Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


4 may 2010

LA NO-DUALIDAD EN "LA CONTRA" DE "LA VANGUARDIA".


Ivan Oliveiros (Sesha), maestro de vedanta advaita, una rama del induísmo.

"Atrévase a estar presente sin preguntarse adónde le llevará"

49 años. Nací en Bogotá y vivo en Valencia. Estoy licenciado en Ingeniería Mecánica y estudié Filosofías Orientales. Separado y con tres hijos. Hacemos el mundo con nuestras actitudes y con nuestros pensamientos. El ser humano está integrado en un todo inteligente
¿La conciencia es innata al ser humano?
Sí, es una red de interacción en la que el ser humano está integrado y que produce en sí misma una condición profundamente inteligente. Desde este prisma no tienes que echar mano de un ser más inteligente, de un creador.

Ese es su tema: la no dualidad.

Cuando interpretas el mundo con el marco de la dualidad, determinas que una cosa es el que percibe y otra lo percibido.

Yo, y todo lo demás.

Exacto. Pero en Oriente hay otras formas de percepción, que se establecen creando nuevos estados de conciencia en los que la relación observador y observado cambia.

Tradúzcamelo a lo práctico.

Cuando conduces, si no reaccionas a cada curva te estrellas. De igual manera, en la práctica, estos estados de percepción se traducen en no estar en Babia, en no estar en las nubes, en estar presente, en vivir acorde con la intensidad de cada instante, en convertir cada momento en único.

Bueno, todos lo pretendemos.

El problema no es pretenderlo, sino lograrlo. Cuando ves una película y estás absorto en ella, no te das cuenta de que tú estás ahí, estás sin pensarlo. La atención constante a un objeto diluye tu sentido del yo; entonces surge una percepción diferente que se traduce en estar atento, vivo. Eso se llama no dualidad, y aflora la sabiduría y la intuición.

Nos lo han explicado muchas veces, pero en la práctica se escapa.

La mente, tal como funciona, está constituida de hábitos, y esos hábitos producen condicionamientos. Le es muy difícil a una persona salirse de esa forma habitual de percibir e interpretar las cosas. Intente por un instante no ser consciente de nada.

Imposible, ¿verdad? Incluso se es consciente de que se está distraído. Hay una condición en usted que es permanente: la conciencia. La conciencia es un don que poseemos, una fuerza inherente de saber. Su capacidad de cognición está siempre presente y se puede experimentar de manera diferente.

Bien, ¿de qué manera?

Siendo simultáneamente objeto y sujeto de percepción, eso le hará libre.

No entiendo nada.

Cuando usted percibe el mundo, lo percibe desde usted; lo que no es usted lo llama mundo. El mundo es su objeto y usted el sujeto, y desde ahí interpreta el mundo: yo y todo lo demás. Bien, pues le haré una pregunta.

Cuando lee un libro y está absorta en él, ¿dónde está usted en ese instante?

Leyendo el libro.

Sí, de acuerdo, ¿pero Ima reconoce que es Ima la que lee el libro?

No, Ima está absorta en el libro.

Exacto, si estás absorto en algo interesante o bello, estás perdido en ese momento en la percepción misma, en el presente. Y en ese instante no puedes catalogarte como yo, ya que no tienes conciencia de ti mismo.

De acuerdo, ¿y?

Cuando estás absorto, concentrado, ocurre algo mágico y misterioso: no tienes conciencia de ti pero sí del mundo que percibes, y reaccionas ante él. ¡Eso es tan grato!

Pasa el tiempo volando, cierto.

Es la pérdida del sentido de dualidad, pero no ocurre voluntariamente. Ahora plantéese otra cuestión: ¿cómo prefiere vivir: así o pensando?... Si pudiera vivir como cuando está absorta, desde ese estado de sabia percepción, si pudiera caminar, cocinar, sentir, dormir, querer así, sería todo diferente.

¿Qué hay en esa entrega total?

Está el mundo.

... Casi lo entiendo.

La mente trata siempre de replegarse a cosas que ya ha pensado o sentido porque así se siente segura, e invade el presente con esos sentimientos y pensamientos. Cuando aprendes a estar presente, gozas de la condición de permitir a las cosas nacer y darles tiempo a morir, y gozarlas con intensidad.

Simplemente, estar presente.

Sí, y esto que parece una simpleza descarga la psique y el sistema nervioso y permite una calidad de vida superior. La presencia es conciencia, y te permite ver el mundo como es. Se trata de convertir lo que vives en lo fundamental, en el momento válido.

¿Y cómo se consigue?

Estamos acostumbrados a que las cosas se consiguen con esfuerzo, pero ¿qué esfuerzo hace usted para existir?

Ninguno.

El problema es que usted quiere conseguir algo que con los atributos que ya conoce es imposible alcanzar. Entonces, lo que yo le digo es: atrévase, simplemente experimente el mundo, atrévase a estar presente sin saber si eso la lleva a otro sitio o no; la suma de esos pequeños momentos la conducirá a esa forma de percepción libre.

¿Coleccionar instantes de presente?

