Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


22 nov. 2010

MARIONETAS DIVINAS




Tony, en uno de tus Cds mencionas que somos como marionetas divinas.

Si.

¿Podrías ampliarlo un poco?

El cuerpo-mente simplemente es un objeto. No hay nadie allí. Simplemente es un mecanismo que funciona. Es un organismo creciendo y operando, y está condicionado, y tiene sentimientos, pensamientos, preferencias y hábitos que tienen continuidad, y no hay nadie allí haciéndolos. Simplemente la unidad emerge como un organismo cuerpo-mente que es , de algún modo, una marioneta divina en el sentido de que sólo responde y reacciona a lo que está ocurriendo, sin ninguna volición personal. No obstante, no hay titiritero que haga funcionar las marionetas. No hay guión, no hay plan, no hay destino, no hay sino...; todo es ser intemporal apareciendo como algo que parece ocurrir.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)

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