Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


29 sept. 2010

LA FALSA IDENTIFICACIÓN ES LA "ESCLAVITUD"


Cierto visitante formuló a Maharaj una pregunta, titubeando bastante. Después de decir que no sabía si su pregunta podía parecer muy elemental, expuso que si el problema de la "esclavitud y la "liberación" procedían, en esencia, del sentido de identificación con el cuerpo, ¿cómo y por qué se producía esta identificación? Añadió, además (quizá decidiendo que "una vez perdido, merecía la pena echarse al río"), que no entendía por qué tiene que tener uno siquiera un conocimiento espiritual, si al final de nuestra vida el resultado es el mismo, tanto para el jñani como para el ignorante: el cuerpo vuelve a los cinco elementos y la consciencia se convierte en nirguna.

Maharaj escucha a veces a los consultantes con los ojos cerrados, sobre todo cuando le hablan en marathi. Maharaj escuchó también a este visitante con los ojos cerrados, pero mientras escuchaba iba cambiando la expresión de su cara. Parecía severo, y pensé que iba a replicar diciendo: "¿Qué pregunta es ésa?" Pero la severidad se tornó en seguida en un gesto dulce y razonable, y Maharaj sonrió.

Empezó entonces a hablar con suavidad, con los ojos todavía cerrados. "Vamos a empezar por lo fundamental en la consciencia. Si no eres consciente el mundo no existe para ti, ya que no puedes conocer nada. Esta consciencia (en la que uno conoce el universo fenoménico) es todo lo que somos. Mientras estamos en el mundo fenoménico, sólo podemos percibir eso; no podemos ser eso-que-somos hasta que nos despertemos del sueño de lo fenoménico, comprendamos que el sueño es sueño y dejemos de conceptualizar y objetivizar. Éste es el principio esencial básico: el noúmeno es la sustancia, el fenómeno es simple reflexión... los dos son no-diferentes.
El punto siguiente que debes entender es éste: en el mundo fenoménico, cuando "tú" ves a "él", ambos son objetos que se ven mutuamente como apariencias en la consciencia. Pero entiende esto: no hay ningún sujeto que vea al otro como objeto. Sólo hay el acto de ver, que funciona como un aspecto concreto del potencial del noúmeno. Esto se aplica también a todos los demás actos de oír, tocar, gustar, etcétera. Todo ello es, en esencia, "funcionamiento".
Sigamos adelante. Este "funcionamiento" tiene lugar por medio de la física, del aparato psicosomático que como fenómeno, en sí mismo no es más que una manifestación y, por tanto, también es un aspecto del noúmeno, como la sombra lo es de la sustancia. Mientras no haya una entidad individual que pretenda tener libre elección de acción todo funcionamiento fenoménico tiene lugar espontáneamente y no surge la cuestión de la "esclavitud" y de la "liberación".



