Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


16 nov 2010

LOS DEMÁS


Es un círculo vicioso: estás asustado de los demás, y los demás te temen, y toda la vida se convierte en una porquería.
Suelta todas esas tonterías, sal del círculo vicioso; no te preocupes de los demás. Ya tienes bastante con tu propia vida, no te preocupes de los demás. Y te aseguro que si pudieras vivir despreocupado, entonces tu vida florecerá, y entonces habrá otros que puedan compartirla. Querrás compartir, y podrás ofrecer mucho a los demás, pero primero debes dejar de pensar en los demás y acerca de lo que piensan de ti.
Este "acerca" es muy peligroso. Nadie está tranquilo, nadie se siente seguro. A causa de los demás, todo el mundo anda a la caza de los demás, y por ello la vida se ha convertido en un infierno.


Osho
(Tao)

14 nov 2010

ILUMINACIÓN ESPONTÁNEA


-Asocias la iluminación con la espontaneidad, con vivir intensamente nuestra humanidad, con la caída de nuestras máscaras e incluso con la vulnerabilidad. ¿Puedes explicar esta iluminación tan humana diría yo, tan alejada de esoterismos?

-Los seres humanos creen que la divinidad es algo que está separado de la humanidad, y no lo está. Para poder ser divin@, tengo que abrazar mi humanidad y lo únic@ que soy. Todo lo que soy es justamente esa verdad absoluta de ese amor absoluto en cada momento. Pero estoy teniendo una experiencia humana, y los seres humanos tienen emociones. Cuando nos estamos amando a nosotros mismos incondicionalmente, elevamos la frecuencia de vibración hasta tal punto que experimentamos la unidad con todo y podemos ver la perfección. Es una experiencia progresiva de expansión que culmina en un instante en que la ilusión cae, y eso es iluminación.
Yo estaba desesperada; quería ser libre y escuchaba a todos y estaba muy abierta, pero lo más importante era que escuchaba internamente desde un lugar de vulnerabilidad. Escuché mi voz y tomé unos pasos. Esos pasos son los mismos que han seguido todos los iluminados: Jesús, Buda, Osho... Son los mismos pasos en realidad, solo que en cada caso tienen una expresión diferente. El resultado, la experiencia, es la misma: saber el amor en todo.





-Dices que Jesús o Buda hicieron lo mismo, ¿Qué es "lo mismo" que hicieron todos ellos?

-Cuando leo a quien sea que está iluminado, todos atravesaron los mismos pasos: soltar sus apegos, sus adicciones, entrar en lo desconocido y transformar su despertar en lo más importante. Hay que conocerse a sí mismo. Tengo que abrazar mi divinidad para poder unificarme con esa Consciencia permanentemente.
En realidad, leí a los Maestros después de haber tenido la experiencia, y pude entenderles. Pero si uno trata de percibir al Maestro a través de la ventana de percepción sucia que tiene, a través de la dualidad, no puede. Para poder entender al Maestro tienes que serlo, tienes que tener tu experiencia y la experiencia en sí es muy inocente; este es el gran chiste cósmico. Cuando despiertas, te das cuente de que es el amor y que tú eres inmortalmente y eternamente eso. Y que en realidad nada importa, porque es un juego; pero antes todo importaba mucho, todo era muy serio.
Ojo que iluminarse no quiere decir que no vayamos a seguir evolucionando. Porque sí que evolucionamos, y empujamos todos para evolucionar más, porque el juego va de eso.


Isha
(Entrevista de Francesc Prims)
(ATHANOR, nº 84)


11 nov 2010

DIOS


Dios. Cuánto poder le hemos dado a esa palabra. Hemos matado por ella, hemos sentido una gran culpa por ella, hemos sufrido enormemente por ella y demasiadas personas han muerto por ella. El significado de la misma palabra puede cambiar bastante de una cultura a otra y de una persona a otra. Pero ¿qué es en realidad? No la palabra, sino la cosa en sí misma.

La mayoría de las personas que viven en el mundo afirma creer en eso llamado Dios. Si no durante sus vidas, al menos al final de ellas, cuando luchan por seguir respirando. ¿Realmente existe ese Dios en el que tanto confiamos? ¿O es una creación de la mente humana provocada por nuestro estado de inseguridad?

Esta idea de Dios tiene una historia, un comienzo. Me dirás que Dios siempre ha existido y existirá eternamente. Pero mira la realidad y te mostrará una imagen muy distinta. No hace tantos años, los seres humanos creían en varios dioses. En la actualidad decimos que eran sólo ideas, creencias y conceptos de seres ignorantes, supersticiosos y primitivos. ¿Somos distintos nosotros? Luego llegó un puñado de personas y dijeron: "No, sólo hay un Dios y su nombre es Jehová". Pero ¿acaso es esto más real que las versiones anteriores de ese mismo concepto?

Decimos amar a Dios, pero Dios es insondable. Entonces, ¿a quién, o qué, amas? ¿Amas la idea de Dios? No has visto a Dios, de modo que ¿cómo sabes que está ahí? Ah, claro, ves señales de Dios por todas partes, pero ¿se trata de Dios o es simplemente la vida? En realidad no conoces a Dios, ¿no es verdad? Sólo crees en la idea de Dios. Es más una esperanza que una realidad. Sin embargo, esa esperanza nos ha mantenido ciegos y bajo el control de quienes afirman conocer a Dios mejor que nosotros. Ellos no saben nada. Están tan perdidos como tú respecto a qué es en realidad esta idea de Dios.

