Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


31 mar. 2012

TODO LO QUE HAY ES NADA.


· Entonces, ¿es la vivacidad tan real como la nada?

La vivacidad es la nada siendo algo, de modo que la vivacidad es tanto real como irreal; la nada apareciendo como si estuviera viva.

Esto es nada {da una palmada} dando una palmada. Tendemos a pensar que podemos estar en un lugar llamado "liberación" o como más te guste, o incluso en un lugar llamado "ser". El ser está en esto {da una palmada}, todo es ser. Es tan simple e inmediato como eso. Lo que está ocurriendo es esto: vivacidad, ser. No puede ser conocido y no necesita ser conocido ni que nos aferremos a ello.

· Hace años leí un libro de un sanador que decía que está más cerca, más cerca que la respiración, más cerca que las manos y los pies, de modo que está aquí mismo.

Ni siquiera está cerca. Ni siquiera está "aquí mismo"; es todo lo que hay, y no es. Lo que estamos buscando ya está constantemente en lo que es, vivacidad, en lo que está ocurriendo. Es constantemente todo lo que es... y no es.

· No sé si alguien más ha experimentado esto. Un par de veces he estado haciendo algo muy ordinario, como secarme las manos, y de repente he mirado hacia abajo, como si estuviera viendo mis manos por primera vez. Ha sido tan diferente de todas las demás veces que las he visto, que simplemente no podía pasar a otra cosa, quería...; digamos que dejé mis manos ahí hasta que pasé a otra cosa.

Sí, es sorprendente; es la inmediatez de esto, eso está donde está, el secreto está en la esencia de la vivacidad.


· Lo pasamos por alto totalmente, no es así, ¿ya ni siquiera lo vemos?

Oh, no lo notamos en absoluto, siempre estamos esperando lo que va a venir a continuación. Siempre estamos mirando ahí fuera cuando en realidad está justo a nuestro lado, justo en esto. Estamos sentados sobre ello.

Pero lo sorprendentemente paradójico es que lo que distrae al buscador también es el ser inmaculado.

· Tu ejemplo es perfecto cuando das una palmada, porque eso es exactamente lo que es. Es sólo aplaudir, sólo un momento de sorpresa, como soltar una expresión de asombro. Es tan ordinario, tan completamente común, pero es muy bello.

Bien, como dice mi esposa, es una expresión de asombro repentina que se convierte en otra expresión de asombro más delicada, sutil y constante.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


No hay comentarios:

Publicar un comentario