Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


20 may. 2013

DANIEL ODIER EN LA CONTRA


ACEPTANDO NO SER NADA GANAMOS EL MUNDO



Discípulo de una yoguini.
De Lalita Devi, en los Himalayas, recibí la transmisión del tantra shivaísta cachemir que sólo se da de maestro a discípulo.

En el tantra se dice que la mujer encarna la potencia.
Y el hombre la capacidad de maravillarse. Los cachemires siempre han considerado que las capacidades de las yoguini son más profundas y directas que las de los hombres.

¿Y qué le enseñó?
Que somos lo que buscamos; que el universo es el juego de nuestra conciencia. Que no hay ni deshonra, ni purificación, ni divinidad fuera de uno mismo, ni práctica, ni ritual, ni nada que tengamos que alcanzar.

¿?
Aceptando no ser nada ganamos el mundo.

¿Entonces?
Devi decía que un solo instante de presencia total valía la lectura de todos los tratados, todos los poetas, todos los filósofos.

¿Y cuál es la puerta a la presencia?
No hay más ritual que respirar, caminar, mirar la tierra, los árboles, los objetos que nos rodean. Tocar la vida, la realidad, profundamente. No hay nada más que buscar.

Me deja paralizada.
Cada mañana, al despertar, aún acostado, pongo mi atención sobre la respiración abdominal. Relajo el vientre, como hacen los bebés y los animales. Cuando exhalo, sé que exhalo. Cuando inhalo, sé que inhalo.

...
Salgo a la calle y durante los desplazamientos doy algunos pasos sintiendo la respiración. Durante el día, de vez en cuando, vuelvo a la conciencia de la respiración, relajo profundamente los músculos abdominales. Diez, veinte veces por día.

Microprácticas del yoga tántrico.
Sí, pero sin olvidar que lo fundamental es experimentar placer con esa presencia, así volvemos a ella una y otra vez, y entonces deja de ser una práctica y se convierte en una forma de gozar plenamente la vida.

El gozo, ¿eso persiguen los tántricos?
Si la respiración consciente sustituye a la respiración automática cambiará tu forma de comprender el mundo, tendrás la sensación profunda de tener los pies sobre la tierra, y los temores se esfumarán.

Hay que tocar el mundo.
La piel es nuestro órgano más sensible, el que más nos nutre. Una simple caricia desencadena todo nuestro sistema sensorial. Quien no toca y no es tocado se marchita. Para los maestros cachemires una persona recupera su unidad cuando lo tocan profundamente, sin querer nada, cuando el contacto deja de ser una estrategia sexual.

Con presencia y veneración.
Me levanto, noto el contacto de mis pies sobre el suelo. Preparo el desayuno, toco la taza, humea, el pan tibio, el cuchillo frío. Me ducho, el agua caliente cae sobre mi piel...

Sí, qué gustito.
Esta vida de estremecimientos continuos es la del yoga de la atención y la conciencia. Se trata de emerger del automatismo que no me aporta satisfacción alguna.

Sentir la realidad de tu vida.
Sí, tal como es. Aprender a gozar de los placeres simples nos libra poco a poco de la búsqueda de esos placeres intensos que perseguimos porque nos despiertan del sopor sensorial. Piense que esa agua que está bebiendo le desea, sienta cómo le penetra.

Interesante visión del deseo.
Para los tántricos el deseo es la vida misma. Uno de sus textos más antiguos dice: "El deseo existe en ti como en todo. Advierte que se encuentra también en los objetos y en todo aquello que la mente pueda percibir".

¿Debo sentir que todo me desea?
Sí, el agua que bebes, la nieve, la lluvia, el sol... No tocamos de la misma forma una taza de café que nos desea, ni miramos igual una flor que nos desea. Establecemos una relación extremadamente sutil con los objetos y dejamos de ser unos depredadores que quieren apropiarse de todo lo que desean.

