Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


28 dic. 2009

LA NUEVA CONCIENCIA

¿QUE PASARA EN EL 2012?

"El fin del mundo... tal y como lo conocemos ahora"

Cada vez hay más gente, a mi alrededor, que se pregunta y se preocupa por lo que pueda pasar a partir de la famosa fecha del 21 de diciembre de 2012.

Yo hace ya tiempo que también me hago la misma pregunta. He buscado respuestas por todas partes, empezando, por supuesto, por las famosas profecias mayas. Siguiendo por diversas teorias astrológicas, geológicas y espirituales. Pero en mi humilde opinión, la mejor explicación, la más clara y llana, es precisamente la última que ha llegado a mis manos en forma de 1 video de 9 partes donde el Dr. Luis Oscoy informa y opina sobre el evento. Aquí comparto con vosotros la primera parte que me llegó a través de http://www.pensamientoconsciente.com/p=4511 y los links de las siguientes partes: parte 2, parte 3, parte 4, parte 5, part 6, parte 7, parte 8 y parte 9,



25 dic. 2009

+ PREGUNTAS +


La prolongación de la búsqueda es el triumfo de la mente.


Pregunta: Tengo la sensación de que me falta algo y no consigo desprenderme de esa sensación. En parte, creo que me libraré de ella si encuentro las respuestas a mis preguntas. Pero, quizás, si sigo haciéndome estas preguntas, sólo prolongaré la búsqueda...


Jeff: Tus preguntas forman parte del juego de la búsqueda pero no pasa nada, eso es maravilloso. No hay por qué rechazar las preguntas. Puede que surjan o puede que no. Sólo debes saber que tú, ahí, no puedes hacer otra cosa porque es la mente la que se revela exactamente tal y como debe hacerlo, planteándose las preguntas que necesita para mantenerse viva.

No obstante, plantearse una pregunta implica una respuesta que tú aún no conoces. Hacerse esas preguntas es fruto de la sensación que comentas, de que te falta algo. Fíjate. La mente dice: "Para que desaparezca esta sensación de que te falta algo, tengo que encontrar respuestas". ¿Te das cuenta entonces de cómo este mecanismo promueve el mantenimiento de esa sensación? En realidad, no te falta nada, eso no es más que un cuento, una creencia. ¡Esa sensación de que te falta algo es tu búsqueda de respuestas! ¿Entiendes qué quiero decir?

Mientras exista este proceso de "plantearse preguntas y esperar respuestas", permanecerá esa sensación de falta de plenitud. Sin embargo, esa sensación surge ahora. Pues siéntela ahora. No es más que energía: es una expresión más de que estás vivo, y no tiene nombre. Antes de ponerle la etiqueta de "me falta algo", ¿cómo es esa sensación? No es más que una sensación que brota ahora, que brota en la inmensidad que eres tú, pero no eres quien lo hace. Fíjate cómo la mente lo clasifica como "falta de plenitud" y establece una división entre "tú" y "me falta algo". Entonces, busca cómo acabar con esa sensación. Todo esto es un espejismo maravilloso, un juego de la mente para mantener esa sensación de no sentirse plena, porque la mente no quiere que eso se termina -sería el fin de la mente-. Si se terminara esa sensación de falta de plenitud, la mente no tendría nada que hacer, lo cual, para ella, equivale a la muerte. Sin embargo, para lo que tú eres, equivale a libertad.

Aun así, esa sensación de que te falta algo no supone ningún problema, la búsqueda no supone ningún problema, hacerse preguntas no supone ningún problema, esperar encontrar las respuestas no supone ningún problema. Todo eso ya mismo brota en la liberación. La respiración, el latido del corazón, el sonido de los pasos en la calle, el ruido sordo del tráfico es todo lo que hay, y eso ya está sucediendo para nadie. Surge de la nada y simplemente, existe. Cualquier pregunta que plantees implica que hay algo más además de esto, que falta algo. Sin embargo, no hay más que esto y a esto no le falta nada de por sí. Esa plenitud ya incluye la falta de plenitud. ¿Te das cuenta?

Fíjate cómo la mente sigue diciendo: "¡Pero tiene que haber algo más que esto! ¡Tiene que haber una plenitud superior a esto!". Y eso tampoco supone ningún problema porque no es más que otro pensamiento, otro pensamiento inofensivo que brota en la inocencia que tú eres.

JEFF FOSTER (La Vida Sin Centro)

19 dic. 2009

MI DESEO PARA 2010

EL SILENCIO

¿Por qué la gente no se entiende hablando?
Porque entre el momento en que yo expreso algo y el otro responde hay un instante fundamental, que es creador y formulador de la verdad. Es el silencio.
Así como del vacío infinito y divino surgió la creación, del silencio nace la Verdad.
En nuestra sociedad activista, sólo se valora la acción externa, olvidando que toda acción surge del momento de la no-acción.
Cuanto más amantes y conscientes seamos del silencio, más verdaderas y fecundas serán nuestras palabras y acciones.
En nuestra sociedad occidental no se valora esa realidad creadora del silencio a la que los orientales llaman Kumbacka, en el Yoga.

Dario Lostado(Mensajes de Verdad)

9 dic. 2009

CAMBIOS EN EL ADN HUMANO.



La Dra. Fox es una facilitadora holística del Centro Avalon Wellness en Mount Shasta, California. En este artículo de Patricia Resch, la Doctora Berrenda Fox suministra evidencia de los cambios celulares y del ADN.


La Clínica Avalon representa la re-emergencia del ideal de sanación como se practicaba en la original Isla de Avalon. La Dra. Fox ha probado, a través de pruebas de sangre de algunas personas, que en realidad han desarrollado nuevas cadenas de ADN.

PR: Berrenda, háblenos un poco acerca de su currículum.


BF: Tengo doctorados en fisiología y naturopatía. Durante mi entrenamiento en Europa estuve también envuelta en los medios y esto aun continua con las películas. Estoy trabajando con la Red de Televisión FOX para brindarles asesoría sobre los extraterrestres y su rol en lo que esta sucediendo con el genero humano en este tiempo. Los más conocidos son “Sightings” y “Los Expedientes X”.


PR: ¿Cuales son los cambios que están sucediendo en el planeta hoy en día, y como se están afectando nuestros cuerpos?


