendo creado este ego a través de la hipnosis Divina, está en el proceso de eliminar la hipnosis en algunos casos, no en todos. Así que el ego -el sentido de separación, la hipnosis Divina, el sentido personal de ser el hacedor- básicamente ha sido destruido por la fuente, en el caso de algunos organismos cuerpo-mente denominados "sabios".

¿Qué es lo que permanece en el caso del organismo cuerpo-mente que llamamos "sabio"? Permanece la programación. Por eso puedes tener a diez sabios, en cada uno de los cuales ha sido eliminado el sentido de ser hacedor, que sin embargo llevan vidas distintas. ¿Por qué? Porque la programación es diferente. En otras palabras, a pesar de que el ego ha sido destruido, la Fuente continúa utilizando los organismos cuerpo-mente de los sabios de la misma forma en que utiliza otros organismos cuerpo-mente: introduciendo información y obteniendo un resultado. Así que los organismos cuerpo-mente de los sabios continúan funcionando exactamente igual que antes, pero sin el sentido de separación y el sentido de ser el ente activo, el hacedor.

Si el organismo cuerpo-mente del sabio está programado para que se enoje con facilidad entonces, antes de que ocurriera la liberación, ese sabio se enfurecía con rapidez. Y después de la iluminación, ese sabio continúa enfureciéndose con rapidez. La programación consiste en que surja el enojo. La única diferencia es que antes el aún no-sabio solía decir: "No debería enfurecerme con mis amigos. A mis amigos no les gusta. Y me dicen que no debo enfurecerme porque me sube la tensión arterial. Por eso controlo mi enojo". Todo eso era el involucrarse por parte del ego, lo cual solía suceder antes de que el ego fuera destruido. ¿Qué sucede después de que el ego ha sido destruido? Cuando surge el enojo, la ira, el sabio no dice: "Estoy enojado. No debería enojarme". Él no dice eso. El enojo que surge y su efecto sin simplemente presenciados, incluidas las consecuencias. Por otro lado, si algo está sucediendo y surge la compasión, anteriormente el ego habría dicho: "Yo soy una persona compasiva y la gente debería respetarme". Pero después de la destrucción del ego ya no ocurren estos pensamientos. El sabio no piensa de esta manera. Todo lo que ve es el surgimiento de la compasión y cómo ésta toma su curso.

La compasión del sabio puede tomar cualquier forma. Si encuentra a alguien herido quizá le ponga una venda, o si ve a algún necesitado le dé algún dinero. De esa forma la compasión surge y toma su propio curso, pero el sabio nunca se involucra en esa acción como "su" acción. De acuerdo con mi concepto , ésa es la única diferencia. El sentido personal de considerarse el hacedor ha sido borrado para siempre. Él sólo presencia las cosas en el momento en que suceden, no las toma como "mi" acción o la acción de otro. Si una acción de otro organismo cuerpo-mente le hace daño al sabio, el dolor estará allí. Pero al saber que nadie hace nada, que todo lo que hay es la Consciencia, el sabio no puede odiar a nadie. ¿A quién va a odiar? Todas las acciones son acciones de Dios. O, si prefieres decirlo de otra manera, todas las acciones son el funcionamiento personal de la Consciencia. Así que, ¿a quién va a odiar el sabio? ¿A la Consciencia? ¿A Dios?

Con la destrucción del ego, el sabio ya no siente orgullo; el sabio ya no siente culpa; el sabio no siente envidia, ni odio por nadie. Así que la ausencia de culpa, orgullo, odio, envidia, hace que la vida sea más pacífica. Y ése ha sido el propósito de la búsqueda: la misma paz que existe en el estado de sueño profundo, pero en el estado de vigilia. Mi concepto de búsqueda espiritual es tener aquella paz que prevalece en el estado de sueño profundo incluso en el estado de vigilia, durante la vida diaria. Y esa paz prevalece en tu vida diaria cuando sucede esto: cuando no hay ego que sienta culpa, orgullo, odio o envidia.


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa)


16 jul 2011

¿QUIÉN ES CONSCIENTE?


Normalmente pensamos inconscientemente que "¡yo soy consciente!", que yo soy quien es consciente, que la conciencia es algo que me pertenece. Presumimos que existe una entidad llamada "yo" que es consciente. Sin embargo, cuando empezamos a investigar esto meditativamente, silenciosamente, sencillamente, emezamos a ver que, aunque haya conciencia, en realidad somos incapaces de descubrir el "yo" que es consciente. Empezamos a ver que ese "yo" consciente es un supuesto que la mente ha aprendido a hacer. Cuando vas hacia dentro y buscas quién es consciente, qué es consciente, no encuentras ningún "ello". Sólo encuentras más conciencia. No existe ningún "yo" que sea consciente.

