Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


26 jul. 2012

¿QUIÉN SIGUE A QUIÉN?


Las historias sobre líderes religiosos y maestros iluminados son, por supuesto, muy populares. Porque cuando los buscadores leen sobre estados de dicha y perfección, los desean desesperadamente, creándose así una serie de expectativas. Al mismo tiempo, como ven que están lejos de la perfección, esos buscadores pueden sentirse muy frustrados al contemplar sus problemas y anhelos, y al suponer que los profesores iluminados han dejado de tener problemas. Cuando sentimos que nos falta algo en la vida, salimos a buscar una solución. Es posible que consultemos un libro o enseñanza, o a alguien que parece haber resuelto todos sus problemas, o a una organización que pretenda saber del tema. Si queremos tomar el papel de alumno, crearemos un profesor que nos guíe donde queremos ser guiados. Ésa es una posición en la que somos vulnerables y tendemos a creer sin cuestionar. Hacemos cualquier cosa que se nos dice porque tenemos fe implícita en nuestro líder. Asumimos que nosotros no sabemos, y que el líder espiritual que pretende saber resolverá nuestros problemas, responderá a nuestras preguntas y tal vez nos conduzca a la salvación.

Podemos decir que los profesores son cuestión de gusto: cada buscador encontrará aquel profesor que más le encaje. Algunos buscadores buscan un maestro iluminado a quien poder dedicar su vida. Creen que su maestro es importante y tiene poderes espirituales. En algunos casos, lo especial de su maestro se refleja en su propia necesidad de ser especiales. Algunos buscan la parafernalia familiar de los satsang: un profesor vestido completamente de blanco, miradas a los ojos, ocurrencias trascendentales, retratos de gurús, flores, liberaciones emocionales, incienso ardiendo. Todo esto es muy atrayente para el corazón y la mente. El buscador tiene muchas ganas de que el profesor le ofrezca soluciones a sus problemas, y parece haber muchos profesores que pretenden tener respuestas. Algunos de ellos trabajarán nuestros problemas emocionales, otros se enfocarán en nuestros miedos más profundos y sugerirán que pueden resolverlos. Aun hay otros profesores espirituales que usarán nuestra esperanza de iluminarnos para llevarnos a hacer lo que ellos quieren que hagamos. Entonces el buscador y el profesor juegan al juego en el que se cree que el profesor es perfecto y llevará a los discípulos a la perfección. Cualquier tipo de crítica es impensable, y el hecho de que los buscadores creen que no están iluminados y el profesor sí lo está, sólo confirma la distancia existente entre ellos. Vuelve a ser el juego de la separación, aunque no lo llamarán así y preferirán decir que es "el camino hacia la completa salvación" o "el compartir del amor divino" o "el camino único y supremo".

Dividir al Uno en elevado e inferior resulta muy atractivo: energías elevadas y energías inferiores, personas espirituales y personas comunes, libros sagrados y libros malignos, buenos líderes y malos líderes. Tal jerarquía es muy común en los grupos espirituales que rodean a un maestro. En otras palabras, se evita el no-dualismo de la naturaleza de la Liberación para continuar con el juego de la separación. Mientras el gurú siga siendo especial y los devotos sean gente común, éstos seguirán jugando el juego de negar su verdadera naturaleza. La mayoría de los buscadores prefieren seguir siendo buscadores: prefieren ser devotos a los pies de su maestro que reconocer su verdadera naturaleza. Todas estas situaciones muestran claramente que tanto el profesor como el devoto aún están en un juego sutil de separación(1) entre los niveles elevados e inferiores de la espiritualidad, en un partido entre los buenos y los malos, y así sucesivamente. Buena parte de esto se origina en la necesidad de hacer las cosas mejor, en la creencia en una jerarquía, en la creencia en un proceso, en el juego de tener que transitar un camino en busca de un objetivo espiritual. Muchas de estas enseñanzas espirituales se basan en tres conceptos: ignorancia, egocentrismo y negocio. Ignorancia, porque se divide a la Unidad en dos, o más: se la divide en bien contra mal, pasado frente a futuro, mientras que no se dedica atención a la naturaleza no-dualista del Ser. Egocentrismo, porque todo tiene que ver con logros personales: todo tiene que ver "conmigo" llegando a alguna parte. Y negocio, porque tiene que ver con que el profesor y los alumnos hacen un trato por el que a los alumnos se les anima a seguir las reglas del club. Como perros fieles, los devotos están dispuestos a hacer cualquier cosa por su maestro porque esperan una recompensa espiritual.

