Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


28 nov. 2011

ENGANCHADO A LA ILUMINACIÓN


Hice mi primera aparición en el escenario de la vida hace veintisiete años y representé muchos papeles: el de un niño tímido e introvertido, el de un adolescente penosamente acomplejado y, finalmente, en una actuación digna de un Óscar, el de un veinteañero terriblemente confuso y deprimido que sufría una crisis existencial tras otra. Durante gran parte de mi infancia y al principio de mi edad adulta, viví exclusivamente "en mi cabeza", perdido en mis problemas y sumido en el tormento del odio a mí mismo.

Un día, rondaba yo los veinticinco años, después de una profunda depresión que casi me dujo al suicidio, me entró el gusanillo de la espiritualidad. ¡Me harté por fin de mis miserias, me harté de mi tremenda timidez, me harté de mí mismo! Lo que quería era escaparme de todo eso. Deseaba la iluminación espiritual, la liberación, librarme de todo mi sufrimiento. Quería trascender el ego, despojarme de mi yo, fundirme con Dios y dejar atrás esta miserable existencia. Las opciones eran evidentes: o la iluminación espiritual o el suicidio -y en el suicidio no quería ni pensar-.

Entonces me esforcé por leer cientos de libros religiosos y espirituales pesadísimos, escritos por sabios, gurus, maestros y filósofos de largas barbas. Y seguí leyendo y leyendo, y empecé a practicar la meditación. Me hice vegetariano y me dediqué a escuchar esas grabaciones caseras de indios llenos de paz que me hablaban de lo maravilloso que es que la mente está en silencio. Pero aun así, por que hiciera o dejara de hacer, no dejaba de abrasarme por dentro un vehemente deseo de ser libre. Por mucho que lo intentara, no había forma de quitármelo de encima.

Me inquietaba cómo alcanzar ese estado de perfecta quietud y paz del que la gente hablaba desde hacía tantos siglos. Yo tenía momentos de paz, de quietud y de claridad, pero necesitaba desesperadamente que se convirtieran en algo permanente. No es que estuviera encaprichado con la paz: quería la paz por los cuatro costados.

¿Cómo podría estar siempre flotando? ¿Cómo podría evadirme de una vez por todas de esta vida tan corriente? ¿Cómo podría liberarme de mí mismo y de eso que llaman mi "bagaje psicológico"?

Estaba enganchado a la iluminación.



Apretamos el botón de avance rápido hasta hoy y la búsqueda ha terminado o, más exactamente, ya está desenmascarada. O, más exactamente, se está desenmascarando ahora, ahora, ahora.

Eso de la iluminación no existe. Sé que eso es una bofetada en plena cara cuando llevas tanto tiempo buscándola con toda tu alma, con todo tu corazón. La búsqueda espiritual concluye con esta demoledora toma de conciencia: para empezar, nunca ha habido nada que descubrir.

¡Lo vi con tal claridad! No había nada que encontrar porque nunca se había perdido nada. La libertad absoluto había estado en mí desde el principio y, de hecho, era la auténtica naturaleza, que siempre había estado oculta por la búsqueda de objetivos por parte de esa mente tan inagotable como un mono que salta de rama en rama. Mi desesperada búsqueda de la iluminación espritual no había sido más que una prolongación de esa búsqueda permanente de algo más, de algo distinto de lo que existe.

Pero, aun así, todo encajaba y se había desarrollado a la perfección. Eso también quedó claro.

Todas aquellas depresiones y toda aquella timidez se esfumaron para siempre, y la desolación y la frustración se vieron reemplazadas -y así continúan- por espaciosidad, por transparencia, por amor incondicional: un amor que permite que todo sea exactamente tal y como es, un amor que abarca la vida entera con todas sus imperfecciones.



Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


26 nov. 2011

YO NO SOY.


Recuerda: nosotros estamos satisfaciendo a nuestros egos de todas las maneras posibles: abiertas o sutiles, directas o indirectas. Y una persona realmente religiosa es la que sabe esto, la que toma conciencia de esto, y en este estado de conciencia el ego desaparece.


Una persona verdaderamente religiosa no tiene idea de quién es superior. Una persona religiosa no puede decir: "soy superior a un árbol, soy superior a un animal, soy superior a un pájaro". Una persona religiosa no puede decir: "Soy superior". Una persona religiosa tiene que saber que "yo no soy", y en esa experiencia de "yo no soy" fluye la alegría. Se ha removido la roca.


