Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


17 dic. 2011

EL JUEGO DEL SER


Quería preguntarte por el despertar, porque nosotros lo experimentamos.

Bien, nadie experimenta el despertar, porque nadie despierta. El despertar conlleva darse cuenta de que no hay nadie.

¿Y entonces se vuelve a ir?

Bueno, no; el despertar no se va, tú vuelves. Sólo hay esto, y después hay algo que vuelve y dice: "Bueno, ¿esto es todo?" Todas las enseñanzas tradicionales son una negación de que esto es todo porque lo que en realidad te están diciendo es: "Para encontrar la iluminación tienes que convertirte en algo." La idea misma de que tienes que convertirte en algo es una negación directa de que ya esto es todo lo que hay.

De modo que cuando la iluminación parece ocurrirle a nadie, el buscador vuelve por algún tiempo, el buscador sutil vuelve y dice: "Bien, ¿qué ha sido eso? No sé muy bien lo que ha sido pero lo quiero." De modo que vuelves, y parece que lo ocurrido ya no está allí. Pero, de hecho, es todo y todas las cosas. Y en cierto sentido, más adelante, se ve que quien vuelve y quiere adueñarse de eso, también es eso, y entonces se acaba todo este proceso.


¿Por qué lo negamos o por qué volvemos?

Lo negamos porque hay algo fascinante en buscarlo. Es fascinante. La unidad se gasta una broma a sí misma llamada "convertirse en un individuo separado buscando algo llamado "no ser un individuo separado." Pero {ello} está totalmente fascinado por la búsqueda. Es el juego del ser. Y cuando se ve el todo, todas las cosas, ya no surge la pregunta por qué. Siempre que hay un buscador, el buscador está diciendo básicamente: "¿Por qué ha perdido el paraíso? ¿Dónde está el paraíso?" Pero esto es el paraíso. Incluso el buscarlo, incluso la confusión, la búsqueda es total e inmaculadamente la expresión del infinito. No hay ningún lugar donde ir. No hay nada que esté bien o mal. No hay arriba ni abajo. No hay antes o después. Todo lo que hay es esto. Es asombroso.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)



1 comentario:

  1. Querido amigo:


    La última expresión lo resúme todo...

    ¡¡¡Es asombroso!!!

    Gracias por compartir.

    Namasté _()_

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