De esta forma, seguimos extrayendo nuestra identidad mediante esta profunda investigación. Al ver lo que no somos, en realidad alejamos nuestra identidad del pensamiento, de la sensación, de la persona, del ego, del cuerpo, de la mente. Alejamos nuestra identidad de los elementos externos de nuestra experiencia y la devolvemos a su naturaleza esencial. Mientras no volvamos a la conciencia, no nos encontraremos con el supuesto primario de "yo soy el que es consciente". En ese momento, empezaremos a investigar ese supuesto. La investigación mediante la experiencia nos hace ver, una y otra vez, que somos incapaces de descubrir quién es consciente. ¿Dónde está este "yo que es consciente? En ese preciso instante (cuando nos damos cuanta de que no podemos descubrir ninguna entidad llamada "yo" que posea la conciencia, que sea su dueña) empezamos a vislumbrar que nosotros tal vez seamos la conciencia. La conciencia no es algo que nos pertenezca; la conciencia no es algo que poseamos. La conciencia realmente es lo que somos.


Pero a algunas personas (a la mayoría) esto les parecerá radical, pues estamos muy acostumbrados a identificarnos con nuestra mente, con nuestros pensamientos, con nuestras sensaciones, con nuestras creencias, con nuestro ego y con nuestro cuerpo. En realidad nos enseñan a identificarnos con estas cosas. No obstante, la investigación nos permite empezar a vislumbrar que existe algo anterior al pensamiento, anterior a la personalidad, a las creencias, algo que denominamos conciencia. Esta investigación nos permite vislumbrar que somos esa conciencia.

Esto no implica que los pensamientos dejen de existir. No significa que el cuerpo deje de existir. No se trata de negar el ego, ni la personalidad, ni las creencias ni nada de nada. No se trata de negar todos estos elementos externos de nuestro yo humano. Sólo descubrimos nuestra naturaleza esencial. Los cuerpos, las mentes, las creencias y las sensaciones son como la ropa que se pone la conciencia y nosotros empezamos a descubrir qué tiene por debajo. Si te das cuenta de que no eres lo que pensabas, de que no eres tus creencias ni tu ego ni tu personalidad, la transformación puede ser profunda. Eres otra cosa, algo que reside en el interior, en el núcleo más interno de tu ser. Por ahora lo estamos llamando "conciencia". La naturaleza radical de esta visión reside en que la conciencia no es algo que poseas, que tengas que aprender a poseer, o algo para lo que necesites disciplina: en realidad la conciencia es lo que eres; es la esencia de tu ser. Y la conciencia no sólo es lo que eres, sino también lo que todo el mundo es.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


16 may 2011

SOLO EXISTE AQUÍ Y AHORA


Pregunta: ¿Y qué pasa con los caminos espirituales? ¿No tenía acaso el Buda sus Nobles Verdades?

Para un individuo, puede resultar muy útil tener un "camino". Pero, en realidad, la idea de camino no hace sino perpetuar la ilusión del "yo". Todo camino es una mentira, porque implica un futuro, implica que hay algo más que esto. ¿Dónde está el futuro? ¡Ni siquiera tenemos garantizado otro día, ni siquiera otro instante!

Y eso es muy difícil de aceptar. Ahora mismo, por ejemplo, toda tu familia y todos tus seres queridos podrían estar muertos. Todo el mundo "exterior" podría haberse destruido y una guerra nuclear podría haber aniquilado todo el exterior de esta habitación. No tenemos nada garantizado. ¿Puede la mente aceptar esto? ¿No podría el "mundo exterior" ser una mera creencia?

