Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


30 ago. 2012

NADA QUE DEFENDER


Jamás he tenido la sensación de la que la liberación tuviese algo que ver conmigo, con el personaje que el mundo conoce como Jeff. Jamás me he considerado nada especial.

Porque eso fue, de hecho, lo que desapareció, la sensación de que Jeff era algo especial. ¡Pero el descubrimiento más sorprendente fue que la libertad que tanto había estado buscando no tenía nada que ver conmigo! No tenía nada que ver con lo que, hasta entonces, había hecho o dejado de hacer. Nada que ver con el esfuerzo, nada que ver con el logro y nada que ver con añadir algo al buscador. Nada de eso, absolutamente nada. El buscador acabó, de una vez por todas, destruído.

Aquí no hay nada que defender. Yo no escribo ni hablo con la intención de demostrar la "adecuación" de mi visión de la no-dualidad, signifique eso lo que signifique. No tengo la menor necesidad de afirmar ni prometer nada sobre la transmisión de este mensaje, porque jamás lo he considerado "mío". Yo no necesito contrastar ni comparar esta visión con ninguna otra. No tengo la menor necesidad de condenar a los maestros por no estar tan "despiertos" o no ser tan "no-dualistas" como yo, signifique eso lo que signifique. Esto no es una competición ni una guerra, es el amor incondicional. Y nadie, aunque pudiera, quiere poseerlo. Es demasiado precioso para ello.


Y eso, en mi opinión, nos obliga a ser humildes. Quizás la humildad sea el "rasgo distintivo" de la liberación. Yo sólo puedo hablar de la experiencia. Jeff, como ves, se ve continuamente humillado gracias a este juego divino, absurdo y precioso, ante la sorpresa de lo que es. Y sabe perfectamente que sus palabras se asemejan mucho, en este sentido, al maullido de un gato o al ladrido de un perro. Forman sencillamente parte de la canción del Ser, de la danza divina entre la totalidad y una nada que se manifiesta en todo, como todo y como nada que, cada mañana, canta y resplandece desde el cepillo de los dientes, desde el pescado con patatas fritas que cruje mientras lo mastico en la playa, desde la cálida brisa de otoño que acaricia suavemente mis mejillas y también, obviamente, desde la mierda de perro que piso al volver a casa ensuciando mis zapatos nuevos.

La vida discurre, pero no hay nadie a quien le ocurra. Y cuando no hay nadie, tampoco hay nadie de quien deba defenderme o ante quien deba presumir de mi comprensión o de mi expresión. No hay nadie aquí entonces que pueda seguir creyéndose todo esto, nadie que pueda cuidar de lo que el mundo piensa o deja de pensar sobre ellos o sobre su "mensaje".

Nada que defender... ésta es la esencia fundamental que este libro trata de transmitir.




Jeff Foster
(Una Ausencia muy Presente)

14 ago. 2012

INFINITO Y NADA


En todas partes opciones infinitas, infinitas posibilidades.

Un infinito y, al mismo tiempo, nada,

y cuando tratamos de cogerlo con las manos,

sólo atrapamos un puñado de nada.




Haruki Murakami
(The Elephant Vanishes)

11 ago. 2012

LA LIBERACIÓN

Quizás lleves algún tiempo intentando adquirir cosas.

Todas estas actividades en las que haces algo para conseguir algo están relacionadas con la liberación del cuerpo.

Tu cuerpo no puede ser liberado.


Está condenado a desaparecer.

Tu cuerpo está atado por el nacimiento, el hambre, la enfermedad, la muerte, la genética y el entorno.

No obstante, si diriges la mirada a eso que interpenetra tu cuerpo, a eso que rodea tu cuerpo, a eso en lo que surge tu cuerpo, a eso por lo que existe y a lo que retorna, te encontrarás con la libertad misma.

Este encuentro es la liberación.




Gangaji.

8 ago. 2012

EL OLVIDO DEL SER



El ego es siempre identificación con la forma, buscarte -y por lo tanto perderte- en alguna forma. Formas no son solo los objetos materiales y los cuerpos físicos. Más fundamentales que las formas externas -objetos y cuerpos- son las formas de pensamiento que surgen constantemente en el campo de la conciencia. Son formaciones de energía, más sutiles y menos densas que la materia física, pero aun así son formas. Lo que tú puede que percibas como una voz dentro de tu cabeza que nunca para de hablar es la corriente de pensamiento incesante y compulsiva. Cuando cada pensamiento absorbe por completo tu atención, cuando estás tan identificado con la voz de tu cabeza y las emociones que la acompañan que te pierdes en cada pensamiento y en cada emoción, entonces estás totalmente identificado con la forma y, por lo tanto, en las garras del ego. El ego es un conglomerado de formas de pensamiento recurrentes y pautas mentales y emocionales condicionadas a las que conferimos un sentido de «yo». El ego surge cuando nuestro sentido del Ser, del «yo soy» que es conciencia sin forma, se enreda con la forma. Esta es la consecuencia de la identificación: el olvido del Ser, el error primordial, la ilusión de separación absoluta que convierte la realidad en una pesadilla.


Eckhart Tolle
(Un Nuevo Mundo, Ahora)

5 ago. 2012

DESPERTAR


El propósito de mi enseñanza es la iluminación, despertar de la ilusión del estado de separación para alcanzar la realidad del Uno. En pocas palabras, lo que pretendo es que comprendas lo que eres. Es posible que también descubras otros elementos en esta enseñanza, los cuales surgen simplemente como respuesta a las necesidades concretas de los demás en un determinado momento, pero básicamente lo único que me interesa es que te despiertes.

