Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


31 mar. 2012

TODO LO QUE HAY ES NADA.


· Entonces, ¿es la vivacidad tan real como la nada?

La vivacidad es la nada siendo algo, de modo que la vivacidad es tanto real como irreal; la nada apareciendo como si estuviera viva.

Esto es nada {da una palmada} dando una palmada. Tendemos a pensar que podemos estar en un lugar llamado "liberación" o como más te guste, o incluso en un lugar llamado "ser". El ser está en esto {da una palmada}, todo es ser. Es tan simple e inmediato como eso. Lo que está ocurriendo es esto: vivacidad, ser. No puede ser conocido y no necesita ser conocido ni que nos aferremos a ello.

· Hace años leí un libro de un sanador que decía que está más cerca, más cerca que la respiración, más cerca que las manos y los pies, de modo que está aquí mismo.

Ni siquiera está cerca. Ni siquiera está "aquí mismo"; es todo lo que hay, y no es. Lo que estamos buscando ya está constantemente en lo que es, vivacidad, en lo que está ocurriendo. Es constantemente todo lo que es... y no es.

· No sé si alguien más ha experimentado esto. Un par de veces he estado haciendo algo muy ordinario, como secarme las manos, y de repente he mirado hacia abajo, como si estuviera viendo mis manos por primera vez. Ha sido tan diferente de todas las demás veces que las he visto, que simplemente no podía pasar a otra cosa, quería...; digamos que dejé mis manos ahí hasta que pasé a otra cosa.

Sí, es sorprendente; es la inmediatez de esto, eso está donde está, el secreto está en la esencia de la vivacidad.


· Lo pasamos por alto totalmente, no es así, ¿ya ni siquiera lo vemos?

Oh, no lo notamos en absoluto, siempre estamos esperando lo que va a venir a continuación. Siempre estamos mirando ahí fuera cuando en realidad está justo a nuestro lado, justo en esto. Estamos sentados sobre ello.

Pero lo sorprendentemente paradójico es que lo que distrae al buscador también es el ser inmaculado.

· Tu ejemplo es perfecto cuando das una palmada, porque eso es exactamente lo que es. Es sólo aplaudir, sólo un momento de sorpresa, como soltar una expresión de asombro. Es tan ordinario, tan completamente común, pero es muy bello.

Bien, como dice mi esposa, es una expresión de asombro repentina que se convierte en otra expresión de asombro más delicada, sutil y constante.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


29 mar. 2012

SIMPLEMENTE EXISTENCIA


· Por una parte, es como si yo hubiera escogido venir aquí hoy pero, al mismo tiempo, es como si supiera que eso ha sucedido por sí solo.

Todo sucede, simplemente: la película se proyecta sobre la pantalla, incluido el relato mental. Por eso, da la sensación de que existe un "yo" que escoge venir hoy aquí aunque, en realidad, no existe más que el suceso automático de llegar aquí hoy y el relato mental que se va produciendo también de forma automática. No hay un individuo ahí que esté pensando esos pensamientos: esos pensamientos simplemente surgen en la consciencia. Todo se constata en este momento: la consciencia está constatando el contenido de la consciencia. Si nos centramos en el relato mental, da la sensación de que se toman decisiones aunque, en realidad, todo eso es algo completamente espontáneo todas estas cosas que aparecen en este momento no son nada.

· Entonces, ¿no hay un proceso de elección?

En la película hay una elección aparente. Cuando alguien te pregunta: "¿Quieres un té?" y tú respondes: "Sí"... Si fuésemos capaces de desconectar un solo minuto la banda sonora de esta película, veríamos que ahí delante hay una persona y que, un minuto después, llega una taza de té y que, más tarde, se produce el acto de bebérselo. Lo que pasa es que a todo eso se le añade una banda sonora en la que se incluyen los pensamientos de si escojo tal o cual cosa, etc. Todo funciona con el piloto automático pero, aparentemente, existe un proceso de elección... que es la gracia de este asunto.

Estando sencillamente presente, toda esa preocupación por las opciones desaparece. Cuando se produce la identificación con el personaje, todo este filosofar nos "distrae" del presente. Surgen pensamientos sobre qué hay que escoger, pensamientos que implican cierta distracción. Todo lo que surja dentro del contenido -ya sea una conversación acerca de las distintas opciones, pensamientos sobre esas opciones o cualquier otra cosa- es lo que tiene de entretenido esta película, desaparece por completo cualquier deseo de que algo de esto cambie. En ese momento, lo que hay es lo que es.

