Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


5 nov 2009

FISICA CUANTICA: LA NUEVA CIENCIA NO-DUAL


UNA SÍNTESIS PROVISIONAL

EN DOCE PUNTOS


1. Primera afirmación básica y desafío al sentido común

Todo está interrelacionado con todo: así se formula la primera conclusión fundamental a la que llegó la física moderna, en su estudio de las partículas elementales, unidades discretas de energía que, sin embargo, presentaban una característica muy extraña: unas veces se comportaban como partículas; otras, como ondas.

Aquella primera conclusión viene a constatar la unidad e interacción de todos los fenómenos, y la naturaleza intrínsecamente dinámica del universo. Todo influye en todo; todo –nosotros incluidos- constituye una gran Red.

Las partículas subatómicas no pueden entenderse como entidades aisladas, sino como una especie de interconexiones que se producen entre la realización de un experimento y su medida. A medida que penetramos en la materia, aparece una inmensa red de conexiones entre las partes de un conjunto. Por eso, la física no se interesa ya por los objetos, sino por el binomio inseparable sujeto-objeto. Como ya dijera Platón, “estamos dentro de una realidad que también está dentro de nosotros”.

Ervin Schrödinger, uno de los padres de la física cuántica, lo ha expresado de este modo: “Mi mente y el mundo están compuestos de los mismos elementos. El mundo me viene dado de una sola vez: no hay el mundo que existe y el que es percibido. El sujeto y el objeto son solamente uno. No puede decirse que se haya derrumbado la barrera entre ambos como resultado de recientes experiencias en el campo de las ciencias físicas, porque esa barrera no existe”.

Por otro lado, la moderna teoría de los sistemas (K.L. Bertalanffy) viene a decirnos que, cuanto más complejo es un sistema, las relaciones entre sus partes son más significativas que sus partes mismas. Por lo que, en los sistemas complejos, el todo abarca mucho más que la suma de sus partes, porque la información que contiene es mayor que la suma de la información que contienen sus partes consideradas individualmente.

Desde esa primera conclusión, gran parte de los descubrimientos de la nueva física constituyen un inquietante y significativo desafío al sentido común. Que –como se decía más arriba- las unidades subatómicas sean de naturaleza dual y que, en función de como las veamos, se manifiesten a veces como partículas y a veces como ondas, parece una contradicción: ¿cómo algo puede, al mismo tiempo, ser una partícula localizada en un espacio y un momento determinado, y una onda que se esparce por una extensa región? Y, sin embargo, ocurre. El principio de identidad aristotélico, por el cual un elemento es igual a sí mismo, y el mismo principio de no contradicción, por el cual una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo, quedan en entredicho.

Al igual que una onda, la luz produce interferencias, pero un fotón de luz también rebota de todo electrón, igual que una partícula. Esto quiere decir que está en dos sitios al mismo tiempo, que se mueve a velocidades extremadamente altas y se desplaza simultáneamente en diferentes direcciones. Parece una contradicción intolerable, pero es así.

Por otro lado, no es difícil “extrapolar” estas conclusiones a nuestra vida cotidiana. Como las partículas, también nosotros podemos percibirnos como “localizados” en un sitio, o como en un estado de expansión ilimitado…, algo a lo que accedemos gracias a la expansión de la conciencia, en cuanto trascendemos la mente.


3.
Sincronicidad y campos morfogenéticos

El psicólogo C. Jung y el físico W. Pauli coinciden en afirmar la existencia, en la naturaleza, de un principio de vinculación no causal: es la sincronicidad, que no puede ser explicada por la ley de la causalidad. La explicación parece venir de la mano de la existencia de “campos mórficos” o “morfogenéticos”, de que habla Sheldrake.

El biólogo Rupert Sheldrake propone que la naturaleza maniobra mediante campos mórficos o morfogenéticos, una especie de campos informativos que poseen la memoria de lo que acontece: cuando se produce algún suceso, se debe a que la forma activa tiene una resonancia con el campo que actualiza el hábito natural que está implícito en el acontecimiento. Eso mismo parece suceder con la memoria cultural. A ese fenómeno lo denomina “resonancia mórfica”. Esto explicaría sincronicidades curiosas, como el hecho de que un mismo descubrimiento se realice simultáneamente, de modo independiente, en diferentes lugares del planeta. Por decirlo en palabras sencillas, sería la Conciencia común y compartida la que se “expresaría” en y a través de personas, objetos y acontecimientos.

El campo cuántico es considerado como una realidad física fundamental, un medio continuo que está presente en todas las partes del espacio; las partículas son sólo simples condensaciones locales del campo, concentraciones de energía que va y viene, perdiendo su carácter individual y disipándose en el campo.

Para los físicos cuánticos, algo parece claro: El universo se mueve regido por la dialéctica de los opuestos. Y en todo hay sincronía: dos relojes colocados en una misma habitación, acompasarán automáticamente sus ritmos (aunque sean a propósito desacompasados); igualmente, dos mujeres que conviven regularán al mismo tiempo su ciclo menstrual; también los generadores colocados en paralelo… Los átomos cantan al mismo tiempo: hay una formulación matemática que organiza los ritmos.

4. La conciencia que crea la realidad: fenómenos “paranormales” verificados

Dentro de los parámetros de la física clásica, resulta absolutamente imposible explicar fenómenos que, por otra parte, no pueden ser contestados, ya que han sido sometidos a exigentes pruebas de verificación.

El hecho de poder caminar descalzos sobre el fuego y no quemarse (y el poder hacerlo incluso cualquier persona, por escéptica que sea, con tal que tome la mano del fakir); de secar sábanas empapadas en agua con el calor del cuerpo desnudo, en medio de la nieve, en una noche de invierno; o de crear tulpas, “visiones”, que pueden llegar a ser vistos incluso por otras personas…

En este último punto, la experiencia vivida y relatada por Alexandra David-Neel sigue resultando inquietante. En su obra clásica Magos y místicos del Tibet (Espasa-Calpe, Madrid 1971; editada posteriormente por Índigo, Barcelona 1988) narra una experiencia propia de creación de formas de pensamiento. A los pocos meses de realizar los ritos y la concentración prescritos por sus maestros tibetanos, comenzó a captar imágenes de un monje fantasma, su pretendido tulpa. La ilusión era fundamentalmente visual, aunque a veces llegaba incluso a sentir su roce. Pero hay más: hasta un pastor llegó a ver el lama creado por el pensamiento. Es sabido que, para el misticismo tibetano, todos los fenómenos que percibimos son espejismos nacidos de nuestra imaginación. Y que, con la práctica adecuada, la mente puede llegar a crear “imágenes mentales” o tulpas, que tendrían el mismo estatus de “realidad” que aquéllas a las que está habituado el “sentido común”.

