Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


31 dic. 2010

LA DISOLUCIÓN DEL BUSCADOR



El Buscador necesita quedarse en esa desorientación y en esa sensación de no saber qué hacer; cuando se queda ahí, sin resistirse ni alejarse, en ese momento nace algo nuevo. Observa tu experiencia para vez qué nace cuando te das la oportunidad de experimentar la desorientación del buscador espiritual que deja de buscar una experiencia distinta de la que ocurre en este precisa instante. Tal vez sientas que el buscador se disuelve y que surge la paz, esa paz que estaba persiguiendo el buscador. Cuando el buscador se disuelve, nace la paz y surge la calma. No es una calma que dependa de ningún estado emocional. Cuando el buscador empiece a disolverse y surja la paz ésta perdurará con independencia de cualquier estado, independientemente de que el péndulo se encamina hacia un estado espiritual de subidón, hacia un estado muy ordinario o, incluso, hacia un estado desagradable. Esto conforma el paso inicial necesario para comprender que la libertad sólo puede surgir cuando el buscador se disuelve, pues entonces deja de existir cualquier movimiento hacia la experiencia o en dirección contraria a la misma.

La naturaleza de la experiencia consiste en cambiar o agitarse como las olas del mar. Se supone que eso es lo que debe hacer. La identidad empieza a salir del "yo", del buscador, para perseguir alguna experiencia en particular, hasta que llega, precisamente, a esto. Precisamente a esto. El centro está siempre aquí mismo. El centro ha estado aquí desde siempre. El buscador era el único que insistía en intentar llegar al centro de la experiencia espiritual del subidón. Pero cuando el buscador se disuelve podemos encontrar el centro aquí mismo, en todo momento. Aquí no hay movimiento. Aunque tu experiencia emocional y psicológica sea muy ordinaria, infeliz o extraordinaria, el centro seguirá estando aquí mismo. Y sólo desde aquí podrás empezar a asimilar que todo es una expresión del centro. Todo. Ninguna expresión es más auténtica que otra. Ninguna experiencia es más auténtica que otra, pues en su centro no existe buscador alguno. Aquí mismo no hay nada. Todo es Uno.


Descubrirás que en ese centro no hay ningún yo. Sin ese yo en el centro, nadie puede juzgar si una experiencia determinada es la adecuada o si es espiritual. ¿Lo entiendes? ¡Es esto mismo! Al golpear el bastón contra el suelo mi maestro estaba demostrando que todo surge del centro que no contiene nada. Todo es una expresión de ese centro y no hay nada separado de él. Si no lo puedes ver aquí, no lo verás en ningún otro sitio. Ésta es la Gran Liberación, el alivio de no tener que cambiar nada para llegar a la Tierra Prometida ni para descubrir la experiencia de la iluminación. La experiencia de la iluminación no implica cambio alguno. De hecho, esto te permitirá entender que la iluminación en sí no es una experiencia. Y no es el subidón de ningún estado espiritual.

Las experiencias, por tanto, no son más que expresiones de lo que no es una experiencia. Todo es eso, no existe nada más que eso y nunca hubo ninguna otra cosa. Esto es lo que conlleva saber que todo es Uno. Por esta razón, los sabios de todos los tiempos han dicho siempre que "la Tierra Prometida está aquí". Esta Unicidad de Dios. Esto es el Uno. Es esto. No está en ninguna otra parte. Cuando veas que el centro está vacío y que no contiene a nadie intentando ser otra cosa, te darás cuenta de que es mucho mejor que el mayor subidón espiritual. La Verdad es igual de agradable, pero infinitamente más libre.


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)


29 dic. 2010

FACHADAS



El hecho de que los padres hagan que sus hijos le digan a alguien que lo quieren es un indicio de cómo se nos condiciona a no responder desde nuestros propios sentimientos y de cómo aprendemos a convertirnos en simples fachadas. Desde el inicio de nuestras vidas nos han dicho lo que debíamos y lo que no debíamos sentir. Los niños aprenden muy pronto que se espera de ellos que mientan, que muestren una fachada falsa. Todos aprendimos que, si decíamos ciertas cosas a los demás, recibíamos una respuesta previsible. Le decíamos a este o a aquel pariente que lo queríamos y él o ella expresaba felicidad y hacía algo agradable por nosotros. No teníamos ni idea de lo que era el amor, pero sabíamos que la palabra tenía poder. No es que los niños no sepan que el amor es real, pero la forma en que se les enseña a utilizar esa palabra los confunde.

Cuando son pequeños, los niños están indefensos y para ellos es natural intentar hallar maneras de controlar su entorno y de protegerse, tanto física como emocionalmente. Sus padres fueron educados de la misma forma, de modo que es absolutamente normal que permitan que estos juegos mentales se perpetúen.

Cuando empezamos a hablar, ya hemos sido condicionados por este proceso de mentiras. Estamos condicionados para ser falsos. Hemos construido una fachada de mentiras e intentamos reaccionar ante la vida desde ese condicionamiento. Hemos establecido una separación entre el mundo real y nuestro "yo" imaginario y nos preguntamos por qué nos sentimos tan desconectados, por qué no podemos sentir lo que se supone que debemos sentir.

Con el uso inapropiado de la palabra "amor", hemos construido una idea compleja de lo que es. La mayoría de la gente no lo siente realmente, aunque todos utilizamos esa palabra con una gran expresión de sentimiento. Ciertamente, en algún momento de nuestras vidas, la mayoría de nosotros siente en alguna medida lo que es el amor hacia determinadas personas, cosas o lugares.

Un indicio de que la mayoría no sabe realmente lo que es el amor lo tenemos cuando dicen que desearían que alguien l@s amara de verdad. No es que no podamos ser amados y que no haya personas a las que les importemos; el problema está en creer que, para experimentar el amor, éste deba provenir de fuera de nosotros. No es necesario que otra persona exprese amor por nosotros.

Desde luego, el problema no es sólo con el amor. Cuando decimos que queremos que alguien nos quiera, lo que estamos sintiendo es que somos inadecuados y nos sentimos inseguros y necesitamos una validación externa para sentir que somos realmente valiosos y queridos. Ése es el ego. Es esa imagen falsa de lo que creemos ser. Es la inseguridad misma. Ninguna cantidad de amor proveniente del exterior puede llenar ese vacío del ser.


La mayoría de nosotros hy crecido en familias cuya existencia está basada en mentiras. Como somos imágenes, parece legítimo intentar controlar nuestras vidas con otras imágenes. Rara vez somos conscientes de hasta qué punto nos estamos mintiendo unos a otros. Semos mentiras andantes. Decimos una cosa cuando queremos decir algo muy distinto. Pero, en algún nivel, sabemos que estamos mintiendo, y entonces llega la culpa, que es otra expresión del ego.

Durante mi infancia, mi familia siempre mentía. Pero ninguno de ellos admitiría ser un mentiroso. Para ellos era demasiado doloroso enfrentarse a la realidad y ser sinceros. Yo fui la oveja negra de la familia. No porque fuese malo, sino porque decía la verdad. Conocí todas las maneras de conseguir que mi familia hiciera lo que yo quería y me hubiese resultado muy fácil tener un control absoluto. En esta sociedad, me he visto perjudicado por negarme a formar parte del juego. Durante la mayor parte del tiempo la familia estaba enfadada conmigo pero aprendí a vivir así, e incluso a disfrutarlo.

No estoy diciendo que yo no estuviera condicionado también y que no reaccionara de acuerdo a eses condicionamiento, pues podemos ver ciertas mentiras en los demás pero nos cegamos a ver las nuestras. De hecho el ego estaba ahí y hacía que mi vida fuese un infierno.

Pero al menos me protegió de que me metiera en asuntos como la religión. Desde muy pequeño me quedó claro que la gente siempre estaba intentando encontrar algo en lo que creer, sin importar cuán disparatado fuese. También tuve la suerte de que mi familia no fuera religiosa, a excepción de mis abuelas. Ambas habían visto demasiado dolor para seguir adelante sin creer que había algo más allá de su sufrimiento.

La mayoría de las personas pasan por la vida sin cuestionarse jamás qué está ocurriendo en su interior. No pueden soportar enfrentarse a sí mismas con absoluta honestidad. Sin embargo cuando somos realmente sinceros respecto a nosotros mismos podemos empezar a liberarnos de esta niebla que nos impide tener un contacto directo con la vida.

Es cierto que alguna vez la mayoría de nosotros hemos sentido un contacto directo con la vida. En ocasiones, cuando paseamos a solas por la naturaleza podemos abrirnos a esa totalidad. O Cuando oímos las risas de los niños, o vemos a un recién nacido. Cuando nos abandonamos al escuchar algo de música podemos también sentir la vida de una forma profundo y directa. O cuando miramos a los ojos a alguien que nos importa profundamente. En esos momentos no estamos perdidos, en absoluto. Sin embargo, con demasiada frecuencia, al tener estos sentimientos interviene la mente y entonces se rompe el contacto y una vez más nos encontramos en el punto de partida. El ego quiere repartir una determinada experiencia y, cuando lo consigue, crea tiempo, que es separación. La vida es un ahora siempre cambiante y ése es el único espacio en el que podemos encontrarla, en cuanto Eso. No es fácil alejarse de innumerables generaciones de condicionamientos e ir más allá de la sensación de separación que la mayoría de la gente siente, pero se puede hacer.