· Simplemente existencia.

Sí, sin ninguna preocupación por nada de todo esto. Mientras exista ese identificarse y ese dejarse de identificar con el personaje, este tipo de conversaciones seguirá teniendo validez pero, cuando todo eso empieza a desaparecer -toda esa escenificación de la búsqueda- y se va "recordando" que nuestra verdadera naturaleza es Unidad, sencillamente, sólo existe "vivir en el presente".

· Entre otros personajes aparentes.

Sí, uno ya no se preocupa de plantear hipótesis, ni de si hoy o no elección y todas esas cosas. En este "saber" innato, se vive una vida corriente. Por tanto, no es que se tenga que sentir necesariamente una dicha suprema aunque hay un "desahogo", una "facilidad". La búsqueda desaparece; desaparece la agitación que conlleva la búsqueda.

· Entonces, ¿qué sentido tiene la vida?

La vida no tiene un sentido determinado: esta película de la vida es el pasatiempo cósmico. Esa pregunta surge desde el punto de vista del "yo", de la identificación con el personaje de la película. Al mantener la identificación con el personaje, también se mantiene una búsqueda constante de una razón de su existencia, de un sentido; parece que el sentido "supremo" de la vida es lo que suele denominarse el "Despertar": volver a despertar en la Unidad.

Pero la Unidad ya existe. Ese "estar despierto" ya existe plenamente y, cuando se deja de tomar en serio el relato mental, lo que hay en el presente es lo que es. No hay nada fuera del presente. Este personaje no tiene ni pasado ni futuro. Puede que el cuento se mantenga pero se deja de tomar en serio.


· ¿Es correcto decir entonces que los pensamientos siempre se refieren al pasado y al futuro?

También puede haber pensamientos sobre el presente.

Pero, cuando se trata del presente, en realidad lo experimentamos, más que pensar en él...

El relato mental puede aparecer -o no- simultáneamente con otras imágenes, y puede haber pensamientos sobre esas imágenes, en lugar de sobre otras cosas que nos distraigan de ellas. Todos y cada una de los pensamientos surgen en el presente, y muchos de ellos nos distraen del presente. Algunos de esos pensamientos sobre el presente constituyen lo que se denomina "comprensión intelectual", que es el reflejo del "saber" innato que surge en forma de pensamiento. Se nos recuerda nuestra verdadera naturaleza a base de pensamientos pero, como los pensamientos (como parte del contenido de la consciencia) son fugaces -siempre aparecen y se van-, cuando surge un recordatorio -que denominamos "comprensión intelectual"- se puede volver a "olvidar", es decir, ese recuerdo puede desaparecer; sin embargo, cuando se quita la más cara de los pensamientos, se percibe que ese "saber" innato es nuestra verdadera naturaleza, y ya no se necesitan pensamientos: el acto de comprender queda obsoleto.

· Lo que resulta realmente extraño es que a veces siento muy claramente que, simplemente, existo en un espacio sin pensamientos; sencillamente, "sé" que esto es Lo-Que-Es, que esto es el presente. Sin embargo, se mantiene una expectativa muy sutil de que tiene que haber algo más.

Sí, pero eso sigue siendo el fenómeno del embelesamiento aunque, como bien dices, sea algo sutil: la idea de que la Unidad se puede encontrar como parte del contenido de la consciencia o si uno se desliga de él. El recuerdo de nuestra verdadera naturaleza -o el surgimiento del "saber" innato- interrumpe inmediatamente la búsqueda dentro del contenido o neutraliza el motivo para escapar de él. Nuestra verdadera naturaleza es Unidad -no es ni exclusivamente contenido de consciencia ni exclusivamente consciencia- pero puede seguir produciéndose el juego de identificarse y dejarse de identificar con el personaje una y otra vez, por sutil que sea.

A menudo, se reconoce que nuestra naturaleza es Unidad pero el juego de la "espera", que consiste en esperar a que se produzca el acontecimiento final, el evento final, se mantiene muy sutilmente. Cuando el "saber" innato se introduce en el guión, se revela ese "desahogo", esa "facilidad". Es entonces cuando la búsqueda desaparece progresivamente y ese "esperar" tan sutil queda cada vez más socavado.

