Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


13 abr 2014

NIDO VACÍO




Cuando realmente entendemos, comenzamos a utilizar nuestro propio lenguaje, nuestra propia expresión, ya no nos atenemos a fórmulas ni a frases que nuestros maestros utilizaron.


Roy Whenary

3 abr 2014

LA VIDA ES TODO



Lo que de ordinario no advertimos es que la Vida no está localizada en ciertas partes específicas del Universo, y que no está separada de nada en absoluto. La Vida es todo. La inteligencia que impregna toda la manifestación no está apartada, ni por un pelo, de tu propia naturaleza verdadera. La presencia natural de tu propio ser no es otra cosa que esta inteligencia, la cual se despliega a sí misma no sólo como tu cuerpo y como lo que llamas ‘mente’, sino como el planeta Tierra y el Universo entero, sin un solo grado de separación en el tiempo o el espacio.

Gilbert Schultz

31 mar 2014

LA SENCILLEZ DE LO QUE ES.


Lo que es, es lo que es.


La naturaleza de lo que es permanece como lo que es y, sin embargo, en apariencia “lo que es” parece estar cambiando siempre.
En otras palabras, lo que es, es la base de lo que parece ser. Lo que parece ser es lo que podemos describir como “apariencia”.
Un espejismo es una apariencia de agua donde no hay agua real.
Parece haber una incursión infinita de interminables detalles en la apariencia. Coge un microscopio y mira los detalles de las células en una hoja. Miles de células cada una conteniendo millones de aparentes partes y cada parte juega un papel en la vida de la célula. La complejidad de una célula es incalculable, excepto en términos de descripciones limitadas. Podemos creer que entendemos cómo las células transforman la luz en energía utilizable para la planta o el árbol, pero el milagro de tales detalles es una maravilla más allá de la capacidad del intelecto. ¿Qué tipo de inteligencia está en juego?


El universo está lleno de ejemplos de inteligencia en acción. Perderse en detalles no nos acerca a la comprensión completa de la seidad de lo que es.
Lo que es, no es lo que fue o lo que será. Lo que es, no está limitado a ningún ámbito del tiempo.
Como los momentos del tiempo “parecen” pasar, todas las aparentes partes de lo que llamamos “cosas vivas” y todas las partes de las cosas inanimadas están en incesante movimiento. “La apariencia” es energía expresada COMO la apariencia de la forma. Toda la miríada de formas son una energía expresándose en la inmediatez. Lo que es, es esta inmediatez. Lo que fue, está muerto y se ha ido. Lo que será, no ha sucedido. El llamado “filo de la navaja” está más allá de la mente dualística.
Todo el universo se mueve en esta inmediatez, en este filo de la navaja y en realidad no es nada sino vacio.
Todas las filosofías y religiones y enseñanzas están limitadas por el tiempo y en esencia, no son nada más que “apariencia”, simples patrones en medio del infinito patrón, este uno sin un segundo.