La parte más dolorosa de esa sensación de separación es que realmente no estamos en contacto con la vida. Pasamos por los movimientos del vivir pero, en un sentido muy real, ya estamos muertos. La mayoría de nosotros ha estado muerto desde su niñez. El muro de mentiras al que llamamos nuestra vida nos insensibiliza. Todo se convierte en una fachada formada por nuestras ideas acerca de lo que es real. Si no viviésemos de ese modo no podríamos hacer las cosas que hacemos y que causan tanto sufrimiento a las demás personas y a las criaturas con las que compartimos nuestra vida. No podrían enviarnos a la guerra, convenciéndonos con engaños, para matar por algo que no tiene nada que ver con la vida de la persona corriente. A lo largo de la historia, la gente sin poder ha tenido que entregar su vida y la vidas de sus hijos a quienes estaban en el poder, para luchar por alguna creencia nacionalista, o bien por la mera codicia de quienes detentan el poder. Somos tan fáciles de controlas... Y si te manifiestas en contra de los que están en el poder te llaman traidor y pones en riesgo tu propia vida. Si estuviésemos despiertos, ningún poder podría controlarnos.


Si realmente queremos cambiar este mundo de locura necesitamos descubrir cuán dormidos estamos y por qué. Y luego debemos intentar educar a nuestros hijos para que sean veraces y no tengan miedo. Debemos honrar la verdad y ver más allá del mundo imaginario del ego. Si queremos experimentar directamente la vida, debemos ir más allá de la niebla del ego que nos ciega. Ver directamente parece muy sencillo. Todos creemos que podemos hacerlo, pero al examinar este proceso con mayor profundidad empezamos a darnos cuenta de cuán poco vemos en realidad.

Parece que el mundo está empezando a abrirse a algo nuevo. A lo largo de mi vida, he visto muchos cambios que no hubiesen sido posibles en un pasado lejano. La gente ha comenzado a hacerse preguntas y realmente quiere entender por qué el mundo está como está. Hay esperanza. Durante los veinticinco años que llevo hablando de esto, muy pocos han querido comprender verdaderamente. Sin embargo, en los últimos años esto ha cambiado. Miles de personas visitan mi página web cada mes y muchas de ellas me escriben. Cada vez es más evidente que nos acercamos a un cambio importante en la forma en que la gente ve la vida. Éste podría ser el principio de una nueva era para la humanidad. Sin embargo, es posible que se dé una reacción violenta del ego, que podría empeorar la vida en este planeta durante un tiempo. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de esforzarse por llagar a entender lo que está ocurriendo y ver la cosas con cordura. No debemos continuar siendo fachadas andantes. Podemos ser la Vida Misma. Esperemos que la transición sea suave y compasiva.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)


26 dic. 2010

DEJAR DE BUSCAR Y EMPEZAR A SENTIR


Nos pasamos la vida buscando, ya sea bienes materiales o respuestas espirituales. Pero buscar presupone que hay algo que no está aquí ahora, lo que resulta frustrante. El secreto es que no hay nada que perseguir. La vida es un fin en sí misma, una gran ofrenda que hay que aceptar. Vivir el presente nos permitirá deleitarnos a cada instante.

Vamos a la raíz: Esto nunca nos parece suficiente. Lo que está sucediendo ahora mismo en el momento presente es decir, esto nunca nos parece suficiente. Nos pasamos la vida buscando, anhelando y deseando otra cosa, algo más, algo distinto a lo que ahora ocurre. Buscando algo en el futuro que nos satisfaga, nos complete y nos salve. Buscando respuestas… nos asaeteamos a preguntas hasta volvernos locos.

Jamás hemos sabido descansar aquí, relajarnos completamente en lo que está ocurriendo. Estamos sometidos a impulsos que nos empujan hacia un momento futuro en el que suponemos que las cosas irán mejor. Y, como nuestra atención está tan atrapada en el futuro -como en su reflejo, el pasado-, lo que ahora ocurre acaba reducido a un medio para alcanzar un fin, un simple momento en una larga secuencia compuesta por muchos otros momentos. Y, como nunca estamos contentos con esto, siempre esperamos un futuro mejor.

Eso es, precisamente, lo que llamo búsqueda. Y, en este sentido, todos somos buscadores, porque todos estamos buscando algo. La búsqueda se expresa de muchas formas diferentes. En el llamado mundo material, buscamos dinero, felicidad, estatus, relaciones mejores y más satisfactorias, una sensación de identidad más fuerte. Cosas que nos hagan sentirnos más seguros. En el mundo material es importante saber quiénes somos, hacer que nuestra vida funcione, alcanzar nuestros objetivos y satisfacer nuestras ambiciones. En el mundo material, es muy importante triunfar. La búsqueda se inicia para ser alguien en el mundo, hacer algo con nuestra vida antes de morir.

Por eso el mundo material suele ser tan insatisfactorio y nos orientamos también hacia las enseñanzas espirituales. Entonces, el objetivo cambia. Ahora queremos despertar e iluminarnos. Ya no queremos un coche nuevo sino acceder a un estado alterado de conciencia. No queremos una nueva relación sino la beatitud permanente. En lugar del éxito mundano, queremos la iluminación; perder algo llamado ego y trascender algo llamado mente.

Pero la búsqueda espiritual, como la material, sigue siendo una búsqueda. Se trata del mismo movimiento mental: orientarse hacia un futuro inexistente. Y lo que se halla en la raíz de toda búsqueda es el “yo”. Quiero tener un millón de euros en el banco y también quiero tener, para mí, la iluminación espiritual. ¡Yo, yo y más yo! En el núcleo de toda búsqueda se asienta la sensación de ser una entidad separada de la vida, separada de esto, de los demás, del mundo y de la Fuente. En el núcleo de toda búsqueda se halla la sensación de no estar completos, de estar fragmentados, perdidos, alienados y, en suma, alejados de nuestro verdadero hogar.

El yo separado siempre repite el mismo mantra: “no es suficiente”. Y esta sensación de carencia está tan profundamente arraigada que impregna toda experiencia, es como la sensación de no estar en casa. Algún momento estuvimos en casa, pero ya no. Y, en tanto que individuos separados, vivimos angustiados por el recuerdo difuso de una intimidad tan próxima que ni siquiera podemos nombrarla. Es como cuando, de niños, nuestra madre nos dejaba solos en la habitación. Nos veíamos desbordados por una añoranza y una nostalgia que, pese a ser inexplicables, se dirigían al núcleo mismo de nuestro ser. Esta nostalgia parece brotar directamente de la sensación de ser una persona separada. Pero no es nuestra madre lo que añoramos. Lo que queremos es regresar a casa… regresar, en suma, a lo que éramos antes de que todo esto comenzase.

Donde hay separación también hay nostalgia, la nostalgia de acabar con la separación, de curar la división, de poner fin a la sensación de contracción y de expandirnos de nuevo en la inmensidad. Jamás hemos estado separados de la totalidad. Lo único que existe es el sueño de esa separación. Pero siempre, a pesar de ello, hemos estado buscando el camino de regreso a nuestro hogar. Obviamente, jamás lo reconocimos así, porque esta añoranza se manifestó como el deseo de un coche nuevo, de tener más dinero, de tener a ese hombre o a aquella mujer. Pero, por mundana que fuese su manifestación, siempre hemos añorado secretamente perder el mundo y zambullirnos en la Vida. Y entonces abriremos los ojos y nos encontraremos, como un recién nacido, con todo esto.

Cuando el individuo desaparece, ves esto por vez primera. Miras y te descubres sentado en una silla. y por más que tengas la sensación de que la silla no debería estar ahí, lo cierto es que sí lo está, y te sientes sumamente agradecido. Miras y descubres una silla que se ofrece y te sostiene incondicionalmente y sin pedirte nada a cambio. La silla no se pregunta quién eres, le da lo mismo quien creas ser. No le interesa lo que hayas hecho o dejado de hacer; lo que hayas logrado o dejado de lograr, lo que creas o dejes de creer. le da lo mismo si eres un triunfador o un fracasado, si has alcanzado o no tus objetivos; si crees estar iluminado o no. Le da igual tu aspecto; si estás sano o enfermo, si eres budista, judío o cristiano, si eres joven o viejo, y si entiendes o dejas de entender. Lo único que la silla hace es ofrecerse de manera incondicional. El mensaje es muy sencillo y lo transmite algo tan normal y corriente como una silla. Y no solo una silla, sino todas las cosas. Todas las cosas se ofrecen de manera incondicional.