[Silencio]

Pregunta: Parece que todos estamos pensando: "¡Ojalá no sea así!". [Risas]

Más allá de toda teoría, más allá de todos los libros que hayamos leído, más allá de todo conocimiento y de todo camino, más allá del pasado y del futuro, existe esto, lo que aparece ahora mismo. ¡Esto es algo que sucede ahora! Y el pasado -es decir la idea de "tú", de tu vida, de tu familia, de tus posesiones, de sus logros, etcétera- ha muerto y desaparecido. El pasado sólo emerge ahora como pensamiento. ¡Ésta es la única realidad! Ahora mismo, todos tus seres queridos podrían estar muertos, podrían haber sido asesinados. ¿Quién puede saberlo? ¿Cómo podrías saberlo ahora? ¡Ya ves el poco poder que tiene la mente! Resulta consolador pensar en la existencia de un mundo estable y cognoscible "fuera de aquí". Pero ésa no es más que una historia que ocurre ahora, y no hay nada más allá de esto. ¿Cómo podrías saberlo? Cualquier idea de "Algo más allá de esto" no es más que una historia que sucede aquí y ahora. Cualquier idea de un "mundo externo" es una historia que emerge aquí y ahora.

Pregunta: Pero ¿no nos han traído las rutinas pasadas del pensamiento hasta dónde ahora estamos?

No. Las cosas son exactamente al revés. Es ahora, siempre ha sido innegablemente ahora [da una palmada]. ¡Tú estás aquí y ahora! Y también emerge ahora la historia del personaje, la persona, el "yo" que está interesado en la no dualidad y que esta noche ha dirigido tus pasos hasta aquí. Pero ésa no es más que una historia que emerge en el presente. Y esa historia sucede ahora en esto; en la Unidad, en la vitalidad y en Dios. ¡Todas esas palabras apuntan sencillamente a esto [da una palmada]!






Pregunta: ¿Qué puedes decir de la emociones? ¿No nos afectan?

Tu pregunta implica de nuevo la separación entre "yo" y "mis emociones". Pero es el pensamiento el que crea esa separación. Cuando emerge la ira, eso es todo lo que hay. No existe "alguien airado" -ésa no es más que una creación del pensamiento-. El pensamiento se separa de la ira, crea el concepto de "ira", crea el "yo" enfadado, crea la historia de que "yo soy una persona airada que quiere desembarazarse de la ira" y, de ese modo, no hace sino perpetuar la ira.

Pero esto tampoco tiene que ver con "permitir" que todo suceda. ¿Quién podría permitirlo? Sería fácil para mí sentarme y deciros: "Permitid el momento presente", pero eso sólo implicaría más separación, más yo y más ego. ¡El momento presente es! ¡Nadie lo permite ni deja de permitirlo! No hay nadie que pueda hacerlo...

Pregunta: ¡Es tan difícil para una persona comprender!

¡Pero eso sólo es así porque la persona trata de comprender! De ese modo, no haremos sino dar vueltas y más vueltas en círculo. ¿Quién es el que quiere alcanzar la Unidad? ¿Quién es el que quiere fundirse con el momento presente? ¿Quién es el que quiere alcanzar la iluminación?

Pregunta: ¡Yo quisiera fundirme con una galleta de chocolate! [Risas]

Como en cierta ocasión dijo un maestro zen:
"Nada te queda por hacer en este momento más que reír"


Jeff Foster
(Más Allá Del Despertar)


7 may 2011

IRONÍAS MENTALES. YO CONTRA YO


Hay una búsqueda de algo más. Y, aunque no sepamos muy bien lo que estamos buscando, sabemos que ésta, es decir, muestra vida presente, es un problema. La misma búsqueda implicala existencia de un problema, ¿no es cierto? ¿Qué deberíamos buscar si no hubiera ningún problema con nuestra vida presente? El mensaje de la no dualidad es que la búsqueda de la Unidad, de la liberación, de Dios, de la paz perfecta, de la felicidad perfecta -y de miles y miles de otros objetivos diferentes- no es más que un intento de huir de lo que realmente está ocurriendo, porque el "yo", el buscador, el que quiere ser libre y el que tanto se empeña en alcanzar la liberación y la Unidad, emerge ya de la liberación y de la Unidad.

¿No es cierto, dicho en otras palabras, que ahora existe una idea de "yo"? ¿No es cierto que ahora mismo existe una idea de yo y de mi vida? Y el mensaje es que el individuo es precisamente eso, algo que emerge ahora, una historia, una creencia. ¡Tú no eres más que una historia! Una historia que está contándose sin nadie que la cuente. ¡Ésa es la ilusión! No hay ningún "yo" contando mi historia, lo único que hay es la historia del "yo".


Photo by Guillem.