Es un buen vínculo con la vida.
La presencia, la atención desnuda, es suficiente para acabar con lo que obstaculiza la fluidez de la vida. Si dejas, como una yoguini, que todos tus sentidos se estremezcan con cada sensación, la satisfacción será continua y profunda y te llevará a la alegría.

...
Basta tomar conciencia unos segundos. Cuando te despiertes entra en tu cuerpo (observa los latidos del corazón, las tensiones, la puesta en marcha de la mente). Luego, conscientemente, abandona la atención y vuelve a conectar el automático. Más tarde, al caminar con los pies descalzos, estate presente en cinco o seis pasos, luego retira la atención. Al salir de casa, durante unos segundos, presta atención al cielo y, tras una pausa, a los movimientos de tu cuerpo.

Lo intentaré.
Hazlo 50 o 60 veces por día durante quince segundos. No aumentes la duración de las prácticas, sino su cantidad. Todas las veces que logras captar la vida en su inmediatez, tu respiración se relaja en armonía. Si puedes obtener el placer que da la presencia, tu alegría ya no dependerá de circunstancias esperadas, sino de la simple realidad...

Dicen que el tantra guarda un secreto.
... Tu entorno será tocado mucho más profundamente por tu presencia que por tu discurso. Si perseveras en esta práctica, descubrirás que ya no hay práctica, simplemente placer, ese es el secreto tántrico.


IMA SANCHÍS
(La Contra De La Vanguardia)




17 may. 2013

EL TODO


"Más allá del Kosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la Realidad Substancial, la Verdad Fundamental". EL KYBALION

"Substancia" significa lo que yace oculto bajo toda manifestación externa, la realidad esencial, la cosa en sí misma. "Substancial" significa actualmente existente, el elemento esencial, el ser real, eterno, permanente, fijo.


Mas allá de toda apariencia externa o manifestación debe haber siempre una realidad substancial. Esta es la ley. El hombre, al considerar y examinar el universo, del cual es una unidad, no ve otra cosa que un cambio continuo en la materia, en las fuerzas, en los estados mentales. Va que nada es realmente, que todo se transforma y cambia. Nada permanece: todo nace, crece y muere; tan pronto como una cosa ha adquirido su máximum de desarrollo empieza a declinar; la ley del ritmo está en constante operación; no hay realidades, nada es firme, nada duradero, fijo o substancial, nada permanece; todo es cambio, Todas las cosas surgen y evolucionan de otras cosas. Hay una acción continua que es seguida siempre de su reacción correspondiente; todo fluye y refluye, todo se construye y derrumba, todo es creación y destrucción, vida y muerte, Y si el hombre que tal examen hace y tales cosas ve fuera un pensador, comprendería que todas esas cosas en perpetuo cambio no pueden ser sino simples apariencias externas o manifestaciones de algún poder que se oculta tras ellas de alguna realidad substancial encerrada en las mismas.
Todos los pensadores de cualquier país o época, se han visto obligados a afirmar la existencia de esta realidad substancial. Todas las filosofías, cualquiera que haya sido su nombre, se han basado en esta idea. Los hombres han dado a esta realidad substancial muchos nombres: algunos la han
 denominado "Dios" y "Eterna Energía , "Materia", etc., pero todos han reconocido su existencia. Es evidente por sí misma. No necesita argumentos.


Tres Iniciados
(El Kybalion)


15 may. 2013

NATURALEZA DEL ALMA (2)


Todos tenemos un alma, pero como cada uno observa desde lugares y experiencias diferentes, no todos observamos las mismas cosas ni de la misma manera. Las variaciones se deben a las interpretaciones personales. Por ejemplo, si tú y yo observáramos a un mismo perro, tendríamos pensamientos distintos. Yo podría considerarlo un animal feroz y sentir temor. Tú podrías verlo como una compañía amigable. Nuestras mentes interpretan la observación de distinta forma. Si yo veo un perro, corro; si tú lo ves, le silvas y juegas con él.