Algunos profesores no necesitan que los pongamos en un pedestal, no quieren que quienes les escuchan caigan en la idolatría, no les importa parecer imperfectos o tener fallos. Nos estimulan a enfocarnos en el Ser y no en su personalidad. Nos invitan a captar el mensaje sin prestar atención al mensajero. Nos fuerzan a la simplicidad total de lo que es, sin ninguna pretensión de ser espiritualmente especiales. No nos hablan continuamente de su propio maestro, no pretenden haber tenido la experiencia de iluminación más elevada posible, no pretenden haber trascendido el ego, no prometen traernos la salvación, no nos ofrecen ninguna esperanza de un futuro mejor. Lo único que hacen es desenmascarar todos estos juegos y decirnos que sólo podemos ser como somos, no como un líder o un texto sagrado sugiere que deberíamos ser. No nos animan a comparar nuestra historia "espiritual" con la suya o con las experiencias espirituales de otros. Nos dicen que el despertar no tiene nada que ver con que hay otros despertares mayores esperándonos. Nos explican que no es posible dividir a las personas en iluminadas y no iluminadas. Dicen que cuando termina la búsqueda, todo es divino. Todos los colores de la vida pueden aparecer en la Luz. Los colores oscuros y los colores brillantes la "expresan" igualmente, y no hay jerarquía entre unos y otros. En otras palabras: ¡Hasta los malos son divinos! Cuando el juego espiritual queda desenmascarado, todo el mundo es el Gurú. Todo el mundo. Incluso los mentirosos y asesinos aparecen en la Luz, ni más ni menos como los santos y los gurús. Hasta los aspectos sombríos de la vida son sagrados. Tanto los sentimientos de ira como los sentimientos de amor son expresiones de Unidad. Todo es Seidad, todo el mundo está iluminado. Es el final de todas las medidas prescriptivas, el final de intentar ser un buen fantasma, el final de intentar limpiar el espejo, el final de intentar entrar en el club de los maestros.

Cuando un profesor afirma ser "una encarnación de la verdad", cuando sugiere que deberías –como él mismo- sentir el perfume de la paz en todo momento, cuando dice que sólo deberías tener sentimientos positivos, cuando sugiere que esta enseñanza sólo es para almas maduras, cuando su ashram se llama "la Casa de Dios" o "la morada del Absoluto", o cuando dice que "su corazón está despierto a todo el océano de la realidad", todas estas declaraciones son muy atractivas para nuestros corazones y mentes buscadores(2). Especialmente cuando nos ofrecen la esperanza de poder ser como ellos. Y la situación puede ser todavía más confusa cuando realmente sentimos esta apertura y esta paz estando en su presencia. Es posible que nos hagamos adictos a las sensaciones que acompañan a dichos encuentros, y podríamos acabar concluyendo que deberíamos sentirnos así en todo momento.

Deberíamos darnos cuenta de que la Seidad no tiene que ver conmigo y con los demás. La Seidad no tiene que ver con experimentar dicha y paz a los pies del maestro. Algunos, evidentemente, abrirán nuestro corazón, limpiarán nuestra mente, y nos permitirán sentir la sensación que produce esta clara presencia. Todo esto puede ser muy dichoso y sensacional, pero algunas de estas experiencias sólo generan más complicaciones y dificultades. Aunque tales experiencias pueden ser ventanas a la apertura impersonal, pueden fácilmente estimular el juego de la separación entre devoto y profesor, entre las experiencias cumbre y la vida de cada día. En este sentido, las experiencias extraordinarias pueden ser muy engañosas(3).

