Ramesh: Yo digo: "Hágase Tu voluntad", lo cual significa que el ser humano no tiene libre albedrío. y sin embargo les digo: "hagan lo que quieran". ¿Qué más libertad quieren? ¿Tienen problemas con estas afirmaciones aparentemente contradictorias? Nazneen, ¿puedes explicar por qué no hay problema para ti? Si no hay problema significa que en realidad no son afirmaciones contradictorias. ¿Puedes explicar esto? Algunas personas podrían decir que son obviamente contradictorias.
Nazneen: Para mí no representan una contradicción porque lo que ha estado sucediendo ha estado sucediendo de todas formas. "yo" no he estado haciendo nada. Así que en realidad no hay un hacedor individual y nunca ha habido un hacedor individual. Así que cuando usted dice: "Hagan lo que quieran", significa que todo lo que ha de suceder ha de suceder.
Ramesh: Espera un minuto, ¿a "quién" le digo "hagan lo que quieran"?
Nazneen: Se lo está diciendo al ego.
Ramesh: Todavía se lo estoy diciendo al ego, que existe. Lo que acabas de decir es que si hay la comprensión de que verdaderamente no hay ego, entonces no hay pregunta. Eso es correcto. Pero ése no es mi punto.
Mi pregunta es: ¿Tiene el ego un problema cuando digo: "Haz lo que quieras -¿qué más libertad quieres?-, y sin embargo, al mismo ego le estoy diciendo: "Hágase Tu voluntad", queriendo decir que no hay libre albedrío? ¿Hay alguna contradicción? El ego hace la pregunta: "¿Cómo vivo dentro de la sociedad si no tengo control sobre mis actos?". Y mi respuesta al ego es: "Haz lo que quieras. ¿Qué más libertad puedes querer?.
Nazneen: Sí, pero su respuesta es que lo que tú quieres y lo que a ti te gusta es lo que Dios quiere y lo que le gusta a Dios.
Ramesh: ¡Ésa es la cuestión! Pero, ¿por qué eso representa un problema? Ése es el tema en cuestión. Y el problema es siempre, siempre, para el intelecto. Todo problema es siempre para el intelecto. El intelecto dice: "Usted me dice que nada sucede, a menos que sea la voluntad de Dios. Por consiguiente, no tengo libre albedrío. Y, sin embargo, me dice que haga lo que quiera y que, además, ¿qué mayor libertad puedo yo querer?". Así que el intelecto dice que estos dos conceptos son contradictorios. ¡Cómo le explicas tú al intelecto -que es el ego, la mente pensante- que no son contradictorios?
La respuesta es que puedes hacer lo que quieras, lo que te venga en gana, pero lo que te viene en gana es exactamente lo que Dios quiere que te venga en gana en ese momento y bajo las circunstancias dadas. Por consiguiente, no hay contradicción. Haz lo que piensas que quieres hacer. ¿Y cómo maneja Dios eso? A través de la programación, Lo que crees querer hacer está basado en la programación: genes más condicionamiento. Dios actúa a través de la programación.
¿Para qué sirve la libertad total de hacer lo que quieres, lo que te viene en gana, si lo que sucede no está bajo tu control? Hasta tal punto no tienes libre albedrío
James: Y, por consiguiente, la libertad es inútil.
Ramesh: ¡Ah! Ésa es la cuestión. Ésa es la conclusión a la que tiene que llegar el ego: la impresión de libertad bajo la cual ha estado durante tantos años es inútil.
Reina: Pero entonces, nada importa realmente.
Ramesh: ¡Ésa es la conclusión final a la que llegas! Nada importa realmente. ¿Cuál es el efecto final de la autorrealización, de la iluminación? Pase lo que pase, no importa. El intelecto dirá: "Cómo me puede decir que nada importa? Por supuesto que importa". Al intelecto todo le importa. Así que "nada importa" es la conclusión, la respuesta, el sentimiento que viene del corazón. Lo que el sabio siente a cada momento es -pase lo que pase- que nada importa. Pero el ego dice: "Por supuesto que importa".
Cuando finalmente la respuesta llega desde el corazón -nada de lo que sucede realmente importa-, ¿qué es lo que esto significa? ¿Cuál es la importancia de que el corazón llegue a esta conclusión? La importancia es que sea lo que sea que el ego perciba que está sucediendo -y que es importante- es realmente una ilusión.
Así que es únicamente después del entendimiento final, total, que nada sucede. Y si nada sucede, ¿qué puede importar? ¿A "quién"? Así que vuelves a la primera línea del dicho de Ramana Maharshi acerca de la verdad final: "No hay creación, no hay disolución". Si no hay creación, ¿a "quién" le puede importar nada? ¿Lo ves? Así que no es el ego el que dice: "¿Qué importa?". Por supuesto que al ego le importa. Pero cuando el ego es destruido y sucede la comprensión total, final, entonces surge el verdadero sentimiento: ¿ qué importa todo lo que aparece? Porque todo lo que aparece es únicamente eso, ¡una aparición! ¿Y qué importa la aparición? ¿Qué importa eso? ¿Qué es "eso"? El "eso" es una aparición. Nada sucede realmente. Nada es creado. El entendimiento último es que realmente nada importa.
Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)