Pero luego leemos nuestros libros espirituales y nos enteramos de que, para alcanzar la iluminación, tenemos que acabar con el "yo". ¿Quién no ha oído decir alguna vez que tenemos que acabar con el "yo"? Pero ¿quién podría acabar con el "yo", sino un "yo"? ¡Resulta muy frustrante dar vueltas y mas vueltas tratando de poner fin al "yo"! Eso es algo que ,en la historia de "Jeff", ha ocurrido muchas veces. ¡Dar vueltas y más vueltas al pensamiento tratando de poner fin a mi "yo" y a "mis problemas"! ¿Yo tratando de acabar conmigo!

Algunos nos sentimos atraídos por las enseñanzas no duales y acudimos a encuentras para ver a personas que parecen haber puesto fin al "yo" y haber acabado con la búsqueda. ¿Y esas personas nos dicen que no existen cosas tales como la liberación y el despertar! ¡Pero, a pesar de ello, la búsqueda prosigue! No podemos aceptar que eso sea todo. ¿Cómo podríamos aceptarlo?


Jeff Foster
(Más Allá Del Despertar)

18 abr 2011

LA PSEUDOIDENTIDAD


Sin embargo, con el fin de ver claramente cómo surge la pseudoidentidad o el ego (que se supone que es la causa y el objeto de la supuesta esclavitud), es necesario comprender el proceso conceptual de la manifestación. Lo que somos nosotros en términos absolutos, nouménicamente, es unidad, subjetividad absoluta sin el más leve rastro de objetividad. La única manera en que se puede manifestar esto-que-somos es por un proceso de dualidad, cuyo comienzo es la agitación de la consciencia, el sentido de "Yo soy". Este proceso de manifestación-objetivación, que faltaba por completo hasta ese momento, implica una dicotomía entre un sujeto que percibe y un objeto que se percibe, entre el conocedor y lo conocido.

El noúmeno (la subjetividad pura) debe permanecer siempre como sujeto único. Por tanto, el supuesto conocedor y lo supuesto conocido son ambos objetos en la consciencia. Éste es el factor esencial que hay que tener en cuenta. Este proceso sólo puede producirse en la consciencia. Toda cosa imaginable, todo tipo de fenómeno que perciben nuestros sentidos y que interpreta nuestra mente es una apariencia en nuestra consciencia. Cada uno de nosotros existe únicamente como objeto y como apariencia en la consciencia de otro. El conocedor y lo conocido son objetos en la consciencia, ambos, pero (y he aquí el punto importante en lo que respecta a la pseudoidentidad) el que conoce al objeto se asume como sujeto del conocimiento de otros objetos en un mundo externo a sí mismo, ¡y este sujeto conocedor considera que su pseudosubjetividad constituye una entidad independiente, autónoma; un "yo" dotado de libre albedrío para obrar!

El principio de la dualidad, que comienza con el sentido de "Yo soy" y en el que se basa toda la manifestación fenoménica, da un paso más cuando la pseudoidentidad, en su papel de pseudobjeto, da inicio al proceso de razonamiento comparando las contrapartes interdependientes y opuestas (tales como lo bueno y lo malo, lo puro y lo impuro, el mérito y el pecado, la presencia y la ausencia, lo grande y lo pequeño, etcétera) y, después de la comparación, discrimina entre ellas. Esto constituye el proceso de conceptualización.




A parte de esta dicotomía del sujeto y el objeto, el proceso de la manifestación fenoménica depende del concepto básico del espacio y el tiempo. A falta del concepto de "espacio", ningún objeto podría hacerse aparente con su volumen tridimensional; del mismo modo, a falta del concepto afín de "tiempo", no podría percibirse el objeto tridimensional ni medirse ningún movimiento, porque no existiría la duración necesaria para que el objeto fuera perceptible. Por tanto, el proceso de la manifestación fenoménica tiene lugar en el espacio-tiempo coceptual, en el que los objetos se convierten en apariencias en la consciencia, que son percibidas y conocidas por la consciencia por medio de un proceso de conceptualización cuya base es una división entre el pseudosujeto que percibe y el objeto percibido. El resultado de identificarse con el elemento conocedor en el proceso de la manifestación produce la concepción de la pseudopersonalidad dotada de libre albedrío personal. Y ésta es toda la base de la "esclavitud" ilusoria.