Si el profesor declara poseer y expresar pura Seidad, es probable que el devoto La proyecte en esa persona concreta. Como he dicho antes, resulta muy atractivo para la mente, especialmente cuando el gurú es inteligente, hermoso y carismático, pero tales situaciones reflejan un proceso sutil de personalización de la iluminación. Esta conciencia infinita no puede estar encerrada en un gurú. No hay manera de localizar la Unidad. Eso también significa que no puede estar limitada a un texto religioso, a una montaña sagrada en Israel o en el sur de India, a un templo budista en San Francisco, a un lugar espiritual en el Tíbet o a un templo de Shiva en Texas, porque se refleja  igualmente por todas partes. Algunos profesores dicen que sus ashrams ofrecen un entorno protector para aquellos que quieren tomar conciencia del infinito dentro de sí. Cada vez que se sugiere que la Unidad está más cerca en cierta persona o lugar específico, se evita la naturaleza ilimitada de la Seidad para jugar el juego de la separación. Podemos olvidarnos del río sagrado, del incienso, de la montaña sagrada, del altar y de las velas, del texto sagrado, de las estatuas de Buda, de los Shiva lingams, de los mantras sagrados y de todos los rituales religiosos. Por atractivos que nos resulten todos ellos, pues pretenden señalar hacia la Unidad, más bien apuntan a la división entre elevado e inferior, entre lo espiritual y lo no espiritual. Confirman nuestro interés en las jerarquías y alimentan la necesidad que tiene nuestra mente de división y de dualismo.

(1)Véase también: Tony Parsons, Lo que es, Gaia Ediciones, Madrid, 2002.
(2)Véase también: Paula Marvelly, The Teachers of One, Watkins, 2002.
(3)La palabra "engañoso(a)" no significa que haya algo malo en ellos. Ni siquiera un profesor engañoso puede apartar la Seidad. Cualquier cosa que "nosotros" hagamos o creamos es una expresión de la Luz.

Jan Kersschot
Esto es Ello 

21 jul. 2012

LA MEDITACIÓN


La mente común es repetitiva, no meditativa.

La mente siempre verbaliza y conceptualiza; al hacerlo nos aparta de la realidad y nos  envuelve en conceptos y palabras. Por eso, para meditar es necesario tener la mente controlada, no dispersa.


La meditación nos da paz al alma y nos hace comprender y distinguir lo verdadero de lo falso. Y en la medida en que la meditación se va haciendo normal en nuestra existencia, se va abriendo el camino de nuestra transformación.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)

19 jul. 2012

ZEN, AQUÍ Y AHORA, LA MENTE SIN OBJETO


Habitualmente nuestras vidas son dirigidas por el propósito de nuestro propio ego.
El ego es la estructura del carácter que se ha formado en el transcurso de las vivencias significativas en nuestras vidas. En este transcurrir existencial interiorizamos muchos mensajes, que a veces tienen más que ver con un condicionamiento externo (familiar, social, política, religiosa, e.t.c) que con nuestras propias necesidades.
Estamos condicionados por estas experiencias-interiorizadas pasadas. En la mayoría de las veces, esta estructura se vuelve inmóvil y rígida. A esta estructura es a lo que en el Zen le llamamos karma, y en la psicología humanista, carácter neurótico.
Cuando una experiencia-interiorizada se queda fijada en la conciencia, parece que no hay otra posibilidad de cambio, es por lo que muchas veces no sabemos hacer otra cosa diferente a la que hemos hecho durante sucesivas veces , y en consecuencia no encontramos el movimiento que se adapta mejor a nuestras circunstancias y necesidades actuales.
Vivimos el ahora condicionados por el pasado, este condicionamiento es lo que forma la estructura del ego. Esto es decir tanto, como que no vivimos el presente, sino en un mundo virtual que vive en nuestros recuerdos. A esta experiencia le falta la fuerza que fluye en lo actual, lo real, el aquí y ahora.
En la meditación zen, zazen la atención cambia de foco, pasa de estar fijado en el ego, a estar en el sí mismo, en el aquí y ahora, donde hay una carencia de identidad fija, ya que todo está en constante transformación, nada tiene una identidad permanente.
Para zazen utilizamos el propio cuerpo y la respiración, y adoptamos la actitud de no hacer, que es un no ser, el núcleo del sí mismo. En este no hacer surge la mente sin objeto o mente vacía, que como experiencia sume al ser humano en la más profunda intimidad.