BF: Hay cambios mayores, mutaciones que, según los genetistas no han ocurrido, desde el tiempo en que supuestamente salimos del agua. Hace algunos años en la Ciudad de México hubo una convención de genetistas de todo el mundo, y el tema principal fueron los cambios en el ADN. Estamos realizando un cambio revolucionario, todavía no sabemos hacia qué vamos a cambiar.


PR: ¿Como es nuestro cambio del ADN?


BR: Cada uno de nosotros tenemos una doble hélice de ADN. Lo que estamos encontrando es que se están formando otras hélices.

En la doble hélice hay dos cadenas o filamentos de ADN envueltas dentro de una espiral. Lo que entiendo es que se nos desarrolla(ran) doce hélices. Durante este tiempo, esto parece haber comenzado hace de 5 a 10 años. Nosotros estamos mutando. Esta es la explicación científica. Es una mutación de nuestra especie hacia algo cuyo resultado final es aún desconocido.

Los cambios no se conocen públicamente, porque la comunidad científica siente que esto asustaría a la población. Sin embargo las personas estamos cambiando a nivel celular. Justo en este momento estoy trabajando con tres niños que tienen tres hélices de ADN. La mayoría de la gente conoce y sabe de esto.

Muchas religiones han hablado respecto a este cambio y saben que llegara en diferentes formas. Sabemos que es una mutación positiva aunque física, mental y emocionalmente puede ser malentendida y alarmante.


PR: Estos niños demuestran algunas características que los diferencia de los otros?

BF: Estos son niños que pueden mover objetos a través de la habitación solo concentrándose en ellos, o pueden llenar vasos con agua solo mirándolos. Son seres telepáticos. Tú casi pensarías, conociendo a estos niños, que son mitad angelicales o superhumanos, pero no es así. Pienso que ellos son lo que nosotros llegaremos a ser en las próximas décadas.


PR: Piensa que esto nos pasara a todos nosotros?


BF: Parece que la mayoría de la gente que nació antes de 1940 no ha sido capaz de realizar este cambio, pero han iniciado algo dentro de la próxima generación que les da la capacidad de formar otra hélice dentro de nuestro curso de vida.
Nuestros sistemas inmunológicos y endocrinos presentan la mayor evidencia de estos cambios. Esta es una de las razones por las que trabajo en la investigación con pruebas y terapia inmunológicas.

Algunos adultos que he probado, en realidad tienen otra hélice de ADN en formación. Algunos incluso llegan a tener la tercera. Estas personas están pasando por una gran cantidad de cambios en sus cuerpos físicos y de conciencia, debido a que es todo en uno. En mi opinión, la Tierra y sus habitantes están elevando su vibración.
Muchos de los niños nacidos recientemente tienen cuerpos que son magnéticamente luminosos.
Aquellos de nosotros que somos más viejos y elegimos cambiar, debemos pasar a través de muchos cambios físicos.


PR: Que causa el cambio en los cuerpos nacidos con el normal par de hélices de ADN?

BF: La forma más fácil de mutar nuestro ADN es a través de un virus. En consecuencia los virus no son necesariamente malos. Los virus viven únicamente sobre el tejido vivo.

- Los virus ADN como el Epstein Barr y el Herpes nº6 cambian la estructura celular.
- El retrovirus VIH no es un virus ADN. En lugar de mutar el cuerpo, lo destruye.
La mayoría de las personas que pasan a través de este proceso y llegan al otro lado tienen una nueva profesión, una nueva forma de pensar, o al menos comienzan una nueva forma de vida. Aunque, sin embargo, ellos puedan sentirse realmente enfermos, cansados o a veces desesperados, esto es un regalo. A ellos les han dado la oportunidad de cambiar su estructura de ADN y su cuerpo a uno más luminosos, mas sano, que podrá verse en la próxima generación. Los ángeles que se están viendo son señal de que estamos cambiando. Según entiendo, nosotros debemos completar hasta cerca del año 2012 este proceso.


PR: Que otros cambios deberíamos esperar a ver?


BF: No habrá enfermedad, no necesitaremos morir.


Seremos capaces de aprender nuestras lecciones no por medio del sufrimiento sino a través de la alegría y el amor.


El viejo sistema debe derrumbarse y esto no pasa a menos que se arme una gran lucha: tienen todas las guerras; una gran cantidad de métodos médicos de curación no están funcionando; el gobierno no está informado. Muchos viejos paradigmas no pueden existir mas, aun están luchando para mantenerse, pero no hay duda de que están cambiando.

Aquellos de nosotros que hemos elegido vivir en estos tiempos somos los precursores de una casi nueva especie. Es humano, que aun estemos a tiempo de la manifestación del Cielo en la Tierra. Estamos recibiendo ayuda extra de los maestros y extraterrestres, seres angelicales y aprendiendo a ir a nuestro interno. Muchos somos capaces de ir y escuchar esa voz silenciosa, muchos estamos en sintonía con los cambios que están pasando.

PR: Cuales son algunos de los efectos secundarios de estos cambios?


BF: Con un cambio celular usted a veces se va a sentir como si no estuviese aquí.. Se puede sentir exhausto, porque literalmente estamos cambiando las células y convirtiéndonos en nuevos seres. Como bebes recién nacidos, usted puede necesitar gran cantidad de descanso. Puede ocurrir mucha confusión mental y que no seamos capaces de concentrarnos en tareas de rutina, como si estuviésemos programados para algo más grande. Son comunes los dolores y malestares por todo nuestro cuerpo para los cuales no hay una causa específica.


La mayoría de las personas sienten como que se están volviendo locas.

Si ellos van al consultorio de un medico alopático, la mayoría muy seguramente le prescribirá Prozac o antidepresivos, porque no pueden establecer que es lo que pasa.
Esto es difícil para la profesión médica porque no están acostumbrados a tratar con cuerpos energéticos. Las mujeres pasaran por cambios hormonales, ya que los chakras se relacionan con nuestro sistema endocrino.

Puede haber llanto sin saber porque, ya que el llanto libera hormonas.
Muchas mujeres están atravesando por el periodo de menopausia más temprano debido a que nos estamos acelerando. Los hombres pueden sentirse muy frustrados con el cansancio, ya que ellos están acostumbrados a ser muy activos. Ellos pueden sentir que su lado femenino se esta manifestando por el despertar del cortex, la parte frontal del cerebro, su lado intuitivo anteriormente desconectado.

La terapia emocional que ha estado aflorando en los últimos 20-30 años ha evolucionado con nuevas técnicas a causa de estos cambios. Estamos realmente haciendo una gran cantidad de trabajo emocional en un muy corto tiempo el cual hubiese tomado miles de años.