-Gilbert Schultz

22 mar 2014

LA MEDITACIÓN ES LO QUE SOMOS

Rupert Spira: Una manera de describir la meditación sería decir que es como dormirse pero permaneciendo despierto. Por la noche cuando nos acostamos, simple y gradualmente dejamos partir todo; dejamos que el mundo nos deje, dejamos que el cuerpo nos deje y entramos en el estado de sueños que son simplemente pensamientos e imágenes.
De hecho, no entramos en el estado de sueño sino que el mundo y el cuerpo nos dejan, y tan sólo pensamientos e imágenes permanecen. El pensamiento malinterpreta esto como el estado de sueño y, al cabo de un tiempo, los pensamientos y las imágenes también nos dejan y tan sólo nuestro ser esencial permanece.
Ésta es la esencia de la meditación: Permitir que todo lo que pueda partir se vaya, abandonar todo lo que se puede abandonar —pensamientos, imágenes, percepciones, sentimientos— y aquello que permanece es nuestro ser esencial. Todo aquello que realmente hemos anhelado en nuestra vida reside verdaderamente allí. Así que, ahora, duérmete mientras permaneces despierto.
Esto es lo que quería decir Ramana Maharsi cuando dijo "sé lo que eres". Sé, conscientemente, esta presencia de consciencia abierta y vacía que es inherentemente libre de pensamientos, sensaciones y percepciones.
No hay ninguna necesidad de deshacerse de los pensamientos, sensaciones y percepciones; simplemente ve que no los necesitas. Ellos te necesitan a ti, pero tú no los necesitas. La imagen necesita la pantalla, pero la pantalla no necesita la imagen.
El pensamiento nos dice que somos una entidad que pasa del estado de vigilia al estado de sueño, y del estado de sueño al estado de sueño profundo. Esto no es cierto; somos esta presencia consciente eternamente abierta y despierta que jamás cesa de ser y de conocerse a sí misma.
De vez en cuando, toma la forma de pensamientos e imágenes y el pensamiento etiqueta esto como el estado de sueños. De vez en cuando, toma la forma de sensaciones y percepciones y el pensamiento etiqueta esto como el estado de vigilia. En ningún momento la consciencia se mueve a través de los estados, sino que los estados se mueven en la presencia consciente y no la presencia consciente en los estados.
No nos despertamos en el mundo, es el mundo que despierta en nosotros. Es el mundo que se duerme y desaparece durante la noche, mientras que nosotros permanecemos eternamente despiertos; nosotros, yo, presencia consciente.
¿Por qué buscamos dormir por la noche? Porque existimos allí de manera pacífica y feliz, sin pensamientos, sentimientos, sensaciones, ni percepciones. Cada noche experimentamos el hecho de que existimos perfectamente bien sin la mente, el cuerpo y el mundo.
No tenemos que dormirnos para experimentar esto. No tenemos que apagar la película para darnos cuenta que la pantalla es inherentemente libre de las imágenes que aparecen en ella. La pantalla es libre, aparezcan o no las imágenes en ella. No necesitamos dormirnos para experimentar la inherente libertad de nuestro propio ser. Nuestro propio ser está brillando y resplandeciendo en el corazón de la experiencia veinticuatro horas al día siete días de la semana. Pensamientos, sentimientos, sensaciones y percepciones fluyen a través de nosotros sin dejar traza alguna.
Nada puede realmente tocarnos, aunque nosotros tocamos íntimamente todas las cosas. Nada puede verdaderamente dañar nuestro ser más profundo. Mantente en contacto con tu ser esencial, no es difícil. Es como no perder de vista la pantalla mientras dura la película. La pantalla no está escondida en algún lugar en la película, sino que está resplandeciendo a plena vista.
De la misma manera, nuestro ser esencial no está escondido en el cuerpo o la mente, sino que está justo en la superficie de toda experiencia, resplandeciendo a plena luz.
No pases por alto tu ser esencial. Permanece con él, haz de él tu morada en vez de hacerla en pensamientos y sentimientos. Deja que pensamientos y sentimientos habiten en ti, pero tú no habites en ellos.
Ved que cuando empezamos nuestro diálogo no hay nada que realmente cambie. No es que acabe la meditación y empiece la conversación, la verdadera meditación es ser conscientemente la presencia de la consciencia y somos siempre esa presencia de la consciencia. En otras palabras, la meditación es lo que somos, no algo que hacemos.
Puede haber meditación con diálogo o meditación sin diálogo; puede haber pantalla con imagen o sin imagen. Para la pantalla no hay diferencia alguna en que haya imagen o no. En nuestro caso, el único propósito de la imagen es apuntar hacia la pantalla, de la misma manera que el único propósito de nuestro diálogo es apuntar hacia nuestra naturaleza esencial; y después realinear la mente, el cuerpo y el mundo con nuestro ser esencial.
Tan sólo es un ser separado el que entra y sale de la meditación. De la misma manera es sólo desde el punto de vista del ser separado que entramos y salimos de los tres estados: Vigilia, sueños y sueño profundo. Desde el punto de vista de la consciencia, que es el único punto de vista real, ni entramos ni salimos de la meditación y ni entramos ni salimos de los tres estados: Vigilia, sueños y sueño profundo.
Extraído de un diálogo - Barcelona (España), 17 de febrero de 2013


Artículo de: http://www.advaitainfo.com/


LA ESENCIA (Cuento sufí)