Este no hacer que propicia la mente sin objeto, es el núcleo de atención en la meditación y de la mente meditativa, permite que los fenómenos (pensamientos, emociones, sentimientos, movimientos, cosas) que transcurren por nuestra vida sean conscientes, y en consecuencia encontremos la libertad de no seguirlos. En este no seguir surge una consciencia más profunda que no está condicionada por el karma, y que esta ligada profundamente a todo nuestro ser.
En el Zen se le ha puesto diferentes nombres, Vía, Mente Única, Mente de Budha. Es la fuente de sabiduría. Uno, aunque quisiera, no puede apropiársela. Es universal, nos transciende y transciende nuestras posibilidades.
Esta mente no es algo que tenga una identidad propia o carezca de identidad, es más una percepción de consciencia propiciado por la vacuidad, por la no acción que surge espontáneamente cuando la mente está vacía.
Aunque para el ego es traumático, es un bendición encontrar la fuente y el origen del darse cuenta, de la libertad, de la fuerza, la paz y del amor, para abandonar la frenética ansiedad en la que nos sume estar constantemente movilizados por el ego.
El ego es el control, y este siempre nos lleva al trauma, porque definitivamente podemos hacer muy poco por que las cosas no cambien y se transformen.
El ser humano, es para sí mismo, su peor enemigo. Nadie, de cierta forma, puede hacerle daño, si antes no pasa por esa interiorización que el ego asume como suya, y que en la mayoría de las veces subyace en nuestro inconsciente, mandándonos un mensaje que crea la separación entre el aquí y ahora, y la mente, ya que el aquí y ahora siempre es diferente a lo conocido y estructurado en el ego.
El sufrimiento que hay en los seres humanos y en nuestras sociedades, es creado por el ego, es artificial. Esta percepción que es el ego, este yo soy… nos separa de nuestra más intima y profunda intuición, ya que en mismo instante en el que yo soy… nos hacemos diferentes a lo que es antes del yo soy... o sea, el aquí y ahora. Y entonces somos como gotas de agua separadas del océano.
Hay que situar al ego que ocupe su lugar, el funcional, y que no ocupe el primer plano de nuestras vidas. Sino terminaremos esclavos de de las propias experiencias.
En la meditación zen, volvemos a encontrar la mente sin objeto. A partir de este encuentro surge en las personas un sentimiento profundo de pertenencia que nos une a los seres humanos y a la naturaleza. Está nos conecta con el orden universal que está gravado en cada célula de nuestro cuerpo, y en cada fenómeno, continuamente en movimiento.
En este nuevo estar aquí y ahora, no centrado en el ego, las experiencias vividas toman un nuevo matiz, porque en la mente sin objeto es como un recipiente vació y disponible.


Doryu Iñiguez

15 jul. 2012

NADA ES REAL


· Hace algún tiempo dijiste que no está ocurriendo nada.

· Sí, absolutamente.

· Entonces, ¿cómo puede estar ocurriendo todo al mismo tiempo?

· Ése es el misterio. Esto {da una palmada} es nada ocurriendo. Es nada. Es la nada dando una palmada con las manos. La dificultad para el buscador es que él cree que eso es algo real, que le está ocurriendo en el tiempo. Como el buscador cree ser algo, sólo puede ver todo lo demás como un montón de otros «algos». No se atreve a ver la nada..., le da demasiado miedo.

· ¿Cuál es la respuesta a eso?

· Es un misterio. No hay respuesta. Pero ver eso o no verlo no tiene importancia. Esto es ello. Esto ya es la obra de teatro, el juego del ser. Incluso la frustración de «no estoy viendo esto» es la obra de teatro del ser.

· De modo que no hay causa y efecto; ¿no tiene nada que ver con las condiciones adecuadas?

· No hay condiciones, o causa y efecto, excepto en el sueño del devenir.

· Pero si das un golpe con la mano en una pared...

· Te dolerá.

· El efecto es que te duele.

· Ciertamente parece ser así.


· Entonces, ¿por qué dices que ahí no funciona causa y efecto?

· Sólo parece ser causa y efecto. En la manifestación parece haber causa y efecto, y la dificultad para el soñador es que entonces asocia algún tipo de realidad y un significado fijo a eso. Y después dice: «Bueno, si medito me aquietaré. Eso es causa y efecto. Entonces alcanzaré el objetivo.» No hay yo, no hay objetivo y no hay tiempo para alcanzarlo.