Osho
(El Sendero Del Tao)

23 nov. 2011

¿SIGUE LA ILUMINACIÓN ALGÚN PATRÓN?


· Una persona de la que he oído que está iluminada dijo que había pasado un período en el que simplemente se había relajado y había disfrutado de la vida, lo que fue seguido por otro período de sentir mucho miedo. Recuerdo que hace algún tiempo dijiste que habías pasado por ciertas alteraciones emocionales justo antes de que se produjera el evento impersonal del Despertar. ¿Sentiste miedo? ¿Puedes hablar de eso?


Bien, prefiero no hacer hincapié en el "evento" porque no viene al caso... Es una historia que coincide con la de la persona que menciones, pero la mía no tiene nada de instructiva.


· Simplemente me preguntaba si hay algún patrón.


Por eso he dicho que no hay nada instructivo en la historia. No vas a establecer una relación causa-efecto entre los distintos elementos. El evento del Despertar es un acontecimiento impersonal. Ocurre a través de un mecanismo cuerpo-mente, puede suceder de cualquier manera, y probablemente hay tantas historias como mecanismos cuerpo-mente en los que ha ocurrido. Pero siempre existe el impulso de enfocarse en la experiencia con secreta esperanza: "Bien, si podemos identificar qué es lo que causó el despertar, dedicándonos diligentemente a duplicar ese hecho, podemos conseguir lo que queremos".


· No es eso...


Es exactamente eso.




· Simplemente me preguntaba si el hecho de haber experimentado ese torbellino emocional pudiera haber actuado como precursor...


Y lo que yo te digo es que eso no es la causa.


· ¿No lo es? ¿Es diferente en cada caso?


Si


· De acuerdo.
Si la Iluminación es una Gracia, ¿para qué habríamos de buscar? ¿Por qué no renunciar simplemente a la búsqueda?


¿Trata de renunciar a ello! (Risas) Tú no pediste convertirte en buscador. La búsqueda comenzó. De modo que no puedes renunciar a ella. ¿Tú no la empezaste, de modo que no puedes renunciar a ella! Es como tener una relación sexual con un gorila de trescientos kilos...: no puedes darlo por acabado mientras el gorila no la da por acabado. (Risas)




Wayne Liquorman
(Aceptación De Lo Que Es)

21 nov. 2011

EL DESEO


El deseo está en la raíz de la ignorancia (y de la desdicha). El deseo crea los opuestos de aceptable e inaceptable. La adquisición de lo que parece aceptable lleva dentro de sí misma la semilla de lo inaceptable debido al miedo que hay a perder lo que ha sido adquirido.

Incluso en el caso de una enfermedad física, el conocer la causa de la enfermedad es la mitad de la solución. Pero en el caso de una enfermedad psicológica -la desdicha- el conocer la causa es lo único que se necesita, no se necesita ninguna acción directa, porque el enfermedad psicológica no tiene una base concreta. Es un hecho curioso que el ser humano visite a un gurú y busque alguna solución directa, activa por ejemplo una meditación de algún tipo, para deshacerse de la enfermedad psicológica de la desdicha. Lo gracioso es que esa enfermedad psicológica es el resultado de la búsqueda de lo aceptable y ahora se lleva a cabo una nueva búsqueda para eliuminar el resultado de la primera búsqueda. Con la búsqueda de la felicidad llega la nueva búsqueda de una meta espiritual llamada iluminación. La búsqueda continúa perpetuamente hasta que se convierte en frustración. Ésta es la razón por la cual el sabio hace la simple afirmación que la causa básica de la desdicha en el samsara es el "deseo", deseo que lleva ala búsqueda de lo que es considerado aceptable en el momento. En otras palabras, el sabio dice: "abandona el deseo de lo que es considerado aceptable. Estate satisfecho con Lo-Que-Es, sin desear transformarlo en algo mejor. Lo mejor nunca llegará y la búsqueda y la frustración nunca cesarán".