Entonces, ¿qué es lo que conoces realmente? ¿Te conoces a ti mismo, o a ti misma? ¿Sabes algo con certeza? ¿Cuál es el proceso de conocer? ¿Conocer es lo mismo que creer? ¿Una creencia es alguna vez real? ¿O es sólo algo que nos hace sentir cómodos en un mundo que está, claramente, desquiciado? ¿Piensas profundamente en las cosas? Si es así, ¿qué es lo que realiza el acto de pensar? O, mejor dicho, ¿quién es el que realiza el acto de pensar?

La mayoría de nosotros, en realidad, no pensamos. Aceptamos algo de acuerdo con nuestro condicionamiento y luego decimos creer. Naces, tus padres te dicen quién eres y lo que eres. Vas a la escuela y te cuentan la historia de acuerdo con las creencias culturales de tu sociedad. Asistes a la escuale dominical, te hablan de Dios y te cuentan toda la historia de tu sistema de creencias. La mayoría de vosotros nunca se ha parado a pensar realmente si todo eso es verdad. El mero hecho de que la gente haya estado creyendo en algo durante mucho tiempo no lo convierte en verdad. Sin embargo, nos pasamos la vida pensando que esas cosas deben ser ciertas. "¡¡Está escrito!!" ¿Y qué? Averigua con certeza quiénes escribieron todo aquello en lo que crees y si realmente sabían algo más que tú. ¡Piensa! Deja libre a tu mente y reflexiona profundamente sobre todo esto. No te preocupes, Dios no te hará nada por cuestionarte las cosas.

¡No se parece muchísimo este asunto al de Santa Claus? De niños, nos mentían acerca de ese tipo que nos traía regalos si nos portábamos bien y que sabía si eras bueno o no lo eras. Por lo tanto, más te valía ser bueno. ¿Dónde está la diferencia entre tu Dios y Santa Claus?

Dios es un concepto creado por el ego para sentirse más seguro. El ego es el concepto, la creencia de que , de algún modo, estás separado del resto de la vida. Esto provoca un estado de inseguridad profundamente arraigado. Por consiguiente, a partir de ese estado de inseguridad creamos a un ser superior que nos protegerá y nos amará. Un dios que tiene un hogar que nos está esperando después de la muerte, si creemos en él. Si no hay ningún ego, no hay ninguna necesidad de dios. Y no hay ningún ego. El ego también es un sueño, un concepto, una creencia. Sin embargo, es nuestro sentido de la identidad. Nos identificamos con nuestras creencias condicionadas y luego las protegemos, como si fuesen reales. Pero no son reales, como tampoco lo es tu dios.

Ahora bien, algunos de nosotros tenemos una idea más amplia de lo que es Dios. Vemos que Eso, Dios, es la totalidad de la creación, tanto manifestada como potencial. Esto es mucho más sutil y exacto. Proviene de un nivel de percepción mucho más libre. Si uno está más allá del ego ilusorio, las palabras utilizadas para expresar este estado superior pueden ser muy exactas. Pero si se trata sólo de un nivel más sutil de creencias, no es mucho mejor que el antiguo concepto de Dios. La realidad no necesita a ningún dios. No necesitamos a un dios que sea bueno. Si estamos despiertos, somos buenos por naturaleza, no por Dios.

Cuando uno entre profundamente en lo que es y llegue al abismo del no saber, y ya no se aferre a nada, entonces caerá en la Vida. No sólo no necesitará palabras para expresarlo, sino que verá claramente que Eso, la Vida, no puede ser expresado de ninguna forma. No hay ninguna necesidad de expresar lo que uno es. Simplemente con respecto a lo que te está ocurriendo en cuanto ser vivo llamado "tú". Ésta es la libertad. Ésta es la Vida. Éste es el Amor. Está aquí mismo, en este momento, ahí donde tú te encuentras. Eres tú.




Dios, la idea de dios, ha matado a millones de personas a lo largo de la historia. Si no fuera tan trágico, sería gracioso. Toda esa gente muriendo por una idea, por un sueño creado por otro sueño: el ego. ¿Durante cuánto tiempo seguiremos estando ciegos? ¿Cuantas personas más tendrán que morir antes de que despertemos? ¿Cuántas culturas serán destruidas en nombre de DIOS? ¿Cuánto más será destruido el medio ambiente por la gente que cree que realmente no importa, porque todos iremos al Cielo cuando todo esto acabe? ¿No es esto una locura? Solamente el ego-mente podría haber creado una distorsión tal de la realidad y después llamarla "El Amor de Dios".

Tienes lo que hace falta, sin la ayuda de Dios, para despertar. Más allá del ego ilusorio, está la sabiduría. Ése es tu verdadero ser. Puedes seguir soñando y evitando la realidad o puedes enfrentarte a ella y empezar a hacerte algunas preguntas. Si tu intención es encontrar la verdad, la encontrarás. Pero si lo único que buscas es un poco de consuelo de esa locura que hoy llamamos nuestras vidas sólo encontrarás más sueños.

Basta con mirar un poco a nuestro alrededor para ver que, verdaderamente, estamos locos. Esto sólo lo pueden cambiar las personas que se interesen profundamente por la vida y la verdad, y que hacen lo que pueden por despertar. Uno a uno, podemos ir despertando y podemos ayudar a otros a despertar. Si no lo hacemos, hay pocas esperanzas para la vida en este maravilloso planeta.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

9 nov 2010

¡DEJA DE HACERTE PREGUNTAS!


Hay algo que me despista. Me refiero al control: ¿soy yo quien controla todo esto o no? Desde luego, ésa es la sensación que tengo a veces...