· Por eso, da la sensación de que se trata de algo progresivo...

Por supuesto. La Conciencia mantiene en funcionamiento una infinita cantidad de posibilidades. Esa idea tradicional de que se limita al juego del "acontecimiento final" resulta algo anticuada. Como en el presente sólo existe lo que es, todo lo que suceda -incluida esa sensación de que se trata de algo progresivo- y es eso de por sí.


Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)


25 mar. 2012

FRACASO


No podéis ser un fracaso; la vida no permite ningún fracaso.
Y como no hay un objetivo, no podéis veros frustrados.

Si os sentís frustrados es por el objetivo mental que habéis impuesto sobre la vida. Cuando habéis alcanzado dicho objetivo, la vida lo ha abandonado... de los ideales y objetivos solo queda un caparazón vacío y de nuevo os veis frustrados. La frustración la creáis vosotros.

Cuando comprendáis que la vida jamás estará confinada ni orientada a un objetivo, entonces fluiréis sin temor en todas la direcciones. Como no hay fracaso, tampoco hay éxito... ni frustración. Cada momento se convierte en un momento intrínseco en sí mismo; no conduce a ninguna parte, no ha de ser empleado como un medio para alcanzar un fin... posee un valor intrínseco.


Cada momento es un diamante, y pasáis de un diamante a otro... pero nada tiene un final. La vida permanece viva... no hay muerte. El final significa muerte, la perfección significa muerte, alcanzar un objetivo significa muerte. La vida no conoce la muerte... no deja de cambiar de formas. Es un infinito, pero sin objetivo.


Osho
(Día A Día)


23 mar. 2012

HUMOR NO-DUAL



Gracias Sonia.

21 mar. 2012

LA CONCIENCIA LO ABARCA TODO


Pregunta: ¿Cómo es que esta conciencia -en todo caso, la parte de ella que se ve desde aquí- va con este cuerpo en particular y no con cualquiera de los otros seis mil millones de cuerpos que caminan por el planeta? ¿Cómo es eso? En otras palabras, ¿cómo es que "yo" estoy aquí y no allí?


MW: La conciencia nunca "va con este cuerpo en particular...". La Conciencia lo abarca todo. No existe "mi" conciencia y "tu" conciencia. Existe una identidad separada llamada "yo" y "tú", que es sólo una información basada en la memoria, que es vista por la conciencia, pero que no es la conciencia en sí misma. Cuando una abandona toda sensación de "yo", descubre que la conciencia es fundamental y que está más allá de cualquier manifestación. La información que lleva el cerebro es importante para la seguridad y el bienestar del cuerpo, pero también es causante de la sensación de que somos un ser separado. Somos individuos, expresiones del todo, pero el ego no forma parte de esa realidad.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

19 mar. 2012

LA VIDA ES UN REGALO

Agradece al Gran Espíritu interior
todo lo que se despliega como vida.

Todo es un regalo, tanto lo dulce como lo amargo.


Todo favorece nuestra madurez: el  saber
y el discernimiento profundizan a fin de liberarnos
de la hipnótica influencia de la mente.

Esto es Bendición.


Mooji
(Palabras Surgidas Del Silencio)

15 mar. 2012

PREGUNTA ABIERTA


Este es un tema interesante. Y me gustaría saber vuestra opinión al respecto.
El tema es el siguiente:

¿Hubo algún momento en la historia del universo, que existiera la Conciencia Absoluta sin mundo, sin manifestación?

¿Puede existir la Conciencia Absoluta sola, sin manifestación, sin que no haya otra conciencia que observe a la Conciencia Absoluta?


Medítalo  bien.
Espero tu comentario.
Gracias

13 mar. 2012

TRASCENDENTALISMO


Si nos "ciñéramos a la simplicidad" y "refrenáramos los deseos" tal como aconseja el Tao, no estaríamos atrapados en este frenesí por tener lo último en aparatos y dispondríamos de mucho tiempo para hacer cosas que no requieren conectar ni enchufar nada. También ahorraríamos dinero y llevaríamos un estilo de vida menos despilfarrador. Podríamos, de hecho, emolar a algunos de los más originales e influyentes pensadores de la historia de Estados Unidos: los trascendentalistas de Nueva Inglaterra.