A partir de lo que ha descubierto la física moderna, los primeros hechos a los que hacía referencia pueden explicarse porque la conciencia interviene en la vibración acelerada de las moléculas, deteniendo procesos que consideramos “normales”.

Esto significa que la conciencia se mete en los entresijos del mundo físico, afectándolos. Más aún, parece abrirse camino la certeza de que la conciencia es tal vez el único fenómeno que efectivamente existe: toda la matriz materia-espacio-tiempo debe a ella su existencia. Por lo que no puede hablarse del mundo físico como algo “ahí fuera”. Todo es creación de la conciencia. La materia-espacio-tiempo es un aspecto de la misma.

Esto nos lleva a reconocerla como todopoderosa. Lo cual no significa que nosotros seamos todopoderosos, por la sencilla razón de que no tenemos un control total de la conciencia.

En cualquier caso, aquí radica la transformación más asombrosa de la visión del mundo, a partir de los descubrimientos de la nueva física: La conciencia juega un indudable papel en el llamado universo físico.

5. El mito de una realidad que existe “ahí fuera”

Habitualmente, en nuestra visión de la realidad, hemos venido funcionando con un mito, al que hemos dado por absolutamente válido: Al acercarnos al exterior, todos percibimos lo mismo.

Es fácil, sin embargo, reconocer el presupuesto en el que dicho mito se ha mantenido (y todavía se mantiene para la gran mayoría de la gente). Ese presupuesto no es otro que la creencia en que hay un universo físico “ahí fuera”. Y nos hemos enseñado a nosotros mismos a estar de acuerdo sobre ello y sobre los “objetos” de ese mundo “exterior”.

Sin embargo, la física moderna viene a asegurarnos que no existe algo “ahí fuera” de nosotros.Todo se halla inextricablemente interrelacionado con todo, por lo que el universo no es algo que exista “ahí fuera”, y del que el observador se encontraría separado. Más bien al contrario, es ununiverso participativo.

Por un lado, sabemos que el observador altera lo observado por el mero acto de su observación. Por lo que algunos científicos, como se ha dicho más arriba, abogan por reemplazar el término “observador” por el de “participante” (J. Wheeler). Porque lo cierto es que no “observamos” el mundo;participamos en él.

Y, por otro, sabemos también que eso que llamamos “ahí fuera” no es como nuestros sentidos y nuestra mente creen que es. “Ahí fuera” no hay ni luz ni color, sino solamente ondas electromagnéticas; “ahí fuera” no hay sonido ni música, sino solamente variaciones periódicas en la presión del aire; “ahí fuera” no hay calor ni frío, sino solamente moléculas que se mueven con mayor o menor energía cinética media…, y así sucesivamente. Lo que hay, tanto “fuera” como “dentro”, es un torbellino vertiginoso de ondas/partículas en diferentes intensidades de vibración.

En lo que se refiere a “nosotros”, podría decirse que somos, a la vez, una expresión más de ese mismo torbellino y la Conciencia que lo está provocando o de la que está emergiendo. Y todo ello, de una forma no-dual.

Lo que ocurre, en todo caso, es que la mente humana no percibe lo que está “ahí”, sino lo que cree que debería estar ahí.

Sin embargo, tal como insiste la nueva física, hay una conclusión que parece irrebatible: no observamos el mundo físico, participamos con él. Nuestros sentidos no están separados de lo que llamamos “ahí fuera”, sino íntimamente implicados en un proceso de realimentación notablemente complejo, cuyo resultado final es crear efectivamente lo que está “ahí fuera”.

La conciencia es una parte integrante de la realidad; eso significa que co-crea lo que observa. Si vemos un árbol, en vez de un cúmulo de átomos desorganizados, es porque la conciencia humana concede a la realidad física estas características particulares.

Por eso, mirado de cerca, el concepto de “ahí fuera” resulta ridículo. Sólo podemos esperar encontrar un “ahí fuera”, porque creemos que existe. Por eso, todas nuestras nociones acerca delcarácter absoluto del universo físico son erróneas.

¿A qué se debe entonces ese engaño que nos lleva a afirmar la existencia de algo “ahí fuera”? Al modo de operar de la mente, por su propia naturaleza separativa. Para poder funcionar, la mente debe forzosamente separar. A partir de la primera dicotomía sujeto/objeto, para la mente, toda la realidad queda fraccionada. Todo lo que no es “yo”, está “fuera”. Y puesto que pensar es delimitar o “establecer fronteras”, a la mente le resulta fácil marcar un límite entre lo que llama “sujeto” y todo lo demás: es sencillamente el límite o frontera de la piel. Por eso, en cuanto la mente hace su aparición en la historia humana, con ella aparece también la idea de un “mundo exterior”, de una realidad “ahí fuera”, separada y marginal.

Sin embargo, eso es sólo un engaño de la mente, que se realimenta por el simple hecho de que lo hemos creído a pie juntillas. Lo que llamamos “mundo exterior” no está separado de nosotros y, de hecho, basta detener el pensamiento para percibirlo así.

Todo constituye un conjunto unificado, sin separaciones mentales, arbitrarias y artificiales, en ununiverso participativo en el que todo interactúa en una interferencia constructiva, en la que la Conciencia se va desplegando en innumerables formas, como olas “únicas” y hermosas en el océano común y compartido.