¿Buscas una respuesta? ¿Intentas comprenderlo intelectualmente? De lo que me he dado cuenta es de que no hay respuesta para esa pregunta y cuando nos proponemos encontrarla nos hacemos un lío tremendo. Si hubiera una respuesta a todo eso, ¿no crees que, a estas alturas, ya la habrías encontrado? ¿No será que no hay respuestas verdaderas sino sólo preguntas? ¿No será que todas las preguntas brotan de la sensación de que algo nos falta, de la insatisfacción de la vida actual? ¿Acaso esas preguntas brotan de la sensación de que algo nos falta, de la insatisfacción de la vida actual? ¡Acaso esas preguntas son simplemente un síntoma de ese anhelo de evadirnos de esta vida, una expresión de esa separación? ¿No será que la búsqueda de respuestas es lo que en realidad alimenta esa separación?

Lo que sucede es que yo ya me he hecho todas esas preguntas. Todas las preguntas posibles formuladas por ése de allí ya se han planteado en quien ahora habla. Me he hecho todas las preguntas habidas y por haber, y la mente acabó agotándose con su interminable búsqueda de respuestas. ¡Pero lo más cósmicamente cómico es que nunca he encontrado ninguna respuesta! Lo único que había era una retahíla interminable de preguntas y el desahogo se produjo a medida que éstas se fueron acallando -y, junto con ellas, la suposición de que había respuestas que encontrar-. ¡Ese alivio no es el resultado de un juego de preguntas y respuestas! Ese juego de preguntas y respuestas es la forma que tiene la mente de mantenerse activa, y se mantendrá activa hasta que deje de estar activa. Pero lo bueno es que todo eso no tiene nada que ver contigo.

Esa inmensidad, que es tu verdadera naturaleza, es la que permite que se desarrolle todo este juego tal y como le corresponde. La inmensidad está abierta a todo, hasta al juego de preguntas y respuestas.


La verdad es que la única respuesta a todas tus preguntas es ésta: ¡DEJA DE HACERTE PREGUNTAS! (Pero, claro, la mente es incapaz de acatar esta orden. De ser capaz, la búsqueda se acabaría ahora mismo.)

En cuanto a lo del control, vuelve a lo que existe ahora: la respiración, las sensaciones del cuerpo, los pensamientos que surgen, los ruidos de la habitación. ¿Realmente tiene alguna importancia quién controla todo esto? Puedes enloquecer dándole vueltas al tema y te aseguro que yo enloquecí. Me pasé años amargándome la vida haciendo justamente eso. Todos lo hacemos.

Sin embargo, fíjate: todo sucede. No importa lo que hagas -o lo que no hagas-, todo sucede justamente ahora, espontáneamente. El corazón late, la respiración se mantiene, las sensaciones del cuerpo se suceden, los ruidos de la habitación también se suceden y no hay nadie que provoque todo esto.

Los sonidos se producen pero de hecho ni te enteras. Eso es sólo un pensamiento: "Estoy oyendo los sonidos". ¿Eres capaz de identificar a esa persona aislada que está oyendo? ¿Acaso sólo existen los sonidos?, ¿son simples manifestaciones espontáneas de "vida"?

En realidad, no hay más que Claridad, más que este perfecto surgir de todo. Entonces surge la pregunta: "¿Quién controla todo esto?". Y ahí empieza el problema, cuando aparece la búsqueda, porque tiene que desaparecer esa búsqueda de preguntas para que puedan aparecer el alivio y la calma, un alivio y una calma que llevan ahí desde siempre pero que se han mantenido ocultos por nuestra incesante búsqueda de respuestas. No cabe duda de que la búsqueda es agotadora y frustrante, pero aún así la mente es incapaz de parar... hasta que para. Y todo esto está sucediendo exactamente tal y como tiene que suceder. La mente se está agotando a sí misma. ¡Pues que se agote!

No necesitas ninguna teoría sobre cómo organizar tu vida, sobre si las cosas suceden con o sin creencias, con o sin control. Todo eso son cuentos, pensamientos, historias. Sencillamente, regresa a lo que existe, a lo que está sucediendo justo en este instante. No necesitas nada más. No necesitas ninguna otra práctica espiritual. Este momento es lo único que existe. Este momento es la respuesta. Cualquier pregunta implica que necesitas un futuro para poder encontrar una respuesta. ¡La búsqueda de respuestas conlleva la existencia de unas respuestas que hay que encontrar mediante la búsqueda! ¡Qué maravillosa es la forma que tiene todo esto de crear su propia escenografía y representación! ¡Qué capacidad de convicción tiene este concepto del objetivo futuro! Sin embargo, ese futuro nunca llega y lo único que existe es el eterno presente que permite que surjan pensamientos sobre el futuro y que se esfumen en la Claridad absoluta.

Desear la liberación no deja de ser un deseo como cualquier otro, creamos lo que queramos creer.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


5 nov 2010

YO NO SOY YO Y MI CIRCUNSTANCIA


Con perdón y respeto al insigne filósofo español, yo soy sólo yo.
Mi circunstancia es sólo circunstancia. Lo que me rodea. Cuando yo soy más yo, mi circunstancia es más circunstancia, más accidental.
Cuando yo soy menos yo, mi circunstancia se constituye más en mi yo. Gobierna a mi yo. Dirige a mi yo. Y yo entonces soy menos yo.
Hay personas que podrían o tendrían que decir: yo no soy yo. Yo soy sólo mi circunstancia.
Porque su yo está dirigido y gobernado, traído y llevado por sus circunstancias.

Yo vivo en unas circunstancias determinadas. Y estas circunstancias van coloreando mi vida, van dándole una apariencia, unas modalidades, un estilo. Creo que éste era el sentido del eminente filósofo.
Pero en la medida que estas formas, estas circunstancias gobiernan, guían, determinan consciente o inconscientemente mi vida, estoy dejando de ser yo.
Cuando son las circunstancias las que configuran mi personalidad yo estoy abdicando de mi yo. Entonces yo no soy director. Se están cambiando los papeles.
Es como el director de orquesta que sigue los movimientos que la orquesta toca y le obliga a mover sus manos en lugar de ser el director el que haga con sus manos que la orquesta acelere o ralentice sus movimientos según su decisión de director.