Pero lo que sucede es que el núcleo funcional de una forma psicosomático (podríamos llamarlo, a efectos de nuestro análisis, la consciencia "personal", a pesar de que la consciencia como tal no se puede dividir) se reviste de una subjetividad espuria como entidad separada, aunque en sí mismo no es más que un objeto, ya que el noúmeno es el único sujeto. Así se crea la pseudoentidad que se supone que nace, vive y muere. También se supone que esta pseudoentidad tiene autoridad independiente para elegir y decidir; y, con esta supuesta autoridad independiente, también se asume la responsabilidad de todo lo que sucede en el funcionamiento del mundo manifestado, es decir, los sufrimientos de este mundo, los pecados y los méritos esperados, y la consiguiente "esclavitud" y necesidad de "liberación".
¿No queda ahora clara la situación? Lo-que-somos se identifica erróneamente de manera relativa con lo-que-no-somos, y esto último es la pseudoentidad. La "esclavitud" surge de esta identificación. Es esta pseudoentidad la que sufre culpabilidad y esclavitud y la que busca liberación. "Yo" no puedo sufrir de ninguna manera, porque "Yo" no está dotado de ningún instrumento para experimentar sensaciones. Toda vivencia, agradable o desagradable, sólo la puede experimentar ese objeto fantasma, producto de una identificación errónea, llamado "yo".
Ahora, finalmente, comprende lo que sucede en el caso del jñani. El jñani ha apercibido la ilusión básica del universo manifestado, así como su papel aparente como fenómeno mientras éste sigue su viaje asignado de la vida, y "vuelve a casa" después. Parece como si viviera la vida como cualquier otro hombre, pero la diferencia significativa es que se ha desidentificado a sí mismo de la pseudoidentidad y por tanto, no padece sufrimientos.
En el caso de la persona ignorante, la pseudoidentidad (que es, en sí misma una ilusión) sigue por el mundo soñado, que es la manifestación, creyendo que es una entidad independiente con aparente voluntad. Y sufre, porque se ve envuelta en la noción de la causalidad, llamada karma, que incluye también el concepto del renacer.
Lo Nouménico Absoluto se manifiesta por medio de millones de formas que se crean y se destruyen a cada momento, y en este funcionamiento espontáneo no hay ningún lugar para el concepto de ninguna entidad. Por tanto, cualquier acción (positiva o negativa) que se base en el concepto de una entidad autónoma e independiente supone que no se han captado los fundamentos esenciales del Advaita. Mientras haya una pseudoidentidad que se considere a sí misma un buscador espiritual que trabaja para conseguir la "liberación", seguirá la "esclavitud". Debe percibirse de manera profunda, intuitiva, que el buscador es lo buscado. Cuando esto sucede, el buscador desaparece."


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


22 sept. 2010

VIVIR CON REALISMO


Hablábamos de las noticias del día.
Mi amigo me decía: -¿No ves? el mundo es un asco. Todo es egoísmo. Todo es maldad.

-No todo -le dije-, hay muchas cosas buenas y bellas.

-Tú eres un iluso -contestó-. La realidad de la vida es que cada uno va a lo suyo y la maldad domina todo. Esa es la realidad.

El amor que tienes a tu esposa, a tus hijos, a tus amigos. La generosidad de muchas personas, el servicio desinteresado de otros por los que sufren, el amor de las madres, la sonrisa de los niños, el canto de los pájaros, el colorido y aroma de las flores, la belleza de las montañas nevadas...
Todo eso ¿no es real?
También es verdad que es real la guerra, las torturas, las enfermedades, la miseria de muchas gentes frente a la injusticia lacerante de otras.
Pero los que quieren ver solamente esta parte de la realidad se parecerían a los que en un rosal lleno de rosas sólo se fijasen en el cieno que está en sus raíces y no en la belleza de la flor.
Tanto el cieno como la rosa son reales.
Pero el sabiamente optimista sabe ver y gozar de la belleza de las flores a pesar de la podredumbre y muchas veces precisamente a causa de ella.
¿Apreciaríamos bien el día y el sol, si no hubiera noches y días grises?
¿Apreciaríamos la tranquilidad de las calles desiertas de las ciudades los domingos, si no sufriéramos los molestos atascos de los días de trabajo?
¿Por qué nos empeñamos en querer ver sólo las realidades más negras?
¿Acaso los que comentan tanto y tan insistentemente esas realidades oscuras y tétricas de la vida las destruyen o las disminuyen con sus comentarios y lamentaciones?
La gente es egoísta, la gente es interesada e hipócrita, repiten constantemente.
Y naturalmente si todos lo son, piensan que ellas también deben serlo.
Si me odian, yo también odiaré.
Si me pisan, también yo pisaré.
Si me roban, también yo debo robar.
Frente a los que odian, pisan y roban también hay quienes aman, ayudan y respetan.
Son diversas partes de la realidad.
Fijarse solamente en la peor, no es ser realista