· De modo que hay causa y efecto aparentes, pero no reales.

· No hay nada que sea real. Toda manifestación es tanto real como irreal. Simplemente es el ser. Los gatos son el ser. Los árboles son el ser. Las paredes son el ser. Los seres humanos son el ser y sueñan que están separados del ser.

· Por tanto, ¿no hay nada fuera del sueño?

· Oh sí, el sueño es el sueño de la autoconciencia. El sueño, o se lo prefieres la creencia y la experiencia de estar separado, es exclusivamente humana. Ningún gato se siente separado. Los árboles no se sienten separados. ¿te has encontrado alguna vez con un árbol autoconsciente? Vamos caminando por ahí como el ser buscándose a sí mismo, ése es el sueño del que podemos despertar..., aparentemente.

· Pero si no hubiera seres humanos, ¿seguiría habiendo árboles y gatos?

· No

· ¿No? ¿No los habría? Es como ese viejo dicho: si cae un árbol en el bosque, pero no hay nadie para oírlo...

· Sí. O si un hombre está en el desierto y no hay ninguna mujer en tres mil kilómetros a la redonda, ¿sigue estando equivocado?

{Risas}


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)







13 jul. 2012

LA CULPA Y LA QUEJA


Cada circunstancia encierra una enseñanza y es una invitación para mirar lo que ocurre de otra manera. Lo que estamos viendo de cada situación es solamente la superficie, por debajo de ella existe un propósito mayor, una oportunidad para sanar alguna de las dinámicas que se presentan una y otra vez en nuestra vida y que tienen el propósito de hacernos tomar consciencia, madurar, crecer, hacernos responsables de nuestras emociones y nuestra vida.

Tenemos muchas experiencias del pasado en el inconsciente pendientes de ser escuchadas, acogidas e integradas. Esas dinámicas que permanecen en la sombra como hemos visto antes, generan muchos conflictos y turbulencias emocionales en nuestra vida.


Muchas veces, en medio de los conflictos, nos ha parecido que nosotros teníamos la razón y hemos sentido la necesidad de culpar a otros de nuestra infelicidad, nuestros fracasos o nuestras frustraciones.

Esta dinámica de ver la culpa más allá de nosotros tiene un aliado: la queja. Culpa y queja van de la mano en este círculo vicioso que no solo no es real, porque nadie tiene ni la culpa ni la responsabilidad de nuestra vida, sino que, además, genera una dinámica que no nos empodera: empobrece la imagen que tenemos de nosotros y, por lo tanto, mina nuestro amor propio, nos debilita y nos quita el poder de elegir otra manera de hacer las cosas desde la autorresponsabilidad.

La queja y la culpa son dos formas de resistencia a la vida.


María García
(El Despertar Del Sol)

11 jul. 2012

LA VIDA ES UN MISTERIO


Pregunta: Has dicho que lo más importante es saber quién y qué soy, y luego avanzar hasta lo que es Real. ¿Acaso no es lo mismo conocer lo Real que conocerme a mí mismo?

MW: Depende de a quién te refieras como «tú». El «tú» que crees ser no puede ver lo que es Real, porque ése es el proceso del ego. Cuando uno ve la falsedad del ego y la nada que es, se da cuenta de que uno es lo Real.



Pregunta: Entonces, ¿lo que es un misterio para la persona despierta es un misterio para la Vida también? Quiero decir, ¿el "muro de misterio" es un misterio para la Vida también?



MW: La Vida es un misterio incluso para Sí Misma. Esto suena mal, pero cuando te das cuenta de que todo está en un continuo fluir y de que la Vida es siempre creativa, comprendes que siempre será un misterio maravilloso e insondable. No hay una Vida y un misterio: son lo mismo, y nosotros somos Uno con Todo ello.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