Yo soy yo.
Las circunstancias deben ser siempre circunstancias. No permitiré que se conviertan en director de mi vida.
Yo conscientemente asumiré las circunstancias de cada momento que por su propia esencia son circunstanciales para mí.
Yo no soy circunstancia.
Soy esencia directora y libre.
Mis circunstancias forman parte de mi yo, en tanto en cuanto dejo de ser yo.
Ser yo significa ser capaz de dirigir consciente y libremente mis propias decisiones a pesar de las circunstancias. No es fácil encontrar personas así.
Pero las hay.
Las cosas como las personas cuanto más valiosas, finas y exquisitas, son más escasas.
No se trata de que la persona viva de espaldas a sus circunstancias, sino que no sea condicionada por ellas.
Todo lo humano tiene grados. La libertad también. Pero el objetivo es aumentar el grado de libertad.
El independizarse más y más de las circunstancias esclavizantes hará que nuestra libertad interior sea mayor.
Los que, al ver las dificultades que esta tarea entraña, desesperan de intentarlo, seguirán cada día más esclavizados a todos los condicionamientos del momento.
Mi tarea cada día es ser más yo mismo.
Liberarme más y más de todo aquello que no soy yo. Eso es crecer, madurar en personalidad.
La personalidad será tanto mayor cuanto mayor sea la libertad interior.
Solemos vivir en una maraña de condicionamientos.
Acostumbrarse a vivir sujetos y esclavizados por los condicionamientos, lleva a vivir acostumbrados a estar entre rejas.
Decidirse a romper las rejas es propio de los audaces y valientes. No suelen ser muchos. Pero los hay afortunadamente.
Tu y yo podemos ser de ellos.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)

2 nov 2010

ESFUERZO Y AUTOSUPERACIÓN


Esta pregunta acerca de la volición individual y el esfuerzo personal es extremadamente sutil y difícil de comprender. Y, sin embargo, es absolutamente necesario no sólo comprenderla intelectualmente, sino absorberla dentro de lo más profundo de nuestro ser. La dificultad surge porque la mayoría de los Maestros parecen haber enseñado la predestinación en teoría, ¡pero el libre albedrío en la práctica! Jesucristo afirmó que sin la voluntad de Dios ni siguiera un gorrión puede caer, y que los mismos pelos en nuestra cabeza están contados. Y el Corán afirma muy definitivamente que todo el conocimiento y el poder están con Dios, y que Él lleva por el buen camino a quien Él desea y que lleva por el mal camino a quien Él desea. Y, sin embargo, tanto Cristo como el Corán exhortan a los hombres a dar lo mejor de sí, y ambos condenan el pecado. La aparente contradicción se resolvería fácilmente si uno guardara en mente el concepto de la evolución espiritual mencionado anteriormente. La absoluta irrealidad del ser humano individual -y de su así llamado esfuerzo- la comprenderá rápidamente aquel que está al borde mismo de la iluminación, mientras que alguien que se encuentra mucho más abajo en la escala aceptará con más facilidad el concepto de esfuerzo, determinación y concentración... El tipo de ser humano que confía en su esfuerzo personal en cierta fase puede, en una fase posterior, llegar a darse cuenta de que cualquier esfuerzo que se haga es verdaderamente el esfuerzo de la totalidad del funcionamiento de lo manifestado y no es esfuerzo de un hacedor individual ilusorio.




Mientras una persona considere el esfuerzo como su esfuerzo personal con el propósito de lograr algo, estará rechazando la "todopoderosidad" del Todopoderoso. Mientras que una persona desee algo del Todopoderoso, estará rechazando el "Hágase Tu voluntad". El verdadero amor a Dios significa el entregarse a Él sin desear nada, ni siquiera la salvación. (FT 216-217)


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)

28 oct 2010

MÁS ALLÁ DEL EGO


A veces, cuando hablo con algunas personas sobre la naturaleza del ego y su irrealidad, se sienten un tanto deprimidas porque el ego es lo único que conocen y temen que al perderlo se quedarán sin nada. Eso les parece. Algunas sienten miedo y se preguntan qué les ocurrirá si van más allá del ego.
Un hombre incluso pensaba que si se acababa el ego, el Universo desaparecería. Este tipo de pensamiento es normal y es un sentimiento natural desde la perspectiva del ego. De modo que me parece importante que examinamos qué hay más allá del ego.

Si uno comprende realmente lo que es el ego, también verá que nunca ha sido una realidad. Por lo tanto, lo único que cambiará en nuestra vida es la perspectiva de una mente ahora libre del ego. Éste es un cambio importante en la forma en que percibimos la realidad. Cuando el ego no está exigiendo atención y distorsinando todo lo que pensamos, la mente es verdaderamente libre para ser creativa. No está limitada por lo que ha sido, por su historia, sus prejuicios y sus miedos. Nuestra inteligencia se eleva a un nivel muy superior. No es que el cerebro sea, de algún modo, más poderoso que antes, sino que es libre para ver más allá de los límites y de la inseguridad del ego. La mente está entonces completamente abierta y es sincera consigo misma. En esa apertura, es likbre para pensar de maneras que en el pasado no habría podido imaginar.

Cuando el ego no se interpone en nuestro camino, el corazón también se abre de par en par. Ya no ve a nadie ni a nada como estando fuera de aquello que es. Entonces la capacidad de amar se vuelve mucho más poderosa y llega a un nivel mucho más profundo. Con ese amor, la persona también es infinitamente más compasiva y puede tener una gran empatía con todas las demás expresiones del Ser. Una descubre que le resulta imposible odiar. Entonces conocemos el odio por lo que es; una visión distorsionada de la realidad, un juego del ego.