El secreto es este: la vida, en realidad, no es tal. Es una ofrenda. Y esto es lo que ahora mismo nos está ofreciendo. Nos ofrece el momento presente, todo lo que está ocurriendo aquí, esta presencia y esta vitalidad. Nos ofrece todo un mundo aparente, lleno de imágenes, sonidos y olores en cuyo interior no hay absolutamente nadie. Pero, a decir verdad, tampoco hay aquí ningún mundo. Lo único que hay es esto.


Y siempre, con la misma mirada inocente de un niño, ves esto por primera vez. Las palabras ni siquiera pueden llegar a rozarlo. ¡Esto, para la mente, es una auténtica locura! la mente dice: “¿pero cómo no va a haber ahí una silla? ¡Si fui yo mismo quien la puso! ¡Fui yo quien puso en marcha todo esto!”. Pero la mente ni siquiera puede empezar a entender la maravilla de lo que es. No hay que preocuparse por ello, no es necesario. Porque no haya nadie que la reconozca ni la valore, la sorpresa es, por ello, menos sorprendente.

Pero sigamos un poco más. Mira tu respiración: inspiras y exhalas, dentro y fuera, sin ningún esfuerzo y sin pedirte nada, absolutamente nada. La respiración también se halla presente en tu sueño más profundo, cuando no hay nadie ahí para saberlo. No estás ahí, pero la ofrenda sigue presentándose. Y tu corazón sigue latiendo, bombeando sangre a todo el cuerpo, sin pedirte nada a cambio. Es una ofrenda gratuita. Un buen día desaparecerá. El corazón dejará de latir, pero ahora está latiendo; la respiración cesará, pero ahora respiramos. No tenemos nada asegurado, ni otro día, ni otra hora, ni otro instante. Todo eso es algo que recibimos de manera completamente gratuita.

Todo es gratuito. Las sensaciones, los sonidos y hasta los pensamientos que, originándose en ningún lugar, se disuelven en ningún lugar.

Esa es la unidad. ¿Quién hubiese pensado que eso que llamamos liberación era tan sencillo? ¿Que se trataba, simplemente, de ver la vida tal cual es? a la mente le disgusta este mensaje porque pone fin a su historia de control, a su futuro y a su búsqueda. Esto le resulta demasiado ordinario... Pero, mira por dónde, es la búsqueda de lo extraordinario lo que convierte esto en ordinario. Buscar algo fuera de aquí ha convertido esto en algo aburrido. ¡Nos aburrimos tanto de esto que queremos eso! ¡Nos aburrimos tanto de esto que queremos despertar de esto!

La búsqueda espiritual siempre ha estado arraigada en el rechazo del momento presente. La búsqueda de la vida siempre ha sido un movimiento de alejamiento de lo que es.

Si observamos a un niño pequeño, veremos su capacidad de sorpresa ante la vida tal cual es. Pero los adultos nos hemos alejado de esta inocencia infantil; nos convertimos en personas serias y perdidas en la búsqueda, esforzándonos en tratar de ser alguien, en triunfar, en que todo sea perfecto. Por eso siempre estamos tan agotados. Pero tras esa búsqueda, no obstante, todos somos niños y seguimos viendo el mundo por vez primera. Lo que ocurre es que estamos perdidos en el juego de devenir. Eso es todo.



Jeff Foster
(Una Ausencia Muy Presente)



NOTA: Gracias a Albert Abat del blog: Conciencia Despierta http://alberabad.blogspot.com/




24 dic. 2010

NAVIDAD TODOS LOS DÍAS





SABIDURÍA TOLTECA

El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la que parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo. Aunque no es una religión, respeta a todos los maestros espirituales que han enseñado en la tierra, y si bien abraza el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir que se distingue por su fácil acceso a la felicidad y el amor.
El doctor Miguel Ruiz nos propone en este libro un sencillo procedimiento para eliminar todas aquellas creencias heredadas que nos limitan y substituirlas por otras que responden a nuestra realidad interior y nos conducen a la libertad.


El preludio de un nuevo sueño

Has establecido millares de acuerdos contigo mismo, con otras personas, con el sueño que es tu vida, con Dios, con la sociedad, con tus padres, con tu pareja, con tus hijos; pero los acuerdos más importantes son los que has hecho contigo mismo. En esos acuerdos te has dicho quién eres, qué sientes, qué crees y cómo debes comportarte. El resultado es lo que llamas tu personalidad. En esos acuerdos dices: "Esto es lo que soy. Esto es lo que creo. Soy capaz de hacer ciertas cosas y hay otras que no puedo hacer. Esto es real y lo otro es fantasía; esto es posible y aquello es imposible".

Un solo acuerdo no sería un gran problema, pero tenemos muchos acuerdos que nos hacen sufrir, que nos hacen fracasar en la vida. Si quieres vivir con alegría y satisfacción, debes hallar la valentía necesaria para romper esos acuerdos que se basan en el miedo y reclamar tu poder personal. Los acuerdos que surgen del miedo requieren un gran gasto de energía, pero los que surgen del amor nos ayudan a conservar nuestra energía e incluso a aumentarla.

Todos nacemos con una determinada cantidad de poder personal que se renueva cada día con el descanso. Desgraciadamente, gastamos todo nuestro poder personal primero en crear esos acuerdos, y después en mantenerlos. Los acuerdos a los que hemos llegado consumen nuestro poder personal, y el resultado es que nos sentimos impotentes. Sólo nos queda el poder justo para sobrevivir cada día, porque utilizamos la mayor parte de él en mantener los acuerdos que nos atrapan en el sueño del planeta. ¿Cómo podemos cambiar todo el sueño e nuestra vida cuando ni siquiera tenemos poder para cambiar hasta el acuerdo más insignificante?

Si somos capaces de reconocer que nuestra vida está gobernada por nuestros acuerdos y el sueño de nuestra vida no nos gustan, necesitamos cambiar los acuerdos. Cuando finalmente estemos dispuestos a cambiarlos, habrá cuatro acuerdos muy poderosos que nos ayudarán a romper aquellos otros que surgen del miedo y agotan nuestra energía.

Cada vez que rompes un acuerdo, todo el poder que utilizaste para crearlo vuelve a ti. Si los adoptas, estos cuatro acuerdos crearán el poder personal necesario para que cambies todo tu antiguo sistema de acuerdos.

Necesitas una gran voluntad para adoptar los Cuatro Acuerdos, pero si eres capaz de empezar a vivir con ellos, tu vida se transformará de una manera asombrosa. Verás cómo el drama del infierno desaparece delante de tus mismos ojos. En lugar de vivir en el sueño del infierno, crearás un nuevo sueño: tu sueño personal del cielo.




Los Cuatro Acuerdos

1.- Sé impecable con tus palabras.

2.- No te tomes nada personalmente.

3.- No hagas suposiciones.

4.- Haz siempre lo máximo que puedas.


Miguel Ruiz
(Los Cuatro Acuerdos)


22 dic. 2010

ORIGEN



P: ¿La Vida tiene un origen? Si es así, ¿sabe Ella cómo ocurrió, y conoce la razón de su existencia aquí, sola, en el vasto espacio?

MW: Lo que yo he visto sobre el origen de la existencia no puede expresarse en palabras. En un sentido muy real, nunca hubo un origen. Como ves, es algo que resulta imposible de expresar. Además, cuando utilizamos nuestras mentes para intentar comprender estas cosas, estamos usando una forma de pensamiento lineal. Es inútil tratar de entender algo que es demasiado complejo y, a la vez, demasiado simple para poder pensar en ello. Pero uno puede tener revelaciones sobre su naturaleza, más allá de esta forma de percibir. La vida no está sola en el vasto espacio: es el vasto espacio, y también lo que hay después y antes de él.




Melvyn Wartella
(Ego,Evolución E Iluminación)


20 dic. 2010

NADA


¿Es esto un estado?
¿Quién hace esa pregunta?
¿Tiene respuesta?
¿Está la respuesta contenida en la pregunta?
¿Es la respuesta la propia pregunta?
Entonces, que la pregunta vuelva a sumergirse en la vacuida de la que surgió.



Esto, esto, sólo esto.
Para siempre, incesantemente, intemporalmente, sin principio, sin fin.
Más antiguo que Dios.
Anterior a la eternidad.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


18 dic. 2010

CAUSA Y EFECTO


¿Puedo preguntarte algo sobre la comprensión? Dices que la comprensión está "aquí". Todos los que están sentados aquí tienen cierto nivel de comprensión. Tengo la imagen de un puchero de comprensión que se va llenando de agua hasta rebosar. Pero ¿cómo fue para ti? ¿Qué ocurrió en aquel momento para cambiar la comprensión que tenías?

Lo que comprendería, desapareció.

¿El buscador?