(Una vez más, la física nos lleva a la espiritualidad y a la filosofía. Para quienes estén interesados en la “revisión” de los planteamientos filosóficos que han perpetuado y fortalecido el engaño dualista, desde Aristóteles hasta Descartes, recomiendo la lectura de los libros de M. CAVALLÉ, La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia, Martínez Roca, Barcelona 2006; y La sabiduría de la no-dualidad. Una reflexión comparada entre Nisargadatta y Heidegger, Kairós, Barcelona 2008).

6. El cerebro percibe lo que quiere percibir

Del punto anterior, se deriva una conclusión patente: como ha quedado dicho, la mente humana no percibe lo que está “ahí”, sino lo que cree que debería estar ahí. Los neurólogos empiezan a decirnos que el cerebro humano sólo ve lo que quiere ver. La conclusión de la nueva física apunta en la misma dirección: el cerebro percibe lo que quiere percibir. Por eso, tal como les ocurrió a los indígenas ante las carabelas de Colón que llegaban a sus costas, no podemos “ver” todo aquello que escapa a “nuestro mundo”.

Eso significa que no nacemos al mundo; nacemos a algo que convertimos en el mundo. “El Entorno tal como lo percibimos es invención nuestra” (H. von Foerster).

Acabamos de ver que nuestros sentidos no están separados de lo que llamamos “ahí fuera”, sino íntimamente implicados en un proceso de realimentación notablemente complejo, cuyo resultado final es crear efectivamente lo que está “ahí fuera”.

Precogniciones, visiones colectivas… acontecen. Son realidades no menos “reales” que otras que aceptamos como “razonables”. J. Pearce lo expresó con claridad: “La mente del hombre refleja un universo que refleja la mente del hombre”.

7. La realidad (y la conciencia) como un holograma: Cada parte está contenida en el todo… y el Todo se halla en cada una de las partes

La física cuántica ha encontrado que las unidades básicas (las partículas subatómicas) no pueden ser aisladas como unidades o bloques individuales. Su comportamiento posee propiedades de campo, al venir determinado por la colectividad de las partículas. El universo es semejante a un gran holograma.

Por otro lado, estudios neurológicos han revelado que algo parecido ocurre en el cerebro. El proceso implicado en la interconexión de todas las regiones del cerebro no es químico ni electroquímico. El cerebro se asemeja también un holograma.

Un holograma es una representación o imagen de tipo transparente, creada con la ayuda del láser, en donde la imagen contenida no es bidimensional, sino tridimensional. Lo más intrigante es que, cuando se corta por la mitad, resultan dos imágenes, cada una de las cuales contiene la imagen entera. El todo está contenido en cada parte. Eso significa que esa imagen posee propiedades semejantes a las de un “campo”.

La nueva física nos asegura que el universo es un holograma, en el sentido de que se trata de un tejido dinámico de acontecimientos correlacionados, en los que cada parte del tejido determina la estructura del todo. Los experimentos con partículas subatómicas no dejan lugar a dudas: todo está interrelacionado con todo, y es precisamente esa interrelación la que posee y funciona como un “campo” que organiza el conjunto.

Si la conciencia es un campo y no es más que una vibración en el continuum de campos que organizan la materia, ello nos proporciona una explicación para la interacción entre la mente y la materia.

8. Existe una realidad más allá del tiempo-espacio

Hasta Einstein, se creía que el tiempo y el espacio eran realidades inamovibles y separadas. Aquella creencia ha quedado radicalmente superada. No sólo son aspectos de un “algo” único, sino que son totalmente relativos al observador.

La nueva física ha dado un paso más, al afirmar que hay “regiones” que literalmente no existen ni en el espacio ni en el tiempo.

Cualquiera sabe que todo lo que ocurre, ocurre en el presente: incluso cuando recordamos el pasado o proyectamos el futuro, no podemos hacerlo sino desde el presente.

Pero todavía es más radical la afirmación de la atemporalidad. Lo que llamamos presente, si dejamos de percibirlo mentalmente como un “tiempo intermedio” entre el pasado y el futuro, se manifiesta como lo que es: no-tiempo, atemporalidad. La física viene a decirnos algo que los místicos siempre habían experimentado: que existen “regiones” de nuestro universo y de nuestra conciencia fuera del tiempo y del espacio.

En concreto, la sabiduría espiritual de Oriente ha dicho siempre que nuestras percepciones de un universo que existe en el tiempo son erróneas. Por encima y más allá de esta realidad ilusoria, está elvacío: una región donde el concepto mismo del tiempo deja de tener ningún significado.

9. La realidad última del universo: el “lugar” que han experimentado los místicos

Para la física moderna, la materia y el espacio-tiempo vacío aparecen como una y la misma cosa. Las tres dimensiones aparentes del espacio son virtualmente inexistentes en el nivel de la espuma cuántica. Lo que ahí se da es una “interconexión cuántica” (J. Wheeler), en la que cada punto en el espacio está interconectado con todos los demás puntos del mismo. De un modo similar, podemos sospechar que cada punto en el cerebro humano está conectado, por medio de la espuma cuántica, con todos los demás puntos del universo.

Para el físico cuántico es claro que la materia carece de base física. Tras la solidez aparente de la silla, se esconde en realidad el superholograma de un torbellino de ondas/partículas. A ese nivel, la conciencia es capaz de crear materia. Y eso constituye la prueba final de que lo no físico, la conciencia, tiene dominio sobre el mundo físico.

Einstein nos enseñó que la materia y la energía pueden convertirse la una en la otra: E = mc2, la materia es energía altamente condensada. No existe la materia; solamente existe la interferencia constructiva del universo interpenetrante. Frente a la idea mecanicista del universo, la física moderna nos dice que el átomo está compuesto por vastas regiones de espacio vacío; la materia consta principalmente de espacio vacío. (Si una pelota de béisbol alcanzara el tamaño de la tierra, sus átomos se verían del tamaño de una cereza. Y en ese átomo del tamaño de una cereza, todavía no podríamos ver su núcleo a simple vista. Si ese átomo aumentara hasta tener el tamaño de la cúpula de la Basílica de san Pedro en Roma, su núcleo solamente tendría el tamaño de un grano de sal).