Cuando el ego ya no está, la personalidad no desaparece sino que se convierte en una expresión real de la auténtica persona, del Ser no dividido. Libre del ego, uno puede encontrar la paz al no tener que ser nada ni nadie en particular. Y, sin embargo, somos más de lo que jamás pudimos imaginar, sin ningún esfuerzo y sin ningún fingimiento. Ya no sentimos que hacemos esto o lo otro para ser aceptados por la sociedad o por nosotros mismos. Ser lo que somos con absoluta autenticidad es mucho más de lo que podríamos haber deseado jamás.

Esto no se produce en un día. Durante milenios, hemos desarrollado muchos hábitos y ahora tenemos que dejar que se desvanezcan por sí solos. Si intentamos empujarlos, no haremos más que darles fuerza, y continuarán presentándose. Si nos limitamos a ser conscientes de ellos cuando aparecen y no los juzgamos, simplemente desaparecerán.

El viejo "yo" rechazaría todas las cosas negativas que hay en sentirse seguro. El nuevo ser le da la bienvenida a cualquier cosa que haga emerger los residuos aparentemente negativos del pasado para que de este modo podamos verlos claramente y dejarlos atrás.


A veces puede parecer que seguimos interpretando viejos papeles y reaccionando tal como lo haría el antiguo yo. Incluso puede parecer que nos hemos perdido en el ego una vez más, pero en realidad nunca podremos volver a perdernos. Sólo necesitamos ver de dónde procede esa reacción y no aferrarnos a ella. Si tienes amigos que están experimentando el mismo despertar que tú, es sumamente beneficioso que os ayudéis mutuamente recordando qué es lo real. Una buena compañía espiritual es maravillosa y ayuda mucho.

El despertar a lo que somos más allá del ego es también una aceleración en la evolución de la especie humana. El pasado, en forma de ego, nos está reteniendo. El ego es un muro invisible que nos impide ir más allá de nuestro pasado primitivo. Sin el ego, podemos estar abiertos a lo nuevo y, además, nos alejamos de la continua necesidad de seguridad. Nos dirigimos hacia un estado del ser que está mucho más en sintonía con la naturaleza de la realidad. Vivimos en un flujo creativo que no tiene límites. Al abrirnos a este estado ilimitado, empezamos a ver cuán fluida es la creación. Empezamos a experimentar capacidades que no sabíamos que teníamos. En un comienzo algunas personas experimentarán más que otras. Al igual que algunas personas tienen ciertos talentos que otras parecen no poseer. Con el tiempo, todos desarrollaremos estas capacidades porque éstas se convertirán en la norma.

He tenido la suerte a lo largo de mi vida de tener muchas de estas maravillosas experiencias. Pero lo importante no son las experiencias en sí mismas, sino aquello hacia lo que señalan. Somos mucho más de lo que jamás creímos ser. Además, esa vida es mágica, maravillosa y absolutamente creativa. Empezamos a ver que el tiempo, el espacio y toda la creación son simplemente una expresión de lo que nosotros somos.

La idea de la muerte se convierte en algo tan tonto que dejamos de tenerle miedo. Incluso un estado sin ninguna experiencia en absoluto está mucho más vivo que cualquier ilusión que el ego pueda tener acerca de la vida después de la muerte. Vemos que causa y efecto son sólo parte de este fluir de creatividad y que nosotros, en tanto que Conciencia, estamos más allá de todo ello. No podemos no estar conscientes. La mente del ego se puede perder en sus sueños y aparentar no ser consciente, pero ésa no es la verdadera Conciencia. La Conciencia no puede ser otra cosa que lo que es, y es eterna. Cuando somos conscientes hasta el punto de no identificarnos con nada, sino simplemente limitándonos a ver, ya no estamos en el ego. Estamos en la Conciencia, en tanto que Conciencia. En ese estado hay serenidad, alegría y creatividad, sin ninguna necesidad de expresar nada.

El final del ego no es la muerte sino por el contrario la Vida en su plenitud. Ábrete a la Vida y encontrarás la Libertad que siempre has sido.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)


25 oct 2010

PARADOJAS


Y la paradoja constante es que mientras haya separación hay un buscador, y mientras haya un buscador hay separación. Es una paradoja. ¿El principio del fin de esa paradoja está en ver que la separación es eso?

No hay un principio. Podrías decir que el despertar, la maravilla intemporal de esto, revela que pareció haber separación. Pero el reconocimiento de estar separado sólo es el reconocimiento de la separación. Es otra experiencia. Ciertamente hay algo iluminado en eso, pero no es nada más que eso. En otras palabras, entonces tienes alguien que está iluminado con respecto al entendimiento y la comprensión de que la búsqueda alimenta la separación.



Pero en realidad pienso que sólo estás hablando sobre la claridad. Lo que hace que todo estalle y se separe es nada. Vas caminando por la calle y entonces no hay nada. ¡Bang! Y después de eso, nada vuelve a ser igual. No importaría que no ocurriera nada más durante el resto de tu vida; aún así, después de eso todo sería diferente. Nunca es lo mismo, nunca volverás donde estabas antes.

Entonces, Tony, ¿es la experiencia de no estar en ninguna parte, o en todas partes, o ambas?

Es indescriptible.

¿De modo que ninguna parte y en todas partes son lo mismo?