PR: Como trata a alguien que está atravesando estos cambios?


BF: Yo lo aproximo desde el punto de vista de trabajo con seres individuales en lugar de tratar con una enfermedad, “Doctor” en Latín significa educador.
El único servicio efectivo que usted como un verdadero sanador puede ejecutar es fortaleciendo a los individuos con las herramientas necesarias como una buena explicación del proceso de sanación por energías y tranquilizarlos sobre lo que esta pasando que es real y que ellos pueden curarse y estar libres de los síntomas “negativos” mientras dure la curación.


Primero, yo requiero de pruebas inmunológicas, lo que no se hace tradicionalmente. Esta es una prueba de laboratorio realizada por un laboratorio avanzado especialista en investigación.

Luego les doy a los pacientes su información. Este se parece mucho a un mapa de los cambios de tal forma que ellos pueden tener el poder para curar. Yo no soy la sanadora sino únicamente un instrumento en su proceso individual de curación. Hay un poder en las personas que miran sus propias pruebas de sangre y que miran el mapa de lo que esta pasando en sus cuerpos, que causa que algo suene en el subconsciente. La verdadera clave es que la persona toma responsabilidad y hace su propio trabajo. Lo que yo uso como herramientas no son usadas comúnmente. Yo utilizo cantidad de Organoterapia, la cual es una terapia traída desde Europa para construir el sistema hormonal para aceptar los cambios en el ADN. También uso homeopatía para trabajar con el cuerpo energético, vitaminas, hierbas y terapia de láser frío.


PR: ¿Como ve usted que su trabajo se desarrolla?


BF: Yo veo mi trabajo como un puente o transición. Es científico y artístico. La sanación es un arte y una ciencia. Usando únicamente la ciencia o solamente el arte para la curación no es suficiente para la salud completa. No creo que seré una sanadora toda mi vida porque creo que las enfermedades serán eliminadas. Nosotros como gente consciente eliminaremos las enfermedades y el sufrimiento.


PATRICIA RESCH (www.pensamientoconsciente.com)

2 dic. 2009

¿QUÉ ES LA CONCIENCIA?


Conciencia es un término con el que tengo muchos problemas, y siempre los he tenido. Lo veo como la capacidad de estar alerta, pero, aun así, la expresión no me parece exacta. Es un término elusivo.


¡Ciertamente, la conciencia es elusiva!

No sé como expresarlo, pero creo que pienso en ella como un estado de "alerta", en el sentido general del término.

En estas enseñanzas, el término Conciencia suele usarse con "C" mayúscula para indicar que es sinónimo de términos como Dios, Fuente, Totalidad, Unidad, Tao, etc. Es aquello que es la fuente y sustancia de todo lo físico, de todo fenómeno que forma parte de esta manifestación. Vino de alguna parte, y tal como la araña teje su tela a partir de sí misma, la Conciencia teje esta manifestación fenoménica de sí misma. Ahora bien, el aspecto en que esta analogía concreta pierde validez radica en que la tela de la Conciencia no es en ningún momento ni lugar independiente de la propia Conciencia. La manifestación (todo esto, todos nosotros, todas las cosas) no está desconectada de esa fuente original. De modo que la Conciencia es tanto el animus como el corpus, la sustancia y lo que la anima.

De acuerdo. Mi problema es: Entonces ¿qué está detrás de eso?

Claro. Es una pregunta absolutamente legítima. Porque cuando objetivamos la Conciencia, convirtiéndola en una cosa, el siguiente paso lógico es "De acuerdo, ¿en qué campo existe esa cosa?"; pero estamos limitados por el lenguaje, y el lenguaje, por su propia estructura, expresa una relación sujeto-objeto. Cada frase tiene un sujeto y habla de un objeto. Cuando pensamos en algo, cuando pronunciamos la primera palabra sobre algo, lo objetivamos. Cuando Lao
Tse escribió el
Tao Te Ching, su primera línea fue: "El Tao que puede nombrarse no es el verdadero Tao".
En cuanto hablas de él, en cuanto tienes un concepto mental (no tienes que articularlo), en cuanto la imagen se forma en tu mente, eso ha quedado objetivado. De modo que en cuanto empezamos a hablar de ello, deja de ser Ello. Todos estos conceptos no son Ello. Simplemente son indicadores, y es de esperar que apunten de manera general en el dirección de Ello. La frase que sirve de piedra angular es: "Todo lo que hay es Conciencia". Pero ni siquiera esta frase acierta completamente.

WAYNE LIQUORMAN (Aceptación de lo que ES)


26 nov. 2009

ILUMINACIÓN


La iluminación no es un objeto que un individuo pueda alcanzar por sí mismo.

"Esfuérzate en alcanzar el Vacío,
agárrate fuerte a la Quietud,
y podrás actuar sobre las diez mil cosas.
Yo he visto adonde van.
Mira, todas las cosas como quiera que prosperen
acaban regresando a la raíz de la que provienen.
A este retorno a la Raíz se la llama Quietud;
a la Quietud se la llama rendición al Destino;
lo que se ha rendido al Destino se vuelve parte del siempre-así;
conocer el siempre-así es estar iluminado;
no conocerlo significa dirigirse ciegamente hacia el desastre".

LAO TSE

22 nov. 2009

MANIFESTACIÓN


LA CONSCIENCIA ES TODO LO QUE HAY.




La Consciencia es todo lo que hay. Ésa es la Fuente de la cual ha surgido toda la manifestación. El funcionamiento de la manifestación es la vida tal como la conocemos, y dentro del funcionamiento de la manifestación nada sucede porque sea la voluntad del individuo. Nada puede suceder, a menos que sea la voluntad de Dios, y con Dios me refiero a la Fuente.

Así que, para comenzar, todo lo que hay es la Fuente. Llámalo Consciencia, llámalo el "Yo" [con mayúscula], como decía Ramana Maharshi, llámalo como quieras, pero entiende que a lo que se hace referencia es a la Fuente Una: el Uno-sin-segundo. Todo lo que hay es la Fuente de la cual ha surgido esta manifestación, que es la totalidad de loa objetos. El ser humano es una especie de objeto con el dudoso don adicional del sentido personal de ser el hacedor, que es el ego. Repito, el ser humano no es más que un objeto, una especie de objeto junto con todos los demás objetos que conforman la totalidad de los objetos dentro de la manifestación.

