Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


23 dic. 2011

MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR

El mensaje de este libro es tan sencillo, tan evidente y tan presente que nuestra mente jamás podrá alcanzarlo. Ese mensaje afirma simplemente que no hay nada que "alcanzar"... ¡y que la misma idea de que hay algo que alcanzar es la que moviliza todos nuestros esfuerzos! Observa cómo la mente trata de entender este punto, observa cómo da vueltas en círculo, comparando y contrastando este mensaje con miles de millones de otros mensajes, y entonces te darás cuenta de los mil millones de formas en que alienta la búsqueda.


Pero la buena noticia es que esa búsqueda es una mera creencia, un simple pensamiento... y que, al no tener más realidad que una apariencia, no es preciso ponerle fin. Cualquier intento, dicho de otro modo, de acabar con la búsqueda no hace sino perpetuarla.

Sencillo y evidente: el despertar es precisamente esto, aquí y ahora; la vida tal y como realmente es.

Por más paradójico que pueda parecerle a la persona atrapada en el autoperfeccionamiento, no hay, ni nunca hubo nada que alcanzar. La búsqueda ya ha concluido.

Este libro tiene que ver con lo absolutamente obvio, y con nada más que eso.


Jeff Foster
(Más Allá Del Despertar)




Recomiendo este autor y concretamente este libro a todo aquel que ya esté madurito en esto de la "búsqueda" a esos buscadores que empiezan a estar artos de no encontrar.
Guillem.


3 comentarios:

  1. Gracias por la información del libro Guillem
    Un abrazo

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  2. Solo cuando uno reconoce que nada puede ser encontrado por la búsqueda ni resuelto con la mente, debería aparecer la rendición, e incluso ocurre esa rendición, es la percepción de inutilidad total y pobreza de espíritu, pero sutilmente la mente del buscador se rearma ante la mínima insinuación, aunque sea leer un libro que se aconseja.

    No era una rendición total, una muerte, mas parece un estado catatonico transitorio e inestable, al mínimo ruido....reaparece el buscador.

    Son las manzanas del buscador ofrecidas por la serpiente.

    Culpable como siempre, la "Eva".....

    Las culpas no la tiene el Ego, pobrecillo,si no la anima Eva.

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  3. Totalmente de acuerdo. Y está claro que el culpable (si es que hay culpables)es la mente, el personaje o el ego.

    Y podríamos ir más allá: ¿No crees que el estar comentando estos hechos, como lo estamos haciendo, también es una forma de seguir enganchados a esa búsqueda? ¿una manera sutil de continuar buscando, aunque sea la confirmación de que seguimos por el buen camino? Como si la reiterada confirmación de que estamos en lo cierto sigue siendo una manera disfrazada de búsqueda.
    Es como si la única solución final existente es dejar ya los blogs, los comentarios, las lecturas y abrirnos a lo que la Vida nos trae.

    Pero claro, eso no debe ser provocado. La rendición debe llegar por sí sola. Ni tan siquiera debería haber deseo de que esa rendición llegase ya. Todo debe ser de manera natural. Entonces no hay culpables. Ni Adán ego; ni Eva ánima son culpables. Nunca hubo pecado original. Nunca existió tal cosa llamada pecado. Y sin pecado no hay culpa... no hay culpables... Todo es adecuado.

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