Lo que entendería. Lo que entendería. Aquello que tenía diversos grados de entendimiento. Aquello que subía por la barra del péndulo hasta tener un sentido de ser un agente impersonal. Y después bajaba con el péndulo con un sentido de mayor actuación personal; ¡eso desapareció! Y lo que se reveló fue la Comprensión con "C" mayúscula. (¡Sólo es una palabra!) Lo que se reveló no era, de ningún modo, relativo, ni condicionado, y no tenía ninguna conexión con la relación sujeto-objeto, con el tipo de comprensión caracterizada por la relación sujeto-objeto.

¿Y esto no se produce como resultado de ninguna actividad? ¿No hay nada que pueda producirlo?

Bien, ahora estamos entrando en el reino de causa y efecto. Básicamente, estás preguntando: "¿Es algo causado? ¿Hubo algo que causara esa comprensión, hubo algo -aunque fuera impersonal- que causara ese evento?". Y desde el punto de vista de la megacomprensión, el Universo carece de causa. Todo está aquí. Todo ES. El guión está escrito. Toda la película está en la lata. Está siendoexperimentada en el tiempo y espacio, a través de los sentidos, a través de los instrumentos de dualidad, que son la mente y los sentidos que la asisten. Pero la Comprensión con "C" mayúscula subyace a eso; es tanto la fuente como la sustancia de eso. No está causada, porque no está dentro del campo de la relación sujeto-objeto. No está dentro del reino de la causalidad. La causalidad es una noción, es un modo de ordenar Lo Que Es. Y es muy arbitrario. Ramesh usa este ejemplo: un hombre va a las carreras de caballos de Bombay y apuesta por un caballo; el caballo gana y él gana dinero. Tú dices que el dinero ha llegado a sus manos porque el caballo ha ganado la carrera. El caballo que ganó la carrera ha hecho que el dinero llegue a manos de este hombre. Ahora bien, otro modo igualmente razonable de comtemplarlo es que, para que el dinero llegara a sus manos, a fin de que pudiera ocurrir alguna otra cosa -para que su hijo pudiera obtener la atención médica que necesitaba y así dar los pasos que le llevarían a convertirse en primer ministro de la India-, para que ocurriera ese suceso, el hombre tenía que tener ese dinero. Por lo tanto, la necesidad de que todos estos eventos posteriores se dieran causó que el caballo ganara la carrera. Éste no es nuestro modo habitual de ver los sucesos. Pero, tomando toda la cadena de eventos, éste es otro modo de ordenarlos, de percibirlos, de darles sentido.


¿Dar sentido a...?

¡Si! La mente ordena Lo Que Es tomando unos pocos de los eventos disponibles y creando una realidad con ellos. Si tratara de absorber todos los eventos a la vez, se colapsaría, ¡se quedaría frita! La cantidad de datos es demasiado grande para poder absorberlos y procesarlos ordenadamente.

La ocurrencia de la iluminación parece ser algo parecido a una lotería, en el sentido de que desde este nivel indica que se trata de un proceso aleatorio, o al menos parcialmente aleatorio.

Desde el punto de vista personal, es aleatorio. Puedo asegurarte que no está regido por un concurso de méritos. (Risas) Esto se hace muy evidente en mi caso.

Creo que lo digo porque parece tan aleatorio.

Claro, siempre que entiendas que la aleatoriedad es una noción que surge desde el punto de vista del individuo. Desde el punto de vista de la Comprensión, ¿dónde está la aleatoriedad? No hay aleatoriedad. Todo Es. Los sucesos sólo son aleatorios desde el punto de vista del individuo.


Wayne Liquorman
(Aceptación De Lo Que Es)


15 dic. 2010

AUSENCIA DE VOLICIÓN PERSONAL


El gurú intenta generar en su discípulo la convicción de que lo que él es en realidad es la Consciencia subjetiva y sin forma. Esto sólo puede lograrse, como buen sabe el gurú, eliminando la falsa identidad. El seudo-sujeto de los seudo-objetos, el único factor que obstruye la realización de su identidad real por parte del discípulo, debe ser eliminado. Ashtavakra le repite a su discípulo que todo lo que hay es Consciencia en la cual aparece espontáneamente este universo. El universo es sólo una aparición, una ilusión como la ilusión de la cuerda que se toma erróneamente por una serpiente. Una vez que se ha eliminado la falsa identidad no hay nada que impida al discípulo ser su verdadera identidad y, lo que es más importante aun, vivir su vida desde el punto de vista de su verdadera identidad, en una "silenciosa identificación con el no-ser".


La convicción acerca de la verdadera identidad propia, que acontece cuando la falsa identidad es comprendida claramente, lleva al tipo de vida donde está ausente la volición personal. Entonces hay una consciencia plena de que el ser humano está "siendo vivido" como parte intrínseca de la totalidad del funcionamiento del universo. Esto es lo que Ashtavakra quiere decir cuando dice "sé feliz" o "vive feliz", ya que entonces ya no hay volición, no hay un sentido de ser el hacedor, no hay sentido de culpa o esclavitud. En otras palabras, vivir feliz quiere decir vivir de forma natural, espontáneamente, respondiendo a las situaciones externas sin ninguna planificación, sin ninguna noción preconcebida, en resumen, sin la interferencia de la mente. Una respuesta tal ocasionará actividad física, pero no habrá un sentido de ser el hacedor, no habrá la ilusión de volición, porque la actividad física no implicará activación mental. En pocas palabras, la respuesta será espontánea, sin interferencia de la volición propia, y por lo tanto llevará al despertar, a la iluminación. En ausencia del involucramiento de la voluntad propia, todo lo que sucede es una parte integral del funcionamiento del Noúmeno, y la esencia del mismo es el ser testigo de todo hecho sin juicio de ningún tipo. El juzgar presupone dualidad, mientras que el ser testigo está más allá de la dualidad.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)


10 dic. 2010

TEORÍA DEL DESDOBLAMIENTO DEL TIEMPO.


PUBLICADO EN EL PERIÓDICO "LA VANGUARDIA"

Jean-Pierre Garnier Malet, padre de la teoría del desdoblamiento del tiempo


"Nosotros, como el tiempo, también nos desdoblamos"


Tengo 70 años. Vivo en París. Casado, 2 hijos y 3 nietos. Soy doctor en Física, mi especialidad es la mecánica de los fluidos. La política debe sustentarse en la tolerancia. Tengo la certeza de que hay que pensar en los demás como nos gustaría que los demás pensaran en nosotros





Su teoría ¿está avalada por la ciencia?


La respetada revista American Institute of Physics de Nueva York y su comité científico la han validado publicándola en el 2006 porque es una teoría que ha permitido, primero, prever, y luego, explicar la llegada de planetoides al sistema solar. ¿Quiere que le explique para qué sirve la ley del desdoblamiento del tiempo?

Sí, pero sencillito.

Tenemos dos tiempos diferentes al mismo tiempo: un segundo en un tiempo consciente y miles de millones de segundos en otro tiempo imperceptible en el que podemos hacer cosas cuya experiencia pasamos luego al tiempo consciente.

¿Y todo eso sin enterarnos?

Exacto. Tengo una síntesis instantánea de un análisis que he realizado en otro tiempo aunque no tenga la memoria de ello.

¿Así funciona el tiempo?

Sí, en cada instante presente tengo un tiempo imperceptible en el cual fabrico un futuro potencial, lo memorizo y en mi tiempo real lo realizo.

¿?

Tenemos la sensación de percibir un tiempo continuo. Sin embargo, tal como demuestran los diagnósticos por imágenes, en nuestro cerebro se imprimen solamente imágenes intermitentes. Entre dos instantes perceptibles siempre hay un instante imperceptible.

¿Como en el cine, que sólo vemos 24 imágenes por segundo?

Sí, la número 25 no la vemos, es subliminal. En publicidad se ha utilizado ese tipo de imágenes para influir con éxito en nuestro comportamiento, lo que ha mostrado que lo subliminal es accesible a nuestra memoria. El desdoblamiento del tiempo ha sido probado científicamente y la teoría ha dado justificaciones a escala de partículas y a escala de sistema solar.

Tenía entendido que las leyes de la cuántica no se aplicaban a las cosas grandes.

El fenómeno del desdoblamiento del tiempo nos da como resultado el hombre que vive en el tiempo real y en el cuántico, un tiempo imperceptible con varios estados potenciales: memoriza el mejor y se lo transmite al que vive en el tiempo real.

¿Nuestro otro yo cuántico crea nuestra realidad?

Podríamos decir que entre el yo consciente y el yo cuántico se da un intercambio de información que nos permite anticipar el presente a través de la memoria del futuro. En física se llama hiperincursión y está perfectamente demostrada.

¿Estoy desdoblada como la partícula?

Sí. Y sabemos que, si tenemos dos partículas desdobladas, ambas tienen la misma información al mismo tiempo, porque los intercambios de energía de información utilizan velocidades superiores a la velocidad de la luz. ¿Conoce el principio de los gemelos de Langevin?

No.

En los años 20, Paul Langevin demostró que si un gemelo viajaba a la velocidad de la luz, envejecía menos que el que se quedaba quieto. A Langevin no le creyeron. Hubo que esperar 50 años: en 1970, gracias a los relojes atómicos, se comprobó esa ley.