El deseo significa descontento, no estar satisfecho con Lo-Que-Es. La base del deseo es el tiempo y el transcurso del mismo, su duración. El dolor psicológico significa sencillamente el desear algo que no está allí en el momento presente o el rechazar algo que existe en el momento presente. Lo que dice el sabio es muy simple. Él dice que el pasado está muerto y que el futuro es inexistente. Lo que existe es el momento presente, el eterno momento presente desde el cual puede ser presenciado el movimiento ilusorio del futuro hacia el pasado. sino que es la constante dimensión atemporal que está fuera del transcurso y la duración [del tiempo]. Esto tiene que ser así porque el flujo del tiempo no puede ser presenciado excepto desde una posición fuera del transcurso y la duración [del tiempo]. No vivas en las frustraciones o en los éxitos del pasado, no vivas en las proyecciones de los miedos y esperanzas del futura. Mantente en el momento presente y no tendrás que preocuparte ni por la felicidad ni por la desdicha. El "adentro" es el Reino del Cielo, que no tiene que ser "buscado" como un objeto por ningún objeto humano.


Ramesh S. Balsekar.
(Un Dueto De Uno)

19 nov. 2011

¿QUÉ SENTIDO TIENE TODO ESTO?


· Nathan, cada vez me parece menos importante toda esta cuestión del Despertar y, en cambio, me empiezo a plantear: "¿Qué sentido tiene todo esto?". Tengo la sensación de que no tiene ninguna importancia. No sé cómo explicarme...

No hay nada que explicar. Esta película -esta obra teatral de la vida- aparece y, cuando la realidad de los pensamientos se percibe y se acaba el juego en el que uno se identifica con el personaje, se ve que ya se está despierto de por sí y que todo surge de forma espontánea. Todo funciona con el "piloto automático" y, hoy, la escena consiste en que hay una habitación llena de personajes, donde se hacen preguntas y se dan respuestas, pero no hay nadie en el timón.

· Esa imagen del piloto automático me parece muy esclarecedora.

Sí, si utilizamos la analogía de una película que se proyecta en una pantalla, veremos que ahí no hay más que imágenes: que la pantalla y las imágenes son inseparables. Las imágenes aparecen en la pantalla y ya está. Esa idea de que se puede hacer algo al respecto, de que todo esto tiene un significado, sólo surge cuando los pensamientos nos embelesan. Pero es que eso es lo que pone en el guión.

· Pero ¿esas imágenes no tienen consistencia? Son tridimensionales.

Sí, se trata de una película multidimensional que se ve desde dentro y no como un espectador, desde fuera. Esto es la película. Si nos servimos de la analogía de que los personajes humanos son como las células del "cuerpo" de la Conciencia -es decir, que son distintos puntos de vista-, entonces podemos entender mejor que la Conciencia misma es la que está viendo esta película desde todos esos puntos de vista dentro de sí misma. La Conciencia es la película y se está viendo y experimentando a sí misma desde la posición de cada uno de los personajes.

· Hace años, estrenaron una película de Woody Allen en la que uno de los personajes se salía de la película. No recuerdo el título pero puede que nosotros, en tanto que buscadores, estemos intentando hacer lo mismo.

Sí, sólo que fuera de la película no hay nada. No hay más que la película y el hecho actual de constatarla "desde dentro": el hecho de constatarla y lo que se está constatando, es decir, Plenitud, Conciencia.


· Sin ninguna necesidad de escaparse de ella.

No, ése es el objetivo de la espiritualidad tradicional: escaparse del hecho de autoidentificarse como el contenido de la consciencia.

· Pero tampoco consiste en eso...

No, nuestra verdadera naturaleza es Plenitud con los aspectos simultáneos de consciencia y de contenido de la consciencia.

· Aunque siento que el conocimiento se va desarrollando, sigo teniendo con frecuencia una sensación de separación.

No es muy frecuente que, al principio, haya una sensación de Unidad pero, a medida que se produce ese dejarse caer en el "saber" innato, esa sensación de estar confinado al cuerpo físico puede parecer difuminarse, de forma que sigue existiendo un cuerpo aquí pero ya no es "mío". Así la sensación de ser "yo" -este cuerpo- puede resultar más difusa.

· Y ese proceso aparente de evolución puede resultar tan sutil que apenas se nota...

No obstante, "ahí afuera", "en el mundo", este mensaje sobre nuestra verdadera naturaleza no suele propagarse: no forma parte de la "vida cotidiana" en el guión de la película. Por tanto, en la representación teatral de la vida, tendemos a olvidarnos de nuestra verdadera naturaleza. Todos los personajes se comportan como individuos completamente inconscientes de que todos compartimos la mima identidad. Cuando se produce el recuerdo de nuestra verdadera naturaleza, no es difícil ver que todo -todas y cada una de las formas- son mismo. Sin embargo, se mantiene cierta apariencia de separación, de distanciamiento, de perspectiva, como un aspecto funcional para la representación teatral.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)

14 nov. 2011

LOS PENSAMIENTOS


· ¿Podemos hablar de la memoria? Los pensamientos surgen una y otra vez, y parecen no interrumpirse nunca... por ejemplo: "Voy a ir a casa a preparar la cena para mi familia". Dan la sensación de ser un derivado de la memoria.