Walt Whitman

En el siglo XIX un grupo de las mejores mentes de la época se establecieron en las afueras de Boston, en la ciudad de Concord (¡"El sabio vive en concordia", escribió Lao Tse!) para llevar una vida lo más idílica posible. El padre de Louisa May Alcott, Bronson Alcott, fue uno de ellos; el gran filósofo Ralph Waldo Emerson fue otro; y Henri David Thoreau, autor de Walden, otro más. Juntos y por separado, estos idealistas desarrollaron una filosofía que se asemeja mucho al Tao, haciendo hincapié en la necesidad de llevar una vida más simple que la de una gran ciudad como Boston y en contracto con la naturaleza.

Thoreau, que ejerció la desobediencia civil al negarse a pagar el impuesto comunitario de capitación, inspiró a Mahatma Ganhi y a Martin Luther King, Jr., que se sirvieron de su filosofía para socavar, respectivamente, el dominio colonial británico en la India y la segregación racial en el sur de Estados Unidos. A todos puede inspirarnos el ejemplo establecido por los trascendentalistas para llevar una vida auténtica en contacto con la simplicidad, la naturaleza y los principios de la buena vecindad, la comunidad y la justicia que son universales e intemporales. Sus vidas estaban en plena concordancia con el Tao. El actual Movimiento por la Simplicidad Voluntaria ejemplifica exactamente lo que postulaba Thoreau.

Si eres capaz de refrenar tus deseos manifestándolos sanamente, y si eres capaz de vivir con mayor simplicidad -al menos en los ratos establecidos para ello- gravitarás hacia la órbita del Tao. Y eso te hará feliz.


Lou Marinoff
(El Poder Del Tao)


11 mar. 2012

CONCIENCIA Y PERCEPCIÓN


Oímos a muchos maestros espirituales referirse a la iluminación como el despertar al hecho de que todos somos la conciencia misma. Pero todo depende de cómo estén utilizando la palabra "conciencia"*. Cuando leo lo que la mayoría de estos maestros tiene que decir, me parece evidente que se refieren al uso normal de la palabra. Si éste es el caso, no están indicando correctamente lo que es la iluminación.

Hay una gran diferencia entre conciencia y Conciencia, entre tomar conciencia y ser Consciente. A la mayoría de vosotros os parecerá que hay poca o ninguna diferencia. Para tomar conciencia, uno debe tener una imagen, una idea, un concepto, un recuerdo o una historia en relación con aquello de lo que está tomando conciencia. Cuando contemplas un árbol, sabes que es un árbol con unas ciertas características, de un cierto tipo, tamaño y color. Pero para ser Consciente de tu realidad, necesitas verla directamente, con todo tu ser, sin ninguna idea abstracta acerca de lo que es.

La mente ha construido su propia realidad, o lo que ella llama realidad, a partir de abstracciones de la realidad. Pero ésa no es la Realidad. De modo que decir que todos somos conciencia es no comprender esta Realidad. Ver que somos la Conciencia Misma es mucho más exacto.

Podría parecer que estoy siendo quisquilloso con el uso y el significado de las palabras. Pero es algo mucho más profundo que eso. Si no empezamos a ver cómo funcionan la mente y sus ideas no captaremos el verdadero significado de lo que está más allá de este proceso conceptual.

Todo el problema de la humanidad está en el hecho de vivir en la niebla de las ideas. Las ideas no son reales. No importa cuán cerca parezcan estar de aquello que estamos intentando comprender, describir o explicar, las ideas no son más que imágenes de alguna cosa  nunca la cosa misma.

Estamos tan perdidos en ese proceso, que nos hemos convertido en el proceso, en el ego. Cuando dices que has tomado conciencia de algo, la que lo ha hecho es la máquina de ideas llamada "yo". Y ésta no es consciente en absoluto. En dicho estado, que aceptamos como normal, siempre estamos fuera de la vida, intentando mirar hacia dentro.


Cuando despertamos, cuando nos iluminamos, esa niebla desaparece y uno ve la Realidad directamente, en cuanto pura Conciencia. Cuando somos totalmente conscientes de algo, salimos del mundo de los sueños y entramos en la Realidad, en cuanto la Realidad. Uno ve (no piensa ni cree) con la totalidad de su ser, con  el Corazón, que no hay "fuera" ni "dentro", que sólo hay una Vida en Su Plenitud. Despertamos al hecho de que estamos soñando y que toda la humanidad está soñando. Esto representa una profunda transformación de nuestro Ser. Ya no vemos una cosa o a una persona como algo que está fuera de nosotros. Nosotros somos la Vida y no tenemos fin.