Sí, solamente está la nada siéndolo todo, lo absoluto siento relativo.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)





23 oct 2010

RECEPTIVIDAD TOTAL


P: Cuando estoy en sintonía con un momento como, por ejemplo, una puesta de sol, y accedo a un estado de total receptividad (¿no mente?), puedo experimentar cada pequeño detalle con toda su gran belleza y maravilla, y la gratitud me colma. Sin embargo, lo que me resulta difícil es compartirlo con otras personas. También tengo mucha experiencia con la meditación. Pero ¿cómo puede uno transformar el mundo y transformarse a sí mismo plenamente? Ésa es mi pregunta.


MW: Hoy me gustaría analizar el estado en que te encuentras cuando estás totalmente receptivo. Probablemente, ya has pensado sobre todo esto antes, pero volveré a repasarlo. Cuando te hallas en dicho estado, ¿qué es lo que está respondiendo a la maravilla del momento? Y ¿por qué crees que entras en ese estado? Si todo es receptividad y no hay actividad, entonces, ¿qué es lo que queda? ¿Alguien, una cosa, un proceso, un sueño, una respuesta condicionada? ¿Qué exactamente? Luego, cuando uno abandona ese estado, ¿quién le cuenta la experiencia a quién? ¿Hay alguien que espera a que el otro esté en estado de "total receptividad"? Si es así, ¿quién es? Luego, cuando tú, seas lo que seas, quieres comunicarle esto a otra persona, ¿quién es esa otra persona? ¿Hay alguien que ve con ojos de "receptividad total" o hay alguien que intenta compartirlo con otra persona? Esa otra persona ¿es distinta al estado de "receptividad total"? Si es así, ¿de qué manera es distinta? ¿Acaso no existe sólo la conciencia, sin nadie más? ¿Qué es lo que hay en la mente que crea que existes tú u otra persona? Además, cuando estás en el estado de "receptividad total", ¿Existe el tiempo? No el tiempo cronológico, sino el psicológico. ¿O es intemporal? En ese estado, ¿existes en cuanto "historia"? Si es así, ¿qué crea esa sensación de historia? ¿La historia es algo real? Si no lo es, ¿existes tú como historia? ¿Pueden existir al mismo tiempo la historia y ese estado de simplemente ser? Si no es así, ¿cuál de los dos es real? Si tú, como historia, no eres real, ¿puedes conocer la muerte alguna vez? Si la historia sólo pertenece a la mente, la cual crea una sensación de tiempo psicológico, entonces, ¿alguna vez has sido algo aparte de ese estado de conciencia que denominas "receptividad total"? Mientras eres consciente de este proceso de "receptividad total" y ves que las cosas cambian dentro de esa conciencia, ¿cambias tú, en tanto que conciencia? ¿O eres ese estado de conciencia que es inalterable y siempre libre?
Responde a estas preguntas y ve lo que ya sabes.



Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)


21 oct 2010

YO SOY BRAHMAN





El Sabio ha comprendido que hay un cuerpo pero que no es su cuerpo, como tampoco él es el cuerpo; hay pensamientos, pero no son sus pensamientos y él tampoco es los pensamientos; hay deseos, pero no son sus deseos y él tampoco es los deseos; hay emociones, pero no son sus emociones y él tampoco es las emociones.
El sabio ha apercibido más allá de toda duda posible que lo que existe, después de que todos los pensamientos, deseos, sentimientos y emociones han sido sencillamente presenciados y atestiguados, es un centro puro de consciencia que no tiene mancha alguna de personalidad. De hecho, la comprensión fundamental es que no existe nada que no sea la Consciencia y que, por lo tanto, no existe la posibilidad de que nadie, ningún yo (o ninguna cosa) se identifique con nada o se desidentifique de ninguna otra cosa. Como dice Ashtavakra: "Aquel que percibe el Brahman como algo separado de sí mismo quizá deba meditar sobre el principio "yo soy Brahman", pero aquel que ha trascendido toda conceptualización y que por lo tanto lo ve todo como no distinto de sí mismo, no tiene nada acerca de qué meditar".



Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)


19 oct 2010

EL INDIVIDUO



Sale el sol y, con su cálido resplandor dorado, abraza los árboles, las flores y los pájaros. ¡Qué recordatorio tan glorioso (aunque, evidentemente, no se necesita ningún recordatorio) de que, sencillamente, no hay nada que alcanzar, ningún lugar adonde llegar, nada que hacer...! Tampoco hay nadie que tenga ni la más remota posibilidad de comprender intelectualmente todo esto.

Nada que alcanzar. ¡Sí, ésa fue mi lucha durante un tiempo! Esta pobre mente siempre anhelaba esa experiencia final del despertar, la que "acabaría con todo" de una vez por todas. Sin embargo, un buen día simplemente desaparición esa necesidad de alcanzar la iluminación, así como cualquier deseo de conseguir nada aparte de vivir ese momento. Y me resulta imposible conocer lo que queda, me resulta imposible describirlo. No hay nada más que esto y todo concepto de lo que es esto sencillamente se esfuma y se convierte en una presencia absolutamente incondicional y plena, a la par que maravillosamente desprovista de pasado y futuro.



La liberación en todos y cada uno de los momentos, el despertar en todos y cada uno de los momentos... Aunque la cuestión es ésta: ¡No existe el que tiene que darse cuenta! ¡No existe el que lo experimenta! ¡El individuo no existe en absoluto!.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


17 oct 2010

NO HAY NADIE


Quiero elegir.

Bueno, sueñas que eres alguien que puede hacer eso.

Tengo que hacer una elección.

¿Por qué tendrías que hacer una elección?

No lo sé. Simplemente ocurre.

¡Ah! Absolutamente, simplemente ocurre, Pero lo que le añades es la idea de que tú lo estás haciendo.

Pensaba que era el ser simplemente planteando una pregunta.

Sí, sólo es el ser planteando una pregunta.

Pero yo tuve que hacer una elección.

No, tú no tuviste. No hay nadie. La pregunta simplemente ocurrió.