Los pensamientos de la "memoria" surgen en el presente y su contenido constituye el cuento de "mi" familia.

· Entonces, ¿en el presente no existe la familia a menos que estén los miembros físicamente presentes?

En el presente existe todo lo que aparece en el presente: lo que es. Todo lo demás es relato.

· De acuerdo. Por tanto, cuando la familia está físicamente presente, ¿por qué las imágenes de esas personas me resultan familiares mientras que otras imágenes -de personas extrañas, pongamos por caso- no? No consigo quitarme la idea de que la gente, los personajes que aparecen una y otra vez en nuestro relato, tienen una continuidad aparente.

Las imágenes de los familiares, cuando aparecen, conllevan un sensación de familiaridad, un "recuerdo" simultáneo de la vida que "yo" he pasado con "mi" familia. No hay continuidad: sólo hay un presente. Toda esa historia de "mi" familia surge en el presente en forma de relato.

· Lo que me cuesta entender en ese ejemplo es que... de acuerdo, todo esto es aparente y los pensamientos y las sensaciones simplemente nos hacen creer que la vida es así. Pero ¿qué sucede con la otra persona? ¿Cómo es que ella sincroniza sus sentimientos para sentir exactamente lo mismo; por ejemplo: "¡Qué alegría verte!" o "¡Qué horror! ¡Otra vez esta pesada!"? Su experiencia no es distinta de la nuestra.

No es que haya una serie de personajes individuales que estén sincronizados: todo es una totalidad plena de por sí... la Unidad. Lo que surge dentro y en forma de unidad es una separación aparente. En este momento presente, lo que aparece son todas estas imágenes -los pensamientos, las sensaciones, etc.-, que dan la sensación de aparecer para validarse mutuamente dentro de la película. Ése es el pasatiempo cósmico.

· ¡Pues, entonces, es que a Dios se le da muy bien hacerse el listo!

No hay ningún Dios aparte de esto que aparece en el presente. "Dios" no está por ahí, entre bambalinas, organizándolo todo sino que está aquí, en el presente, apareciendo en forma de todo esto.

· Sin embargo, en el guión, parece que haya una sincronía, ¿no?

Sí, lo parece.

· Lo que quiero decir es que la otra persona también piensa lo mismo. Por tanto, hay dos personas que piensan: "¡Qué ilusión volverte a ver después de veinte años!". ¿Cómo es posible que las dos personas tengan el mismo pensamiento?

En referencia a la analogía del cuerpo humano, al igual que en el cuerpo humano, todo está sincronizado y surge simultáneamente. Desde el punto de vista de cada una de las células o desde el punto de vista de los personajes individuales, lo que existe es esta película en la que parece haber "otros" personajes distintos de nosotros mismos. Al igual que en una película, un personaje aparece por la izquierda y otro por la derecha, pero ambos aparecen en una única película. Quizás el sincronismo de la película resulte desconcertante desde el punto de vista de la identificación con el personaje pero, en realidad, lo único que existe es una sincronización total.



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)

10 nov. 2011

TU ÚLTIMA RESPIRACIÓN


Siempre estamos viendo esto por última vez. Nunca podemos estar seguros de contar con otro instante. Esto es precioso y frágil. Siempre es la última vez que verás la silla, la última vez que verás el techo y la última vez que verás la alfombra. Siempre es la última vez que verás tus manos. Y ésta siempre será tu última respiración. Pensar que mañana seguiremos aquí es una muestra de arrogancia extraordinaria. ¿Quién puede dar por sentado que mañana seguirá aquí? ¿Acaso nos lo merecemos? Pero lo más hermoso es que, aun sin merecérnoslo, disfrutamos de ello. Ésa es la gracia. Aunque no nos lo merecemos, disfrutamos de ello... hasta que dejamos de disfrutar.

¡Qué malos, Dios mío, hemos sido! ¡Qué cosas tan feas hemos hecho en nuestra vida! ¡Cómo nos hemos enfadado con los demás! ¡Cuánto les hemos juzgado! ¡Pero la gracia es que, aunque no nos lo merezcamos, esto está, no obstante, aquí! ¡Un auténtico regalo!