En el funcionamiento de la manifestación hallamos el segundo concepto básico: nadie, ninguna "persona" hace nada. Nada sucede, a menos que sea la voluntad de la Fuente, la voluntad de Dios. Esto significa que el ego es una ilusión. El sentido de autoría personal, el sentido personal de ser el hacedor, es una ilusión. Ésta es la comprensión última.

La comprensión última es que el ego no existe como algo bien diferenciado de la Fuente y que se vuelve uno con Ésta. Mientras digas "yo soy Eso", el "yo" personal es algo separado de la Fuente, y lo que estoy diciendo es que no existe un "yo" personal. El ego no se vuelve uno con la Fuente. El ego desaparece dentro de la Fuente cuando hay una aceptación total e incondicional de que nunca hubo un ego.

RAMESH S. BALSEKAR (¡A quién le importa!)




16 nov. 2009


CREER EN DIOS ES NEGAR A DIOS



Esto es el Misterio innombrable. Pero, aun así, le ponemos un nombre.


Y después de ponerle más de mil nombres al innombrable Misterio, nos convencemos de que esos nombres constituyen la realidad. Entonces, acoplamos nuestra vida a esta realidad y nos olvidamos de que los nombres eran sólo algo arbitrario que había producido la mente.

Después, nos sentimos torturados por los nombres. Nos quedamos atrapados en las polaridades y nos debatimos entre los pares de opuestos: el bien y el mal, el amor y el odio, la riqueza y la pobreza, la belleza y la fealdad, lo sagrado y lo profano. Aunque esta cárcel es obra nuestra, no nos damos cuenta de que la hemos construido nosotros mismos.

A la mente no le interesa el Misterio, porque el Misterio no puede ser un objeto cognoscible ya que es justamente de donde brotan todos los objetos cognoscibles -es la vacuidad que origina toda forma de vida y sin la cual nada puede existir-. Da igual que lo llames Tao, Dios, Espíritu, Conciencia, Vida, que no lo llames de ningún modo o que niegues su existencia -esa negación no es más que Ello negándose a Sí mismo-. Ello no necesita de ninguna prueba. ¿Por qué? Porque este momento existe. Tú estás aquí, ahora. Eso, y sólo eso, es Dios. No hay ninguna necesidad de creencia. Creer en Dios es negar a Dios. No es necesario creer en algo cuando ese algo te está mirando directamente a los ojos.

Cuando uno toma conciencia de todo esto, ¡qué silencioso se vuelve todo! Todo el ruido mental se acalla y es percibido tal y como es verdaderamente: una realidad falsa, un espejismo y nada más. Dejas de ser una persona -no eres ni hombre ni mujer, ni inglés ni americano, ni blanco ni negro, ni hindú ni cristiano, ni musulmán ni ateo, ni rico ni pobre, ni bueno ni malo, ni feliz ni infeliz-. No eres nada de eso. No eres ni el cuerpo ni la mente. Esos pies no son tuyos, ni esas manos, ni esas piernas. La cara no te pertenece. La cabeza sigue en su sitio, pero no te pertenece. Ni ojos, ni lengua, ni nariz, ni garganta, ni corazón: ninguna forma en absoluto. Antes de ser todas esas cosas eres. Eres conciencia, consciencia: un espacio abierto, una inmensidad en la que se permite que surja el mundo. En Esa infinitud que eres, brota un mundo finito. Así de esencial eres.

Eres la propia Vida y no un individuo desvinculado de la totalidad. Todas las cosas y Tú constituis una unidad, y todas las cosas son manifestaciones de Ti. Surge el espejismo de la individualidad, pero es una manifestación que tu no provocas. No es personal y tampoco hace falta negarla. Está ahí. No es necesario negar el yo.

El yo surge. Pues que surja. Después de todo, es un espejismo, algo que los pensamientos construyen. Tú eres el espacio abierto en el que lo construyen. No estoy jugando con las palabras: así es como todo funciona realmente. Si lo deseas ponte a buscarte ahora mismo. Medita acerca de ello. Regresa a la experiencia presente (eso sí que es meditar). ¿Has encontrado algo consistente que se llame "yo"? ¿Existe alguna clara distinción entre tú y lo que no eres tú? ¿Dónde está esa línea divisoria? ¿Estás contenido en el cuerpo?, ¿o es que el cuerpo surge en ese espacio que tú eres?

Regresa a la experiencia presente. Sin tomar el pasado como referencia, ¿puedes saber quién eres? ¿Estás capacitado para decir quién eres, realmente?

¿Esto es agotador! Intentar nombrar a lo innombrable, describir lo que precede a cualquier explicación, decir lo inexpresable con palabras.

Lo cierto es que no hay nada que decir. El silencio es la única forma de abordarlo. Cuando se alcanza este punto, todas las palabras son puro ruido -ruido para llenar el silencio que precede a cualquier ruido y que lo abraza. ¿Por qué lo prestamos tanta atención al ruido? ¿Qué tiene de malo el silencio?

JEFF FOSTER (La Vida Sin Centro)

9 nov. 2009

YOIDAD

Cuando dices "yo" se trata de un cocktail del puro Ser mezclado con el condicionamiento.
Pensamiento condicionado... Mente condicionada...
Todos los seres han probado de este cocktail de puro Ser con Mente. La mente es la parte pensante del Ser, la parte creativa del Ser.

Cuando el Ser no está identificado con la mente, pese a que ésta está allí, se experimenta a sí mismo como puro paz y puro gozo.

Mooji (Palabras surgidas del Silencio)

5 nov. 2009

FISICA CUANTICA: LA NUEVA CIENCIA NO-DUAL


UNA SÍNTESIS PROVISIONAL

EN DOCE PUNTOS


1. Primera afirmación básica y desafío al sentido común

Todo está interrelacionado con todo: así se formula la primera conclusión fundamental a la que llegó la física moderna, en su estudio de las partículas elementales, unidades discretas de energía que, sin embargo, presentaban una característica muy extraña: unas veces se comportaban como partículas; otras, como ondas.

Aquella primera conclusión viene a constatar la unidad e interacción de todos los fenómenos, y la naturaleza intrínsecamente dinámica del universo. Todo influye en todo; todo –nosotros incluidos- constituye una gran Red.