9 jul. 2012

LA VOLUNTAD DE DIOS

Ramesh: La voluntad de Dios prevalece en todo, desde la cosa más pequeña hasta el acontecimiento más grande. Ése es mi concepto. Ayer un misionero australiano y sus dos hijos fueron inmolados dentro de un carro. ¿Leyeron los comentarios de la viuda? Me conmovieron profundamente. Dijo: "Todo ser humano tiene un lapso de vida otorgado por Dios, nadie puede cambiarlo". Y dijo esto al sucederle esta tragedia no a alguien ajeno a ella, sino a su esposo y a sus hijos.  Me quedé asombrado por lo profundo de la comprensión, desde el corazón. Lo que ella estaba indicando es que el lapso de vida de todo organismo cuerpo-mente es otorgado por Dios, y nadie puede cambiarlo.
Así que lo que estoy diciendo es que la voluntad de Dios prevalece en las cosas más pequeñas y en los acontecimientos más grandes. La voluntad de Dios prevaleció cuando ocurrió la manifestación, y será la voluntad de Dios cuando la manifestación desaparezca en la nada nuevamente.

Karen: Mi pregunta es acerca de lo que sucede al morir. ¿Qué es la muerte?

Ramesh: Lo que sucede es que aquello que existía antes del nacimiento continúo existiendo después de la muerte del objeto cuerpo-mente. Un objeto creado. Un objeto destruido.

Karen: ¿Hay consciencia antes de nacer y después de morir?

Ramesh: Así que esa Consciencia es la Fuente. La Fuente siempre ha estado allí.


Karen: Lo que creo que está diciendo es que a usted la da lo mismo el estar vivo o muerto.

Ramesh: Sí. Exactamente. Da lo mismo. Da lo mismo quién está vivo o muerto. Un objeto es creado y un objeto será destruido. La Fuente crea un objeto y la Fuente destruye el objeto. El lapso de vida de un objeto es determinado por la Fuente.

Karen: Esto es peliagudo, porque a usted no la importa.

Ramesh: Todo lo que hay es Consciencia. Todo lo que hay es la Consciencia. El verdadero problema es: ¿"quién" quiere saberlo? Todo lo que hay es la Fuente. Así que, ¿"quién" es éste que quiere saber nada? Si la Fuente es todo lo que hay, ¿"quién es éste que quiere saber nada? Es únicamente el ego, y el ego es una ficción, Hipnosis Divina. El ego es creado por la Fuente a través de la hipnosis Divina para que puedan ocurrir las interrelaciones humanas entre los egos y para que la vida, tal como la conocemos, que se describe como una ilusión, pueda ocurrir. Todo lo que hay es la Fuente. Todo lo demás es una aparición, una ilusión. Y esta "Karen" que desea saber es parte de la ilusión.

Karen: La fuente no tiene el deseo de saber...

Ramesh: ¿Qué puede saber la Fuente? Para que algo pueda ser conocido, tiene que haber un sujeto y un objeto, y la Fuente es todo lo que hay. ¿Así que dónde está el objeto para que la Fuente, o como quieras llamarla, pueda conocerlo?


Ramesh S. Balsekar
(¡A Quién Le Importa!)