No nos merecemos esto. Esto es un regalo que se nos da independientemente de lo que hayamos hecho, independientemente de lo que hayamos logrado o dejado de lograr e independientemente de lo que creamos o dejemos de creer. No somos nada pero, en este mismo instante, se nos ofrece todo. Todo lo que necesitamos. ¡Qué arrogancia pensar que merecemos más! En la raíz de toda búsqueda espiritual está la arrogancia, el narcisismo y el ego. ¡En la raíz está el yo! ¡En la raíz siempre está el yo! ¡Yo me merezco esto! ¡Yo me merezco aquello!

Ahí es donde empieza todo, en el yo. Yo quiero. Yo necesito. Ese "yo", esa persona, que tan sólida y real parece, no está presente en el sueño profundo sin sueños. Ahí sencillamente no hay persona, deseos, objetivos ni necesidades. Es por esto por lo que toda búsqueda se asienta en el vacío, toda búsqueda carece de fundamento, es un mero castillo en el aire.


Jeff Foster
(Una Ausencia Muy Presente)

9 nov. 2011

8 nov. 2011

FLEXIBILIDAD

Un hombre es joven en proporción a su flexibilidad. Observad a un niño pequeño. Es tan suave, tierno y flexible. A medida que se envejece, todo se vuelve tenso, duro, inflexible. Pero un hombre puede permanecer absolutamente joven hasta el momento mismo de su muerte si no pierde la flexibilidad.


Cuando sois felices, os expandís. Cuando tenéis miedo, os encogéis, os escondéis en vuestro caparazón, porque si salís puede haber peligro. Os encogéis en todos los aspectos: en el amor, en las relaciones, en la meditación, en todo. Os convertís en una tortuga y os encogéis por dentro. Si continuamente se permanece en el temor, tal como viven muchas personas, con el tiempo se pierde la elasticidad de la energía. Entonces os convertís en una charca de agua estancada. Dejáis de fluir, dejáis de ser un río. Os sentís cada vez más muertos.


Pero el miedo tiene un uso natural. Cuando la casa está en llamas tenéis que escapar. No intentéis no sentir miedo o seréis unos tontos. Deberíais mantener asimismo la capacidad de encogimiento, porque hay momentos en que es necesario detener el flujo. Deberíais ser capaces de salir y de entrar, de salir y de entrar. Eso es flexibilidad: expansión, encogimiento, expansión, encogimiento. Es como respirar. La gente que tiene mucho miedo no respira profundamente, porque incluso esa expansión proporciona miedo. Su pecho se encoge; tendrá un pecho hundido.

Intentad encontrar maneras de hacer que vuestra energía se mueva. A veces incluso la ira es buena. Al menos hace que vuestra energía se mueva. Si tenéis que elegir entre el miedo y la ira, elegid esta última. Pero no paséis al otro extremo. La expansión es buena, pero no deberíais volveros adictos a ella. Lo que de verdad debéis recordar es la flexibilidad la capacidad de moveros de un extremo al otro.



Osho
(Día A Día)

6 nov. 2011

EL INICIO DEL VERDADERO VIAJE ESPIRITUAL


El inicio del viaje espiritual es lo que yo denomino "vida después del despertar". En lugar de ser una vida vivida desde un ego separado, desde ilusión o desde la personalidad del ego, se trata de una vida vivida desde la comprensión consciente de nuestra verdadera naturaleza, que es la conciencia. Y eso es, de hecho, una vida nueva. Es un comienzo. Es el final de la identificación con los pensamientos, con las sensaciones y con la personalidad del ego; no obstante, en contra de lo que mucha gente cree, eso no es la meta de la espiritualidad. En realidad es el inicio del verdadero viaje espiritual, el comienzo de una nueva forma de vida. Es el inicio de un descubrimiento constante de la vida, pues comprendes que tú eres espíritu en forma de ser humano.