Entonces, en ese tiempo imperceptible pasó mucho tiempo.

Exacto: si puedo viajar a velocidades prodigiosas, un microsegundo se convierte en un día entero. Cuando regreso, no sé si me he ido, puesto que he estado ausente un microsegundo.

Estupenda propiedad, ¿pero quién es el que viaja?, ¿yo?

Existe otra propiedad conocida en física: la dualidad de la materia; es decir, una partícula es a la vez corpuscular (cuerpo) y ondulatoria (energía). Somos a la vez cuerpo y energía, capaces de ir a buscar informaciones a velocidades ondulatorias.

¿Y cómo asimilamos esa información?

En el sueño paradoxal, cuando estamos más profundamente dormidos y tenemos nuestra máxima actividad cerebral, se da el intercambio entre el cuerpo energético y el corpuscular. Y es ese intercambio el que le permite arreglar el futuro que ha creado durante el día, lo que hace que al día siguiente su memoria esté transformada.

Vaya.

El intercambio se realiza a través del agua del cuerpo. Ese intercambio de información permanente es el que crea el instinto de supervivencia y la intuición.

¿Fabricamos potenciales por medio de nuestro pensamiento?

Así es. Si por ejemplo pienso en una catástrofe, ese potencial ya se inscribe en el futuro y puede sufrirla usted u otro. De manera que la conclusión es: "No pienses en hacer a los demás lo que no quisieras que los demás pensaran en hacerte a ti". No es una ley moral ni filosófica, es una ley física.

Es difícil controlar el pensamiento.

De día, mucho; pero justo antes de quedarnos dormidos tenemos un minuto, y basta con que durante ese minuto controlemos: esa es la manera de conectar con esa parte energética, llamémosla el doble, para pedirle que solucione los problemas.

¿Es como una oración?

No: es una relación, y hay que dejar totalmente las riendas al otro; las noches están para eso. La noche no sólo permite borrar potenciales no deseados, sino que también nos guía los pensamientos del día siguiente.


IMA SANCHÍS - 09/11/2010

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Si os interesa el tema, este es su libro y pronto saldrá un segundo en español.




6 dic. 2010

LA VERDAD Y LA MENTIRA



¡Cuánto nos cuesta ver la Verdad, admitir la Verdad, decir la Verdad, pensar la Verdad, amar la Verdad, buscar sinceramente la Verdad, vivir la Verdad...!!!
Porque estamos acostumbrados a la mentira.
Mentira sobre nosotros y mentira sobre los demás.
Es como si hubiésemos nacido en la mentira y lo natural fuese vivir esa mentira o error.
Desde que nacemos se nos va "educando", para acomodarnos a la mentira del mundo y la sociedad en que vivimos. Se nos "educa" para acomodarnos a esa sociedad de falsedades, de apariencias, lejos de la Verdad.
Se nos enseña a vivir mintiendo, reprimiendo, ocultando todo aquello que puede ser ingrato o desagradable a los que conviven con nosotros. Porque de esa manera somos complacientes con los demás al mismo tiempo que somos complacidos y gratificados con la misma complacencia por parte de ellos.
En realidad sólo buscamos sentirnos aceptados y gratificados por los demás.
Para ello, creemos que es necesario tapar, disimular, ocultar, atenuar y hasta negar la Verdad.
Así llegamos a creer que ese vivir diario lejos de la verdad, sumergidos en ese mar de mentira, es lo normal. Y la verdad llega a ser un objeto de lujo, una excepción extraordinaria, una anormalidad, una extravagancia o una locura.
Nuestra vida se fragua en la niñez y adolescencia, en el disimulo y ocultamiento, en la defensa de la apariencia y el quedar bien a costa de la Verdad.
Pero sentimos que cuando vivimos así y obramos así estamos traicionando a lo más íntimo de nosotros, a la Verdad más profunda de nosotros, a la luz y a la verdad que somos.
Esa mentira, esa apariencia falsa con que nos cubrimos es un ropaje que recibimos de fuera para no expresar la verdad sencilla, llana y creadora que somos por naturaleza.
Pero para sentirnos acogidos y aceptados por la sociedad, hemos de vestirnos con sus propios ropajes. El ropaje del disimulo, de la apariencia falsa.

Y cada día vamos perfeccionando esa vestimenta falsa para vernos mejor y que nos vean mejor cada día. Es una carrera sin fin del disimulo, de la falta de espontaneidad, de hipocresías, de exageraciones en lo que nos conviene e interesa y minimizaciones cuando lo creemos conveniente y útil.
Vivir en la Verdad es alimentarse con agua limpia y transparente.
Vivir en el disimulo y la mentira es beber y vivir sumergido en las aguas sucias y oscuras.
Siempre encontraremos razones y excusas para vivir en la mentira, en la apariencia y el fingimiento. Todos sabemos que esas razones sólo sirven para adormecernos momentáneamente. Pero nunca llegan a satisfacernos profundamente. Porque en lo profundo de cada uno de nosotros está la Verdad tratando, pujando por expresarse. Y no puede hacer migar y armonizarse jamás con la mentira, el disimulo y el falso ropaje con que queremos presentarnos.
Sólo cuando estamos asolas en el silencio de la Verdad desnuda es cuando oímos esas voces que gritan en nosotros queriendo expresar la Verdad, sólo la Verdad.
Pero una y otra vez tratamos de ahogar esas voces de la Verdad con excusas y argumentos rebuscados: "Todos son así... uno no puede ser una excepción... no quiero ofender a nadie... son mentiras piadosas...
Pero esas excusas y argumentos no sirven en el fondo. Sólo son otras mentiras nuevas que nos damos a nosotros mismos. Y como siempre el fruto de la mentira es la vanidad, el desasosiego, la inquietud, el vacío... y desprecio profundo de nosotros mismo, la depresión y la muerte del gozo y alegría profunda.
Nos mentimos sobre nosotros. Nos mentimos sobre los demás.
Nos mentimos sobre la vida y adulteramos la realidad.
Tomamos el sueño como realidad.
Tomamos lo ideal como real.
Tomamos lo transitorio como permanente y
Tomamos lo permanente como una bella ilusión utópica.
Vivimos con un ropaje falso. El ropaje de las ideas que hemos recibido de fuera, de la sociedad.
Vivimos de las ideas que hemos ido aceptando como si fueran nuestras, pero que no tienen de nosotros nada. Sólo la idea de que son nuestras.
Pero esta idea es idea.
No es la realidad.
Toda idea es idea y sólo la realidad es real.
Preferimos seguir viviendo de ideas e ideales lindos y agradables, aunque sean falsos. Y tratamos de convencernos a nosotros mismo y a los demás de que son verdaderos.
¡Sería tan fácil reconocer la Verdad llana y simple!!
¡La verdadera Verdad de nosotros mismos supera en colorido, gracia, belleza y gozo a cualquier falsa verdad con que tratamos de ensuciarnos tanto en la vida!!!
Los sinceros buscadores de la verdad siempre la encuentran.
Pero hay muchos falsos o disfrazados buscadores de la verdad y mimetizan e imitan a la búsqueda de la verdad con palabras, gestos, técnicas, métodos, ideologías, sectas, reuniones, trabajos, prácticas psicológicas o religiosas... esperando encontrar en esas mimetizaciones e imitaciones, la alegría, la paz, la luz y armonía que de la Verdad. Pero nunca la encuentran ni encontrarán con tales engaños.
Los frutos gozosos y armoniosos de la Verdad viva y palpitante están encerrados en los que con sincero corazón la buscan sin intereses espúreos y egoístas, sin disimulos y cobardías, sin fáciles e interesadas complacencias, sin esclavitudes a las modas de turno, sin hipocresías, ni cómodas cesiones a la vulgar mediocridad.
El buscador sincero de la verdad, sabe que se expone muchas veces a ser proscrito de la sociedad y ser ridiculizado y apartado como perro sarnoso para no contagiar a los demás con su amarga, rara y desconocida, pero también clara, liberalizadora y gozosa verdad.
Se necesitan muchos sinceros buscadores y amantes de la desnuda y pura verdad, para ser la levadura en la masa de la mentira.
LA TRANSFORMACIÓN DE LA MASA INFORME, RUTINARIA Y MECÁNICA APARECE COMO DIFÍCIL Y CASI UTÓPICA. PERO ES POSIBLE.
Sólo es necesaria la levadura de los buenos buscadores de la verdad que la vivan con todas sus consecuencias. Sabiendo que sólo la Verdad nos hará libres.
Y al final sólo permanecerá lo único que puede permanecer, lo que es, la Verdad, la Realidad.
El triunfo y la victoria de la mentira es momentánea y transitoria.



En este gran teatro del mundo, donde se representan los sueños e ilusiones, la mentira y la falsedad, la hipocresía y el disimulo son la estrella protagonista. Es la momentánea triunfadora.
Pero al caer el telón y encontrarnos con la claridad de la Verdad permanente, luminosa y gozosa, sólo quedará lo que siempre ha Sido, lo que siempre Es y Será, siempre idéntico a sí mismo: la profunda realidad de mí y de los demás.
La única realidad y la única Verdad.