Era un apacible día luminoso, de esos que se suceden en la India. Estaban paseando por el bosque un abuelo y su nieto. El niño gozaba del espiritu del buscador, de aquél que quiere hallar respuestas a los grandes misterios de la existencia.
De repente, dijo:
- Abuelo, ¿qué sucede cuando el cuerpo muere?
La voz cansada pero cariñosa del abuelo, dijo:
- Mi querido nieto, el cuerpo muere, pero el ser (sí-mismo) nunca muere. Él está en tí y en mí y en todos los seres, pero es también el ser de todo el universo. Es la esencia sutil que todo lo anima.
- Abuelo, perdona, pero no termino de comprender lo que quieres decirme – replicó con respeto el jovencito.
En el perfecto silencio del bosque, el abuelo y el nieto siguieron paseando.
De pronto, el abuelo dijo:
- Ve hasta aquel árbol y coge un fruto de sus ramas.
El niñito fue hasta el árbol y cogió uno de sus frutos. Luego volvió hasta su abuelo y se lo mostró.
El anciano dijo:
- Ahora quita la cáscara a ese fruto y dime qué ves.
- El fruto, abuelo.
- Abre el fruto. ¿Qué ves?
- Granos, abuelo.
- Coge un grano y ábrelo. ¿Qué ves?
- Minúsculos granitos, abuelo.
- Abre uno. ¿Qué ves ahora?
- Abuelo, nada. No hay nada dentro.
Y el abuelo explicó:
- Esa esencia sutil que tus ojos no pueden ver, querido mío, esa esencia sutil es el ser. Mantiene en pie al gran árbol. Nos mantiene vivos a ti y a mí, como hace que el fuego arda y el río fluya. No ves esa esencia sutil, pero está ahí.
El niño sonrió satisfecho, agarrándose a la mano caliente de su abuelo. El anciano y el muchachito siguieron caminando por el bosque.
Fuente: un pasaje de los Upanishads encontrado en el libro “Cuentos espirituales de la India” de Ramiro A. Calle


Artículo extraído de http://sloyu.com/blog/blog/2014/03/21/esencia-sutil-ser/

2 nov 2013

COMPETIR


El Tao Te Ching ofrece un punto de vista distinto y excepcional sobre la competición, tal como hace con todo lo demás. Si sigues el Camino de la competición, te volverás mejor competidor y serás una persona más feliz, por más que estas dos cosas no suelan ir de la mano. ¿Por qué? Porque la competición de alto nivel siempre exige férrea disciplina y absoluta dedicación, normalmente durante muchos años seguidos. Esto no suena muy parecido a jugar, y a menudo se traduce en trabajar duro sin desfallecer. Esto, a su vez, puede tener el efecto de aislar en lo personal y de debilitar en lo social a los competidores, robándoles una vida «normal» y convirtiéndolos en seres en pos de una ambición pero infelices. Y cuando no eres feliz, incluso la victoria sabe a poco. ¿cómo lo remedia el Tao? De la manera acostumbrada: enseñándonos a competir con un espíritu de juego y, más allá de esto, a competir mediante la no competición; es decir, compitiendo con nosotros mismos en lugar de hacerlo contra los demás.


Lou Marinoff
(El Poder Del Tao)


12 oct 2013

EL ARTE DE LA MEDITACIÓN


Simplemente siéntate sin hacer nada.
Al principio será muy difícil, la cosa MÁS difícil del mundo al empezar. Al final, la más sencilla.
Es tan fácil que por eso es tan difícil.


Si le dices a alguien que simplemente se siente y no haga nada, se pondrá nervioso; empezará a sentir hormigas subiéndole por las piernas o que le está pasando algo en el cuerpo.
Se inquieta mucho, porque siempre se ha mantenido ocupado. Es como un coche con el contacto encendido y el motor sonando, a pesar de que no va a ir a ninguna parte. El motor ruge y se calienta más y más.
Se te ha olvidado cómo desconectar la ignición.
En eso consiste la meditación: el arte de quitar el encendido.


Osho
(Meditación)


15 sept 2013

CÓMO CAMBIAR EL MUNDO




"Sé el cambio que quieres ver..."
Mahatma Gandhi 


Es muy fácil quedar atrapado en las historias mentales acerca de qué es lo que está mal con el mundo. Una vez que te metes en ese camino, te das cuenta que hay millones de cuentos que contar. La mente es genial a la hora de reunir cualquier evidencia que indique que la vida es una mierda y que mañana estará peor.

Nos han enseñado a creer que el cambio vendrá como resultado de enfocarnos en, y resistir lo "malo", lo "injusto", lo "incorrecto" que hay en el mundo. Imaginamos que, con el fin de que se dé una sanación primero debemos ver un gran problema. Y que si no vemos ningún problema, es porque nos estamos engañando y entonces debemos crear uno. Necesitamos algo en qué ocuparnos, ¿o no? Necesitamos imaginar un futuro. O al menos eso es lo que nos dicen. 