Las partículas subatómicas no pueden entenderse como entidades aisladas, sino como una especie de interconexiones que se producen entre la realización de un experimento y su medida. A medida que penetramos en la materia, aparece una inmensa red de conexiones entre las partes de un conjunto. Por eso, la física no se interesa ya por los objetos, sino por el binomio inseparable sujeto-objeto. Como ya dijera Platón, “estamos dentro de una realidad que también está dentro de nosotros”.

Ervin Schrödinger, uno de los padres de la física cuántica, lo ha expresado de este modo: “Mi mente y el mundo están compuestos de los mismos elementos. El mundo me viene dado de una sola vez: no hay el mundo que existe y el que es percibido. El sujeto y el objeto son solamente uno. No puede decirse que se haya derrumbado la barrera entre ambos como resultado de recientes experiencias en el campo de las ciencias físicas, porque esa barrera no existe”.

Por otro lado, la moderna teoría de los sistemas (K.L. Bertalanffy) viene a decirnos que, cuanto más complejo es un sistema, las relaciones entre sus partes son más significativas que sus partes mismas. Por lo que, en los sistemas complejos, el todo abarca mucho más que la suma de sus partes, porque la información que contiene es mayor que la suma de la información que contienen sus partes consideradas individualmente.

Desde esa primera conclusión, gran parte de los descubrimientos de la nueva física constituyen un inquietante y significativo desafío al sentido común. Que –como se decía más arriba- las unidades subatómicas sean de naturaleza dual y que, en función de como las veamos, se manifiesten a veces como partículas y a veces como ondas, parece una contradicción: ¿cómo algo puede, al mismo tiempo, ser una partícula localizada en un espacio y un momento determinado, y una onda que se esparce por una extensa región? Y, sin embargo, ocurre. El principio de identidad aristotélico, por el cual un elemento es igual a sí mismo, y el mismo principio de no contradicción, por el cual una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo, quedan en entredicho.

Al igual que una onda, la luz produce interferencias, pero un fotón de luz también rebota de todo electrón, igual que una partícula. Esto quiere decir que está en dos sitios al mismo tiempo, que se mueve a velocidades extremadamente altas y se desplaza simultáneamente en diferentes direcciones. Parece una contradicción intolerable, pero es así.

Por otro lado, no es difícil “extrapolar” estas conclusiones a nuestra vida cotidiana. Como las partículas, también nosotros podemos percibirnos como “localizados” en un sitio, o como en un estado de expansión ilimitado…, algo a lo que accedemos gracias a la expansión de la conciencia, en cuanto trascendemos la mente.


3.
Sincronicidad y campos morfogenéticos

El psicólogo C. Jung y el físico W. Pauli coinciden en afirmar la existencia, en la naturaleza, de un principio de vinculación no causal: es la sincronicidad, que no puede ser explicada por la ley de la causalidad. La explicación parece venir de la mano de la existencia de “campos mórficos” o “morfogenéticos”, de que habla Sheldrake.

El biólogo Rupert Sheldrake propone que la naturaleza maniobra mediante campos mórficos o morfogenéticos, una especie de campos informativos que poseen la memoria de lo que acontece: cuando se produce algún suceso, se debe a que la forma activa tiene una resonancia con el campo que actualiza el hábito natural que está implícito en el acontecimiento. Eso mismo parece suceder con la memoria cultural. A ese fenómeno lo denomina “resonancia mórfica”. Esto explicaría sincronicidades curiosas, como el hecho de que un mismo descubrimiento se realice simultáneamente, de modo independiente, en diferentes lugares del planeta. Por decirlo en palabras sencillas, sería la Conciencia común y compartida la que se “expresaría” en y a través de personas, objetos y acontecimientos.

El campo cuántico es considerado como una realidad física fundamental, un medio continuo que está presente en todas las partes del espacio; las partículas son sólo simples condensaciones locales del campo, concentraciones de energía que va y viene, perdiendo su carácter individual y disipándose en el campo.

Para los físicos cuánticos, algo parece claro: El universo se mueve regido por la dialéctica de los opuestos. Y en todo hay sincronía: dos relojes colocados en una misma habitación, acompasarán automáticamente sus ritmos (aunque sean a propósito desacompasados); igualmente, dos mujeres que conviven regularán al mismo tiempo su ciclo menstrual; también los generadores colocados en paralelo… Los átomos cantan al mismo tiempo: hay una formulación matemática que organiza los ritmos.

4. La conciencia que crea la realidad: fenómenos “paranormales” verificados

Dentro de los parámetros de la física clásica, resulta absolutamente imposible explicar fenómenos que, por otra parte, no pueden ser contestados, ya que han sido sometidos a exigentes pruebas de verificación.

El hecho de poder caminar descalzos sobre el fuego y no quemarse (y el poder hacerlo incluso cualquier persona, por escéptica que sea, con tal que tome la mano del fakir); de secar sábanas empapadas en agua con el calor del cuerpo desnudo, en medio de la nieve, en una noche de invierno; o de crear tulpas, “visiones”, que pueden llegar a ser vistos incluso por otras personas…

En este último punto, la experiencia vivida y relatada por Alexandra David-Neel sigue resultando inquietante. En su obra clásica Magos y místicos del Tibet (Espasa-Calpe, Madrid 1971; editada posteriormente por Índigo, Barcelona 1988) narra una experiencia propia de creación de formas de pensamiento. A los pocos meses de realizar los ritos y la concentración prescritos por sus maestros tibetanos, comenzó a captar imágenes de un monje fantasma, su pretendido tulpa. La ilusión era fundamentalmente visual, aunque a veces llegaba incluso a sentir su roce. Pero hay más: hasta un pastor llegó a ver el lama creado por el pensamiento. Es sabido que, para el misticismo tibetano, todos los fenómenos que percibimos son espejismos nacidos de nuestra imaginación. Y que, con la práctica adecuada, la mente puede llegar a crear “imágenes mentales” o tulpas, que tendrían el mismo estatus de “realidad” que aquéllas a las que está habituado el “sentido común”.

A partir de lo que ha descubierto la física moderna, los primeros hechos a los que hacía referencia pueden explicarse porque la conciencia interviene en la vibración acelerada de las moléculas, deteniendo procesos que consideramos “normales”.

Esto significa que la conciencia se mete en los entresijos del mundo físico, afectándolos. Más aún, parece abrirse camino la certeza de que la conciencia es tal vez el único fenómeno que efectivamente existe: toda la matriz materia-espacio-tiempo debe a ella su existencia. Por lo que no puede hablarse del mundo físico como algo “ahí fuera”. Todo es creación de la conciencia. La materia-espacio-tiempo es un aspecto de la misma.