La “realidad última”, en opinión de la nueva física, se asemeja más a un gran Vacío primordial, un “lugar” más allá del tiempo y el espacio, del que brotan, en un proceso increíblemente complejo y hermoso, todas las formas que existen. En pocas palabras: las piedras y las estrellas son meramente ondulaciones en la nada.

Ése es, precisamente, el “lugar” de la experiencia mística, el lugar del Silencio, de la Presencia, del Absoluto, de la Unidad… Un “lugar” conocido y frecuentado por los místicos de todos los tiempos; un “lugar” incluso en el que las mismas religiones han dicho que se podía vivir la “experiencia de Dios”.

Es profundamente significativo el hecho de que esta frase: “El tiempo, el espacio y la causalidad son como el cristal por el que se ve el absoluto y cuando es visto aparece como el universo”, del matemático H. Minkowski, pueda encontrarse en la sabiduría de la tradición Advaita.

10. El mito hindú

¿Qué es entonces el universo, y qué sentido tiene toda esta historia? Pareciera que, a la nueva física, no le desagrada el antiguo mito hindú, para el que toda la existencia es un juego (lila), el juego del Absoluto.

El Yo supremo es todo lo que existe, todo lo que hay, pero no tiene a nadie con quien jugar. Eso le lleva a jugar al escondite consigo mismo. En este juego, puede experimentar diez mil millones de vida, ver a través de diez mil millones de ojos, vivir y morir diez mil millones de veces.

Finalmente, el Yo se despierta de sus muchos sueños y recuerda su verdadera identidad. Es elYo único y eterno del cosmos. El juego comienza. El juego acaba.

11. En el umbral de una etapa nueva

Como ha quedado dicho, puede afirmarse que la transformación más asombrosa de la visión del mundo, a partir de los descubrimientos de la nueva física, es ésta: La conciencia juega un indudable papel en el llamado universo físico. Hasta el punto de que, para la nueva física, el universo se parece más a un gran pensamiento que a una gran máquina.

Las implicaciones que contiene una tal afirmación nos llevar a concluir que nos hallamos en el umbral de una época sumamente notable. Los físicos nos están diciendo que hay que reconsiderar el papel de la conciencia. El mundo es omnijetivo. Todos los objetos, con respecto a la conciencia, son como las olas en relación al mar.

En las próximas generaciones, nuestras vidas pueden cambiar radicalmente, de forma sobrecogedora. La vida se transformaría en algo tan distinto que su descripción cae fuera de las posibilidades de nuestro lenguaje.

Debido a que todo es una proyección de la mente, la existencia o no existencia de dioses y diosas depende de nuestros respectivos metaprogramas. Incluso la idea de que existe un mundo “ahí fuera” no es sino otro metaprograma.

Por eso, es razonable la afirmación de J.S. Mill: “No son posibles los grandes cambios en el destino de la humanidad hasta que tenga lugar un gran cambio en la constitución fundamental de su modo de pensar”.

Las aportaciones de la física moderna pueden abrir nuestras mentes y favorecer aquellas prácticas espirituales que hagan posible ese cambio.

12. Y, en todo ello, el lugar de la práctica meditativa

Coherente con la antigua “visión del mundo”, la religión –no podía ser de otro modo-, había enseñado a los humanos a relacionarse con el Dios de “ahí fuera”, objetivando lo Absoluto,separándolo del resto de lo real y desembocando en una actitud y comportamiento marcadamenteheterónomos. En lógica “coherencia”, la religión llegó a la conclusión de que ese “dios exterior” habría creado/fabricado el mundo como una realidad también “exterior” y ajena a él.

La Modernidad, apoyada en el reconocimiento de la racionalidad y de la autonomía, se había empezado a rebelar contra esa visión: no podía haber ningún Dios “ahí fuera” o “separado” que, en la práctica, supusiera la eliminación de la autonomía y libertad humanas.

Con la nueva comprensión que se deriva de los datos aportados por la física cuántica, aquella crítica se hace todavía más radical. En el mismo instante en que “caemos en la cuenta” de que no existe un mundo “ahí fuera”, venimos también a hacernos conscientes de que “ahí fuera” tampoco puede haber ningún dios separado. Ese dios no sería sino una “creación” de nuestra mente (hemos hecho alusión antes el enorme poder creador de la misma).

Sin embargo, esa “creación” –sobre la que se han asentado, por otra parte, la totalidad de las religiones- no es ni arbitraria ni “falsa”. Fue el modo habitual en el que los humanos, en el nivel de conciencia en que se encontraban, podían “dar nombre” al Misterio de lo Real, creativo y en constante despliegue. Un Misterio, sin embargo –y esto constituye la mayor “novedad” frente al planteamiento típico de la religión-, no-dual.

Por eso, en la visión que se desprende de la nueva comprensión, si bien es cierto que caen definitivamente por tierra las visiones religiosas tomadas en su literalidad, no se pierde nada valioso. Al contrario, lo que venimos a descubrir es la admirable y asombrosa “convergencia” de la nueva comprensión con lo que afirma la más genuina espiritualidad. Hasta el punto de que, no solamente no hay conflicto, sino que parecen reclamarse mutuamente: las afirmaciones de los físicos cuánticos convergen con las de los maestros espirituales.

En cierto modo, podría decirse que la nueva física es no-dual. A partir de experimentos contrastados en el reino de las partículas elementales, viene a concluir tajantemente que todo se halla interrelacionado con todo, que no hay nada “separado” de nada. Y que todo lo que percibimos, más allá de lo que nos hagan creer nuestros sentidos y nuestra mente, no es sino “forma” o “expresión” que remite a una Realidad primordial, que algunos no dudan en nombrar como Conciencia.

El hecho de que todo lo real sea, efectivamente, no-dual nos permite comprender el dato de que, progresivamente, los diferentes campos del saber vayan también asumiendo ese mismo carácter: desde la filosofía hasta la psicología transpersonal, desde la hermenéutica hasta la espiritualidad…, y que vayan decayendo todas aquellas formas duales –tanto filosóficas como religiosas-, porque empiezan a ser percibidas como incapaces de dar razón de la realidad tal como empezamos a experimentarla.