¿Qué pasaría si en realidad no hay ningún problema? ¿Qué pasaría si no hay errores en este momento? ¿Qué pasaría si ninguna escena de alguna película, sin importar lo dolorosa o fuerte o "problemática" que fuera tuviera la capacidad de estropear o descomponer la película? ¿Qué pasaría si dejáramos de quejarnos o de pelear en contra o de resistir lo que está "mal" en los demás, en la economía, en el ambiente, en nuestros gobiernos, y así sucesivamente? ¿Qué pasaría si, en lugar de tratar de cambiar a los demás y al mundo, en lugar de estar peleando en contra de lo que creemos que está "mal", esperando a que otros nos hagan felices e íntegros, trascendemos ese juego del "bien vs. el mal" y realmente empezáramos a vivir nuestro propio cambio, de manera alegre y sin tener que mirar atrás? 

¿Qué pasaría si, antes de intentar cambiar el mundo primero honramos la perfección inherente de la vida tal y como realmente es? ¿Qué tal si, en lugar de estar comparando qué tan horrenda es la vida ahora con cómo debería ser "algún día" nos diéramos cuenta que todo está en su justo lugar, incluyendo la injusticia, el dolor, la pena, la crueldad y la percepción de los "problemas"? 

¿Qué tal si, tan sólo por un momento, dejáramos de jugar a ser Dios, renunciando a controlar lo incontrolable y honráramos la apariencia actual de la vida, la manifestación de este momento, exactamente como es? ¿Qué pasaría si, tan sólo por un instante, confiáramos en el movimiento de la vida, no en las imágenes ni tampoco en los ideales? ¿Qué pasaría si decimos SÍ a la forma en como las cosas están ahora? 

¿Acaso eso sería renunciar al cambio? ¿O sería más bien el inicio de una verdadera transformación? 

¿En realidad tenemos la necesidad de venir desde un lugar de ira, de resentimiento, de amargura y frustración para lograr cambios saludables? ¿Realmente necesitamos decir NO a la vida? ¿No es de ahí precisamente de donde vino la miseria, en primer lugar? 


¿Podríamos, en cambio, venir desde un lugar de total alineación con cómo son las cosas? ¿Podría nuestra voluntad de cambiar al mundo provenir desde el SÍ a todas las cosas, un SÍ al actual ritmo del cambio, un SÍ a todo eso que parece meterse en nuestro camino (¿el camino de quién?), un SÍ a cualquier frustración e incluso a la decepción que podría llegar a visitarnos dentro de la escena presente, y un alegre y juguetón SÍ en constante expansión hacia cualquier posibilidad? 

¿Podrías vivir tu verdad, en lugar de esperar a que los demás la vivan? ¿Podrías forjarte tu propio camino, sin tener la expectativa, ni demandarle a otros que te sigan? ¿Podrías "buscar tu felicidad" (no en el camino de alguien más, sino dentro de tu propia alegría, en aquello que te hace sentir vivo) como Joseph Campbell dijo, sin esperar a que los demás estén de acuerdo contigo, o que te aprueben o incluso te tomen en cuenta? Y tal vez lleguen a hacerlo, o no, cuando vean cómo tu propia realidad trabaja para ti, cómo la estás viviendo, cómo es que te llenas de vida y que no estás sólo hablando o predicando sobre la "verdad" desde un lugar completamente falso. Quizás tu alegre transformación será lo más atractivo para ellos. Mucho más atractiva que cualquier discurso, mucho más atractiva que el simple hecho de decirle a alguien cómo debe vivir, cómo debe pensar y cómo debe sentir. Tal vez puedas enseñar a través de tu vivo entusiasmo y no desde tus palabras.

Vive tu verdad sin caer en la tentación de disculparte y ¡deja de intentar cambiar al mundo! Salte del camino, déjate llevar por la profunda aceptación de este momento completamente vivo, y el mundo cambiará por completo para ti, a veces lo hará con formas muy sutiles, que apenas se notan y otras en formas grandiosas. A nivel relativo celebras cualquier cambio o la falta de cambio y te deleitas jugando y descubriendo, y en un nivel más profundo, eres cósmicamente intocable por todo esto, ya que eres la vida misma y porque siempre has sabido que todo ha sido perfecto. 