La espiritualidad reside en esto: en despertar a quien eres, a lo que eres. A lo largo de los años, mi trabajo con la gente me ha permitido descubrir dos elementos que, en mi opinión, son los más útiles y poderosos para el despertar. El primero consiste en desarrollar una actitud meditativa desde la que podemos deshacernos del control a un nivel muy profundo y en la que permitamos que todo sea lo que es. El segundo elemento consiste en comprometernos seriamente con nuestra inteligencia y con nuestra curiosidad innata a través de la indagación meditativa. Por separado, cualquiera de estos dos elementos podría quedar incompleto: la indagación separada de la meditación podría volverse intelectual y abstracta; la meditación separada de la indagación podría perdernos por diversos estados espirituales. Los dos elementos combinados proporcionan la energía necesaria, el ímpetu necesario para obtener un vislumbre de comprensión acerca de tu verdadera naturaleza. Y, al fin y al cabo, de eso trata la espiritualidad.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)

2 nov. 2011

GIORDANO BRUNO


“Creo que el universo es infinito como obra del divino e infinito poder, porque hubiera sido indigno de la omnipotencia y de la bondad de Dios crear un solo mundo finito pudiendo crear, además de este mundo, infinitos otros. Por lo tanto, declaro que hay infinitos mundos parecidos al nuestro, el cual, de acuerdo con el sentir de Pitágoras, creo que una estrella de naturaleza análoga a la luna, a los otros planetas y demás astros, cuyo número es infinito, y que todos estos cuerpos celestes son mundos innumerables que constituyen el universo infinito en el espacio infinito, y esto es lo que llamo universo infinito con innumerables mundos; y así tenemos dos linajes de grandeza infinita en el universo y una multitud de mundos. Esto aparece a primera vista contrario a la verdad si se compulsa con la fe ortodoxa. Además, en este universo hay una providencia universal por cuya virtud todos los seres viven, se mueven y perseveran en su perfeccionamiento. Esto lo entiendo en dos sentidos: primero, a la manera como el alma está en todo el cuerpo y en cada una de sus partes, a lo que llamo la naturaleza, sombra o huella de la Divinidad; y segundo, a la manera como esta Dios en todo y sobre todo, por esencia, presencia y potencia, no como parte ni como alma, sino de modo inefable.”

“Además, creo que todos los atributos de Dios son uno solo y el mismo. De acuerdo con los más eminentes teólogos y filósofos concibo tres atributos principales: poder, sabiduría y bondad, o mejor dicho, voluntad, conocimiento y amor. La voluntad engendra todas las cosas; el conocimiento las ordena; y el amor las concierta y armoniza. Así comprendo la existencia de todas las cosas, pues nada hay que no participe de la existencia ni ésta es posible sin esencia, de la propia manera que nada es bello sin belleza, y por lo tanto nada puede escapar a la divina presencia. Así es que por raciocinio y no por verdad substancial la distinción de Dios”.

“Creo que el universo con todos sus seres procede de una Causa primera, por lo que no debe desecharse el nombre de creación a que, según colijo, se refiere Aristóteles al decir que Dios es aquello de que el universo y la naturaleza dependen. Así es que, según el sentir de Santo Tomás, sea o no eterno el universo, considerado en razón de sus seres, depende de una Causa primera y nada hay en él independiente”.

“Con respecto a la verdadera fe, prescindiendo de la filosofía, ha de creerse en la individualidad de las divinas personas, y que la sabiduría, el Hijo de la Mente, llamada por los filósofos inteligencia y por los teólogos Verbo, tomó carne humana. Pero a la luz de la filosofía, dudo de estas enseñanzas ortodoxas, aunque no recuerdo haberlo dado a entender explícitamente, ni de palabra ni por escrito, sino de un modo indirecto, al hablar de otras cosas que con toda sinceridad creo que pueden demostrarse por natural juicio. Así, en lo referente al Espíritu Santo o tercera persona, no lo comprendo de otra manera que como lo entendieron Salomón y Pitágoras, es decir, como Alma del universo compenetrado con el universo, pues según Salomón: “El Espíritu de Dios llena toda la tierra y contiene todas las cosas. Y esto concuerda asimismo con la doctrina pitagórica expuesta por Virgilio en el Texto de la Eneida: “De este espíritu, vida del universo, procede, a mi entender, la vida y el alma de todo cuanto tiene alma y vida. Además, creo en la inmortalidad del alma lo mismo que en el cuerpo, pues en lo que a sustancia se refiere también el cuerpo es inmortal, ya que no hay otra muerte que la disgregación, según parece inferirse de la sentencia del Eclesiastés, que dice: “Nada hay de nuevo bajo el sol. Lo que es será”.


Giordano Bruno
Nola, Nápoles 1548 - Roma, 17 de febrero de 1600
Astrónomo, filósofo, religioso y poeta italiano.