La interpretación ocurre en el nivel de la mente, pero la que está condicionada por la experiencia es nuestra alma individual; ésta influye en las elecciones e interpretaciones por los recuerdos de experiencias pasadas. Estos pequeñísimos granos o semillas de la memoria se acumulan en el transcurso de la vida y la combinación de recuerdos e imaginación basada en la experiencia recibe el nombre de karma. El karma se acumula en la parte personal del alma, en esa ola que forma la esencia de nuestro ser y la matiza. El alma personal gobierna la conciencia y es el paradigma de la clase de persona en que cada uno se convertirá. Además, nuestros actos pueden influir en el alma personal, y modificar el karma para bien o para mal.

La parte universal y no circunscrita del alma no es afectada por nuestros actos, pero está conectada con un espíritu puro e inmutable. De hecho, la definición de iluminación es el reconocimiento de que soy un ser infinito que ve y es visto, que observa y es observado desde un punto de vista específico y localizado. No importa cuánto hayamos complicado nuestras vidas, siempre es posible recurrir a la parte universal del alma, al campo infinito de potencial puro y modificar el curso de nuestro destino. Eso es el sincrodestino: aprovechar la conexión entre las almas, personal y universal, para moldear nuestras vidas.


Las semillas de la memoria acumuladas por la experiencia, nuestro karma, ayudan a determinar quiénes somos, pero la individualidad de nuestra alma personal está determinada por otros factores. Las relaciones desempeñan un papel importante en la construcción del alma. Permíteme explicarlo detalladamente a través de un análisis de los distintos aspectos de la existencia. Cuando examinamos nuestros cuerpos físicos, nos damos cuenta de que no son más que un conjunto de moléculas recicladas. Las células de nuestro cuerpo se crean, mueren y reemplazan, muchas veces, a lo largo de nuestra vida. En forma constante, estamos rehaciéndonos. Para regenerarse, nuestros cuerpos convierten los alimentos que consumimos en los componentes básicos de la vida. El planeta mismo provee los nutrientes que necesitamos para renovernos y las células que desechamos vuelven a él. Por ello, podemos afirmar que constantemente transformamos nuestros cuerpos físicos, por medio del reciclamiento de la Tierra.

Ahora considera las emociones; éstas sólo son energía reciclada. No surgen de nosotros; vienen y van en función de las situaciones, circunstancias, relaciones y acontecimientos. (...) Las emociones no se generan aisladamente; siempre se producen por alguna interacción con el entorno. Si no hay circunstancias ni relaciones, no hay emociones. Así pues, aunque monte en cólera, de hecho no es mi cólera. Es cólera que se ha asentado en mí por un momento.

Piensa en la última vez que estuviste entre personas que experimentaban una emoción similar, por ejemplo en una turba furiosa, entre los dolientes en un funeral o entre los aficionados en un partido de fútbol. Es casi imposible no dejarse llevar por esa emoción, pues aumenta su potencia cuando la expresan simultáneamente tantas personas. En estas situaciones, no se trata de tu ira, tu tristeza o tu júbilo. Cada emoción depende del contexto, las circunstancias y las relaciones que definen tu realidad en ese momento.

¿Qué hay de los pensamientos? Éstos son información reciclada, Cada pensamiento forma parte de una base de datos colectiva. Hace 100 años hubiera sido imposible decir: «Voy a viajar a Disney Word en Delta Airlines». No existía este concepto en el mundo, por lo que era imposible tener ese pensamiento. No habia Disney World, Delta Airlines ni vuelos comerciales. Hasta los pensamientos más originales son simplemente información reciclada, saltos cuánticos de creatividad que surgen del mismo estrato de información colectiva y reciclada.


Deepak Chopra
(Sincrodestino)


14 may. 2013

LA NATURALEZA DEL ALMA (1)


En la vastedad del océano no existe el ego. Visto a distancia, desde la Luna o desde un satélite, el océano parece quieto e inanimado, una enorme franja azul que circunda la Tierra. Sin embargo, conforme nos acercamos, comprobamos que está en movimiento constante, agitado por corrientes y mareas, remolinos y olas. Nosotros vemos estos patrones como entidades distintas. Cuando una ola se levanta podemos ver su cresta, su rompimiento y su movimiento hacia la orilla. Sin embargo, es imposible separar la ola del océano. Es imposible sacar una ola con un balde y llevarla a casa. Si tomas una fotografía de una ola y regresas al día siguiente, ninguna será exactamente igual.