7 jul. 2012

DESPERTAR Y LIBERACIÓN


Vivimos una continua cadena de problemas y conflictos internos y externos.
Y la causa de estos problemas y conflictos es el error en que estamos viviendo acerca de nosotros mismos.
Si el ser humano viviera por lo que él es, desde lo que él es, los conflictos desaparecerían al instante o mejor todavía, ni siquiera se producirían.
El ser humano cree ser algo que no es. Cree ser una estructura mental, que él llama "yo" pero que no es su verdadero Yo.
Este error es causa de consecuencias trágicas en el vida.
Estamos hipnotizados, adormecidos, viviendo un sueño en el que creemos ser alguien y algo que no somos. Nuestra realidad verdadera es muchísimo más y mejor que lo que creemos ser.
Pueden darse varias explicaciones sobre este sueño, sobre este error en el que estamos viviendo, desde la explicación religiosa del pecado original hasta la explicación oriental del Karma.
Lo cierto es que la naturaleza humana, la Humanidad, como todo en el Universo está en un determinado período de evolución, en el que la conciencia humana no está todavía en su estadio de desarrollo pleno.
Vivimos dormidos con respecto a las auténticas capacidades de nuestra verdadera realidad interna.
Tarde o temprano hemos de despertar. Pero interesa, por nuestro mejor desarrollo y mayor felicidad, que aceleremos este proceso del despertar.
Se trata, por tanto, de no vivir a medias, de no vivir adormecidos, de no vivir en el error sobre lo que somos, sobre nuestro verdadero ser.
"Ya es hora de despertar del sueño" se nos viene diciendo desde hace dos mil años en la Biblia.
Pero el hombre enbebido en sus adelantos científicos y técnicos sigue dormido, sigue encerrado en el error acerca de la verdadera realidad de sí mismo.
La Humanidad se ha debatido, en el transcurso de su historia en continuas y crueles luchas y guerras para liberarse de la opresión, de la esclavitud y explotación con que unos hombres, pueblos o razas trataban de someter a otros.
La historia de la Humanidad es una continua serie de esfuerzos denodados por liberarse unas personas de otras, unos pueblos de otros, unas razas de otras... Era el anhelo de liberarse de unas ataduras y dependencias externas. Pero no es la falta de libertad externa, la peor esclavitud y dependencia que sufren los hombres, sino esa otra dependencia de las ideas pegajosas de la mente que esclavizan e impiden ver y mirar con ojos limpios y libres.
Son muy pocos los que sienten la demanda interior de liberarse de las garras y cadenas de ese fantasma monstruoso que es su falso "yo", se esclavizador ego, que es el causante de las rivalidades odiosas, de las ambiciones desmedidas, de los deseos de poder, de las envidias, de las guerras...
Pero para despertar y liberarnos de nuestro error, de nuestro falso "yo", hemos de VER, hemos de darnos cuenta de que estamos dormidos y que estamos en el error. Y eso no es fácil porque casi nadie quiere convencerse de que está dormido y de que está viviendo desde una idea falsa de sí. Hace falta mucho valor y humildad sincera para reconocer que estamos dormidos.


Lo cierto es que todos, excepto esas pocas personas realizadas e iluminadas, estamos dormidos en un mayor o menor grado. Y en este sueño estamos encarcelados.
No es fácil de este sueño y este error. Porque es un error inveterado, transmitido de generación en generación (pecado original?) como si fuera una verdad apodíctica e incontrovertida.
Vemos además que en la vida social diaria, las grandes personalidades viven así. Y ¿cómo vamos a dudar de que esas autoridades en política, en las letras, en las ciencias y hasta en la religión van a estar en el error y en la ignorancia? Se nos hace difícil entender que los que rigen la sociedad en los distintos campos del saber estén inmersos en el error y la ignorancia de algo tan importante. Su autoridad se nos impone y nos resulta casi imposible que casi todos estén y vivan en ese error lamentable.
Ello hace que ciertos atisbos y chispazos de iluminación que de vez en cuando brillan en nuestra conciencia, no tengan continuidad efectiva y pasen como meros instantes de lucidez sin más consecuencias.
Todos hemos tenido más de una vez esos momentos felices de iluminación. Todos hemos sentido deseos e intentos de despertar. Pero seguimos en la cárcel de la ignorancia y el error, que nos impiden ver, vivir y gozar de la verdadera realidad luminosa y amorosa que SOMOS.
No es volar lo que cuesta, sino soltar las amarras de la ilusión, el error y la ignorancia.
Y no basta que veamos y nos demos cuenta de que estamos dormidos y aprisionados en la impotencia errónea de nuestro sueño.
Es necesario, ante todo, que nuestro deseo y anhelo de despertar y liberarnos sea tan PROFUNDO y SINCERO que se constituya en lo más importante de nuestra existencia.
Para realizar este anhelo de despertar no es necesario encerrarse en un monasterio o retirarse a la soledad del desierto.
Cada uno en su propia actividad y trabajo cotidiano puede despertar y liberarse.
No es necesario dejar nada ni renunciar a nada. Lo único que hay que dejar, y abandonar es la ignorancia y el apego a las cosas o ideas que nos atenazan e inmovilizan.
La mente suele estar apegada a sus ideas y creencias y se convierte en el peor enemigo para nuestra liberación interior.
Otro inconveniente o dificultad entre los hombres de nuestro tiempo para disponerse a este despertar interior es la supuesta cultura y la técnica.
Se han conseguido logros maravillosos en el campo de la ciencia y la técnica. Es cierto. Quedamos extasiados ante ciertos brillantes descubrimientos, de tal manera que hasta los hombres cultos más humanistas llegan a pensar y proponer el desarrollo de la cultura como el objetivo máximo y último de la vida del hombre sobre este planeta.
La ciencia y la técnica se han lanzado obsesiva y alocadamente sobre los objetos de su búsqueda y conocimiento, olvidando al sujeto y la fuente de donde brota todo el deseo de expresión y manifestación.
El orgullo científico o seudocientífico ha embobado y cerrado la mente sobre sí misma, sin darnos cuenta de que la mente no es nada, que sólo es el conjunto de contenidos de conciencia y que el sujeto de la conciencia, el "Yo" superior de cada ser humano sigue siendo el eterno desconocido.
Bebemos, nos bañamos en las aguas residuales del río, mientras ignoramos y menospreciamos la fuente que es lo más cercano y lo más nuestro que tenemos.
Preferimos ser cultos o eruditos a ser sabios.
Es cierto que la incultura es ignorancia. Pero también es cierto que hay mucha cultura y educación que es "ignorancia instruida". Y todos sabemos que no faltan por esos mundos algunos excepcionales incultos que son verdaderos sabios.
No hay por qué defender la sabiduría frente a la cultura. Ambas son compatibles. Y estamos llamados a ser sabios cultos. Pero es muy triste que la Humanidad camine alocada tras los objetivos de la ciencia y la técnica mientras se olvida de beber del pozo de la Sabiduría que está dentro de cada uno de nosotros y que es la verdadera ciencia de la vida.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)