Y es muy frecuente ver cómo los cantores de desgracias, injusticias, calamidades y muerte se arrogan el derecho de llamarse realistas y llaman ilusos e idealistas a los que ven , hablan y gozan de esa otra parte de la realidad positiva reconfortante y aleccionadora.
Yo pienso a veces si ellos creerán que todos los que presenciamos ese hipócrita espectáculo somos oligofrénicos.
Hay gente amorosa, desinteresado y generosa.
Y hay tristezas y calamidades que podemos solucionar en lugar de aumentarlas con nuestro cacareado realismo.
Cuando tengas una actitud positiva incluso con los aspectos negativos de la realidad harás que la realidad negra de la vida sea mañana menor.
Tú puedes hacer con tu actitud que justicia, amor, generosidad y deseo de vivir crezcan en muchas personas que desesperaban hacerlo cuando oían hablar a su derredor de imposibilidades de amar y vivir y que el mundo y la vida sólo es un asco.
La vida, a pesar de las noches oscuras, de los inviernos frios, de las injusticias y egoísmos a nivel de naciones, familias, individuos..., a pesar de las guerras y muertes, a pesar de las ingratitudes de los seres más queridos, a pesar de todos los pesares, es bella y digna de vivirse con ilusión.
Quizás tú no puedas cambiar toda esa parte de la realidad negra, negativa y deprimente.
Pero sí puedes cambiar tu modo de verla.
Cuando mires más el día que la noche.
Cuando mires más la generosidad que hay en el mundo.
Cuando veas que el sol sigue brillando para todos.
Tú te sentirás estimulado para cooperar en que la realidad de este mundo, no sea sólo lo que leemos en los periódicos sensacionalistas y morbosos sino que sea una realidad más creativa y bella, positiva y feliz.
Cierra tus ojos y tus oídos al sensacionalismo derrotista.
Y ábrelos a esta otra parte del mundo que también es real y te estimula a ser mejor y más feliz.
He oído decir estos días a un humorista muy conocido que lo único que de verdad se respira en nuestro planeta, en todas las naciones, es envidia y odio; y que él, si pudiera marcharía a otro planeta a vivir.
Yo me quedé pensando qué fácil es querer resolver los problemas dándoles la espalda.
También es relativamente fácil hacer humor negro con las calamidades de la vida.
Quizás sea menos sensacional pero es más positivo estimular para que cunda el ejemplo del bien.

Sí. Existen muchos males en el mundo y son muy reales.
Pero también son reales, muy reales, muchos actos heroicos innominados y desconocidos que no dejan de ser reales por eso. Pero no son sensacionalistas.
¿Por qué el mal hace tanto ruido?
Sigue siendo verdad que el bien no hace ruido y el ruido no hace bien.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)


20 sept. 2010

EXISTENCIA APARENTE


Este instante es el único lugar en el que emergen todas las cosas y nada puede aparecer si no lo hace ahora. Cualquier idea que tengas de ti mismo sólo puede emerger en este instante.

Todos los sonidos son sonidos presentes, todos los sentimientos son sentimientos presentes y todos los pensamientos son pensamientos presentes.

Y aunque nunca pueda ser capturado en palabras, nos pasamos la vida tratando de hacerlo. En este momento, "tú" (es decir lo que crees ser) sólo existe como pensamiento, lo que significa que ahora, en este mismo instante, "tú" no existes. Eso fue, precisamente, lo que vi (aunque nadie lo viera) en ese día lluvioso. El individuo sólo tiene una existencia aparente, no es más que un cuerpo de pensamiento que emerge en el momento presente. El individuo no "existe" como lo hace este árbol o esa flor, jamás puede tener esa solidez, esa certeza o esa forma concreta y definida. Nosotros carecemos de fundamento y flotamos en el océano de la nada. Como dijo Sartre, siempre estamos escapando de nosotros mismos, esforzándonos denodadamente en apresar lo que llamamos "yo" para acabar con un puñado de nada.

Y eso genera una gran ansiedad, porque en algún lugar en lo más profundo de nosotros, sabemos que nuestra realidad se asemeja a la de los castillos de arena. Por ello nos empeñamos en asentar cimientos, en echar raíces, en anclarnos, en aferrarnos a las cosas, en identificarnos con nuestro trabajo, con los demás, con las ideas, con los ideales y con las ideologías, con la expectativa desesperada de que todas esas cosas nos salven y nos proporcionen el ansiado fundamento del que carecemos. Nos identificamos con las creencias, los ídolos, los dioses y las religiones hechas a imagen del hombre, pero todas las creencias existen en la sombra de la duda, lo que no puede sino generar más ansiedad, porque, por debajo de todo tememos que aquello a lo que más nos aferramos acabe disolviéndose. Los budistas siempre han dicho que toda forma es impermanente. Por ello nos aferramos con más intensidad poniendo en marcha un círculo vicioso que da vueltas y más vueltas hasta el momento de la muerte.