El océano es una analogía maravillosa para comprender el alma. Imagina que el océano es la realidad no circunscrita, el campo de posibilidades infinitas, el nivel virtual de existencia que sincroniza todo. Cada uno de nosotros es como una ola de ese océano. Somos creados a partir de él y constituye la esencia misma de lo que somos. Así como las olas tienen una forma específica, nosotros adoptamos intrincados patrones de realidad no circunscrita. Este océano vasto e infinito de posibilidades es la esencia del mundo físico. El océano representa lo no circunscrito y la ola, lo circunscrito. Ambos están íntimamente vinculados.


Una vez que sabemos que el alma deriva del reino no circunscrito o virtual, nuestro lugar en el Universo se hace evidente: somos tanto circunscritos como no circunscritos, patrones individuales que emergen de la inteligencia no circunscrita, la cual es parte de todo y de todos los demás. Podemos pensar entonces que el alma tiene dos partes. El alma vasta, no circunscrita, existe en el nivel virtual o espiritual. Es poderosa, pura y capaz de cualquier cosa. La parte personal, circunscrita, existe en el nivel cuántico. Ésta es la que se manifiesta en nuestra vida cotidiana y que mantiene la esencia de lo que somos. También es poderosa, pura y capaz de cualquier cosa. El mismo potencial ilimitado del espíritu infinito también reside en cada uno. Nuestra alma personal, aquélla en la que pensamos cuando pensamos en nosotros, es una floración del alma eterna.

Si aprendiéramos a vivir desde el nivel del alma, veríamos que la parte más valiosa y luminosa de nuestro ser está conectada con todos los ritmos del Universo. Seríamos conscientes de nuestra capacidad de hacer milagros. Dejaríamos de sentir temor, añoranza, odio, ansiedad y duda. Vivir desde el nivel del alma, significa dejar atrás el ego y las limitaciones de la mente que nos atan a los sucesos y consecuencias del mundo físico.

En la vastedad del océano, nada reclama atención individual. Hay olas, remolinos y mareas, pero en última instancia, todo es océano. Nosotros somos patrones del ámbito cuántico que aparentan ser personas; en última instancia, todo es espíritu.


No obstante, todos nos sentimos plenamente individuales, ¿no es así? Nuestros sentidos nos confirman que estos cuerpos son reales y tenemos pensamientos personales e individuales. Aprendemos, nos enamoramos, tenemos hijos y trabajamos en nuestras carreras. ¿Cómo es que no sentimos este vasto océano arremolinándose en nuestro interior? ¿Por qué sentimos que nuestras vidas están tan circunscritas? Todo se debe a los tres niveles de existencia.

En el nivel físico, en lo que llamamos mundo real, el alma es el observador que participa en la observación. Siempre que observamos, hay tres elementos involucrados. El primero, que ocurre en el mundo físico, es el objeto observado. El segundo, que ocurre en el nivel de la mente, es el proceso de observación. El tercer elemento es el observador mismo, el que llamamos alma.

Veamos un sencillo ejemplo. Primero, un animal cuadrúpedo y peludo se convierte en objeto de tu observación, En seguida, tus ojos reciben la imagen del objeto y transmiten la señal a la mente, que interpreta ese objeto como un perro. Pero ¿quién está observando al perro? Dirige la conciencia hacia adentro y percibirás una presencia en tu interior Esa presencia es tu alma, la extensión de la inteligencia no circunscrita que florece en ti. Así pues, el alma está involucrada en el proceso de conocimiento, pero también es la que conoce. Esta presencia, esta conciencia, esto que conoce, es inmutable. Es un punto de referencia fijo en medio del cambiante paisaje del mundo físico.


Deepak Chopra
(Sincrodestino)