4 jul. 2012

TAOÍSMO


Practicar artes taoístas da fortaleza psicológica a las personas, permitiéndoles rendir al máximo. esto, por descontado, es válido para todos nosotros en la vida cotidiana. El secreto de competir con éxito, cosa que LaoTsu y Confuncio conocían muy bien, reside en cooperar con tu mejor yo, no en competir con los demás. Se te esfuerzas por dar lo mejor de ti mismo, un oponente difícil no hará sino inspirar tu actuación. Si consigues dar lo mejor de ti mismo has vencido, con independencia de las circunstancias. Mi maestro chino me enseñaba esta lección constantemente; día tras día, procura mejorar aquello que requiera trabajo. Gradualmente, con el tiempo, comenzarás a captar el espíritu de lo que estás haciendo, y entonces entrarás en el Camino. Mientras permanezcas en el Camino, el estrés y la ansiedad no podrán desequilibrarte.



Lou Marinoff
(El Poder Del Tao)

1 jul. 2012

EL DOLOR


¿Quién dice que este mensaje tiene que ver con liberarse del dolor?

No es posible liberarse del dolor. Este cuerpo no es sino una máquina de dolor. Este cuerpo se marchitará, el cáncer lo arrasará, el corazón dejará de latir, las extremidades fallarán y respirar se tornará insoportable. La libertad, en tal caso, parecerá imposible, una historia fantástica soñada por personas que tienen demasiado tiempo libre. ¿Estamos dispuestos a aceptar eso?

¿Qué son conceptos tales como «Yo no soy mi cuerpo», si no meras creencias, mecanismos de defensa contra lo inevitable? Frente al dolor físico fracasa todo intento de racionalizar, intelectualizar o "comprender". Independientemente de lo mucho que se esfuerce en pensar o en dejar de pensar en ello, el individuo no puede escapar del dolor. El dolor está aquí y es la resistencia al dolor la que genera los problemas. El dolor sólo se convierte en un problema cuando el "yo" entre en escena y, con él, la resistencia al dolor.


Sólo el ser humano convierte el dolor en un problema elaborando historias sobre un hecho completamente natural para el organismo físico. Así es como lo que no es más que una sensación que se despliega instante tras instante, una expresión dinámica de la vitalidad, acaba formando parte de una narración compleja y habitualmente espantosa, que tiene una duración incierta y un final que suele ser terrible.

Pero, en realidad, no es necesaria ninguna narración. El dolor es suficiente y es muy real. De hecho, el dolor es todo lo que hay, y "nosotros" no somos más que el intento de escapar de ese dolor.

Huyendo del dolor nos creamos a nosotros mismos.


Jeff Foster
(Más Allá Del Despertar)