¿Qué hice yo?

No hay un tú.

Pensaba que elegía entre hablar o no hablar.

No, simplemente ocurre. El soñador no piensa, el pensamiento ocurre...; el pensamiento llega y pensamos que nosotros estamos pensando. El pensamiento ocurre y soñamos que elegimos actuar a partir de nuestro pensamiento.






Si tomo mi ego y lo disuelvo completamente en la conciencia, ¿qué haría a continuación?

[Risas] Me encanta. Siempre se trata de tu ego, de tu conciencia...; eres un hombre muy rico. No hay nadie. ¿Quién ha sido dueño de un ego alguna vez?

Bueno, yo tengo un ego.

Oh, ¿lo tienes? De modo que eres su propietario. ¿Tienes una casa? ¿Un piso? Tal vez un piso. ¿De modo que eres dueño de un pequeño ego o es un ego semiadosado? No hay nadie. Nadie tiene un ego. Aquí estamos tratando de liberarnos de la idea de poseer. ¿No sería maravilloso dejar caer todas estas pequeñas bolsas llamadas "ego", "libre albedrío" y "deseo", y abandonar también a la persona que las posee? Simplemente deja que estén ahí. Deja que simplemente sean lo que ocurre. Disfruta la desnudez total de la seidad.

¿Y entonces qué te queda?

No te quedará nada; pero lo extraño es que, de todos modos nunca has tenido nada. Sólo sueñas que lo tienes. Surge la idea de que eres una persona separada y entonces crees que posees algo. Es un sueño. Es un sueño denominado "estar separado y poseer cosas". Poseer cosas hace que te sientas real. Cuando no queda nada, esa nada se llena de todas las cosas. La liberación es absoluta pobreza y absoluta abundancia.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


14 oct 2010

VOLVER LA MENTE HACIA ADENTRO



Pregunta: He estado haciendo sadhana durante casi veinte años y no puedo ver ningún progreso. ¿Qué debo hacer? Desde alrededor de las cinco de la mañana me concentro sobre el pensamiento de que sólo el Sí mismo es real y todo lo demás irreal. Aunque he estado haciendo esto durante veinte años no puedo concentrarme más de dos o tres minutos sin que mis pensamientos se pongan a errar.

Respuesta: No hay ninguna otra vía para realizar que tirar de la mente hacia atrás cada vez que se vuelve hacia afuera y fijarla en el Sí mismo. No hay ninguna necesidad de meditación ni de mantra ni de japa ni de nada parecido, debido a que éstos son nuestra naturaleza real. Todo lo que se necesita es abandonar el pensamiento de objetos otro que el Sí mismo. La meditación no es tanto pensar en el Sí mismo como abandonar el pensamiento del no-Sí mismo. Cuando usted abandona pensar en los objetos exteriores e impide a su mente ir hacia afuera volviéndola hacia adentro y fijándola en el Sí mismo, sólo el Sí mismo permanece.






SRI RAMANA MAHARSHI


12 oct 2010

TÚ ERES LA PRESENCIA CONSCIENTE



Uno de los primeros visitantes que se presentaron en cierta sesión era representante de una asociación vedanta europea. Maharaj entró en materia inmediatamente y le preguntó si tenía que hacer alguna pregunta o si quería aclarar algún punto. Cuando el visitante dijo que, antes de hacer ninguna pregunta, prefería escuchar durante un rato lo que decía Maharaj, éste propuso que, ya que era representante de una de las asociaciones vedanta más activas, con un número bastante notable de afiliados, podría abrir él el diálogo refiriéndonos cómo explican este tema, más bien sutil, a un nuevo miembro de la sociedad que se interese por ello.

Visitante: Pues bien, empezamos por hablarle de los ejercicios físicos de yoga, dado que lo que más interesa al occidental es, principalmente, el bienestar de su cuerpo. El yoga le ofrece la posibilidad de realizar proezas de resistencia física, así como alcanzar un grado elevado de concentración mental. Después de un curso sobre los äsanas del yoga, le decimos que "él" no es el cuerpo, sino que es algo aparte del cuerpo.

Maharaj: Esto suscita dos preguntas. En primer lugar, ¿cuál es el punto de partida para conocer siquiera el cuerpo? Dicho de otro modo, ¿acaso no hay algo dentro del cuerpo, a falta de lo cual no serías capaz de conocer ni tu propio cuerpo ni el de otra persona? En segundo lugar, ¿tiene el propio maestro una idea bien clara de su propia "Identidad", en lo que a él concierne? Si él no es el cuerpo, ¿quién o qué es él?

V: No estoy muy seguro de lo que quieres decir exactamente.

M: El cuerpo no es más que un instrumento, un aparato que sería completamente inútil si no fuera por la energía que tiene dentro, el ánima, el sentido "Yo soy", el conocimiento de estar vivo, la consciencia que aporta el sentido de estar presente. De hecho, esta presencia consciente (no la presencia de Fulano ni la de Mengano, sino el sentido de presencia consciente como tal) es lo quees uno, y no la apariencia fenoménica que es el cuerpo. Cuando esta consciencia, sintiendo la necesidad de algún apoyo, se identifica erróneamente con el cuerpo y renuncia a su potencial ilimitado a favor de la limitación de un solo cuerpo concreto, entonces "nace" el individuo. Éste es el primer punto sobre el que el propio maestro debe tener una convicción firme e intuitiva.
El otro aspecto básico es que el maestro debe tener también una comprensión muy clara de cómo se produjo la unión entre el cuerpo y la consciencia. Dicho de otro modo, el maestro no debe tener la menor duda de su propia naturaleza verdadera. Para ello, debe comprender la naturaleza del cuerpo y de la consciencia (o de la seidad, o de la Yo-soy-dad), así como la naturaleza del mundo fenoménico. De lo contrario, todo lo que enseñe no será más que conocimiento prestado y de oídas, conceptos de otros.