Darío Lostado.
(Ama Y Haz Lo Que Quieras)




30 nov. 2010

CONCIENCIA


No tiene fragancia ni nadie que la perciba.
Permanece como el ahora y en él,
más allá de cualquier concepto de ahora
y de cualquier concepto de permanecer.

Photo by Guillem.


Eso que aparece dentro de todo,
pero que en sí mismo ni aparece ni desaparece;
Eso que no puede ni partir ni llegar,
pues es infinito e inmutable.
Reconócelo como tu propio ser natural y sin esfuerzo.


Mooji
(Palabras Surgidas Del Silencio)


27 nov. 2010

ESO QUE YA ES


Tony, en mi experiencia noto que hay algo que es consciente de todas estas cosas; soy consciente de que los pensamientos vienen a mi cabeza: diferentes tipos de causas, diferentes efectos, diferentes sentimientos, y sin embargo cuando busco para ver "quién es este yo", no hay nada. Y sin embargo hay algo que es consciente de lo que ocurre.

La consciencia toma distancia. Sigue siendo sutilmente dual. Hay conciencia de ti sentado en un asiento. De modo que hay dos cosas: estar sentado en una silla y la conciencia de ello. La liberación está totalmente más allá del observador, de la conciencia, de todo eso. La conciencia sigue siendo una experiencia. Y la dificultad de algunas cosas como la autoindagación es que la gente entra en esa conciencia, pero evidentemente no pueden permanecer en ella porque sigue estado en la historia espacio-tiempo. Aún está en un sueño. Aún es transitoria. Viene y va. No puedes permanecer en ella. Intentas permanecer en ella y no puedes.

Photo by Guillem.


Sólo hay una constante, el ser. Nunca se va. No viene ni va. Y nosotros damos vueltas por ahí buscándolo. "¿Dónde está? ¿Dónde está?" No puedes hacer el ser. ¿Hay alguien que está haciendo la respiración? ¿Hay alguien que está haciendo el estar sentado en una silla? No puedes alcanzar el ser. El ser es todo lo que es, y habla a través de los sentidos.

Los sentidos te están gritando: "Mira, ya estoy aquí." Los cinco sentidos, los sentimientos y los pensamientos son la seidad simplemente siendo, y los buscadores están buscando eso que ya es, que grita absolutamente al buscador, y sin embargo no puede ser conocido.

Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)


25 nov. 2010

INTERNO O EXTERNO



Pregunta: ¿Por qué la gente tiene fenómenos mentales privados, separados? Supongo que es una pregunta un poco tonta.

Melvyn Wartella: ¿De qué otro modo podría ser?

P: Se me ocurrió que la mayoría de los fenómenos (o quizá todos) pueden ser clasificados como exteriores (Físicos) e interiores (mentales), siendo los fenómenos exteriores aquello que las demás personas pueden percibir, y los fenómenos interiores aquellos que sólo pueden ser percibidos (normalmente) desde la perspectiva de un determinado cuerpo-mente (como los pensamientos, los recuerdos, las emociones y las percepciones sensoriales). Supongo que, simplemente, así es como parecen ocurrir los fenómenos en este mundo. Supongo que preguntar por qué ocurren de esa manera, en dos modos básicos como el externo y el interno, tiene poco sentido; es como preguntar por qué hay un universo.

MW: Lo interno y lo externo son una misma experiencia. Es sólo la mente condicionada la que "siente" que está dentro y que todo lo demás está fuera. Cuando decimos que todo es uno, eso es exactamente lo que queremos decir. Si vemos lo que es en realidad el "yo", en cuanto ego, comprendemos todo con mucha claridad.

P: Y se me ocurrió que el hecho de que los fenómenos mentales sean algo privado puede ser uno de los factores que más alimentan esta sensación de ser un "yo" separado. Ninguna otra persona puede ver esos fenómenos mentales, de manera que surge una sensación de "yo" que actúa como guardián de la puerta de ese mundo interior de los fenómenos mentales. El "yo" guardián parece decidir qué fenómenos mentales se comunicarán a los demás, cuáles se convertirán en un acto y cuáles se mantendrán en secreto, quizá proporcionándole así una sensación de importancia y de solidez al "yo".


MW: También ayuda a que el ego/yo se sienta más seguro al identificarse con todo ese proceso. No hay ninguna puerta, ningún guardián, ninguna cosa que sea realmente privada. Esto, es decir, la Vida, simplemente continúa como siempre. Pero incluso pensar en ella como "Esto" es engañoso. Es simplemente el Ser de aquello que es y de aquello que no es. Las palabras sólo son un estorbo.

P: El simple hecho de su (relativa) privacidad parece conferir un estatus especial a esos fenómenos mentales y al personaje del "yo" imaginario que aparentemente los controla, quizá simplemente porque son "privados".

MW: Sí.

P: Pero en realidad los fenómenos "interiores" no son más especiales que los "exteriores". De hecho, la propia distinción de interior/exterior podría ser dudosa, entenderse erróneamente (o no tener sentido).

MW: Sí, ciertamente, es dudosa y se entiende erróneamente.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

22 nov. 2010

MARIONETAS DIVINAS




Tony, en uno de tus Cds mencionas que somos como marionetas divinas.

Si.

¿Podrías ampliarlo un poco?

El cuerpo-mente simplemente es un objeto. No hay nadie allí. Simplemente es un mecanismo que funciona. Es un organismo creciendo y operando, y está condicionado, y tiene sentimientos, pensamientos, preferencias y hábitos que tienen continuidad, y no hay nadie allí haciéndolos. Simplemente la unidad emerge como un organismo cuerpo-mente que es , de algún modo, una marioneta divina en el sentido de que sólo responde y reacciona a lo que está ocurriendo, sin ninguna volición personal. No obstante, no hay titiritero que haga funcionar las marionetas. No hay guión, no hay plan, no hay destino, no hay sino...; todo es ser intemporal apareciendo como algo que parece ocurrir.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)

20 nov. 2010

CONOCIMIENTO


En otra sesión, Maharaj sacó a relucir otro aspecto más de este mismo tema, es decir, del hecho de que la gente acude a él deseosa de conocimientos. En esta ocasión preguntó:

<¿Qué es este "conocimiento" que deseáis, este conocimiento acerca del cual tomáis apuntes? ¿Qué uso daréis a esos apuntes? ¿Habéis pensado en este aspecto de la cuestión?




La verdadera cuestión es ésta -prosiguió-: ¿Teníais alguna necesidad de conocimiento hace cien años? Eso que no sabéis y no podéis conocer, eso es vuestro estado verdadero. Esto que tomáis por real porque se puede objetivizar, esto es lo que parecéis ser. Todo conocimiento que estéis buscando ahora acerca de vuestro estado verdadero es incongnoscible, porque vosotros sois lo que buscáis. Lo único que podéis obtener a modo de conocimiento se halla al nivel conceptual, es el conocimiento que obtendríais como apariencia externa. Tal "conocimiento" no difiere en nada de la "ignorancia", pues se trata de contrapartes interrelacionadas al nivel conceptual. Dicho de otro modeo, la comprensión al nivel de la mente no significa más que conceptualización, y por tanto es completamente ilusoria. Os ruego que comprendáis la diferencia entre este conocimiento conceptualizado y la apercepción intuitiva que no se encuentra a nivel conceptual. De hecho, apercibir es una visión total o interna que se diferencia de manera vital de la simple visión intelectual. Cuando hay apercepción, desaparece por completo la dualidad de las contrapartes, que es la base de la comprensión meramente intelectual. No hay lugar para que "alguien" piense que ha comprendido algo a base de razonamiento y de lógica. La comprensión verdadera es apercepción espontánea, intuitiva, libre de elección y completamente no dualista. Meditad sobre lo que he dicho.>


Ramesh S. Balsekar
(El Buscador Es Lo Buscado)


16 nov. 2010

LOS DEMÁS


Es un círculo vicioso: estás asustado de los demás, y los demás te temen, y toda la vida se convierte en una porquería.
Suelta todas esas tonterías, sal del círculo vicioso; no te preocupes de los demás. Ya tienes bastante con tu propia vida, no te preocupes de los demás. Y te aseguro que si pudieras vivir despreocupado, entonces tu vida florecerá, y entonces habrá otros que puedan compartirla. Querrás compartir, y podrás ofrecer mucho a los demás, pero primero debes dejar de pensar en los demás y acerca de lo que piensan de ti.
Este "acerca" es muy peligroso. Nadie está tranquilo, nadie se siente seguro. A causa de los demás, todo el mundo anda a la caza de los demás, y por ello la vida se ha convertido en un infierno.