La mente nunca ha estado a cargo del cambio. 

Jeff Foster
(Traducido por Tarsila Murguía)

8 sept 2013

EL SER ES ETERNAMENTE UNO


IMÁGENES EN LA IMAGINACIÓN


Sea cual sea el tema que se debate en una sesión, parece como si Maharaj procurara que el debate se ciñiera a la línea correcta de argumentación. Y cada vez que alguien formula una pregunta irrelevante, Maharaj la desecha, con firmeza pero con delicadeza, para volver a llevar la discusión al tema original.

Pero a veces Maharaj tiene que salir de la sala brevemente para algún asunto, y en uno de esos breves intervalos alguien se puso a hablar de cierto político que había aparecido de manera destacada aquella mañana en la prensa. La persona dijo que conocía en persona al político y que éste era un déspota engreído. Otra persona intervino al momento, contradiciendo al que acababa de hablar y afirmando que el hombre en cuestión era un perfecto caballero y que hablar mal de él era una calumnia. Cuando estaba a punto de entablarse una discusión entre los dos, regresó Maharaj y los dos guardaron silencio.

Sin embargo, Maharaj advirtió el silencio repentino y preguntó qué había pasado. Cuando le refirienron las opiniones contrapuestas, aquello le pareció muy divertido. Se quedó sentado en silencio durante unos momentos y después empezó a hablar. «¿Por qué esta diferencia de opiniones?» preguntó. Se debía a que la formación de la opinión se realizaba desde un punto de vista individual, y no desde una percepción integral. Ambas imágenes de una misma persona habían surgido en la imaginación de los espectadores; ambas eran por entero creaciones mentales suyas, sin relación esencial con el objeto, es decir, con la persona a la cual se suponía que se referían. Maharaj dijo que la creación de estas imágenes se debía al funcionamiento de la discriminación dualista: el «yo» y el «otro». Esto es, en efecto, lo que puede llamarse pecado original; esta dualidad (el «yo» y el «otro») es la esclavitud. Y si existe algo semejante a la liberación (en esencia no existe ningún individuo que esté esclavizado), se trata, en efecto, de la liberación de este concepto del «yo» y del «otro». Lo que es necesario -dijo Maharaj- es dejar de hacer juicios conceptuales precipitados de las cosas comno objetos, y volver nuestra atención hacia la fuente subjetiva. Nos pidió que «revirtiéramos» nuestra atención, que volviésemos al estado de la primera infancia, que pensásemos incluso en lo que éramos antes de que naciera este complejo cuerpo-mente, para que dejásemos de conceptualizar constantemente sobre los demás y de enredarnos en simples imágenes mentales..


Llegado este punto, un visitante dijo: «si, Maharaj, veo claramente lo que quieres decir. Pero ¿cómo apartarnos de esta conceptualización continua, que parece ser la trama y la urdimbre misma de nuestra vida consciente?»

Maharaj miró fijamente al que había hecho la pregunta y, casi antes que hubieran terminado de traducírsela al marathi, comentó: «¡Tonterias! No es posible que me hayas entendido en absoluto. Si me hubieras entendido no te surgiría esa pregunta».

Explicó a continuación el proceso de la objetivación. Todo lo que perciben tus sentidos y los que interpreta tu mente en una apariencia en la consciencia, extendida en el espacio-tiempo y objetivada en un mundo que el objeto cognoscente (es decir, tú) considera separado de sí mismo. Y en esto estriba todo el error: en este proceso la percepción no es total.

Lo necesario es ver global e íntegramente, no ver con la mente individual, que es una mente dividida, sino ver desde dentro, ver desde la fuente; no ver desde la manifestación como fenómeno sino desde la fuente misma de toda visión. Entonces, y sólo entonces, habrá percepción total y visión y aprehensión correctas.

Maharaj concluyó diciendo que lo que había dicho tenía una importancia vital y que precisaba reflexión y meditación (manama), no un mero debate verbal.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


28 ago 2013

SOLO VIVACIDAD


Lo único que se puede decir al respecto es que resulta muy fácil volver a los conceptos sobre esto, sobre «yo», sobre «el ser», sobre que ahí no hay nadie, sólo hay unidad, y todas esas ideas, y perder así la verdadera esencia del mensaje.