Pues bien, en todo este cambio sin precedentes, que puede llegar a remover todo lo conocido,¿qué lugar ocupa la práctica meditativa?

En una primera respuesta, hay que decir que dicha práctica viene a aquietar y silenciar la mente. De ese modo, nos permite salir de la trampa de la propia mente dual, objetivadora y separadora, abriéndonos a una visión transmental, en la que se nos da percibir la naturaleza no-dual de lo real.

En segundo lugar, al anclarnos en el presente –toda práctica meditativa consiste precisamente enatender a lo que está aconteciendo “aquí y ahora”-, nos introduce en ese “lugar”, que es en realidad un “no-lugar”; en ese “tiempo”, que es en realidad lo “atemporal”. En definitiva, en la “región” que se halla más allá del espacio-tiempo, donde acontece la experiencia de lo Absoluto, de Lo Que Es.

Y, en tercer lugar, es esa práctica la que nos ayuda a percibir nuestra identidad última, más allá del yo con el que nos habíamos identificado. Al acallar la mente, se diluye el yo, y emerge, en un primer momento, el Testigo que todo lo observa, sin reducirse a nada de ello; para dar paso, posteriormente, a la percepción de sí mismo como el “Yo universal” que se está expresando y viviendo en esta forma concreta, que llamamos “identidad psicológica”.

No deja de ser admirablemente sabio que, tanto estudiando la física cuántica como meditando, somos conducidos a experimentar lo Real como Misterio luminoso, omniabarcante y no-dual, rompiendo definitivamente la prisión egoica en la que la identificación con nuestra mente nos ha mantenido atrapados. Del mismo modo que somos más que la mente, el Universo es más que un conjunto o suma de átomos. Se abre ante nosotros un horizonte pleno de novedad y, en último término, de Vida. Horizonte para el que nuestra mente carece de palabras y de conceptos adecuados y que, a falta de términos más apropiados, nombramos como Misterio, Vacío, Conciencia, Presencia, Plenitud…

Teruel, 26 octubre 2009


Enrique Martínez Lozano ( http://www.enriquemartinezlozano.com/ )

3 nov 2009

SER TESTIGO

EL ESTAR CONSCIENTE SIN ELEGIR Y SIN JUZGAR

Ashtavakra pone en claro que la conceptualización es el resultado del "yo" cuando éste desea o no desea algo. Y cuando el "yo" no está, no hay deseo y cesa la conceptualización, y esto significa la liberación. Esto claramente va directo en contra de los consejos que usualmente brindan las religiones organizadas de "renunciar". Si a una persona religiosa le preguntan por qué uno debería practicar la renuncia, la respuesta, cualquiera que fuese, sería en la línea de que uno debería practicar la renuncia para que uno pueda lograr tal cosa o tal cosa, en algún momento u otro y en algún lugar u otro. En otras palabras, ¡esta renuncia en sí misma está basada en el deseo del "yo" de lograr algo! Lo que expresa Ashtavakra es que el deseo, el "querer" algo, tiene que desaparecer, pero tiene que desaparecer por su propia cuenta, espontáneamente, como resultado de la comprensión y no como una acción deliberada de la propia voluntad. Y el "yo", con sus "quereres" y deseos, desaparece por sí mismo cuando la mente se establece en su fuente (la Consciencia), en un estado de no-mente que es unidad y santidad, que no está manchado por ninguna relación objetiva. Hay conflicto en la relación entre un objeto y otro objeto de mente dividida. Pero cuando ambos están en una relación no-objetiva en la mente total e indivisa, no surge ningún conflicto ya que la fuente de ambos es la misma Consciencia. La relación entre un objeto con la mente dividida y otro objeto con la mente dividida es el samsara; la relación no-objetiva en la mente integral es el nirvana. Cuando está en operación la relación no-objetiva se denomina "ser testigo" o atestiguar, el estar consciente sin elegir y sin juzgar.
Ramesh S. Balsekar (Un dueto de uno)

31 oct 2009

PALABRAS SURGIDAS DEL SILENCIO

Algunos dicen: "Ver para creer"; pero el auténtico ver hace el creer innecesario.
Si ves verdaderamente, ¿qué necesidad hay de creer?
Ver es suficiente.
Mooji

26 oct 2009

CRISIS Y TRANSFORMACIÓN

ESTE ESTADO DE CRISIS ¿SERÁ SUFICIENTE PARA PROVOCAR UNA TRANSFORMACIÓN?