Cuando alguien tiene el don de la escritura, escribe sin dudar, como si alguien le dictara, y eso provoca que el lector se pierda en ese mundo, se convierta en eso. Si tu don es ese, resta en esa perspectiva y fluye en ella, eso te arrastra al presente de manera innata.

Y cada persona tiene un don.

Sí, aproveche su don, aquello en que no duda. A lo mejor es amar, cuidar, trabajar, pescar, cocinar; advierta aquello que por don tiene de natural y en ello sumérjase, la ayudará. Aunque existir en sí ya es un don.

IMA SANCHÍS - 04/05/2010


2 may 2010

DESEO


EL DESEO Y EL DESPERTAR



Siempre estamos escuchando que para poder despertar debemos renunciar al deseo. Parece lógico. Después de todo, es lo que nos han estado enseñando desde hace miles de años, así que debe de ser verdad. ¿O no? Como ocurre con todo lo que encontrarás escrito en estos ensayos, sólo puedo hablar desde mi propia experiencia. Cuando tuvo lugar mi primer Satori, yo tenía deseos. No conocía ninguna enseñanza sobre el deseo; sin embargo, el Corazón/Mente se hizo patente y el estado de haber despertado era evidente.

Comprendo todas las enseñanzas sobre el deseo y puedo entender por qué se imparten. Sólo es el ego el que siente la necesidad del ser libre, de modo que si sigue estando en un estado de deseo es que continúa funcionando en cuanto ego. Sin embargo, si uno no deseara salir de ese estado mental que el ego crea, nadie intentaría comprender jamas.

El deseo también está en el tiempo. No me refiero a la necesidad directa de algo para vivir, alimentos, agua, etc., sino al deseo que crea una imagen en la mente. El ego sólo parece vivir en el tiempo, en el tiempo psicológico, y el despertar sólo puede producirse en el momento presente. Por lo tanto, parecería evidente que si no tenemos ningún deseo, tendremos una mejor oportunidad para despertar. Todo esto tiene sentido, y es lógico, y por ese motivo se ha enseñado de esta forma durante tanto tiempo.

Sin embargo, en mi caso no fue así por una razón: puesto que el deseo está en el tiempo, puede irse en un instante y regresar un instante después. Por un instante podemos estar tan conscientes que el tiempo no existe. En ese momento, uno puede despertar. Cuando ese despertar tiene lugar, ves y comprendes lo mismo que alguien que ha estado libere de deseos durante cien años. Si es que alguna vez ha existido alguien que no haya tenido ningún deseo.

Me parece que la idea de no tener ningún deseo no es más que otro ideal con el que algunos creen que debemos vivir. Los ideales son otra proyección mental del ego.

Cuando uno despierta, muchas de las cosas que antes deseaba simplemente se desvanecen. No se desvanecen gracias a un ideal. Sencillamente las vemos como lo que son y dejan ya de importarnos.

No permitas que el intento de acabar con tu deseo te absorba de tal forma que acabes estresado, pues ello sólo hará que el ego siga funcionando. Relájate, vive una vida normal. El ego es sólo una pequeña parte de la vida y, ciertamente, no tiene una existencia real en absoluto. Sin embargo, provoca todo tipo de problemas, no porque sea real, sino porque nos lo tomamos como si lo fuera y no somos capaces de ver más allá de él. Averigua qué es todo ese proceso y eso llevará la mente a un estado de madurez en el que podrá liberarse del ego y entonces verás y comprenderás la verdad. Claro que tú no puedes liberarte del ego; es la verdad la que te libera a ti en cuanto ego.

Por favor, ten en cuenta que lo que estoy diciendo no es una critica a otros maestros. Como antes mencioné, sólo puedo hablar desde mi propia experiencia. Si ellos llegaron al despertar poniendo fin al deseo, mis felicitaciones. Yo enseño lo que sé y les deseo lo mejor a todos ellos.

El Buda enseñó que la raíz de todo sufrimiento es el deseo, pero yo no estoy de acuerdo. Ciertamente, si tenemos deseos y éstos no son satisfechos, Hay sufrimiento. Pero se trata de un nivel de sufrimiento muy bajo. El verdadero sufrimiento no proviene del deseo, sino de la identificación errónea con una idea que no tiene realidad: el ego. El estado de inseguridad provocado por el ego es el verdadero sufrimiento y es la causa de la mayor parte del sufrimiento que existe en el mundo.

Duda de todos los maestros, incluido yo. Investiga por ti mismo. El mero hecho de que en el pasado alguien haya dicho que algo es de una forma u otra no lo convierte en verdad. Sólo puedes conocer la verdad cuando es tu verdad, y entonces te conviertes en la Verdad Misma. Demasiados supuestos maestros espirituales tienen la cabeza en las nubes y no comprenden el simple hecho de que el ego no es más que una consecuencia de la evolución del cerebro y que este mundo, tal como lo vemos, es la realidad. Es una conciencia plena, rica y alegre. Huélela, saboréala, baila en ella, cómela, juega en ella y disfruta intensamente de ella.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución e Iluminación)