V [Sonriendo]: Ése es, precisamente, el motivo por el que he venido. Pasaré aquí cerca de una semana y asistiré a las sesiones de mañana y de tarde.

M: ¿Estás seguro de que haces lo que debes? Has venido aquí con ciertos conocimientos. Si te empeñas en escucharme, puede que llegues a la conclusión de que todo conocimiento no es más que un fardo de conceptos inútiles y, lo que es más, de que tú mismo eres un concepto. Entonces serás como la persona que descubre de pronto que las riquezas que atesora se han convertido en cenizas de la noche a la mañana. ¿Qué pasará entonces? ¿No sería mejor, más seguro, que te volvieras a tu casa con tus "riquezas" a salvo?

V [Siguiendo la broma]: Correré el riesgo. Prefiero conocer el verdadero valor de las riquezas que creo poseer. Pero, sin embargo, tengo la sensación de que el tipo de riquezas que obtendré después de desechar las riquezas inútiles serán preciosas y estarán libres de todo riesgo de pérdida o de robo.

M: Sea así. Ahora, dime, ¿Quién crees que eres?


V: Dudo que en realidad se pueda expresar con palabras. Pero parece ser que no soy el cuerpo, sino el sentido de presencia consciente.

M: Permíteme que te lo resuma muy brevemente: tu cuerpo es el desarrollo de una emisión de la unión de tus padres, que se concibió en el vientre de tu madre. Esta emisión era esencia de los alimentos consumidos por tus padres. Tu cuerpo está hecho, por tanto, de la esencia de los alimentos, y también está sustentado por los alimentos. Y el sentido de presencia consciente que has citado es el sabor, "la naturaleza" de la esencia de los alimentos que constituye el cuerpo, del mismo modo que la dulzura es la naturaleza del azúcar, que es a su vez la esencia de la caña de azúcar. Pero comprende que tu cuerpo sólo puede existir durante un período de tiempo limitado, y cuando el material de que está hecho termina por deteriorarse hasta el extremo de que "muere", la fuerza vital (el aliento) y la consciencia desaparecen también del cuerpo. Entonces, ¿qué te pasará a "ti"?

V: Pero ¿desaparecería la consciencia? Debo decir que me sorprende bastante oír eso.

M: En ausencia del cuerpo, ¿Puede ser consciente de sí misma la consciencia? La consciencia, en ausencia del cuerpo, ya no estará manifiesta. Entonces, volvemos al punto de partida: ¿Quién eres tú?

V: Como dije antes, en realidad no se puede expresar con palabras.

M: Claro que no se puede expresar con palabras, pero ¿lo sabes? Una vez lo expresaras, se convertiría en un concepto. Pero, aunque concibes un concepto, ¿no eres tú mismo un concepto? ¿No has nacido, en realidad, el vientre mismo de la conceptualización? Pero ¿quién eres tú en realidad? O, si lo prefieres, como lo prefiero yo, ¿qué eres tú?

V: Creo que lo que soy es la presencia consciente.

M: ¡Has dicho que "crees"! ¿Quién es ése que cree esto? ¿Acaso no es tu consciencia misma, en la que aparecen los pensamientos? Y, como hemos visto, la consciencia, o la presencia, está limitada por el tiempo, junto con el cuerpo. Por eso te dije antes que es necesario aprehender la naturaleza de este cuerpo, provisto de fuerza vital (prana) y consciencia.
Tú eres "presencia" sólo en tanto que está allí el cuerpo, un fenómeno manifestado. ¿Qué eras tú antes de que tre vinieran espontáneamente el cuerpo y la consciencia? Digo "espontáneamente" porque ati no te consultaron la posibilidad de que se te diera un cuerpo, ni esperaban tus padres concretamente tenerte "a ti" como a hijo suyo. ¿No eras entonces relativamente "ausencia", más que "presencia", antes de que surgiera el estado de consciencia del cuerpo, o lo que fuera que eras "tú"?

V: No estoy seguro de entender esto.

M: Pues mira. Para que aparezca cualquier cosa, para que exista, tiene que haber un trasfondo de ausencia absoluta; de ausencia absoluta tanto de presencia como de ausencia. Ya sé que no es fácil captar esto. Pero ¡inténtalo! Toda presencia sólo puede "aparecer" a partir de la ausencia total. Si existe presencia, aunque sea presencia de la ausencia, no puede haber ni fenómeno ni conocimiento. Por tanto, la ausencia total, Absoluta, implica la ausencia total de conceptualización. Ése es tu verdadero estado original. Te repito: el "tú" nace en el vientre de la conceptualización. En el estado original de la ausencia total surge espontáneamente una mota de consciencia, el pensamiento "Yo soy", y de ahí surge la dualidad en el estado original de unicidad y plenitud; dualidad de sujeto-objeto, de lo correcto y lo incorrecto, de lo puro y lo impuro, del razonamiento, la comparación, los juicios, etc. Reflexiona sobre esto. Pero me temo que la sesión debe terminar ya.

V: Esto ha sido toda una revelación para mí, aunque llevo estudiando el vedanta bastante tiempo.

M: ¿Tienes clara una cosa: que tú eres anterior a toda conceptualización? Lo que pareces ser como fenómeno no es más que conceptual. ¡Lo que eres en realidad no puede ser comprendido, Por la sencilla razón de que en el estado de conceptualidad no puede haber nadie que comprenda lo que es uno!

V: Maestro, quiero volver esta tarde para recibir más iluminación, y me sentaré a tus pues todos los días mientras esté en Bombay.

M: Serás bienvenido.


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)