No aceptes eso de que somos conciencia; nosotros estamos más allá, y antes, de la conciencia. Sin embargo, seguimos utilizando la conciencia, porque es una herramienta útil, sin la cual no podríamos estar. Pero la herramienta no es el Ser. Cuando despiertes, verás claramente la diferencia.

La Percepción Directa es nuestra auténtica forma de ver. Cuando la mente, que no es otra cosa que un conjunto de ideas y creencias, está quieta, tenemos una percepción directa de lo que es. Cuando somos totalmente conscientes no ignoramos lo que hay en nuestro entorno. Percibimos con inteligencia y actuamos con claridad. Únicamente las mentes así pueden ver con claridad lo que debe hacerse en el mundo para producir una transformación. Realmente, depende de ti. El hacho de que estés leyendo esto indica que estás preparado para examinar todo el proceso del ego y para liberarte de él. Iremos despertando, uno a uno, y los que despertemos crearemos la energía para ayudar a otros a despertar. No hay nada en nuestro pasado que pueda salvar al mundo. Únicamente en la transformación total hay esperanza.


* Nota: El idioma español dispone de una sola palabra -conciencia- para traducir lo que en inglés son tres términos distintos -awareness, consciousness, conscience-. Awareness y consciousness tiene un significado parecido y conscience se refiere más a la conciencia moral. El autor elige aquí darle un sentido mucho más amplio a la palabra awareness que a la palabra consciousness. Para mantener esta diferencia, awareness ha sido traducido como Conciencia y consciousness como conciencia.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)


9 mar. 2012

TAO: ORIGEN SUTIL DEL UNIVERSO


La energía original del universo es insondable e incomprensible. Está más allá del tiempo y del espacio. Contiene tanto la existencia como la no-existencia. Sin embargo, no es ni una ni otra. Los sabios antiguos de una región del mundo la denominaron el Tao. El Tao, como el Origen Sutil del universo, crea todas las cosas, las nutre y sustenta, para hacerlas volver a su sutil fuente. Los seres realizados de la antigüedad revelaron la verdad sutil según la cual el universo tiene aparentemente dos aspectos. El primero es lo no-manifiesto -la unidad no dividida o vacío último-; se dice que ya existía antes "del nacimiento del Cielo y de la Tierra". En este aspecto la energía primordial del universo es indiferenciable, absolutamente plena y completa. El otro aspecto es lo manifiesto, el mundo perceptible de la multiplicidad que surgió "después del nacimiento del Cielo y de la Tierra". Aunque parezcan dos aspectos diferentes, lo manifiesto y lo no-manifiesto constituyen en realidad una unidad.


El Tao se manifiesta a través del proceso activo de expresarse a sí mismo. La creación puede considerarse como el proceso que crea la organización de la energía primordial indiferenciable, y en la cual ésta es polarizada en dos categorías distintas denominadas yin y yang. Aunque el aspecto activo (yang) se origine primero, su presencia implica la posibilidad de una perspectiva relativamente estática (yin), gracias a cual la acción puede ser percibida. Es imposible experimentar directamente o definir de forma absoluta la cualidad de una acción (yang) en el espacio. Sólo puede percibirse en relación a una perspectiva (yin) solidificada que coincida y se corresponda con aquélla.


Hua-Ching Ni
(El Tao De La Vida Cotidiana)


5 mar. 2012

BREVE HISTORIA DE LA NO-ESPIRITUALIDAD


Sabía que la visión moderna del mundo había comenzado justo después de la caída del periodo histórico conocido como "oscurantismo medieval". En aquellos tiempos la ciencia no existía en Occidente, no se puede hablar de que existiera el pensamiento independiente y se sabía muy poco de las causas naturales. Los miembros de la poderosa Iglesia católica mandaban en la mente de las personas y decretaron que todos los eventos que ahora consideramos como naturales dependían únicamente de la mano de Dios, incluyendo el nacimiento, todos los retos y los obstáculos en la vida, la muerte y lo que siguiera a ella (Cielo o Infierno). Los eclesiásticos se autonombraron interpretes exclusivos de la voluntad divina. Y lucharon con denuedo durante siglos para descalificar cualquier opinión contraria.

