Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


27 may. 2010

ADYASHANTI


UN MAESTRO EXTRAORDINARIO


El estilo de enseñanza de Adya (estilo también conocido como satsang) ha sido comparado al de algunos maestros chinos del primer Chan (zen) y al de los maestros indios del Vedanta Advaita (no dualismo). Él se siente muy afín al último sabio del Advaita, Nisargadatta Maharaj, así como a otros maestros iluminados de tradiciones orientales y occidentales. Aunque sus retiros son una mezcla de meditación silenciosa, enseñanzas del dharma y conversaciones con sus estudiantes, no se centra en el desarrollo de prácticas espirituales para llegar a despertar, sino en la disolución y deconstrucción de la identidad personal.

Al igual que muchos de sus estudiantes, yo también experimenté un poderoso despertar en la presencia de Adyashanti. A pesar de que había dejado de interesarme por la idea de un maestro años antes de conocernos, y aunque había dejado de buscarlo, ese despertar me hizo ver que él era mi maestro. Entonces descubrí que un maestro/guía puede indicar a la mente la puerta de salida y abrir el corazón al amor y al radiante vacío que subyace a la existencia.

Es una experiencia extraordinaria, profunda e indescriptible, que anula todo interés adicional en la búsqueda espiritual. Aquellos que tienen esta experiencia permanecen conectados a un lugar extraordinariamente sencillo, tranquilo y abierto de su interior. Yo había estudiado seriamente las enseñanzas espirituales orientales de varias tradiciones y había sido profesora y terapeuta de buscadores espirituales; sin embargo, hasta que no descubrí a este maestro, el maestro que me hacía vibrar, no vi con claridad el poder de la extraordinaria relación entre estudiante y maestro. Me siento profundamente agradecida por este afortunado encuentro.

Adya ejemplifica las infinitas posibilidades de una vida espiritual realizada, así como la sencillez de lo ordinario. A mi parecer, él vive en la plenitud del vacío y la libertad, demostrando la relación dinámica que existe entre la fuente y la espontaneidad, entre el corazón y el humor, apreciando los aspectos formales y no formales de la existencia.


Bonnie Greenwell (editora)
(La Danza Del Vacío)


8 comentarios:

  1. Hola Guillem:
    Gracias por este texto que tan bien describe lo esencial de ese proceso destinado al re-encuentro con la realidad: la necesidad de la disolución de lo personal y el acompañamiento de un auténtico maestro.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, es muy bueno conocer un hombre de sabiduría que nos permite acercarnos a nuestro ser interior.
    Un abrazo.

    Te saludo con las manos juntas.

    ResponderEliminar
  3. esa es la misión del Maestro "quitar la oscuridad".
    Enhorabuena por descubrir quién NO eres...

    un saludo

    ResponderEliminar
  4. "Quitar la oscuridad"

    O NO!!!

    Un saludo

    ResponderEliminar
  5. Hola amigos Delia y J.C.

    Encantado por vuestra visita y vuestros comentarios.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  6. Hola Santosham y Siscuguillen

    ¿Quitar la oscuridad?

    No se puede, ni se debe quitar la oscuridad. La oscuridad también forma parte del todo. A la oscuridad hay que aceptarla. ¿Quién va a aceptar...qué?

    Abrazos

    ResponderEliminar
  7. Una gran plenitut en ese mensdaje.
    Cuando vives en el vacío de la libertad, has muerto a lo trivial para encender la vela de lo escencial.



    Gracias.

    ResponderEliminar
  8. Hola amigos Olga i Carles

    Que vuestras velas en lo escencial permanezcan eternamente encendidas.

    Abrazos.

    ResponderEliminar