Pero lo que se vio ese día de otoño trasciende nuestros frágiles intentos de anclarnos. Lo que ese día se reveló es el secreto de que , en realidad, no existe ningún secreto. Lo que se vio ese día es la evidencia última de que ya estamos anclados en algo que nos trasciende. Siempre estamos anclados en el momento presente, en el Dios que se encuentra más allá de Dios, en lo divino, por más que todo lo que hagamos de por sentado que no lo estamos. Todo lo que hacemos para estar más presentes y para estar más cerca de Dios no hace sino intensificar nuestra alienación de la Fuente. El secreto que tan desesperadamente buscamos a lo largo de nuestra vida se halla ya frente a nosotros y lo divino ya está presente en las cosas más ordinarias de la vida.

Dios siempre está con nosotros. Y eso no es algo que podamos "lograr", porque ya es. Ésa es, en realidad, la esencia misma de la vida.


Jeff Foster
(Más Allá Del Despertar)


18 sept. 2010

VOLICIÓN


La única práctica que puede liberar al ser humano del veneno de la sensación de ser el hacedor, es el abandono de la identificación con un objeto en particular como "yo". Ese abandono sólo puede ocurrir a través de la fe, de que la volición o el sentido de ser el hacedor es simplemente una inferencia, ya que realmente no hay una entidad que ejercite tal volición. Los seres humanos pueden pensar que "viven" su vida, pero de hecho sus vidas están siendo vividas como parte del funcionamiento total de esta manifestación fenoménica. Todos los eventos juntos constituyen el funcionamiento de la manifestación de acuerdo con la inexorable cadena de causalidad. Sería increíble imaginar que este funcionamiento de la totalidad pudiera dejar ningún lugar o campo para la volición individual.


Por esta razón Ashtavakra alude a la "fe" como el único remedio para la mordedura de serpiente que simboliza la noción de ser el hacedor; fe en que el ser humano existe, no como una entidad cuerpo-mente individual que es meramente un objeto fenoménico, sino como Noúmeno, no como un objeto individual sino como el único Sujeto. Una fe de este tipo provoca la comprensión repentina y espontánea de que "Yo" soy el único sujeto y que la totalidad de la manifestación fenoménica es mi expresión objetiva. "Yo" soy la Consciencia universal dentro de la cual ha surgido espontáneamente la totalidad de la manifestación fenoménica.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)

15 sept. 2010

Océano


Así como el agua se eleva del Océano único,
y juega como forma con el nombre de ola
para volver a hundirse en la inmensidad del agua;
de igual modo los pensamientos surgen del espacio de la consciencia
y desaparecen sin dejar trazas en ella.


Mooji
(Palabras Surgidas Del Silencio)

13 sept. 2010

FIN DE LA BUSQUEDA


No te estoy diciendo que dejes de buscar. Esto no es ninguna crítica a la búsqueda. Incluso esa búsqueda sucede tal y como debe suceder. Todo esto es absolutamente perfecto.

Por tanto, puede que desaparezca la máscara o puede que no. Puede que uno se quede absorto en la búsqueda o puede que tenga una sensación de desahogo, de alivio. Todo eso está bien, todo es maravilloso, todo forma parte del espectáculo.

Y puede que haya un pajarillo que salte de rama en rama, y puede que lo único que se vea es a ese pajarillo, que lo único que exista sean esos pequeños saltos, que lo único que exista sea ese pío pío. Todo esto es Unidad, sin principio ni fin, sin propósito ni objetivo ni significado alguno.

A ese pajarillo no le preocupa encontrarse a sí mismo ni alcanzar un estado de liberación. A él le basta con seguir saltando, con encontrar el siguiente gusano que comer. Quizás por eso nos atrae tanto la naturaleza. Los animales dan la sensación de no arrastrar el lastre de la individualidad, del concepto de yo, de la búsqueda de algo con más significado que lo evidente.