Hace un tiempo, leí algo acerca de Ilya Prigonine, químico y físico belga nacido en Rusia que ganó el Premio Nobel de química por descubrir que cuando los sistemas se hacen más complejos y alcanzan un cierto estado de tensión se transforman en un sistema de un orden superior.
¡Sí!, pensé cuando leí eso por primera vez. Había visto en mi propia vida que las revelaciones más significativas llegaban después de algún tipo de crisis. Normalmente, tras haber estado pensando en algo que no coseguía comprender, por mucho que lo intentara. Entonces, cuando menos lo esperaba, la revelación/respuesta me llegaba en un instante.
Nosotros, todos los que nos encontramos en la Tierra, estamos en crisis en estos momentos. El proceso del ego nos ha llevado a un punto de absoluta locura. No tienes más que observar lo que está ocurriendo en nuestro gobierno, y en todos los demás, y verás crisis. En el mundo de los negocios, hay demasiadas empresas que han puesto la obtención de beneficios por encima de todas las demás consideraciones y están destruyendo nuestro medio ambiente. Únicamente un ego puede ser tan inconsciente. Estamos echando millones de toneladas de sustancias tóxicas al aire que respiramos, al agua que bebemos y a la tierra en la que sembramos nuestros alimentos. Todos nuestros cuerpos llevan sustancias tóxicas, incluso los de nuestros bebés. Ningún rincón de la Tierra está libre de los derivados de nuestra codicia. Nuestro gobierno protege a quienes contaminan y, a su vez, contaminan tanto, o más, que las empresas.
Hemos estado usando residuos empobrecidos para fabricar las cabezas nucleares que se han utilizado en Irak y Afganistán, residuos que tienen una vida media de cuatro mil quinientos millones de años. Hemos usado esas mismas armas en pruebas realizadas frente a las costas de California y del estado de Washington. Luego nos comemos los mariscos de esas mismas aguas. Si esto no es locura, ¿qué es?
También hemos perdido contacto con la realidad en nuestro entorno social. Hemos permitido que las religiones creadas por el ego nos convirtieran en máquinas de matar, llenas de odio, para defender nuestras creencias frente a las creencias religiosas, igualmente insensatas, de otras personas. Tenemos una raza odiando a otra sin ninguna razón, excepto la inseguridad y las imágenes del ego. Vivimos en medio de mentiras, hasta tal punto que tenemos una idea muy vaga, o ninguna, de cuál es la verdad. Nuestros supuestos líderes nos mienten todo el tiempo. Incluso sabemos que lo hacen; sin embargo no hacemos nada al respecto. La mayoría de nosotros nos hemos convertido en mentirosos. Nuestros hijos ven a los adultos mentir y hacen lo mismo. No estamos educando a nuestros hijos para que piensen libremente y sean veraces. ¿Cómo podríamos enseñarles lo que no sabemos y tampoco honramos? Les estamos enseñando a ser robots indiferentes para que formen parte de las masas de máquinas económicas que están matando la vida en este planeta. La religión está enseñando a nuestros hijos a confiar en DIOS, pues ÉL nos salvará. Eso no va a ocurrir. Nosotros somos los únicos que podemos salvar este planeta. Mientras mantengamos esta apatía y acudamos a otros en busca de ayuda, estaremos permitiendo que la destrucción continúe, hasta que sea demasiado tarde, si no lo es ya.
Nos encontramos claramente, en un estado de crisis. Si no sientes que es así, o estás mal informado, o estás en un estado de negación total. La pregunta es: este estado de crisis ¿será suficiente para provocar una transformación en el mundo capaz de hacernos despertar a tiempo para detener la locura y hacer lo posible por poner fin a la destrucción de nuestro hogar? El despertar espiritual es un despertar total. No tiene nada que ver con dioses, salvadores, danzas cósmicas, ni con ninguna otra cosa. Es ver la realidad de la vida de una forma clara y honesta, y descubrir que somos, verdaderamente, un solo Ser. ¿Tendremos que ver morir en vano a millones de personas más antes de llegar a una crisis lo bastante profunda para producir un verdadero cambio? ¿Es necesario que veamos cómo mueren los océanos? ¿Es necesario que veamos cómo desaparecen las aves? ¿O que nuestros recién nacidos sean tan deformes que ni siguiera parezcan humanos? ¿O que todo el mundo tenga cáncer? Todo esto está ocurriendo en estos momentos, en mayor o menor grado. Y sin embargo, nos sentamos a ver nuestros deportes y nuestras series en la tele, y a beber una cerveza más, mientras cada día mueren de desnutrición más de cuarenta mil niños. Hay millones de personas en este país que no reciben atención médica, mientras nosotros gastamos miles de millones de dólares en guerras contra otros países en busca de beneficios económicos. ¿Qué podra sacudirnos lo suficiente para que actuemos?
¿Qué puedes hacer tú? ¡Observa! Observa cómo funcionas, en qué piensas durante todo el día. Intenta comprender y ver directamente cómo funciona el ego dentro de ti. Fíjate por qué no sientes realmente amor, aunque dices amar. Mira qué es lo que te hace sentir tan inseguro mientras construyes una fachada para aparentar ser fuerte y poderoso. Averigua por qué sientes odio. Por qué sientes que tienes que controlarlo todo y a todos los que participan en tu vida. Observa todo eso. No te limites a pensar en ello; observa directamente tus actos, tus pensamientos y tus miedos. Si realmente empiezas a ver lo que está ocurriendo, puede producirse una transformación. Cuando te hayas transformado, habla con cualquier persona que quiera escuchar e indícale el camino para que ella también pueda ver. Habla con todos los miembros de tu familia y, sobre todo, ¿sé veraz!
La crisis está aquí. ¿Cambiaremos las cosas o permaneceremos echados como tontos apáticos viendo cómo se desmorona todo a nuestro alrededor? ¿Buscaremos juegos mentales religiosos o espirituales, o veremos las realidades de la vida con claridad? El estado más iluminado espiritualmente que puedes lograr es el de ver la realidad. Está a tu alcance, porque eso es lo que en verdad eres. Tienes integridad, quieres entender (de lo contrario, no estarías leyendo esto) y conoces el amor. Aplica ese amor y esa integridad, y deja que esta crisis te haga descubrir el siguiente paso en la evolución de la humanidad.
Melvyn Wartella ( Ego, Evolución e Iluminación)