Esto nos lleva a reconocerla como todopoderosa. Lo cual no significa que nosotros seamos todopoderosos, por la sencilla razón de que no tenemos un control total de la conciencia.

En cualquier caso, aquí radica la transformación más asombrosa de la visión del mundo, a partir de los descubrimientos de la nueva física: La conciencia juega un indudable papel en el llamado universo físico.

5. El mito de una realidad que existe “ahí fuera”

Habitualmente, en nuestra visión de la realidad, hemos venido funcionando con un mito, al que hemos dado por absolutamente válido: Al acercarnos al exterior, todos percibimos lo mismo.

Es fácil, sin embargo, reconocer el presupuesto en el que dicho mito se ha mantenido (y todavía se mantiene para la gran mayoría de la gente). Ese presupuesto no es otro que la creencia en que hay un universo físico “ahí fuera”. Y nos hemos enseñado a nosotros mismos a estar de acuerdo sobre ello y sobre los “objetos” de ese mundo “exterior”.

Sin embargo, la física moderna viene a asegurarnos que no existe algo “ahí fuera” de nosotros.Todo se halla inextricablemente interrelacionado con todo, por lo que el universo no es algo que exista “ahí fuera”, y del que el observador se encontraría separado. Más bien al contrario, es ununiverso participativo.

Por un lado, sabemos que el observador altera lo observado por el mero acto de su observación. Por lo que algunos científicos, como se ha dicho más arriba, abogan por reemplazar el término “observador” por el de “participante” (J. Wheeler). Porque lo cierto es que no “observamos” el mundo;participamos en él.

Y, por otro, sabemos también que eso que llamamos “ahí fuera” no es como nuestros sentidos y nuestra mente creen que es. “Ahí fuera” no hay ni luz ni color, sino solamente ondas electromagnéticas; “ahí fuera” no hay sonido ni música, sino solamente variaciones periódicas en la presión del aire; “ahí fuera” no hay calor ni frío, sino solamente moléculas que se mueven con mayor o menor energía cinética media…, y así sucesivamente. Lo que hay, tanto “fuera” como “dentro”, es un torbellino vertiginoso de ondas/partículas en diferentes intensidades de vibración.

En lo que se refiere a “nosotros”, podría decirse que somos, a la vez, una expresión más de ese mismo torbellino y la Conciencia que lo está provocando o de la que está emergiendo. Y todo ello, de una forma no-dual.

Lo que ocurre, en todo caso, es que la mente humana no percibe lo que está “ahí”, sino lo que cree que debería estar ahí.

Sin embargo, tal como insiste la nueva física, hay una conclusión que parece irrebatible: no observamos el mundo físico, participamos con él. Nuestros sentidos no están separados de lo que llamamos “ahí fuera”, sino íntimamente implicados en un proceso de realimentación notablemente complejo, cuyo resultado final es crear efectivamente lo que está “ahí fuera”.

La conciencia es una parte integrante de la realidad; eso significa que co-crea lo que observa. Si vemos un árbol, en vez de un cúmulo de átomos desorganizados, es porque la conciencia humana concede a la realidad física estas características particulares.

Por eso, mirado de cerca, el concepto de “ahí fuera” resulta ridículo. Sólo podemos esperar encontrar un “ahí fuera”, porque creemos que existe. Por eso, todas nuestras nociones acerca delcarácter absoluto del universo físico son erróneas.

¿A qué se debe entonces ese engaño que nos lleva a afirmar la existencia de algo “ahí fuera”? Al modo de operar de la mente, por su propia naturaleza separativa. Para poder funcionar, la mente debe forzosamente separar. A partir de la primera dicotomía sujeto/objeto, para la mente, toda la realidad queda fraccionada. Todo lo que no es “yo”, está “fuera”. Y puesto que pensar es delimitar o “establecer fronteras”, a la mente le resulta fácil marcar un límite entre lo que llama “sujeto” y todo lo demás: es sencillamente el límite o frontera de la piel. Por eso, en cuanto la mente hace su aparición en la historia humana, con ella aparece también la idea de un “mundo exterior”, de una realidad “ahí fuera”, separada y marginal.

Sin embargo, eso es sólo un engaño de la mente, que se realimenta por el simple hecho de que lo hemos creído a pie juntillas. Lo que llamamos “mundo exterior” no está separado de nosotros y, de hecho, basta detener el pensamiento para percibirlo así.

Todo constituye un conjunto unificado, sin separaciones mentales, arbitrarias y artificiales, en ununiverso participativo en el que todo interactúa en una interferencia constructiva, en la que la Conciencia se va desplegando en innumerables formas, como olas “únicas” y hermosas en el océano común y compartido.

(Una vez más, la física nos lleva a la espiritualidad y a la filosofía. Para quienes estén interesados en la “revisión” de los planteamientos filosóficos que han perpetuado y fortalecido el engaño dualista, desde Aristóteles hasta Descartes, recomiendo la lectura de los libros de M. CAVALLÉ, La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia, Martínez Roca, Barcelona 2006; y La sabiduría de la no-dualidad. Una reflexión comparada entre Nisargadatta y Heidegger, Kairós, Barcelona 2008).

6. El cerebro percibe lo que quiere percibir

Del punto anterior, se deriva una conclusión patente: como ha quedado dicho, la mente humana no percibe lo que está “ahí”, sino lo que cree que debería estar ahí. Los neurólogos empiezan a decirnos que el cerebro humano sólo ve lo que quiere ver. La conclusión de la nueva física apunta en la misma dirección: el cerebro percibe lo que quiere percibir. Por eso, tal como les ocurrió a los indígenas ante las carabelas de Colón que llegaban a sus costas, no podemos “ver” todo aquello que escapa a “nuestro mundo”.

Eso significa que no nacemos al mundo; nacemos a algo que convertimos en el mundo. “El Entorno tal como lo percibimos es invención nuestra” (H. von Foerster).

Acabamos de ver que nuestros sentidos no están separados de lo que llamamos “ahí fuera”, sino íntimamente implicados en un proceso de realimentación notablemente complejo, cuyo resultado final es crear efectivamente lo que está “ahí fuera”.

Precogniciones, visiones colectivas… acontecen. Son realidades no menos “reales” que otras que aceptamos como “razonables”. J. Pearce lo expresó con claridad: “La mente del hombre refleja un universo que refleja la mente del hombre”.