Pero en realidad la gran liberación ya está aquí, para todos nosotros. Esto -lo que aporta claramente este momento- es el único significado que existe. Esto -ir al baño o comer o comprar pan y lecho en la tienda de la esquina- es el único propósito del ahora. Aunque eso le pueda parecer deprimente a la mente, a lo que té eres de verdad le resulta una liberación explosiva.

Es justamente la búsqueda de propósito la que produce la sensación de despropósito y es justamente la búsqueda de sentido la que produce la sensación de sinsentido.

Esta forma de ver las cosas no se logra, no es el resultado de una larga lucha, no tiene nada que ver con la inteligencia ni con tener conocimientos o aptitudes especiales. No tiene nada que ver con causas o con efectos, con el esfuerzo, con la persistencia o con ninguna otra cosa.

La libertad y la iluminación sólo se pueden encontrar aquí, y nada más que aquí -es decir, no se pueden "encontrar" de ninguna de las maneras.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


10 sept. 2010

EXPERIMENTAR EL GRAN MISTERIO


En el fondo de nosotros mismos, todos sabemos que caminamos entre espejismos pues a aquello de allí lo llamo "pájaro", pero, en realidad, no tengo ni idea de qué es, a aquello otro lo llamo "árbol" pero, en realidad, es un misterio divino que me deja boquiabierto y mudo cuando lo contemplo, a aquello de allí lo llamo "gato" pero ¿qué es eso? Todo esto es un misterio y cualquier explicación que yo pueda dar acerca de esto sólo es una interpretación de los hechos, una teoría, un cuento superpuesto a una realidad que existe con anterioridad a la interpretación, que existe sin necesidad de que interfiera la mente humana.

No obstante, esa cosa que señalo y que llamo "gato" ¿es acaso un cuento?, y esa otra cosa que señalo y que llamo "árbol", ¿es acaso un cuento? "¡Por supuesto que no !", exclamarás. Pero ¿has conocido alguna vez algo que no sea un cuento?

¿De verdad quieres saber qué es esa cosa de allí? Pues entonces deja que se calle la mente. Ve, camina hacia allí. Toca esa cosa que llamamos "árbol". Siente sus formas, su textura. Escúchalo, huélelo, pruébalo incluso. Fíjate en todas las criaturas que viven en él. Obsérvalo detalladamente: esas formas increíbles, repartidas por la corteza, esos líquenes que crecen en el tronco. Míralo con atención con más atención.

¿De verdad es un "árbol"? ¿De verdad sirve esa palabra para reflejar lo que es?

Lo cierto es que no tiene nombre, ¿no crees? No es un árbol, ¿a que no? Es una experiencia, una experiencia que cambia a cada momento que pasa, una experiencia que por tanto, no se puede nombrar. La palabra "árbol", el concepto, los conocimientos al respecto... todo eso son cosas del pasado, cosas muertas. Sin embargo, esto, sea lo que sea, está vivo. Un instante nunca es igual al siguiente, y una cosa que está viva nunca puede ser captada por algo que está muerto. Sólo un pensamiento podría decirte lo contrario.


Y este "árbol" no es un ente ajeno a las pequeñas criaturas que viven en él, a los nutrientes y los microorganismos del suelo de los que se alimente, a los líquenes que aparecen por uno de sus lados, a las gotas de lluvia sin las que moriría, a la ardilla que acaba de trepar a lo alto de su copa, a mí mismo cuando apoyo la mano en la corteza, cuando respiro el aire del que él también depende. Todo depende de todo. Este "árbol" no es un ente aislado de todo lo demás. "Árbol " no está aislado del resto de la realidad, de todo lo que llamamos "no-árbol". ¿Dónde se puede ubicar entonces el límite entre "árbol" y "no-árbol"? ¿Cómo se puede limitar la realidad? ¿Cómo iba yo a saber dónde poner el límite?