Sin embargo, comenzó el Renacimiento, motivado por la creciente desconfianza en los eclesiásticos y por una conciencia creciente que daba a entender que el verdadero conocimiento del mundo que nos rodea estaba deplorablemente incompleto. Pronto llegaron otras influencias: la invención de la imprenta, un mayor interés por las filosofías de los antiguos griegos y los descubrimientos de los astrónomos como Copérnico y Galileo, que contradijeron la astronomía a la que se adhería la Iglesia.

Al llegar la Reforma protestante -un rechazo directo a la autoridad papal- las estructuras del mundo medieval comenzaron a caer y con ellas cayó también la visión tradicional de la realidad humana.

Ése es el momento en el que comienza la Era Moderna. Durante siglos el clero había dictado un propósito estrictamente teológico para la existencia y los eventos naturales. Y cuando esa visión de la vida llegó a erosionarse por completo, se dejó a los seres humanos en una profunda incertidumbre existencial, especialmente en lo relacionado con la espiritualidad. Si el clero (que siempre había dictado las reglas de la realidad espiritual) estaba equivocado, ¿dónde hallar la verdad?.

Los pensadores optimistas de la época dieron con una solución. Seguiríamos el modelo de los antiguos griegos. Encomendaríamos a la ciencia la labor de investigar este mundo repentinamente nuevo en el que nos hallábamos. Y, llevados por el entusiasmo del momento, incluimos en la encomienda nuestras preguntas espirituales más profundas, como nuestra razón de ser en el mundo, la vida después de la muerte y el destino de la humanidad.


Con este nuevo mandato la ciencia se encargó de mirar el mundo de forma objetiva y de informar sobre lo observado. Con el paso de los siglos logró un mapa maravilloso de las realidades físicas de la naturaleza; el mapa incluía temas que iban desde el movimiento de las galaxias y de los planetas a la biología de nuestros cuerpos, pasando por la dinámica de los sistemas climatológicos y los secretos de la producción de alimentos. Nunca logró recompensarnos con un análisis objetivo de nuestra situación espiritual.

En este momento crucial tomamos una decisión crítica de corte psicológico. A falta de respuestas existenciales optamos por dedicar nuestra atención a otra cosa. A la espera de las respuestas existenciales nos dedicamos a asentarnos en este mundo nuestro y a procurar la mejora de la humanidad. Abatimos nuestra incertidumbre al procurar que nuestro mundo laico tuviera mayor abundancia y fuera más seguro.

Y eso es justamente lo que hicimos. En los siguientes siglos se logró la mayor abundancia material que el mundo ha registrado. Pero aun cuando dedicamos nuestra energía a la mejora de la circunstancias físicas, mientras seguíamos esperando respuestas espirituales de la ciencia, ésta cada día se alejaba más de este mandato original.

De hecho, con el paso de los siglos, la ciencia se ocupó cada vez menos de los aspectos espirituales. En cierto sentido, estas preguntas habían sido víctimas del éxito de la ciencia en el dominio de lo físico. Cuanto mayor era el éxito de la ciencia al explicar el mundo externo -y conforme creó nuevas tecnologías que incrementaron el nivel de seguridad de la población- menor importancia se atribuyó a las cuestiones espirituales. Los científicos comenzaron a pensar que era  mejor dejar los asuntos más profundos a las religiones: "Nosotros nos dedicaremos al mundo físico".

Cuando las teorías de Newton comenzaban a filtrarse en la ciencia, el desprecio del mundo espiritual era casi completo. Newton estableció la matemática que definía el universo como una entidad que funcionaba enteramente por sí misma, siguiendo leyes mecánicas básicas, de manera predecible, igual que una máquina gigante. Ahora podía hablarse del universo desde una perspectiva laica. Dios no movía las estrellas en el cielo. Lo hacía la gravedad.


Esta visión moderna, laica y materialista nació y fue apoyada por la ciencia para luego exportarla al planeta entero. La idea de Dios o de una experiencia espiritual más profunda parecía ahora no sólo innecesaria sino improbable. Y en cuanto a las evidencias de una realidad espiritual -los estados superiores de conciencia, la Sincronización, las premoniciones, la guía intuitiva y las experiencias de la vida después de la muerte- resultó muy cómodo calificarlas como alucinaciones patológicas o engaños religiosos, y así se eliminaron del debate estas cuestiones por completo. incluso muchas instituciones religiosas que tenían el problema de una congregación en constante disminución se orientaron hacia actividades laicas y sociales en lugar de discutir la experiencia espiritual genuina.