Osho
(Tao)

14 nov. 2010

ILUMINACIÓN ESPONTÁNEA


-Asocias la iluminación con la espontaneidad, con vivir intensamente nuestra humanidad, con la caída de nuestras máscaras e incluso con la vulnerabilidad. ¿Puedes explicar esta iluminación tan humana diría yo, tan alejada de esoterismos?

-Los seres humanos creen que la divinidad es algo que está separado de la humanidad, y no lo está. Para poder ser divin@, tengo que abrazar mi humanidad y lo únic@ que soy. Todo lo que soy es justamente esa verdad absoluta de ese amor absoluto en cada momento. Pero estoy teniendo una experiencia humana, y los seres humanos tienen emociones. Cuando nos estamos amando a nosotros mismos incondicionalmente, elevamos la frecuencia de vibración hasta tal punto que experimentamos la unidad con todo y podemos ver la perfección. Es una experiencia progresiva de expansión que culmina en un instante en que la ilusión cae, y eso es iluminación.
Yo estaba desesperada; quería ser libre y escuchaba a todos y estaba muy abierta, pero lo más importante era que escuchaba internamente desde un lugar de vulnerabilidad. Escuché mi voz y tomé unos pasos. Esos pasos son los mismos que han seguido todos los iluminados: Jesús, Buda, Osho... Son los mismos pasos en realidad, solo que en cada caso tienen una expresión diferente. El resultado, la experiencia, es la misma: saber el amor en todo.





-Dices que Jesús o Buda hicieron lo mismo, ¿Qué es "lo mismo" que hicieron todos ellos?

-Cuando leo a quien sea que está iluminado, todos atravesaron los mismos pasos: soltar sus apegos, sus adicciones, entrar en lo desconocido y transformar su despertar en lo más importante. Hay que conocerse a sí mismo. Tengo que abrazar mi divinidad para poder unificarme con esa Consciencia permanentemente.
En realidad, leí a los Maestros después de haber tenido la experiencia, y pude entenderles. Pero si uno trata de percibir al Maestro a través de la ventana de percepción sucia que tiene, a través de la dualidad, no puede. Para poder entender al Maestro tienes que serlo, tienes que tener tu experiencia y la experiencia en sí es muy inocente; este es el gran chiste cósmico. Cuando despiertas, te das cuente de que es el amor y que tú eres inmortalmente y eternamente eso. Y que en realidad nada importa, porque es un juego; pero antes todo importaba mucho, todo era muy serio.
Ojo que iluminarse no quiere decir que no vayamos a seguir evolucionando. Porque sí que evolucionamos, y empujamos todos para evolucionar más, porque el juego va de eso.


Isha
(Entrevista de Francesc Prims)
(ATHANOR, nº 84)


11 nov. 2010

DIOS


Dios. Cuánto poder le hemos dado a esa palabra. Hemos matado por ella, hemos sentido una gran culpa por ella, hemos sufrido enormemente por ella y demasiadas personas han muerto por ella. El significado de la misma palabra puede cambiar bastante de una cultura a otra y de una persona a otra. Pero ¿qué es en realidad? No la palabra, sino la cosa en sí misma.

La mayoría de las personas que viven en el mundo afirma creer en eso llamado Dios. Si no durante sus vidas, al menos al final de ellas, cuando luchan por seguir respirando. ¿Realmente existe ese Dios en el que tanto confiamos? ¿O es una creación de la mente humana provocada por nuestro estado de inseguridad?

Esta idea de Dios tiene una historia, un comienzo. Me dirás que Dios siempre ha existido y existirá eternamente. Pero mira la realidad y te mostrará una imagen muy distinta. No hace tantos años, los seres humanos creían en varios dioses. En la actualidad decimos que eran sólo ideas, creencias y conceptos de seres ignorantes, supersticiosos y primitivos. ¿Somos distintos nosotros? Luego llegó un puñado de personas y dijeron: "No, sólo hay un Dios y su nombre es Jehová". Pero ¿acaso es esto más real que las versiones anteriores de ese mismo concepto?

Decimos amar a Dios, pero Dios es insondable. Entonces, ¿a quién, o qué, amas? ¿Amas la idea de Dios? No has visto a Dios, de modo que ¿cómo sabes que está ahí? Ah, claro, ves señales de Dios por todas partes, pero ¿se trata de Dios o es simplemente la vida? En realidad no conoces a Dios, ¿no es verdad? Sólo crees en la idea de Dios. Es más una esperanza que una realidad. Sin embargo, esa esperanza nos ha mantenido ciegos y bajo el control de quienes afirman conocer a Dios mejor que nosotros. Ellos no saben nada. Están tan perdidos como tú respecto a qué es en realidad esta idea de Dios.

Entonces, ¿qué es lo que conoces realmente? ¿Te conoces a ti mismo, o a ti misma? ¿Sabes algo con certeza? ¿Cuál es el proceso de conocer? ¿Conocer es lo mismo que creer? ¿Una creencia es alguna vez real? ¿O es sólo algo que nos hace sentir cómodos en un mundo que está, claramente, desquiciado? ¿Piensas profundamente en las cosas? Si es así, ¿qué es lo que realiza el acto de pensar? O, mejor dicho, ¿quién es el que realiza el acto de pensar?

La mayoría de nosotros, en realidad, no pensamos. Aceptamos algo de acuerdo con nuestro condicionamiento y luego decimos creer. Naces, tus padres te dicen quién eres y lo que eres. Vas a la escuela y te cuentan la historia de acuerdo con las creencias culturales de tu sociedad. Asistes a la escuale dominical, te hablan de Dios y te cuentan toda la historia de tu sistema de creencias. La mayoría de vosotros nunca se ha parado a pensar realmente si todo eso es verdad. El mero hecho de que la gente haya estado creyendo en algo durante mucho tiempo no lo convierte en verdad. Sin embargo, nos pasamos la vida pensando que esas cosas deben ser ciertas. "¡¡Está escrito!!" ¿Y qué? Averigua con certeza quiénes escribieron todo aquello en lo que crees y si realmente sabían algo más que tú. ¡Piensa! Deja libre a tu mente y reflexiona profundamente sobre todo esto. No te preocupes, Dios no te hará nada por cuestionarte las cosas.

¡No se parece muchísimo este asunto al de Santa Claus? De niños, nos mentían acerca de ese tipo que nos traía regalos si nos portábamos bien y que sabía si eras bueno o no lo eras. Por lo tanto, más te valía ser bueno. ¿Dónde está la diferencia entre tu Dios y Santa Claus?

Dios es un concepto creado por el ego para sentirse más seguro. El ego es el concepto, la creencia de que , de algún modo, estás separado del resto de la vida. Esto provoca un estado de inseguridad profundamente arraigado. Por consiguiente, a partir de ese estado de inseguridad creamos a un ser superior que nos protegerá y nos amará. Un dios que tiene un hogar que nos está esperando después de la muerte, si creemos en él. Si no hay ningún ego, no hay ninguna necesidad de dios. Y no hay ningún ego. El ego también es un sueño, un concepto, una creencia. Sin embargo, es nuestro sentido de la identidad. Nos identificamos con nuestras creencias condicionadas y luego las protegemos, como si fuesen reales. Pero no son reales, como tampoco lo es tu dios.

Ahora bien, algunos de nosotros tenemos una idea más amplia de lo que es Dios. Vemos que Eso, Dios, es la totalidad de la creación, tanto manifestada como potencial. Esto es mucho más sutil y exacto. Proviene de un nivel de percepción mucho más libre. Si uno está más allá del ego ilusorio, las palabras utilizadas para expresar este estado superior pueden ser muy exactas. Pero si se trata sólo de un nivel más sutil de creencias, no es mucho mejor que el antiguo concepto de Dios. La realidad no necesita a ningún dios. No necesitamos a un dios que sea bueno. Si estamos despiertos, somos buenos por naturaleza, no por Dios.

Cuando uno entre profundamente en lo que es y llegue al abismo del no saber, y ya no se aferre a nada, entonces caerá en la Vida. No sólo no necesitará palabras para expresarlo, sino que verá claramente que Eso, la Vida, no puede ser expresado de ninguna forma. No hay ninguna necesidad de expresar lo que uno es. Simplemente con respecto a lo que te está ocurriendo en cuanto ser vivo llamado "tú". Ésta es la libertad. Ésta es la Vida. Éste es el Amor. Está aquí mismo, en este momento, ahí donde tú te encuentras. Eres tú.




Dios, la idea de dios, ha matado a millones de personas a lo largo de la historia. Si no fuera tan trágico, sería gracioso. Toda esa gente muriendo por una idea, por un sueño creado por otro sueño: el ego. ¿Durante cuánto tiempo seguiremos estando ciegos? ¿Cuantas personas más tendrán que morir antes de que despertemos? ¿Cuántas culturas serán destruidas en nombre de DIOS? ¿Cuánto más será destruido el medio ambiente por la gente que cree que realmente no importa, porque todos iremos al Cielo cuando todo esto acabe? ¿No es esto una locura? Solamente el ego-mente podría haber creado una distorsión tal de la realidad y después llamarla "El Amor de Dios".