La realidad es una totalidad única que el pensamiento mata, corta en pedazos, convierte en conocimientos anquilosados, procesa en términos de pasado, porque la mente es incapaz de abarcar la enormidad del todo, es incapaz de comprender ese gran misterio que llamamos vida, es incapaz de tolerar el hecho de que la vida no tenga centro. Por tanto, lo que hace es reducir la realidad, fragmentarla, llamar a esto "árbol", agruparlo junto con todas las cosas que se le parecen - que también reciben el nombre de "árbol"-, y hacer todo esto en nombre del conocimiento, en nombre de la ciencia.

Sin embargo, eso es mentira, es una mentira que la mayoría de nosotros llevamos creyendo toda la vida. No es un árbol. Es lo que es y nosotros lo señalamos y lo llamamos árbol, y nos olvidamos de que no es un árbol sino un misterio divino, y de que el nombre "árbol" es un cuento, un objeto mental, un espejismo.

No obstante, a la mente le satisface la palabra "árbol", ¿no? Una vez que dispone del concepto "árbol", puede dedicarse a crear todo tipo de teorías sobre los árboles y su funcionamiento. Y, sin embargo, los árboles del conocimiento, los árboles de la ciencia, son árboles de la mente. Come del árbol del conocimiento y morirás. Te quedarás atrapado en el pasado, en un pasado que te tortura.

Pero ven aquí. Toca esta corteza. Siéntela mientras contemplas tu "árbol". ¿Qué es lo real?


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)



8 sept. 2010

SÍMBOLOS Y TRADICIONES ESPIRITUALES


Las tradiciones espirituales han sido, desde hace mucho tiempo, fuente de una comprensión errónea de la iluminación. Es posible que el personaje en el que se basa una tradición haya estado despierto pero, con demasiada frecuencia, sus enseñanzas han sido distorsionadas por quienes intentaban obtener autoridad espiritual y poder personal.

Un caso ilustrativo: no hace mucho tiempo, dos amigos vinieron a visitarme y cenamos juntos. Mientras charlábamos durante la cena , uno de ellos dijo que iba a ir a un retiro en un monasterio budista tibetano que no está muy lejos de aquí. Dijo que este linaje de budistas construía stupas, que son una especie de santuarios dedicados a la sabiduría, etc. Yo ya había oído hablar de esto e incluso me habían enviado una carta pidiéndome una donación para la construcción de una stupa, a lo que me negué. Mi nuevo amigo señaló que es mejor que estas stupas contengan un poco de pelo, uñas o un diente de una persona iluminada, pues se supone que así tienen más poder.

Todo esto está muy bien si vives en Disneylandia, pero si eres algo perceptivo y tienes una mínima comprensión de lo que significa estar iluminado, lo verás como una mera tontería. Dudo seriamente de que el Buda apoyara este tipo de ideas. Si lo hizo, no estaba realmente despierto.

Se ha dicho que no hay ninguna diferencia entre los que están despiertos y los que continúan soñando. Incluso el Buda dijo, si mal no recuerdo, que "de la pura iluminación no obtuve nada, excepto una sutil sensación de alegría y una cierta comprensión tácita". Esta afirmación, por sí sola, me convence de que, ciertamente, estaba despierto. Es difícil entender cómo se da el salto desde este punto hasta el poder de un símbolo, en este caso una stupa. Son los budas lunares los que crean este tipo de distorsiones. Ningún Buda real promovería tales ideas.
Creencias como ésta y un millón más constituyen una de las razones por las que uno necesita dejar atrás la religión, si realmente desea comprender lo que es real.

Una uña o un diente "despiertos" no son más que una uña y un diente. No contienen ningún poder especial, no van a salvar al mundo de la locura, ni van a liberar a nadie. La creencia en este tipo de cosas sólo conseguirá mantenerte atado a la ilusión del ego.

Sin embargo, si insistes en coleccionar estos disparates, tengo algunas uñas de los pies y de las manos que me sobran y algunos mechones de pelo que estaré encantado de venderte. Me vendría bien unos ingresos adicionales, y el pelo y las uñas me crecen rápido. Sería un buen regalo para una persona que lo tiene todo.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)


6 sept. 2010

MUERTE





"La muerte no es un acontecimiento de la vida;
no vivimos para experimentar la muerte.
Si consideramos que por eternidad se entiende
no una duración temporal infinita
sino una ausencia total de tiempo,
entonces la vida eterna es de aquéllos
que viven el presente."