Te has descrito diciendo a alguien, cuando vuelvas a casa: «Conocí a ese hombre que dice que ahí no hay nadie, que yo no estoy ahí y que nada tiene sentido.» Todo eso es la parte del mensaje que deja al aparente buscador sin nada a lo que aferrarse. No obstante, la comunicación más vital y relevante es el secreto abierto, la vivacidad vibrante de lo que está ocurriendo..., ver, oír, respirar y pensar, y también los sentimientos que surgen.

Tienden a surgir sentimientos en nosotros y después los pinchamos con un palo. {Risas} La mente dice: «Bueno, ¿por qué siento ira o tristeza?» Y entonces tenemos que resolver por qué, o tenemos que hacer algo con la ira o la tristeza, como horarlas o compartirlas con otras personas. ¡No podemos simplemente dejarles estar ahí! Y este mensaje está absolutamente relacionado con la vivacidad, la vivacidad simple y presente que es la única constante.


Éste es el canto de amor. La canción de libertad está en nuestros cuerpos, en nuestros sentidos, constantemente siendo y hablándonos a través del cuerpo. Y toda la cuestión de no estar allí, y de que no hay significado, es secundaria con respecto a esa vivacidad absolutamente apasionada.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


24 ago 2013

¿ALCOHOL Y DROGAS COMO SADHANA?

Me da la sensación de que el alcohol y las drogas permitirían una gran preparación para la Iluminación, porque cuando estás borracho o drogado renuncias al complejo cuerpo-mente. Lo dejas ir. Lo dejas ir una, y otra, y otra vez más. Finalmente, debe de ser más fácil hacerlo en estado meditativo.

No estoy del todo seguro de que esto sea así. Quiero decir que el alcohol y las drogas podrían hacer el trabajo, pero eso no tiene nada que ver con que el alcohólico o drogadicto se deje ir, ni siquiera que tenga la intención de hacerlo. ¡Ninguno de lo bares o fumaderos a los que fui estaban llenos de jnanis («practicantes del jnana yoga o yoga del conocimiento»)!
La noción de rendir el mecanismo cuerpo-mente es interesante, porque uno lo hace con la expectativa de que va a conseguir algo..., libertad. Generalmente, los buscadores pretenden escapar del sufrimiento, y ése ciertamente es un deseo potente. Incluso puedo ir más lejos y afirmar que los buscadores pretenden el fin del sufrimiento, tanto psicológico como emocional y, si lo padecen, también del físico.


O, al menos el fin de tener que dirigir tu vida.

Sí, porque si dirigir tu vida fuera satisfactorio y agradable en todo momento, no estarías buscando liberarte de eso, ser libre de eso.


Yo no quiero ser el que hace. Me gustaría verme liberado de tener que ser el agente; al menos una liberación temporal.

Sí. Bien, alguien proponía lo bueno que sería poder subir por la barra del péndulo cuando las cosas fueran fatal y volver a bajar por el péndulo cuando las cosas fueran bien, de modo que uno disfrutara de todo el impulso del balanceo en las cosas buenas. Después, cuando las cosas se pusieran un poco incómodas, un poco infelices y un poco dolorosas, podrías volver a ascender y olvidarte, y así no tener que experimentar nada por esa parte.


Por eso la gente se pone a beber cuando reciben una carta en la que su novio o novia les deja plantados.

¡Bingo! O se sientan a meditar, o hacen mil y una cosas para aminorar el dolor.


¿Estar en lo alto de la borra del péndulo haría que los buenos tiempos fueran aún mejores, o lo que ocurre es que, como no estás apegado a ellos, no los sentirías tanto, no los experimentarías, no tomarías tanta posesión de ellos?

Exactamente, por eso se sugiere ese principio, por eso se sugiere ese modelo, porque la impersonalidad de la experiencia en lo algo de la barra del péndulo conlleva su propia cualidad, que no es la agitación y la diversión de cuando te lo pasas verdaderamente bien.


Como ganar un millón de pavos, o algo así.

Si, pero cualquier cosa que esté asociada a una subida de adrenalina contiene su opuesto condicionado, que es pasar un mal rato.


Me parece un buen plan esa idea de subir por la barra del péndulo.

Por supuesto. En general, eso es lo que tratas de hacer a lo largo de tu vida con tus actividades cotidianas...: maximizar lo que te gusta, minimizar lo que no te gusta.


Wayne Liquorman
(Aceptación De Lo Que Es)