La iluminación significa despertar a lo que en verdad eres y vivir en consecuencia. Realízate y sé, realízate y sé. La realización en sí misma no basta. La plenitud de la realización consiste en ser, y esto implica actuar, hacer y expresar lo que hayas comprendido. Es muy complejo, una forma de vivir completamente nueva: vivir en la realidad desde la realidad, y no desde las ideas programadas, los impulsos o las creencias de tu mente soñadora.

La verdad es que tú ya eres lo que buscas. Estás buscando a Dios con sus propios ojos. Esta verdad es tan simple y tan chocante, tan radical y tan tabú, que te la pierdes fácilmente en la tormenta de tu búsqueda. Tal vez hayas oído ya lo que te estoy diciendo y es posible que incluso te lo creas, pero lo que te pregunto es si lo has comprendido con todo tu ser. ¿Lo estás viviendo?


Mi discurso pretende despertarte, no darte un método para soñar mejor. Esto último lo sabes hacer muy bien. Podré parecerte amable y muy suave, en función de tu estado mental y emocional, pues en otras ocasiones tal vez no te parezca tan amable ni tan suave. Posiblemente te sientas mejor después de hablar conmigo, pero eso es secundario al despertar. ¡Despierta! Tú eres todos los Budas vivientes. Eres el vacío divino, la nada infinita. Lo sé porque yo soy lo que tú eres y tú eres lo que yo soy. Deshazte de todas las ideas e imágenes de la mente; aparecen y desaparecen, y ni siquiera las generas tú. ¿Por qué prestas tanta atención a tu imaginación, cuando la realidad existe para que te realices en este preciso instante?

Pero no creas que la iluminación es el final. La iluminación es el final de la búsqueda, el final del buscador, pero también es el comienzo de una vida protagonizada por tu verdadera naturaleza. Descubrirás algo totalmente nuevo: la vida desde la unidad, encarnando lo que eres, una expresión humana de esta unicidad. Indefectiblermente te conviertes en el Uno;  eres el Uno. La pregunta es si eres o no una expresión consciente del Uno. ¿Está despierto ese Uno? ¿Has recordado lo que en verdad eres? Y si lo has hecho, ¿lo estás viviendo? ¡Estás viviendo desde el Uno, de un modo realmente consciente?

Todas mis charlas versan sobre el despertar o la vida tras el despertar. Independientemente de cuál  parezca  ser el tema de mi charla, en realidad sólo estoy hablando de estas dos cuestiones.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)

2 ago. 2012

EL JUEGO DE LA BÚSQUEDA


A veces pienso que, como la vida no es gran cosa, es mejor tirar para delante, ponerme las pilas y hacer todo lo que esta tristeza de mente mía decida que tengo que hacer. Sin embargo, de ese modo, me pierdo toda la belleza que nos rodea.

Ése es el guión más frecuente de esta película de la vida: la Conciencia aparece en forma de un "individuo" que se pasa el tiempo intentando llegar a algún sitio.

Para poder acabar.

Claro, para poder acabar, para que al final se pueda descansar: al final, en lugar de durante, que es esto, el presente.

Y no da tregua, ¿verdad?

Desde el punto de vista de la identificación con el personaje, no da tregua. Esa búsqueda del fin de los problemas no se acaba nunca porque siempre surgen nuevos problemas.

Lo más divertido de todo esto es que -si es verdad (como me está empezando a parecer que es) que cada momento es una invitación para ver eso- al mismo tiempo que vas como un loco de un lado para otro haciendo esto o aquello, en cada instante siempre hay algo que te dice: «¡Párate y mira!»


Claro, ese mensaje se cuela entre toda esa prisa: se cuela en el juego de recordarnos nuestra verdadera naturaleza.

Yo me he llegado a sentir exhausto de tanto buscar y no encontrar nada. Me he sentido absolutamente agotado, harto, hasta diría que deprimido, porque me daba cuenta de que nada de esto tiene ningún sentido, pero continuaba, aunque no se me desvelaba nada: seguía esperando a que se produjera algún tipo de Despertar.

Siempre se hace una proyección hacia el futuro, aunque sea de forma sutil, como el juego de la espera.

No me refiero a sumirme en la dicha suprema... aunque también debo decir que ese «desahogo», esa «facilidad», esa sensación de permitir que penetre en tu vida la belleza de todo lo que sucede a tu alrededor -de abrazarlo, por así decirlo- no se me ha ocurrido nunca. Hace mucho años que no siento nada así. Supongo que eso también formará parte del guión pero, en el fondo, sigo creyendo que, si no consigo algo, a menos que esté a lo mío -igual que todos los demás, que parecen estar a lo suyo- habré fracasado.

Al identificarnos con el personaje, nos parece que nosotros hacemos todas las cosas porque las ideas surgen junto con las acciones. El guión nos dice que «yo estoy haciendo tal cosa» mientras que, en realidad, las imágenes aparecen proyectadas en la pantalla y el relato mental discurre simultáneamente.

Me acabo de dar cuenta de lo que acabo de hacer al hablar: me he dividido en dos al decir «yo», «mi experiencia». Sin embargo, eso sólo sucede dentro de la película, donde parece que hagamos eso.

Sí, ahora bien, cuando se acaba el juego de la búsqueda no importa que se utilicen los términos «yo», «mi» o «mío», porque ya no hacen referencia a la identificación con el personaje.

Lo personal.

Exacto.



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)