Tienes lo que hace falta, sin la ayuda de Dios, para despertar. Más allá del ego ilusorio, está la sabiduría. Ése es tu verdadero ser. Puedes seguir soñando y evitando la realidad o puedes enfrentarte a ella y empezar a hacerte algunas preguntas. Si tu intención es encontrar la verdad, la encontrarás. Pero si lo único que buscas es un poco de consuelo de esa locura que hoy llamamos nuestras vidas sólo encontrarás más sueños.

Basta con mirar un poco a nuestro alrededor para ver que, verdaderamente, estamos locos. Esto sólo lo pueden cambiar las personas que se interesen profundamente por la vida y la verdad, y que hacen lo que pueden por despertar. Uno a uno, podemos ir despertando y podemos ayudar a otros a despertar. Si no lo hacemos, hay pocas esperanzas para la vida en este maravilloso planeta.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

9 nov. 2010

¡DEJA DE HACERTE PREGUNTAS!


Hay algo que me despista. Me refiero al control: ¿soy yo quien controla todo esto o no? Desde luego, ésa es la sensación que tengo a veces...

¿Buscas una respuesta? ¿Intentas comprenderlo intelectualmente? De lo que me he dado cuenta es de que no hay respuesta para esa pregunta y cuando nos proponemos encontrarla nos hacemos un lío tremendo. Si hubiera una respuesta a todo eso, ¿no crees que, a estas alturas, ya la habrías encontrado? ¿No será que no hay respuestas verdaderas sino sólo preguntas? ¿No será que todas las preguntas brotan de la sensación de que algo nos falta, de la insatisfacción de la vida actual? ¿Acaso esas preguntas brotan de la sensación de que algo nos falta, de la insatisfacción de la vida actual? ¡Acaso esas preguntas son simplemente un síntoma de ese anhelo de evadirnos de esta vida, una expresión de esa separación? ¿No será que la búsqueda de respuestas es lo que en realidad alimenta esa separación?

Lo que sucede es que yo ya me he hecho todas esas preguntas. Todas las preguntas posibles formuladas por ése de allí ya se han planteado en quien ahora habla. Me he hecho todas las preguntas habidas y por haber, y la mente acabó agotándose con su interminable búsqueda de respuestas. ¡Pero lo más cósmicamente cómico es que nunca he encontrado ninguna respuesta! Lo único que había era una retahíla interminable de preguntas y el desahogo se produjo a medida que éstas se fueron acallando -y, junto con ellas, la suposición de que había respuestas que encontrar-. ¡Ese alivio no es el resultado de un juego de preguntas y respuestas! Ese juego de preguntas y respuestas es la forma que tiene la mente de mantenerse activa, y se mantendrá activa hasta que deje de estar activa. Pero lo bueno es que todo eso no tiene nada que ver contigo.

Esa inmensidad, que es tu verdadera naturaleza, es la que permite que se desarrolle todo este juego tal y como le corresponde. La inmensidad está abierta a todo, hasta al juego de preguntas y respuestas.


La verdad es que la única respuesta a todas tus preguntas es ésta: ¡DEJA DE HACERTE PREGUNTAS! (Pero, claro, la mente es incapaz de acatar esta orden. De ser capaz, la búsqueda se acabaría ahora mismo.)

En cuanto a lo del control, vuelve a lo que existe ahora: la respiración, las sensaciones del cuerpo, los pensamientos que surgen, los ruidos de la habitación. ¿Realmente tiene alguna importancia quién controla todo esto? Puedes enloquecer dándole vueltas al tema y te aseguro que yo enloquecí. Me pasé años amargándome la vida haciendo justamente eso. Todos lo hacemos.

Sin embargo, fíjate: todo sucede. No importa lo que hagas -o lo que no hagas-, todo sucede justamente ahora, espontáneamente. El corazón late, la respiración se mantiene, las sensaciones del cuerpo se suceden, los ruidos de la habitación también se suceden y no hay nadie que provoque todo esto.

Los sonidos se producen pero de hecho ni te enteras. Eso es sólo un pensamiento: "Estoy oyendo los sonidos". ¿Eres capaz de identificar a esa persona aislada que está oyendo? ¿Acaso sólo existen los sonidos?, ¿son simples manifestaciones espontáneas de "vida"?

En realidad, no hay más que Claridad, más que este perfecto surgir de todo. Entonces surge la pregunta: "¿Quién controla todo esto?". Y ahí empieza el problema, cuando aparece la búsqueda, porque tiene que desaparecer esa búsqueda de preguntas para que puedan aparecer el alivio y la calma, un alivio y una calma que llevan ahí desde siempre pero que se han mantenido ocultos por nuestra incesante búsqueda de respuestas. No cabe duda de que la búsqueda es agotadora y frustrante, pero aún así la mente es incapaz de parar... hasta que para. Y todo esto está sucediendo exactamente tal y como tiene que suceder. La mente se está agotando a sí misma. ¡Pues que se agote!

No necesitas ninguna teoría sobre cómo organizar tu vida, sobre si las cosas suceden con o sin creencias, con o sin control. Todo eso son cuentos, pensamientos, historias. Sencillamente, regresa a lo que existe, a lo que está sucediendo justo en este instante. No necesitas nada más. No necesitas ninguna otra práctica espiritual. Este momento es lo único que existe. Este momento es la respuesta. Cualquier pregunta implica que necesitas un futuro para poder encontrar una respuesta. ¡La búsqueda de respuestas conlleva la existencia de unas respuestas que hay que encontrar mediante la búsqueda! ¡Qué maravillosa es la forma que tiene todo esto de crear su propia escenografía y representación! ¡Qué capacidad de convicción tiene este concepto del objetivo futuro! Sin embargo, ese futuro nunca llega y lo único que existe es el eterno presente que permite que surjan pensamientos sobre el futuro y que se esfumen en la Claridad absoluta.

Desear la liberación no deja de ser un deseo como cualquier otro, creamos lo que queramos creer.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


5 nov. 2010

YO NO SOY YO Y MI CIRCUNSTANCIA


Con perdón y respeto al insigne filósofo español, yo soy sólo yo.
Mi circunstancia es sólo circunstancia. Lo que me rodea. Cuando yo soy más yo, mi circunstancia es más circunstancia, más accidental.
Cuando yo soy menos yo, mi circunstancia se constituye más en mi yo. Gobierna a mi yo. Dirige a mi yo. Y yo entonces soy menos yo.
Hay personas que podrían o tendrían que decir: yo no soy yo. Yo soy sólo mi circunstancia.
Porque su yo está dirigido y gobernado, traído y llevado por sus circunstancias.

Yo vivo en unas circunstancias determinadas. Y estas circunstancias van coloreando mi vida, van dándole una apariencia, unas modalidades, un estilo. Creo que éste era el sentido del eminente filósofo.
Pero en la medida que estas formas, estas circunstancias gobiernan, guían, determinan consciente o inconscientemente mi vida, estoy dejando de ser yo.
Cuando son las circunstancias las que configuran mi personalidad yo estoy abdicando de mi yo. Entonces yo no soy director. Se están cambiando los papeles.
Es como el director de orquesta que sigue los movimientos que la orquesta toca y le obliga a mover sus manos en lugar de ser el director el que haga con sus manos que la orquesta acelere o ralentice sus movimientos según su decisión de director.

Yo soy yo.
Las circunstancias deben ser siempre circunstancias. No permitiré que se conviertan en director de mi vida.
Yo conscientemente asumiré las circunstancias de cada momento que por su propia esencia son circunstanciales para mí.
Yo no soy circunstancia.
Soy esencia directora y libre.
Mis circunstancias forman parte de mi yo, en tanto en cuanto dejo de ser yo.
Ser yo significa ser capaz de dirigir consciente y libremente mis propias decisiones a pesar de las circunstancias. No es fácil encontrar personas así.
Pero las hay.
Las cosas como las personas cuanto más valiosas, finas y exquisitas, son más escasas.
No se trata de que la persona viva de espaldas a sus circunstancias, sino que no sea condicionada por ellas.
Todo lo humano tiene grados. La libertad también. Pero el objetivo es aumentar el grado de libertad.
El independizarse más y más de las circunstancias esclavizantes hará que nuestra libertad interior sea mayor.
Los que, al ver las dificultades que esta tarea entraña, desesperan de intentarlo, seguirán cada día más esclavizados a todos los condicionamientos del momento.
Mi tarea cada día es ser más yo mismo.
Liberarme más y más de todo aquello que no soy yo. Eso es crecer, madurar en personalidad.
La personalidad será tanto mayor cuanto mayor sea la libertad interior.
Solemos vivir en una maraña de condicionamientos.
Acostumbrarse a vivir sujetos y esclavizados por los condicionamientos, lleva a vivir acostumbrados a estar entre rejas.
Decidirse a romper las rejas es propio de los audaces y valientes. No suelen ser muchos. Pero los hay afortunadamente.
Tu y yo podemos ser de ellos.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)