Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


21 abr. 2010

DESPERTAR


SEGUIR DESPERTANDO.


Muchos maestros lo equiparan con los sueños. ¿Has despertado alguna vez de un sueño placentero y te has vuelto a dormir porque querías seguir soñando? Te das la vuelta, te duermes otra vez, te vuelves a despertar y te das cuenta de que estabas soñando, aunque estás grogui y ni siquiera sabes si te quieres despertar. Mas adelante, a lo largo del día, estás mucho más despierto y lo ves todo con más claridad. La mayoría de los maestros espirituales siguen groguis aun después de un gran despertar espiritual. Se mueven hacia delante y hacia atrás, sin saber si quieren despertarse o no, pues perciben que eso implica un mundo totalmente distinto. Quieren despertar de lo malo y seguir soñando con lo bueno. Quieren, literalmente, dormirse de nuevo en sus relaciones personales, pues saben que si se despiertan del todo las cosas tal vez cambien de un modo inesperado.

Cuando estás grogui sientes que tienes que dejar muchas cosas, y no sabes bien si quieres despertarte o no. Pero cuando estás realmente despierto, sabes que es un sueño, y no quieres regresar. Si deseas ser totalmente libre, tienes que hacer el esfuerzo de despertarte del todo. Entonces dejarás de interesarte por lo que no es verdad y te interesarás únicamente por la verdad. El estado de sueño que implica separación, con todos sus disfraces, dejará de interesarte.

¿Quién controla el sueño cuando sueñas por la noche? Tú eres el soñador, el que tira de todas las cuerdas. Todos los personajes del sueño están convencidos de que ellos son los que están haciendo que las cosas sucedan así. Pero el soñador es quien lo orquesta todo. Cuando sueñas lo olvidas. El soñador trascendental es el que genera el sueño del mundo. Si quieres que la gracia no te abandone en el funcionamiento del mundo, tendrás que tener esto presente constantemente. Para regresar al mundo no necesitas dejar de lado la trascendencia, eso es un mito.


Toda esta idea de la integración y la creencia de que no podemos permanecer en la trascendencia sólo tiene sentido hasta que nos ponemos a examinarla y nos preguntamos si es cierto. Cuando observes tu propia experiencia y te preguntes cómo funciona la realización, empezarás a darte cuenta de que muchas de las cosas que decimos son una mera ridiculez: es como si un ciego se pusiese a mirar a otro ciego.

Lo que estás viendo, y esto a lo que llamas maestro, es tu propia creación, es tu sueño, lo estás creando en este preciso instante. Si te das la oportunidad de hacerte consciente, te darás cuenta de que lo estás creando y de que la separación entre la persona que escucha y la que habla es una mera ilusión. Si estás despierto, lo habrás visto claramente. Pero los condicionantes pueden arrastrarte de nuevo al sueño. No importa. Debes seguir cuestionándote el sueño.

Algunas veces experimentamos un flechazo con alguna experiencia inusual, pero nos perdemos algo más profundo: comprender quién la origina. Tenemos que preguntarnos: "¿Por qué he recibido esa percepción?". Cuestiónatelo. La curiosidad y la búsqueda son importantes. Si tienes una experiencia trascendente es para que te aferres intuitivamente a la Verdad, que es lo que las cosas realmente son. En términos espirituales, la pregunta "¿qué soy? es lo que nos lleva al núcleo de las cosas.


Tú eres inteligencia infinita, pero debes ser lo suficientemente serio para descubrir lo que es verdad por ti mismo. Para hacerlo, tendrás que abrirte a la posibilidad de que todo lo que has estudiado sea un error. Si no, ¿cómo podrás descubrir lo que en verdad es? Cuando te abres del todo, la Verdad se vuelve totalmente obvia. La personas que son espirituales creen que la Verdad siempre está oculta. Pero no está escondida. Lo que se pone en medio es la idea de esta verdad. Descubre el lugar de lo que en verdad es. Lo único que existe es el Uno, que se manifiesta bajo la forma de todas las cosas. Reflexiona y medita sobre esto hasta que lo comprendas del todo. Despierta a lo que eres.


Adyashanti
(La Danza del Vacío)


4 comentarios:

  1. Pedazo de artículo Guillen,
    muchas gracias por compartirlo..., eres un sol en días nublados, jajaja...
    Un abrazo...

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  2. Hola Confuso.
    (la verdad es que no me hago a la idea de tener que llamarte Confuso. Muchos son los que querrían estar la mitad de confusos que tú).

    En este caso, los artículos son los que deciden ser publicados. Yo soy solamente el vehículo que utiliza la existencia para publicarlos.

    Por cierto: el sol en días nublados no se ve... =:(

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Gracias amigo por ser vehiculo amoroso para que lleguen a nosotros estas excelentes entradas.
    Un abrazo!

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