24 oct 2009

EL LADO LUMINOSO DE LA VIDA

LA LIBERACIÓN ES AUSENCIA

ES LA PÉRDIDA DE LA SEPARACIÓN.
Y EN ESA PÉRDIDA, EL VACIO SE LLENA


La palabra Sánscrita Advaita señala hacia algo de lo que no puede hablar. Aunque hablaremos mucho, nunca podemos llegar a describir aquello de lo que estamos hablando. Y tampoco puede ser comprendido o conocido.
La palabra Advaita también apunta hacia la futilidad de la idea de que hay algo separado de otra cosa llamada unidad. De modo que no hablaremos de alcanzar un estado; no estamos aquí para intentar alcanzar estados de dicha, ni quietud ni silencio, ni siquiera de conciencia. Ninguna cantidad de autoindagación llevará al buscador a eso que ya es. De modo que aquí no buscaremos nada, porque no hay nada que encontrar ni nada que conseguir.
Aquello de lo que hablaremos es tan evidente que es completamente oscuro, y es tan abierto que es absolutamente secreto. Cada vez que alguien trata de conseguirlo, se mantiene oculto. Cada vez que lo buscamos, no lo vemos. No puede ser alcanzado, no puede perderse, no puede enseñarse, no puede darse y no puede quitarse.
No puede hablarse de ello ni entenderse, porque ya es nada y todo. No sólo es la mayor cosa en esta habitación, es la única cosa que hay en esta habitación: es lo único que surge en esta habitación. Es todo lo que está ocurriendo en esta habitación. Y dentro de ello, dentro de lo que buscamos, estamos nosotros buscándolo. Y por tanto la búsqueda del ser también es el ser buscando. Y siempre que pensamos que estamos separados de ello, o experimentamos que estamos separados de ello, inevitablemente estamos buscándolo.
El buscador sólo existe en el movimiento por encontrar lo que sueña haber perdido. Y se está moviendo para encontrar algo que está totalmente inmóvil. El paso del tiempo y la búsqueda son movimientos para intentar encontrar algo que es intemporal e inmóvil.
Aquello de lo que estamos hablando no tiene nada que ver contigo ni conmigo, no tiene absolutamente nada que ver contigo ni conmigo. No tiene nada que ver con la experiencia personal. Tú no vas a entender esto, nadie va a entender esto, porque se trata de que ahí no hay nadie. Yo no lo he entendido. Yo no sé nada que tú no sepas, y no tengo nada que tú no tengas, pero algo se ha perdido.
Esto tiene que ver con la pérdida, con la pérdida total. Es la pérdida de algo en lo que creemos -hemos llegado a creer que somos individuos-, que somos individuos separados con libre albedrío y capacidad de elección, y que podemos hacer algo para que nuestra vidas funcionen en el mundo, y de algún modo la mente trata de ayudarnos en este cometido. Pero algunos de nosotros somos más sensibles a la idea de que la vida no consiste únicamente en tener éxito, ni en ser rico y todo eso.
Y entonces buscamos en la religión, o buscamos en la terapia o en la meditación, o nos dedicamos a la autoindagación: buscamos en la escuela de iluminación aquello que nos lleve a sentirnos completos. Sabemos que hay algo que no está completo. Esto no es, no del todo. Algo está ligeramente desviado; hay algo más. ¿Se trata de la iluminación?
Y entonces la mente pinta un cuadro de cómo es la iluminación. La iluminación es dicha, omnipresencia, poder absoluto, todo el mundo te quiere, tú quieres a todos y vas caminando por ahí rodeado de una preciosa neblina rosa. (Risas) La gente viene a ti y te dice: <<He oído que estás iluminado>>, y tú les respondes: <<Sí. (Risas) Bueno, ¿quieres dar una charla a algunos amigos míos?>>, y tú dices: <<Sí, de acuerdo...>> Y vas y hay unos cuantos amigos y tú les cuentas cómo te iluminaste y eso les encanta - eso suena bien-, y ellos te miran y estás muy sereno; es evidente que estás completamente de una pieza y en estado de dicha. Pero ellos quieren ser como tú, y sus amigos también quieren ser como tú, de modo que vienen más amigos y tú tienes más gente en la sala, y al final tienes que ir a una sala más grande, pues el público aumenta. Y entonces le dices a tu amigo: <<Bueno, sabes, estoy aquí abajo, a este nivel; quizá debería estar sobre una plataforma, tal vez debería tener un asiento más grande para que la gente pueda verme.>>
Sabes, tenemos esta idea..., la mente tiene una idea de cómo es la iluminación; es la lotería, la lotería espiritual. Es la mayor lotería que puedas ganar. Es mejor que ganar cien millones de euros porque lo tienes todo; simplemente estás ahí, estás totalmente seguro, te sientes dichoso y todo es maravilloso.
Y ahí reside la dificultad porque, por supuesto, en realidad la iluminación no es así en absoluto. La iluminación, la liberación, es total y absolutamente ordinaria. No es maravillosa. No es dichosa, no es la respuesta a todas las cosas. La vida sigue. Sigue tal como seguía antes. Y lo que se abandona en la liberación es el sentido de que haya alguien a quien le está ocurriendo la vida. La liberación es ausencia, la liberación es pérdida, la pérdida de la separación. Y en esa pérdida, el vacío se llena.
Ese vacío también es plenitud. En la nada -cuando no hay nada- el todo llena la nada.
Plantea cualquier pregunta, no importa qué pregunta plantees. Si surge una pregunta, está ahí para surgir y encontrarse con la nada, y ser respondida por la nada. La mente nunca puede llegar a ninguna parte con esto.
Esto es totalmente simple porque es totalmente evidente, y es difícil porque el individuo tiene miedo de ello: la idea de perder la individualidad le atemoriza.
Toni Parsons. (La Nada que lo es Todo)

22 oct 2009

LO REAL


"¿Qué es real?... ¿Cómo defines lo real?.... Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro". MATRIX

13 oct 2009

FLUYENDO SIN ESFUERZO



*
¿Qué es fluir sin esfuerzo? Es lo que sucede constantemente, nos demos cuenta o no. La Vida es la que actúa, a través de todos los seres, que son expresiones de la Única Vida. Es la Vida la que lo armoniza todo y desde esta Unidad Vital -que es lo Único que existe- fluyen todas las situaciones. Vista así, la vida es fácil: fluye sola.

Nadie puede ir a contracorriente de la Vida porque no hay nadie que no sea la Vida. Y la Vida sabe siempre lo que hace. Fluye. Sin embargo en la humanidad ha venido sucediendo durante siglos que la mente intelectual limitada, creyéndose separada del resto del Cosmos, interpretó que era responsabilidad suya "dirigir la vida", encaminar sus pasos en una dirección u otra. Con su limitada visión, esta mente limitada ha estado haciendo enormes esfuerzos para tratar de llegar a alguna parte, ponerse a salvo, o simplemente "sobrevivir". No se da cuenta de que todo lo que sucede, es la Vida-Unidad quien lo hace.