7. La realidad (y la conciencia) como un holograma: Cada parte está contenida en el todo… y el Todo se halla en cada una de las partes

La física cuántica ha encontrado que las unidades básicas (las partículas subatómicas) no pueden ser aisladas como unidades o bloques individuales. Su comportamiento posee propiedades de campo, al venir determinado por la colectividad de las partículas. El universo es semejante a un gran holograma.

Por otro lado, estudios neurológicos han revelado que algo parecido ocurre en el cerebro. El proceso implicado en la interconexión de todas las regiones del cerebro no es químico ni electroquímico. El cerebro se asemeja también un holograma.

Un holograma es una representación o imagen de tipo transparente, creada con la ayuda del láser, en donde la imagen contenida no es bidimensional, sino tridimensional. Lo más intrigante es que, cuando se corta por la mitad, resultan dos imágenes, cada una de las cuales contiene la imagen entera. El todo está contenido en cada parte. Eso significa que esa imagen posee propiedades semejantes a las de un “campo”.

La nueva física nos asegura que el universo es un holograma, en el sentido de que se trata de un tejido dinámico de acontecimientos correlacionados, en los que cada parte del tejido determina la estructura del todo. Los experimentos con partículas subatómicas no dejan lugar a dudas: todo está interrelacionado con todo, y es precisamente esa interrelación la que posee y funciona como un “campo” que organiza el conjunto.

Si la conciencia es un campo y no es más que una vibración en el continuum de campos que organizan la materia, ello nos proporciona una explicación para la interacción entre la mente y la materia.

8. Existe una realidad más allá del tiempo-espacio

Hasta Einstein, se creía que el tiempo y el espacio eran realidades inamovibles y separadas. Aquella creencia ha quedado radicalmente superada. No sólo son aspectos de un “algo” único, sino que son totalmente relativos al observador.

La nueva física ha dado un paso más, al afirmar que hay “regiones” que literalmente no existen ni en el espacio ni en el tiempo.

Cualquiera sabe que todo lo que ocurre, ocurre en el presente: incluso cuando recordamos el pasado o proyectamos el futuro, no podemos hacerlo sino desde el presente.

Pero todavía es más radical la afirmación de la atemporalidad. Lo que llamamos presente, si dejamos de percibirlo mentalmente como un “tiempo intermedio” entre el pasado y el futuro, se manifiesta como lo que es: no-tiempo, atemporalidad. La física viene a decirnos algo que los místicos siempre habían experimentado: que existen “regiones” de nuestro universo y de nuestra conciencia fuera del tiempo y del espacio.

En concreto, la sabiduría espiritual de Oriente ha dicho siempre que nuestras percepciones de un universo que existe en el tiempo son erróneas. Por encima y más allá de esta realidad ilusoria, está elvacío: una región donde el concepto mismo del tiempo deja de tener ningún significado.

9. La realidad última del universo: el “lugar” que han experimentado los místicos

Para la física moderna, la materia y el espacio-tiempo vacío aparecen como una y la misma cosa. Las tres dimensiones aparentes del espacio son virtualmente inexistentes en el nivel de la espuma cuántica. Lo que ahí se da es una “interconexión cuántica” (J. Wheeler), en la que cada punto en el espacio está interconectado con todos los demás puntos del mismo. De un modo similar, podemos sospechar que cada punto en el cerebro humano está conectado, por medio de la espuma cuántica, con todos los demás puntos del universo.

Para el físico cuántico es claro que la materia carece de base física. Tras la solidez aparente de la silla, se esconde en realidad el superholograma de un torbellino de ondas/partículas. A ese nivel, la conciencia es capaz de crear materia. Y eso constituye la prueba final de que lo no físico, la conciencia, tiene dominio sobre el mundo físico.

Einstein nos enseñó que la materia y la energía pueden convertirse la una en la otra: E = mc2, la materia es energía altamente condensada. No existe la materia; solamente existe la interferencia constructiva del universo interpenetrante. Frente a la idea mecanicista del universo, la física moderna nos dice que el átomo está compuesto por vastas regiones de espacio vacío; la materia consta principalmente de espacio vacío. (Si una pelota de béisbol alcanzara el tamaño de la tierra, sus átomos se verían del tamaño de una cereza. Y en ese átomo del tamaño de una cereza, todavía no podríamos ver su núcleo a simple vista. Si ese átomo aumentara hasta tener el tamaño de la cúpula de la Basílica de san Pedro en Roma, su núcleo solamente tendría el tamaño de un grano de sal).

La “realidad última”, en opinión de la nueva física, se asemeja más a un gran Vacío primordial, un “lugar” más allá del tiempo y el espacio, del que brotan, en un proceso increíblemente complejo y hermoso, todas las formas que existen. En pocas palabras: las piedras y las estrellas son meramente ondulaciones en la nada.

Ése es, precisamente, el “lugar” de la experiencia mística, el lugar del Silencio, de la Presencia, del Absoluto, de la Unidad… Un “lugar” conocido y frecuentado por los místicos de todos los tiempos; un “lugar” incluso en el que las mismas religiones han dicho que se podía vivir la “experiencia de Dios”.

Es profundamente significativo el hecho de que esta frase: “El tiempo, el espacio y la causalidad son como el cristal por el que se ve el absoluto y cuando es visto aparece como el universo”, del matemático H. Minkowski, pueda encontrarse en la sabiduría de la tradición Advaita.

10. El mito hindú

¿Qué es entonces el universo, y qué sentido tiene toda esta historia? Pareciera que, a la nueva física, no le desagrada el antiguo mito hindú, para el que toda la existencia es un juego (lila), el juego del Absoluto.

El Yo supremo es todo lo que existe, todo lo que hay, pero no tiene a nadie con quien jugar. Eso le lleva a jugar al escondite consigo mismo. En este juego, puede experimentar diez mil millones de vida, ver a través de diez mil millones de ojos, vivir y morir diez mil millones de veces.

Finalmente, el Yo se despierta de sus muchos sueños y recuerda su verdadera identidad. Es elYo único y eterno del cosmos. El juego comienza. El juego acaba.

11. En el umbral de una etapa nueva

Como ha quedado dicho, puede afirmarse que la transformación más asombrosa de la visión del mundo, a partir de los descubrimientos de la nueva física, es ésta: La conciencia juega un indudable papel en el llamado universo físico. Hasta el punto de que, para la nueva física, el universo se parece más a un gran pensamiento que a una gran máquina.