No comprendáis por pastes todo el proceso de la manifestación fenoménica, dice Maharaj, sino vedlo globalmente en un solo destello de apercepción. Lo Absoluto o lo nouménico es el aspecto inmanifestado de lo que semos, y el fenómeno es el aspecto manifestado. Ambos son no-diferentes. Podría establecerse una analogía burda con la sustancia y su sombra, ¡sólo que lo manifestado sería la sombra de lo inmanifestado sin forma! Lo Absoluto nouménico es intemporal, inespacial, imperceptible por los sentidos; los fenómenos están limitados en el tiempo, tienen una forma limitada y son perceptibles por los sentidos. El noúmeno es lo que somos; los fenómenos son lo que parecemos ser como objetos separados en la consciencia. La identificación de la unicidad (o sujeto) que somos con el estado de separación en la dualidad (u objeto) que parecemos ser constituye la "esclavitud", y la des-identificación (de esta identificación) constituye la "liberación" son ilusorias, porque no hay ninguna identidad que está esclavizada, deseando la liberación; ¡la entidad no es mas que un concepto que surge de la identificación de la consciencia con un objeto aparente, que no es más que una apariencia en la consciencia!.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


28 mar 2011

EL SER QUE YA SOMOS


La mente está inquieta con la urgencia de conseguir algo de evolucionar. No es posible convertirse en ser o alcanzarlo, puesto que ya lo eres.
Permanece como Ser.



La pregunta "quién soy" es la más apremiante, la más poderosa para disipar la ignorancia y la hipnosis de la mente. Éstas últimas son las sales que se ponen bajo la nariz de la Yoidad que ha olvidado su verdadera naturaleza.
Redespierta el Ser a sí mismo.


Mooji
(Palabras Surgidas Del Silencio)


12 mar 2011

LA VERDADERA COMPRENSIÓN


La verdadera felicidad, la verdadera tranquilidad consiste no en un esfuerzo volitivo para lograr la felicidad sino solamente en comprender lo que es permanecer en el Ser, en el Yo, y permanecer en el Ser no es algo que pueda adquirirse sino algo que surge espontáneamente cuando la mente está libre de conceptos acerca de lo que está bien o lo que está mal, acerca de lo que es aceptable o inaceptable, acerca de todos esos pares de opuestos. El sabio nos dice que la iluminación o la permanencia en el Ser es nuestro estado natural. No necesita ser adquirido. Cualquier esfuerzo personal, volitivo, significa únicamente el fortalecimiento del ego, del "yo", que es en sí mismo el obstáculo que cubre y esconde nuestro estado original. Es más, ¡el sabio nos asegura que la verdadera comprensión de este hecho es todo lo que necesita el buscador! Cuando la comprensión es real y profunda no surge la pregunta: "He entendido lo que me está diciendo, su teoría, pero, ¿qué hago exactamente en mi vida cotidiana?". Esa pregunta no puede surgir. Si surge es porque la comprensión no ha sido verdadera o lo suficientemente profunda.

Específicamente, ¿qué es la verdadera comprensión? ¿Qué es lo que significa exactamente? Sería difícil dar una respuesta más sucinta que la aseveración del sabio chino Shen Hui: "Sólo evitando las intenciones puede la mente deshacerse de los objetos". En otras palabras, la verdadera comprensión sería entender que no existe una entidad individual separada que pueda tener intenciones y por lo tanto no existe nadie que pueda tener libre elección en sus decisiones o acciones. La verdadera comprensión es que la aparente entidad individual no vive, sino que es vivida como instrumento a través del cual funciona la Consciencia. Esta comprensión, o sea que la entidad individual no puede ser el sujeto de ningún objeto, debe significar, forzosamente, que ningún individuo puede ser el comprendedor de ningún conocimiento. Cuando no existe ningún individuo, lo que queda es la apercepción, la iluminación, la comprensión.

Photo by Guillem


La verdadera comprensión es la de que únicamente la noción del "yo", el ego, puede tener alguna intención o volición o voluntad. En efecto, son todos sinónimos. Existe la idea falsa de que la ausencia de intenciones o de voluntad o de motivación implica la inacción a nivel fenoménico. Lo que quiere decir es que, en ausencia de la intención, el accionar no se puede detener, el accionar debe ocurrir y ocurrirá, pero no será un accionar volitivo sino espontáneo, nacido del Noúmeno.

La verdadera comprensión también incluye la realización de que, en ausencia de un comprendedor individual, la comprensión no puede ser resultado o la consecuencia de un esfuerzo llevado a cabo por un hacedor, por demás inexistente. Sólo puede surgir espontáneamente como resultado de la tendencia natural de la Consciencia identificada a manifestarse como un impulso interior hacia la des-identificación.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)