Lo comparo a alguien que se pasara horas durante la noche mirando al este, esforzándose con todas sus fuerzas y toda su intención en hacer que amanezca, que se haga de día. Por muchos esfuerzos que haga, el día fluye espontáneamente en armonía con la Vida, pero la mente limitada tiende a atribuirse los méritos o deméritos, o bien a atribuirlos a otros (interpretándolos como otras mentes separadas). Por ejemplo, cuando amanece:
"¡Por fin mis esfuerzos han tenido éxito!". O a mitad de la noche, cuando por mucho que se esforzaba no amanecía: "Algo debo de estar haciendo mal... no se hace de día, esto va demasiado despacio". O sea: la mente limitada tiende a atribuirse responsabilidades que no son suyas. Porque todo lo que sucede en el Cosmos, es obra de la UNIDAD (la VIDA).

Es un tema éste, el de fluir sin esfuerzo, que fácilmente es malinterpretado. Fluir sin esfuerzo no implica pasividad ninguna. Cuando hay que moverse o hacer algo, se hace. Cuando hay que relajarse o tumbarse, se relaja. No se trata de por ejemplo ver a alguien caído en el suelo y en vez de ayudarle a levantarse decirle:
"perdona, te ayudaría pero es que mi filosofía es fluir sin esfuerzo"jejeje... No, la idea a captar más bien va por esta otra onda: uno hace lo que hace (seguir el impulso de ayudar a quien se ha caído) pero sabiendo que es la Vida la que lo hace a través nuestro. La Vida hace todo, a través de todos los seres. Saber esto, ser más y más conscientes de esto, eleva la frecuencia vibratoria. La Verdad resuena hacia la Libertad.

Esto que digo no es nuevo, se viene explicando desde diversos tipos de "ondas", por ejemplo en la filosofía advaita. La acción plenamente desinteresada, libre de egoísmo, es aquella que hacemos conscientes de que no lo hacemos como un ser separado de lo demás, sino que es una acción de la Vida a través de nosotros y a través de todos los seres.

No es cuestión de decir a nadie: "fluye". O decirle:
"intenta fluir sin esfuerzo". Porque, ¿a quién le estaríamos diciendo esto? ¿A la mente separada? ¿A su Esencia que ya lo sabe? Ojo, en realidad sí puede ser útil decir a veces eso: "fluid", "no os esforcéis, sabed la Verdad", pues son guiños a ciertos niveles vibratorios, guiños que muchas veces serán malinterpretados pero que ocasionalmente sirven de vislumbre a quien la Vida haya "agraciado" con el vislumbre, o sirve como semilla que madurará en su momento. Pero la clave no es tanto decir "fluye", sino saber que es eso lo que está sucediendo constantemente.

"Intenta fluir sin esfuerzo", aunque puede ser útil decir eso a algunas personas, significa casi lo mismo que esto:
"esfuérzate en no esforzarte"... jejeje... Resulta un poco paradójico, ¿no? Esto es así porque la mente separada suele interpretar la idea de "fluir sin esfuerzo" como un logro a alcanzar por ella, por su propio esfuerzo y responsabilidad, lo cual resulta imposible porque para empezar, esa mente "separada" ni siquiera está separada. Está unida al Cosmos. Y es el Cosmos, la Vida, la que realiza las acciones o inacciones. La mente sólo puede "soñar" (interpretar) que en realidad las acciones son fruto de sus propios supuestos esfuerzos.

Para fluir sin esfuerzo no hay que hacer nada, porque es lo que está sucediendo siempre. Por lo tanto se trata más bien de darse cuenta de esto. Incluso ese "darse cuenta" no depende de lo que haga o deje de hacer la mente limitada, sino de la "gracia" de la Vida, que es la Única Fuerza Actuante.

Estar tumbado al Sol puede ser relajante, sin esfuerzo. Estar corriendo, jugando, aunque requiere energía es algo que muchos lo viven alegremente como algo sin esfuerzo, pues sienten ese impulso de correr y jugar y lo disfrutan. La idea de "sin esfuerzo" es algo a darnos cuenta, tanto cuando externamente parece que hacemos esfuerzos ("sudando la gota gorda") como cuando parece que estamos relajados. No se trata de "esfuerzo" en el sentido físico (ni mental), sino que se trata de un darse cuenta de Quién es el que hace o deja de hacer. Cuando sabemos que la Vida lo hace todo, entonces estamos en Casa. Todo lo que hagamos viene bendecido por la Vida. Sabemos que no podemos hacer nada que no sea bendecido por la Vida. Estamos a salvo. Se disuelven las tensiones.

Incluso sentirse triste, depresivo, lo que sea, es un fluir de la Vida. Pasará. La mente puede interpretar que es responsabilidad suya, ir a un psicólogo o buscar ayuda. Pero no se da cuenta de que todo lo que sucede viene impulsado por la Vida. La mente, de hecho, viene influida por tantas programaciones... Si de hecho acaba acudiendo al psicólogo, entonces es la Vida la que previó y produjo ese acontecer. Lo que pasa es que si la terapia sale bien, la mente podría decir: "lo hice yo, fue mi idea de acudir a este psicólogo, acerté". O si sale mal, la mente a veces diría: "qué torpe soy, no debí haber venido a este psicólogo". Pero es la Vida la que produjo toda la secuencia, tanto la acción de acudir por ayuda como los resultados posteriores. Incluso la interpretación posterior de la mente sigue siendo el fluir de la Vida. La cual juega, con un plan juguetón y bondadoso. Un Juego en el que esa mente limitada va madurando y descubriendo que no existen los límites. Sólo la Vida, el Amor, la Unidad.

Volviendo a la frase "intenta fluir sin esfuerzo", o "fluye sin esfuerzo". El significado profundo de la frase es éste: "
todo está fluyendo sin esfuerzo". Por lo tanto, en el fondo decir "fluye sin esfuerzo" no es una petición, sino una descripción de lo que siempre sucede. Quizás queda más claro quitando el final: "todo está fluyendo". Lo de añadir "sin esfuerzo" es para dar la pista de que no hay oposición, no hay fuerzas contrarias al fluir. Y esto así debido a que todo lo que existe, es la UNIDAD.

Estáis fluyendo. ¿Pero quién? El Único que fluye, el Único Ser: La VIDA.

Más allá de las palabras sólo la "UNIDAD" es real, e incluso esta frase sobra.

Artículo escrito por MAGO (jugandoalegremente.blogspot.com)