Y los individuos terminaron siguiendo el ejemplo de la ciencia y otras instituciones. El mundo parecía tan normal y manejable que se tenía la impresión de que las preguntas de corte espiritual eran ya innecerarias. Poco a poco fuimos expulsándolas de nuestra conciencia cotidiana también.

"Dedícate a trabajar duro", nos decíamos, "y concéntrate en mejorar tu vida. Disfruta de todas las bondades de lexistencia moderna. Olvídate de si conocer el sentido de la vida te aporta una guía para el camino o conlleva relaciones más profundas con los demás. Concéntrate en las cosas de todos los días y te sentirás bien hasta el final. Si el tema de la muerte te preocupa o si las preguntas sin respuesta se acumulan en su mente, dedícate a actividades triviales hasta que los pensamientos y las inquietudes desaparezcan".

Sabía que precisamente en este momento éramos capaces de ver la verdad psicológica de nuestra historia. Dispusimos que la ciencia descubriera la verdad de nuestra existencia espiritual y al fracasar ésta, nos dedicamos a mejorar las condiciones materiales. Luego, de forma gradual, todos olvidamos aquello que estábamos esperando. Poco a poco nuestra preocupación se convirtió en una obsesión psicológica en toda regla.


Al igual que sucede con cualquier conducta obsesiva diseñada para reprimir algo -en nuestro caso, las respuestas acerca del verdadero propósito de la vida-, se requiere todavía más actividad frenética para evitar que recordemos lo que nos persigue y asusta.

Cuando la visión del mundo de la modernidad llegó a su punto de máxima influencia (en algún momento a finales del siglo XX), dicha conducta obsesiva había ayudado a alentar las carreras de docenas de psicólogos existencialista, quienes se encargaron de trazar el mapa de una gran variedad de conductas que usamos los hombres para no despertar a la verdad: trabajar de manera compulsiva, ir de compras, decorar, ordenar, comer, apostar, drogarse, tener sexo, fumar, correr, hacer ejercicio, chismorrear, ver programas sobre celebridades o deportes, y las infinitas actividades que derivan de la necesidad de reconocimiento por parte de los demás: nuestros quince minutos de fama.

Podemos encontrar estas obsesiones en todas partes. Y entre éstas se incluye la más irónica compulsión de todas, especialmente en los últimos años: el fanatismo religioso en el que las personas se mantienen dormidas, ajenas a la experiencia espiritual real al concentrarse únicamente en las doctrinas y las trampas de una religión particular, hasta el punto de tratar de forzar a los demás a creer en los postulados.

Por fortuna y con el paso de los años hemos comenzado un lento despertar. Durante las últimas décadas algo parece haber irrumpido en la psique humana. ¿Por qué? Quizá porque la resistencia natural de la represión se agotó o por los esfuerzos que teóricos del potencial humano realizaron en las décadas de 1970 y de 1980. Otra razón puede ser la máxima influencia que la generación del baby boom, por una cuestión estrictamente cuantitativa, alcanzó en la década de 1990, pues ellos cuestionaron todos los aspectos de la cultura humana.

En cualquier caso, nuestra preocupación por la vida material empezó a derrumbarse. Igual que los hombres en peligro de morir ahogados tratan de alcanzar la superficie, nosotros empezamos a tratar de respirar el aire de un sentido más noble. Desde entonces, con sus comienzos en falso y errores, un mayor número de personas han podido avistar un nuevo mundo de maravillas a su alrededor.


James Redfield
(La Duodécima Revelación)




3 mar. 2012

MILAGROS


Si sigues perdiéndote seguirás preocupado
sintiendo que necesitas ser rescatado buscando
protegerte con astucia; por lo tanto no puedes rendirte,
refuerzas tu miedo y te aíslas de la armonía cósmica,
te vuelves un refugiado... del Infinito.


¿No te parece absurdo?
Simplemente detente y reflexiona.


Mooji
(Palabras Surgidas Del Silencio)


1 mar. 2012

LA VERDAD FINAL


No hay ni creación ni destrucción,
ni destino ni albedrío,
ni senda ni logro.


Esta es la verdad final.


Ramana Maharshi