Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


21 dic. 2011

TODO FORMA PARTE DEL GUION



Ahora que se ha mitigado mucho mi búsqueda, me he dado cuenta de que suelo pensar que tengo que centrar la atención en darme cuenta de que soy consciente, y me da la sensación de que eso es "hacer" algo. Es como si hubiera que ser consciente de la consciencia para que haya consciencia. No sí si me explico...

La consciencia ya existe, tanto si uno la reconoce como si no: todo se constata en el presente. Por lo general, este hecho tan sencillo pasa desapercibido a causa de la exclusiva identificación con el contenido. En la película, cuando se comienza a reconocer esto, puede que el personaje crea que se trata de una lucha en la que tiene que hacer algo para mantenerse consciente. En eso consiste el argumento: en que la vida del personaje aparente se impregna cada vez más de la "visión" de lo ilusoria que es la vida individual.

¿Y no hace falta que uno se dé cuenta para que eso suceda?

No, en absoluto: si no se diera ese constatar, esa consciencia, no aparecería ningún contenido. Por tanto, es algo que ya existe: no es algo que se pueda descubrir o provocar. Es algo que está sucediendo ahora mismo. Ahora mismo, ya hay constatación. Después, está el embelesamiento por el cual surge un cuento en el que el "yo" necesita ser consciente de la consciencia. Sin embargo, cuando ese embelesamiento se desenmascara, desaparece la lucha por ser consciente desde el punto de vista del "yo".

Entonces, lo único que se ve es la película, con todas sus vicisitudes, pero resulta imposible ver lo que la ve.

Claro, lo que ve es lo que está realizando la acción de ver ahora mismo. Ahora mismo, ¿qué es lo que está viendo a este cuerpo, a la pared? ¿Qué es lo que es consciente de estos pensamientos, de estas sensaciones?

Por tanto, cuando desaparece el pensamiento del "yo", no se puede experimentar la consciencia porque no hay nada para experimentarla.

No. La consciencia no es una experiencia.

Simplemente es: de acuerdo. Entonces, ¿no hay absolutamente nada, ya sea sutil o no tan sutil, que surja y que no sea parte del guión?, ¿nada?

Todo lo que aparece, todo lo que brota, es el contenido que se constata en el presente. Eso es lo único que sucede... y cualquier intento por librarse de la identificación o cualquier idea sobre cómo librarse de ella, sobre cómo ser consciente de la consciencia, es la película.



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



2 comentarios:

  1. Se deduce por tanto que todos los guiones de la película solo llevan como caminos, al sueño, algunos tan bonitos como la Navidad,

    Felices sueños en esta alegre pelicula Navideña os deseo a todos los que gustan de actuar.

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