Wittgenstein


2 sept. 2010

LA FELICIDAD Y EL AMOR NO SON UN OBJETO


Una y otra vez leemos y oímos frases como estas: " el hombre vive persiguiendo la felicidad cada día de su vida sin alcanzarle" o también "todo nuestra vida es una carrera permanente detrás de la felicidad y el amor"... etc...
Esas y otras frases semejantes nos resultan bellas y muchos las creen verdaderas.
Yo me imagino, al leerlas u oírlas, la carrera de un galgo en un canódromo, detrás de la liebre ficticia a la que indefectiblemente nunca acaba de atrapar.
Esas y otras frases semejantes tienen tanto más peso cuanto que suelen ser escritas o dichas por personas cultas y aparentemente sensatas.
Pero todas esas frases y expresiones sobre la felicidad resultan además de manoseadas, torpemente falsas y desorientadoras.
La felicidad, lo mismo que el amor, porque no puede existir la una sin el otro, no es "algo" que hay que conseguir, conquistar o alcanzar.
Todavía más. La felicidad no es tampoco un estado anímico mental o sentimental que haya que conseguirse por medio de ciertos artificios o técnicas.
SOMOS ya felicidad y amor.

Photo by Guillem.


Y es feliz y amoroso el que se da cuenta que ya lo ES. Es decir, la vida de una persona es feliz en la medida que su conciencia ve y comprende con toda claridad práctica lo que es en su naturaleza como realidad viva.
El hecho de que constante y permanentemente esté urgiendo y expresándose en nosotros el hambre y anhelo de felicidad y amor es la señal más evidente de que esa felicidad y amor están ahí, dentro de nosotros. No sólo como una capacidad lejana y abstracta sino como una realidad presente. Si no, jamás sentiríamos el ansia de felicidad y amor.
¿Qué es entonces lo que nos impide ser felices y amorosos? ¿Cuál es la causa por la que nuestra vida se desarrolla tan huérfana de amor y felicidad?
La única causa de nuestra infelicidad y nuestro desamor en la existencia concreta de cada día es la ignorancia.
Esta ignorancia está compuesta de ideas falsas y programaciones mentales erróneas con las que convivimos en cada momento como si fueran verdad.
Cuando alguien descubre la falsedad de tantas ideas falsas sobre sí mismo, se da cuenta de que lo que toda la vida ha estado ansiando y deseando ya está allí, dentro de sí.
Entonces uno se da cuenta de que no hay que conseguir nada.
No hay que anhelar nada, porque se anhela lo que no se tiene.
Uno, entonces, escucha la sinfonía sin necesidad de la orquesta, sin necesidad de los instrumentos.
Entonces cada uno es amoroso y feliz sin necesidad de los estímulos externos que ahora tanto estamos deseando.
Entonces uno es feliz porque se da cuenta de que lo es.
La puerta, pues, de la felicidad es tomar conciencia, darse cuenta de la auténtica realidad.
El secreto es simple: consiste en quitar el velo que oculta la realidad. El velo es siempre ideal. Está hecho de ideas.
La idea de que mi cuerpo ha de estar de esta manera o la otra, que he de poseer esto o aquello, que he de vivir con tales o cuales personas, que he de estar aquí o allá... constituye el velo que te oculta la verdad de ti mismo.
Cuando quites el velo entrará la luz, el sol.
El sol está siempre ahí. Pero vives en tinieblas, en las tinieblas de la duda y el temor.
El sol está ahí. Pero lo tienes oculto por el velo de tus ilusiones e ignorancia.
El velo puede descorrerse en un instante. Y también puede ir rasgándose poco a poco, día a día.
Rásgalo ahora un poco para que entre un poco de luz.
Lo importante y lo primero es que estés convencido de que tienes el velo de la ignorancia. Porque si crees que estás en la verdad de que todo está bien, que tus ideas e imaginaciones son la realidad, entonces jamás podrás llegar a la verdad.
A medida que vayas rasgando el velo de tu ilusión, irás sintiendo paulatinamente algún rayo cálido de felicidad y amor que está tratando de aparecer en ti.


Darío Lostado
(Somos Amor)