Las implicaciones que contiene una tal afirmación nos llevar a concluir que nos hallamos en el umbral de una época sumamente notable. Los físicos nos están diciendo que hay que reconsiderar el papel de la conciencia. El mundo es omnijetivo. Todos los objetos, con respecto a la conciencia, son como las olas en relación al mar.

En las próximas generaciones, nuestras vidas pueden cambiar radicalmente, de forma sobrecogedora. La vida se transformaría en algo tan distinto que su descripción cae fuera de las posibilidades de nuestro lenguaje.

Debido a que todo es una proyección de la mente, la existencia o no existencia de dioses y diosas depende de nuestros respectivos metaprogramas. Incluso la idea de que existe un mundo “ahí fuera” no es sino otro metaprograma.

Por eso, es razonable la afirmación de J.S. Mill: “No son posibles los grandes cambios en el destino de la humanidad hasta que tenga lugar un gran cambio en la constitución fundamental de su modo de pensar”.

Las aportaciones de la física moderna pueden abrir nuestras mentes y favorecer aquellas prácticas espirituales que hagan posible ese cambio.

12. Y, en todo ello, el lugar de la práctica meditativa

Coherente con la antigua “visión del mundo”, la religión –no podía ser de otro modo-, había enseñado a los humanos a relacionarse con el Dios de “ahí fuera”, objetivando lo Absoluto,separándolo del resto de lo real y desembocando en una actitud y comportamiento marcadamenteheterónomos. En lógica “coherencia”, la religión llegó a la conclusión de que ese “dios exterior” habría creado/fabricado el mundo como una realidad también “exterior” y ajena a él.

La Modernidad, apoyada en el reconocimiento de la racionalidad y de la autonomía, se había empezado a rebelar contra esa visión: no podía haber ningún Dios “ahí fuera” o “separado” que, en la práctica, supusiera la eliminación de la autonomía y libertad humanas.

Con la nueva comprensión que se deriva de los datos aportados por la física cuántica, aquella crítica se hace todavía más radical. En el mismo instante en que “caemos en la cuenta” de que no existe un mundo “ahí fuera”, venimos también a hacernos conscientes de que “ahí fuera” tampoco puede haber ningún dios separado. Ese dios no sería sino una “creación” de nuestra mente (hemos hecho alusión antes el enorme poder creador de la misma).

Sin embargo, esa “creación” –sobre la que se han asentado, por otra parte, la totalidad de las religiones- no es ni arbitraria ni “falsa”. Fue el modo habitual en el que los humanos, en el nivel de conciencia en que se encontraban, podían “dar nombre” al Misterio de lo Real, creativo y en constante despliegue. Un Misterio, sin embargo –y esto constituye la mayor “novedad” frente al planteamiento típico de la religión-, no-dual.

Por eso, en la visión que se desprende de la nueva comprensión, si bien es cierto que caen definitivamente por tierra las visiones religiosas tomadas en su literalidad, no se pierde nada valioso. Al contrario, lo que venimos a descubrir es la admirable y asombrosa “convergencia” de la nueva comprensión con lo que afirma la más genuina espiritualidad. Hasta el punto de que, no solamente no hay conflicto, sino que parecen reclamarse mutuamente: las afirmaciones de los físicos cuánticos convergen con las de los maestros espirituales.

En cierto modo, podría decirse que la nueva física es no-dual. A partir de experimentos contrastados en el reino de las partículas elementales, viene a concluir tajantemente que todo se halla interrelacionado con todo, que no hay nada “separado” de nada. Y que todo lo que percibimos, más allá de lo que nos hagan creer nuestros sentidos y nuestra mente, no es sino “forma” o “expresión” que remite a una Realidad primordial, que algunos no dudan en nombrar como Conciencia.

El hecho de que todo lo real sea, efectivamente, no-dual nos permite comprender el dato de que, progresivamente, los diferentes campos del saber vayan también asumiendo ese mismo carácter: desde la filosofía hasta la psicología transpersonal, desde la hermenéutica hasta la espiritualidad…, y que vayan decayendo todas aquellas formas duales –tanto filosóficas como religiosas-, porque empiezan a ser percibidas como incapaces de dar razón de la realidad tal como empezamos a experimentarla.

Pues bien, en todo este cambio sin precedentes, que puede llegar a remover todo lo conocido,¿qué lugar ocupa la práctica meditativa?

En una primera respuesta, hay que decir que dicha práctica viene a aquietar y silenciar la mente. De ese modo, nos permite salir de la trampa de la propia mente dual, objetivadora y separadora, abriéndonos a una visión transmental, en la que se nos da percibir la naturaleza no-dual de lo real.

En segundo lugar, al anclarnos en el presente –toda práctica meditativa consiste precisamente enatender a lo que está aconteciendo “aquí y ahora”-, nos introduce en ese “lugar”, que es en realidad un “no-lugar”; en ese “tiempo”, que es en realidad lo “atemporal”. En definitiva, en la “región” que se halla más allá del espacio-tiempo, donde acontece la experiencia de lo Absoluto, de Lo Que Es.

Y, en tercer lugar, es esa práctica la que nos ayuda a percibir nuestra identidad última, más allá del yo con el que nos habíamos identificado. Al acallar la mente, se diluye el yo, y emerge, en un primer momento, el Testigo que todo lo observa, sin reducirse a nada de ello; para dar paso, posteriormente, a la percepción de sí mismo como el “Yo universal” que se está expresando y viviendo en esta forma concreta, que llamamos “identidad psicológica”.

No deja de ser admirablemente sabio que, tanto estudiando la física cuántica como meditando, somos conducidos a experimentar lo Real como Misterio luminoso, omniabarcante y no-dual, rompiendo definitivamente la prisión egoica en la que la identificación con nuestra mente nos ha mantenido atrapados. Del mismo modo que somos más que la mente, el Universo es más que un conjunto o suma de átomos. Se abre ante nosotros un horizonte pleno de novedad y, en último término, de Vida. Horizonte para el que nuestra mente carece de palabras y de conceptos adecuados y que, a falta de términos más apropiados, nombramos como Misterio, Vacío, Conciencia, Presencia, Plenitud…

Teruel, 26 octubre 2009


Enrique Martínez Lozano ( http://www.enriquemartinezlozano.com/ )